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Jueves, 07 Mayo 2020

No, el uso prolongado del tapabocas no produce hipoxia

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Los tapabocas quirúrgicos, de tela y N95 dejan pasar el dióxido de carbono. Utilizar mal este implemento puede aumentar las probabilidades de contagio.

Desde hace varias semanas circula en WhatsApp, Facebook, Twitter e Instagram una cadena que señala que “el uso prolongado de la mascarilla [como le llaman al tapabocas en algunos lugares] produce hipoxia”. 

Esa misma información ha estado rotando en otros países de la región, como Bolivia, Ecuador, Chile, Guatemala, e incluso, cruzando continentes, ha llegado hasta España

Asimismo, otros supuestos medios de noticias en Honduras, El Salvador y México la compartieron como si fuera verdadera.

Se trata de una información que argumenta que al respirar una y otra vez “aire exhalado [este] se convierte en dióxido de carbono” y que “esto intoxica al usuario”, provoca “malestar, pérdida de reflejos y de pensamiento consciente”, entre muchas otras cosas. Por ello, recomiendan, usarlo solo “si tienes a alguien enfrente o muy cercano” y “levantarlo cada 10 minutos”. 

Pero todo lo que señala la cadena es falso. 

Como explicamos hace un tiempo, en la conferencia de prensa sobre COVID-19 del 3 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) amplió su recomendación con respecto al uso de tapabocas. Pasó de recomendarlo únicamente a personas contagiadas y quienes atiendan personas con COVID-19, a sugerir el uso generalizado. Estas nuevas indicaciones fueron acogidas por las autoridades colombianas.

El Ministerio de Salud también procedió a cambiar sus medidas sobre el uso de tapabocas y lo volvió obligatorio en cualquier situación que imposibilite mantener la distancia recomendada (2 metros), en particular el transporte público y los lugares de alta afluencia, como las plazas de mercado. Además, lo mantuvo para las personas con síntomas asociados a la enfermedad y quienes son población de alto riesgo.

Las falsedades de la cadena

La hipoxia es, según el Diccionario Médico-Biológico, Histórico y Etimológico de la Universidad de Salamanca, un “estado que presenta un organismo viviente sometido a un régimen respiratorio con déficit de oxígeno”. Según explicó el portal Agencia Ocote en su sección de fact-checking, se le define como una condición en la que, por diversas causas, los tejidos del organismo no reciben suficiente oxígeno.

Sin embargo, es falso que las mascarillas o tapabocas produzcan esa afección. Camila Webb, médica infectóloga del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, le dijo a Colombiacheck que el dióxido de carbono no se queda dentro de la mascarilla. “Tanto la [mascarilla] quirúrgica, como la de tela, como la N95 dejan pasar el dióxido de carbono”.

Claudio Méndez, docente de Políticas de Salud de la Universidad Austral de Chile, dijo en un artículo publicado por nuestros colegas de AFP Chile, que descarta que el uso de mascarillas genere hipoxia mientras el material permita el intercambio de aire. En el caso de los tapabocas que utilizan los funcionarios de la salud, el uso del modelo “N95 no suele ser por más de siete horas. En el caso de las mascarillas quirúrgicas, se usan por menos tiempo. Ambas están lejos de generar hipoxia”.

Érika Villate, enfermera de planta de la Fundación Cardioinfantil, le dijo a Colombiacheck que, efectivamente, en su labor diaria utiliza el tapabocas de 8 a 9 horas en el día. Señaló, además, que incluso el personal de salud que está en las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) que utiliza el tapabocas de alta eficiencia N95 no presenta ninguno de los síntomas que refiere la cadena.

Frente a la recomendación de “levantar la mascarilla cada 10 minutos para seguir sintiéndote saludable”, Maldita.es, un medio de verificación de España, citó a Gemma del Caño, experta en industria alimenticia, quien aseguró que “la OMS aconseja evitar tocar la mascarilla mientras se usa y, si se hace, lavarse las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón. Hay que colocar bien la mascarilla desde el principio y no tocarla hasta que nos podamos lavar las manos antes y después”. 

