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Falso

Martes, 02 Febrero 2021

Dióxido de cloro es potencialmente tóxico, contrario a lo que afirmó la actriz Cony Camelo

Por Gloria Correa

Se trata en realidad de una sustancia química con potencial tóxico. El Instituto Nacional de Salud de Colombia registró nueve casos de intoxicaciones por consumo de dióxido de cloro en enero.

El 26 de enero, la reconocida actriz colombiana Cony Camelo comentó en Twitter una publicación sobre el dióxido de cloro realizada el mismo día por Zulma Cucunubá Pérez, médica con maestría en Salud Pública y doctorado en epidemiología de enfermedades infecciosas, así como estudios posdoctorales en el Colegio Imperial de Londres.

Cucunubá trinó: “El dióxido de cloro NO tiene ninguna indicación médica. Ingerido, es un producto tóxico y muy peligroso”.

Camelo replicó: “Mentiras. Una cosa es que no prevenga el virus y otra que sea tóxico. Ojo”, refiriéndose a esta sustancia química y adjuntando un link de una cuestionada nota publicada en aDiarioCR.com. 

Pero Cucunubá tiene razón: la evidencia disponible demuestra que el dióxido de cloro es potencialmente tóxico.

Una moda peligrosa

La comercialización informal y consumo del dióxido de cloro durante la pandemia con el supuesto objetivo de “prevenir o tratar” el COVID-19, se ha hecho sin evidencia científica que soporte su uso en humanos con este virus y sin estudios de seguridad o eficacia en este contexto.

En chequeos previos Colombiacheck ha aclarado que el dióxido de cloro no cura el COVID-19 y tampoco evitaría la vacunación para prevenir la enfermedad. 

Colegas verificadores de la Red Internacional de Verificadores (IFCN, por sus siglas en inglés) como Salud con Lupa, Maldita.es, Animal Político, AFP factual y Chequeado, también han realizado publicaciones sobre este tema, aclarando los riesgos de consumir el dióxido de cloro. 

Quienes lo comercializan informalmente, y muchos de los que lo consumen, así como dijo Cony Camelo, afirman que no es tóxico, por lo cual en Colombiacheck decidimos verificar tal información con autoridades en salud, expertos y evidencia científica. Confirmamos, una vez más, que se trata de una información falsa.

El negocio detrás del dióxido de cloro

Algunos médicos en países de Latinoamérica (México, Bolivia, Perú, Ecuador, Argentina, Colombia, entre otros) han promovido el uso del dióxido de cloro, generalmente asociados bajo el auspicio del cuestionado alemán Andreas Kalcker, dentro de una asociación llamada Comusav.

Pero Kalcker ha sido objeto de varias investigaciones y denuncias por hacer publicidad engañosa de este producto (1, 2, 3). Los colegas de Chequeado también explicaron en una publicación los efectos que la desinformación sobre el dióxido de cloro ha generado en Argentina, al relacionarse con casos de muertes e intoxicaciones. 

kalcker falso

 

De igual forma, en Salud con Lupa explicaron que Kalcker se autonombra biofísico aunque sus títulos, de doctor en filosofía en medicina natural, biofísica natural y psicobioenergia, son de una universidad sin ningún aval académico que hasta 2015 vendía certificaciones con sello de La Haya. 

En 2019, Amazon retiró de su catálogo libros de la autoría de Kalcker por promover sin evidencia el consumo del dióxido de cloro como “cura” para el autismo y otras enfermedades, según informó NBC News 

El alemán asegura que el consumo del dióxido de cloro se prohíbe, porque “no es negocio para las farmacéuticas”. Pero en realidad, la promoción del dióxido de cloro se trata de todo un negocio en donde las ganancias para quien lo comercializa son muy altas

Carlos Antonio Rius, explicó a Animal Político que “el costo de manufactura de una dosis es de menos de un peso mexicano [unos 170 pesos colombianos], y si lo están vendiendo en 500 pesos [esto equivale a unos 87.000 pesos colombianos, aunque en Colombia se está vendiendo más caro], es una ganancia bestial”.

