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Falso

Viernes, 02 Julio 2021

Estudio argentino no demostró eficacia de ivermectina en COVID-19

Por Gloria Correa

En redes sociales señalaron que el estudio publicado en la revista científica E Clinical Medicine, del grupo editorial The Lancet, demostró la eficacia de la ivermectina en COVID-19, pero este no la demuestra y la evidencia científica hasta ahora es contradictoria e incierta para indicar el antiparasitario como tratamiento.

El 17 de junio de 2021 la revista científica E Clinical Medicine, del grupo editorial The Lancet, publicó un estudio sobre el efecto antiviral de la ivermectina en dosis altas en adultos con COVID-19, ante lo cual usuarios en Twitter (1) y Facebook (1, 2) señalaron que la investigación demostró que la ivermectina es eficaz contra el COVID-19. Pero se trata de una inadecuada interpretación de los resultados.

Desde Chequeado resaltaron por ejemplo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT) en Argentina, siguen sin recomendar el uso de la ivermectina como tratamiento del nuevo coronavirus.

De igual forma en Colombia, ni el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) ni el Ministerio de Salud lo recomiendan, ni han cambiado las indicaciones del mismo.

En Colombiacheck hemos verificado previamente publicaciones en redes sociales que han recomendado la ivermectina como un tratamiento para el COVID-19. A través de chequeos y de un explicador aclaramos que la evidencia científica aún no era suficiente para demostrar la eficacia de la ivermectina frente al nuevo coronavirus, y el escenario no ha cambiado hasta ahora.

Sobre el estudio

El estudio publicado en la revista  E Clinical Medicine titulado: “Efecto antiviral de la ivermectina en dosis altas en adultos con COVID-19: un ensayo aleatorizado de prueba de concepto” fue hecho en cuatro hospitales de Argentina. 

Estudio Ivermectina E Clinical Medicine

Fuente: https://www.thelancet.com/journals/eclinm/article/PIIS2589-5370(21)00239-X/fulltext#seccesectitle0001

“Se reclutaron 45 participantes (30 a quienes se les dio ivermectina y 15 de control) entre el 18 de mayo y el 9 de septiembre de 2020″, explican los autores, quienes señalan que los participantes tenían entre 18 y 69 años con diagnóstico confirmado de infección por el SARS-CoV-2 por PCR y estaban hospitalizados aunque no requirieron cuidados intensivos.

En los resultados de la investigación enfatizan que “se identificó una actividad antiviral dependiente de la concentración de la ivermectina oral en dosis altas en un régimen de dosificación que fue bien tolerado”, pero también recalcaron que aún se necesitan más ensayos clínicos para demostrar la eficacia del medicamento frente al COVID-19.

Así mismo, los autores reportaron que “la administración de ivermectina a dosis de 0,6 miligramos por kilo de peso (el triple de lo usado habitualmente en humanos) produce la eliminación más rápida y profunda del nuevo coronavirus cuando se inicia el tratamiento en etapas tempranas de la infección (hasta cinco días desde el inicio de síntomas)”.

Conclusión  estudio Ivermectina E Clinical Medicine

Fuente: https://www.thelancet.com/journals/eclinm/article/PIIS2589-5370(21)00239-X/fulltext#seccesectitle0001

Ante esta publicación el infectólogo y farmacólogo Waldo Belloso del Hospital Italiano de Buenos Aires explicó a Chequeado, que los mismos autores de la investigación en E Clinical Medicine dijeron que sus resultados no tienen que ser interpretados como una evidencia concreta a favor del uso de la ivermectina. 

“Son datos preliminares, que impactan en la carga viral, incluso el estudio dice que no hay diferencia en la evolución clínica de los pacientes. Estamos a la espera de que se publiquen los resultados de los ensayos clínicos que todavía no están disponibles”, agregó Belloso.

Jorge Geffner, doctor en bioquímica e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) en Argentina, también resaltó a los colegas de Chequeado que “no hay evidencia científica para tomarlo como tratamiento. Hay trabajos que apuntan a que sí funciona y otros tantos a que no. Hay muchos trabajos con evidencias contradictorias”.

