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Jueves, 11 Marzo 2021

NASA no catalogó al dióxido de cloro como ‘antídoto universal’ en 1988

Por Laura Rodríguez Salamanca

Una publicación saca de contexto un artículo sobre un desinfectante para aire acondicionado publicado por la agencia estadounidense para defender el uso medicinal del CDS. La NASA aclaró que no respalda el producto.

Desde el pasado 4 de febrero circula en redes sociales y a través de cadenas de mensajería privada de Telegram una publicación titulada “La NASA catalogó al dióxido de cloro como antídoto universal en 1988”, publicada por un usuario anónimo en la página web Humanosporlaverdad.com. La información ha sido compartida en diferentes formatos como si se tratara de una noticia real. 

En el artículo primero se comparte un documental, de casi dos horas, en el que se invita a consumir esta sustancia para tratar el COVID-19 y otras enfermedades y se incluyen supuestos testimonios de personas que lo usan para múltiples dolencias. 

Colombiacheck ha explicado en varios artículos (1, 2, 3 y 4) que el CDS es potencialmente tóxico y no es reconocido como medicamento por ninguna agencia sanitaria. 

Así mismo, en la publicación se asegura que la agencia espacial catalogó al dióxido de cloro “como antídoto universal en 1988”, pero que esta “información relevante” sobre la sustancia “se ha ocultado por años por los dueños del mundo y la BigFarma” (sic). 

Además, se adjunta el supuesto soporte de esta afirmación: un archivo PDF con una publicación de la agencia espacial estadounidense.

NASA_dioxido_de_cloro

El problema es que el artículo de Humanosporlaverdad.com saca de contexto un texto publicado en Spinoff, una revista editada por la NASA en la que “se destacan las tecnologías de la NASA que benefician la vida en la Tierra en forma de productos comerciales”. El artículo se titula Un Antídoto Universal y se refiere a un producto para desinfectar aires acondicionados, pero no como un medicamento. 

De igual manera, la agencia espacial estadounidense aclaró que la publicación no implica que respalde el consumo del producto. 

¿Cómo circula la desinformación?

Además del peligro potencial para la salud que supone el consumo indiscriminado de dióxido de cloro, según han advertido varias autoridades como la Organización Panamericana de la Salud, OPS, y el Instituto Nacional de Medicamentos y Alimentos, Invima, en Colombiacheck decidimos verificar esta desinformación porque es viral. 

De acuerdo con Buzzsumo, una herramienta de monitoreo de redes sociales, esta publicación ha tenido más de 28.900 interacciones en Facebook. Y según CrowdTangle, una herramienta a la que tenemos acceso gracias a nuestra alianza con Facebook, el link ha sido compartido en grupos de Facebook como Camioneros de Colombia, Bolsonaro 2022, Partido patriotas por Chile, Vox de la Resistencia de los Españoles y Cl02, Andreas. Colombia. 

También encontramos varias referencias a la supuesta noticia en canales de Telegram con más de 1.000 seguidores, en los que se promueve el consumo dióxido de cloro o CDS con fines curativos y teorías conspirativas sobre la pandemia. 

Fuera de contexto

El archivo que se adjunta como prueba de la supuesta declaración del dióxido de cloro como “antídoto universal” es una edición de Spinoff en la que se conmemora el aniversario 30 de la NASA y se resumen “los principales programas aeronáuticos y espaciales, (...) sus contribuciones al crecimiento de la ciencia y tecnología estadounidenses, y su potencial para beneficios prácticos en nuevos productos”. 

La revista no es indexada; se usa para la divulgación de historias sobre innovaciones de forma didáctica. 

En el artículo titulado “Un Antídoto Universal” se reseña un desinfectante desarrollado por la compañía estadounidense Alcide Corporation: Ren New Air Conditioning Disinfectant, un producto que “permite destruir el moho y los hongos, así como como bacterias y virus, con un daño mínimo a humanos, animales o plantas”. Por eso, sirve para “desinfectar y desodorizar acondicionadores de aire automáticos [de automóviles] sin quitarlos y sin ninguna toxicidad persistente”.

De acuerdo con una verificación de nuestros colegas de Newtral (España), aunque en el artículo y en la edición de la revista de la NASA no se hace referencia en ningún momento al dióxido de cloro, el desinfectante de Alcide Corporation, “tal y como se puede comprobar en esta publicación indexada en la base de datos PubChem, es un germicida que genera dióxido de cloro tras unir clorito de sodio y ácido láctico”.

En el artículo se menciona el descubrimiento de usos para el desinfectante como esterilización de instalaciones médicas, alfombras y maquinaria de producción y conservación de alimentos. Ese tipo de usos están aprobados hoy en día para dióxido de cloro. De ahí la denominación de “antídoto universal”. 

Incluso, se hace referencia, en palabras de Newtral, a “la investigación del uso de distintas formulaciones de este compuesto para el tratamiento de herpes y enfermedades de transmisión sexual”

Pero hay que aclarar que en ninguna parte del artículo se recomienda el desinfectante de Alcide Corporation y, mucho menos del dióxido de cloro, como apto para el consumo humano o la ingestión ni se habla de una aprobación para uso como medicamento

La NASA no respalda el producto

Nuestros colegas de Newtral, además, se comunicaron con la NASA para solicitar información sobre el dióxido de cloro y la publicación. A través de correo electrónico les respondieron que “el artículo presentaba un desinfectante que se probó para diversos usos, incluyendo la limpieza de equipamiento médico”.

También explicaron que “un programa de la NASA de hace décadas ayudó a financiar algunas de las primeras pruebas [del desinfectante de Alcide Corporation], pero no constituye respaldo de ningún tipo”. 

Así mismo, les compartieron un descargo de responsabilidades de la revista en el que se lee que “la publicación en Spinoff no constituye una aprobación por parte de la NASA del producto o del proceso, ni una confirmación de las afirmaciones de rendimiento de los fabricantes”. 

También, que “la NASA no acepta la responsabilidad por la mala interpretación o la tergiversación de la información adjunta proporcionada por estos terceros usuarios”.

Finalmente hay que señalar que, como anotó Newtral, en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO) hay un registro de una patente registrada en 1988 por Alcide Corporation para su “Método de tratamiento del sistema de aire acondicionado”. Pero, de nuevo, no se hace referencia al consumo humano del desinfectante. 

Con esta información, en Colombiacheck calificamos como falso el artículo de Humanosporlaverdad.com con el que se divulga que la NASA catalogó al dióxido de cloro como “antídoto universal” en 1988. 

La publicación usa un artículo de una revista de la NASA sobre un desinfectante para aire acondicionado que se estaba probando para otros usos para defender el consumo de este producto para curar enfermedades. Además, la NASA señala que la publicación del texto no implica una aprobación del producto. 

De hecho, hay que decir que es falso que el artículo de NASA se mantenga oculto, como dice la desinformación. La revista Spinoff tiene los archivos disponibles en línea y el artículo sobre el desinfectante se puede descargar sin problema. 

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Martes, 12 Mayo 2020

‘Matador’ y la confusión sobre la idea de 'aplanar de la curva'

Por José Felipe Sarmiento

Aunque comparte datos ciertos sobre el número de casos de COVID-19 en Colombia, el caricaturista los evalúa por medio de un concepto que aún es incierto y que se refleja mejor en otras cifras.

En su cuenta de Twitter, el caricaturista Julio César González, más conocido como ‘Matador’, publicó un análisis sobre la evolución de la pandemia de COVID-19 en Colombia: “Así va el aplanamiento de la curva epidemiológica en el país”, escribió, con base en tres informes del Ministerio de Salud sobre el número de casos confirmados de esa enfermedad respiratoria en el territorio nacional acumulados hasta el primer día de marzo, abril y mayo.

Trino de Matador sobre aplanamiento de la curva de COVID-19 en Colombia

El trino es cuestionable porque las cifras son ciertas pero el famoso aplanamiento todavía no se puede evaluar. Es decir que el dibujante, aunque de forma irónica y para hacer ver lo contrario, aplicó el concepto en el momento equivocado. Por eso, era imposible encontrar lo que estaba buscando. Además, hizo su análisis con base en un dato aislado sin tener en cuenta otras variables y gráficas que son importantes para entenderlo.

Minutos después de publicada esta nota, Matador le devolvió la llamada a Colombiacheck y explicó que sacó el mensaje de un grupo de amigos en WhatsApp. “Yo de entrada vi eso como bien y lo mandé”, se excusó.

Las imágenes que publicó González coinciden con los reportes del gobierno. El 1 de marzo de 2020 todavía no se había confirmado el primer caso de la nueva enfermedad respiratoria en Colombia, esto sucedió cinco días después. El 1 de abril, iban 1.065 contagios confirmados, incluyendo 17 pacientes muertos y 39 recuperados. Un mes más tarde, el total era de 7.006 personas que habían tenido la enfermedad, de las cuales 1.551 la habían superado y otras 314 habían muerto.

Estos datos, sin embargo, aún no permiten sacar conclusiones sobre el aplanamiento de la curva. La primera razón es que este “es un concepto problemático, porque cada persona entiende algo diferente”, como dijo la epidemióloga Zulma Cucunubá, doctora en dinámicas de enfermedades infecciosas, el pasado 5 de mayo en un seminario virtual para periodistas organizado la Fundación Gabo.

La investigadora del Imperial College de Londres explicó que la idea equivale a la de mitigación e implica “desacelerar, pero no necesariamente detener, la propagación de la epidemia, reduciendo la demanda máxima de atención médica y protegiendo de la infección a las personas con mayor riesgo de enfermedad grave”. A menor velocidad, los resultados se ven a más largo plazo. “Significa tener una curva pequeña andando por mucho tiempo; por eso, solo vamos a saber si se aplana dentro de un año o año y medio”, enfatizó.

El médico Julián Fernández Niño, doctor en Epidemiología, también ha criticado el uso del concepto en Twitter. Apenas 20 minutos después de la publicación del trino de Matador, escribió: “Confirmado. Lo de ‘aplanar la curva’ no se entendió. Se viralizó, se incorporó al lenguaje, pero no se entendió, como tantas cosas”. Tres días más tarde, insistió en que “no se puede ‘aplanar una curva’ que hasta ahora comienza, saliendo de la cuarentena”.

Ahí está otro detalle, el aislamiento obligatorio general no es una estrategia de mitigación sino de supresión. Esto quiere decir que busca reducir el contagio, no solo hacerlo más lento. Así es como Nueva Zelanda le apunta incluso a la eliminación total de la transmisión con las ventajas propias de ser un país insular, rico y con una población dispersa que apenas va para los 5 millones de personas.

En otros contextos, su mayor logro es el aplazamiento de la curva. Una vez se levantan todas las medidas, el virus acelera de nuevo y aparece el pico. La principal ganancia es en tiempo para enfrentar mejor lo que vendrá después. Esto no significa desconocer sus logros en cuanto a evitar la proliferación de casos y, en consecuencia, prevenir muertes.

Colombia apenas está levantando, de forma paulatina, el confinamiento. 

Sin embargo, además de la gente en redes sociales, las autoridades llevan varias semanas hablando del aplanamiento. El ministro de Salud, Fernando Ruiz Gómez, lo ha presentado como un logro desde mediados de abril. Al ser cuestionado al respecto días más tarde, en entrevista con el diario El País de España, respondió que “el riesgo de comunicar con sencillez es que a veces implica sacrificar los conceptos técnicos”.

Para el funcionario, que también es médico y doctor en Salud Pública, “hoy día, ‘aplanar la curva’ es una expresión coloquial que usamos para hacer referencia a la necesidad de lentificar la propagación del virus y así evitar el colapso de los hospitales”.

El epidemiólogo Rodrigo Guerrero Velasco, exalcalde de Cali e investigador de la Universidad del Valle con doctorado en la misma área, concuerda con el uso de esa definición menos académica. “La idea de hacer ese proceso es darle tiempo a que las clínicas y hospitales puedan darles a los enfermos la atención necesaria”, resume.

Ese también es el concepto que tiene el caricaturista, según le dijo a Colombiacheck. El problema de entenderlo así es que puede crear falsas expectativas. La sola mitigación no garantiza que la capacidad del sistema de salud esté por encima del pico de contagio, mientras que una cuarentena general muy extendida también tiene sus propios costos sociales. Cucunubá hace parte del equipo científico que probó estas afirmaciones con modelos epidemiológicos en el caso del Reino Unido.

El mejor camino intermedio que hasta ahora han identificado los expertos, de acuerdo con la explicación de la investigadora colombiana, es el aislamiento intermitente. Su estrategia es relajar las medidas temporalmente al lograr descensos y endurecerlas de nuevo cuando las cifras reboten hasta cierto punto, para reducir el nuevo pico. El 30 de marzo, el portal La Silla Vacía contó que la recomendación de quienes asesoran al presidente, Iván Duque, era aplicar siete ciclos de ese estilo durante año y medio.

Esto quiere decir que nos preparamos para enfrentar varias curvas en lugar de una. El mandatario lo ha comparado con un acordeón que se abre y se cierra. El analista español Jorge Galindo, experto en visualización de datos, lo ha asimilado a atravesar una cordillera.

Lo siguiente que hay que saber es qué datos mirar para saber cómo van esas curvas y qué cuidados hay que tener para analizarlas. Matador tomó el número de casos acumulados. La primera variable que se escapa es el retraso normal de los datos, debido a los días que pasan entre la infección y el diagnóstico que se refleja en los reportes.

La segunda es el subregistro por la imposibilidad de encontrar a todos los enfermos, dado que la gran mayoría no presenta síntomas. Esto se relaciona directamente con el número de pruebas. En palabras de Guerrero, “los casos dependen mucho de lo que se busque”. De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Salud (INS), se hicieron 11.456 test del 26 de marzo al 1 de abril y 30.965, casi el triple, entre el 25 de abril y el 1 de mayo. Esto afecta de forma directa la comparación que hace el caricaturista.

Como contamos en otro chequeo, Colombia se había concentrado en casos posibles o sospechosos, con base en una definición de síntomas e historial de viajes o contactos con enfermos. Pero justo el día que González trinó su análisis, la doctora Cucunubá había advertido “para los no epidemiólogos” que el país amplió sus criterios de búsqueda y diagnóstico. “Eso hace que la comparación histórica de casos sea menos intuitiva”, escribió.

Una estrategia más activa implica una mayor detección de asintomáticos (su número ha venido en aumento sobre todo desde finales de abril en las estadísticas del INS). Por un lado, esto permite aislar más pronto los casos para evitar que contagien a otras personas. Por otro, disminuye el subregistro. Entonces el aumento en las cifras que muestra Matador no necesariamente implica un empeoramiento de la situación real, sobre todo en lo que corresponde a la última semana antes de la publicación, cuando el número de pruebas dio un salto en el promedio diario.

Además, hay que ver que los números que dio el dibujante no son de la misma curva que sube y baja. Las cifras que publicó son del acumulado de casos confirmados, que suma diariamente los nuevos pacientes y, por tanto, nunca va a decrecer. Por simple matemática, en el mejor de los casos, ese conteo se estanca cuando el contagio desaparece de forma definitiva. Para que hubiera disminuciones tendrían que ser datos diarios (por fecha de diagnóstico o inicio de síntomas) o activos, que salen al restarle los muertos y los recuperados al total.

Cada gráfica sirve para algo distinto y un buen análisis debe tener en cuenta el cuadro completo y no números aislados. En las condiciones actuales, Cucunubá ha sugerido que las muertes diarias o la ocupación de UCI pueden reflejar mejor la efectividad de las medidas tomadas por el gobierno. Eso no significa que sean estadísticas perfectas, porque son fotos de cómo iba el contagio tres o cuatro semanas antes, cuando los actuales difuntos o pacientes críticos adquirieron la enfermedad.

Vale la pena, de todas formas, revisar la curva de casos acumulados a la que se refiere Matador, para ver su comportamiento. Para eso, hay que tener en cuenta otro detalle matemático. Por la velocidad a la que avanza la pandemia, ya que el virus de un infectado puede pasar a otras tres o hasta cuatro personas, el análisis se hace sobre una tabla que refleja la frecuencia con la que se multiplican los casos y no solo con la que se suman. Es lo que se llama una escala logarítmica, la normal es aritmética o lineal.

Además, para reducir un poco el efecto del retraso, se pueden mirar mejor por la fecha de inicio de síntomas en lugar de la de diagnóstico. En este caso, no se puede perder de vista que los datos de los últimos 14 días todavía no son confiables. Como la mayoría de quienes han empezado a tener síntomas en este periodo todavía no tienen diagnóstico, los datos de estas últimas dos semanas pueden aumentar más adelante.

En las gráficas del ingeniero Rafael Unda, quien elabora reportes con base en las estadísticas del INS, se puede ver que los casos en Colombia han pasado de duplicarse a diario en los primeros días la llegada de la pandemia a hacerlo cada cuatro días. En Bogotá, ya sucede cada cinco.

La médica epidemióloga Sonia Alejandra Milanés recuerda que esto tiene muchos matices, no solo por los factores ya mencionados, sino también por las diferencias regionales en la calidad del sistema de salud y el acceso a las pruebas. No obstante, concluye que “el crecimiento siempre va a ser exponencial, pero no con la potencia que tendría sin la cuarentena, porque no tienes al 100 por ciento de la población expuesta”.

En cambio, el trino del caricaturista desconoce cualquier mejoría, aunque parte de números sueltos que salieron de la misma fuente oficial. Así queda claro que González hizo una evaluación desinformada de datos sin contexto, lo que calificamos como cuestionable. En otras palabras, su desempeño como epidemiólogo no fue muy matador. Él lo reconoció por teléfono, pero no ha borrado el mensaje. Según dijo, “es mejor quedarse callado” cuando uno se equivoca en Twitter.

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