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Jueves, 09 Abril 2020

Falta mucho trecho para saber si la ivermectina cura la Covid-19

Por José Felipe Sarmiento

La información según la cual este medicamento “destruye el virus en 48 horas” se refiere a pruebas de laboratorio, no a ensayos clínicos en humanos. Su uso aprobado es como antiparasitario.

Se dice en las redes que un medicamento llamado ivermectina es la cura que permitiría detener la pandemia de Covid-19 porque “mata en 48 horas” al coronavirus que la causa, llamado SARS-CoV-2. El rumor se basa en los titulares que ha generado un estudio elaborado en Australia.

Varios trinos dicen que la ivermectina mata el coronavirus de la covid-19Publicación de Facebook que promueve la ivermectina para tratar covid-19

Esa interpretación es cuestionable y peligrosa porque exagera los alcances de lo que dice la investigación. Desde el título, el artículo aclara que esa droga inhibe la capacidad del virus para replicarse ‘in vitro’, es decir en células cultivadas en laboratorio. No se ha comprobado su efectividad en pacientes contagiados de la nueva enfermedad respiratoria.

Precisamente, “el siguiente paso” frente a un posible tratamiento contra el Covid-19 basado en ivermectina es “descifrar si la dosis que podemos usar en humanos va a ser efectiva”. Así lo hizo saber la bioquímica Kylie Wagstaff, una de las autoras del documento, desde el primer comunicado que emitió la Universidad Monash, donde trabaja, sobre el hallazgo del experimento (la capacidad del medicamento para controlar la reproducción del virus hasta hacerlo desaparecer de las muestras en un lapso de 24 a 48 horas).

Como lo detallamos en un explicador, la consecución de un medicamento es un proceso largo. No solo debe servir en muestras aisladas sino que también debe probarse primero en animales y luego en personas enfermas, para descartar posibles efectos secundarios y determinar las dosis adecuadas, así como la mejor forma de administrarlas. Aunque pueda parecer que en este caso hay camino adelantado por ser una droga que ya se usa en humanos, esto es insuficiente porque su función es otra y, hasta ahora, no ha demostrado utilidad como antiviral.

Según los antecedentes que da el texto académico, se han probado efectos de la ivermectina contra diferentes virus, desde el que provoca el sida hasta el causante del zika, pero casi siempre en laboratorio. Solo menciona un experimento exitoso en animales, que aumentó la supervivencia de ratones con pseudorrabia, y un ensayo fallido en personas publicado en 2018, que se enfocó en tratar el dengue de pacientes en Tailandia: “encontró que una sola dosis diaria era segura pero no producía beneficios clínicos”, resume.

Por ahora, la ivermectina solo se usa en humanos como antiparasitario. En los datos del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), hay nueve registros de medicamentos vigentes con esta sustancia como base, otros cuatro en trámite de renovación y 13 vencidos. Las indicaciones de la gran mayoría son contra piojos, sarna, ácaros o infecciones producidas por gusanos en los intestinos u otros órganos. También hay una crema para las lesiones de la piel por rosácea.

Esto coincide con la información que da la enciclopedia médica digital MedLinePlus sobre los usos del fármaco en tabletas o loción. También concuerda con las enfermedades que aparecen relacionadas al buscarlo en la versión en línea de los Manuales MSD.

Incluso las aplicaciones en veterinaria son similares. La ivermectina se usa sobre todo en ganado bovino y porcino, aunque también en caballos y perros, entre otros mamíferos. En los registros del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) están aprobadas diferentes presentaciones y dosis, según la especie, para tratar enfermedades provocadas por parásitos que van desde gusanos gastrointestinales hasta insectos como las garrapatas o los nuches (larvas de una especie de mosca).

En las mismas redes sociales donde se regó la desinformación sobre esta supuesta cura al Covid-19, varios profesionales de la salud también han hecho las claridades necesarias sobre los alcances del estudio australiano. Por ejemplo, la farmacéutica y biotecnóloga Sandra Pitta Álvarez, que trabaja en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina, calificó de “irresponsables” algunos titulares de prensa al respecto y recordó que las drogas que funcionan en laboratorio no siempre tienen los mismos resultados en seres vivos.

El médico infectólogo Carlos Arturo Álvarez Moreno, profesor de la Universidad Nacional de Colombia con doctorado en Ciencias Biológicas, escribió que la investigación sobre la ivermectina contra el Covid-19 “no significa que se recomiende su uso mañana, pero sí es una esperanza”. Por su parte, el internista mexicano Ramiro Esparza Pérez señaló que son hallazgos “muy preliminares”.

“Ojalá no se repita la historia de la hidroxicloroquina”, agregó el segundo. Este otro medicamento también ha sido promovido como posible tratamiento contra la nueva enfermedad, a pesar de que tampoco hay evidencia científica suficiente para sustentarlo, como concluimos en otro chequeo. Las afirmaciones cuestionables sobre la efectividad de esa y otras medicinas contra el coronavirus SARS-CoV-2 incluso han afectado la disponibilidad de los fármacos para quienes sí los necesitan por tener enfermedades para las que su uso sí está aprobado.

Por eso, el rumor de que la ivermectina puede curar el covid-19 es igual de cuestionable y peligroso. Hay un experimento de laboratorio con resultados y antecedentes que permiten apuntar en esa dirección, pero falta mucho camino para saber si funciona en seres humanos.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus

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Viernes, 26 Marzo 2021

Uso prolongado de tapabocas no ‘nos está matando’ ni ‘causando enfermedad pulmonar’

Por Mónica Ospino Orozco

La imagen que acompaña el texto viral aparece publicada en un atlas de 2005; 15 años antes de la aparición del COVID-19.

Muchos siguen considerando a los tapabocas como un enemigo. Estos elementos de protección vitales contra el COVID -19 se han convertido para algunas personas en un instrumento más de la gran conspiración de la pandemia.

Recientemente, se ha hecho viral en Facebook esta pieza gráfica que está ilustrada con la foto de una radiografía pulmonar, acompañada de un texto que asegura: 

“Se están presentando casos de pleuresía inducida por hipoxia obstructiva exterior (barbijos), en gente empleada en supermercados. Por ahora los están silenciando, pero esperamos que esto llegue al público pronto y los juicios a quienes han obligado al uso ilegal de las mascarillas. Yo no me lo pongo. Te están matando obligándote a usar bozal”. 

Esta imagen con ese texto ha tenido más de tres mil interacciones en Facebook desde junio del año pasado según CrowdTangle, una herramienta a la que tenemos acceso por una alianza con Facebook en la lucha contra la desinformación.

Por otro lado, nuestros colegas de Maldita.es ya verificaron esta desinformación y en su chequeo no encontraron pruebas de que el uso de las mascarillas está causando pleuresía.

De acuerdo con Maldita.es, “el texto se comparte junto a una radiografía en la que se pueden ver los pulmones de una persona y una flecha que señala una mancha sobre estos. Sin embargo, esta imagen no muestra un caso como el que el contenido está describiendo. La pleuresía o pleuritis se produce cuando la pleura, formada por dos capas de tejido que separan los pulmones de la pared torácica, se inflama. En algunos casos, la pleuritis puede ir acompañada de un derrame pleural, que consiste en la acumulación de líquido en el espacio que queda entre las dos membranas de la pleura”.

En Colombiacheck consultamos además al médico internista y neumólogo de la Universidad del Bosque, Jaime Barreto, quien aseguró que “la pleuresía es una inflamación de los capilares de la pleura que es producida por muchas enfermedades. Para que haya un derrame pleural o una pleuresía tiene que haber un agente local que esté inflamando y alterando las membranas que recubren los pulmones, pero un tapabocas no hace eso”.

Barreto aseguró también que las causas más comunes de pleuresía son las enfermedades infecciosas como “la neumonía, la tuberculosis y otras enfermedades como el lupus, enfermedades como la artritis reumatoidea, el infarto pulmonar, que son patologías que inflaman directamente la membrana. Es decir, tiene que haber una agresión directa por una cuestión infecciosa u otra patología para que se produzca un derrame pleural o pleuresía”.

La imagen que acompaña el texto viral, corresponde a un derrame pleural leve y aparece publicada en esta web en la que se detalla que la misma pertenece al libro “Bones atlas of pulmonary and critical care medicine [Atlas de huesos de la medicina pulmonar y de cuidados intensivos]” de 2005. Es decir que la imagen ya tiene 16 años y por tanto no es actual ni se relaciona con la pandemia por el COVID-19. 

Ya en Colombiacheck hemos verificado antes desinformaciones similares a esta (1, 2 y 3) en las que los expertos consultados aseguran que el uso de tapabocas no causa hipoxia, como lo mencionó en un chequeo previo Camila Webb, médica infectóloga del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, quien nos dijo que el dióxido de carbono no se queda dentro de la mascarilla. “Tanto la [mascarilla] quirúrgica, como la de tela, como la N95 dejan pasar el dióxido de carbono”.

Adicionalmente, en esta verificación, titulada, “Uso de tapabocas no altera funciones cognitivas ni hay pruebas de que producirá demencia”, “el doctor Pablo Eguía, neurólogo y vocal de la Sociedad Española de Neurología, explicó a AFP Factual que el tejido del que están compuestas las mascarillas filtra partículas, no gases. Y el oxígeno, al igual que el dióxido de carbono, son gases. Por lo tanto, tanto el oxígeno como el dióxido de carbono circulan a través del tejido de la mascarilla”.

La pieza que estamos chequeando no menciona tampoco en dónde se han presentado los casos de pleuresía en los supermercados, sin embargo, un contenido narrando la historia de que una empleada de un supermercado había sido diagnosticada con pleuresía por el uso de tapabocas, circuló en Facebook en inglés, pero verificadores del medio australiano APP Fact Check no encontraron evidencia que soportara esta información y la calificaron como falsa.

Así que no es cierto que el uso de tapabocas cause pleuresía como tampoco hipoxia, por lo que calificamos la publicación viral como falsa.