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Miércoles, 16 Diciembre 2020

Es cuestionable que Colombia tenga herramientas suficientes para garantizar derechos a información, participación y acceso a justicia ambientales

Por Laura Rodríguez Salamanca

Este ha sido uno de los argumentos que han usado José Félix Lafaurie, María Fernanda Cabal y el Consejo Gremial, entre otros opositores del Acuerdo de Escazú, para solicitar que no se ratifique este tratado. Aquí, nuestra revisión.

El “Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe”, mejor conocido como Acuerdo de Escazú, es [lo explicamos con mayor profundidad en otro artículo] una herramienta que tiene como propósito “garantizar la implementación plena y efectiva en América Latina de los derechos de acceso a la información ambiental, participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y acceso a la justicia en asuntos ambientales”. 

Se originó en la Conferencia de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, Río+20, que se llevó a cabo en Río de Janeiro en 2012, y fue adoptado en marzo de 2018 en Escazú, Costa Rica. Colombia lo firmó el 11 de diciembre de 2019 y para su entrada en vigor en el país falta su ratificación a través de un proceso legislativo [además de la posterior revisión de la Corte Constitucional], que va lento pese a que el Gobierno presentó el proyecto con mensaje de urgencia a finales de julio de 2020. 

En medio de este proceso, uno de los argumentos más recurrentes de quienes se oponen a Escazú es que Colombia cuenta con los mecanismos suficientes para garantizar los tres derechos sobre los que versa el tratado y que entonces no es necesaria la ratificación.  

Este argumento lo empleó el Consejo Gremial en un análisis de conveniencia que le envió al presidente Duque a principios de septiembre de 2020 en contra de la ratificación. También lo nombró la senadora María Fernanda Cabal en un video que publicó en sus cuentas de redes sociales. Además el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie lo escribió en estos términos en una columna que publicó a finales de septiembre en El Heraldo: “Colombia cuenta con suficientes mecanismos de participación, y la inclusión de nuevos generaría situaciones insolubles frente a proyectos estratégicos”. 

Sin embargo, varios de los expertos en derecho ambiental que consultamos tanto para este artículo como para otras verificaciones sobre el acuerdo [puede consultarlas aquí 1 y 2]  consideran que aunque Colombia tiene mucho de los estipulado en Escazú, al país le falta efectividad en la aplicación de las normas y mejores estándares.

“No se está desconociendo que los países tienen muchos avances. Todos los países de Latinoamérica ya tienen unos esquemas y unas figuras que en muchos casos funcionan bien. Pero hace falta. Si [las normas] estuvieran y funcionaran, no estaríamos en la situación en la que nos encontramos de asesinato de líderes ambientales”, señala Daniela Varón, consultora de Relaciones, Gobierno y Asuntos Internacionales de WWF Colombia. 

Hay que recordar que Colombia es el segundo país con mayor número de conflictos socioambientales en el mundo, según el Atlas de Justicia Ambiental. Además, en 2019 fue el país más peligroso para los defensores de derechos humanos ambientales: de los 212 asesinatos de líderes y lideresas ambientales que ocurrieron ese año, 64 se situaron en Colombia, según un informe publicado a mediados de 2020 por la ONG Global Witness. 

Andrés Briceño Chaves, doctor en derecho, profesor de la Universidad de La Sabana y experto en derecho ambiental, por su parte, considera que “aunque desde hace mucho tiempo se afirma que la Constitución colombiana es una constitución ecológica, realmente no ha logrado afinar los mecanismos ni de acceso a la justicia, ni de participación, especialmente. Por ejemplo, en el acceso a la justicia, si bien hay acciones ordinarias, están encaminadas más a la reparación del individuo que a la reparación del daño ambiental. Y la participación sigue siendo defectuosa, tenemos más 400.000 tutelas en temas de medio ambiente”.

En ese sentido, como ya explicamos en otro artículo, Chaves considera que “el Acuerdo de Escazú es esencial porque cerraría esa brecha de protección que las constituciones parecen no haber colmado, ayudaría a tratar de propugnar por una protección más eficaz del medio ambiente y es una alternativa para mejorar las herramientas que nosotros ya tenemos e integrarnos a un sistema de protección internacional, a unos estándares convencionales que son necesarios para tratar aquellas deficiencias que tiene el mismo modelo constitucional”. 

De hecho, la Corte Constitucional en la Sentencia SU 095 de 2018 estableció que el país tiene un “déficit de protección constitucional en materia de mecanismos de participación ciudadana e instrumentos de coordinación y concurrencia nación-territorios específicos para la explotación del subsuelo y de recursos naturales no renovables”. 

