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Miércoles, 17 Junio 2020

Tabla que compara camas de sistemas de salud de países con departamentos colombianos es ‘cuestionable’

Por Laura A. Gracia

Aunque las cifras de una tabla compartida por una periodista son en su mayoría correctas, comparar estas cifras entre países y departamentos sin contexto adicional es poco recomendable.

 

El pasado 16 de abril, la periodista Maritza Aristizábal compartió por medio de su cuenta de Twitter varios trinos en hilo sobre la situación de contagio de COVID-19 en el país y la capacidad de respuesta médica en ese momento. 

Esto con base en una columna que publicó el 8 de abril de 2020 en La República, ‘Colombia contra la coronacrisis’ en la que una de las razones que da para afirmar que Colombia “sale bien librada de la pandemia” es la capacidad de unidades de cuidados intensivos, UCI, por cada 100.000 habitantes que tiene el país frente a países europeos. 

“UCI: En la lucha contra el Covid el problema es la capacidad para atender pacientes en cuidados intensivos. Y aquí, aunque no lo crean, estamos a la cabeza: el país tiene 17,2 camas de UCI por cada 100.000 habitantes. Solo están por encima Alemania, Luxemburgo, Austria y Rumania”. 

Así, trinó este argumento acompañado de un gráfico que citó como “oficial del Ministerio de Salud”, con la tasa de camas para “pacientes críticos” por cada 100.000 habitantes. Y en otro trino aseguró: “Las cifras son positivas, aunque claro nos falta!”.

Esa tabla contiene datos que ya verificamos en otro chequeo, realizado al ministro de salud, Fernando Ruiz, quien entregó estas cifras en una entrevista con Semana.  

Como ya lo dijimos en el otro chequeo, las cifras de los otros países, en su mayoría, son correctas, aunque desactualizadas en el marco de la pandemia. Sin embargo, es apresurado sacar conclusiones a partir de comparaciones de datos de COVID-19 entre países.

Ya habíamos contado en nuestro podcast, “En pandemia, las comparaciones sí son odiosas”, que es muy arriesgado hacer estas comparaciones pues, si no se conoce “la complejidad de los datos, la complejidad de los análisis epidemiológicos [se] puede llegar” a conjeturas sin base científica y a “complicar más la situación al dar esa desinformación”.

Por eso y por lo que explicamos en detalle más abajo, calificamos la comparación que hace Aristizábal como “cuestionable”.

 

 

 

Tabla UCI comparación

Las dificultades de comparar datos entre países

Para corroborar la fuente de la tabla contactamos a la periodista, quien confirmó que el gráfico fue compartido por el Ministerio de Salud. Así mismo, como lo contamos en el chequeo “La equivocación de MinSalud al comparar UCI en Colombia y Holanda”, el Ministerio confirmó que la tabla fue realizada por ellos, pero para uso interno, como resultado de una proyección interna sobre la capacidad de contención de la emergencia, con los datos disponibles en esa fecha (marzo). 

Así que buscamos de dónde salieron los datos europeos usados por el Ministerio,  y hallamos que es una tabla producto de una investigación titulada “La variabilidad en los números de camas de cuidados críticos en Europa”, publicada por Investigadores de Londres, Bélgica, Noruega, Francia, Austria, y Portugal. 

Para el objetivo del estudio se realizó una “recopilación de datos que detalló los números de camas de cuidados críticos para cada país en Europa desde julio de 2010 hasta julio de 2011”, teniendo en cuenta el término “cuidados críticos” como la suma de número de camas tanto de cuidados intensivos, UCI, como de cuidados intermedios, UCIN. 

Este es el primer punto cuestionable de la tabla, pues el concepto de “paciente y cuidado crítico” difiere dependiendo del país y los estándares del sistema de cuidados intensivos. Por lo cual el indicador que usa la tabla es engañoso. Además, una de las columnas de la tabla usa el indicador “UCI” en vez de “unidades para cuidados críticos”. 

