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Jueves, 16 Abril 2020

Gráfico que muestra a Colombia como líder de UCI en América Latina es inexacto

Por Universidad de Manizales*

Aunque las cifras de Colombia de camas hospitalarias y camas de UCI sí coinciden, las comparaciones con otros seis países latinoamericanos tienen datos erróneos.

El domingo 5 de abril las senadoras del Centro Democrático Paloma Valencia y Maria del Rosario Guerra, así como Tomás Uribe (hijo del senador y expresidente Álvaro Uribe), compartieron en sus cuentas de Twitter un gráfico en el que Colombia aparece como líder en capacidad de unidades de cuidado intensivo (UCI) en América Latina. 

tomas uribe

 

Los datos del cuadro dicen que Colombia tiene 87.500 camas; 5.361 de ellas en UCI. Además, presenta el cálculo de número de UCI por millón de habitantes, que para el caso de nuestro país, según el gráfico, es de 108. Compara estas cifras con las de México, Chile, Ecuador, Argentina, Perú y Panamá.

El gráfico también muestra Colombia solo es superada en uno de los rubros medidos: en el número total de camas. 

Aunque los datos para Colombia coinciden con datos disponibles, para los demás países los datos de la tabla están errados, o no hay datos unificados que permitan hacer una comparación acertada.

Colombiacheck contactó a Mónica Restrepo, jefe de prensa de la senadora Paloma Valencia, quien aseguró que esta información fue suministrada por el presidente Iván Duque. Restrepo añadió que esta gráfica la compartió Víctor Muñoz, alto consejero para asuntos económicos y transformación digital, a quien contactamos por Whatsapp pero no respondió. 

Para verificar si estos datos han sido publicados por la Presidencia, realizamos una búsqueda en los portales web y en las redes sociales de la Casa de Nariño, así como en las transmisiones diarias del Canal Institucional en las que el mandatario presenta la información sobre el Covid-19, pero no encontramos la tabla. 

Sin embargo, uno de los datos de la publicación sí fue presentado por el ministro de salud, Fernando Ruiz, en la sesión del pasado 3 de abril, cuando explicó la estrategia de expansión hospitalaria para hacer frente a la contingencia actual. 

El funcionario expuso que el país cuenta con 5.300 camas de UCI, número que se pretende ampliar con la estrategia que contempla convertir unidades de cuidado intermedio en intensivas, reabrir clínicas cerradas y acondicionar hoteles para la atención de enfermos críticos. Esta información también fue publicada en la página web del Ministerio

Esta información coincide con lo que se indicó en un comunicado emitido el pasado 17 de marzo de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC), en el que se indicó que “Colombia cuenta con 12.000 camas entre unidad de cuidados intensivos (UCI) y unidad de cuidados intermedios de adultos, de las cuales 5300 camas son UCI”. 

Asimismo, el comunicado de la Asociación Colombiana de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo (AMCI) señala que “las UCIs Intensivas habilitadas en el país para pacientes graves que requieren ventilación y personal especializado asciende a 5346 camas”. 

Entre tanto en el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud (REPS), al corte del 8 de abril, aparece que en Colombia hay un total de 8.204 camas en UCI, de las cuales 5.452 son para adultos; 1.837 para cuidado neonatal y 915 para pediatría.

Es decir que no hay una cifra unificada de camas UCI en Colombia, aunque el número dado por el Ministerio es similar al de AMCI que, a su vez, es cercano al que se entrega en la tabla.

De acuerdo a estas cifras, nos dimos a la tarea de hacer el cálculo del número de camas de UCI por millón de habitantes, que es otro de los datos que se presentan en la gráfica. 

Con una población de 50’912.429 en Colombia, según la proyección del DANE para este 2020, tendríamos los siguientes resultados: 

  • 161 camas UCI (incluyendo las neonatal, pediatría y adultos dadas en el REPS) por cada millón de habitantes (según la cifra de 8.204 camas de UCI totales). 
  • 104 camas UCI (con la cifra oficial del Gobierno de 5.300 camas de UCI totales).

