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Miércoles, 13 Mayo 2020

No hay evidencia de que la vacuna contra la tuberculosis sirva para combatir COVID-19

Por Laura Castaño Giraldo

Los estudios que hay sobre la eficacia de la vacuna BCG para mitigar el daño ocasionado por el COVID-19 no tienen aprobación y, por lo tanto, no se pueden sacar conclusiones sobre el coronavirus del nivel de esta vacunación en un país.

En WhatsApp ha estado circulando una cadena que pretende generar tranquilidad entre los venezolanos diciéndoles que la vacuna BCG (Bacillus Calmette-Guérin), que se utiliza para prevenir la tuberculosis, también sirve para mitigar el daño causado por el COVID-19. Pero eso no es todo. También sugiere que Venezuela se salvará de las consecuencias más graves de este virus, gracias a las buenas prácticas epidemiológicas que este país tomó frente a la tuberculosis en los años de la democracia.

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Revisamos si “la vacuna contra la tuberculosis Bacillus Calmette-Guérin funciona contra el coronavirus”, como dice la cadena. Pero encontramos que no hay evidencia que sustente esto. Por eso, tampoco se puede deducir que esta sea la razón por la que “Venezuela tendría muy pocos casos de COVID-19”.

¿De dónde salió eso?

El sustento principal de la cadena es una columna de la periodista estadounidense Mary Anastasia O’Grady, publicada el 5 de abril de 2020 en The Wall Street Journal. 

En ella, O’Grady arranca diciendo que “una vacuna que se ha utilizado durante mucho tiempo contra la tuberculosis puede mitigar los efectos del COVID-19, reduciendo la tasa de mortalidad”.

Esta información proviene de un análisis que hicieron investigadores de la Escuela de Medicina Osteopática del Instituto de Tecnología de Nueva York (NYIT College of Osteopathic Medicine), liderados por el PhD Gonzalo H. Otazu. 

Pero ojo: hay que tener cuidado con su contenido.

El artí­culo, que está publicado en MedRXiv desde el 28 de marzo de este año, es un preimpreso, como lo aclaró O’Grady en su columna, y no ha sido revisado por pares. Esto significa que no debe usarse para guiar prácticas clí­nicas, tal como lo advierte el sitio web en un sumario y en el PDF descargable.

¿Qué dice el artículo?

Para entender la idea que propone el texto, primero hay que pasar brevemente por lo que hicieron los investigadores. Ellos tomaron el Atlas Mundial de BCG (BCG World Atlas) para revisar las políticas de vacunación BCG en diferentes países. Por otro lado, revisaron las cifras de casos y muertes por COVID-19 (hasta el 21 de marzo de 2020) en el mapa de Google que lleva el registro mundial.

BCG y mortalidad por COVID-19

Los investigadores empezaron a comparar el fenómeno de mortalidad de aquellos países que nunca han contado con las políticas de vacunación BCG (como Estados Unidos, Italia, Holanda, España, etc) con aquellos que sí las tienen en el presente (como Japón y Brasil). 

Fuente: http://www.bcgatlas.org

De esa comparación salieron varios resultados. Uno de ellos es que la mortalidad por COVID-19 es menor en aquellos países que sí cuentan con la polí­tica de vacunación BCG que en los que no. Además, observaron que ese patrón también tiene correlación con la fecha de implementación de dicha normativa. Esto, en palabras sencillas, significa que entre más temprano se haya puesto a funcionar la política BCG en un territorio, menor es la tasa de mortalidad por COVID-19 en sus habitantes.

Para ejemplificar eso, los investigadores citan algunos casos puntuales en el artículo: uno es Brasil, que implementó la política universal BCG en 1920 y su tasa de mortalidad es de 0.0573 muertes por cada millón de habitantes. Otro es Japón, que lo hizo en 1947 y su tasa de mortalidad es de 0.28 muertes por cada millón de habitantes. El tercero es Irán, que llegó más tarde a la implementación de la política BCG, en 1984, y su tasa es de 19.7 muertes por cada millón de habitantes. Además de los anteriores está España, que solo tuvo esa política entre 1965 y 1981, y su tasa de mortalidad es de 29.5 muertes por millón de habitantes.

Según la investigación, “la correlación entre el comienzo de la vacunación universal con BCG y la protección contra COVID-19 sugiere que BCG podría conferir protección duradera contra la cepa actual de coronavirus” (p.4). Es decir, las personas mayores que tienen la vacuna contra la tuberculosis podrían contar con una defensa contra el virus.

