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Falso

Viernes, 10 Abril 2020

No, el dióxido de cloro no cura el coronavirus (Covid-19) 

Por Ana María Saavedra

En redes sociales se han compartido videos y mensajes que hablan del dióxido de cloro y del "Suplemento Mineral Milagroso" como remedios para curar el coronavirus. Tenga cuidado, esto es falso y tomar estas sustancias es un riesgo para su salud.

Entre las publicaciones que se volvieron virales aparecen un audio y varios videos de supuestos expertos que hablan de estas curas contra el Covid-19, la enfermedad causada por el SARS-CoV-2. 

En el audio, un supuesto licenciado en biología molecular llamado Isidro Fuentes García explica que la solución al coronavirus está en utilizar dióxido de cloro disuelto en agua.  

Según Fuentes García, supuestamente el dióxido de cloro tiene una “capacidad desinfectante de alto espectro”, está “patentado y homologado”, es “apto para uso médico en todos los hospitales” y está demostrado “su poder bactericida y viricida (incluyendo el coronavirus), ya que fulmina todos los patógenos sin distinguir si los microbios son virus, bacterias u hongos”. 

El otro supuesto experto, que ha sido entrevistado en canales de YouTube, es Andreas Ludwig Kalcher, quien asegura ser investigador. Ludwig dice que la solución contra el coronavirus es el dióxido de cloro o CDS, un producto que, según él, proviene del “MMS o clorito de sodio”.

El MMS es un producto llamado Solución Mineral Milagrosa o Suplemento Mineral Milagroso, que en realidad es clorito de sodio en agua. En cuanto al dióxido de cloro, es una solución al 28 por ciento de clorito de sodio en agua destilada.

Sin embargo, tenga cuidado porque las informaciones difundidas por los supuestos expertos son falsas, como ya lo han explicado nuestros colegas de Animal Político, de México; y Newtral y Maldito Bulo, de España, aliados del #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network, IFCN (de la cual Colombiacheck es miembro), para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

La información de estos supuestos medicamentos que curan el Covid-19 no solo han rotado en Colombia sino en otros países de América Latina y en España.

Pero este supuesto medicamento milagroso, que ahora se vende como un remedio contra el coronavirus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad Covid-19, ha sido promocionado desde el 2010 como cura de muchas otras enfermedades, incluyendo el cáncer.

Incluso, en una nota informativa, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) emitió una alerta contra su comercialización.

“Esta Agencia ha tenido conocimiento mediante una denuncia, así como a través de información remitida por las autoridades sanitarias de Canadá, de la comercialización a través de Internet de un producto denominado MMS (Miracle Mineral Solution), que consiste en una solución de clorito sódico”, explicaba la nota. 

En Estados Unidos, la agencia encargada del control de los medicamentos y alimentos, la FDA (Foods and Drugs Administration), también emitió un comunicado alertando sobre los riesgos para la salud de esta solución milagrosa.

“Estos productos se conocen con diversos nombres, como solución mineral milagrosa o maestra, suplemento mineral milagroso, MMS (siglas en inglés), protocolo de dióxido de cloro (CD, por sus siglas en inglés) y solución de purificación de agua (WPS, por sus siglas en inglés). Al mezclarse de acuerdo con las instrucciones del empaque, se convierten en una fuerte sustancia química que se usa como blanqueador”, indica el comunicado.

La FDA explica que quienes consumen esa sustancia, en realidad están tomando lejía. “Tanto el clorito de sodio como el dióxido de cloro son los ingredientes activos de ciertos desinfectantes, además de tener otros usos industriales. No están hechos para que los ingieran las personas”, señala la agencia.

Jorge Oñate, presidente de la Asociación Colombiana de Infectología, ACIN, ratificó que no existe una cura para el Covid-19.  Además, señaló que consumir este dióxido de cloro causa “quemaduras en la mucosa oral y gastrointestinal”.

En Colombia, al igual que en otros países, este supuesto medicamento está prohibido. El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, lanzó una alerta sanitaria, en julio de 2018, contra esa sustancia, que no cuenta con los permisos de comercialización.

