Pasar al contenido principal
Lunes, 28 Mayo 2018

Duque repitió discurso, con verdades y mentiras

Por José Felipe Sarmiento Abella

El candidato del Centro Democrático celebró su paso a segunda vuelta con las mismas frases de su cierre de campaña y la votación más alta de una primera ronda presidencial.

Lo que dijo el candidato presidencial Iván Duque, del partido Centro Democrático, luego de ganar la primera vuelta presidencial del pasado domingo fue casi calcado de su discurso de cierre de campaña una semana antes en el parque El Tunal del sur de Bogotá, con excepción de dos frases recientes que soltó al principio sobre el tiempo que le tomó posicionarse como aspirante y la votación que obtuvo.

“Empezamos (a hacer campaña) hace más de dos años y medio con los talleres Construyendo País”, señaló primero. Ya lo había dicho también en el debate de Caracol Televisión el viernes en la noche y algunos usuarios de redes sociales incluso se habían mofado del comentario, pues tomaron como fecha de inicio el momento en el que Duque, como ficha única del uribismo, empezó a subir en las encuestas, a finales de 2017.

 

 

 

 

Sin embargo, el candidato empezó a recorrer el país desde febrero de 2016, junto con su compañero de bancada Everth Bustamante en el primero de los mencionados talleres, que se realizó en Girardot (Cundinamarca).

También empezó a posicionarse ante la opinión pública con su participación activa en los debates sobre el proceso de paz, el impuesto a las gaseosas y los temas económicos; hasta que venció en las encuestas de su colectividad y la consulta de coalición del pasado 11 de marzo.

Tras los resultados del 27 de mayo, Duque aseguró que fue gracias a todo eso que logró “la votación más alta que se conozca en Colombia en una primera vuelta”.

En principio las cifras le dan la razón. Incluso pasó al senador y expresidente Álvaro Uribe, su mentor, que ganó la reelección en 2006 con 7,4 millones de votos. Duque obtuvo 7’569.693, más de 150.000 votos por encima de los que sacó su jefe político hace 12 años.

 

 

 

Le ayudó el hecho de que en 2018 fueron muchos más votantes que en cualquier otra elección presidencial, 19,6 millones (cifra récord para cualquier elección).

También hay que decir que Uribe sí aseguró la Presidencia en primera vuelta las dos veces que se lanzó, en 2002 y 2006; mientras que el actual presidente, Juan Manuel Santos, sacó 46 % de los votos en 2010 y Ernesto Samper obtuvo 45 % en 1994; por tanto, la votación de Duque fue proporcionalmente más baja que la de ellos.

 

 

 

En consecuencia, la frase sobre la duración de su campaña puede considerarse inflada, porque las cuentas de tiempo dan dos años y tres meses, no más de seis, y los talleres no pueden considerarse actos de campaña presidencial como tal. Entre tanto, la de sus resultados en la votación es ligera, porque le da en votos pero no en porcentajes.

El resto de su discurso se centró en promesas y la repetición de los mismos eslóganes que ha dicho hasta el cansancio en debates, auditorios y plazas públicas. De esa manera, cayó de nuevo en varios argumentos ya revisados por Colombiacheck.com.

Repetición de la repetidera

Después de celebrar sus resultados, Duque les agradeció a su fórmula vicepresidencial, Marta Lucía Ramírez, y a todos los sectores políticos que han apoyado la aspiración de ambos, incluídos los partidos derivados de iglesias cristianas como el MIRA y Colombia Justa Libres que llegaron después de la adhesión de la excandidata Viviane Morales. Por supuesto, también mencionó a los expresidentes Uribe y Andrés Pastrana.

Acto seguido prometió gobernar “sin espejo retrovisor” y elogió a algunos de sus contendores. Primero a Sergio Fajardo, de la Coalición Colombia: “nos sintonizamos con él en la idea de trabajar en la educación, en la ética”, dijo. En seguida se refirió al programa de gobierno de Germán Vargas Lleras, de la coalición Mejor Vargas Lleras, como “riguroso”.

Al liberal Humberto de la Calle le reconoció “su aporte en la campaña” a los debates sobre salud y derechos de las comunidades étnicas. Esto es importante de resaltar porque a Duque lo han acusado de ser racista, incluso con noticias falsas en Facebook.

Finalmente, a su contendor para segunda vuelta, el aspirante de Colombia Humana, Gustavo Petro, lo llamó a “un debate con altura” mientras el público coreaba “no me da la gana una dictadura como la cubana”. Según Duque, “la esperanza está por encima del odio de clases”. Más tarde insistió en compararlo con Hugo Chávez y su “dedo expropiador”, como si la figura fuera inherente a la izquierda a pesar de que está en la Constitución y la usan también los gobiernos de derecha, como explicó Colombiacheck.