Según el artículo “Comparaciones internacionales de cuidados intensivos: informar los resultados y mejorar los estándares”, de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, “las diferencias entre las camas de la UCI pueden ser capacidades tecnológicas o personal. Si bien muchos consideran una cama de UCI en la que un paciente puede recibir ventilación mecánica, esta definición no es en absoluto universal. Las camas estadounidenses en la UCI a menudo se definen por la disponibilidad de personal, mientras que las camas belgas se definen por las características de los propios pacientes. Las camas en el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda pueden ser de Nivel 2 (alta dependencia) o Nivel 3 (cuidados intensivos completos), pero ambos tipos de camas se clasifican y cuentan como camas de UCI”. 

En Colombia también existen especificaciones para camas de cuidados intensivos, y camas de cuidados intermedios, lo cual dificulta la comparación con países europeos. Además, según la Asociación Colombia de Cuidados Intensivos en el país no todas las camas UCI cuentan con los requerimientos de aislamiento y filtros de aire. Y así mismo, no todas las unidades de cuidados intensivos tienen respiradores, claves para el tratamiento de los pacientes en estado crítico. 

Así que el concepto “pacientes críticos” y “cuidado crítico” es un concepto que se usó para específicamente el estudio realizado por expertos en Europa, y no contó con la variables y las capacidades tecnológicas que tienen las unidades en Colombia. 

Por otra parte, hay que tener en cuenta las diferencias de los contextos de los países. 

Como dijo Tania Valbuena, periodista con formación en epidemiología, magíster en Salud Pública, y vicepresidenta de la Asociación Colombiana de Periodismo y Comunicación de la Ciencia en el podcast mencionado más arriba, “nuestros países [en América Latina] son muy centralistas, tienen la mayoría de los servicios de salud conglomerados en capitales y a nivel regional hay unas carencias de accesos, hay unas carencias de disponibilidad de niveles de complejidad altos en salud para atender este tipo de emergencias. Y eso hace también que las políticas de cada país y la respuesta al acceso en sus regiones haga de mayor complejidad un análisis parcial de decir es mejor lo que está haciendo Colombia versus lo que está haciendo Brasil o Perú versus México, cuando no entendemos las realidades ya a nivel de territorios y regiones de cada país”. 

Comparar países con departamentos

Como ya dijimos, hacer comparaciones de datos sobre epidemias entre países es muy complicado, pues se deben tener en cuenta los diversos factores que pueden impactar los casos y los reportes. Pero además, como habíamos contado en otro chequeo (en el que el alcalde de Barranquilla comparó a su ciudad con Alemania), las comparaciones entre subdivisiones nacionales y países son todavía más complicadas.

Y esto es justamente lo que hace el gráfico del Ministerio publicado por la periodista.

Valbuena explica el problema de este tipo de comparaciones, que aunque se haga con base en una tasa unificada, no es útil para la ciudadanía en tiempos de crisis. 

“En la agenda mediática siempre tenemos esa tendencia a compararnos. Y a veces es más fácil compararnos afuera del país que dentro del país, porque dentro del país vamos a encontrar condiciones en temas de salud, sistemas políticos, económicos, políticas públicas y de desarrollo, y normas que son las mismas condiciones para un mismo territorio.  Esa sería la condición ideal, de evaluarnos internamente. Pero no es conveniente porque demostraría dificultades, inequidades y demás complejidades que tenemos dentro de un país. 

(...) Entonces, yo no me puedo comparar en temas de salud con diferentes países pues tienen otro sistema totalmente diferente de atención en salud, un Producto Interno Bruto en salud diferente. Es imposible hacer este tipo de comparaciones cuando hay unas inequidades sociales contundentes y diferenciales con las políticas que tiene cada país”. 

Las fechas de los datos tienen hasta 10 años de diferencia entre sí

Otra falencia que encontramos está en las fechas de cuando se sacaron los datos. Pues, las cifras correspondientes a países europeos fueron tomadas en 2011, mientras las cifras correspondientes a Colombia tienen corte de marzo de 2020. 

Alemania, por ejemplo, pasó de 29,2 camas por cada 100.000 habitantes en 2011, a 38,7 camas por cada 100.000 habitantes en 2020, según un reporte del Instituto Robert Koch en el marco de la pandemia. 

Las cifras departamentales

Las cifras de los departamentos de Colombia en la tabla que compartió Aristizábal vienen de una página del Ministerio de Salud y mostraban la situación, según los datos oficiales, del país para el 16 de abril. Pero encontramos algunos problemas con las cifras.

Por una parte, como contamos en el chequeo ya citado, la tabla no se realizó con base en el número de camas en unidades de cuidados intensivos en Colombia; se calculó sumando camas de cuidados intensivos (5.350) y camas de cuidados intermedios (3.161), cifra que con corte a la fecha de publicación del trino daría 8.511 camas. Lo que equivale a una tasa de 17,3 camas por cada 100,000 habitantes. 

Y las cifras, aunque reflejan los datos oficiales, no muestran las situaciones complejas de salud que se han desarrollado en algunos departamentos como Amazonas, Chocó o La Guajira

En el caso de Chocó y La Guajira, que demuestran un problema adicional de la comparación. 

Según el gráfico divulgado en Twitter, La Guajira y Chocó parecen tener mayor disponibilidad de camas para “pacientes críticos” de las que tiene Suiza, Noruega, Holanda, y en el mismo rango que la capacidad de Francia.

Pero, pese a que puede parecer un alivio, las camas están concentradas en las capitales, según DeJusticia, “en realidad las comunidades alejadas de las capitales departamentales son las que están en mayor desventaja, como normalmente sucede ante las crisis. Por ejemplo, de las 78 camas que hay en La Guajira, 36 están en Riohacha, 22 en San Juan del Cesar y 20 en Maicao. Es decir, en Uribia, el municipio más al norte del país y donde habita la mayor parte del pueblo Wayúu, no hay ni una cama de UCI para adultos.

Un brote de Covid-19 en Uribia obligaría a las personas a trasladarse hacia Riohacha, un viaje que toma horas y que se hace en unas condiciones no muy favorables ni en términos de infraestructura ni de seguridad. Por su parte, en el Chocó solo dos de los 30 municipios que componen el departamento tienen camas de UCI: Quibdó (16) e Istmina (11). Es decir, alguien que viva en algún pueblo del norte chocoano, se contagie del nuevo coronavirus y presente una grave situación de salud no tendrá cerca una atención médica adecuada. Deberá moverse hasta la capital departamental para acceder a una UCI”.

Finalmente, según cifras del Ministerio de Salud, más del 80 por ciento de este tipo de camas están concentradas en 15 de los 32 departamentos de Colombia. Y, como contamos en otro chequeo, a principios de mayo el 95 por ciento de camas UCI para atender pacientes con COVID-19 estaban vacías, pero la mayoría están en el centro del país.

Por todo lo anterior, calificamos la comparación hecha en la tabla compartida en Twitter por Maritza Aristizábal como cuestionable.

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Domingo, 12 Abril 2020

Meme saca de contexto a la OMS y su director sobre Covid-19 y aborto

Por José Felipe Sarmiento

Los pronunciamientos que la imagen viral le atribuye a Tedros Adhanom Ghebreyesus fueron hechos con matices y en circunstancias que la publicación omite para cambiarles el sentido.

Una foto del director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, circula por Facebook y otras redes convertida en un meme con este mensaje: “El mismo que dijo que el coronavirus no se transmitía entre humanos, ahora dice que el aborto es esencial en tiempos de coronavirus”.

Meme que cita declaraciones del doctor Tedros sobre Covid-19 y aborto

Colombiacheck encontró que la imagen, publicada el pasado 6 de abril, es cuestionable porque saca de contexto pronunciamientos del funcionario que corresponden a las primeras semanas de la emergencia y que tenían matices diferentes. Además, en lo referente a la interrupción voluntaria del embarazo, le atribuye a él directamente una frase que, aunque no está de forma literal, sí se infiere de una guía de esa agencia de Naciones Unidas para la prestación de servicios de salud durante la emergencia.

Contagio entre humanos

El 14 de enero, la OMS publicó en Twitter el siguiente mensaje: “Investigaciones preliminares conducidas por las autoridades chinas no han encontrado evidencia clara de contagio entre humanos del nuevo coronavirus identificado en Wuhan”, la ciudad del país asiático donde surgió la enfermedad. No dijo que no fuera posible sino que los primeros estudios no habían dado resultados concluyentes al respecto, lo que es distinto.

Al día siguiente, la cuenta para el Pacífico Oeste insistió en lo mismo en un hilo. “No hay evidencia clara de contagio sostenido entre humanos y no hay infecciones reportadas entre los trabajadores de la salud”, argumentó. Sin embargo, aclaró que la posibilidad tampoco estaba descartada porque había casos que no parecían tener conexión con el mercado Huanan, el lugar donde nació el brote.

Estos pronunciamientos iban en la misma línea de lo que había informado hasta entonces la Comisión Municipal de Salud de Wuhan en un comunicado. Apenas el día anterior se había confirmado un caso en Tailandia de un hombre que estuvo en Wuhan pero no en el mercado Huanan, mientras que la ciudad china había registrado solo una muerte y seis casos críticos entre 41 contagios, incluyendo siete pacientes recuperados.

En ese momento, la revista Science afirmó que los expertos podían “respirar un poco más fácil” con los datos disponibles hasta entonces, aunque también mencionó ya los primeros rumores sobre posible ocultamiento de información por parte de China.

Cinco días después, el gobierno de Xi Jinping confirmó la transmisión del nuevo coronavirus entre humanos. La OMS también lo reportó de inmediato en un hilo de Twitter.

Las críticas posteriores al organismo multilateral han tenido que ver con el hecho de haber confiado en las autoridades de ese país pese a esos primeros signos de alarma, pero atribuirle a su director el haber dicho de forma categórica que el virus no se transmitía entre humanos es una exageración.

Además, no fue sino hasta el 13 de marzo que el South China Morning Post estableció que el primer caso confirmado de lo que ahora se conoce como Covid-19 se presentó en Wuhan el 17 de noviembre, no a mediados de diciembre como habían sostenido los funcionarios del país asiático. Por su parte, ABC News reveló la existencia de informes de inteligencia de Estados Unidos que le habrían informado al Pentágono sobre el brote y un posible colapso hospitalario en la ciudad china desde principios de noviembre, pero esta investigación vio la luz el pasado 8 de abril, dos días después de la publicación del meme.

Entre tanto, la OMS empezó, desde finales de enero, a enfatizar la necesidad de detener la transmisión del virus entre personas y de investigar a profundidad los medios de contagio para hacerlo mejor. El director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias, Michael Ryan, y la epidemióloga y asesora técnica de esa misma dependencia Maria Van Kerkhove repitieron varias veces en la rueda de prensa del 22 de enero que el contagio entre personas parecía producirse en el contexto de contactos cercanos, como familiares y trabajadores de la salud, pero estaba en estudio su verdadero alcance.

Al día siguiente, Adhanom Ghebreyesus dio una declaración similar. “Hasta ahora, no hay evidencia de contagio de humano a humano fuera de China, pero eso no quiere decir que no pasará”, agregó.

El 29 de enero, en la rueda de prensa de la misión de la OMS que viajó a ese país, Ryan y él mismo confirmaron la existencia de los primeros casos con esa característica en Vietnam, Japón y Alemania. “El aumento continuo de casos y la evidencia de transmisión de persona a persona fuera de China son ambos profundamente preocupantes”, anunció en su comunicado inicial de ese día.

En consecuencia, el doctor Tedros, como se le conoce, anunció que se volvería a reunir con el Comité de Emergencia de Regulaciones Sanitarias para aconsejarle la declaración del brote como emergencia internacional. Las expresiones de preocupación de todo el equipo fueron reiteradas en ese espacio de atención a los medios de comunicación.

En efecto, el director general repitió los mismos argumentos al día siguiente ante el citado comité. “Ahora hay 98 casos en 18 países fuera de China, incluyendo 8 de contagio entre humanos en cuatro países: Alemania, Japón, Vietnam y los Estados Unidos de América”, dijo. La institución acogió su postura y declaró el máximo nivel de alerta internacional que tiene la OMS.

Desde entonces, Adhanom Ghebreyesus ha defendido su gestión con el argumento de que esa decisión fue temprana y se tomó casi de inmediato al comprobar el contagio entre personas en países distintos a China, cuando el total de casos todavía no llegaba al primer centenar. Así lo reportó el 3 de febrero ante el Comité Ejecutivo del organismo y lo recordó el 19, el 22 y el 24 de ese mes y el 2 de marzo. El 18 de febrero, aunque no hizo el mismo recuento, sí dio cifras del contagio entre personas en diferentes países.

De modo que, si bien ha habido cuestionamientos frente a la confianza de la OMS hacia la información que le dio China sobre la epidemia, los comunicados de la entidad y los pronunciamientos de su director sobre la posibilidad de contagio se basaron en los datos que había disponibles en cada momento. Por esa razón, en un principio afirmaron que no había evidencia de contagio entre personas, pero nunca aseguraron a secas que no hubiera posibilidad. Por este lado, la atribución del meme ya es cuestionable. Falta ver lo del aborto.

Aborto esencial

Directamente, el doctor Tedros no ha dicho nada sobre el aborto como servicio esencial en sus discursos de este año o en las ruedas de prensa sobre Covid-19. En una búsqueda avanzada de Twitter tampoco aparecen trinos de él o de la OMS que hayan usado las palabras ‘aborto’ y ‘esencial’ en 2020.

Lo más cercano en la guía operacional de la OMS para mantener servicios esenciales de salud durante un brote de Covid-19, que es del 25 de marzo, es que establece “los servicios relacionados con la salud reproductiva, incluyendo el cuidado durante el embarazo y el parto” como una categoría de alta prioridad (la segunda en una lista de siete). Esto quiere decir que deberían seguir funcionando pese a las medidas para atender la emergencia por la nueva enfermedad respiratoria.

No obstante, al buscar en Google, aparecen varias páginas que reportan las supuestas indicaciones de la OMS sobre el aborto como servicio esencial. Casi todas retoman una nota que salió el 4 de abril en el portal conservador estadounidense DailyCaller (sus fundadores son Tucker Carlson, comentarista político de Fox News, y Neil Patel, que fue asesor del exvicepresidente republicano Dick Cheney).

Artículo de DailyCaller sobre el aborto como servicio esencial durante pandemia

Ahí aparecen cuatro frases entre comillas. Colombiachek logró ubicar una en un documento del organismo internacional: “Las decisiones y los derechos de las mujeres al cuidado de su salud sexual y reproductiva deben ser respetados con independencia de su estado de Covid-19, incluyendo el acceso a la anticoncepción y el aborto seguro en toda la extensión de la ley”. Está en la guía para el manejo de infección respiratoria aguda severa cuando hay sospecha de infección por el nuevo coronavirus, publicada el 13 de marzo.

Las otras citas no aparecen en el texto. Lo más parecido sobre servicios esenciales es que así son calificadas “las consultas multidisciplinarias con especialistas de cuidado obstétrico, perinatal, neonatal e intensivo”.

Hay dos menciones a los cuidados para las mujeres en etapa posaborto que están o han estado contagiadas de la enfermedad pandémica. La guía reafirma su derecho a la una atención “centrada en la mujer, calificada y respetuosa” como la que deben recibir otras mujeres recientemente embarazadas o aún gestantes, incluyendo soporte psicosocial y salud mental. Luego dice que también deben asistir a los cuidados “de rutina” sin que el embarazo, por sí mismo, represente riesgo adicional en su evolución frente al Covid-19.

No hay ninguna mención adicional a la anticoncepción, aunque la nota cita dos.

Quienes sí han defendido explícitamente el aborto como un servicio de salud esencial, por su sensibilidad al paso del tiempo, han sido siete organizaciones médicas de Estados Unidos encabezadas por el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos. Lo hicieron en un comunicado del 18 de marzo. Aunque ahí tampoco están las citas literales.

Precisamente esta semana, la revista Time publicó un reportaje donde menciona ese pronunciamiento como parte de las reacciones de la comunidad científica y las organizaciones feministas contra algunos estados que excluyeron el aborto, incluso con medicinas, de los servicios esenciales que podían seguir funcionando durante la epidemia. El artículo no dice nada sobre Tedros o la OMS.

De modo que el meme le atribuye al doctor Adhanom Ghebreyesus una frase que no dijo, pero que surge de la interpretación que hizo un medio a partir de una guía de la agencia internacional y que, de hecho, coincide con la visión de profesionales de la salud. Esta descontextualización hace que la segunda parte de la publicación sea igual de cuestionable que la primera, por lo que la calificación general de la imagen es esa misma.

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