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Falso

Jueves, 23 Julio 2020

La sensación de agobio que a veces pueden provocar los tapabocas no significa que causen hipoxia

Por Maldita Ciencia

Son barreras físicas contra aerosoles y gotas de saliva, no para el oxígeno o cualquier otro gas, cuyas moléculas tienen un tamaño mucho menor.

Este artículo fue publicado originalmente por Maldita Ciencia de Maldita.es el 19 de julio de 2020. Este contenido es reproducido aquí como parte de #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network, IFCN (de la cual Colombiacheck es miembro), para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

A medida que nos vamos acostumbrando al uso de los tapabocas se nos va haciendo más fácil llevarlos durante periodos de tiempo más largos y notamos menos molestias. Aun así, hay gente que sigue sintiendo cierto agobio cuando lo lleva puesto, especialmente si al tapabocas le sumamos el calor, subir una cuesta o cargar cierto peso.

Precisamente por esa sensación de agobio, mucha gente se plantea si no serán en realidad un problema para la salud porque nos impiden respirar correctamente. De hecho circulan muchas desinformaciones antitapabocas que aseguran que estos causan hipoxia, es decir, una reducción de los niveles de oxígeno en la sangre. Esto no es verdad: no hay ninguna evidencia científica de que los tapabocas causen hipoxia, y cierta sensación de agobio o sofoco no significa que se reduzca el nivel de oxígeno en nuestra sangre. Os lo explicamos.

Los tapabocas filtran partículas, no gases

Ya hemos desmentido en Maldita Ciencia que el uso de los tapabocas cause hipoxia (aquí). Y también desmentimos los vídeos compartidos en la redes sociales que midiendo supuestamente el nivel de oxígeno dentro de un tapabocas intentan demostrar, equivocadamente, que nos hacen respirar menos oxígeno (aquí y aquí).

Aquí ya explicamos que los tapabocas filtran partículas, no gases. Es decir que, aunque puedan retener el vapor de agua, dejan pasar el O2 hacia dentro y el CO2 hacia fuera para que respiremos sin problemas. En palabras de Fernando Usera, investigador del Servicio de Bioseguridad del Centro Nacional de Bioseguridad (CNB-CSIC), los tapabocas son “barreras físicas contra aerosoles y gotas de saliva, no para el oxígeno o cualquier otro gas, cuyas moléculas tienen un tamaño mucho menor”.

Con los tapabocas más filtrantes puede costar un poco más respirar 

Pero entonces ¿a qué se deba esa sensación de sofoco que todas y todos hemos sentido llevando esta protección?

“Lo que sabemos”, dice Xavier Muñoz Gall, del Servicio Neumatología del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona y de la Sociedad Catalana de Neumología, “es que efectivamente las mascarillas [tapabocas] incrementan el trabajo respiratorio. Y que este trabajo es proporcional a la mayor filtración de la mascarilla. Así que, de menos a más, primero serían las mascarillas quirúrgicas, luego las FFP2 y finalmente las FFP3”.

Según Usera, un componente importante de la sensación de agobio que pueden provocar los tapabocas, que él admite sentir a veces también, puede ser “psicológico” y aconseja de vez en cuando quitarse la mascarilla en una situación donde haya suficiente distancia y en un sitio ventilado y “tomar un breve descanso” antes de volvérsela a poner. 

La maldita Arancha Santos Bertrán de Lis, médico que nos ha prestado sus superpoderes, recuerda que “la mascarilla puede resultar incómoda pero no requiere un gran esfuerzo respiratorio que pueda llevar al agotamiento. La sensación de ahogo que de vez en cuando podamos sentir puede ser debida a la propia incomodidad, a la ansiedad, al calor, o a la sensación de claustrofobia”.

Además, Marián García, farmacéutica y divulgadora, recuerda que los tapabocas tipo FFP2 o KN95, al tener un mayor ajuste facial y ser más oclusivos pueden resultar más incómodos para algunas personas. “Una mascarilla quirúrgica o higiénica suele ser más agradecida en este sentido”, indica.

Si causasen una bajada de oxígeno, el personal sanitario estaría muy afectado

Según el neumólogo Muñoz Gall, “lo que es muy dudoso es que el oxígeno pueda bajar por el uso de mascarillas”. Nos indica que solo hay un estudio de 2008 que observó 53 cirujanos y cirujanas en Kırıkkale y Estambul, en Turquía. “Este estudio demuestra que, durante la primera hora de la intervención, la saturación de oxígeno en la sangre (SaO2) puede bajar un poco, pero que después se recupera y se mantiene durante el resto de las intervenciones sin cambios”, dice.

Ya os hablamos de este mismo estudio aquí, donde explicábamos que de hecho no había evidencias que demostrasen que la bajada de oxígeno en la sangre de los cirujanos se debiese al uso de mascarillas. Los propios investigadores reconocían que no sabían si podría deberse “a la mascarilla o al estrés de la intervención”.

Muñoz Gall nos recuerda que “en todo caso, el beneficio de llevar una mascarilla es mucho más importante que las mínimas bajada de oxígeno que supuestamente su uso podría comportar, y más sabiendo que son puntales y se recuperan sin quitársela”.

“Si fuera cierto [que los tapabocas causan hipoxia], los cirujanos que intervienen durante varias horas, estarían muertos y no solo cansados”, apuntaba a Maldita Ciencia María Elisa Calle, experta en Epidemiología y Salud Pública y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

Lo mismo señalaba Usera: “las mascarillas las utilizan durante muchas horas al día muchos profesionales sanitarios, y no se ha registrado nunca ningún problema de falta de oxígeno, y menos aún las quirúrgicas. Si causaran hipoxia, todo el personal sanitario estaría enfermo”.

Los tapabocas tienen que superar test de calidad que certifican que se puede respirar correctamente con ellas puestas

Además, como recuerda la investigadora ambiental Maria Cruz Minguillón del Instituto Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC“a las mascarillas quirúrgicas se someten a pruebas de resistencia a la respirabilidad, una medida que garantiza que se puede respirar adecuadamente con ellas puestas y que por tanto la resistencia al paso de los gases es adecuada. El oxígeno obviamente es un gas y por tanto con una mascarilla de este tipo se puede respirar perfectamente”.

Por otra parte, añade esta científica, a las mascarillas FFP2 y FFP3 se las somete a un test de concentración de CO2 en el aire inhalado según la norma EN149. Esto está directamente relacionado con la cantidad de O2 que puede haber. Dichas mascarillas cumplen con los requisitos de la norma y por tanto aseguran que se pueda respirar adecuadamente al llevarlas”.

Primera fecha de publicación: 8 de julio de 2020.

En este artículo ha colaborado con sus superpoderes la maldita Arancha Santos Bertrán de Lis, médico.

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Martes, 11 Agosto 2020

Putin sí dijo que su hija se vacunó contra el COVID-19

Por Pablo Medina Uribe

Aunque por ahora no hay manera de comprobar si su afirmación es cierta, debido a su secretismo familiar, el presidente de Rusia sí afirmó esto en una conversación con miembros de su gabinete.

Ayer el gobierno ruso anunció que había registrado una vacuna para el COVID-19. Pero, como lo contamos en otro chequeo, aún quedan muchas dudas sobre su eficacia, debido a que aún hacen falta más estudios al respecto.

Sin embargo, pronto comenzaron a moverse en español publicaciones que aseguraban que la hija de Vladimir Putin, el presidente de Rusia, ya se había vacunado con la anunciada vacuna contra el coronavirus.

Puesto que estas publicaciones han sido vistas más de 220.000 veces en Facebook, según una plataforma especial a la que tenemos acceso al ser parte del programa 3PFC, decidimos revisar esta información.

Encontramos que es verdad que Putin afirmó esto. Precisamente, lo dijo en una charla virtual que sostuvo con miembros de su gabinete para discutir el nuevo año escolar en Rusia y las medidas que está tomando su gobierno al respecto.

Según la transcripción hecha por el gobierno ruso (conocido como "el Kremlin", por el nombre de su sede), en una parte de la charla Putin le pregunta a su ministro de salud, Mikhail Murashko, si la vacuna rusa para el COVID-19 es la primera en el mundo en ser registrada. Murashko le responde que sí, aunque añade que sus colegas chinos también están cerca.

Luego Putin habla por varios minutos, entre los que dice:

"Я знаю, что эта вакцина, как Вы сказали, была сделана на базе аденовирусных векторов, но преимущество, на мой взгляд, заключается в том, что это на базе аденовирусных векторов человека именно сделана. И она работает более точно, формирует стойкий антительный и клеточный иммунитет. Я это тоже хорошо очень знаю, поскольку одна из моих дочерей сделала себе такую прививку".

Es decir:

"Yo sé que esta vacuna, como usted dijo, fue creada en base a vectores adenovirales, pero la ventaja, en mi opinión, es que fue hecha en base a vectores humanos adenovirales. Y funciona con mayor precisión, forma un anticuerpo estable y genera inmunidad celular. Yo estoy al tanto de esto en la medida que una de mis hijas se vacunó con esta vacuna".

Luego, Putin dice: 

"Я думаю, что в этом смысле она поучаствовала в эксперименте. После первого укола, после первой прививки, температура была у неё 38, на следующий день 37 с небольшим, и всё. После второго укола, второй прививки, тоже температура немного поднялась, но потом сошла на нет. Чувствует себя хорошо, и титры высокие".

Es decir:

"Creo que, en este sentido, participó del experimento [de la vacuna]. Después de la primera inyección, después de la primera vacuna, tuvo una fiebre de 38 grados, al día siguiente de un poco más de 37, y eso es todo. Después de la segunda inyección, la segunda vacuna, la fiebre también subió un poco, pero luego disminuyó. Se siente bien y su conteo de anticuerpos es alto".

Sin embargo, esta es la única mención que Putin hace de su hija y él mismo es la única fuente de esta información. Lo que ha generado sospechas, pues el presidente ruso es conocido por el estricto secreto en el que mantiene sus asuntos familiares. Como reportan Business Insider y algunos medios rusos como RBC, no es ni siquiera claro cuántas hijas tiene Putin.

Sin embargo se sabe de por lo menos dos, ambas también hijas de su exesposa Lyudmila Ocheretnaya (antes Shkrebneva): Maria y Katerina. Ambas nacieron en los ochenta en Dresden, Alemania Oriental, cuando Putin trabajaba allí como espía de la KGB. Ninguna de las dos suele aparecer en medios con Putin, ni dar declaraciones en relación con el gobierno de su padre. Pero Katerina (quien se hace llamar Maria Tikhonova) ha aparecido en televisión por su doble carrera como bailarina acrobática y directora de un proyecto científico en la Universidad de Moscú, aunque nunca ha sido presentada como la hija de Putin.

Algunos medios rusos, como Meduza y BBC Rusia, reportaron que Alexander Ginzburg, director del Instituto Gamaleya que desarrolla la vacuna, dijo que no sabía de qué manera se había vacunado la hija de Putin (si había sido uno de los voluntarios en la fase de pruebas, o si había conseguido la vacuna de otra manera), pues no miraba la identidad de todos los vacunados.

Además, ni Putin ni nadie más ha especificado, hasta el momento de la publicación de este chequeo, a qué hija se refería.

Así que es cierto que Putin dijo que su hija se vacunó contra el COVID-19. Pero por ahora no hay manera de saber si esta afirmación es cierta.