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Martes, 12 Mayo 2020

‘Matador’ y la confusión sobre la idea de 'aplanar de la curva'

Por José Felipe Sarmiento

Aunque comparte datos ciertos sobre el número de casos de COVID-19 en Colombia, el caricaturista los evalúa por medio de un concepto que aún es incierto y que se refleja mejor en otras cifras.

En su cuenta de Twitter, el caricaturista Julio César González, más conocido como ‘Matador’, publicó un análisis sobre la evolución de la pandemia de COVID-19 en Colombia: “Así va el aplanamiento de la curva epidemiológica en el país”, escribió, con base en tres informes del Ministerio de Salud sobre el número de casos confirmados de esa enfermedad respiratoria en el territorio nacional acumulados hasta el primer día de marzo, abril y mayo.

Trino de Matador sobre aplanamiento de la curva de COVID-19 en Colombia

El trino es cuestionable porque las cifras son ciertas pero el famoso aplanamiento todavía no se puede evaluar. Es decir que el dibujante, aunque de forma irónica y para hacer ver lo contrario, aplicó el concepto en el momento equivocado. Por eso, era imposible encontrar lo que estaba buscando. Además, hizo su análisis con base en un dato aislado sin tener en cuenta otras variables y gráficas que son importantes para entenderlo.

Minutos después de publicada esta nota, Matador le devolvió la llamada a Colombiacheck y explicó que sacó el mensaje de un grupo de amigos en WhatsApp. “Yo de entrada vi eso como bien y lo mandé”, se excusó.

Las imágenes que publicó González coinciden con los reportes del gobierno. El 1 de marzo de 2020 todavía no se había confirmado el primer caso de la nueva enfermedad respiratoria en Colombia, esto sucedió cinco días después. El 1 de abril, iban 1.065 contagios confirmados, incluyendo 17 pacientes muertos y 39 recuperados. Un mes más tarde, el total era de 7.006 personas que habían tenido la enfermedad, de las cuales 1.551 la habían superado y otras 314 habían muerto.

Estos datos, sin embargo, aún no permiten sacar conclusiones sobre el aplanamiento de la curva. La primera razón es que este “es un concepto problemático, porque cada persona entiende algo diferente”, como dijo la epidemióloga Zulma Cucunubá, doctora en dinámicas de enfermedades infecciosas, el pasado 5 de mayo en un seminario virtual para periodistas organizado la Fundación Gabo.

La investigadora del Imperial College de Londres explicó que la idea equivale a la de mitigación e implica “desacelerar, pero no necesariamente detener, la propagación de la epidemia, reduciendo la demanda máxima de atención médica y protegiendo de la infección a las personas con mayor riesgo de enfermedad grave”. A menor velocidad, los resultados se ven a más largo plazo. “Significa tener una curva pequeña andando por mucho tiempo; por eso, solo vamos a saber si se aplana dentro de un año o año y medio”, enfatizó.

El médico Julián Fernández Niño, doctor en Epidemiología, también ha criticado el uso del concepto en Twitter. Apenas 20 minutos después de la publicación del trino de Matador, escribió: “Confirmado. Lo de ‘aplanar la curva’ no se entendió. Se viralizó, se incorporó al lenguaje, pero no se entendió, como tantas cosas”. Tres días más tarde, insistió en que “no se puede ‘aplanar una curva’ que hasta ahora comienza, saliendo de la cuarentena”.

Ahí está otro detalle, el aislamiento obligatorio general no es una estrategia de mitigación sino de supresión. Esto quiere decir que busca reducir el contagio, no solo hacerlo más lento. Así es como Nueva Zelanda le apunta incluso a la eliminación total de la transmisión con las ventajas propias de ser un país insular, rico y con una población dispersa que apenas va para los 5 millones de personas.

En otros contextos, su mayor logro es el aplazamiento de la curva. Una vez se levantan todas las medidas, el virus acelera de nuevo y aparece el pico. La principal ganancia es en tiempo para enfrentar mejor lo que vendrá después. Esto no significa desconocer sus logros en cuanto a evitar la proliferación de casos y, en consecuencia, prevenir muertes.

Colombia apenas está levantando, de forma paulatina, el confinamiento. 

Sin embargo, además de la gente en redes sociales, las autoridades llevan varias semanas hablando del aplanamiento. El ministro de Salud, Fernando Ruiz Gómez, lo ha presentado como un logro desde mediados de abril. Al ser cuestionado al respecto días más tarde, en entrevista con el diario El País de España, respondió que “el riesgo de comunicar con sencillez es que a veces implica sacrificar los conceptos técnicos”.

Para el funcionario, que también es médico y doctor en Salud Pública, “hoy día, ‘aplanar la curva’ es una expresión coloquial que usamos para hacer referencia a la necesidad de lentificar la propagación del virus y así evitar el colapso de los hospitales”.

El epidemiólogo Rodrigo Guerrero Velasco, exalcalde de Cali e investigador de la Universidad del Valle con doctorado en la misma área, concuerda con el uso de esa definición menos académica. “La idea de hacer ese proceso es darle tiempo a que las clínicas y hospitales puedan darles a los enfermos la atención necesaria”, resume.

Ese también es el concepto que tiene el caricaturista, según le dijo a Colombiacheck. El problema de entenderlo así es que puede crear falsas expectativas. La sola mitigación no garantiza que la capacidad del sistema de salud esté por encima del pico de contagio, mientras que una cuarentena general muy extendida también tiene sus propios costos sociales. Cucunubá hace parte del equipo científico que probó estas afirmaciones con modelos epidemiológicos en el caso del Reino Unido.

El mejor camino intermedio que hasta ahora han identificado los expertos, de acuerdo con la explicación de la investigadora colombiana, es el aislamiento intermitente. Su estrategia es relajar las medidas temporalmente al lograr descensos y endurecerlas de nuevo cuando las cifras reboten hasta cierto punto, para reducir el nuevo pico. El 30 de marzo, el portal La Silla Vacía contó que la recomendación de quienes asesoran al presidente, Iván Duque, era aplicar siete ciclos de ese estilo durante año y medio.

Esto quiere decir que nos preparamos para enfrentar varias curvas en lugar de una. El mandatario lo ha comparado con un acordeón que se abre y se cierra. El analista español Jorge Galindo, experto en visualización de datos, lo ha asimilado a atravesar una cordillera.

Lo siguiente que hay que saber es qué datos mirar para saber cómo van esas curvas y qué cuidados hay que tener para analizarlas. Matador tomó el número de casos acumulados. La primera variable que se escapa es el retraso normal de los datos, debido a los días que pasan entre la infección y el diagnóstico que se refleja en los reportes.

La segunda es el subregistro por la imposibilidad de encontrar a todos los enfermos, dado que la gran mayoría no presenta síntomas. Esto se relaciona directamente con el número de pruebas. En palabras de Guerrero, “los casos dependen mucho de lo que se busque”. De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Salud (INS), se hicieron 11.456 test del 26 de marzo al 1 de abril y 30.965, casi el triple, entre el 25 de abril y el 1 de mayo. Esto afecta de forma directa la comparación que hace el caricaturista.

Como contamos en otro chequeo, Colombia se había concentrado en casos posibles o sospechosos, con base en una definición de síntomas e historial de viajes o contactos con enfermos. Pero justo el día que González trinó su análisis, la doctora Cucunubá había advertido “para los no epidemiólogos” que el país amplió sus criterios de búsqueda y diagnóstico. “Eso hace que la comparación histórica de casos sea menos intuitiva”, escribió.

Una estrategia más activa implica una mayor detección de asintomáticos (su número ha venido en aumento sobre todo desde finales de abril en las estadísticas del INS). Por un lado, esto permite aislar más pronto los casos para evitar que contagien a otras personas. Por otro, disminuye el subregistro. Entonces el aumento en las cifras que muestra Matador no necesariamente implica un empeoramiento de la situación real, sobre todo en lo que corresponde a la última semana antes de la publicación, cuando el número de pruebas dio un salto en el promedio diario.

Además, hay que ver que los números que dio el dibujante no son de la misma curva que sube y baja. Las cifras que publicó son del acumulado de casos confirmados, que suma diariamente los nuevos pacientes y, por tanto, nunca va a decrecer. Por simple matemática, en el mejor de los casos, ese conteo se estanca cuando el contagio desaparece de forma definitiva. Para que hubiera disminuciones tendrían que ser datos diarios (por fecha de diagnóstico o inicio de síntomas) o activos, que salen al restarle los muertos y los recuperados al total.

Cada gráfica sirve para algo distinto y un buen análisis debe tener en cuenta el cuadro completo y no números aislados. En las condiciones actuales, Cucunubá ha sugerido que las muertes diarias o la ocupación de UCI pueden reflejar mejor la efectividad de las medidas tomadas por el gobierno. Eso no significa que sean estadísticas perfectas, porque son fotos de cómo iba el contagio tres o cuatro semanas antes, cuando los actuales difuntos o pacientes críticos adquirieron la enfermedad.

Vale la pena, de todas formas, revisar la curva de casos acumulados a la que se refiere Matador, para ver su comportamiento. Para eso, hay que tener en cuenta otro detalle matemático. Por la velocidad a la que avanza la pandemia, ya que el virus de un infectado puede pasar a otras tres o hasta cuatro personas, el análisis se hace sobre una tabla que refleja la frecuencia con la que se multiplican los casos y no solo con la que se suman. Es lo que se llama una escala logarítmica, la normal es aritmética o lineal.

Además, para reducir un poco el efecto del retraso, se pueden mirar mejor por la fecha de inicio de síntomas en lugar de la de diagnóstico. En este caso, no se puede perder de vista que los datos de los últimos 14 días todavía no son confiables. Como la mayoría de quienes han empezado a tener síntomas en este periodo todavía no tienen diagnóstico, los datos de estas últimas dos semanas pueden aumentar más adelante.

En las gráficas del ingeniero Rafael Unda, quien elabora reportes con base en las estadísticas del INS, se puede ver que los casos en Colombia han pasado de duplicarse a diario en los primeros días la llegada de la pandemia a hacerlo cada cuatro días. En Bogotá, ya sucede cada cinco.

La médica epidemióloga Sonia Alejandra Milanés recuerda que esto tiene muchos matices, no solo por los factores ya mencionados, sino también por las diferencias regionales en la calidad del sistema de salud y el acceso a las pruebas. No obstante, concluye que “el crecimiento siempre va a ser exponencial, pero no con la potencia que tendría sin la cuarentena, porque no tienes al 100 por ciento de la población expuesta”.

En cambio, el trino del caricaturista desconoce cualquier mejoría, aunque parte de números sueltos que salieron de la misma fuente oficial. Así queda claro que González hizo una evaluación desinformada de datos sin contexto, lo que calificamos como cuestionable. En otras palabras, su desempeño como epidemiólogo no fue muy matador. Él lo reconoció por teléfono, pero no ha borrado el mensaje. Según dijo, “es mejor quedarse callado” cuando uno se equivoca en Twitter.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus

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Jueves, 26 Marzo 2020

Putin no dijo que ciudadanos rusos tienen que escoger entre cuarentena y cárcel

Por Pablo Medina Uribe

Putin no ha decretado esto, aunque sí es un posible castigo en Moscú y hay un proyecto de ley que podría enviar a la cárcel a quienes rompan la cuarentena y ocasionen infecciones.

Un pantallazo con la foto de Vladimir Putin, el presidente de Rusia, ha comenzado a viralizarse en WhatsApp y redes sociales junto al mensaje: “COMUNICADO POR CORONAVIRUS El Presidente Ruso Vladimir Putin ha dicho: ‘los ciudadanos rusos tienen dos opciones, se quedan en su casa por 15 días o van a prisión por 5 años’ FIN DEL COMUNICADO”.

Sin embargo, esto es falso. Putin no ha dicho esto y, además, por ahora no hay una ley rusa que prevea lo que dice el mensaje. Lo que sí hay es un proyecto de ley, aún no aprobado, que podría enviar a la cárcel a quienes incumplan la cuarentena, pero solo si se comprueba que causaron más infecciones.

Este falso pantallazo ha generado mucha tracción en redes pues, en medio de la pandemia de Covid-19 (la enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2), Rusia ha sido una incógnita para varios expertos, debido a sus bajos números de contagio. Rusia es el país con mayor área del mundo y cuenta con una frontera de más de 4.000 kilómetros con China, el primer epicentro de la pandemia de coronavirus. Además, aunque cuenta con una población de más de 144 millones, al momento de la publicación de esta nota el país solo había reportado 840 casos confirmados y 3 muertes por Covid-19.

Algunos usuarios de redes sociales le han atribuido estos bajos números al talante autoritario de Putin, usualmente con pruebas editadas y falsas. Y este es el caso también de la frase del pantallazo que se ha estado compartiendo.

Para comprobar su falsedad, primero buscamos en Google si se había reportado que Putin había dicho algo así. Pero no encontramos resultados relevantes ni en español ni en ruso.

Luego contactamos a la periodista rusa Anastasia Petrova, quien también nos aseguró que el mensaje viral es falso. Petrova aclaró que lo que sí se ha discutido es un proyecto de ley presentado en la Duma (la cámara baja del parlamento ruso). 

La periodista rusa también nos indicó este artículo del medio ruso RBC, en el que se explica el proyecto de ley, que fue presentado por Vyacheslav Volodin, presidente de la Duma, y el diputado Pavel Krasheninnikov, ambos del partido mayoritario Rusia Unida que apoya a Putin y que tiene muchas probabilidades de ser aprobado.

Según RBC, el proyecto de ley impondría multas e incluso sentencias de prisión a quienes violen las restricciones de cuarentena, pero solo si se comprueba que el haber violado las medidas fue causa de una “infección masiva”. En este caso, la multa podría ir de 500.000 a 1 millón de rublos (alrededor de 26 a 51 millones de pesos colombianos), mientras que las penas de cárcel podrían ir hasta los tres años. Según el proyecto, si se comprueba que la violación de la cuarentena resultó en una muerte, la multa podría aumentar a 2 millones de rublos (103 millones de pesos) y la sentencia a cinco años.

Nuestros colegas británicos de Full Fact también chequearon la supuesta afirmación de Putin, que también circuló en inglés, y recordaron que la alcaldía de Moscú advirtió que podría haber penas de hasta cinco años para quienes volvieran a Rusia de un país considerado en “alto riesgo” de Covid-19 y no cumplieran con las medidas de cuarentena decretadas en la capital rusa. Pero, como recordó Full Fact, por ahora Rusia no ha tomado medidas nacionales de cuarentena y ha dejado que las autoridades locales las decidan.

Por otra parte, buscando el texto en español de la falsa cita, encontramos que se comenzó a viralizar por un mensaje del usuario @EdgarRamirez76 el 22 de marzo y otro de @BorjaYuste95 al día siguiente.

Como fuente de la supuesta afirmación de Putin, el segundo usuario compartió un artículo del medio Bio Bio Chile que reportó, equivocadamente, que “Putin estableció una pena de 5 años de prisión para quien fuera sorprendido fuera de su casa, en lugar de estar cumpliendo la cuarentena”.

Estos cinco años de prisión, como ya mencionamos, fueron decretados como posible castigó en Moscú, pero no en toda Rusia, como reportaron medios como BBC Rusia el 8 de marzo y Foreign Policy el 18 del mismo mes.

Así que es falso que Putin haya dicho la frase que le atribuyen sobre tener que escoger entre la cuarentena y la cárcel, así como este sea un castigo que se haya decretado en Rusia para quien no cumpla con la cuarentena.