En realidad, varios usos del dióxido de cloro se prohíben en algunos países porque su uso es potencialmente tóxico.

La toxicidad del dióxido de cloro

La actriz Cony Camelo no es la única que cuestiona la toxicidad del dióxido de cloro, encontramos una imagen con argumentos similares, que circula por WhatsApp en la que defienden el uso del compuesto y su seguridad, comparándolo con otros compuestos químicos como el hipoclorito de sodio (la conocida lejía o lavandina) y con el cloruro de sodio (sal de mesa). 

comparaciones del dióxido de cloro con otras sustancias
 

Sandra Natalia Correa, química de la Universidad Industrial de Santander, con maestría en Química y doctorado en química aplicada de la Universidad de Mayagüez en Puerto Rico, explicó a Colombiacheck respecto a la imagen: “El dióxido de cloro, el hipoclorito de sodio y el cloruro de sodio, son tres compuestos químicos diferentes, todos tienen cloro pero corresponden a fórmulas químicas distintas, como explica la parte superior de la imagen, pero eso no justifica la ingesta del dióxido de cloro. El NaCl o la sal es un compuesto iónico, que se disocia muy fácilmente y no es tóxico. El dióxido de cloro y el hipoclorito de sodio (este último más conocido popularmente como lejía) sí son tóxicos a ciertas concentraciones, pueden lesionar las mucosas si se inhalan o ingieren, a diferencia del cloruro de sodio o la ‘sal NaCl’ que a pesar de tener cloro no es tóxica al ingerirla”.

Igualmente, a los colegas verificadores de Maldita en España, María Celeiro, química experta en sustancias potencialmente peligrosas en cosméticos les explicó: "Lo que conocemos típicamente como lejía es el resultado de diluir en agua un compuesto químico (entre otros) llamado hipoclorito de sodio (NaCIO). Este compuesto es de color claro entre verde y amarillo con un olor característico. Se utiliza sobre todo como desinfectante y como base para blanqueadores comunes".

Tanto el clorito sódico (NaClO2 ) como el hipoclorito sódico (NaCIO-) son iones, sales (la sal se compone de iones).

El decano del Colegio de Químicos de Madrid les dijo a los colegas de Maldita que "cuando esa sal se disuelve en agua tienes en disolución esos iones de clorito sódico o hipoclorito sódico. Ambos reaccionan oxidando muchísimos sustratos, sean o no orgánicos, de una manera más o menos intensa en función de su concentración. Coloquialmente sí que podemos considerar que ambas disoluciones acuosas son lejía".

Al respecto, los Centros para la prevención y el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) también han señalado: “El clorito sódico (NaClO2) se disuelve en agua y forma iones de clorito (ClO2 ) y de sodio (Na-). Más del 80% del clorito (en la forma de clorito de sodio o sódico) se usa para manufacturar dióxido de cloro para desinfectar agua potable. El clorito de sodio también se usa como desinfectante. Al igual que el dióxido de cloro, el clorito es muy reactivo”.

Por lo tanto, aunque el dióxido de cloro no es lo mismo que el hipoclorito de sodio (o la popular lejía) ni que el clorito de sodio (el cual también podría clasificarse como un tipo de lejía, que al ponerlo a reaccionar con un ácido se obtiene el dióxido de cloro), todos constituyen sustancias químicas muy oxidantes y pueden ser tóxicas para los humanos.

Intoxicaciones y reacciones adversas: los peligros del consumo de dióxido de cloro 

El principal argumento a favor del uso del CDS (dióxido de cloro) es que libera oxígeno dentro del cuerpo de la persona que lo consume, lo que ha hecho que en América Latina esta “milagrosa alternativa” tenga múltiples seguidores en medio de la pandemia por COVID-19, pero es una afirmación que muchos químicos han calificado como falsa.

