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Lunes, 06 Agosto 2018

Chequeo al balance final de Juan Manuel Santos

Por Colombiacheck

La semana pasada, los periódicos El Tiempo de Bogotá y El País de Cali publicaron entrevistas con el presidente saliente Juan Manuel Santos, en las que el mandatario hizo un balance de sus ocho años de gobierno. En Colombiacheck investigamos y chequeamos buena parte de sus afirmaciones en ambas entrevistas para ver qué partes de su balance fueron verdaderas, falsas, ligeras o aproximadas.

De las 36 afirmaciones de Santos que revisamos entre las dos entrevistas (El Tiempo y El País), encontramos que 19 eran verdaderas, cinco eran falsas, siete eran aproximadas (pues hacen falta datos para comprobarlas por completo) y cinco eran ligeras (pues son técnicamente verdad, pero tienen algún pero).

Abajo copiamos el extracto de la entrevista de Santos con Yamid Amat en El Tiempo en el que encontramos que había varias afirmaciones chequeables. Haga click en las frases subrayadas para visualizar nuestros chequeos.

Varios de los integrantes del nuevo gobierno han dicho que el suyo fue un gobierno corrupto y derrochón. ¿Qué opina?

¡De qué no me han acusado! Lo último es que estoy confabulado con James Bond, la reina Isabel y la Corte Suprema en un complot. ¡Hágame el favor! Sobre lo de gobierno derrochón y corrupto, mire:el gasto público hoy es inferior al del 2009 como porcentaje del PIB, y no hay un solo alto funcionario condenado por corrupción. En mi gobierno, el combate a la corrupción ha sido frontal.

¿Cuál considera que fue su mayor triunfo?

Sin duda, la paz con las Farc. Pero también me siento muy orgulloso de haber contribuido a reducir la pobreza y las desigualdades como nunca antes; de haber mejorado sustancialmente el acceso y la calidad de la educación al ponerla como prioridad presupuestal. Y la verdadera revolución en infraestructura que logramos... Pero lo importante, que es lo que busca todo gobernante, es que logré dejar un mejor país que el que encontré.

¿A qué se refiere concretamente?

Yo recibí un país en guerra; con asaltos, masacres y secuestros; recibí un país convulsionado por la acción de las Farc como guerrilla; encontré un país con alto déficit fiscal, desempleo en dos dígitos, sin grado de inversión que nos encarecía la deuda, con los principales tratados de libre comercio bloqueados. Aislado internacionalmente y con una desigualdad similar a la de Haití o Mozambique.

Entrego un país con la economía, las inversiones, la confianza y todos los indicadores fundamentales creciendo, en terreno positivo y en franca recuperación. El país de América Latina que más ha reducido la pobreza y las desigualdades.

Por otra parte, los llamados tres huevitos que le encomendó el expresidente Uribe: confianza inversionista, seguridad y cohesión social, ¿en qué estado los entrega?

Esos tres huevitos se convirtieron en gallos de pelea. ¿La confianza inversionista?Duplicamos la inversión extranjera directa y tenemos la tasa de inversión más alta de nuestra historia, 27 por ciento del PIB el año pasado. Es la más alta de América Latina. ¿La seguridad democrática?

No solo acabamos el conflicto más largo y doloroso de nuestra historia, sino que la tasa de homicidios fue el año pasado la más baja en más de 40 años. El Hospital Militar está prácticamente vacío; hemos limpiado de minas antipersona más de 264 municipios. La extorsión y el secuestro están en los niveles más bajos en décadas.

¿La cohesión social?

Redujimos la pobreza como nunca antes. 5,4 millones de personas salieron de la pobreza en estos ocho años. La salud la convertimos en un derecho fundamental, con cobertura universal con los mismos tratamientos para todos. Decretamos la gratuidad de la educación pública del grado 0 al 11 y le dimos, por primera vez en la historia, el primer lugar a la educación en el presupuesto nacional.

Se crearon 3,5 millones de nuevos empleos, la mayoría formales, con lo cual por primera vez hay más empleo formal que informal. Todas esas políticas se tradujeron en que ahora hay menos desigualdad entre los colombianos que hace ocho años. Según la Cepal, fuimos tambiénel país de América Latina que más redujo la desigualdad.

 

Y más abajo copiamos un extracto de la entrevista que hizo Santos con la redacción de El País. De nuevo, haga click en las frases subrayadas para visualizar nuestros chequeos. (Algunas de estas afirmaciones ya quedaron chequeadas en la entrevista con El Tiempo y no las repetimos aquí).