Las UCI

José Luis Accini Mendoza, presidente de la AMCI, explica que las UCI son un servicio especializado y complejo en el que se atienden pacientes graves que tienen enfermedades que ponen en peligro su vida de manera inminente. Asegura que en cualquier país de Latinoamérica las UCI deben tener un equipo de trabajo integrado por intensivista, enfermeras, auxiliares de enfermería, fisioterapeutas y terapeutas; además del apoyo del servicio farmacéutico, de la parte diagnóstica, laboratorio, imágenes diagnósticas y otros servicios especializados.

En cuanto a lo físico, Accini afirma que deben ser espacios de atención delimitados. Requieren de fuente de oxígeno, de aire, sistemas de succión para poder aspirar secreciones, y fuentes de energía para la conexión de todos los equipos que el paciente requiera.

Accini especifica que, para la atención del Covid-19, las camas de UCI deben tener doble espacio, uno donde se acuesta el paciente y una antecámara, para que el personal se cambie cuando entre o se retire los elementos cuando salga. No puede tener aire compartido con el resto de cubículos que no son de aislamiento y debe tener presión negativa para que saque del área todas las impurezas. Todas las unidades deben tener un ventilador mecánico, que ayuda a la respiración del paciente.

Aparte de esto, tanto la AMCI como la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, han llamado la atención porque el porcentaje de ocupación de las UCI es del 80% en Colombia.

La AMCI también explicó en el comunicado que “menos del 10% [de las UCI] tienen infraestructura Biosegura (aislamientos) y menos del 2% cuentan con presión negativa. Por esta razón no es recomendable atender pacientes infectados con COVID-19 en UCIs que atienden otras patologías”. 

Las comparaciones

Ahora bien, en cuanto a la comparación que se hace de Colombia con otros países de Latinoamérica, La Silla Vacía, que hace parte de la alianza #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network, IFCN (de la cual somos miembros), para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo, encontró que en la tabla se incluyen algunos datos errados de los demás países de Latinoamérica. 

Esta tabla, realizada por La Silla Vacía, muestra la comparación de los datos presentados en el trino con los extraídos de fuentes oficiales de cada uno de los países. Los números en rojo corresponden a las cifras erróneas.

La tabla muestra que Colombia no es la número uno en camas hospitalarias ni en camas de UCI, sino que este puesto lo ocupa Argentina.

Tabla de la Silla Vacía

En Colombiacheck también hicimos las búsquedas correspondientes a cada país. Sin embargo, encontramos que en varios de los países los datos del número de camas de cuidados intensivos no son claros.

Para el caso de Argentina, la información que se ha difundido en el portal del gobierno de este país da cuenta de 8.444 camas de UCI. Lo que daría un número de 186 camas por millón de habitantes (con el cálculo de número de habitantes que está en el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, Indec, para 2020).

Sin embargo, el medio de comunicación Infobae cita el informe “Análisis de la Situación de Salud”, publicado en 2018, en el que se habla de un total de 220.910 camas en todo el país. De estas, hay 10.116 camas UCI distribuidas en 8.293 unidades de terapia intensiva para adultos y 1.823 unidades de terapia intensiva pediátricas. Con esta cifra, la tasa de las camas UCI para adultos sería de 182 por cada millón de habitantes y de 224 si se incluyen las pediátricas.

En el caso de México la información publicada por diferentes medios de comunicación, que citan cifras del Ministerio de Salud, es contradictoria, pues al reporte del número de camas le suman el de los respiradores. 

Mientras la revista mexicana Código reporta que las camas UCI en ese país son 2.446, una nota de Animal Político habla de alrededor de 3.000. Según las declaraciones en conferencia de prensa Gustavo Reyes Terán, titular de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CCINSHAE). Así que México tendría entre 19 y 23 camas de UCI por millón de habitantes.

Revisando las cifras correspondientes a Perú, encontramos una vez más datos contradictorios. En una nota publicada por la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva, el doctor Jesús Valverde afirma que el país cuenta con alrededor de 820 camas UCI.

Sin embargo, este número no coincide con los reportes del propio Gobierno, que en un boletín de prensa del pasado 11 de abril habla de 504 camas.