Por lo tanto este estudio no demostró la eficacia de la ivermectina en el tratamiento de COVID-19, se realizó en una pequeña muestra y no hubo diferencias clínicas en los pacientes evaluados, además sólo demostró un efecto antiviral del medicamento frente al nuevo coronavirus a una dosis tres veces superior a la usualmente indicada en humanos. 

Ivermectina en medio de la pandemia

La ivermectina apareció en medio del escenario de la pandemia por el nuevo coronavirus debido a una investigación dirigida por la Universidad de Monash en Australia, cuyos resultados preliminares se publicaron en abril de 2020. Los investigadores encontraron que bajo esas condiciones (in-vitro, en tubos de ensayos y cajas de petri) el medicamento inhibía la replicación del nuevo coronavirus.

Pero los mismos autores aclararon desde entonces que se requerían más investigaciones en animales y humanos para evaluar la eficacia y seguridad de la ivermectina en pacientes COVID-19, lo que mostró que aún faltaba camino para comprobar si sus hallazgos del laboratorio serían útiles en condiciones reales frente a esta enfermedad. 

A partir de dicha publicación y ante el desenfreno por encontrar una cura para este virus que sigue cobrando miles de vidas en el mundo entero, la ivermectina se ha estado estudiando en múltiples escenarios durante la pandemia. Pero los resultados hasta ahora publicados, en la mayoría de los casos, no son concluyentes a favor del antiparasitario o se trata de muestras pequeñas de pacientes o estudios con múltiples limitaciones metodológicas como lo aclaramos previamente en un explicador.

Lo que dicen las autoridades en salud 

Sociedades científicas y autoridades en salud han argumentado que los estudios disponibles sobre este tema son aún insuficientes y existen riesgos de auto prescribirse este medicamento.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) han señalado previamente los riesgos de usar ivermectina de forma indiscriminada frente al COVID-19.

“Puede sufrir una sobredosis de ivermectina, lo que puede provocar náuseas, vómitos, diarrea, hipotensión (presión arterial baja), reacciones alérgicas (picor y urticaria), mareos, ataxia (problemas de equilibrio), convulsiones, coma e incluso la muerte”, recalcan desde la FDA

En el mismo sentido, la OMS el 31 de marzo de 2021 enfatizó que si una persona va a utilizar ivermectina se haga bajo prescripción médica y dentro de investigaciones tipo ensayo clínico: “Los datos actuales sobre el tratamiento de la COVID-19 con ivermectina no son concluyentes. Hasta que se disponga de más datos, la OMS recomienda utilizar este fármaco sólo en ensayos clínicos”.

“No hemos dado una recomendación para el uso de la ivermectina, pero estamos siguiendo con atención las investigaciones que se están realizando”, señaló María Von Kerkhove, jefa de la Célula Técnica Anticovid de la OMS.

Y así mismo lo señaló la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) al resaltar desde marzo de 2021 que luego de revisar la evidencia sobre el uso de ivermectina para la prevención y el tratamiento de COVID-19, concluyó que los datos disponibles no apoyan su uso para el nuevo coronavirus fuera de ensayos clínicos bien diseñados .

En Colombia, el Invima tiene aprobada la ivermectina como tratamiento para diferentes enfermedades producidas por parásitos que incluyen sarna (escabiosis), pediculosis (piojos), estrongiloidiasis y oncocercosis, entre otras, pero no en COVID-19. Sin embargo, en el país hay ensayos clínicos en curso autorizados para COVID-19 en algunos de los cuales se incluye este medicamento por lo cual también han recomendado su uso se haga dentro de estos estudios. 

Otros estudios recientes

El estudio hecho en Argentina no es el único que ha sido publicado recientemente sobre ivermectina en COVID-19, en las últimas semanas han salido a la luz otras publicaciones con resultados contradictorios (1, 2, 3). 