Además, los investigadores señalan que hay un fenómeno de reducción de infecciones reportadas de COVID-19 en los países que cuentan con la vacuna BCG. Por esto, el uso generalizado de esta en una población “podrí­a reducir el número de portadores y, combinado con otras medidas, podría disminuir o detener la propagación de COVID-19” (p.4).2

Johan Sebastián Hernández Botero, médico, magíster en Ciencias Biomédicas con énfasis en microbiología médica y director del Grupo de Resistencia Antibiótica de Manizales (GRAM), revisó la cadena de WhatsApp junto con los aportes del estudio en el que esta se sustenta y afirmó que es un tema que “hay que coger con pinzas”.

El inconveniente que él destacó es que es una investigación que parte de estudios ecológicos, es decir, aquellos en los que la unidad de análisis es el grupo, lo cual impide la obtención de características individuales. “El efecto agregado de ver una disminución de la incidencia de x cosa por una vacuna puede ser comunitario por otros elementos del mismo país, pero cuando uno va a nivel individual no pasa nada”, agregó.

Finalmente, Hernández Botero dijo que el hecho de que en la investigación hallaran correlaciones entre la vacuna BCG y sus posibles efectos contra el COVID-19, no indica que haya causalidad y afirmarlo sería un acto irresponsable.

Los medios corren la voz

Esta no es la única vez que se ha empezado a hablar sobre los posibles beneficios que esconde la vacuna BCG para tratar el COVID-19. The New York Times publicó el 14 de abril de 2020 un artículo titulado La vieja vacuna que podrí­a detener el coronavirus. En él, menciona varias investigaciones (incluida la de MedRXiv), casos y expertos que tienen en la mira la realización de estudios y testeos con esta vacuna con el propósito de probar su eficacia en la lucha contra el COVID-19.

El País de España también sacó una publicación al respecto titulada El misterio de la antigua vacuna que parece prevenir la covidque retrata los diversos esfuerzos científicos por determinar el potencial que podría tener la vacuna contra la tuberculosis para aliviar la infección por coronavirus. CNN no se quedó atrás con su nota Cómo una vacuna contra la tuberculosis de un siglo de antiguedad podrí­a ayudar a combatir el nuevo coronavirus, que vuelve y cita el artículo publicado en MedRXival igual que Portafolio.

Pero la salvedad en todos es la misma: aún no hay nada comprobado.

¿Qué dice la OMS?

El 12 de abril de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un comunicado en el que se refiere a dos ensayos clínicos que abordan el tema. Sobre esto, afirma que “no hay evidencia de que la vacuna Bacille Calmette-Guérin (BCG) proteja a las personas contra la infección por el virus COVID-19. Mientras las pruebas sigan escaseando, la OMS no recomienda el uso de la vacuna BCG para prevenir el COVID-19, pero sí advierte sobre la necesidad de continuar con la vacunación neonatal con BCG en países o entornos con alta incidencia de tuberculosis.

Luego de este recorrido, Colombiacheck concluye que la primera parte de la frase chequeada “La vacuna contra la tuberculosis Bacillus Calmette-Guérin funciona contra el coronavirus” es cuestionable. El estudio al respecto aún no tiene revisión de pares y en él mismo se advierte que aún no se pueden sacar conclusiones. 

¿Y dónde quedó Venezuela a fin de cuentas?

En ninguna parte del artículo mencionado por O’Grady, al que se hace referencia en la cadena de WhatsApp, se menciona a Venezuela específicamente, así­ que es un adorno más de la controvertida cadena. Lo que sí se puede confirmar es que este país suramericano sí hace parte del grupo de países que posee una política universal de vacunación BCG.

Fuente: http://www.bcgatlas.org

Lo anterior no significa que Venezuela sea más o menos vulnerable que otros países a las consecuencias del virus debido a la prevalencia de las vacunas BCG. De hecho, al momento de la publicación de este chequeo, el paí­s vecino cuenta con 423 casos reportados, de los cuales 10 son fallecidos. Pero, como explicamos en otro chequeo, sus cifras no son confiables.

Sobre todo lo dicho, la Academia Nacional de Medicina (ANM) se pronunció por medio de un comunicado en el que alerta a la comunidad sobre lo delicado que es difundir estas informaciones extraoficiales y no documentadas porque pueden haber personas que “descuiden, suspendan o modifiquen las indicaciones dadas previamente en relación a las medidas de contención del virus”.

