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Sábado, 11 Julio 2020

Ni la OPS ha hecho estudios de la Ivermectina ni hay evidencia científica de su eficacia frente al Covid

Por Mónica Ospino Orozco - RedCheq

La gobernadora del Valle del Cauca anunció este jueves 9 de julio que los pacientes de ocho municipios, positivos por Covid-19, serán tratados con el fármaco Ivermectina.

En este hilo de trinos, publicado el pasado jueves 9 de julio, la gobernadora del Valle del Cauca, Clara Luz Roldán, anunció a los habitantes de ocho municipios de ese departamento, que de ser contagiados con COVID-19 serán tratados con Ivermectina, fármaco que se usa para tratar parásitos como la estrongiloidiasis intestinal, oncocercosis, piojos y la enfermedad de la piel conocida como rosácea.

“Hemos decidido suministrar Ivermectina a los pacientes con Covid positivo en los ocho municipios de mayor crecimiento en la tasa de contagio. Esto, como una medida para reducir la crisis inminente de calamidad de salud pública que se nos avecina en el departamento del Valle del Cauca”, explicó la mandataria de los vallecaucanos en este audio que fue distribuido a la prensa y en redes sociales ese mismo día. 

En otro trino del mencionado hilo, y que es el objeto de este chequeo, Roldán aseguró que “de acuerdo a estudios de la @opsoms, la Ivermectina ha arrojado resultados de éxito en el tratamiento del SARS–COv–2, en células infectadas experimentalmente. Y tambien (sic) cuenta con el aval de nuestro Comité de Expertos en Salud”.

Por su parte, el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, quien también implementará el uso del mencionado fármaco en la capital vallecaucana, en respuesta a una crítica por el anuncio y la falta de evidencia científica y clínica, hecha por Paola Cubillos, médica y directora médica de la compañía de investigación en cannabis medicinal CB Insights, con quien hablamos para este chequeo, aseguró en este trino: “Equivocada total y absolutamente no es cierto que no hay evidencia clinica sobre el uso de Ivermectina. Debe revisar la literatura y no ser dogmatica” (sic).

En Colombiacheck verificamos si, como aseguran los mandatarios, la ivermectina ha sido estudiada por la OPS y ha arrojado “resultados positivos” en el tratamiento del nuevo coronavirus. Sin embargo, encontramos falsas las afirmaciones de Roldan y de Ospina, pues aún no hay estudios científicos que avalen la Ivermectina para el tratamiento del COVID-19 y autoridades médicas y científicas como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Administración Federal de Medicamentos de Estados Unidos, (FDA por sus siglas en inglés) desaconsejan su uso en este caso particular. 

La Oficina de Comunicaciones de la Gobernación del Valle, aseguró en diálogo con Colombiacheck, que el pronunciamiento de la mandataria se respaldó en el soporte técnico y científico del Comité de Expertos en Salud, Copesa, que la asesora en la pandemia y del que hacen parte directores de las clínicas y hospitales de la región y decanos de las facultades de salud de las universidades del departamento, así como otros expertos de distintas especialidades.

La OPS no ha hecho estudios sobre el uso de la Ivermectina

En este comunicado, fechado el 22 de junio pasado, la OPS, asegura que, “la ivermectina se está usando de manera incorrecta en el tratamiento de la COVID-19, sin ninguna evidencia científica de su eficacia y su seguridad para el tratamiento de la enfermedad. También se ha utilizado erróneamente la ivermectina inyectable en formulación para uso veterinario para el tratamiento de la COVID-19”.

Adicionalmente, la OPS en el mismo comunicado agrega que “compiló una base de datos de evidencia de posibles terapias para la COVID-19, para la cual se realizó una revisión rápida de todos los estudios humanos in vitro (laboratorio) e in vivo (clínicos) de COVID-19 publicados de enero a mayo del 2020 (4). Esta revisión concluyó que los estudios sobre ivermectina presentan un riesgo elevado de sesgo, muy poca certeza de la evidencia y que la evidencia existente es insuficiente para llegar a una conclusión sobre sus beneficios y sus daños”.