Por su parte, Guillermo Melgar, farmacéutico y autor de Farmacia Enfurecida, en conversación con Maldita, insistió en que “si utilizamos mal la mascarilla, estamos aumentando muchísimo las probabilidades de contagiarnos y de contagiar”. Por lo cual, no es recomendable ponerse la mascarilla de bufanda, quitársela para hablar o estornudar ni reutilizar mascarillas de un solo uso.

De modo que, calificamos como falsa la cadena que dice que el uso prolongado de la mascarilla produce hipoxia.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus

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Jueves, 16 Julio 2020

No, los médicos no pueden robar sus huellas digitales o datos con el pulsioxímetro

Por Laura Rodríguez Salamanca

La tecnología de este dispositivo solo sirve para medir el nivel de saturación de oxígeno en la sangre y el ritmo cardíaco.

“Tengan mucho cuidado, nunca dejen que les pongan el oxímetro, al medirles los niveles de oxígeno, los doctores toman una impresión de su huella dactilar y la venden para que otras personas puedan entrar a sus bancas electrónicas y hagan transferencia de dinero”. 

Con publicaciones de este tipo se está difundiendo en redes sociales, especialmente en Facebook, una supuesta estrategia de robo de datos a través del pulsioxímetro [también llamado saturómetro], un dispositivo que se usa para medir el nivel de oxígeno en la sangre y el ritmo cardíaco, y que ha cobrado cada vez más importancia durante la pandemia de COVID-19.

Captura de pantalla

Esta información, que ha sido replicada cientos de veces, también se ha compartido en México y en Bolivia; muchas veces, relacionándola con desinformaciones alrededor de los termómetros infrarrojos que ya hemos verificado. Por eso decidimos desmentirla. 

Nuestros colegas de Animal Político y Chequea Bolivia le pusieron la lupa a estas publicaciones y las calificaron como falsas. “El oxímetro (...) no extrae información de ningún tipo. Esa es una falacia total”, escribieron los verificadores bolivianos, citando al doctor Gery Monasterio.  

Entonces ¿cómo funciona este dispositivo? De acuerdo con la ingeniera biomédica Liliana Solano,“un oxímetro de pulso [o pulsioxímetro] tiene dos luces: una roja y una infrarroja, que al activar el aparato se encienden, pasan a través del dedo y llegan a un sensor o un fotodetector que recibe ambas luces. Ahí, a través de un algoritmo, interpreta la cantidad de luz que pasa a través del sensor y determina qué cantidad de oxígeno o hemoglobina hay en la sangre, que normalmente debe ser entre 90 y 100 por ciento”.

Además, de acuerdo con The New York Times, el oxímetro también muestra el ritmo cardiaco, que para el caso de los adultos en reposo oscila entre los 60 y 100 latidos por minuto, aunque los atletas con un acondicionamiento cardiovascular mayor tienen un pulso más bajo.

Esta técnica, que, según Solano, no es invasiva, puede hacerse colocando el sensor en un dedo de la mano o del pie, y en los niños puede colocarse en la planta del pie. 

“Para poner un ejemplo más común, sería como cuando ponemos la linterna del celular en el dedo y vemos cuánta luz está pasando a través de la uña. Simplemente son dos luces que pasan a través del dedo y una fotoresistencia percibe qué cantidad de luz está llegando. Es un dispositivo muy sencillo”, dice Solano.

Entonces, el tipo de tecnología de este dispositivo no se puede utilizar para obtener huellas o datos personales. “No puede hacer nada más que enviar luz y recibirla. No tienen ningún sensor sensible al tacto, que son como los que tienen los sensores biométricos, ni ningún tipo de cámara. Son tecnologías completamente diferentes”, agrega la ingeniera. 

Entonces, calificamos como falsas las publicaciones con las que se difunde que los doctores pueden tomar impresiones digitales o robar datos personales con el pulsioxímetro [u oxímetro de pulso] para que otros puedan robar su dinero.