Un reciente metaanálisis, cuyos resultados preliminares fueron publicados el 28 de junio de 2021 en la revista Clinical Infectious Disease, en el que analizaron los resultados de 10 ensayos clínicos sobre ivermectina en el nuevo coronavirus, con un total de 1.173 pacientes evaluados, no encontró resultados a favor de la ivermectina en COVID-19 principalmente leve. Pues no hubo diferencias en la mortalidad, ni en el curso clínico de la enfermedad, ni en el aclaramiento o eliminación del virus del cuerpo.

Estudio Clinical Infectious disease

Fuente: https://academic.oup.com/cid/advance-article/doi/10.1093/cid/ciab591/6310839

Otra publicación en la revista American Journal of Therapeutics de un metaanálisis que analizó resultados de 15 ensayos clínicos sobre ivermectina, concluyó que el uso de este fármaco al comienzo del curso clínico del COVID-19 podría reducir el número de pacientes que progresan a una enfermedad grave o mueren. Pero también resalta que se trata de evidencia moderada. 

Finalmente, en otra publicación de la revista The Journal of Antibiotics hicieron una revisión sobre el mecanismo de acción de la ivermectina frente al nuevo coronavirus y revisaron los estudios hasta ahora publicados sobre este tema, para concluir que teniendo en cuenta la urgencia de la pandemia de COVID-19 en curso la reutilización de medicamentos aprobados como la ivermectina podría ser digno de atención.

Aumento de intoxicaciones por ivermectina en Colombia 

Por otra parte, el Instituto Nacional de Salud, el Consejo Colombiano de Seguridad y la Asociación Colombiana de Farmacovigilancia en Colombia desde el 17 de junio de 2021 advirtieron sobre el creciente número de intoxicaciones reportadas por el consumo indiscriminado de ivermectina en el país. 

En Colombiacheck solicitamos un informe de dicho reporte y se nos notificó que en los últimos seis meses ha habido un total de 23 casos de intoxicaciones por ingesta de ivermectina, valor que supera los nueve casos reportados por la misma causa en el mismo período del año pasado. 

 

reporte de intoxicaciones por ivermectina

Reporte enviado por el Instituto Nacional de Salud de Colombia ante solicitud de Colombiacheck.

De ese modo, concluimos que el escenario para la ivermectina como opción de tratamiento frente al COVID-19 aún es incierto y el estudio hecho en Argentina fue una investigación con una muestra pequeña que no demostró la eficacia del antiparasitario en este contexto ni es” la evidencia que faltaba”. Aún falta evidencia más sólida para que las autoridades en salud cambien sus recomendaciones sobre la ivermectina. 

Para leer más chequeos y explicadores sobre el nuevo coronavirus, puede visitar nuestro especial Mentiras y Verdades del Nuevo Coronavirus en www.colombiacheck.com o puede sugerirnos chequeos de discurso público y verificaciones de desinformación aquí

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Verdadero pero...

Jueves, 23 Abril 2020

De Bedout da cifras ciertas de pruebas Covid-19 por países, pero faltan datos

Por José Felipe Sarmiento

Los datos del periodista vienen de fuentes oficiales pero no se pueden comparar así no más, sin tener en cuenta otras variables. Además, las cifras de Venezuela no son confiables.

Por segundo domingo consecutivo, el periodista Félix de Bedout publicó en su cuenta de Twitter un reporte con la proporción de pruebas para detectar Covid-19 por millón de personas en 10 países de Suramérica, un escalafón que encabeza Venezuela con 10.504 (una semana antes, el 12 de abril, eran 6.337) y en el que Colombia es sexta con 1.160 (antes eran 798).

Trinos de Félix de Bedout con reportes de pruebas Covid-19 por millón de personas en Suramérica

Algunos usuarios han partido de estos datos para concluir, por ejemplo, que “el ‘castrochavismo’ lidera la realización de pruebas en la región”.

Otro usuario saca conclusiones del reporte de pruebas Covid-19 de Félix de Bedout

Colombiacheck encontró que las tablas publicadas por De Bedout son ‘verdaderas pero…’. Aunque sus cifras corresponden a las oficiales, no se pueden comparar por sí solas a la ligera. La falta de atención a las particularidades de cada país puede sesgar su interpretación.