Lo mismo ocurre con Chile, donde no encontramos cifras unificadas.

Al buscar la información presentada en el cuadro difundido en redes sobre las camas totales (35.578) encontramos que esto corresponde a 2014. 

Sin embargo, en un artículo publicado por el Emol, sitio online de El Mercurio, el 17 marzo pasado, el subsecretario de redes asistenciales Arturo Zúñiga precisó que, para atender a los pacientes, entre el sistema público y las clínicas suman unas 39.000 camas. 

Esta cifra se contradice con la información presentada por el Ministerio de Salud en la que se indica que “la disponibilidad de camas en todo el territorio nacional es de 38.000 (27.000 en la red pública y 11.000 en la privada)”. 

El Ministerio de Salud de Chile, en su última declaración acerca del tema, dice que cuentan con 1.229 UCI y han realizado la compra de 797 ventiladores para atender el Covid-19.

Esta información se contradice con la información dada por el medio de comunicación La Tercera que cita a fuentes del Gobierno para indicar que las camas UCI en Chile son 1.937. 

A su vez José Miguel Bernucci, secretario nacional del Colegio Médico, dijo que en este momento en la Unidad de Paciente Crítico (UPC) del sector público hay alrededor de 700 camas intensivas y 1.000 intermedias. En el sector privado, en tanto, hay 800, repartidas entre ambas áreas.

En el punto de sumar las camas UCI con los respiradores, Fabricio Caballero, jefe del departamento de anestesia de la Universidad del Valle, miembro del equipo de Cuidado Intensivos del Hospital Universitario del Valle, HUV, y especialista en Medicina Critica y Cuidado Intensivo, nos explicó que solamente tener el ventilador mecánico no lo convierte en una cama de UCI, pues se requieren otros soportes y un monitoreo especial. 

En el caso de Panamá, según las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo de la la Contraloría General de la República, publicadas en febrero pasado por el diario La Prensa, en este país el año pasado contaban con 292 camas de UCI.

Para el caso de Ecuador, el Instituto de Estadísticas y Censos (INEC) reveló en septiembre de 2019, que para el 2018, Ecuador contaba con 29.502 camas hospitalarias, de las cuales 1.183 son de cuidados intensivos. Con una población de 17’510.000, la tasa por cada millón de personas es de 67 de camas UCI.

Con todos estos datos, al hacer la búsqueda país por país, encontramos que aunque los datos del cuadro compartido en redes coinciden con las cifras del gobierno colombiano del número de camas hospitalarias y del número de camas de UCI, los datos de los otros países no coinciden en muchos de los casos.

El cuadro tampoco tiene ninguna fuente de información y habla de América Latina, pero solo menciona siete de los 20 países que conforman esta región, sin incluir las cifras de otras naciones como Brasil.

Por lo tanto, calificamos la tabla como cuestionable, pues mezcla datos falsos y verdaderos y, además, no existe un consenso en las cifras.

Texto escrito por: Karla Paulina Muñoz, Esteban Gallego, Yony Alexánder Zuluaga, Ángela Marcela Alvarez, Luisa María Llano, Silvana Bustos e Isabela Vallejo del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus 

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Sábado, 24 Octubre 2020

Afirmaciones de médico italiano sobre la vacuna y las pruebas contra el COVID-19 son falsas y cuestionables

Por Universidad de Manizales*

Con apocalípticas advertencias, como que “una vez vacunados todos estaremos debilitados y encontraremos una muerte segura”, circula un video de un médico italiano.

La publicación incluso ha sido retirada por Youtube de otro canal al que fue subido y algunas afirmaciones hechas en este han circulado también en cadenas de Whatsapp y Facebook ya han sido verificadas por ColombiaCheck. El autor del video es Roberto Petrella, un médico italiano que, según este chequeo realizado por Valencia City, es un ginecólogo jubilado expulsado del Colegio de Médicos de Teramo en 2019 por su postura en contra de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH). 