Colombiacheck, además, encontró que Cotejo.info, desde el Observatorio Venezolano de Fake News, y el portal Efecto Cocuyo también hicieron un ejercicio de verificación de este tema y coincidieron en que no se le puede atribuir a las vacunas BCG las cifras bajas de COVID-19 en Venezuela.

 

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus

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Lunes, 08 Febrero 2021

Las mentiras de Chinda Brandolino sobre las vacunas contra el COVID-19

Por Laura Rodríguez Salamanca

Un video en el que la médica argentina señala que las vacunas de ARN mensajero son sustancias ‘transgénicas’ que podría modificar el genoma humano se ha viralizado. Pero sus acusaciones carecen de sustento.

“No son propiamente vacunas. Son sustancias transgénicas”, “van a utilizar el ácido ribonucleico que va a modificar los genes de la persona que las reciban” (sic), “la mayoría de los varones que la reciban van a quedar estériles”. Así son las acusaciones que Chinda Brandolino, una médica argentina reconocida por su postura antivacunas, hace sobre las vacunas de ARN mensajero contra el COVID-19 en un video que se ha viralizado en redes sociales.

Sus afirmaciones han sido tomadas como ciertas por muchos usuarios, pero son falsas. Se basan en “evidencia” sin sustento, incluyen definiciones erradas sobre la transgénesis y las vacunas de ARN mensajero y hacen parecer posible la modificación del ADN a través de la vacunación. 

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El video es un fragmento de una de las muchas entrevistas que Brandolino le ha concedido al canal argentino Toda La Verdad Primero (TVL1) “que se asocia con posturas de ultraderecha”, según escribieron nuestros colegas verificadores de Chequeado, en Argentina. 

Pero no solo ha circulado en ese país. También encontramos publicaciones en México, Chile y, por supuesto, en Colombia. En este último, por ejemplo, una publicación que hizo un usuario de Bucaramanga con el material ha sido compartida más de 370.000 veces. 

En Facebook, según una herramienta a la que tenemos acceso por una alianza en la lucha contra la desinformación, el video compartido por páginas como Esclavos de la Matrix (que divulgó varias desinformaciones en las elecciones de Estados Unidos) y Mundo Matrix ha sido visto por más de 32 millones de personas y compartido por más de un millón.

De hecho, en el proceso de investigación encontramos que Brandolino ha tenido espacio para presentar sus posturas contra la vacunas en Colombia. El 31 de marzo de 2020 fue entrevistada por el periodista Julián Parra en Nocturna RCN, de RCN Radio. 

“Durante muchos años se le reconoce como una persona seria en sus opiniones. Alguien podrá estar de acuerdo, otros podrán no estar de acuerdo con lo que dice la doctora, pero indudablemente que lo dice con el mayor rigor desde su punto de vista”, dijo el periodista al inicio de la entrevista. 

Durante este espacio, de más de 40 minutos, Brandolino sostuvo desinformaciones que ya hemos verificado como que “la vacuna tendrá un microchip” y que Bill Gates anunció la pandemia en una conferencia, en la cual, supuestamente, también propuso la reducción de la población.

En Colombiacheck resumimos los principales errores en los que incurre Brandolino al alertar a la población sobre la seguridad y supuestos posibles efectos de las vacunas de ARN mensajero, que usan Pfizer-BioNTech y Moderna.

Este tipo de material ya había sido chequeado por varios de nuestros colegas verificadores como AFP Factual y Verificado, que lo calificaron como falso.

“Van a utilizar ácido ribonucleico que va a modificar los genes de la persona que la reciba, van a manejar los genes de la persona, sus pensamientos, sus sentimientos, su expresión física”.

CALIFICACIÓN


Como ya dijimos, las acusaciones de Brandolino son específicamente sobre las vacunas de ácido ribonucleico mensajero (ARNm), que se están usando por primera vez en la historia para inmunización. Y ella no es la única que ha generado desinformaciones que relacionan a las vacunas con cambios en el ADN. Desde que se inició la pandemia hemos verificado varias veces publicaciones de este tipo (1, 2 y 3

Así que entender cómo funcionan estas vacunas resulta fundamental para comprender en qué radican las malinterpretaciones de la médica y de quienes comparten su postura. 

Las vacunas de ARNm, a diferencia de las vacunas tradicionales, no usan virus atenuados o inactivos o partes de gérmenes, sino que “son novedosas en tanto utilizan ingeniería genética para generar una respuesta inmunitaria en el organismo”, según anotó AFP Factual en un artículo y aclaramos en Colombiacheck en un explicador.

¿Qué quiere decir esto? Vamos por partes. Como le explicó a Colombiacheck Sherly Montaguth, bióloga de la Universidad de Pamplona (Norte de Santander) dedicada a la comunicación científica, “el ADN contiene la información genética del individuo, incluidas las proteínas que produce. Para que una célula produzca una proteína, esta requiere de la secuencia de ADN que codifica esa proteína y necesita a los ribosomas que tiene en su citoplasma para hacerla”. 

Pero, de acuerdo con la profesional, como el “ADN está dentro del núcleo encerrado y no puede salir a darle el código a los ribosomas, este manda una especie de copia de la secuencia de la proteína en forma de ARN mensajero (ARNm), que es el que viaja por el citoplasma y entrega la información a los ribosomas para que produzcan la proteína”.

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Fuente: Alejandro Porto, CC0, via Wikimedia Commons.

En ese sentido, como nos explicó Montaguth, lo que hacen las vacunas de ARNm es “introducir un ARNm modificado que tiene la información genética necesaria para que nuestras células produzcan la proteína spike, que se encuentra en la cubierta del coronavirus y que le permite engañar a la membrana de nuestras células para que permitan el ingreso del virus”. 

De este modo, algunas células de quienes reciben las vacunas de ARNm expresan dicha proteína (spike) del virus y así desencadenan una respuesta inmune, es decir hacen que el sistema inmune produzca anticuerpos o defensas, para estar protegidos cuando entren en contacto con el coronavirus realmente. 

Pero decir que este ARNm va a modificar “los genes de la persona” es falso. Según coincidieron las dos biólogas a las que consultamos para esta verificación, introducir el ARNm al ADN es“imposible”. 

En primer lugar, como le dijo María Victoria Sánchez, investigadora del Laboratorio de inmunología y desarrollo de vacunas del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (Mendoza, Argentina) a AFP, el genoma no se ve afectado porque “el proceso de traducción del código genético en una proteína se lleva a cabo en el citoplasma, no en el núcleo de la célula”.

Así mismo, según le dijo a Colombiacheck Vanesa López Guerrero, bióloga e investigadora en infecciones virales de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México, “es imposible que el ARNm se integre al genoma porque son moléculas diferentes”.

“El DNA [o ADN, en español] es una molécula de doble cadena que, además, tiene otras bases nitrogenadas como la adenina y la citosina, mientras que el RNA [o ARN, en español] es de cadena sencilla y tiene como base nitrogenada el uracilo. Entonces, una doble cadena con una cadena sencilla no se pueden empatar”, anotó López. 

Es que, según nos dijo López, introducir una molécula dentro del núcleo de las células no es tarea sencilla como la hace parecer Brandolino. El ADN, como ya lo explicamos, “está dentro del núcleo que tiene doble membrana y además está asociado a proteínas. Es decir, es tan compacto que acceder al núcleo realmente cuesta muchísimo trabajo aún a nivel experimental”. 

También hay que explicar que, una vez se traducen en proteína del virus, el ARN mensajero se degrada y la propia célula se encarga de eliminarlo. “Por eso, este tipo de vacunas requieren refuerzo”, explicó López. 

Finalmente es necesario aclarar que Brandolino cae en un error al afirmar que al cambiar el ADN se “van a manejar los genes de la persona, sus pensamientos, sus sentimientos, su expresión física”. 

La razón, en palabras de Montaguth, es que “el ADN por supuesto influye en cómo está conformado el cerebro de un individuo, y en algunos casos los genes del ADN tienen algo que ver con cómo el cerebro reacciona a ciertos estímulos, pero nuestros pensamientos y sentimientos no vienen escritos en el ADN”. 

“No son propiamente vacunas. Son sustancias transgénicas y todo científico que sabe que hacer transgénesis es modificar el genoma de una célula”.

 

CALIFICACIÓN

En este caso, Brandolino mezcla peras con manzanas partiendo de su incomprensión, como ya dijimos antes, de que las vacunas de ARNm no tienen ninguna capacidad de modificar el ADN. 

Como dijo Montaguth a Colombiacheck, transgénesis es “el método por el cual se logra integrar en el ADN de un ser vivo, un fragmento de ADN de otro organismo diferente con el objetivo de expresar una característica deseada y útil”. 

Esta tecnología tiene aplicación en diferentes industrias. La bióloga nos dio un par de ejemplos: en medicina se usan para producción de medicamentos como la insulina, que solía extraerse de cerdos y vacas, pero que ahora es producida por “bacterias transgénicas a las cuales se les integró la información genética necesaria para que pudieran sintetizar o producir la insulina”. También se usan para el mejoramiento de animales de producción y cultivos. 

En ciertos casos, según refirió Montaguth, esta tecnología se ha usado en algunas partes del proceso de desarrollo de vacunas, como las recombinantes contra la influenza o contra el ébola. Por ejemplo, “para modificar ratones de laboratorio para investigación, como los ratones transgénicos que fueron modificados para ser susceptibles al coronavirus y así facilitar la investigación en vacunas”. 

Pero, en todo caso, “hay que aclarar que las vacunas que se hacen con ingeniería genética no son transgénicas en sí mismas”, le dijo Montaguth a Colombiacheck. Tampoco producen transgénesis, como dice Brandolino. La razón: no mezclan ADN de varios organismos ni tienen el propósito o la capacidad de modificar el ADN. 

“No puedo imaginar ninguna conexión entre las vacunas de ARNm y los organismos genéticamente modificados”, le dijo Kenneth Witwer, profesor de patología y neurología molecular y comparativa en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, a AFP sobre este asunto.

"Lo que he estudiado sobre todo de las dos vacunas inglesas, la de Astrazeneca y la de Pfizer, es que [con] ambas…la mayoría de los varones que las reciben quedan estériles”.

CALIFICACIÓN

En esta afirmación, la argentina comete tres equivocaciones. Primero, la vacuna de Pfizer-BioNTech, que es de ARN mensajero, no es inglesa sino resultado del trabajo de un laboratorio estadounidenses y uno alemán. 

Segundo, la vacuna de Oxford-Astrazeneca, que sí es britanico-sueca, no emplea el ARNm, que Brandolino ataca durante el video, sino que usa un adenovirus de chimpancé modificado con el gen de la proteína del nuevo coronavirus.

Tercero, en ninguno de los dos casos, las vacunas tienen efectos sobre la fertilidad masculina.

Como escribieron nuestros colegas de AFP Factual, no es la primera vez que Brandolino hace ese tipo de relaciones, “que comparte con otros médicos argentinos, como el genetista Luis Marcelo Martínez, cuyas desinformaciones han sido verificadas por AFP Factual”.

Brandolino ha basado en varias oportunidades sus acusaciones en un documento publicado por Martínez en julio de 2020 titulado “Cronología Target Vacuna contra COVID-19” con el aval de la Junta Argentina de Revisión Científica. Martínez dice ser parte de esta organización, que como investigó AFP, no hace parte del Registro Nacional de Sociedades de ese país. 

Pero en Colombiacheck verificamos el supuesto informe en noviembre de 2020 con ayuda del investigador colombiano Pablo Ortíz, quien tiene un doctorado en biología molecular de la Universidad de Puerto Rico y estudios posdoctorales en las universidades de Massachusetts y de Yale. Y encontramos que el informe no es verdaderamente un documento científico. 

El supuesto estudio no ha sido publicado en ninguna revista científica o servicio de preimpresión, solo aparece en Google Drive. Además, presenta errores ortográficos. “Es un compilado de ideas distorsionadas y descontextualizadas de una revisión de artículos científicos (...) algunos de los cuales datan de hace 20 años”, escribimos en la verificación, en la que, por supuesto, calificamos la información como falsa. 

De hecho, al consultarle a López Guerrero sobre un posible impacto de las vacunas de ARNm en la fertilidad nos respondió:  

“La única manera en que podríamos modificar la fertilidad de una persona con la vacuna es llegando a los óvulos y a los espermatozoides, si ese fuera el caso, y modificándolas de tal manera que ya no se produzcan o generen. Pero eso no pasa porque la vacuna de ARNm la ponen en el brazo y las células que se llegan a tomar ese RNA están asociadas de manera local: algunas células del sistema inmune, algunas células musculares y fibroblastos. Pero en ningún caso las células reproductivas”. 

Así las cosas, calificamos como falso el video en el que la médica argentina Chinda Brandolino señala que las vacunas de ARN mensajero contra el coronavirus son sustancias transgénicas que pueden modificar el ADN y provocar infertilidad. Sus acusaciones no tienen sustento científico y se basan en errores sobre el funcionamiento de este tipo de vacunas.