La fuente que cita el periodista es el portal Worldometer. En efecto, las cifras del trino del 19 de abril en la mañana son iguales o ligeramente superiores a las que quedaron en el registro de esa página hecho por el archivo de internet WayBack Machine el sábado en la noche. Lo mismo sucede con las del 12 de abril, tomadas solo tres minutos antes de la publicación en Twitter. El sitio dice que sus datos son tomados de fuentes oficiales y, ocasionalmente, medios de comunicación. Pero estas no siempre son confiables.

¿Líder con trampa?

Las estadísticas de Venezuela, el supuesto líder de la región en aplicación de pruebas por millón de personas, han sido puestas en duda por medios dedicados a la verificación de datos en ese país. Los chequeos de Cotejo, Efecto Cocuyo  y EsPaja (miembros de las alianzas internacionales #DatosCoronavirus y LatamChequea) han destapado varias inconsistencias en la información entregada por el gobierno de Nicolás Maduro.

Por un lado, la población sobre la que están calculadas las pruebas por millón de personas no tiene en cuenta el fenómeno migratorio masivo que vive ese país. Por lo menos 5 millones de personas han dejado ese territorio en los últimos años, de acuerdo con la Plataforma de Coordinación para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V). Esto equivale casi a 15,5 por ciento de los habitantes proyectados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) con base en el censo de 2011.

Pero la falta de claridad surge sobre todo porque las cuentas no cuadran ni siquiera entre diferentes pronunciamientos del gobierno.

El 2 de abril, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés), dijo que el país había hecho 1.779 pruebas hasta el 31 de marzo. Dos días después, el vicepresidente de Comunicación, Jorge Rodríguez, habló de 1.227 por millón, lo que daría unas 30.700 en total. En ambos casos, se afirma que 8 por ciento dio positivo, lo que implicaba una variación de 144 a casi 2.500 personas contagiadas entre un informe y el otro.

El primero coincidía con la cifra oficial de enfermos, el segundo no. Pero el de la organización internacional daba una cifra de apenas 71 pruebas por millón de personas al descontar los migrantes (lo que, de hecho, aumenta el resultado al disminuir el denominador de la división); este dato es muy inferior al que dio el funcionario.

Luego, las pruebas hechas por Venezuela se dispararon. Del 5 al 9 de abril, supuestamente se hicieron más de 100.000, o sea 20.000 diarias en un país que cuenta con un solo laboratorio para procesar pruebas PCR, que son las que detectan partes del virus en las muestras. A modo de comparación, el techo de procesamiento de pruebas en Colombia es de 17.000 al día con 60 laboratorios en operación, según le dijo la directora del Instituto Nacional de Salud (INS), Martha Ospina, al diario El Tiempo.

En ese enredo de datos, Caracas tampoco ha distinguido con claridad cuándo se refiere a PCR y cuándo (o en qué proporción), a las llamadas “pruebas rápidas”, que detectan la presencia de anticuerpos. Las segundas son consideradas menos confiables. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y expertos como la epidemióloga Isabel Rodríguez Barraquer, profesora de la Universidad de California San Francisco, solo recomiendan su uso en contextos de investigación, no para diagnósticos clínicos.

De hecho, uno de los proyectos ganadores de la convocatoria especial del Ministerio de Ciencias de Colombia por la pandemia de Covid-19 es un estudio nacional de seroprevalencia de SARS-CoV-2 (o sea, para saber qué proporción de la población ha estado expuesta a este coronavirus) con base en sus sistemas de defensa inmunológica. La investigación, liderada por el INS en alianza con otras nueve instituciones, contará con 2.000 millones de pesos para su ejecución.

Worldometer, la fuente de Félix de Bedout, reproduce las estadísticas oficiales sin muchas consideraciones sobre su confiabilidad. Además, incluso al asumirlas como veraces, Venezuela y otros países tienen particularidades que hacen más complejo el análisis. No es una comparación simple.