Así mismo, el “MMS”, como también es conocido, es vendido en frascos goteros como una solución al 28 por ciento de clorito de sodio en agua destilada. Otros ofrecen un kit para prepararlo que trae una solución de clorito de sodio, una de ácido clorhídrico, dos botellas de gotero con ambas sustancias y un atomizador para usarlo con la sustancia activada.

Luis Baraldo, doctor en ciencias químicas y vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) explicó a los colegas de Chequeado: “El dióxido de cloro es un oxidante enérgico y poco selectivo. Sirve para atacar al virus en una superficie inerte como una mesada o una pileta, pero en nuestro cuerpo es reactivo frente a las moléculas que constituyen el organismo”.  Es decir, el dióxido de cloro puede reaccionar frente a proteínas o enzimas, lípidos (grasas), y ácidos nucleicos presentes en nuestras células y dañarlos.

La química Bárbara Herrera, profesora de la Universidad Católica de Chile, le dijo a AFP Factual que esta sustancia química “se utiliza como limpiador y desinfectante industrial así como para clorar el agua, ya que ‘oxida las membranas de los patógenos’”. Lo mismo pasaría si uno introdujera la sustancia al cuerpo, por ejemplo, a través de la inhalación: “No oxigenaría, sino que oxidaría las membranas de nuestro sistema respiratorio, lo que conllevaría a un daño de las vías respiratorias. Los átomos de oxígeno del dióxido de cloro no llegarían a los alvéolos pulmonares para purificar la sangre”, afirmó Herrera. 

Al referirse a oxigenar, la Dra. Herrera hace referencia a que el dióxido de cloro no aportaría oxígeno ni a los pulmones, ni a la sangre como aseguran muchos de los defensores del consumo de esta sustancia química, sino que por el contrario esta sustancia química puede “oxidar” o dañar las membranas de las células a las que se expone, causando quemaduras en los tejidos del aparato respiratorio o digestivo.  

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) desde julio del año pasado señaló en un comunicado que no recomendaban tomar productos que contengan dióxido de cloro, clorito de sodio, hipoclorito de sodio o derivados

ops dióxido de cloro

Tanto la OPS, como los CDC de Estados Unidos, señalan que tanto el dióxido de cloro como el clorito sódico reaccionan rápidamente en los tejidos humanos y, si se ingieren, pueden causar:

  • Irritación de la boca, el esófago y el estómago
  • Cuadro digestivo irritativo severo, con la presencia de náuseas, vómitos y diarreas
  • Graves trastornos hematológicos (metahemoglobinemias, hemólisis, etc.), cardiovasculares y renales.
  • Disminución de la presión arterial 
  • La inhalación a través de nebulizadores puede generar edema pulmonar, broncoespasmos, neumonitis química y edema de glotis e incluso producir la muerte si se las exposiciones están por encima del valor límite de exposición profesional.
  • Bronquitis crónica y erosiones dentales, en caso de exposición prolongada.
  • Efectos adversos en distintos órganos en caso de concentraciones elevadas pueden ocasionar. 


En Colombia, el Instituto Nacional de Salud, INS, organismo que registra los casos de intoxicaciones en el país, informó a través de su oficina de prensa a Colombiacheck que hasta el 27 de enero, en el 2021, se habían registrado nueve casos de intoxicación por dióxido de cloro en el país, como se observa en la tabla adjunta.

Intoxicaciones por dióxido de cloro INS

Intoxicaciones por dióxido de cloro en Colombia. Fuente: Oficina de Prensa Instituto Nacional de Salud. 

La OPS, en un webinar realizado el 7 de agosto de 2020, para aclarar inquietudes sobre el dióxido de cloro y las intoxicaciones asociadas a su consumo, advirtió: “No se han realizado estudios toxicológicos para establecer una relación dosis-respuesta de su uso como ‘tratamiento de enfermedades en humanos’. Son diferentes casos que se han informado de efectos tóxicos e incluso la muerte. En vista de que son sucesos ocurridos con productos que se han preparado ‘a nivel casero’ no se ha podido establecer la dosis específica que ha ingerido cada persona”.

El médico, especialista en medicina interna y neumología de la Universidad del Bosque en Bogotá, Jaime Alberto Barreto, quien durante la pandemia ha tratado pacientes con COVID-19, también explicó a Colombiacheck sobre este tema: “El que tenga propiedades desinfectantes y sea útil para potabilizar el agua no permite inferir que sea útil para tratar personas. Es un producto con gran potencial de toxicidad, al ingerirse puede dañar las membranas celulares y producir quemaduras en las mucosas. He visto pacientes con úlceras en la boca y con toxicidad hepática por ingerir dióxido de cloro”. 

Muchas autoridades sanitarias en el mundo y a nivel nacional desde la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) hasta el Invima y el Ministerio de Salud, incluso la Superintendencia de Industria y Comercio, en Colombia, han alertado durante la pandemia de los riesgos que se corre al consumir dióxido de cloro y han tomado medidas con quienes lo están comercializando. 

Miguel Ángel Méndez Rojas, profesor e investigador del Departamento de Ciencias Químico-Biológicas de la Universidad de las Américas Puebla (México), le dijo a los colegas de Animal Político que “a diferencia de compuestos iónicos como el cloruro de sodio (NaCl) en donde la interacción entre el sodio (Na+) y el cloruro (Cl-) se da a partir de fuerzas electrostáticas, el dióxido de cloro es una molécula con interacciones covalentes entre sus átomos (…) lo que incrementa su estabilidad”, y hace que el enlace sea difícil de romper en el agua. Lo que “sí ocurre es que el ClO2, dióxido de cloro, en un medio ácido, se descompone principalmente en ion clorito (ClO2-), un agente oxidante que puede transformarse por reducciones sucesivas en ácido cloroso (HClO2), ion clorato (ClO4-), ion cloruro (Cl-) y agua (H2O)”.

“Lo peligroso es que cuando una persona lo consume, el CIO2, dióxido de cloro, puede oxidar también a la hemoglobina. Esto quiere decir que convierte el hierro en estado ferroso (Fe2+) de la hemoglobina normal a hierro en estado férrico (Fe3+) formando metahemoglobina que puede poner en riesgo la vida de la persona”, enfatizó Méndez Rojas. En la literatura se han reportado casos de metahemoglobinemia y otras afecciones en sangre, así como falla renal, asociadas al dióxido de cloro. 

Las concentraciones típicas (de dióxido de cloro) que la gente está ingiriendo están entre los 20 y 40 ppm (20 y 40 mg/litro de solución). Son relativamente altas, aunque las vayan ingiriendo a sorbitos, poco a poco. En aproximadamente una hora, el dióxido de cloro (transformado en ion clorito) puede llegar a oxidar un porcentaje significativo de la hemoglobina en sangre, produciendo metahemoglobinemia, entre otros problemas, tales como quemaduras en el esófago y alteraciones sanguíneas”, concluyó el investigador Méndez Rojas.

Dióxido de cloro y otros compuestos clorados relacionados

Una explicación más técnica es que el dióxido de cloro (ClO2) o también conocido como “CDS” es un derivado del clorito de sodio (NaClO2), y desde la década de los 90 es promocionado como una “solución mineral milagrosa” (MMS, por sus siglas en inglés), pues supuestamente cura un sinfín de enfermedades que van desde el autismo hasta el Párkinson, la cirrosis hepática, la malaria, hasta y el cáncer. 

El dióxido de cloro (ClO2), como explicamos previamente, es un compuesto químico que consta de un átomo de cloro y dos átomos de oxígeno. 

dióxido de cloro formula

Fórmula química del Dióxido de Cloro

Se trata de un gas de color rojizo a verde amarillento a temperatura ambiente que se disuelve en agua. Una vez que se forma la solución, el gas tiende a descomponerse en cloro, clorato y clorito cuando se expone a luz solar, altas temperaturas, chispas eléctricas, o presión alta.

El gas no puede comprimirse, ni distribuirse en cilindros, ni debe transportarse debido a su inestabilidad y alto poder explosivo que lo hacen un gas peligroso

¿Cómo se produce?

Generalmente, el dióxido de cloro se produce a partir de clorato de sodio o clorito de sodio (NaClO2) que se mezcla con un ácido (como el ácido clorhídrico). 

fórmula 1

Para aplicaciones de desinfección se prepara a partir de clorito de sodio o con el método clorito-hipoclorito de sodio.

fórmula 2

Preparación a partir de la oxidación del Clorito de Sodio con cloro, se obtiene dióxido de cloro ClO2 y la “sal” NaCl. Se suele usar en el laboratorio

fórmula 3 del ClO2

Método del clorito más ácido clorhídrico (fórmula que se está vendiendo popularmente como kit para preparar en casa el CDS).

Dióxido de cloro en el tratamiento de aguas y otros usos industriales

El dióxido de cloro tiene una amplia variedad de usos que van desde agente blanqueador de pulpa de papel, esterilizador de herramientas, superficies y habitaciones, y desinfectante a nivel industrial hasta desinfectante de agua potable.

Álvaro Andrés Cajigas Cerón, ingeniero sanitario de la Universidad del Valle con maestría en ingeniería, quien tiene experiencia en plantas de tratamientos de aguas en Colombia, le señaló a Colombiacheck al consultarle sobre el uso de esta sustancia: “El dióxido de cloro (ClO2) sí se usa para tratamiento de aguas, pero muy pocas plantas en el mundo lo emplean, porque hay que producirlo en la misma planta. En esas plantas el máximo remanente que se deja en el agua es de 1 p.p.m. (partes por millón). En Colombia en las plantas grandes usualmente se emplea Cl2, que llega líquido en contenedores, pero en sí es cloro gaseoso y máximo se deja un remanente de 2 p.p.m. Todos estos productos son tóxicos, oxidantes y corrosivos”.

Cajigas enfatizó que “en plantas pequeñas usan hipoclorito de sodio, que es lo que se consigue comercialmente como ‘límpido’, que fue la marca más popular por mucho tiempo”.

Aproximadamente el 5 por ciento de las más grandes plantas de tratamiento de agua (las cuales sirven a más de 100.000 personas) en Estados Unidos usan dióxido de cloro para el tratamiento de agua potable, explican los CDC. Se agrega al agua potable en concentraciones controladas, para proteger a la gente de los efectos nocivos de bacterias y otros microorganismos.

Así mismo, la ingeniera sanitaria Alexandra Cerón Vivas, con maestría en ingeniería civil de la Universidad de los Andes y PhD en Ingeniería Ambiental de la Universidad Autónoma de México, quien también ha realizado estudios de tratamientos de aguas, le dijo a Colombiacheck: “El dióxido de cloro sí se utiliza para potabilizar agua, pero con ciertas especificaciones, sólo se puede hacer a concentraciones muy bajas porque su uso puede formar unos subproductos que son los cloritos y cloratos, que son muy tóxicos”.

 En Colombia, un documento del Ministerio de Salud titulado “Reducción de riesgos asociados al uso de plaguicidas y desinfectantes”, publicado el 6 de mayo de 2020, clasifican el dióxido de cloro como desinfectante de alto nivel en la desinfección de áreas y superficies, mientras que el hipoclorito de sodio es un desinfectante de nivel intermedio. 

Por lo tanto, el dióxido de cloro sí es una sustancia usada en el tratamiento de aguas así como en otros múltiples usos industriales, pero aún así tiene potencial tóxico. 

No hay estudios sobre eficacia y seguridad del dióxido de cloro en humanos para prevención y tratamiento del COVID-19

Muchos como la actriz Cony Camelo, señalan que médicos y científicos en diferentes países apoyan el consumo de la sustancia, pero desde la OPS explicaron sobre este tema: “Eso es lo que se conoce como ‘a mí me funciona’, una estrategia anecdótica, de propaganda emocional que tiene como propósito introducir medidas y productos placebo cuya eficacia o efectividad no ha sido probada. El ‘a mí me funciona’ se basa en principios opuestos a la evidencia y métodos científicos”.

Hasta la fecha en ninguna base de datos científica (como Pubmed, Scielo, Litcovid) hay publicados estudios con validez científica sobre el uso del dióxido de cloro frente al SARS-CoV-2 en humanos.

Desde el 9 de abril del 2020, el Ministerio de Salud en Colombia alertó sobre el tema: “El ‘Suplemento Mineral Milagroso’ que contiene dióxido de cloro NO elimina el coronavirus. Ingerirlo puede causar complicaciones de salud, e incluso la muerte”. 

“En este momento hay miles de personas que están “comercializando” este producto, ¿quién garantiza que tiene la sustancia que se indica y en las concentraciones que se señalan? Por tanto, establecer la dosis no es lo más importante, sino que el producto no cuenta con los estudios experimentales en animales y en sujetos humanos para garantizar su eficacia y seguridad para el uso que se promociona en el tratamiento de las enfermedades”, enfatizaron desde la OPS

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Domingo, 12 Abril 2020

Meme saca de contexto a la OMS y su director sobre Covid-19 y aborto

Por José Felipe Sarmiento

Los pronunciamientos que la imagen viral le atribuye a Tedros Adhanom Ghebreyesus fueron hechos con matices y en circunstancias que la publicación omite para cambiarles el sentido.

Una foto del director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, circula por Facebook y otras redes convertida en un meme con este mensaje: “El mismo que dijo que el coronavirus no se transmitía entre humanos, ahora dice que el aborto es esencial en tiempos de coronavirus”.

Meme que cita declaraciones del doctor Tedros sobre Covid-19 y aborto

Colombiacheck encontró que la imagen, publicada el pasado 6 de abril, es cuestionable porque saca de contexto pronunciamientos del funcionario que corresponden a las primeras semanas de la emergencia y que tenían matices diferentes. Además, en lo referente a la interrupción voluntaria del embarazo, le atribuye a él directamente una frase que, aunque no está de forma literal, sí se infiere de una guía de esa agencia de Naciones Unidas para la prestación de servicios de salud durante la emergencia.

Contagio entre humanos

El 14 de enero, la OMS publicó en Twitter el siguiente mensaje: “Investigaciones preliminares conducidas por las autoridades chinas no han encontrado evidencia clara de contagio entre humanos del nuevo coronavirus identificado en Wuhan”, la ciudad del país asiático donde surgió la enfermedad. No dijo que no fuera posible sino que los primeros estudios no habían dado resultados concluyentes al respecto, lo que es distinto.

Al día siguiente, la cuenta para el Pacífico Oeste insistió en lo mismo en un hilo. “No hay evidencia clara de contagio sostenido entre humanos y no hay infecciones reportadas entre los trabajadores de la salud”, argumentó. Sin embargo, aclaró que la posibilidad tampoco estaba descartada porque había casos que no parecían tener conexión con el mercado Huanan, el lugar donde nació el brote.

Estos pronunciamientos iban en la misma línea de lo que había informado hasta entonces la Comisión Municipal de Salud de Wuhan en un comunicado. Apenas el día anterior se había confirmado un caso en Tailandia de un hombre que estuvo en Wuhan pero no en el mercado Huanan, mientras que la ciudad china había registrado solo una muerte y seis casos críticos entre 41 contagios, incluyendo siete pacientes recuperados.