Es claro entonces de acuerdo con este comunicado que la Organización Panamericana de la Salud no ha hecho estudios sobre el fármaco Ivermectina, y lo que hizo fue una compilación de estudios que dieron poco o ningún soporte para aconsejar el uso de este medicamento antiparasitario.

Adicionalmente, el Instituto Nacional de Vigilancia de Alimentos y Medicamentos (Invima) también afirma que no hay evidencia científica de la eficacia del medicamento en el tratamiento del COVID-19, según esta nota del diario El Tiempo, en la que el mencionado instituto asegura que “a nivel mundial están siendo investigadas 200 opciones terapéuticas en 1.700 ensayos clínicos que evalúan distintos medicamentos, entre ellos la ivermectina como posible tratamiento para la enfermedad por coronavirus. Sin embargo, los datos clínicos sobre su eficacia aún son limitados y no existe evidencia científica que demuestre su utilidad y seguridad para disminuir la carga viral o las complicaciones causadas por la enfermedad”

Así es como podemos asegurar que las afirmaciones hechas en el trino de la gobernadora Roldán son falsas, pues la evidencia de la OPS es clara en asegurar que no es autora de estudio alguno y el Invima también desaconseja su uso.

Tampoco hay evidencia clínica

En el mismo sentido se pronunció la FDA, que en este apartado de preguntas y respuestas titulado El Covid 19 y la Ivermectiva prevista para animales, precisa que “aunque existen usos aprobados para la ivermectina en personas y animales, no está aprobada para la prevención o el tratamiento del COVID-19. No debe tomar ningún medicamento para tratar o prevenir el COVID-19 a menos que se lo haya recetado su proveedor de atención médica y lo haya adquirido de una fuente legítima”.

Agrega la FDA, en la misma nota que “un artículo de investigación recientemente publicado en Science Direct describe el efecto de la ivermectina en el SARS-CoV-2 en un laboratorio. Estos tipos de estudios de laboratorio se usan comúnmente en una etapa temprana del desarrollo de fármacos. Se necesitan pruebas adicionales para determinar si la ivermectina puede ser apropiada para prevenir o tratar el coronavirus o el COVID-19”. 

Para el profesor de la Facultad de Medicina y director del grupo de Biología Molecular de Virus de la Universidad Nacional de Colombia, Orlando Acosta, “desde el punto de vista científico, farmacológico, lo que se llama la farmacocinética, uno no encuentra de manera científica un uso plausible, lógico para humanos de la ivermectina con base en las concentraciones usadas en células, como las que se usaron en el experimento conocido hace algunos meses y que se hizo en Australia, en un laboratorio y en células del riñón del mono verde africano”.

Acosta agrega que “para hacer este tipo de tratamientos como el que se haría en Cali y el Valle hay unas normas éticas de investigación en humanos, reconocidas y acordadas internacionalmente por la sociedades médicas y científicas, y es que si se va a hacer un ensayo con humanos tiene que ser con voluntarios con consentimiento informado, que lo haga un equipo amplio de profesionales de la medicina y las ciencias básicas. Además en instalaciones muy especiales con equipos adecuados para hacer el seguimiento del tratamiento. O lo otro es en situaciones críticas se permite que se use el concepto de compasión cuando para un paciente no hay tratamiento y entonces se pueden usar fármacos a manera de experimentación, pero este no es el caso”.