Ojo a la estrategia

Las estrategias que los países pueden usar para vigilar la evolución de la epidemia se pueden dividir en tres, según el epidemiólogo Andrés Fandiño Losada, investigador de la Universidad del Valle: evaluar a la población en general con estudios en los que se le aplica la prueba a una muestra representativa, enfocarse en comunidades completas pero específicas donde se concentran más casos de la enfermedad o solo examinar a pacientes sospechosos y probables (una definición que puede variar de acuerdo a los criterios de cada gobierno y a lo largo del tiempo).

Las dos primeras requieren de muchas más pruebas y, por consiguiente, de más recursos. Islandia, por ejemplo, aplicó pruebas a 6 por ciento de su población entre el 31 de enero y el 4 de abril, pero es un país desarrollado de 364.000 habitantes (un poco más que Neiva), por lo que bastó con 13.084 participantes en un estudio por invitación abierta o selección aleatoria y 9.199 pacientes sospechosos. Mientras tanto, Corea del Sur es el ejemplo más conocido de testeo masivo por áreas geográficas con mayor cantidad de casos; llegó a procesar 20.000 pruebas al día.

Fandiño señala que los países suramericanos, en general menos ricos, han optado por la tercera opción. Esto tiene implicaciones sobre las variables a tener en cuenta si se pretende compararlos. La más importante es, precisamente, la definición de caso sospechoso o probable. Para la correcta interpretación de los datos que presenta De Bedout se requiere tener en cuenta las diferencias entre países y los cambios en el tiempo.

Por ejemplo, la guía de Paraguay menciona la fiebre como determinante de un posible caso sospechoso sin especificar una temperatura mínima. En cambio, Colombia y Perú sí establecen que debe ser de 38 °C para arriba. Chile no le pone límite en personas con historial de viaje a lugares con transmisión local del virus, pero lo fija en 37,8 °C para las demás. En Argentina, es de 37,5 grados excepto para personal de salud y regiones con circulación confirmada.

También hay otras diferencias sobre los síntomas adicionales. Paraguay los limita a la tos y la dificultad para respirar. Colombia coincide con Argentina en la mayoría. Sin embargo, allá se incluyó primero la pérdida de olfato y la percepción de mayor dificultad para percibir sabores (signos de alarma que confirmados por la OMS con base en estudios científicos después de la publicación de esta nota, como contamos en otro chequeo). Todo esto afecta el margen de interpretación del personal de la salud y, en consecuencia, el número de pruebas.

Además, el INS ha hecho varias actualizaciones del instructivo colombiano donde aparece esa definición de caso. Esta también incluye otros factores, como el historial de viaje del paciente a los países con circulación comunitaria del coronavirus SARS-CoV-2, causante de la pandemia; esa lista se ha ido ampliando conforme la enfermedad avanza alrededor del mundo. Chile también ha variado su definición según las fases de la epidemia. El portal del Gobierno de Argentina tiene un aviso en el que advierte que la definición “es dinámica”.

Esto está directamente relacionado con otro detalle que se escapa a los reportes de Félix de Bedout en Twitter: el desarrollo de la epidemia ha sido distinto en cada país. Para empezar, no llegó a todos al mismo tiempo.

El primero en registrar la enfermedad en su territorio fue Brasil, el 26 de febrero. Ecuador le siguió tres días más tarde. El 3 de marzo, apareció en Argentina; el 4, en Chile y el 6, en Perú y Colombia. Al día siguiente, en Paraguay. A Bolivia, solo llegó hasta el 11 y Uruguay fue el último en confirmar su llegada, el 13 de marzo. Es decir que la diferencia máxima entre los países de la lista supera incluso las dos semanas de incubación del virus, por lo que no es tan fácil comparar como si todos hubieran estado en la misma etapa de la epidemia desde el comienzo.

Además, “el virus se difundió mucho más en Ecuador y Perú, [entonces] había que hacerles las pruebas a más personas”, explica el médico y profesor Fandiño. De acuerdo con el mapa de Covid-19 de la Universidad Johns Hopkins, esos países llevan 537 y 530 muertes, respectivamente, a causa de esta enfermedad, así como 10.850 y 19.250 casos confirmados.

En contraste, el reporte más reciente del Ministerio de Salud de Colombia ubica al país muy por debajo de estos dos vecinos. Las muertes son 206 hasta el 22 de abril, menos de la mitad. Los casos confirmados llegan 4.356, Ecuador los duplica y Perú los cuadruplica.

El efecto sobre el número de pruebas se nota en las 170.400 que ha hecho Perú. Mientras tanto, Ecuador lleva solo 34.840, cerca de la mitad de las 71.464 que ha hecho Colombia de acuerdo con el INS. Pero ambos países son impulsados en la tabla por millón de personas debido a que tienen poblaciones mucho más pequeñas. Lo contrario pasa con Brasil, el país más afectado de la región (2.906 muertes entre 45.757 casos), que está en la parte baja de la tabla de proporción aunque ha hecho 291.922 pruebas.

Así como el dato de pruebas por millón de personas cambia en Venezuela según se tenga en cuenta o no el éxodo que ha vivido por cuenta de la crisis interna, la cantidad de habitantes de cada país afecta necesariamente los resultados. Por matemáticas simples, una sola prueba aumenta más el resultado por millón en Uruguay, donde viven 3,5 millones de personas, que en Ecuador, donde son 17,5 millones; Perú, que va por 32,8 millones; Colombia, que tiene 50,3 millones, o Brasil, donde hay 211,4 millones (es el séptimo país más poblado del mundo).

“Yo no me atrevería a decir que una medida es adecuada y la otra inadecuada, solo que cada una se interpreta a su manera”, explica el epidemiólogo Fandiño. Insiste en que eso depende de la fase en la que esté cada país, o sea de qué tanto se haya difundido la enfermedad en su territorio. Por su parte, el INS recomienda los datos sobre acumulado de pruebas para Covid-19 del portal de la ONG Foundation for Innovative New Diagnostics (FIND). Allí también se pueden encontrar con relación a la población, aunque por cada 100.000 habitantes.

Esta organización toma la información de fuentes abiertas y “de confianza”, como los organismos internacionales. En el caso de Venezuela, por ejemplo, solo tiene registro del informe de OCHA; esto deja a ese país por debajo de toda la región, pero la cifra ya está desactualizada. También presenta rezago con respecto a los reportes oficiales de otros países, aunque este es menor en la mayoría de los casos, incluido Colombia.

En resumen, dando por ciertas las cifras de todos los gobiernos (a pesar de las dudas sobre los datos de Venezuela, que de todas formas se concentran en días diferentes a los citados en los trinos, a falta de mejor información por otras fuentes), los reportes de Félix de Bedout son ‘verdaderos pero…’ porque son números reales pero cuya interpretación es más compleja que la simple comparación. Al dejarlos sueltos, se presta para que otros usuarios de redes saquen conclusiones apresuradas sin tomar en cuenta todas las variables ni la confiabilidad de las fuentes.

Actualización 14 de noviembre de 2020, 6:30 p. m.

Antes, este artículo decía que “Colombia coincide con Argentina en la mayoría [de síntomas en la definición de caso]. Sin embargo, allá se incluyó la pérdida de olfato y la percepción de mayor dificultad para percibir sabores (signos de alarma que no han sido confirmados por la OMS o estudios científicos pero sí sugeridos por asociaciones médicas de diferentes partes del mundo, como contamos en otro chequeo)”.

Cambiamos esas líneas para actualizarlas con respecto a las nuevas indicaciones de la OMS y los cambios en el protocolo de Colombia, que también incorporaron la anosmia con posterioridad, cuando surgió evidencia científica más robusta sobre su relación con la COVID-19.

Actualización 24 de abril de 2020, 10:50 a.m.

El doctor Andrés Fandiño le hizo a Colombiacheck una claridad posterior a la publicación de este chequeo, con relación a la pertinencia de cada uno de los indicadores sobre pruebas, el número acumulado y la proporción sobre la población. Por eso modificamos el antepenúltimo párrafo. La calificación sí se mantiene, pues esta modificación incluso la reafirma.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus