Pasar al contenido principal

Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple

Chequeo Múltiple

Miércoles, 16 Diciembre 2020

Chequeo a columna de Vargas Lleras sobre el Acuerdo de Escazú

Por Laura Rodríguez Salamanca

El jefe de Cambio Radical publicó en octubre un texto en El Tiempo en contra de la ratificación de este acuerdo ambiental. Le pusimos la lupa a tres de sus argumentos.

El pasado 3 de octubre de 2020, el jefe del partido Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, publicó una columna en el periódico El Tiempo en la que expuso las razones por las que se opone a la ratificación del “Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe”, también conocido como Acuerdo de Escazú. 

Esta herramienta [como contamos con más detalle en este explicador] se originó en la Conferencia de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, Río+20, que se llevó a cabo en Río de Janeiro en 2012, y tiene como objetivo “garantizar la implementación plena y efectiva en América Latina de los derechos de acceso a la información ambiental, participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y acceso a la justicia en asuntos ambientales”.  

El tratado fue adoptado en 2018 en Escazú, Costa Rica, fue firmado por Colombia el 11 de diciembre de 2019 y se falta el proceso de ratificación en el Congreso [luego tendría que pasar la revisión de la Corte Costitucional], que va lento pese a que el Gobierno presentó el proyecto con mensaje de urgencia a finales de julio de 2020. 

Por la importancia de este tema para el país y la protección del medio ambiente, chequeamos tres de las afirmaciones de Vargas Lleras, que de acuerdo con nuestra metodología son susceptibles de verificación. [Aquí puede consultar otros dos chequeos que hicimos sobre este acuerdo: 1 y 2]. 

“En la elaboración de este tratado (...) en nada intervino el Gobierno”.

Cuestionable

Aunque el gobierno de Duque no participó ni en las rondas de preparación del tratado (2012-2014), ni en las reuniones del Comité de Negociación, porque estas se llevaron a cabo entre el 5 de mayo de 2015 y el 4 de marzo de 2018, cinco meses antes de su posesión, la afirmación del jefe de Cambio Radical es engañosa. El Estado colombiano sí jugó un papel en la negociación. 

En palabras de Laura Serna, joven champion en Colombia para el Acuerdo de Escazú, “en el caso de Colombia, quien tuvo la bandera era una delegado de la Cancillería que iba a las negociaciones y volvía a Colombia. Aquí había un comité asesor y entre todos tomaban la decisión de cómo iba a ser la postura de Colombia. Aparte de eso, hubo un acompañamiento por parte del Ministerio de Ambiente, pero ese acompañamiento no incluía voz y voto”. 

En la página de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal, que hizo las veces de secretaría técnica del tratado, Colombia es mencionada en la lista de los 24 miembros del Comité de Negociación del tratado, el cual “sostuvo nueve reuniones presenciales y seis reuniones entre periodos virtuales”. De hecho, en la misma página se hace referencia a que durante la fase preparatoria del tratado, Colombia y Jamaica lideraron el Grupo de Trabajo sobre Fortalecimiento de Capacidades y Cooperación, que se reunió siete veces de manera virtual. 

En las reuniones del grupo de trabajo aparecen como asistentes María Angélica García, segunda secretaria de Relaciones Exteriores de la Cancillería; Andrea Marcela Alarcón Mayorga, coordinadora de Asuntos Sociales, Dirección de Asuntos Económicos, Sociales y Ambientales del Ministerio de Relaciones Exteriores, y Hans de Francesco Maldonado, tercer secretario de Relaciones Exteriores del mismo ministerio. De acuerdo con el portal Función Pública, todos siguen siendo funcionarios del ministerio.  [Aquí se puede acceder a los reportes y a la asistencia de cada una de las reuniones]. 

Así mismo, en las listas de asistencia de las 15 reuniones del Comité de Negociación del tratado, además de los anteriores funcionarios, aparecen en algunas oportunidades Marta Galindo, ministra consejera de la Embajada de Colombia en Chile; Diana Guevara, asesora de asuntos internacionales del Ministerio de Ambiente, y Germán Andrés Calderón, coordinador de asuntos sociales de la Cancillería. Estos funcionarios aún trabajan en las mismas entidades. 

“Este tratado introduce reformas de las consultas previas” y “cambios en nuestro derecho de petición vigente”. 

Cuestionable

Estos argumentos son engañosos. Según explica Daniela Varón, consultora de Relaciones, Gobierno y Asuntos Internacionales de WWF Colombia,  “el Acuerdo de Escazú en ningún momento se mete directamente con disposiciones del ordenamiento jurídico colombiano. Lo que hace es fijar estándares más altos para la implementación de lo que ya existe en Colombia y dice explícitamente que en todo caso primará la legislación ambiental nacional de cada país que sea más favorable”. 

En el artículo 4 del texto del tratado, se dice: 

“Nada de lo dispuesto en el presente Acuerdo limitará o derogará otros derechos y garantías más favorables establecidos o que puedan establecerse en la legislación de un Estado Parte o en cualquier otro acuerdo internacional del que un Estado sea parte, ni impedirá a un Estado Parte otorgar un acceso más  amplio  a  la  información  ambiental,  a  la  participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y a la justicia en asuntos ambientales”.

En todo caso, según explica Andrés Briceño, doctor en derecho, profesor de la Universidad de La Sabana y experto en derecho ambiental, “así no se asumiera Escazú, por vía de la aplicación de la Convención Americana del Protocolo de San Salvador [que entró en vigencia en Colombia en 1999] y de la Opinión Consultiva [sobre derechos humanos y medio ambiente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos], Colombia tendría que acomodarse a los estándares convencionales tanto en el derecho de petición como en el de consulta previa. En el Sistema Interamericano de Derechos Humanos ya se dieron luces sobre esa obligación y aquí no se ha obedecido adecuadamente”. 

El doctor Briceño, se refiere con lo anterior al caso Kichwa de Sarayaku vs. Ecuador, que surgió porque una compañía petrolera entró en 2002 a hacer explotación en el territorio de este pueblo indígena amazónico con autorización del Estado ecuatoriano, pero sin consultar debidamente a la comunidad. 

El caso llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y, según Briceño, “dejó unos estándares y reglas que ya están siendo operativos y que desde 2012 y que debían exigir para Colombia la adecuación de instrumentos como el derecho de petición y la consulta previa a estándares como los que está tomando Escazú. Entonces esos estándares ya son exigibles con o sin este acuerdo”.

El tratado introduce el principio “de la precaución, con el cual se puede detener cualquier intervención con la mera sospecha de un potencial daño, también el muy controvertido principio precautorio”. 

Falso

El constitucionalista e investigador de Dejusticia, Rodrigo Uprimny, verificó este argumento de Vargas Lleras en una columna que publicó a mediados de octubre en El Espectador. Señaló que tiene tres errores: 

“(i) el principio precautorio es el mismo principio de precaución; (ii) ese principio ya está incorporado en nuestro ordenamiento jurídico desde hace rato, como lo ha señalado la Corte Constitucional en innumerables sentencias, como la C-988/04 o la C-595/10, (iii) y no es cierto que ese principio bloquee toda actividad por una simple sospecha de cualquier daño. Lo que dice es que si hay bases científicas razonables para temer un daño que sea grave e inaceptable, entonces la falta de certeza sobre su ocurrencia o sus mecanismos causales no debe impedir tomar medidas de precaución”.
 

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Lunes, 24 Febrero 2020

El glaciar del Nevado del Ruiz no ha desaparecido

Por Isabel Caballero Samper

Es verdad que algunos días el Ruiz no tiene nieve en su cima, pero no es verdad que el glaciar haya desaparecido, ni que la falta de nieve dure temporadas enteras.

Una publicación en Facebook comparte dos fotos que, asegura, son el Nevado del Ruiz sin nieve. Además, escribe el mensaje: “Oficialmente, el Nevado del Ruíz sin capa de hielo. Ahora, en verano se queda sin nieves perpetuas, una de las consecuencias del cambio climático. Pronto dejará de tener nieve para siempre”. En la segunda imagen de la publicación, el mensaje cambia y dice que este nevado es “el primero que queda sin nieves perpetuas.”

No pudimos comprobar si las fotos corresponden o no al Volcán Nevado del Ruiz, pero chequeamos el texto del mensaje y lo calificamos como cuestionable porque llega a una conclusión errada a partir de algunos datos reales. Es verdad que hay días en los que el Ruiz no tiene nieve en la punta, pero no es verdad que esto sea así durante toda la temporada de verano, ni que ya se haya quedado sin nieve para siempre. Además la publicación confunde la nieve con el glaciar, es decir el hielo. El hecho de que algunos días no haya nieve visible no significa que el hielo no esté ahí. Además, el Ruiz no es el que está en mayor riesgo de los nevados colombianos.

Captura de pantalla Facebook

Captura de pantalla Facebook

 Estefanía Ángel, gestora educativa de Cumbres Blancas, le dijo a Colombiacheck que “hoy, 20 de febrero, puede que no haya nieve [en el nevado del Ruiz] porque no ha habido lluvia y las temperaturas están altas en esa zona del país”. Pero que “decir que toda una temporada no haya nieve sobre el hielo es desacertado”.

Ángel explicó que no es lo mismo la nieve, que en algunas temporadas cae en mayor cantidad y se mantiene sobre el hielo durante más días que en otras, que el glaciar, aunque hay una relación de interdependencia entre una cosa y la otra. 

“Muchas veces encuentras hielo, como en el Santa Isabel, que es el próximo [glaciar] que se va a extinguir, en aproximadamente 10 años, según el Ideam. Pero ya casi no nieva. Y cuando no nieva pues el glaciar va muriendo lentamente. La nieve es el alimento del glaciar”.

Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) los glaciares son masas de hielo que en el caso de Colombia existen solamente en la cima de las montañas más altas, con picos por encima de 4850 metros sobre el nivel del mar aproximadamente. Lo que llamamos comúnmente “nevados” técnicamente son glaciares de montaña ecuatoriales.

Actualmente existen seis de estos glaciares en Colombia. Cuatro son volcanes activos y quedan sobre la Cordillera Central: el Volcán Nevado del Ruiz, el Volcán Nevado Santa Isabel y el Volcán Nevado del Tolima, que juntos conforman el Parque Nacional Natural Los Nevados; y el Volcán Nevado del Huila. Y dos son sierras nevadas: la Sierra Nevada de Santa Marta y la Sierra Nevada del Cocuy, Güicán y Chita.

Según el IDEAM el siglo pasado desaparecieron otros ocho nevados: el Puracé en 1940; el Sotará y el Galeras en 1948; el Chiles en 1950; el Cisne, el Quindío y el Pan de Azúcar en 1960; y finalmente el Cumbal en 1985. Este instituto calcula que desde mediados del siglo XIX, cuando se acabó una era conocida como la Pequeña Edad de Hielo, los glaciares de montaña colombianos han pasado de 374 kilómetros cuadrados a sólo 37 kilómetros cuadrados en 2017. 

Este gráfico elaborado por el IDEAM muestra cómo se han reducido los glaciares de los seis nevados en los últimos sesenta años y ahí se puede ver que lejos de ser el más afectado el Nevado del Ruiz es el segundo que mayor área glaciar conserva.

Evolución del área de glaciar en Colombia TABLA

Según explicó Jorge Luis Ceballos, único glaciólogo en Colombia, en una entrevista que dio a Sostenibilidad Semana, “los glaciares más altos son menos vulnerables, es decir, resisten más al cambio climático. Aquellos cuyas cumbres están a más de 5.000 metros, como El Cocuy, la Sierra Nevada de Santa Marta y el nevado del Ruiz, pueden durar unas décadas más que los que están por debajo de esa cota. Sin embargo, podemos decir con certeza que para la segunda mitad de este siglo, la gran mayoría podrían estar extintos”.

 El nevado en mayor riesgo es el Santa Isabel, que es el de menor altitud. El “Informe del estado de los glaciares colombianos” publicado por el Ideam en 2018 habla de “la crisis reciente del Nevado Santa Isabel” y dice que este desaparecería dentro de diez años si continúa el ritmo actual de retroceso de su glaciar. Y que incluso podría desaparecer antes si se presenta un fenómeno de El Niño en los próximos años. Entre enero de 2016 y febrero de 2018 el área glaciar del Santa Isabel se redujo en un 37 por ciento y actualmente sólo tiene 0,63 kilómetros cuadrados. 

En comparación, el área glaciar del Ruiz, que con 8,4 kilómetros cuadrados es mucho más grande que la del Santa Isabel, se redujo en un 7 por ciento entre enero de 2016 y junio de 2017. Aún así, esta tasa es preocupante. Ese mismo informe dice que la reactivación del volcán del Ruiz desde el 2010 ha incrementado la fusión del glaciar porque la ceniza que ha caído sobre la superficie del hielo hace que este refleje un menor porcentaje de la radiación que recibe del sol y porque, al parecer, ha aumentado la temperatura del lecho rocoso. 

Mapa digital tomado de la herramienta Sentinel Hub Playground 

Según un estudio del Ideam que no parece haber sido actualizado, el glaciar del Ruiz tenía en el año 2000 un espesor promedio de 49 metros y un espesor máximo de 190 metros en un punto que parece ser un antiguo cráter ahora cubierto de hielo. 

El instituto calcula que en 1850 el glaciar tenía un área de 47,5 kilómetros cuadrados según pinturas y descripciones de la época. Hoy en día, esa área se ha reducido a una quinta parte.

 Evolución del glaciar Nevado del Ruiz

Utilizando la herramienta Sentinel Hub Playground de imágenes de acceso libre tomadas por el satélite Sentinel-2 L1C miramos el estado actual del Volcán Nevado del Ruiz. El satélite provee imágenes desde agosto de 2016 y cada vez las actualiza con mayor frecuencia, actualmente cada cinco días. El problema es que no siempre es posible ver el nevado pues a veces está tapado por nubes.

Una foto tomada por el fotógrafo David Gómez desde un vuelo el 25 de diciembre (fecha confirmada por el mismo Gómez) permite hacer una comparación para entender las imágenes del satélite.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Nevado del Ruiz, Colombia

Una publicación compartida de David Gómez (@david.gomezb) el

 

25 de diciembre de 2019

20 de diciembre 2019

25 de diciembre de 2019

 

30 de diciembre 2019

El 25 de diciembre había nubes que se ven en la foto y que en el satélite no dejan ver mucho, pero podemos comparar las imágenes del satélite del 20 y el 30 de diciembre con las que es posible entender mejor el panorama. En la foto se ve poca de nieve y solo en el pico de la montaña, mientras que las fotos de satélite muestran apenas unas pequeñas manchas de nieve.

Revisamos otras imágenes del Ruiz para revisar a evolución de la capa de nieve entre diciembre de 2019 y febrero de 2020 (la época de “verano” más reciente en el país). Encontramos que sí había poca nieve, pero no había desaparecido por completo.

18 de febrero de 2020

3 de febrero 2020

En la temporada seca de finales del 2018 y comienzos del 2019, en cambio, había muchísimas más nieve en el Ruiz:

3 de febrero de 2019

 3 de febrero de 2019

10 de diciembre de 2018

Y un año antes había incluso más nieve:

28 de enero de 2018

Pero en la temporada de finales de 2016 y comienzo de 2017 había poca nieve, como hoy. Estas dos imágenes con diez días de diferencia muestran lo rápido que puede cambiar la cantidad de nieve en la punta del Ruiz.

13 de febrero de 2017

3 de febrero de 2017

En comparación miramos también imágenes del satélite en temporadas lluviosas. Estas fueron más difíciles de encontrar porque en estas épocas las nubes tapan el Ruiz de la vista del satélite con más frecuencia.

Estas imágenes permiten comparar los años 2019, 2018, 2017 y 2016 en las temporadas  lluviosas y en todas se ve bastante nieve en el volcán.

 

31 de octubre de 2019

21 de septiemrbe de 2018

 

2 de agosto de 2017

 

16 de septiembre de 2016

En conclusión, calificamos la publicación de cuestionable porque, aunque sí hay días en los que el Volcán Nevado del Ruiz no tiene nieve, y es cierto que está en peligro, no es verdad que haya temporadas enteras en las que no tiene nieve. Además, es uno de los glaciares más sanos del país.