En lo que sí cambió de forma leve fue su discurso fue en referencia a la dosis mínima, que evitó mencionar. Planteó atención para el adicto, decomiso de cualquier cantidad de droga y cárcel para los jíbaros. Hasta el pasado fin de semana hablaba explícitamente de prohibición y daba detalles para evitar tergiversaciones. En los primeros debates, planteaba sanciones sin tantos matices. El año pasado presentó un proyecto de ley con un enfoque de salud pública que reñía con ellas y revive en parte en su posición actual.

En cuanto a la paz, trató de desmarcarse del ala radical de su partido que ha hablado de “hacer trizas” los acuerdos con las Farc. Pero advirtió que “tenemos que garantizar que los máximos responsables de verdad le cumplen al país” porque ha sido uno de los más duros críticos de la Justicia Especial para la Paz (JEP), a la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos, a la reforma rural y a la participación en política de los excomandantes guerrilleros.

Pero sus llamados de atención han estado basados en información falsa, como que se ha dejado la erradicación forzosa o que los exintegrantes del grupo armado que escondieran armas no tendrían sanciones claras; ligera, como que la guerrilla todavía tenía secuestrados hasta el año pasado; o engañosa como sus cálculos sobre la posible extradición del exjefe guerrillero ‘Jesús Santrich’ por narcotráfico.

Duque también enfatizó en su discurso final en que “las empresas están asfixiadas con impuestos” para justificar su propuesta de bajar la tasa de tributación para aumentar el empleo y subir los salarios. La base de la propuesta, sin embargo, es engañosa porque esa política no tiene como consecuencia automática el efecto que, según él, se pretende crear.

El aumento que pretende crear en la formalidad laboral también es una de sus propuestas claves para mejorar el equilibrio en el sistema de salud. Pero las cifras que ha manejado su campaña sobre informalidad también están infladas y, de hecho, las cifras recientes son las más bajas de la historia desde que hay registro.

El libreto, en esencia, se mantiene de cara a la segunda vuelta contra Petro. Y esto incluye varias afirmaciones inexactas.

Martes, 20 Febrero 2018

¿Bebés endeudados? Benedetti y sus datos inflados sobre deuda externa

Por Juan Sebastián Jiménez

El candidato al Senado aseguró que cada niño en Colombia nace con una deuda de $10 millones, en virtud de que la deuda externa del país asciende, según él, a $490 billones. Colombiacheck investigó y descubrió que ambas afirmaciones están infladas.

En su campaña al Senado, Armando Benedetti ha convertido su cuenta de twitter en un canal para difundir sus propuestas. Y con ese fin ha promovido hashtags como #HablemosDeDesigualdad para decir qué hará ante este problema, ya que, de acuerdo con el Banco Mundial, Colombia es el segundo país más desigual del continente.

El pasado 8 de febrero Benedetti trinó que “en el 2010 la deuda externa ascendía a 230 billones de pesos y en 2017 subió a 490. Se los digo en otras palabras, ¡cada niño nace debiendo hoy en el país alrededor de 10 millones de pesos!”. Declaración que acompañó con una imagen de unos niños en un cambuche y del ya mencionado hashtag. Colombiacheck verificó esta publicación y encontró que ambos datos son inflados.

 

 


Primero, en lo que tiene que ver con deuda externa, esta no es de $490 billones sino de 123.927 millones de dólares, de acuerdo con el último informe del Banco de la República, con corte a noviembre de 2017; es decir: alrededor de $358 billones de pesos, conforme al cambio actual. Mejor dicho: una diferencia de $132 billones con respecto a lo que dice Benedetti. Esta deuda se divide en dos: 72.178 millones de dólares de deuda pública, unos $209 billones, que es lo que el Estado debe en el exterior y 51.749 millones de dólares de deuda privada, unos $149 billones, que es lo que los particulares deben a acreedores internacionales. Esto representa, en sentido estricto, el 39.8% del Producto Interno Bruto.

 

 

Benedetti casi le atina al decir que entre 2010 y 2017 la deuda aumentó $260 billones. En realidad aumentó $234 billones ya que, en 2010, era de 64.792 millones de dólares; es decir: $124 billones, conforme al precio del dólar de diciembre de ese año: el 22.6% del PIB de 2017.

De hecho, en un rango más amplio, entre 2007 y 2016 hubo un aumento del 161%, de acuerdo con un informe del Observatorio Empresarial de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario. Debido, en parte, a las variaciones que ha habido en el precio del dólar y del petróleo, como se lo explicaron varios analistas a El Colombiano, en noviembre de 2016, en momentos en los que la oposición uribista criticaba al gobierno por este aumento.

En ese momento, Colombia era -según el Observatorio- el sexto país más endeudado del continente; no obstante, el tamaño de su deuda externa, en relación con su PIB, es similar al de la región, en general. La deuda combinada representa el 37% del PIB combinado del continente, de acuerdo con el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica.

La segunda parte del trino -es decir, que cada niño que nace en Colombia lo hace debiendo 10 millones de pesos- también se aleja de la realidad. Si se toma el total de la deuda y se divide entre los 49,3 millones de colombianos que hay, de acuerdo con el DANE, da un aproximado de $7.200.000 por persona.

Por otra parte, no es del todo correcto repartir esa deuda entre todos los habitantes del país, pues sólo nos correspondería pagar juntos la deuda pública. La privada es responsabilidad de cada persona o empresa que la adquirió. En este caso, el promedio por persona daría alrededor de 4 millones de pesos.

En un artículo del 20 de octubre de 2017, la revista Dinero -con base en un informe de la EAE Business School, de Barcelona- aseguraba que la deuda externa por persona era de 2.319 euros; es decir, $6.957.000, al precio del euro en ese momento. Sea como sea, no se acerca a los $10 millones de deuda que acusa Benedetti.

Aquí una explicación resumida de las cifras:

Desarrollado por Colombiacheck en Biteable.

 

¿Una confusión?

Colombiacheck le preguntó a Benedetti de dónde sacó la cifra y este dijo que del Ministerio de Hacienda y de “dos PhD en economía de la Sociedad Colombiana de Economistas”. Al pedirle el nombre de los mencionados doctores, Benedetti dijo que no podía brindarlos.

Revisando informes del Ministerio de Hacienda y buscando testimonios que validaran la afirmación de Benedetti, Colombiacheck se encontró con una noticia que explicaría una posible equivocación del candidato a senador.

El 22 de agosto de 2017, Dinero publicó un artículo titulado “En Colombia cada niño al nacer ya debe en promedio $9,7 millones”. El autor de la nota llegaba a esta cifra al sumar la deuda pública externa en ese momento, 217 billones de pesos, y la deuda interna (es decir: lo que se le debe a acreedores nacionales) que ascendía, en ese entonces, a $265 billones. Lo que da un total de $482 billones que, divididos en la población, dan los $9.7 millones por persona.

Puede que Benedetti se haya confundido por esta nota. Son tantos conceptos que, para que se entienda la posible equivocación, vale la pena aclarar lo siguiente:

La deuda externa -valga reiterarlo- se compone de la deuda pública, que es lo que el Estado le debe a bancos y organizaciones internacionales, y de la deuda privada, que es lo que las empresas y particulares colombianos les deben a esas mismas entidades. Mientras que la deuda interna es lo que el Estado le debe a acreedores nacionales; es decir, a personas y entidades colombianas.

Por eso mismo, para que el trino de Benedetti fuera acertado debería decir -por ejemplo- que cada niño que nace en Colombia lo hace debiéndoles a bancos y organizaciones internacionales unos $4.200.000, que es el resultado de tomar la deuda externa pública (sin incluir la privada), $209 billones, y dividirla en 49,3 millones de personas.

¿El vaso medio lleno o medio vacío?

Sin embargo, para el director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, el economista Jorge Restrepo, el problema del trino no es que sea equivocado sino que es “demagógico”.

“¿Cada niño nace debiendo hoy en el país alrededor de $10 millones? ¿O cada niño nace en un hospital que no tuvo que pagar, atendido por un doctor y una enfermera que no tuvo que pagar antes de nacer y llegando al hospital en una carretera que no pagó y la capacidad de disfrutar de escuelas y parques que no pagó y que ‘sólo’ costaron $10 millones?”, dijo Restrepo.

Y agregó que “es la demagogia del que sólo ve un acumulado de deuda. Colombia tiene una gran riqueza pública, unos bienes públicos que nos han costado, y que es justo que debamos costear. Por otra parte, no hay un problema de capacidad de pago, ni de mal uso de recursos -en el agregado- de esa deuda que se contrajo. ¿Acaso no es correcto que el Estado se endeude públicamente para proveer esos bienes colectivos, de los que ningún niño que nace en Colombia será excluido en su goce?”.

Para Carlos Sepúlveda, decano de Economía de la Universidad del Rosario, el problema es que Benedetti mezcla “peras con manzanas” y que, finalmente, esa deuda se contrajo para obtener unos activos, por lo que la frase, en su criterio, es por lo menos engañosa. Sea como sea, la afirmación no es verdadera, pese a la posibilidad de que haya sido producto de una equivocación por parte del congresista.

Adenda

Después de realizada esta publicación, el senador admitió que cometió un error "de digitación. Estábamos hablando de la deuda pública bruta del sector público no financiero. Sin embargo, no quiere decir que lo dicho no sea cierto. 490 billones divididos en casi 50 mill de colombianos da una deuda a c/u de alrededor de 10 mill (...) Es más, en este momento mientras les estoy respondiendo los bebés que están naciendo abren sus ojos con esa deuda" y adjuntó un informe del Banco de la República al respecto. Sin embargo, cuando lo contactamos para este chequeo no mencionó esa confusión.