Aquí presentamos las afirmaciones susceptibles de verificación, revisadas también por nuestro colegas de Afp, Newtral, Chequeado y Maldita

“Covid-19 no es el nombre del virus, sino el nombre del plan internacional para el control y reducción de las poblaciones que ha sido desarrollada durante décadas y lanzado en el año 2020” 

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Es cierto que Covid-19 no es el nombre del virus, pero sí de la enfermedad causada por el SARS-COV-2, el nombre real del virus, y tal como lo explicamos en este chequeo, no es cierto que sea un plan internacional de reducción de las poblaciones. 

La Organización Mundial de la Salud, el 12 de febrero de 2020, le asignó a esta enfermedad el nombre de Covid-19 como acrónimo de Corona (CO) Virus (VI) Disease (D) y el número 19 en representación del año en el que fue identificado (finales de 2019). Esta es causada por el virus SARS-CoV-2 y no fue generada ni impulsada por ningún programa, ya que las evidencias de diversas investigaciones sanitarias apuntan a que su origen es natural, lo que se conoce como zoonosis, el paso de un patógeno, en este caso un virus, de un animal al ser humano. 

"Tener un nombre es importante para evitar el uso de otros que pueden ser inexactos o estigmatizantes. También nos da un formato estándar para usar en futuros brotes de coronavirus", dijo el director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, en la rueda de prensa en la que se anunció el nombre.

Así que esta no es sino otra de las teorías de la conspiración que circulan sobre el Covid-19.

“Covid-19 es un programa mundial para la reducción de la población. Se estima que con la vacuna que quieren imponer, al menos el 80 % de la población morirá”.

Falso

Hasta el momento (21 de octubre de 2020), no se ha lanzado ninguna vacuna oficial para el Covid-19, aunque Rusia ya registró su segunda sin terminar las fases convencionales. Según la OMS, al menos 45 vacunas están en proceso de prueba en humanos, bajo los protocolos y procedimientos establecidos, además de 95 en fases preclínicas. 

De igual manera, no hay ninguna prueba que certifique que las vacunas debilitan la inmunidad y enferman a las personas, como lo afirma Petrella. Álvaro Villanueva Calderón, médico internista e infectólogo de la clínica Portoazul de Barranquilla, manifiesta que esta afirmación no tiene ningún asidero o sustento desde el punto de vista científico. 

“La vacunación no es algo nuevo. Tiene una tradición muy amplia en la historia y ha salvado muchas vidas. Su objetivo es generar anticuerpos para que combatan los virus, para fortalecer el organismo”. 

Asimismo, coincide con otros inmunólogos, virólogos y epidemiólogos consultores de la OMS, citados en este chequeo de la AFP, que dicen que ninguna vacuna afecta la resistencia del cuerpo a las enfermedades, aunque sí pueden darse casos aislados en los cuales el organismo reacciona de forma adversa a esta, causando consecuencias menores, como fiebre leve o dolor en el brazo. Las consecuencias mortales o graves se evitan al realizar un proceso dividido en fases para lograr sacar adelante una vacuna. Es por esto que, generalmente, estos procesos duran varios años. 

Aunque saber cuál será la mortalidad de este coronavirus es complejo porque no ha terminado la emergencia sanitaria, lo cierto es que, hasta octubre de 2020, de los cerca de 40 millones de contagiados en el mundo ha muerto un poco más de un millón, según la Universidad Johns Hopkins. Muy lejano al 80 % que afirma el médico italiano. 

“La mayor parte de las personas vacunadas dejarán de existir para la sociedad. No podrán viajar, no podrán ir al cine y, en el futuro, no podrán salir de casa. Esto ya está sucediendo en algunas ciudades de China y en España, el país piloto junto a Argentina y otros países latinos. Todo ya ha sido activado en todas las empresas y en los medios de comunicación masivos”

Falso

No se puede determinar la posible exclusión de las personas no vacunadas debido a que aún no se ha aprobado ninguna vacuna por la comunidad internacional. Según lo anunciado el 16 de octubre por el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, la vacuna tardará un mínimo de 18 meses. Por lo tanto, la afirmación de que en algunos lugares ya está sucediendo esto es falsa y sin fundamentos. Tanto en los países mencionados por Petrella como en la mayoría de regiones del mundo se comenzaron a reabrir progresivamente las actividades de la sociedad, con protocolos de bioseguridad, pero sin vacuna y sin exclusión de personas. Actualmente hay 11 de estas que se encuentran en la fase 3 en la que hay grupos más amplios que reciben el tratamiento. 

