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Verdadero pero...

Jueves, 27 Febrero 2020

Algunos tapabocas sí protegerían de la COVID-19 a contactos de pacientes

Por Maldita Ciencia

Nueva evidencia sugiere que su uso podría prevenir la infección de quienes interactúan con personas ya enfermas. Pero su principal función todavía es evitar que los contagiados esparzan el virus.

[Actualización 9 de junio de 2020, 4:30 p.m.]

La Organización Mundial de la Salud (OMS) actualizó de nuevo sus recomendaciones sobre el uso general de tapabocas como medida para enfrentar la pandemia de COVID-19.

La nueva guía, publicada el pasado 6 de junio, implica un cambio en la calificación de este chequeo, que pasó  de ‘cuestionable’ a ‘verdadero pero…’ por la nueva evidencia que demuestra que el uso de esta prenda sí podría proteger a personas sanas. También cambiamos el título, que era “Tapabocas evita que quien lo usa contagie a otros de COVID-19” y el sumario, en el que decía que “no es para protegerse a sí mismo”. No obstante, esto depende del tipo de mascarilla y el contexto.

Según la agencia de salud de las Naciones Unidas, un análisis de los estudios observacionales que han tratado de establecer la utilidad de los tapabocas frente a la enfermedad producida por el coronavirus SARS-CoV-2 concluyó que “tanto las mascarillas quirúrgicas desechables como las reutilizables de algodón de 12 a 16 capas estuvieron asociadas a la protección de individuos sanos en las casas y entre los contactos de casos”.

Esto quiere decir que no sirve cualquier tapabocas (Colombiacheck hizo un explicador sobre las características que debe tener uno bueno) y que su efectividad como protección en personas sanas, fuera de las mascarillas especiales para el personal de salud como la N95, solo está probada para quienes interactúan de cerca con quienes ya están enfermos. En otros ambientes, las recomendaciones siguen siendo las mismas de antes, que se encuentran en el texto a continuación.

[Actualización 5 de abril de 2020, 2:00 p.m.]

En la conferencia de prensa sobre Covid-19 del pasado viernes 3 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) amplió su recomendación con respecto al uso de tapabocas. Estas nuevas indicaciones fueron acogidas luego por las autoridades colombianas.

“Hay contextos en los que puede que no sea posible hacer distanciamiento físico, en los que no todas las personas tienen a acceso a los servicios que están disponibles en otros países y puede haber situaciones en las que el uso de tapabocas puede reducir la tasa en la que esos individuos pueden infectar a otros”, explicó el director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, Michael Ryan.

“No es la solución ideal en este sentido, pero debería ser considerada en el contexto de una respuesta integral a esta enfermedad”, agregó el funcionario de la agencia de Naciones Unidas. Esto quiere decir que no reemplaza otras medidas, como el lavado de manos o la necesidad de que las personas enfermas sean aisladas.

Ryan insistió en que “el debate sobre el uso masivo de tapabocas en público no está construido sobre el paradigma de protegerte a ti mismo”. El sentido del uso en público es evitar que las personas enfermas contagien a otras.

Lo que pasa es que la mayoría de infectados con el virus no desarrolla síntomas, como lo contamos en un explicador. Entonces, en ciertas circunstancias, puede ser necesario ponerse tapabocas aunque uno parezca sano para reducir el riesgo de afectar a otras personas más vulnerables (adultos mayores o pacientes con hipertensión, cáncer, trasplantes, problemas cardiacos o respiratorios, entre otros). Se trata de una medida complementaria a las demás.

Ese mismo día, la Asociación Colombiana de Infectología (ACIN) especificó, en un comunicado, que este uso de tapabocas generalizado en público solo debería darse “en los espacios donde sea imposible mantener distancia de mínimo un metro, ideal dos metros”.

Luego, el Ministerio de Salud también procedió a cambiar sus medidas sobre el uso de tapabocas y lo volvió obligatorio en cualquier situación que imposibilite mantener la distancia recomendada, en particular el transporte público y los lugares de alta afluencia, como las plazas de mercado. Además, lo mantuvo para las personas con síntomas asociados a la enfermedad y quienes son población de alto riesgo.

El ministro Fernando Ruiz, la ACIN y la OMS también coincidieron en que los tapabocas para el público general son los de uso convencional o los caseros, no los respiradores N95. Estos deben permanecer disponibles para el personal que trabaja en la primera línea de atención del sistema de salud, para garantizar su protección por su alto nivel de exposición. Ryan indicó que esta debe ser la máxima prioridad.

La calificación de este chequeo se mantiene porque, en todo caso, el tapabocas no protege a quien lo usa sino a las personas a su alrededor y su uso generalizado en espacios públicos solo es obligatorio en circunstancias específicas de aglomeración, que deben ser evitadas de todas maneras. Pero cambiamos el título, que antes era “No es necesario usar tapabocas para protegerse del coronavirus Covid-19”, y el sumario, que decía: “Salvo que seas personal sanitario, tengas síntomas respiratorios o cuides de alguien que sospeches que tenga el virus: es mejor lavarse las manos frecuentemente”.

[Texto original]

Este artículo fue publicado originalmente por Maldita.es el 26 de febrero de 2020. Este contenido es reproducido aquí como parte de #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network, IFCN (de la cual Colombiacheck es miembro), para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

La expansión del brote de la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19) en Europa ha llevado al desabastecimiento de mascarillas [como le dicen a los tapabocas en España] en algunas farmacias. No obstante, salvo excepciones, las mascarillas no están entre las medidas de protección y prevención que recomienda el Ministerio de Sanidad.

Sí se recomienda evitar el contacto cercano con otras personas en caso de infección respiratoria, que al toser o estornudar se cubra la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo desechable y evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca. También se recomienda lavarse las manos frecuentemente.

Infografía coronavirus

El propio ministro de Sanidad Salvador Illa ha declarado que "no es necesario ir con mascarillas por la calle".

Lo ha explicado en rueda de prensa también Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad. 

Captura de pantalla trino Ministerio de Salud Pública

Las excepciones

El Ministerio de Sanidad recomienda a los viajeros que lleguen a España de zonas afectadas por el brote de coronavirus que tengan síntomas compatible con la infección que se queden en casa y eviten el contacto con otras personas y si no pueden evitarlo que se coloquen una mascarilla. Los pacientes con coronavirus hospitalizados que deban ser traslados lo harán con mascarilla quirúrgica. El personal sanitario que lo traslade también debe llevar guantes y mascarilla quirúrgica, según el Ministerio de Sanidad.

Al personal sanitario que entre en contacto con posibles infectados u objetos de estas personas, el Ministerio de Sanidad le recomienda usar mascarillas con una eficacia mínima de filtración equivalente a FFP2 o "preferiblemente FFP3 si hay disponibilidad".

Hay que lavarse las manos, lo dice la OMS

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja "el uso racional de las mascarillas médicas para evitar el ‎derroche innecesario de recursos valiosos y su posible uso indebido". Esto significa ‎que sólo debe utilizarse una mascarilla si se presenta síntomas respiratorios ‎‎(tos o estornudos), si sospecha que tiene infección por el coronavirus ‎con síntomas leves o si está cuidando de alguien de quien se sospeche ‎que está infectado.

Sin embargo, el uso de una ‎mascarilla no garantiza por sí solo que no se contraigan infecciones y ‎debe combinarse con otras medidas de prevención como la ‎higiene respiratoria y de las manos y evitar el contacto cercano (debe guardarse por lo menos un metro de distancia con las demás ‎personas). ‎

La OMS explica cuándo usar la máscara:

  • Si estás cuidando de una persona con una posible infección del nuevo coronavirus.
  • Si estás tosiendo o estornudando.
  • Las máscaras son sólo efectivas cuando se usan junto con el lavado frecuente de manos con desinfectantes con base de alcohol o jabón y agua.
  • Si llevas una máscara tienes que saber cómo usarla y cómo deshacerte de ella.

 

Infografía OMS

¿Cómo ponerse y usar una mascarilla?

Las manos deben haber sido limpiadas con jabón y agua o desinfectante con base de alcohol antes de ponerse la máscara. Se debe cubrir la boca y la nariz asegurándose de que no dejar espacios entre la cara y la máscara. Una vez puesta, se debe evitar tocar la máscara. Si lo haces, debes limpiarte la manos con jabón y agua o desinfectante. La máscara debe ser sustituida en cuanto esté húmeda y no se deben reutilizar las mascarillas de un sólo uso.

Para quitarse la máscara, se debe hacerlo desde atrás, sin tocar la parte frontal de la máscara, tirarle inmediatamente en una cubo de basura cerrado y lavarse las manos, explica la OMS.

 

Especial mentiras y verdades del coronavirus

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Falso

Lunes, 07 Septiembre 2020

No hay estudios que prueben que el jarabe Supal 20 cure el coronavirus

Por Andrés Felipe Martínez - RedCheq

Un jarabe de origen ecuatoriano se vende con gran popularidad en el sur de Colombia. Está hecho a base de alimentos como ajo, cebolla y perejil, comúnmente usados para tratar la gripe común, pero sin valor probado científicamente contra el COVID-19.

Un jarabe de componentes naturales, producido en Ambato, Ecuador, ha ganado popularidad en Nariño como supuesto tratamiento curativo contra el virus SARS-CoV-2, que produce la enfermedad del COVID-19. 

El particular jarabe, llamado Supal-20, es promocionado en Facebook, donde se venden presentaciones de 200 mililitros a un valor que ronda los 120.000 pesos.

Según las indicaciones del empaque, se trata de una mezcla de ajo, cebolla cabezona, cebolla puerro, perejil, Vitamina C y ‘ushupundi’ (allium sphaerocephalon) conocido también como ajo de monte, ajo de cigüeña o ajo macho, un tipo de ajo de uso ornamental.

Una de las publicaciones sobre este medicamento es un video publicado por el medio local Nariño Noticias, en el que se ve a uno de los médicos ecuatorianos que promociona el jarabe en el sur de Colombia.

“Después de dar a conocer el Jarabe Supal 20 y demostrar que sanó a varios pacientes positivos de Covid-19, la comunidad Pastusa ha buscado de gran manera al doctor Fabián Yansaguano, oriundo de Ambato Ecuador”, dice la publicación, que ha logrado 560 reacciones, ha sido compartido más de 250 veces y cuenta con 103 comentarios de personas preguntando cómo conseguir el producto. 

Sobre el médico Yansaguano, encontramos que su nombre completo es Edgar Fabián Yansaguano Quinatoa, según se ve en otra publicación en Facebook. 

Con el nombre del supuesto médico no encontramos ningún registro en la base de datos de títulos registrados de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación de Ecuador; y tampoco es visible su información profesional en Google. 

Pero en redes sí encontramos que Yansaguano es la mano derecha del médico Mauricio Nuñez Arista, quien es el creador del producto Supal 20. Y es graduado de la Universidad de Cuenca, según la base de datos oficial mencionada. 

Sin registro

El medicamento del doctor Nuñez tiene su propia cuenta en Facebook, donde describe el producto de esta manera: “SUPAL 20 / Combate y previene el COVID-19 Es un suplemento 100% natural, cuenta con registro sanitario y permanentemente se realizan análisis micro biológicos por laboratorios avalados por el ARCSA”.

El ‘Arcsa’ es la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia de Ecuador. Revisamos la base de datos de Registros Sanitarios Vigentes de ese organismo y no encontramos resultados de este producto.

Por el contrario, hallamos que la entidad sanitaria ha adelantado operativos contra la producción del popular jarabe, pues no cuenta con registros sanitarios, y los laboratorios donde se produce tampoco están autorizados para este fin. De hecho, son lugares registrados como plantas de elaboración de licor, según informó la entidad tras una acción de decomiso. 

Además, consultamos al Ministerio de Salud de Ecuador, que le confirmó a Colombiacheck la ilegalidad del producto. 

“Este producto es fabricado en un establecimiento que no cuenta con permiso

de funcionamiento de la ARCSA. Se ha decomisado el mismo pero con diferente nombre (“COVIT-20”). El producto SUPAL 20 no cuenta con Registro Sanitario Ecuatoriano”, señaló el Ministerio.

Sobre los efectos del jarabe para hacer frente al COVID-19, la cartera de salud indicó: “Al no contar con Registro Sanitario, no se tiene información sobre la calidad, seguridad y eficacia del producto; por lo que no se recomienda su uso al no conocer sus verdaderos efectos”.

Ajo, cebolla y otros alimentos

Según describe el mismo frasco de Supal 20, el jarabe es hecho a partir de “ajo, cebolla paiteña (morada), perejil, cebolla puerro, vitamina C y ‘ushupundi”. Este último es la planta allium sphaerocephalon, conocida como ajo de monte, ajo de cigüeña o ajo macho; un tipo de ajo de uso ornamental.

Como ya hemos mencionado en otros chequeos (1, 2, 3 y 4), no hay sustento científico para afirmar que estos alimentos brindan un efecto curativo o preventivo frente al virus del SARS-CoV-2. A pesar de que son vegetales ampliamente usados para aliviar síntomas de otras patologías por sus componentes antioxidantes, como muestra esta publicación científica de la revista Nova Scientia.

“Sí sabemos que alimentos como el ajo o la cebolla se usan, por ejemplo, contra la gripa, pues tienen unos compuestos que favorecen a los pacientes y pueden reducir la duración de los síntomas; pero frente al coronavirus se tendría que estudiar y hacer un análisis, de lo contrario sería un tema especulativo, y con la salud no se puede especular sin bases científicas”, explica el docente Jorge Eliécer Robles, docente de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, experto en fitoquímica (química de productos naturales).

Un estudio reciente de la Universidad Complutense de Madrid, destacó algunas propiedades de la cebolla, como “compuestos azufrados”, que son sustancias volátiles que se desprenden de la cebolla al cortarla.

“Cuando llegan a los ojos, producen picor y el lagrimeo que conocemos. Pero también tienen un efecto mucolítico, expectorante, cuando llegan a las vías respiratorias, por lo que tradicionalmente se ha usado cuando hay problemas respiratorios”, dice el artículo publicado por el Departamento de Nutrición de la institución educativa.

Además, este alimento contiene “flavonoides, principalmente quercetina y canferol (kaempferol), que son antioxidantes naturales de las plantas. La quercetina es el flavonoide más abundante en la dieta”, dice la publicación.

La epidemióloga Mónica Pujadas, infectóloga y pediatra de la Facultad de Medicina en la Universidad de la República - Udelar - (Uruguay), explica sobre las cebollas y otros vegetales como el ajo: 

“Como muchas veces ocurre, detrás de una tradición o creencia popular hay una base científica que al menos en parte puede sustentarlo. En este caso, las cebollas contienen flavonoides (compuestos químicos producidos por vegetales) y en especial flavonoides polifenólicos como quercetin, que a través de distintos estudios han demostrado algunos efectos antiinflamatorios, antimicrobianos, antioxidantes y anticitotóxicos (que combaten la toxicidad de algunas células)”, explicó la especialista uruguaya en un chequeo de AFP Factual.

Sin embargo, “no puede atribuirse a la cebolla un poder curativo como para la neumonía” que provoca el nuevo coronavirus, debido a “la complejidad de los procesos de salud y enfermedad”, y a que “las enfermedades habitualmente, aún las que reconocen etiología (origen de la enfermedad) infecciosa, son determinadas por múltiples factores y no un solo agente causal”, agrega la epidemióloga Pujadas. 

En ello coincide el docente Jaime Restrepo, de la Universidad del Valle, investigador de Colciencias y doctor en Ingeniería de Alimentos: “Estas plantas tienen compuestos naturales antioxidantes que pueden favorecer el sistema inmunológico, porque son ricas en compuestos químicos que estimulan el desarrollo de linfocitos T. Pero que tengan efecto contra el virus del coronavirus... eso hay que comprobarlo, esto no se puede decir sin un sustento científico, sería irresponsable”.

También consultamos al epidemiólogo Róbinson Pacheco, investigador de la Universidad Libre: “Lo que se ha demostrado es que algunos vegetales como la cebolla o el ajo sirven para despejar las vías respiratorias, esto podría funcionar para aliviar algunos síntomas. Pero no hay ningún estudio científico que demuestre que quienes toman este tipo de medicinas naturales, se alivien; y quienes no las tomen, no se alivien”. 

Sobre el consumo de ajo, la Organización Mundial de la Salud, OMS, ha mencionado algunas recomendaciones en su sitio web. “El ajo es un alimento saludable que puede tener algunas propiedades antimicrobianas. Sin embargo, no se han obtenido pruebas de que comerlo proteja contra el virus que causa el brote actual”, señala la organización.

La vitamina C

Respecto a la vitamina C, como ya hemos explicado en otra verificación de Colombiacheck, no hay pruebas de que tomarla prevenga el contagio del coronavirus. 

Según el sitio web del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, tomar Vitamina C en suplementos o alimentos puede reducir el riesgo de contraer un resfriado común, pero no un virus como el SARS-CoV-2.

“Tomar regularmente suplementos de vitamina C reduce el riesgo de resfriarse entre las personas que realizan ejercicio físico intenso, pero no en la población general. La ingesta regular de vitamina C puede provocar resfriados más breves, pero no después de que ya ha comenzado el resfriado”, explica el centro en su página web.

El uso de esta vitamina para hacer frente al COVID-19 ya ha sido desestimado en otras plataformas de verificación de información como Chequeado (de Argentina), Polifact y FactCheck.org (de Estados Unidos).

De acuerdo con Politifact, en base a un estudio de Harvard Health Publishing (un sitio de publicaciones médicas de la escuela de Medicina de la Universidad de Harvard) y el especialista Bruce Bistrian, jefe de Nutrición Clínica del Centro Médico Beth Israel Deaconess, “los datos muestran que la vitamina C es solo marginalmente beneficiosa cuando se trata del resfriado común”.

Aosfatos, un medio de fact-checking de Brasil, citó recientemente una revisión bibliográfica elaborada por la Biblioteca Cochrane (repositorio de ensayos clínicos controlados en medicina), que concluyó que la vitamina C puede ser útil para las personas expuestas a breves períodos de ejercicio físico intenso y puede valer la pena que los pacientes con resfriado común prueben de forma individual si la vitamina C terapéutica es beneficiosa para ellos. Pero, no por ello, la medida garantiza su efectividad en todos los casos y, mucho menos, para este virus en específico.

Por estas razones, no es posible asegurar con sustento científico que el jarabe Supal 20, hecho a base de cebollas, ajos, perejil y Vitamina C, tenga algún poder curativo o preventivo contra el virus SARS-Cov-2 o la enfermedad del COVID-19.