“El producto en cuestión se promociona como una solución de clorito de sodio al 80% para tratamiento de varias enfermedades tales como ‘alergias’, ¡alzheimer’ (sic), ‘cáncer’ y ‘problemas de peso’, entre otras. El consumo directo de clorito de sodio, en solución acuosa, puede producir dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea e intoxicación”, dice el documento.

Así que cuidado, no compre ni consuma la solución mineral milagrosa (MMS) o productos similares, estos no lo curarán del Coronavirus (Covid-19); por el contrario, sí lo pueden enfermar.

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Domingo, 29 Marzo 2020

No hay evidencia de que 2 medicinas contra la malaria sirven para COVID-19

Por Por Salud con Lupa

El presidente Donald Trump anunció que la FDA tiene una terapia para COVID-19 en referencia a dos fármacos antimaláricos y un antibiótico. Pero una revisión completa de Epistemonikos advierte que la hidroxicloroquina y cloroquina no han demostrado eficacia para tratar la enfermedad respiratoria por el nuevo coronavirus.

Nuestros colegas de Salud con Lupa, una plataforma de periodismo colaborativo especializado en salud, publicaron este trabajo. En Colombiacheck lo reproducimos como parte de una alianza durante la pandemia del Coronavirus (Covid-19) entre medios de América Latina dedicados a la verificación de datos.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dijo el 21 de marzo que espera que se ponga en uso "inmediatamente" dos medicamentos contra la malaria y un antibiótico como una terapia contra el virus que causa la gripe y neumonía COVID-19. "La hidroxicloroquina y azitromicina, tomados en conjunto, tienen una oportunidad real de ser uno de los mayores puntos de inflexión en la historia de la medicina", escribió Trump en su cuenta de Twitter.

‘El mandatario estadounidense ya se había referido al tema en una conferencia de prensa el jueves 19 de marzo en la Casa Blanca, donde mencionó primero dos medicamentos contra la malaria como tratamiento: cloroquina e hidroxicloroquina. Después, en su red social, mencionó el antibiótico azitromicina.

Según Trump, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) había aprobado dos antimaláricos para curar a los enfermos por el nuevo coronavirus. Sin embargo, el comisionado de la FDA, Stephen Hahn, aclaró sus apresuradas afirmaciones: “por ahora solo se usarán en el contexto de un ensayo clínico". Asimismo, Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, tuvo que aclarar lo siguiente: "estas no son píldoras mágicas" y no pueden anunciarse como un tratamiento.

¿Qué son la hidroxicloroquina, la cloriquina y la azitromicina? La hidroxicloroquina y la cloroquina pertenecen a una clase de medicamentos llamados antimaláricos. Se usa para prevenir y tratar la malaria. Mientras que la azitromicina es un antibiótico usado para infecciones en el pecho como empeoramiento de bronquitis crónica y neumonía.

Desde febrero pasado, se conoce que China usó hidroxicloroquina y cloroquina para algunos tipos de neumonía por el nuevo coronavirus y se redactaron informes sobre su uso terapéutico.

Durante la última semana, las declaraciones de Trump y una noticia sobre un estudio en revisión de investigadores franceses resurgieron el tema. El estudio que ya fue publicado por la revista especializada International Journal of Antimicrobial Agents apunta a tener las primeras evidencias de que combinar la hidroxicloroquina con azitromicina podría ser efectivo en la terapia de COVID-19 y reducir la duración del virus en los pacientes.

Nuestro aliado científico, Epistemonikos, con la ayuda del equipo internacional COVID-19 L·OVE Working Group, hizo una revisión completa de la calidad de la evidencia disponible sobre cloroquina e hidroxicloroquina en COVID-19 y nos ofrece una explicación muy clara:

Cuando se observan resultados prometedores en etapas preliminares del proceso de investigación, no es raro que los medios de prensa los presenten como definitivos. Cuando nos enfrentamos a una enfermedad sin cura conocida, este fenómeno se exacerba. Y si se trata, como hoy con COVID-19, de la peor crisis en 100 años, el problema se agiganta.