“Para la creación de cualquier vacuna, desde hace décadas, se deben seguir unos protocolos bastante estrictos, basados en la extracción de elementos de los propios virus para generar defensas contra estos. Aún falta mucho por trabajar en la vacuna del covid-19, pero incluso si ya estuviera lista, los gobiernos tardarían mucho en distribuirla para todos y las personas no tendrían forma de determinar si alguien ya está vacunado o no. Los certificados se pueden falsificar. Es una barbaridad que digan que la vacuna va a matar a la gente o que obliguen a las personas a aplicársela para no excluirlas de la sociedad”, comenta el infectólogo Villanueva. 

“No estamos enfermos. Solo somos portadores sanos que tienen virus. Lo que no significa que estemos enfermos. Todo lo que necesitan es hacer creer que los positivos son personas enfermas”

Cuestionable

El epidemiólogo Johan Sebastián Hernández Botero explica que la historia natural de todas las enfermedades infecciosas se divide en tres: expuesto, infectado o enfermo. “Al estar expuesto quiere decir que concurrió tiempo y espacio con el microorganismo, por ejemplo, haber estado en un comedor donde hubo un contagio masivo de salmonella, allí existe la opción de contagiarse o no. Cuando se habla de infección es porque el microorganismo está creciendo dentro de los tejidos del cuerpo humano, que en caso del covid es la expansión y contaminación de la zona pulmonar”, expone. 

Sin embargo, el experto aclara que no todos los pacientes desarrollan las enfermedades porque esta ya es la manifestación del daño que hace el virus. En este sentido, sí es cierto que una persona puede ser portadora del virus y no estar enferma, lo que en el desarrollo de esta pandemia hemos conocido como los casos asintomáticos. 

Eso sí, el epidemiólogo afirma que el problema de las enfermedades infecciosas es que si bien una persona puede ser un portador sano, en este caso una persona asintomática,  existe la posibilidad de contagiar a otra persona que puede llegar a tener un daño devastador. “De todos los expuestos no todos se infectan, de todos los enfermos no todos tienen síntomas y todas las enfermedades infecciosas sufren ese curso, no solamente el coronavirus sino el VIH, el papiloma humano y muchos más”, concluye. 

“No se hagan ningún test, no son pruebas fiables. Los resultados de las pruebas del virus son falsos porque se realizan en presencia de infecciones micóticas y bacterianas. Ningún test es capaz de detectar el SARS-COV-2. Tan solo una infinidad de pequeños virus inofensivos o desechos celulares que son parte natural de nuestra microbiota.”

Falso

Para comprobar la fiabilidad de las pruebas que detectan el virus es necesario entender cuáles están avaladas por el Ministerio de Salud del país para contrarrestar la desconfianza a los test. 

Según el Ministerio de Salud, Colombia cuenta con tres pruebas, las PCR o moleculares, las pruebas rápidas o serológicas y las pruebas de antígenos. Las PCR se ejecutan los primeros días de síntomas, a través del hisopado nasofaríngeo. Estas tienen alta sensibilidad, es decir, la gran mayoría de las veces aciertan en el diagnóstico. Las pruebas rápidas o serológicas se practican en sangre para demostrar la respuesta inmune que produce la persona con posible contagio. Estas pruebas tienen menor sensibilidad, pero sirven para identificar si la persona ha tenido contacto con el virus.

“Cabe resaltar que una infección micótica es causada  por algún tipo de  hongos, la mayoría de las veces. Causa afectaciones en la piel, pero también en distintas partes del cuerpo y las infecciones bacterianas son enfermedades que se caracterizan por una afectación de bacterias en algún sitio del cuerpo. Suelen ser más agresivas porque afectan más que todo los órganos internos, aunque también lo pueden hacer de manera superficial”, aclaró Estefanía Morales, médica general del centro ambulatorio Sinergia Salud.