En efecto aún falta un largo camino de experimentaciones científicas y ensayos clínicos para saber la eficacia del medicamento en cuestión para COVID-19, tal como lo explicamos en este chequeo titulado “Falta mucho trecho para saber si la ivermectina cura la Covid -19”, en el que detallamos, a la luz del estudio australiano que puso en primer plano al fármaco, que: “Se han probado efectos de la ivermectina contra diferentes virus, desde el que provoca el SIDA hasta el causante del zika, pero casi siempre en laboratorio. Solo menciona un experimento exitoso en animales, que aumentó la supervivencia de ratones con pseudorrabia, y un ensayo fallido en personas publicado en 2018, que se enfocó en tratar el dengue de pacientes en Tailandia: ‘encontró que una sola dosis diaria era segura pero no producía beneficios clínicos’, resume”.

Para sumarle más razonamientos a las erróneas afirmaciones de la Gobernadora del Valle del Cauca y el Alcalde de Cali, la Sociedad Colombiana de Infectología, en esta carta enviada al ministro de Salud, Fernando Ruiz, asegura:

“Junto a la información publicada por la OMS, otras agencias internacionales de base científica para la salud, como la OPS, FDA, GIN, IECS y el Instituto de Evaluación de Tecnologías en Salud e Investigación del Perú–iETSI, se han pronunciado oficialmente sobre no recomendar el uso de Ivermectina, dada la incertidumbre sobre su efectividad clínica, reafirmando que a la fecha, no se ha encontrado evidencia respecto a algún beneficio clínico en los pacientes afectados con el virus de SARS-CoV-2. La información disponible sobre el efecto de ivermectina reside en las ciencias básicas, y en las pocas aproximaciones en investigación clínica existe una muy alta incertidumbre. Concluyen, que la ivermectina requiere ser investigada, con mayores estudios, antes de ser evaluada en los humanos. Por lo tanto, no se tienen argumentos técnicos que sustenten una recomendación a favor del uso de la ivermectina como tratamiento de pacientes COVID-19 y recomiendan que ensayos clínicos deben ser realizados para evaluar la eficacia y seguridad de este medicamento en este contexto clínico”.

Por lo que la ACIN concluye su carta al alto funcionario con la sugerencia de que “el uso de Ivermectina como antiviral en infección por SARS-CoV2/ COVID-19 se considere solo en escenarios de experimentos clínicos aprobados”.

La experiencia en Guayaquil

El médico ecuatoriano, Jim Cedeño Caballero, presidente de la Comisión Científica del Colegio de Médicos de la Provincia del Guayas, Comepro, en diálogo con Colombiacheck aseguró que en Guayaquil, la ciudad que ha sido usada como ejemplo de éxito en el uso de la ivermectina en pacientes de COVID-19, el medicamento se utiliza “al ojo”. 

“‘Ah, la Ivemermectina funciona, bueno comencemos a dar 6 miligramos cada 12 horas por un día’. Otros hospitales dicen: ‘No, mejor demos 6 miligramos cada 12 horas por tres días’, y así. No hay un planteamiento porque no se ha ido más allá, porque no hay investigaciones al respecto. No hay algo estandarizado. Pero si me pregunta si ha funcionado, sí. Y existen los esquemas de tratamiento con los que se protocolizó su uso y que ya se están aplicando en varios de los grandes hospitales de la ciudad de Guayaquil. Claro, lo prudente sería hacer el estudio con detalles científicos, pero eso no se ha hecho”, dice Cedeño .

Lo que le preocupa al médico ecuatoriano es que tras el anuncio de los mandatarios regionales pase lo que ya ocurrió en esa región del Ecuador y es “el desabastecimiento y la automedicación. La ivermectina como todos los medicamentos tiene contraindicaciones y si se toma sin fórmula médica puede acarrear consecuencias adversas para la salud. Por eso es, por lo menos, imprudente que este tipo de anuncios los hagan autoridades políticas. Si no, veamos el caso de Donald Trump con la Hidroxicloroquina en Estados Unidos”.

Sin embargo, la ivermectina no es el único medicamento que se usa en el tratamiento contra el COVID-19 en paciente con síntomas leves o moderados, pues de acuerdo con el médico clínico ecuatoriano, el neurólogo Francisco Andino, quien tiene una maestría en epidemiología y VIH - Sida, “la ivermectina no es el único medicamento que usamos en el tratamiento de pacientes con COVID-19 en Guayaquil, porque este virus es causante de hasta tres tipos de enfermedades en los humanos: una es la enfermedad vírica, otra la condición inflamatoria y la otra es la tromboembólica. Por eso no se puede decir que ese es el único medicamento, pues para cada condición, y por el estado de cada paciente, se determina el tratamiento a seguir. Pero lo que sí es claro es que hoy en Guayaquil tenemos ya 40 días de cero mortalidad propia por COVID-19. Y lo que también vale la pena aclarar es que en la fase avanzada de esta enfermedad no hay tratamiento farmacológico que sirva”.

Justamente, hace unos días el diario El Telégrafo de Guayaquil publicó este artículo en el que detalla los medicamentos que se usan en el tratamiento del COVID-19 en esta ciudad y queda claro que no es en exclusiva la ivermectina. 

“Luis Chantong, médico internista del Hospital Los Ceibos, explicó que el tratamiento médico es individualizado y depende de la evolución clínica del paciente. Este se basa en la optimización de la hidratación, control de estabilidad hemodinámica, trombo profilaxis, cobertura antibiótica para gérmenes asociados, antivirales, corticosteroides, antipiréticos, oxigenoterapia; siguiendo las guías y protocolos de manejo nacional e internacional”, dice la nota de El Telégrafo.

Tras estas evidencias concluimos que las afirmaciones de la gobernadora del Valle, Clara Luz Roldán y el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, en relación con la existencia de investigaciones que soporten científica y clínicamente el uso de la ivermectina para el tratamiento del COVID-19 son falsas. 

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Jueves, 18 Noviembre 2021

Ni Japón redujo casos de COVID-19 por ‘legalizar’ la ivermectina ni éstos aumentaron por las vacunas

Por José Felipe Sarmiento

Esta desinformación ya ha sido desmentida en español e inglés. El país asiático no ha aprobado el uso del antiparasitario contra esta enfermedad y el pico con mayor vacunación fue menos letal.

Un artículo del portal Economía Noticias se titula: “Japón pone fin a la pandemia inducida por vacunas al legalizar IVERMECTINA”. El contenido de la nota presenta un recuento de cifras que supuestamente demuestra cómo los casos de COVID-19 fueron aumentando en el país conforme avanzaba la vacunación contra la enfermedad y, en cambio, asegura que “el número de casos se desplomó rápidamente” gracias al tratamiento con el antiparasitario.

“A fines de agosto, cerca del 70 por ciento de la población japonesa se había alineado para recibir sus vacunas. Sin embargo, la alta tasa de vacunación arrojó resultados negativos. [...] El número de muertes registradas en agosto de 2021 fue, en promedio, cinco veces mayor cada día, en comparación con el año anterior, cuando no había vacunas”, afirma.

Colombiacheck recibió una solicitud de un lector para verificar si la noticia era real.

Además de ser una falsedad, resultó que desinformaciones parecidas han circulado y ya han sido desmentidas en distintos países por verificadores como Reuters, Verificat, AP, FactCheck.org, USA Today, Politifact y AFP. Este es un ejemplo de cómo la desinformación en inglés se exporta al mundo hispanohablante, pues incluso enlaza a un artículo similar en ese idioma como fuente.

La ivermectina en Japón

Como ya lo ha explicado Colombiacheck muchas veces, la ivermectina es un antiparasitario que ha sido presentado en redes sociales como supuesto tratamiento contra el coronavirus SARS-CoV-2 causante de la pandemia con base en estudios deficientes, tergiversaciones de los hallazgos al respecto e incluso teorías conspirativas. Desde homeópatas como Raúl Salazar hasta políticos como el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, han defendido su uso.

En realidad, esta sustancia no ha demostrado utilidad alguna como tratamiento contra esta enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA), la Agencia de Medicamentos Europea (EMA) y el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) en Colombia son apenas algunas de las instituciones que han advertido lo anterior.

El análisis “Científicamente comprobado” del portal Salud con Lupa, que reúne y evalúa la evidencia científica sobre sustancias y métodos usados contra el coronavirus, señala que “ya contamos con información suficiente para afirmar que la ivermectina no tiene ningún rol en la prevención ni el tratamiento de COVID-19”. Por eso califica su uso con ese propósito como “no apropiado”.

Así mismo, la guía para pacientes de la Agencia de Fármacos y Dispositivos Médicos de Japón sobre las tabletas de Stromectol, nombre comercial de la ivermectina en ese país, fue actualizada en octubre de 2021 y ni siquiera menciona la infección por SARS-CoV-2. Coincide en que es un antihelmíntico, o sea que se usa para matar gusanos intestinales (“nemátodos fecales”), y también se receta para la sarna, según el texto en negrilla al final de la primera página.

Además, esta entidad tiene en su página de internet un comunicado que Merck Sharp & Dohme (MSD), la compañía que produce el medicamento, publicó en japonés el 7 de septiembre de 2021 donde advierte lo siguiente sobre su uso:

  • “Los estudios preclínicos no proporcionan evidencia científica de efecto terapéutico sobre la nueva infección por coronavirus.
  • No hay evidencia científica de actividad o eficacia clínica para pacientes con infección por coronavirus.
  • En la mayoría de ensayos clínicos, faltan datos sobre seguridad”.

La misma farmacéutica ya había publicado un aviso similar en inglés en febrero de 2021.

La Guía para el Tratamiento de la Nueva Infección por Coronavirus (COVID-19), versión 6.0, publicada por el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón en noviembre de 2021, tampoco incluye la ivermectina entre los medicamento aprobados para esa enfermedad (capítulo 5.1). Solo aparece en un cuadro de tratamientos en desarrollo, porque se está haciendo un ensayo clínico en ese país (p. 55).

Lo mismo se puede comprobar en su presentación en inglés, titulada (traducción propia): “Once cosas que debes saber AHORA sobre COVID-19”, publicada también en noviembre de 2021 por el ministerio nipón. “La mayoría de pacientes con síntomas leves se recupera sin un tratamiento específico”, dice la diapositiva 9.

Enseguida se indica que el país ha autorizado diferentes terapias para casos más delicados (algunas solo con uso de emergencia), pero los medicamentos aprobados hasta el momento son remdesivir, dexametasona, baricitinib, casirivimab e indivimab y sotrovimab. La ivermectina no aparece por ninguna parte.

En cambio, la décima diapositiva se refiere a las vacunas que se siguen usando en el país asiático. Estas son las de Pfizer/BioNTech, Moderna y Oxford/AstraZeneca. El mismo gobierno japonés ha señalado los efectos positivos que éstas han tenido en su población.

Picos de COVID-19 y vacunas

Aunque Japón ya había enfrentado oleadas de contagios en 2020, sus mayores picos de COVID-19 se han presentado en 2021. En enero, alcanzó a tener 50 casos diarios por millón de habitantes. Esa ola ya estaba al final de su descenso cuando empezó la campaña de vacunación contra el virus, el 17 de febrero de 2021.

En mayo de ese año, se llegó de nuevo a registros similares. En agosto, hubo un récord mucho mayor, como se puede ver en los registros oficiales recopilados por el portal estadístico Our World in Data.

Sin embargo, eso no prueba que las vacunas sean las causantes del aumento en las infecciones, como dice el artículo de Economía Noticias. En estadística, la correlación no implica causalidad. Esto quiere decir que el hecho de que dos variables se comporten de forma similar no significa que los cambios en una sean consecuencia de los que suceden en la otra.

Las autoridades japonesas, a las que la nota les atribuye haber cambiado las vacunas por la ivermectina después de eso, en realidad han hecho análisis muy diferentes. En su lugar, les atribuyeron los nuevos picos de 2021, uno en mayo y otro a finales de agosto, a la llegada de nuevas variantes más contagiosas y al aumento de contactos entre personas.

El 16 de junio, el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas de Japón (NIID) informó que, tras la primera de esas olas, “las secuencias existentes [del virus] fueron casi reemplazadas por variantes del linaje B.1.1.7 (alfa)”. También señaló diferencias regionales por razones como “la reunión de personas que usualmente no se ven, a raíz del cambio de año fiscal y las vacaciones de la Semana Dorada”, del 29 de abril al 5 de mayo.

Para el 3 de septiembre, en la peor explosión de casos del país, la entidad estimaba que delta ya le había arrebatado la dominancia a alfa casi por completo. “El número de personas infectadas puede aumentar mucho más debido a los efectos del festival Obon [13 de agosto] y el posterior aumento de actividades sociales”, advirtió la institución.

El infectólogo Kutsuna Satoshi del Centro Nacional de Salud Global y Medicina, otra institución pública de ese país, señaló los mismos factores en una columna del portal Yahoo News en japonés. Sin embargo, también coincide con el NIID en señalar una diferencia fundamental entre las dos oleadas: los efectos de la vacunación.

Cuando se dio la de mayo, Japón ni siquiera había llegado a un 10% de su población completamente vacunada. En cambio, para la oleada posterior, ya había cubierto a casi la mitad de sus habitantes, sobre todo a los más vulnerables.

Al poner juntas las gráficas con las tasas de dosis, casos y muertes, se puede ver cómo el último pico fue más alto en contagios, pero menos letal. Esto coincidió, por supuesto, con una mayor inmunización.

Así, el máximo de reportes diarios por diagnóstico en mayo fue de 6.441 en promedio móvil semanal. En agosto se alcanzaron a presentar 23.192 personas positivas al día. La cifra casi se cuadruplicó.

Sin embargo, el récord del promedio de fallecimientos registrados en un día fue el 23 de mayo, con 114 personas. En cambio, en el peor momento tras la multiplicación de casos que hubo en agosto, se consignaron 63 muertes diarias. O sea que el pico de decesos se redujo casi a la mitad pese al incremento drástico en la transmisión.

“Incluso después de levantar las medidas del estado de emergencia, etc., el número de casos ha ido decreciendo en todo el territorio y ha alcanzado un nivel muy bajo, gracias a la cooperación de muchos ciudadanos y empresas con las medidas para el control de la infección, la mejoría de la tasa de vacunación (cerca del 70% de todos los ciudadanos han completado sus dos dosis), etc.”, señaló el NIID el 10 de noviembre de 2021.

No es el único factor. El jefe del panel de asesores gubernamentales para la pandemia, Omi Shigeru, le dijo al sistema de medios públicos japonés NHK, que la reducción drástica de casos en septiembre también tuvo que ver con que las festividades ya habían quedado atrás y hasta con el clima. Sin embargo, también destacó la utilidad de las vacunas.

El caso de Japón contrasta con el de Rusia, donde las muertes siguen en ascenso con cifras récord mientras la población con esquema de vacunación listo todavía no llega a ser el 30%. Alemania, en cambio, un país mucho más golpeado por la pandemia que el archipiélago asiático, vive una ola de casos mucho más alta que las anteriores pero con menos muertos gracias a una cobertura de 67% en dosis completas.

Por tanto, los documentos y declaraciones oficiales desmienten la supuesta noticia de que el gobierno de Japón habría cambiado la vacunación por una “legalización” de la ivermectina para enfrentar la pandemia. El artículo está repleto de datos falsos porque las autoridades de ese país han destacado el efecto positivo de aumentar la cobertura de inmunización y siguen sin aprobar el antiparasitario como tratamiento contra el COVID-19.