Los hechos están ahí. Entrego un país sin las Farc. Miles de vidas se han salvado gracias al acuerdo de paz. Sacamos a 5,4 millones de colombianos de la pobreza y redujimos la pobreza extrema a la mitad.

Fuimos el país de América Latina que más redujo las desigualdades.

Convertimos la educación en la prioridad y construimos más de 30.000 aulas en todo el país, hicimos de la salud un derecho y alcanzamos la cobertura universal.

Prometí 100.000 viviendas gratis y entregamos 273.000. En total, 1.750.000 casas se construyeron en estos ocho años.

Todo el país está en obra gracias a la revolución de la infraestructura: 1400 kms. de dobles calzadas, el doble de lo que se había construido en toda la historia de Colombia. Dejamos 56 aeropuertos renovados y modernizados. Entrego una economía mucho más sólida, diversificada y competitiva. Creamos 3,5 millones de empleos, de los cuales 70% son formales.

Jueves, 26 Julio 2018

Las comparaciones son odiosas, pero Cárdenas las infla a su favor

Por José Felipe Sarmiento Abella

El saliente ministro de Hacienda tiene logros que mostrar pero los agranda para que se vean mayores de lo que son con relación al gobierno anterior y a otros países de la región.

En entrevistas con los diarios El Nuevo Siglo y El Tiempo, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, dio un balance de algunos de los logros del gobierno de Juan Manuel Santos en materia económica. Insistió sobre todo y con mayores detalles en tres de ellos: crecimiento económico, reducción de la pobreza y disminución de la desigualdad. Pero algunas cifras no cuadran del todo.

Crecimiento sí, pero no tanto

En El Tiempo, Yamid Amat le preguntó a Cárdenas si el crecimiento de estos ocho años había sido menor que el de la presidencia de Álvaro Uribe (2002-2010).

El ministro desvió la pregunta y contestó con relación a la década anterior: “El crecimiento promedio del 2010 a hoy ha sido 4 por ciento, el crecimiento promedio de la década anterior fue 3,9 por ciento”. Falsa.

La comparación que hace el ministro de estos ocho años con décadas anteriores no es acertada. El crecimiento económico de estos dos periodos presidenciales de Santos (hasta 2017) es del 3,8% en promedio, mientras que en la década pasada el crecimiento fue del 4,1%. Es decir que las cifras reales son el contrario de las que Cárdenas le dio a Amat, e incluso la diferencia es más amplia.

Además, la década completa incluye dos años y medio del gobierno de Andrés Pastrana, cuando el país apenas se estaba recuperando de la recesión. La pregunta del periodista iba dirigida a una comparación exclusiva con los dos mandatos de Uribe, en los que el promedio de crecimiento fue de alrededor del 4,4%.

Por otra parte, Cárdenas señaló en El Nuevo Siglo que, con estos resultados, “hemos estado por encima de América Latina, hemos estado por encima de las décadas anteriores desde los años 80”. Inflada.

Frente a las dos últimas décadas del siglo XX, la comparación sí es cierta. De 1980 a 1989 el país creció 3,4 por ciento. Y de 1990 a 1999 lo hizo apenas 2,9 por ciento en promedio. Es decir, que en los 80 fueron siete puntos menos que en gobierno Santos y los 90 estuvieron 15 puntos por debajo. Pero, como ya se dijo, otra es la historia con los años del 2000 al 2009.

En cuanto a los datos del continente, la recopilación hecha por el Banco Mundial (BM) demuestra que, desde 1980, el país sí ha estado la mayoría de las veces por encima del promedio regional. En estos 37 años, Colombia ha estado por debajo del promedio de América Latina y el Caribe 11 veces. Desde la recesión de 1999 (único año desde 1980 en la que la economía colombiana se contrajo), Colombia solo ha vuelto a estar por debajo del promedio regional en 2004 (5,3% vs. 6,3%), 2008 (3,5% vs. 3,9%) y 2010 (3,9% vs. 5,8%). Además, las mayores diferencias por encima del promedio regional se obtuvieron entre 2014 y 2016, es decir, en el segundo mandato de Santos.

Pero estos números no se pueden interpretar fuera de contexto. Según el decano de Economía de la Universidad del Rosario, Carlos Sepúlveda, “el Gobierno es altamente responsable del buen curso de la economía, pero hay otros factores”. El académico y exdirector del DANE señaló que a Santos le tocó recibir un “choque fuerte” por cuenta de la caída en los precios del petróleo. Por eso reconoció que él y Cárdenas “actuaron lo más responsablemente posible” frente a esa crisis, de modo que evitaron una desaceleración mayor a la que se vivió.

Pobreza, comparación odiosa

Cárdenas también resaltó la reducción de la pobreza y la desigualdad como “una de las grandes conquistas del gobierno Santos” y en ambos periódicos dijo que Colombia fue el país de América Latina con las mayores disminuciones en ambas variables.

En El Tiempo, el ministro dijo sobre pobreza monetaria extrema (es decir, el porcentaje de personas que no tienen suficiente dinero para costearse una canasta alimentaria básica) que “en el 2010, más del 12 por ciento de las personas en Colombia no tenían un ingreso suficiente para comer. Hoy es el 7 por ciento. Eso quiere decir que hay 1 millón 900.000 personas que en el 2010 pasaban hambre y ahora no”. Verdadera.

Estas cifras coinciden con las del DANE: la pobreza monetaria extrema pasó de 12,3% en 2010 a 7,4% en 2017.

Cárdenas también dijo que “la pobreza de vivir en una casa sin piso de concreto o sin servicios públicos, no tener acceso a la educación, o no contar con trabajo, la llamada pobreza multidimensional, bajó de 30 por ciento de la población a 17 por ciento. Eso significa que hoy tenemos 5’400.000 personas menos en esta situación”. Verdadera.

En este caso, Cárdenas también tiene razón, pues la medida multidimensional de la pobreza (que incluye otros factores como el empleo, la salud, la educación) bajó de 30,4% a 17% en los mismos años.

Por otra parte, el ministro aseguró que “logramos disminuir la pobreza y la desigualdad más que cualquier otro país de América Latina”. Falsa.

El ministro no menciona la pobreza monetaria, en la que se cuenta el porcentaje de personas que no pueden costearse una canasta básica que, además de alimentos, incluye bienes no alimentarios. Esta es con la que se puede hacer una mejor comparación con el resto de América Latina, porque la medición multidimensional como la hace Colombia desde 2011 no se hace o es mucho más reciente en la mayoría de países de la región.

En Colombia, este indicador es más alto que los otros dos mencionados, aunque también bajó en el gobierno Santos. Pasó del del 37,2% al 26,9%. Sin embargo, en la base de datos del BM que está actualizada hasta 2016, hay otros países del continente con mayores reducciones de pobreza monetaria, tanto en puntos porcentuales como en proporción.

Por ejemplo, República Dominicana bajó 11 puntos de 2010 a 2016, mientras que Perú y Paraguay bajaron 10. En el mismo lapso, Colombia bajó en 9 puntos. La reducciones de Perú y Ecuador fueron cerca de un tercio de la tasa, mientras que la colombiana fue la cuarta parte al mismo tiempo. Aunque el país tiene datos más bajos en 2017 que en los años anteriores, estos no son comparables con las del resto del continente en los registros del BM, que son un año más antiguos.

El banco maneja otras mediciones de pobreza con base en tres líneas de ingreso distintas, pero en todas hay países con mejores resultados que Colombia. La conclusión es que los datos disponibles no permiten afirmar, como lo hizo el ministro Cárdenas, que Colombia haya tenido la mayor reducción de pobreza de América Latina.

Con la desigualdad le pasa algo similar. Esta se mide con una variable llamada coeficiente de Gini, que va de cero (menos desigualdad) a uno (más desigualdad). Según el DANE, el coeficiente de Colombia pasó de 0,548 a 0,508 en el gobierno Santos (con datos hasta 2017), una reducción del 7%. Pero al comparar con los últimos datos de América Latina disponibles en el BM, Uruguay logró una disminución mucho más sensible entre 2010 y 2016, del 11% (de 0,445 a 0,397).

Para Sepúlveda, sin embargo, “lo más importante es ver la tendencia”, que en efecto es a la baja tanto en pobreza (en todas las opciones de medición) como en desigualdad. También destacó que estos avances del gobierno Santos se deben a “una política integral para darle impacto al concepto multidimensional”, es decir, al esfuerzo por mejorar las condiciones de vida en general de la población en temas como salud, educación o vivienda, y no solo enfocarse en sus ingresos.

Advirtió, no obstante, que para combatir mejor ambos fenómenos se requieren cambios más de fondo en el sistema tributario y los programas de subsidios. Sin embargo, reconoció que las implicaciones políticas de esas decisiones hacen que sea difícil para los políticos tomarlas.