Las pruebas de antígenos también se ejecutan a través del hisopado nasofaríngeo y detectan directamente las proteínas del virus y cuentan con una capacidad o sensibilidad diagnóstica por encima del 90%, según el ministro de Salud  y Protección Social, Fernando Ruiz Gómez.  

Según Estefanía Morales, la sensibilidad es la capacidad de detectar los casos enfermos o positivos, la especificidad es la capacidad para detectar los casos negativos. Las pruebas se miden en una escala de 0 a 100 para determinar qué tan sensible es la persona que tomó la prueba. 

El Ministerio de Salud no recomienda únicamente las pruebas comerciales, porque son aquellas que sí tienen un número importante de falsos positivos, es decir, aquellas no avaladas por el Ministerio.

Juan Daniel Castrillón, epidemiólogo de la Sala de análisis de riesgo de la Secretaría Departamental de Salud de Risaralda declaró: “Efectivamente esa cadena es completamente falsa, existen pruebas que confirman la presencia del virus en la mucosa nasal de las personas en quienes se sospecha la presencia de SARS-COV-2, la prueba que nosotros conocemos como el gol estándar, es decir, como la prueba de oro que identifica el virus. Si usted lo tiene, se llama RT-PCR y es la más sensible y específica para detectar el virus en quienes los tengan, también las antígeno son acertadas para detectar el virus y ambas están aprobadas para el diagnóstico del SARS-COV 2”.  

“El 11 de mayo que no había periódico, ni televisión italiana, impusieron en Francia exámenes masivos en todas las escuelas. 700.000 cada semana. Una vez que el niño ha sido testeado, también lo harán con sus familiares y contactos más cercanos”

Falso

Tras ocho semanas de confinamiento, Francia retornó a las calles el 11 de mayo. El comercio reabrió sus puertas, las personas dejaron de presentar un formulario para circular por la ciudad, el transporte público recuperó la afluencia de pasajeros con el uso obligatorio de mascarillas, sin olvidar una de las reactivaciones más importantes: La de escuelas y guarderías.

Luego de una semana de clases cerraron 22 colegios por contagios. Entre padres y profesores las opiniones estaban divididas frente a las medidas exigidas por el Gobierno de Emmanuel Macron. Según el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, entre las reglas estaba un máximo de 10 niños por aula en las guarderías, 15 en los parvularios y 15 en escuelas primarias, además de la posibilidad de turnos para regular el flujo de estudiantes. 

Aunque otros políticos y expertos pidieron el retraso del plan al no estar de acuerdo, en ninguna afirmación se encontró la imposición de pruebas tal y como lo expresa la polémica afirmación que analizamos. Por otro lado, la cantidad de “exámenes masivos” tampoco concuerda con los datos oficiales de Blanquer: “1.350.000 niños y 200.000 maestros volvieron a las aulas, lo que supone el 20% del total de los alumnos y el 55% del personal docente a nivel nacional”.  Posteriormente ingresaron las secundarias que según el reporte oficial significó el retorno de otros 280.000 alumnos, alrededor del 30% del total y unos 76.500 profesores. 

De acuerdo con esta información, podemos decir que es falso que el 11 de mayo se hayan impuesto exámenes masivos sin conocimiento de la opinión pública. Los 700.000 test que respaldan la pretenciosa afirmación corresponden a otra iniciativa del estado francés que tenía el objetivo de “aislar a los portadores del virus lo más rápido posible y romper las cadenas de transmisión”. El Gobierno prometió identificar a personas asintomáticas, idea que en ese entonces parecía descabellada pero que hoy corresponde a la búsqueda activa de casos que actualmente se realizan en la mayoría de instituciones y ciudades del país. Como lo publicó la revista The Atlantic, Francia ha registrado el número más alto de casos desde el pico de abril. 

 

* Escrito por Luisa María Mejía, Sofía Gómez, Sofía Morales, Santiago Zapata, Yony Alexánder Zuluaga y Carlos Andrés Urrego del Equipo de chequeo del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales.