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Viernes, 29 Julio 2022

Las falsedades sobre la Comisión de la Verdad que difunde una tuitera de derecha

Por Nicolás Sánchez Arévalo, especial para Colombiacheck

La tuitera María del Rosario Vargas hizo afirmaciones falsas en una entrevista con el exministro de Justicia Fernando Londoño. Sus acusaciones contra Juan Méndez, reconocido defensor de derechos humanos a nivel mundial y quien hizo parte del Comité de Escogencia de los comisionados de la Comisión de la Verdad, no tienen sustento.

Desde que se publicó el informe de la Comisión de la Verdad, figuras del uribismo han intentado desacreditar los hallazgos contenidos en el documento. El pasado 25 de julio María del Rosario Vargas, tuitera uribista y coautora del libro ‘La verdad de la Comisión de la Verdad’, arremetió contra la entidad en medio de una entrevista que le hizo el exministro de Justicia, Fernando Londoño Hoyos

En el diálogo de casi 14 minutos, la tuitera cuestionó al comité de escogencia, instancia creada mediante el Acto Legislativo 01 de 2017 y el Decreto 587 de 2017 que seleccionó los comisionados que integrarían esa entidad y los magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz. 

El video se acercaba a las 2.000 reproducciones en el momento de la publicación de este artículo. La frase exacta de Vargas fue: "Juan Méndez, que fue destinado por el Centro Internacional para la Justicia Transicional, de quien se dice, hay versiones que afirman, que o perteneció directamente al grupo guerrillero Montoneros o que favoreció a los presos políticos en el momento de la dictadura militar que no eran otros que los miembros del grupo Montoneros".

Asimismo, la tuitera María del Rosario es hija de Fernando Vargas Quemba, con quien escribió el libro mencionado. Vargas Quemba es un abogado que fundó el Movimiento de Restauración Nacional al lado del exjefe paramilitar del Bloque Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia Iván Roberto Duque, quien en la guerra fue conocido como ‘Ernesto Báez’, y el nazi Armando Valenzuela Ruíz, considerado por la organización neonazi Tercera Fuerza como “valuarte para la lucha nacionalsocialista”.

La entrevista de la tuitera en Hora 20 fue publicada también por el portal IFM Noticias con el título ¿Comisión de la Verdad o Vendetta Criminal? . En la nota citan a Vargas: “Uno de los miembros fue el argentino Juan Méndez (…), que fue nombrado por el Comité para la Justicia Transicional, de quien se dice que perteneció directamente al grupo guerrillero Montoneros”. La guerrilla de los Montoneros, era un grupo de delincuentes que seguían los ideales de un terrorista de marca mayor como lo era Ernesto “El Che” Guevara, así que el primer miembro se asume claramente que es de vertiente ideológica comunista. Continúa Vargas: “(Juan Méndez), favoreció a los presos políticos durante el período de la dictadura militar, quienes no eran otros que miembros del grupo Montoneros”.

En Colombiacheck hemos verificado anteriormente otras desinformaciones difundidas por este portal, como explicamos en el análisis 'Guerrillera, contratista y bruja: narrativas de desinformación contra Francia Márquez en la campaña'.  Por estas razones decidimos verificar lo dicho por la tuitera, que ha sido amplificado en redes sociales y en portales como MCN Noticias.

Juan E. Méndez es un reputado defensor de derechos humanos a nivel internacional. Incluso, fue el relator especial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cargo que desempeñó entre 2010 y 2016. Kofi Annan, exsecretario general de la ONU, lo postuló como asesor especial para la prevención del genocidio, labor que ejerció entre 2004 y 2007. Además, tiene una extensa hoja de vida académica y ha dictado clases en importantes universidades del mundo como Georgetown Law School, John Hopkins School of Advanced International Studies y en Oxford.

Hicimos un chequeo de las palabras de la activista uribista y encontramos que sus afirmaciones son falsas.

1.       “Hay versiones que afirman que perteneció directamente al grupo guerrillero Montoneros”: 

Contactamos a Vargas para conocer la fuente de la cual sacó esa información, ella respondió: “Le sugiero que lea el libro para que usted resuelva sus preguntas dentro del contenido del libro. Gracias”.

Tras la sugerencia de Vargas revisamos el libro La verdad de la Comisión de la Verdad que ella escribió junto con su . El documento no contiene pruebas de que Méndez haya pertenecido a Montoneros.

En la página 62 del libro hay una cita del general retirado Jaime Ruíz, expresidente de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Militares (ACORE), quien dijo “fue encarcelado por su relación con los Montoneros en un gobierno militar”.  Esa afirmación ya la habíamos chequeado en Colombiacheck en el 2017 y Ruíz no aportó ninguna prueba para sustentarla. Por lo tanto, esa cita no prueba nada.

cuando Colombiacheck le insistió al general (r) Ruiz Barrera que diera las pruebas de los supuestos vínculos de Méndez con la extinta guerrilla argentina, éste dijo: “pregúntele por qué estuvo preso, no fue por otra cosa distinta que su relación con los Montoneros”. 

De acuerdo con los datos recabados de su biografía como profesor en la Universidad Americana, Méndez fue a la cárcel en la dictadura argentina por defender presos políticos, no por ser miembro de los Montoneros”. 

Montoneros era una organización político-militar argentina que se dio a conocer en Argentina en 1970 con el secuestro y el asesinato del general Pedro Eugenio Aramburu. Esa guerrilla tenía una ideología nacionalista y peronista (referida al caudillo Juan Domingo Perón, que fue presidente en tres ocasiones). El peronismo fue sacado del poder el 24 de marzo de 1976 por una Junta Militar que instauró una dictadura que cometió violaciones masivas de derechos humanos.

Le enviamos mensajes a Méndez para conocer sus respuestas a esos cuestionamientos, pero no obtuvimos respuesta. 

Buscamos en Google biografías del defensor de derechos humanos y accedimos a varias fuentes, en ninguna aseguran que perteneció a Montoneros, acá dejamos cuatro ejemplos: 1, 2, 3 y 4. Al buscar los términos “Juan Méndez” y “Montoneros”, aparecen publicaciones de columnistas colombianos de derecha que acusan al abogado de ser afín (no de pertenecer) a la organización armada, pero no aportan ninguna prueba, es el caso de la senadora María Fernanda Cabal, Plinio Apuleyo Mendoza y Cristina del Toro.

Vargas cita un señalamiento falso para estigmatizar a Méndez, por lo tanto, su afirmación es falsa. 

2.       “Favoreció a los presos políticos en el momento de la dictadura militar que no eran otros que los miembros del grupo Montoneros”: 

Méndez sí defendió presos políticos en Argentina. Así lo explicó en un perfil que le hizo la ONU cuando era relator especial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles de esa organización multilateral: “Como había cada vez más detenciones y más presos políticos que defender, más casos de tortura que denunciar, esas responsabilidades fueron cayendo cada vez más en un grupo de abogados más jóvenes, como yo”. “Lo que más hacíamos era tratar de que la detención clandestina de ellos fuera lo más corta posible para que no los torturaran tanto”, agregó.

En agosto de 1975, Méndez fue secuestrado por policías vestidos de civil, llevado a un centro clandestino de detención y torturado. “Me ponían en una mesa atado de pies y manos, estirado y me aplicaban la picana eléctrica”, narró en el perfil hecho por la ONU. El abogado salió de prisión gracias a la presión ejercida por la organización defensora de derechos humanos Amnistía Internacional y se exilió desde 1977 en Estados Unidos.

Aunque es verdad que Méndez defendió presos políticos, la falsedad histórica que difunde Vargas radica en asegurar que “no eran otros que los miembros del grupo Montoneros”. ‘Memoria argentina para el mundo’, documento elaborado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de ese país, dice: “En la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), estuvieron detenidos-desaparecidos cerca de 5.000 hombres y mujeres. Militantes políticos y sociales, de organizaciones revolucionarias armadas y no armadas, trabajadores, trabajadoras y gremialistas. Estudiantes, profesionales, artistas y religiosos. La mayoría de ellos y ellas fueron arrojados vivos al mar”.

Estudios académicos también demuestran la falsedad del postulado de Vargas. La profesora en Historia de la Universidad de Buenos Aires, Débora D’ Antonio, escribió el artículo académico Represión y resistencia en las cárceles de la última dictadura militar argentina, documento en el cual señaló que desde 1974 empezó a incrementarse la represión. “Los presidios se colmaron así de grupos de hombres y mujeres provenientes de culturas urbanas y rurales y de experiencias políticas y sindicales diversas”, señaló.

Cuando buscamos a Vargas le preguntamos a cuáles miembros de Montoneros había “favorecido” Méndez y en qué consistió ese supuesto favorecimiento. Sin embargo, su respuesta fue remitirnos al libro (que no contiene ninguna prueba de que los presos políticos en la dictadura “no eran otros que los miembros del grupo Montoneros”) y subir el tono de sus respuestas vía Whatsapp: “Dos cosas: Debería leer el libro y volver a oír el audio de la entrevista para que no cometa imprecisiones en sus preguntas, porque podría incurrir en un delito”.

Entre los comentarios que le dejaron algunas de las personas que vieron la entrevista a Vargas hay uno con 13 likes: “Súper! La verdad nos hará libres!”. Sin embargo, algunas de las informaciones que difunde la tuitera contrastan con la verdad, pues con las evidencias encontradas, incluso, en el libro al que nos remitió, las afirmaciones hechas en contra de Juan E. Méndez son falsas. 

 

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Martes, 02 Agosto 2022

Son falsas las omisiones sobre crímenes de las FARC que le atribuyen a la Comisión de la Verdad

Por Isabel Caballero Samper

En redes sociales circula un tuit de un teniente coronel retirado del Ejército dice que el informe final no habla de los delitos sexuales, el reclutamiento de menores de edad y las victimizaciones a miembros de la Fuerza Pública, pero todos estos hechos sí aparecen allí.

El teniente coronel retirado Gustavo Roa Cuervo, autor del libro autobiográfico “La Colombia que recorrí” sobre su vida en el Ejército, publicó un trino, que fue compartido por usuarios de Facebook, acusando al presidente de la Comisión de la Verdad, Francisco de Roux, de haber omitido delitos sexuales, reclutamiento de menores de edad y las victimizaciones de miembros de la Fuerza Pública. Colombiacheck encontró que esto es falso y que todos estos crímenes sí aparecen mencionados en el informe.

 Colombiacheck no hace chequeos sobre opiniones, entonces los calificativos “vil apología” y “artero” y la acusación de que el informe “justifica el terrorismo y genocidio” no son verificadas. Solo revisamos si es verdad que el informe de la entidad “omite delitos sexuales”, “omite (...) reclutamiento contra menores” y “desconoce el dolor de nuestros militares y policías”.

 El día que Roa publicó el trino, el 2 de julio, sólo habían sido presentados los capítulos de “Hallazgos y recomendaciones” y el proyecto transmedia “Cuando los pájaros no cantaban: historias del conflicto armado en Colombia”, o capítulo testimonial, que fueron presentados el 28 de junio. Por eso solo incluimos estos en el chequeo.

En el capítulo de “Hallazgos y recomendaciones” encontramos que en la sección “3. VIOLACIONES DE DERECHOS HUMANOS E INFRACCIONES AL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO” de la parte de “I. Hallazgos” aparecen los tres tipos de delitos mencionados por Roa, y en los tres casos se hace atribución de estos a las antiguas FARC-EP .

 La subsección “3.12 Violencias sexuales” dice:

 “En el caso de las FARC-EP, se dieron especialmente violencias reproductivas, entre las que están la anticoncepción forzada, la esterilización forzada y el aborto forzado. Aunque las FARC-EP penalizaron en sus filas la violación sexual, incluso con «ajusticiamientos», la Comisión también recogió testimonios de violencias sexuales intrafilas y testimonios de mujeres víctimas civiles que sufrieron violaciones sexuales por miembros de este grupo” (p. 174).

Además, en la subsección 3.8 sobre el secuestro se dice que el 22 por ciento de las mujeres víctimas de este crimen sufrieron violencias sexuales durante su cautiverio y que las FARC-EP fue el actor que más secuestros hizo.

 La subsección “3.14. Reclutamiento de niños, niñas y adolescentes y trabajo forzoso” calcula:

“Según datos del Proyecto conjunto JEP-CEV-HRDAG, el grupo que más niñas, niños y adolescentes reclutó entre 1990 y 2017 fueron las FARC-EP con 12.038 víctimas (75 % del total), seguido de los paramilitares con 2.038 víctimas (13 %) y el ELN con 1.391 víctimas (9 %). Según el Proyecto conjunto JEP-CEV-HRDAG, 4 de 10 víctimas de reclutamiento eran menores de 15 años (43 %)” (p. 183).

Por otro lado, aunque no hay una sección dedicada a las víctimas de la Fuerza Pública, ellas sí son mencionadas a lo largo del capítulo. Por ejemplo, la subsección “3.16. La violencia indiscriminada: los ataques indiscriminados” describe infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH) —como por ejemplo la instalación de minas antipersonal y tomas armadas de poblaciones en las que se emplearon armas con efectos indiscriminados como bombas y artefactos explosivos improvisados— en las que miembros de la Fuerza Pública fueron victimizados. Solo en estos casos, cuando la contraparte no cumple con las reglas de la guerra limpia o humanizada que dicta el DIH, es que se considera que un combatiente es una víctima del conflicto.

“De acuerdo con el Registro MAP MUSE de la Acción Integral Contra Minas Antipersonal (AICMA) entre 1990 y 2022(...) se han registrado 7.286 víctimas de la fuerza pública con 5.832 heridos y 1.454 muertos por la explosión de minas antipersona. Es decir, del conjunto de víctimas por el uso de estos artefactos, tanto en muertos como heridos, alrededor del 40 % de las víctimas fueron civiles y el 60 % miembros de la fuerza pública.” (p. 189).

 En esta subsección, la Comisión cita el relato de un soldado entrevistado en cumplimiento de su mandato, lo cual muestra qué sí tuvo en cuenta “el dolor de nuestros militares y policías”:

“Un relato de un militar que cayó en un campo minado instalado por el Frente 14 de las FARC-EP en La Unión Peneya, Montañita (Caquetá), el 2 de septiembre de 2004, muestra el impacto en varias víctimas, con mutilaciones y discapacidad posterior durante toda su vida.

«Ahí resultó el soldado Gato, herido, perdió su pierna izquierda. Yo, inicialmente, perdí mi pierna izquierda también, a la altura de la rodilla; la derecha quedó con múltiples fracturas. Y atrás quedó El Flaco Arenas, el perdió todo el maxilar inferior, todo esto se lo voló la mina; y el cabo que iba atrás, él quedó con perforaciones en su cuerpo, eso después le causó la pérdida de un pulmón, un riñón y que sus intestinos fueran reemplazados por mangueras»”, (p. 190).

 Y en la subsección “3.21 Responsabilidades en las violaciones de derechos humanos e infracciones al DIH en el conflicto armado” el informe dice que las guerrillas “cometieron graves infracciones del DIH y abusos de derechos humanos de forma extensiva” y que entre estas: “resalta la política implementada por las FARC-EP a partir del año 1997 de secuestrar a policías y militares para presionar un canje por guerrilleros recluidos en las cárceles del país y también de secuestrar y/o asesinar a líderes políticos, congresistas, gobernadores, alcaldes, y miembros de asambleas departamentales y concejos municipales. La vida, la libertad, y la dignidad humana fueron subordinadas a la guerra.”, (p. 209).

Después, en la sección “II. Recomendaciones” se menciona específicamente la necesidad de reparar a las víctimas de la Fuerza Pública en la sección “2. PARA GARANTIZAR LA REPARACIÓN INTEGRAL, LA CONSTRUCCIÓN DE MEMORIA, LA REHABILITACIÓN Y EL RECONOCIMIENTO DE LA DIGNIDAD DE LAS VÍCTIMAS Y DE RESPONSABILIDADES”.

 También, en el archivo en PDF del proyecto transmedia “Cuando los pájaros no cantaban: historias del conflicto armado en Colombia” incluye las voces de cientos de víctimas, muchas de las cuales cuentan historias que muestran que no es verdad que la Comisión omitiera crímenes sexuales cometidos por las antiguas FARC-EP, ni reclutamientos de niños ni historias de dolor de miembros de la Fuerza Pública. Estas son algunas de esas historias con las sinopsis que aparecen en el capítulo testimonial:

 

·  «Dolor en el ombligo». Un dolor en el ombligo fue el indicio para que la madre de un militar entendiera que algo le había sucedido a su hijo.

·  «Yo tuve esta pesadilla». Una mujer narra, junto a sus dos hijas, cómo tras una pesadilla comienza la búsqueda de su hijo, quien estaba en el Ejército.

·  «Mamá, yo no voy a volver». Una lideresa, madre de un militar, recuerda la forma en que su hijo se despidió de ella.

·  «Estrujón». Un exintegrante de la Fuerza Pública habla de la sensación que lo atravesó antes de pisar una mina.

·  «Usted está amarradito a mi vida». Una mujer retirada de la Policía, viuda de un suboficial miembro del Comando Jungla que murió por un explosivo que lanzó la guerrilla a su campamento, dice que sintió la muerte de su esposo cuando un enjambre de abejas entró al pasillo del batallón donde lo esperaba.

·  «Semana de gracia». Una lideresa ambiental narra la única despedida de su esposo militar, quien tenía la costumbre de no despedirse porque daba por sentado que iba a volver.

·  «Alminda». Una indígena kankuama ingresó a las FARC a una edad muy temprana, lo cual le permitió formarse dentro de la organización.

·  «Inés». Una joven fue regalada por su madre.

·  «Andrés». Un joven del Tolima ingresó desde temprana edad a la guerrilla.

·  «Huellas». Un exsoldado profesional habla de las heridas sobre su cuerpo y el territorio que dejó la explosión de una mina antipersonal.

·  «Me dejaron botado». Un exmiembro del Ejército habla con orgullo de ser militar y de lo que significó haber sido herido en combate, pero abandonado por la institución.

·  «¿Cuándo viene mi papá?». Una mujer narra el secuestro, con fines extorsivos y violencia sexual, del que fue víctima a sus quince años por parte de la guerrilla.

·  «Arias». Dos jóvenes kankuamas explican que ingresaron a las FARC porque los paramilitares estaban matando de manera sistemática a todos los que tuvieran su apellido.

·  «Un peón más del ajedrez». Un suboficial relata que fue secuestrado después de que su tropa perdiera un enfrentamiento con las FARC.

·  «Voy a experimentar una vida, la que me salga». Una exintegrante de las FARC cuenta qué la llevó a unirse a este grupo armado cuando era una niña.

·  «Mi mayor tesoro». Un joven recuerda la ilusión que tenía de conocer a su padre, un policía que había sido secuestrado por las FARC mientras él estaba en el vientre de su madre.

·  «Quinceañera». Una mujer que ingresó a los diez años a la guerrilla recuerda que no pudo celebrar sus quince años como su padre se lo había prometido.

 

Pero además es claro que el Informe de la Verdad dedicó capítulos enteros a las violencias contra menores de edad y a las violencias sexuales y basadas en género a través de los capítulos “No es un mal menor: Niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado”, publicado el 5 de julio, y “Mi cuerpo es la verdad: Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armado”, publicado en la plataforma de la Comisión el 22 de julio.

De esta manera, concluimos que no es verdad lo que dice el teniente coronel retirado del Ejército Gustavo Roa Cuervo (y que ha sido compartido una y otra vez por diferentes redes sociales) de que el padre De Roux, como cabeza de la Comisión de la Verdad, “omite delitos sexuales”, “omite (...) reclutamiento contra menores” y “desconoce el dolor de nuestros militares y policías”.