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Falso

Viernes, 08 Mayo 2020

Sarmiento Angulo no recibirá ‘27.300 millones’ por transacciones del programa ‘Ingreso Solidario’

Por Laura A. Gracia

Varios bancos, además de los cuatro del Grupo Aval del millonario colombiano, son los encargados de repartir estos subsidios. Y es ilegal que cualquiera de ellos cobren por las transacciones de este programa de ayudas.

En redes sociales ronda una imagen en la que se denuncia un supuesto lucro del Grupo Aval, controlado por el empresario Luis Carlos Sarmiento Angulo, a través de los giros realizados a los colombianos beneficiados por el programa “Ingreso Solidario”. Sin embargo, los argumentos de la imagen son errados.

Imagen falsa de whatsapp

Por una parte, el programa Ingreso Solidario sí existe y fue anunciado por el gobierno a finales de marzo, como una medida para ayudar a tres millones “de familias colombianas que están en la informalidad o no están cubiertas por los programas de beneficio social del Gobierno, en medio de la emergencia declarada por la pandemia del coronavirus”. Es decir que la imagen es imprecisa al decir que el subsidio le llegará a “3 millones de personas”.

La imagen también se equivoca al asegurar que “depositan esos dineros a Sarmiento Angulo en Aval”, pues son varias las entidades financieras encargadas de repartir las ayudas.

El programa consiste en un subsidio de 320.000 pesos, entregado en dos giros de 160.000, enviado a colombianos que fueron seleccionados por medio del cruce de bases de datos que descartó a quienes estuvieran ya inscritos en programas sociales del gobierno, quienes registren ingresos altos (PILA), quienes aparezcan en la base de datos por fallecimiento (ADRES), en la base de cédulas inactivas (INPEC) y en los registros de entidades financieras de usuarios con saldos mayores a cinco millones de pesos en sus cuentas bancarias. 

Además, el programa cuenta con dos etapas. En la primera, el Departamento Nacional de Planeación, DNP, giró los primeros subsidios de 160.000 pesos, a través de varias entidades financieras, a las personas beneficiarias que ya contaban con cuentas bancarias de estas entidades. 

En la segunda etapa, que está en proceso, se ha avanzado con la bancarización de los beneficiarios restantes para poderles girar el subsidio. 

La primera etapa finalizó el pasado 24 de abril. En total 21 entidades financieras contribuyeron transfiriendo los abonos a sus clientes bancarizados. Desde el 7 de abril, según el DNP, los auxilios fueron entregados a través de las siguientes entidades financieras: AV Villas, Banagrario, Bancamia-Banco de las microfinanzas, Corpbanca-Helm, Falabella, Finandina, Pichincha, WWB, Bancolombia, Bancolombia-Ahorro a la mano-Nequi, Bancoomeva, Bancoopcentral. BBVA Colombia, BCSC, Davivienda-Daviplata, Banco de Bogotá, Banco de Occidente, Banco Popular, GNB Sudameris, Movii y Serfinansa-servicios financieros. 

Solo cuatro de estas 21 entidades financieras pertenecen al Grupo Aval: Banco de Bogotá, Banco de Occidente, AV Villas y Banco Popular.

El balance entregado por el DNP de esta primera etapa indicó que “1.162.965 familias recibieron en una primera etapa el apoyo monetario de $160.000”. El 21 de abril, antes de la finalización de esta primera etapa Luis Alberto Rodríguez, director del DNP presentó cifras del avance de la entrega de los subsidios ante el Senado. Allí, mostró que se habían entregado 1’147.565 (el 98,6% de todos los subsidios entregados finalmente en la primera etapa) y que los cuatro bancos del Grupo Aval representaron un 13,7% de los subsidios entregados, es decir, 157.264 subsidios (o 25.162’240.000 de pesos entregados).

bancos ingreso solidario

 

Así que es claro que el Grupo Aval no ha sido responsable ni del total, ni ni siquiera de la mayoría, de los subsidios entregados a través del programa Ingreso Solidario.

Por otra parte, también revisamos si los bancos pueden cobrar por estas transacciones, si lo están haciendo y si los bancos del Grupo Aval están cobrando 9.100 pesos. Verificamos la reglamentación realizada por la Superintendencia Financiera de Colombia, SFC, y encontramos que esta emitió el pasado 11 de abril una circular externa en la que imparte instrucciones relacionadas con el tratamiento de los recursos de subsidios girados por el Estado en el marco del Programa Ingreso Solidario.

Dicha circular precisa: 

  1. Es ilegal cobrar a los beneficiarios del Programa Ingreso Solidario cualquier comisión o tarifa por el retiro o disposición de las transferencias. 

  2. Entidades vigiladas por la SFC deberán suspender cualquier cobro de comisión o tarifa por el retiro o disposición de las transferencias hechas a los beneficiarios del Programa

  3. Los recursos de las transferencias del Programa Ingreso Solidario son inembargables y no podrán abonarse a ningún tipo de obligación del beneficiario con la entidad financiera a través de la cual se haga la entrega del dinero. 

Lo mismo aclaró la Presidencia en su cuenta de Twitter. Así que no es legal realizar ningún tipo de descuentos y cobros a los auxilios del programa Ingreso Solidario, y el incumplimiento acarrea a las entidades vigiladas por esta Superintendencia sanciones administrativas establecidas en el artículo 208 del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero

De todas maneras encontramos denuncias de que sí se estaban haciendo algunos cobros y otras irregularidades. Por ejemplo, el senador del Centro Democrático Santiago Valencia, contó el 21 de abril que algunos beneficiarios de Ingreso Solidario habían denunciado “descuentos entre 14.000 y 30.000 pesos”.

En la misma circular de la SFC citada más arriba se aclara que:

  1. Las entidades que hayan aplicado débito automático o cobro de saldos de obligaciones a un beneficiario del Programa Ingreso Solidario deberán reintegrar el valor descontado dentro del día hábil siguiente, utilizando el mismo medio por el cual se dispersó el pago, y sin que para el efecto se exija reclamación por parte del mismo. 

Es decir que, aunque es probable que sí se hayan hecho algunos cobros por las transacciones del programa, todos los ciudadanos que se vieron en esta situación tienen derecho a ser reembolsados.

La SFC ofrece canales de atención para aquellos beneficiarios del Programa que hayan sufrido abusos relacionados con cobros en las transacciones de sus bonos de ‘Ingreso Solidario’. Además, algunos bancos han hecho una aclaración similar.

Finalmente, el número de “9.100” pesos, parece haberse originado en otra controversia: una imagen que circuló en WhatsApp, en la que al parecer una transacción en un cajero (que no tenía que ver con el programa de Ingreso Solidario) del Banco de Bogotá (uno de los bancos del Grupo Aval, como ya dijimos) había costado justamente esa cantidad. Pero, además de que ese monto no tiene nada que ver con el programa de entrega de subsidios, el mismo banco aclaró que lo que se ve en esa imagen es un avance de tarjeta de crédito.

De todas maneras, el programa Ingreso Solidario no ha estado exento de controversia. En la plataforma de consultas de beneficiados por el programa han aparecido seleccionadas: cédulas inexistentes con nombres falsos, cédulas de personas fallecidas con cuentas bancarias activas, personas que no necesitan el auxilio, y personas que aunque han salido beneficiadas; o no han recibido aún el mensaje, o no han recibido el dinero de la primera etapa. Lo que el DNP explicó como un error que reportó al menos 35.283 registros irregulares. 

Pero, en cualquier caso, lo que dice la imagen es falso, pues los bancos del Grupo Aval no procesarán tres millones de subsidios, ni recibirán 9.100 pesos por cada uno de ellos.

Nota de actualización: Según información conocida por la WRadio, el Gobierno habría firmado contratos con 7 entidades financieras - Av Villas, Bancolombia, Davivienda, Bancamía, Caja Social, Banco Agrario y la Sedpe Mov- para que presten el servicio de abrir cuentas de forma virtual y transfieran los subsidios del programa Ingreso Solidario que busca ayudar a los más necesitados en medio de la pandemia.

Los contratos estipulan que se realizará un cobro al Gobierno de aproximadamente 2,100 pesos por transacción exitosa lo que significa que estos contratos serían de más de 6'000,000 de pesos. Sin embargo, este monto no será descontado a los beneficiarios. 

En los contratos, conocidos por la W, está establecido que la plata para cubrir esta obligación saldrá del FOME, el fondo que se creó para atender la emergencia. Esto pese a que el Ministerio de Hacienda había advertido que la plata de ese fondo solo sería para financiar el sector de salud y a las empresas o personas perjudicadas con el confinamiento.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus

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Lunes, 30 Marzo 2020

Rangel se equivoca en análisis sobre letalidad del coronavirus SARS-CoV-2

Por José Felipe Sarmiento

El exsenador del Centro Democrático dio las “buenas noticias” de que Colombia tiene una de las tasas más bajas del mundo, lo que es falso, y comparó apresuradamente con otros países.

[Actualización 10 de abril de 2020, 5:45 p.m.]

El epidemiólogo Andrés Fandiño Losada, investigador de la Universidad del Valle, nos hizo caer en cuenta de que en este chequeo utilizamos los términos ‘mortalidad’ y ‘letalidad’ como si fueran intercambiables, lo cual fue un error de parte de Colombiacheck. La primera hace referencia a las muertes sobre la población total de cada país y la segunda se calcula sobre el número de enfermos, en este caso de Covid-19.

Esta nota habla de letalidad, que fue el concepto al que se refirió el exsenador Alfredo Rangel en su trino, no de mortalidad (una cifra que, además, hubiera requerido ajustes estadísticos adicionales para ser comparable entre países). Por esta razón, hicimos los cambios necesarios en el texto para corregir la confusión. Pedimos disculpas a nuestros usuarios por esa equivocación.

Por otro lado, Fandiño reafirma que “es difícil hablar de letalidad en estos momentos” porque ese dato no se puede saber con seguridad en medio de una epidemia “hasta que uno no está seguro de poder detectar a todas las personas afectadas por la enfermedad, incluyendo a las que tienen síntomas muy leves”. Esto coincide con lo que dice el artículo sobre la insuficiencia de los datos disponibles y los sesgos que la literatura científica ha identificado en las cifras cuando se presentan este tipo de emergencias.

Estos factores, como lo señalamos en el texto, hicieron parte de nuestras consideraciones al chequear las dos frases de Rangel al respecto. El error involuntario en el uso de la palabra ‘mortalidad’ donde debía ir ‘letalidad’ no afectó las calificaciones correspondientes, que se mantienen: una afirmación es falsa y la otra, cuestionable.

***

Como un anuncio de “buenas noticias”, el excongresista uribista Alfredo Rangel escribió en Twitter algunos datos atribuídos a la Universidad Johns Hopkins sobre el coronavirus SARS-CoV-2, causante de la actual pandemia de Covid-19. En particular, dijo que su letalidad “en Colombia es la tercera más baja del mundo, después de Chile y Alemania” y agregó que “es menor 10 veces que en Italia, 8 veces que España, 6 que en Irán y 5 que en Francia”.

Tuit de Alfredo Rangel sobre letalidad de Covid-19 en Colombia

Colombiacheck califica las dos frases por aparte. La primera es falsa, porque no corresponde con los datos de la mencionada institución estadounidense. La segunda es cuestionationable porque, en la mayoría de los casos, la comparación se aproximaba a los datos disponibles en ese momento pero las autoridades académicas en la materia consideran que este tipo de análisis son prematuros.

No es la tercera menor letalidad

Falsa

Aunque Rangel no le dijo a Colombiacheck de dónde sacó el escalafón de letalidad, el portal de la Universidad Johns Hopkins tiene un mapa interactivo con los datos actualizados en tiempo real sobre el avance de la pandemia por países. Al sacar cuentas con algunos, resulta evidente que el virus ha tenido menos letalidad que en Colombia en más lugares de los que menciona el exsenador.

El domingo 29 de marzo en la mañana, cuando fue publicado el mensaje, el último reporte del Ministerio de Salud conocido era del día anterior y contaba 6 muertes entre 608 casos confirmados. Esto daba una tasa de aproximadamente 1 por ciento.

Hasta ese momento, Alemania registraba 399 fallecimientos entre 53.300 pacientes, una tasa de 0,7 por ciento, y Chile contaba 6 decesos en 1.909 contagios, lo que da 0,3 por ciento de letalidad. Pero no eran los únicos dos países que tenían una cifra menor a la de Colombia en esa variable. También eran más bajas las de Israel (12/3.619) con 0,3 por ciento; Australia (14/3.600) con 0,4 por ciento y Noruega (19/3.770) con 0,5 por ciento. Canadá (67/6.668) tenía el mismo 1 por ciento de Colombia.

De modo que era falso que acá se estuviera presentando la tercera menor letalidad del virus en el mundo. A esto se suma el problema de que es muy pronto para hacer este tipo de análisis. Eso se ve más claro en el chequeo a la segunda frase del trino, pero también es ilustrativo ver cómo cambiaron las estadísticas pocas horas después de su publicación.

El reporte del Ministerio de Salud de ese día salió en la tarde con 708 casos confirmados y 10 muertes. Esto aumentó la cifra de letalidad del SARS-CoV-2 en el país a 1,4 por ciento, cuatro décimas de diferencia de un día para otro.

Hasta el lunes en la mañana, Chile y Alemania todavía tenían tasas menores a la colombiana. El primero, con 8 fallecimientos entre 2.499 contagios, registra una tasa de 0,3 por ciento hasta ahora. La segunda tenía 0,9 por ciento, con 560 decesos entre 63.929 pacientes.

Pero, solo con revisar los datos de los 20 países con más casos en la base de datos de Johns Hopkins, es posible identificar otros donde la Covid-19 ha sido menos letal hasta la fecha. Las tasas de Australia (17/4.203) e Israel (16/4.347) darían 0,4 por ciento; la de Noruega (31/4.436), 0,7 por ciento; Canadá (65/6.320), 1 por ciento; Austria (108/9.454), 1,1 por ciento y Turquía (131/9.217), 1,4 por ciento como Colombia.

Esta última subió una décima más, a 1,5 por ciento, con el reporte de este lunes de 12 fallecidos entre 798 casos confirmados de contagio.

Esto refuerza la falsedad de la afirmación y es un adelanto de por qué ese tipo de comparaciones resultan prematuras.

Comparaciones apresuradas

Cuestionable

Rangel compara la tasa de Colombia con las de otros países. De acuerdo con las cifras del sábado 28 de marzo, para que sean comparables con las nacionales que tomó el excongresista como referencia, el nuevo coronavirus registraba una letalidad de 10,8 por ciento en Italia (10.023/92.472), 7,6 por ciento en España (4.858/64.059), 7,3 por ciento en Irán (2.378/32.332) y 6,1 por ciento en Francia (2.314/37.575). La relación con el 1 por ciento que registraba Colombia hasta entonces es cercana a la que da el político, aunque tiene algunos descaches.

Como en el caso anterior, las cuentas cambiaron en cuestión de horas. Hasta el lunes 30 de marzo en la mañana, Italia llevaba 11 por ciento (11.591/97.689); España, 8,6 por ciento (7.340/85.195); Irán, 6,6 por ciento (2.757/41.495); Francia, 6,4 por ciento (2.612/40.751) y Colombia, el referido 1,4 por ciento. Este último es la octava parte del primero, no la décima como dijo Rangel, por ejemplo.

La epidemióloga Zulma Cucunubá, doctora en Dinámicas de Enfermedades Infecciosas, señaló en Twitter que “la estimación de letalidad es uno de los temas más complejos y decisivos en el análisis de epidemias”, por lo que advirtió que hacen falta “mejores datos” para poder sacar ese tipo de cuentas. Además, dijo que el avance de la Covid-19 en América Latina “apenas está empezando”. Esto hace que las comparaciones de Rangel sean apresuradas.

Un artículo científico de 2015 cuyo autor principal es el director del Centro para las Dinámicas de Enfermedades Contagiosas de la Universidad de Harvard, Marc Lipsitch, explica que la determinación de la tasa de letalidad de una enfermedad en medio de una epidemia puede tener sesgos. Uno de ellos se deriva del registro sobre todo de los casos más graves, que son los que acuden al sistema de salud o mueren, mientras que otros pueden pasar inadvertidos para las estadísticas sin ser detectados por su levedad.

Otro tiene que ver con el retraso en la confirmación de las muertes ya ocurridas. “Así, dividir el número acumulado de muertes reportadas entre el de casos, en cualquier momento, subestimará la verdadera tasa de letalidad”, asegura el estudio.

De modo que Rangel está sacando cuentas prematuras para hacer comparaciones entre países que están en etapas distintas de la epidemia. Esto hace cuestionable su análisis, por más que haya partido de cifras ciertas.