Si bien contamos con varios medicamentos que ya se han postulado como la cura que todos esperamos, ninguno lo ha hecho con tanta fuerza como los antimaláricos cloroquina e hidroxicloroquina. El 15 de febrero de 2020, una reunión en China agrupó a los autores de 15 estudios clínicos en curso, junto a autoridades del gobierno y de las agencias regulatorias de ese país. Se anunció que habían llegado a la conclusión que la cloroquina tiene una potente actividad en contra de COVID-19 y se recomendó incluirla en la “Guía de prevención, diagnóstico y tratamiento de la neumonía causada por COVID-19”, emitida por la Comisión Nacional de Salud de la República Popular China. Sin embargo, hasta el día de hoy ninguno de los 15 estudios ha reportado sus resultados.

El estudio francés no aleatorizado difundido el 19 de marzo de 2020 elevó el entusiasmo sobre este tema. Varios investigadores del mundo lo recibieron por WhatsApp aún antes de que apareciera publicado en las bases de datos científicas. Sin embargo, a menos de 72 horas de su difusión, ya ha sido analizado críticamente y existe consenso en que presenta enormes limitaciones metodológicas.

¿Qué nos dice hoy la evidencia sobre efectividad de cloroquina o hidroxicloroquina en COVID-19?

  • Luego de una revisión sistemática de toda la literatura existente, no se encontró otro estudio similar al francés, con resultados disponibles.
  • Luego de una búsqueda amplia de investigaciones sobre la eficacia de cloroquina e hidroxicloroquina en COVID-19, que incluyó diversas fuentes de información: guías y documentos oficiales; buscadores generales como Google, buscadores académicos como Google Scholar, Microsoft Academic; contacto directo con expertos locales; y búsquedas en twitter, no existe más información que la publicada por el citado estudio francés.
  • Nuestro análisis coincide con el de otros expertos en que el estudio francés entrega evidencia de muy baja certeza (evidencia preliminar). Es tan baja la certeza, que según parámetros rigurosos, como son los utilizados por Cochrane, el estudio ni siquiera cumple con el criterio mínimo para ser incluido en una revisión sistemática.
  • Con respecto a la investigación anunciada en China el 15 de febrero, nuestro equipo analizó los 15 estudios a los que se hizo mención. Hasta hoy, 22 de marzo de 2020, ninguno ha reportado los resultados que han obtenido ni han aportado datos que permitan avanzar en otras investigaciones.
  • De los 15 estudios, solo unos pocos tienen como objetivo responder si cloroquina o hidroxicloroquina son efectivos y 6 aparecen como cancelados, aparentemente por ausencia de resultados positivos (según información que consta en el registro de estudios chinos). En ese registro, solo 1 de los 15 estudios figura en fase de “reclutamiento completo”, es decir, solo 1 de los 15 estudios logró incorporar la cantidad de pacientes definidos. Este estudio, sin embargo, no busca establecer si cloroquina e hidroxicloroquina sirven contra placebo o contra cuidados habituales, sino que los compara con otras alternativas. Esto es algo que habitualmente se lleva a cabo solo después de demostrar que el fármaco es superior a placebo.

En resumen, la calidad de los estudios clínicos realizados en China y las deficiencias estructurales del sistema de investigación de ese país, no permiten obtener conclusiones como las difundidas en la reunión de febrero, y son una razón más para exigir un acceso expedito y transparente a la información.

La historia de COVID-19 es perturbadoramente parecida a lo ocurrido en 2009 con la pandemia de influenza H1N1. Esperemos que las lecciones aprendidas permitan realizar la presión suficiente para que la información esté disponible de manera oportuna y transparente, y que las decisiones que se tomen vayan en beneficio de los intereses de la población y no de terceros.

Desafortunadamente, la presión sobre los profesionales de salud y autoridades sanitarias ya ha alcanzado un nivel suficientemente alto, que muy probablemente llevará a tomar decisiones con la escasa información que hoy es de dominio público, a pesar que la mayoría de los expertos recomiendan cautela’.

Este artículo fue originalmente publicado en Salud con lupa.