En ese momento, la revista Science afirmó que los expertos podían “respirar un poco más fácil” con los datos disponibles hasta entonces, aunque también mencionó ya los primeros rumores sobre posible ocultamiento de información por parte de China.

Cinco días después, el gobierno de Xi Jinping confirmó la transmisión del nuevo coronavirus entre humanos. La OMS también lo reportó de inmediato en un hilo de Twitter.

Las críticas posteriores al organismo multilateral han tenido que ver con el hecho de haber confiado en las autoridades de ese país pese a esos primeros signos de alarma, pero atribuirle a su director el haber dicho de forma categórica que el virus no se transmitía entre humanos es una exageración.

Además, no fue sino hasta el 13 de marzo que el South China Morning Post estableció que el primer caso confirmado de lo que ahora se conoce como Covid-19 se presentó en Wuhan el 17 de noviembre, no a mediados de diciembre como habían sostenido los funcionarios del país asiático. Por su parte, ABC News reveló la existencia de informes de inteligencia de Estados Unidos que le habrían informado al Pentágono sobre el brote y un posible colapso hospitalario en la ciudad china desde principios de noviembre, pero esta investigación vio la luz el pasado 8 de abril, dos días después de la publicación del meme.

Entre tanto, la OMS empezó, desde finales de enero, a enfatizar la necesidad de detener la transmisión del virus entre personas y de investigar a profundidad los medios de contagio para hacerlo mejor. El director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias, Michael Ryan, y la epidemióloga y asesora técnica de esa misma dependencia Maria Van Kerkhove repitieron varias veces en la rueda de prensa del 22 de enero que el contagio entre personas parecía producirse en el contexto de contactos cercanos, como familiares y trabajadores de la salud, pero estaba en estudio su verdadero alcance.

Al día siguiente, Adhanom Ghebreyesus dio una declaración similar. “Hasta ahora, no hay evidencia de contagio de humano a humano fuera de China, pero eso no quiere decir que no pasará”, agregó.

El 29 de enero, en la rueda de prensa de la misión de la OMS que viajó a ese país, Ryan y él mismo confirmaron la existencia de los primeros casos con esa característica en Vietnam, Japón y Alemania. “El aumento continuo de casos y la evidencia de transmisión de persona a persona fuera de China son ambos profundamente preocupantes”, anunció en su comunicado inicial de ese día.

En consecuencia, el doctor Tedros, como se le conoce, anunció que se volvería a reunir con el Comité de Emergencia de Regulaciones Sanitarias para aconsejarle la declaración del brote como emergencia internacional. Las expresiones de preocupación de todo el equipo fueron reiteradas en ese espacio de atención a los medios de comunicación.

En efecto, el director general repitió los mismos argumentos al día siguiente ante el citado comité. “Ahora hay 98 casos en 18 países fuera de China, incluyendo 8 de contagio entre humanos en cuatro países: Alemania, Japón, Vietnam y los Estados Unidos de América”, dijo. La institución acogió su postura y declaró el máximo nivel de alerta internacional que tiene la OMS.

Desde entonces, Adhanom Ghebreyesus ha defendido su gestión con el argumento de que esa decisión fue temprana y se tomó casi de inmediato al comprobar el contagio entre personas en países distintos a China, cuando el total de casos todavía no llegaba al primer centenar. Así lo reportó el 3 de febrero ante el Comité Ejecutivo del organismo y lo recordó el 19, el 22 y el 24 de ese mes y el 2 de marzo. El 18 de febrero, aunque no hizo el mismo recuento, sí dio cifras del contagio entre personas en diferentes países.

De modo que, si bien ha habido cuestionamientos frente a la confianza de la OMS hacia la información que le dio China sobre la epidemia, los comunicados de la entidad y los pronunciamientos de su director sobre la posibilidad de contagio se basaron en los datos que había disponibles en cada momento. Por esa razón, en un principio afirmaron que no había evidencia de contagio entre personas, pero nunca aseguraron a secas que no hubiera posibilidad. Por este lado, la atribución del meme ya es cuestionable. Falta ver lo del aborto.

Aborto esencial

Directamente, el doctor Tedros no ha dicho nada sobre el aborto como servicio esencial en sus discursos de este año o en las ruedas de prensa sobre Covid-19. En una búsqueda avanzada de Twitter tampoco aparecen trinos de él o de la OMS que hayan usado las palabras ‘aborto’ y ‘esencial’ en 2020.

Lo más cercano en la guía operacional de la OMS para mantener servicios esenciales de salud durante un brote de Covid-19, que es del 25 de marzo, es que establece “los servicios relacionados con la salud reproductiva, incluyendo el cuidado durante el embarazo y el parto” como una categoría de alta prioridad (la segunda en una lista de siete). Esto quiere decir que deberían seguir funcionando pese a las medidas para atender la emergencia por la nueva enfermedad respiratoria.

No obstante, al buscar en Google, aparecen varias páginas que reportan las supuestas indicaciones de la OMS sobre el aborto como servicio esencial. Casi todas retoman una nota que salió el 4 de abril en el portal conservador estadounidense DailyCaller (sus fundadores son Tucker Carlson, comentarista político de Fox News, y Neil Patel, que fue asesor del exvicepresidente republicano Dick Cheney).

Artículo de DailyCaller sobre el aborto como servicio esencial durante pandemia

Ahí aparecen cuatro frases entre comillas. Colombiachek logró ubicar una en un documento del organismo internacional: “Las decisiones y los derechos de las mujeres al cuidado de su salud sexual y reproductiva deben ser respetados con independencia de su estado de Covid-19, incluyendo el acceso a la anticoncepción y el aborto seguro en toda la extensión de la ley”. Está en la guía para el manejo de infección respiratoria aguda severa cuando hay sospecha de infección por el nuevo coronavirus, publicada el 13 de marzo.

Las otras citas no aparecen en el texto. Lo más parecido sobre servicios esenciales es que así son calificadas “las consultas multidisciplinarias con especialistas de cuidado obstétrico, perinatal, neonatal e intensivo”.

Hay dos menciones a los cuidados para las mujeres en etapa posaborto que están o han estado contagiadas de la enfermedad pandémica. La guía reafirma su derecho a la una atención “centrada en la mujer, calificada y respetuosa” como la que deben recibir otras mujeres recientemente embarazadas o aún gestantes, incluyendo soporte psicosocial y salud mental. Luego dice que también deben asistir a los cuidados “de rutina” sin que el embarazo, por sí mismo, represente riesgo adicional en su evolución frente al Covid-19.

No hay ninguna mención adicional a la anticoncepción, aunque la nota cita dos.

Quienes sí han defendido explícitamente el aborto como un servicio de salud esencial, por su sensibilidad al paso del tiempo, han sido siete organizaciones médicas de Estados Unidos encabezadas por el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos. Lo hicieron en un comunicado del 18 de marzo. Aunque ahí tampoco están las citas literales.

Precisamente esta semana, la revista Time publicó un reportaje donde menciona ese pronunciamiento como parte de las reacciones de la comunidad científica y las organizaciones feministas contra algunos estados que excluyeron el aborto, incluso con medicinas, de los servicios esenciales que podían seguir funcionando durante la epidemia. El artículo no dice nada sobre Tedros o la OMS.

De modo que el meme le atribuye al doctor Adhanom Ghebreyesus una frase que no dijo, pero que surge de la interpretación que hizo un medio a partir de una guía de la agencia internacional y que, de hecho, coincide con la visión de profesionales de la salud. Esta descontextualización hace que la segunda parte de la publicación sea igual de cuestionable que la primera, por lo que la calificación general de la imagen es esa misma.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus