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Falso

Martes, 03 Agosto 2021

Trinos de Petro sobre las vacunas y la variante delta tienen datos falsos

Por Gloria Correa

El senador difundió la desinformación en Twitter y luego se retractó. Pero estudios con las vacunas contra COVID-19 están demostrando que pueden proteger de enfermar gravemente o morir por la variante delta, por eso la vacunación sigue siendo clave junto a las medidas de bioseguridad para contener la pandemia.

En su perfil de Twitter el senador Gustavo Petro, publicó un trino el 30 de julio de 2021 afirmando “Muy mala noticia que implica un cambio total de la política de salud y económica. Las vacunas no sirven para el virus covid-delta, según primeras investigaciones. Se propaga más rápido. Ya está en Colombia. El debate de salud debe reanimarse” y adjuntó una publicación del medio mexicano Sin embargo que no respaldaba del todo sus señalamientos.

Lo dicho por Petro desató una ola de retweets y cientos de comentarios con críticas y cuestionamientos (1, 2, 3, 4, 5 , 6). Ya que mientras el plan de vacunación contra COVID-19 avanza en el país y menos del 50% de la población está completamente vacunada, las palabras de Petro desinformaron frente a la vacunación. Aunque es cierto que la variante delta es una variante que se propaga más rápido y que ya está en Colombia, es falso afirmar que las vacunas no sirven contra esta.

Twitter bloqueó y marcó el trino como engañoso.

Trino etiqueta falso

El senador además sumó otros trinos a la airada discusión que desató. 

Una hora después del trino inicial, publicó en defensa a las críticas recibidas, que Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, fue quien dijo que las vacunas no sirven ante la variante delta y adjuntó un video en el que Fauci sí habla de la variante pero señalando que tanto los vacunados como los no vacunados pueden transmitirla, pero en ningún momento dice lo que Petro le atribuyó. 

Ellos fueron claros, ahora tenemos la variante delta, que ha cambiado completamente el paisaje, porque cuando miramos el nivel de carga viral en la nasofaringe de alguien vacunado quien se ve afectado por una infección por la variante delta es exactamente el mismo nivel de carga viral que una persona no vacunada quien esté infectada, ese es el problema y es lo que generó el cambio en las guías de los CDC”, es lo que dice Fauci en el vídeo que adjuntó Petro.

En Colombiacheck verificamos la afirmación inicial de Petro sobre las vacunas y la variante delta que es falsa ya que la evidencia científica hasta ahora publicada ha demostrado que las vacunas sí pueden proteger frente a esta variante, aunque en menor medida que ante otras variantes, siguen siendo útiles para evitar muertes y enfermedad grave. 

La variante delta 

A medida que el nuevo coronavirus se transmite de persona a persona, durante el proceso de replicación puede mutar, es decir sufrir cambios en su información genética, que le pueden dar algunas características como poder unirse mejor a las células humanas. Así pueden surgir nuevas variantes que se replican y se propagan más fácilmente, como lo hemos explicado en chequeos previos sobre el tema (1, 2).  

Desde la OMS han rastreado múltiples variantes del nuevo coronavirus, algunas de las cuales se han clasificado como de preocupación por características como  una mayor transmisibilidad, o un cambio en el cuadro clínico o porque pueden reducir la eficacia de las medidas de bioseguridad o de las pruebas diagnósticas, vacunas y terapias disponibles.

Entre las variantes de preocupación se incluyen la  B.1.1.7 o alfa (detectada originalmente en Reino Unido), la variante B.1.351 o beta (detectada en Sudáfrica), la P.1 o gamma (detectada en Brasil) y la delta o B.1.617.2 (detectada en India). 

La variante delta ya está presente en 132 países. En Colombia, se reportó en una persona en Cali, el 24 de julio de 2021 según manifestó el presidente Ivan Duque en un comunicado

Estudios científicos han establecido que se trata de una variante más transmisible (1, 2, 3, 4, 5). Su transmisión es hasta un 60% mayor que la alfa. La facilidad de transmisión se atribuye a los cambios en las proteínas en la superficie del virus, conocidas como proteínas de pico, que le permiten unirse de manera más eficiente a las células humanas, señalan desde el portal de expertos en Salud Pública Health Desk

En países como Reino Unido esta variante fue la causa del 99% del total de nuevos casos, según un informe del 23 de julio de 2021 del Public Health England (PHE, por sus siglas en inglés). Así mismo, en los Estados Unidos fue causa del 62% de los nuevos casos, según los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Además un estudio publicado recientemente en la revista The Lancet, realizado por el servicio de Salud Pública de Escocia que analizó datos de dicho país, sugirió que la variante delta podría duplicar la probabilidad de hospitalización con respecto a la alfa. Sin embargo, los datos no fueron suficientes para decir si delta es o no más mortal que otras variantes.

Los estudios demuestran que vacunarse es la mejor opción 

Al igual que para otras variantes circulantes, las vacunas contra COVID-19 disponibles hasta ahora ofrecen un grado de protección contra la delta, aunque la evidencia se está construyendo, los estudios científicos hasta ahora publicados o en proceso de publicación lo están demostrando (1,2,3, 4)

En el caso de la vacuna de Pfizer - BioNTech, que está basada en la tecnología de ARN mensajero el estudio publicado en The Lancet, que citamos previamente y fue hecho en Escocia, mostró que ese biológico y el de AstraZeneca fueron efectivos para reducir el riesgo de infección y hospitalización en personas infectadas con delta. Ya que según el estudio, se alcanza hasta un 97% de protección después de dos semanas desde la segunda dosis.

Por otra parte, investigaciones hechas en Inglaterra sobre la efectividad de la vacunación en el contexto de delta y cuyos resultados se encuentran en el reporte del PHE y en dos publicaciones aún no revisadas por pares (1, 2), encontraron que había una reducción en la efectividad de las vacunas de AstraZeneca y Pfizer frente a los casos sintomáticos por la variante, pero conserva una buena efectividad ante hospitalizaciones. 

Ya que por ejemplo una sola dosis de la vacuna de AstraZeneca o Pfizer redujo el riesgo de una persona de desarrollar síntomas de COVID-19 causados ​​por la variante delta en un 33%, en comparación con el 50% ante la variante alfa. 

Pero una segunda dosis de la vacuna AstraZeneca aumentó la protección contra delta al 60% (en comparación con el 66% contra alfa), mientras que dos dosis de la vacuna de Pfizer tuvieron una efectividad del 88% (en comparación con el 93% contra alfa). No obstante, ambas vacunas conservaron altos niveles de efectividad frente a hospitalizaciones causadas por la variante delta, ya sea con una dosis (75%) o dos dosis (94%). 

En Canadá, donde se han administrado los biológicos de Pfizer, Astrazeneca y Moderna realizaron otro estudio, publicado a en julio de 2021 en el repositorio Medrxiv, aún no revisado por pares. En este también encontraron que la efectividad de las vacunas para evitar infecciones con delta se reduce un poco pero aún sigue siendo significativa, ya que luego de recibir dos dosis de las vacuna fue de 87% en el caso de Pfizer y de 67%para Astrazeneca. Además evidenciaron una protección significativa de las tres vacunas contra resultados severos causados por la variante delta con una dosis.

Sin embargo en la India, donde el coronavirus está en una etapa de intensa circulación comunitaria, las vacunas que se administraron al personal de la salud (Covishield y Covaxin) mostraron capacidad de protección frente a la variante delta, según un estudio realizado por Apollo Hospitals en más de 31.000 funcionarios de la salud vacunados, el cual indicó que sólo 0,28% de los que dieron positivo requirieron hospitalización.

Si bien aún no hay estudios contundentes sobre Sinovac y Janssen frente a esta variante, las poblaciones vacunadas con Pfizer y Astrazeneca siguen evitando con gran efectividad los casos graves de enfermedad y las muertes por esta variante, señalan en una publicación de la revista Nature sobre el tema.

Es así como las estimaciones de la efectividad de la vacunación frente a delta, varían según los países, pero desde los CDC consideran que el riesgo de enfermedad grave o de muerte se reduce 10 veces o más en los vacunados y el riesgo de infección se reduce tres veces o más.

De ese modo aunque las vacunas resulten menos efectivas ante la delta, la protección contra la enfermedad sigue siendo importante, siempre y cuando se reciban las dos dosis, recalcan desde los CDC.

Un reporte interno desde los CDC, basado en la evidencia científica, cuyos apartes fueron publicados en el Washington Post y el New York Times, el 29 de julio de 2021, señaló que es probable que esta variante se transmita tan fácil como la gripa común o la varicela. También se indicó que las personas vacunadas llegan a tener tanta carga viral como las no vacunadas y quienes están vacunados pueden transmitir el virus tan fácil como las personas que no lo estén. 

Por eso desde los CDC ajustaron las recomendaciones en cuanto a uso de mascarillas y medidas de bioseguridad en dicho país. Sin embargo, el reporte no dice que las vacunas no sirvan ante esta variante, como afirmó Petro.

Las respuestas de los expertos 

En respuesta a los trinos de Petro, epidemiólogos y expertos en salud pública, también hicieron aclaraciones sobre el tema.

Por ejemplo, Zulma Cucunubá, epidemióloga en Enfermedades Infecciosas, con estudios en el Imperial College de Londres, publicó en su perfil de Twitter un hilo a la luz de la evidencia científica, con aclaraciones en las que resaltó: “No es cierto que las vacunas ya no sirven contra esta variante. Pero sí es una variante con implicaciones relevantes en salud pública”. 

Cucunubá también resaltó que la delta reduce parcialmente la efectividad de las vacunas, adjuntando la publicación del gobierno Británico donde analizaron la efectividad de los biológicos de Pfizer y Astrazeneca y llegaron a esa conclusión, pero resaltó que esto no significa que las vacunas ya no sirvan como dijo erróneamente el senador Petro. 

Por su parte, Julián Fernández Niño, médico epidemiólogo, investigador de la Universidad del Norte, Director de Epidemiología y Demografía del Ministerio de Salud y Protección Social, también realizó dos trinos (1, 2) donde adjuntó evidencia que contradice los señalamientos de Petro. Y concluyó: “La vacunación hace la diferencia. De forma marcada. Las vacunas SI sirven contra delta. Incluso también para reducir el contagio”, resaltó.

Claudia Patricia Vaca González, fármaco-epidemióloga, docente de la Universidad Nacional también publicó un hilo de Twitter en el que aclaró que periódicos como el New York Times y el Washington Post había publicado los informes internos de los Centros para la prevención y control de enfermedades (@CDCgov) de Estados Unidos sobre la variante delta que “advierten lo que ya se sabe (que delta es más transmisible), pero con énfasis en que los vacunados también transmiten el virus”.

Vaca, concluyó sobre este tema: “Los artículos, a mi juicio, salieron para soportar dos medidas de Biden: 1. Uso obligatorio de tapabocas en aquellos Estados con más casos para evitar que el virus alcance a llegar (poco probable en vacunados con esquema completo) a un no vacunado. 2. Insistir en la vacunación a la población que se resiste. Sí hubo confusión, pero @petrogustavo leyó mal y entendió al revés. Que corrija: para moler la delta es importante el esquema completo de vacunación”.

Previo a todo el revuelo desatado por Petro, Jairo Méndez Rico, asesor de Enfermedades Virales Emergentes de la OPS, había resaltado en la conferencia semanal de la OPS del 21 de julio que las vacunas no son 100% efectivas, por lo cual algunas personas pueden infectarse pese a ya estar vacunadas y se requiere seguir con todas las medidas: 

Independientemente de las variantes que están circulando, las vacunas en conjunto con todas las medidas de salud pública que ya conocemos, incluyendo el uso de la mascarilla, el distanciamiento físico, el aislamiento de casos, la cuarentena de contactos, siguen siendo la forma más eficiente para detener la transmisión”.

Por lo tanto, concluimos que la afirmación de Petro de que las vacunas no sirven frente a la variante delta estuvo errada como él mismo rectificó, además Anthony Fauci no dijo que las vacunas no sirven ante dicha variante como intentó atribuirle Petro en otro trino. La variante delta sí es más transmisible y la evidencia científica está demostrando que las vacunas pueden resultar menos efectivas pero siguen teniendo un grado de protección importante ante esta y principalmente frente a desarrollar enfermedad grave. Así es esencial, como han enfatizado las autoridades en salud, que los planes de vacunación sigan avanzando y se sigan aplicando las medidas de bioseguridad. 

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Sábado, 30 Mayo 2020

Las emisiones de CO2 sí se han reducido en un 8% en los primeros cuatro meses de 2020 debido al confinamiento por el COVID-19

Por Laura Castaño Giraldo

El Centro de Investigaciones Internacionales sobre el Clima, con sede en Noruega, confirma a través de un estudio revisado por pares que las toneladas de CO2 en la atmósfera se redujeron entre enero y abril.

En Twitter empezó a circular un video con varias afirmaciones provenientes del “Centro Internacional en el Estudio del Cambio Climático”, relacionadas con la reducción de las emisiones de CO2 en el planeta como consecuencia de las medidas de confinamiento adoptadas por los diferentes países. 

Como eran varias, decidimos hacer de este un chequeo múltiple en el que las verificamos una por una. 

Empezamos por buscar la página oficial de la institución que supuestamente lo dijo para ver si, en realidad, se había pronunciado al respecto. 

La encontramos. Sus siglas en inglés son CICERO y corresponden al Center for International Climate Research (Centro de Investigaciones Internacionales sobre el Clima), que es “el instituto más importante de Noruega para la investigación interdisciplinaria sobre el clima”. 

En su buscador pusimos palabras, en inglés, relacionadas con nuestra investigación, como ‘CO2’, ‘disminución’ y ‘COVID-19’, y dimos con una nota de prensa del 19 de mayo de 2020 titulada “Las emisiones globales de CO2 disminuyeron un 17% en medio del cierre por coronavirus”. En ella se resumen los resultados que se muestran en un artículo de investigación que publicaron los científicos Glen Peters y Robbie Andrew, bajo la dirección de la profesora Corinne Le Quéré, de la Universidad de Anglia del Este, en la revista científica Nature Climate Change. 

Optamos por poner nuestra atención en este artículo científico porque, como lo señala el CICERO, “este es el primer estudio revisado por pares sobre los efectos de los cierres por coronavirus en las emisiones de CO2”.

Con esto, revisamos varias de las afirmaciones que se hacen en el video:

“La reducción en la emisión de dióxido de carbono de todo el planeta, que generó la pandemia de COVID-19, ha sido del 8% en solo 4 meses”.

CALIFICACIÓN

Esto lo calificamos como verdadero, pero, pues las cifras son correctas pero hay que tener en cuenta algunos aspectos contextuales.

Lo primero es que el análisis “se realizó en 69 países, 50 estados estadounidenses y 30 provincias chinas, que representan el 85% de la población mundial y el 97% de las emisiones mundiales de CO2” (p.2). Esto significa que el análisis sacó una conclusión general al afirmar que las emisiones de CO2 se redujeron en todo el planeta porque revisó la mayoría de las fuentes, pero no hay que olvidar que un 3% de estas fuentes quedó por fuera del estudio.

Lo segundo es que es cierto que hubo una reducción del 8% en las emisiones de CO2, si se comparan los primeros cuatro meses de este año, con los mismos meses de 2019. El artículo explica que “la variación total de las emisiones hasta finales de abril se estima en -1.048 millones de toneladas de CO2, lo que equivale a una disminución de -8,6% respecto a enero-abril de 2019” (p.4). Es decir, el porcentaje sí corresponde, siempre y cuando lo comparemos con los datos del primer cuatrimestre de 2019. 

Recordemos también que esa cifra nace de analizar en conjunto las emisiones de CO2 desde enero hasta abril de 2020. Pero el resultado es distinto si miramos los datos de las emisiones diarias durante esos cuatro meses. En ese caso, “la caída más alta se observó el 7 de abril, cuando las emisiones diarias disminuyeron un 17% en comparación con la media diaria de 2019”, resume la nota de prensa.

En este video, Glen Peters, director de investigaciones del CICERO, explica las cifras y otros aspectos que hicieron parte de los hallazgos:

“Esto podría ayudar a modificar la inercia que actualmente conduce al planeta a una elevación sin control de la temperatura”. 

CALIFICACIÓN

No encontramos esta frase en el artículo ni en ningún otro comunicado del CICERO. Tampoco en sus redes sociales.

Lo que sí hallamos son algunos apartados que afirman que los cambios que se han presentado por el COVID-19 no son suficientes para generar un impacto significativo en las emisiones de CO2 y en la temperatura de la Tierra. 

Según el texto, “el trauma social del confinamiento y los cambios asociados podrían alterar la trayectoria futura de manera impredecible” pero las respuestas sociales por sí mismas “no impulsarían las reducciones profundas y sostenidas necesarias para alcanzar las emisiones netas cero” (p.6). 

En ese sentido, “es probable que la mayoría de los cambios observados en 2020 sean temporales, ya que no reflejan cambios estructurales en los sistemas económicos, de transporte o energéticos” (p.6).

Además, añade el texto, “la disminución anual asociada será mucho menor, comparada con las tasas de disminución necesarias, año tras año, en las próximas décadas para limitar el cambio climático a un calentamiento de 1,5 ºC” (p.6). 

Sin embargo, “existen oportunidades para poner en marcha cambios estructurales mediante la aplicación de estímulos económicos alineados con vías de baja emisión de carbono” (p.6).

Teniendo en cuenta lo anterior, consideramos que la afirmación es cuestionable, porque si bien hay unos cambios significativos en las emisiones de CO2 a causa del COVID-19, no bastan para “modificar la inercia que actualmente conduce al planeta a una elevación sin control de la temperatura”. 

“El Centro Internacional en el Estudio del Cambio Climático, con sede en Noruega, señaló que esta circunstancia es única e irrepetible”. 

CALIFICACIÓN

Nuestra calificación aquí es verdadero pero porque, a pesar de no haber encontrado la frase exacta en el texto (ni en ninguna otra vía de comunicación del CICERO), sí hallamos una idea similar que sostiene que la disminución del 17% de las emisiones diarias de CO2 por el confinamiento severo “es extrema y probablemente nunca vista antes” (p.6). 

“La Agencia Internacional de Energía advirtió que la disminución de las emisiones no podrá ser permanente. Por eso es necesario “reiniciar la economía a partir de una infraestructura energética más limpia cuando termine el confinamiento por la pandemia”. 

CALIFICACIÓN

Hicimos una búsqueda avanzada en Twitter y en Google para ver si efectivamente la Agencia Internacional de Energía, más conocida como International Energy Agency (IEA), hizo esa advertencia y propuso dicha recomendación, pero no obtuvimos resultados.

Pusimos la lupa en el apartado de emisiones de CO2 en el informe de la Revisión Energética Mundial 2020 (Global Energy Review 2020) y tampoco encontramos que la IEA haya dicho que la disminución de las emisiones no podrá ser permanente, pero sí especificó que “no solo se prevé que las emisiones anuales en 2020 disminuyan a un ritmo sin precedentes, sino que la disminución será casi el doble de todas las caídas anteriores, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, combinadas”. 

Y en cuanto a la necesidad de “reiniciar la economía a partir de infraestructura energética más limpia” para ayudar a que la disminución de las emisiones sea prolongada, el ministro del Clima, Energía y Utilidades de Dinamarca, Dan Jørgensen, y el director ejecutivo del IEA, Dr. Fatih Birol, escribieron un comentario en la página del IEA en donde afirman que “lo que importa es poner las emisiones en declive estructural. Para eso, necesitaremos energía limpia para desempeñar un papel central en los esfuerzos de recuperación.”

Asimismo añaden en el texto que es necesario “hacer que los pilares clave de las transiciones energéticas - como la eficiencia energética, las energías renovables y el almacenamiento de pilas - sean las principales prioridades para la creación de empleo, la mejora de las infraestructuras críticas y el impulso de la innovación”.

Esta misma perspectiva la tienen los investigadores del CICERO, pues en el artículo dicen que “al igual que después de las crisis anteriores, la recuperación de las emisiones puede ser mayor que la disminución, a menos que la ola de inversiones para reactivar la economía se dedique a una infraestructura energética más limpia y más resistente. 

Esta última parte del chequeo la calificamos como verdadera pero, pues a pesar de que no se especifica que la disminución en las emisiones de CO2 no será permanente, se habla de la necesidad de implementar formas limpias de producción energética para poner esas emisiones en un “declive estructural”.