Entonces, la afirmación de que el país cuenta con las herramientas necesarias para garantizar los derechos de acceso a la información, participación y acceso a la justicia es, para Colombiacheck, cuestionable. 
 

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Lunes, 24 Febrero 2020

El glaciar del Nevado del Ruiz no ha desaparecido

Por Isabel Caballero Samper

Es verdad que algunos días el Ruiz no tiene nieve en su cima, pero no es verdad que el glaciar haya desaparecido, ni que la falta de nieve dure temporadas enteras.

Una publicación en Facebook comparte dos fotos que, asegura, son el Nevado del Ruiz sin nieve. Además, escribe el mensaje: “Oficialmente, el Nevado del Ruíz sin capa de hielo. Ahora, en verano se queda sin nieves perpetuas, una de las consecuencias del cambio climático. Pronto dejará de tener nieve para siempre”. En la segunda imagen de la publicación, el mensaje cambia y dice que este nevado es “el primero que queda sin nieves perpetuas.”

No pudimos comprobar si las fotos corresponden o no al Volcán Nevado del Ruiz, pero chequeamos el texto del mensaje y lo calificamos como cuestionable porque llega a una conclusión errada a partir de algunos datos reales. Es verdad que hay días en los que el Ruiz no tiene nieve en la punta, pero no es verdad que esto sea así durante toda la temporada de verano, ni que ya se haya quedado sin nieve para siempre. Además la publicación confunde la nieve con el glaciar, es decir el hielo. El hecho de que algunos días no haya nieve visible no significa que el hielo no esté ahí. Además, el Ruiz no es el que está en mayor riesgo de los nevados colombianos.

Captura de pantalla Facebook

Captura de pantalla Facebook

 Estefanía Ángel, gestora educativa de Cumbres Blancas, le dijo a Colombiacheck que “hoy, 20 de febrero, puede que no haya nieve [en el nevado del Ruiz] porque no ha habido lluvia y las temperaturas están altas en esa zona del país”. Pero que “decir que toda una temporada no haya nieve sobre el hielo es desacertado”.

Ángel explicó que no es lo mismo la nieve, que en algunas temporadas cae en mayor cantidad y se mantiene sobre el hielo durante más días que en otras, que el glaciar, aunque hay una relación de interdependencia entre una cosa y la otra. 

“Muchas veces encuentras hielo, como en el Santa Isabel, que es el próximo [glaciar] que se va a extinguir, en aproximadamente 10 años, según el Ideam. Pero ya casi no nieva. Y cuando no nieva pues el glaciar va muriendo lentamente. La nieve es el alimento del glaciar”.

Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) los glaciares son masas de hielo que en el caso de Colombia existen solamente en la cima de las montañas más altas, con picos por encima de 4850 metros sobre el nivel del mar aproximadamente. Lo que llamamos comúnmente “nevados” técnicamente son glaciares de montaña ecuatoriales.

Actualmente existen seis de estos glaciares en Colombia. Cuatro son volcanes activos y quedan sobre la Cordillera Central: el Volcán Nevado del Ruiz, el Volcán Nevado Santa Isabel y el Volcán Nevado del Tolima, que juntos conforman el Parque Nacional Natural Los Nevados; y el Volcán Nevado del Huila. Y dos son sierras nevadas: la Sierra Nevada de Santa Marta y la Sierra Nevada del Cocuy, Güicán y Chita.

Según el IDEAM el siglo pasado desaparecieron otros ocho nevados: el Puracé en 1940; el Sotará y el Galeras en 1948; el Chiles en 1950; el Cisne, el Quindío y el Pan de Azúcar en 1960; y finalmente el Cumbal en 1985. Este instituto calcula que desde mediados del siglo XIX, cuando se acabó una era conocida como la Pequeña Edad de Hielo, los glaciares de montaña colombianos han pasado de 374 kilómetros cuadrados a sólo 37 kilómetros cuadrados en 2017. 

Este gráfico elaborado por el IDEAM muestra cómo se han reducido los glaciares de los seis nevados en los últimos sesenta años y ahí se puede ver que lejos de ser el más afectado el Nevado del Ruiz es el segundo que mayor área glaciar conserva.

Evolución del área de glaciar en Colombia TABLA

Según explicó Jorge Luis Ceballos, único glaciólogo en Colombia, en una entrevista que dio a Sostenibilidad Semana, “los glaciares más altos son menos vulnerables, es decir, resisten más al cambio climático. Aquellos cuyas cumbres están a más de 5.000 metros, como El Cocuy, la Sierra Nevada de Santa Marta y el nevado del Ruiz, pueden durar unas décadas más que los que están por debajo de esa cota. Sin embargo, podemos decir con certeza que para la segunda mitad de este siglo, la gran mayoría podrían estar extintos”.

 El nevado en mayor riesgo es el Santa Isabel, que es el de menor altitud. El “Informe del estado de los glaciares colombianos” publicado por el Ideam en 2018 habla de “la crisis reciente del Nevado Santa Isabel” y dice que este desaparecería dentro de diez años si continúa el ritmo actual de retroceso de su glaciar. Y que incluso podría desaparecer antes si se presenta un fenómeno de El Niño en los próximos años. Entre enero de 2016 y febrero de 2018 el área glaciar del Santa Isabel se redujo en un 37 por ciento y actualmente sólo tiene 0,63 kilómetros cuadrados. 

En comparación, el área glaciar del Ruiz, que con 8,4 kilómetros cuadrados es mucho más grande que la del Santa Isabel, se redujo en un 7 por ciento entre enero de 2016 y junio de 2017. Aún así, esta tasa es preocupante. Ese mismo informe dice que la reactivación del volcán del Ruiz desde el 2010 ha incrementado la fusión del glaciar porque la ceniza que ha caído sobre la superficie del hielo hace que este refleje un menor porcentaje de la radiación que recibe del sol y porque, al parecer, ha aumentado la temperatura del lecho rocoso. 

Mapa digital tomado de la herramienta Sentinel Hub Playground 

Según un estudio del Ideam que no parece haber sido actualizado, el glaciar del Ruiz tenía en el año 2000 un espesor promedio de 49 metros y un espesor máximo de 190 metros en un punto que parece ser un antiguo cráter ahora cubierto de hielo. 

El instituto calcula que en 1850 el glaciar tenía un área de 47,5 kilómetros cuadrados según pinturas y descripciones de la época. Hoy en día, esa área se ha reducido a una quinta parte.

 Evolución del glaciar Nevado del Ruiz

Utilizando la herramienta Sentinel Hub Playground de imágenes de acceso libre tomadas por el satélite Sentinel-2 L1C miramos el estado actual del Volcán Nevado del Ruiz. El satélite provee imágenes desde agosto de 2016 y cada vez las actualiza con mayor frecuencia, actualmente cada cinco días. El problema es que no siempre es posible ver el nevado pues a veces está tapado por nubes.

Una foto tomada por el fotógrafo David Gómez desde un vuelo el 25 de diciembre (fecha confirmada por el mismo Gómez) permite hacer una comparación para entender las imágenes del satélite.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Nevado del Ruiz, Colombia

Una publicación compartida de David Gómez (@david.gomezb) el

 

25 de diciembre de 2019

20 de diciembre 2019

25 de diciembre de 2019

 

30 de diciembre 2019

El 25 de diciembre había nubes que se ven en la foto y que en el satélite no dejan ver mucho, pero podemos comparar las imágenes del satélite del 20 y el 30 de diciembre con las que es posible entender mejor el panorama. En la foto se ve poca de nieve y solo en el pico de la montaña, mientras que las fotos de satélite muestran apenas unas pequeñas manchas de nieve.

Revisamos otras imágenes del Ruiz para revisar a evolución de la capa de nieve entre diciembre de 2019 y febrero de 2020 (la época de “verano” más reciente en el país). Encontramos que sí había poca nieve, pero no había desaparecido por completo.

18 de febrero de 2020

3 de febrero 2020

En la temporada seca de finales del 2018 y comienzos del 2019, en cambio, había muchísimas más nieve en el Ruiz:

3 de febrero de 2019

 3 de febrero de 2019

10 de diciembre de 2018

Y un año antes había incluso más nieve:

28 de enero de 2018

Pero en la temporada de finales de 2016 y comienzo de 2017 había poca nieve, como hoy. Estas dos imágenes con diez días de diferencia muestran lo rápido que puede cambiar la cantidad de nieve en la punta del Ruiz.

13 de febrero de 2017

3 de febrero de 2017

En comparación miramos también imágenes del satélite en temporadas lluviosas. Estas fueron más difíciles de encontrar porque en estas épocas las nubes tapan el Ruiz de la vista del satélite con más frecuencia.

Estas imágenes permiten comparar los años 2019, 2018, 2017 y 2016 en las temporadas  lluviosas y en todas se ve bastante nieve en el volcán.

 

31 de octubre de 2019

21 de septiemrbe de 2018

 

2 de agosto de 2017

 

16 de septiembre de 2016

En conclusión, calificamos la publicación de cuestionable porque, aunque sí hay días en los que el Volcán Nevado del Ruiz no tiene nieve, y es cierto que está en peligro, no es verdad que haya temporadas enteras en las que no tiene nieve. Además, es uno de los glaciares más sanos del país.