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Miércoles, 20 Mayo 2020

En pandemia, las comparaciones sí son odiosas

Por Colombiacheck

Los gobiernos alrededor del mundo se están comparando unos con otros para validar las medidas que han tomado frente al COVID-19. Pero, en lugar de ayudar, están desinformando. Tania Valbuena, periodista y epidemióloga, conversa con Colombiacheck para explicar las razones por las cuales hay que mirar las cifras con cautela.

Pueden escuchar el episodio dando click en el botón de play a continuación. Al final del audio, les dejamos la transcripción del episodio.

Transcripción

[Luisa Fernanda Gómez, conductora]: Hola a todos y todas, bienvenidos una vez más al podcast de Colombiacheck. Les habla Luisa Fernanda Gómez, periodista de Colombiacheck y conductora de este podcast.

Este es el episodio 49 y me acompaña José Felipe Sarmiento también periodista de Colombiacheck a quien ya han escuchado, quienes nos siguen hace tiempo.

[José Felipe Sarmiento, periodista]: Hola, Luisa. Hola, a todas las personas que nos oyen. 

[Luisa]: Hoy hablaremos sobre por qué es tan difícil hacer comparaciones de cifras del coronavirus entre países, por qué esto puede resultar engañoso y, básicamente, generar desinformaciones como la que revisó José hace unas semanas. De hecho, esa es la razón por la que nos acompaña hoy y la motivación para crear este episodio. 

Y es que es normal, en medio de esta situación extraordinaria, querer saber cuáles son las medidas que están tomando los Estados y querer comparar qué tan bien lo está haciendo pues, el país en el que uno reside, en relación con los demás países de la región o del mundo. Pero cada vez es más común escuchar interpretaciones ligeras sobre datos descontextualizados.

Para esta conversación también invitamos a Tania Valbuena, periodista de la revista digital N+1, con formación en epidemiología y magíster en Salud Pública, además es vicepresidenta de la Asociación Colombiana de Periodismo y Comunicación de la Ciencia. 

Tania, bienvenida a este episodio. Muchas gracias por aceptar nuestra invitación.

[Tania Valbuena, invitada]: Bueno, un cordial saludo para todos los oyentes y gracias también a ustedes por la invitación. Y, bueno, vamos a hablar de un interesante tema que realmente es importante.

[Luisa]: Claro que sí. Bueno, la idea entonces, como decía hace un rato, de hacer este episodio surge de un chequeo que, hizo José al periodista colombiano Félix de Bedout quien en Twitter hizo unas comparaciones, digamos, descontextualizadas. Pero bueno, dejo que José profundice un poco en el tema para darnos un contexto alrededor del cual queremos conversar con Tania.

[José]: Lo que hizo Félix fue que él escribió unos reportes sobre el número de pruebas por millón de habitantes en diferentes países de Suramérica. Él sacó los datos de un portal que se llama Worldometer que recopila cifras oficiales, pero pues no da ningún contexto adicional. Entonces hubo quienes empezaron a coger el tweet de Félix y a citarlo y a sacar conclusiones, digamos, apresuradas sobre el desempeño de cada país frente a la pandemia, particularmente el caso de Venezuela (sobre eso vamos a hablar más adelante), pero pues sin tener en cuenta, digamos, las variables que afectan esa cifra desde lo más obvio, que es el tamaño de la población, hasta el detalle de cuáles fueron el tipo de pruebas que se aplicaron en cada parte o cuantas rápidas cuántas PCR y la confiabilidad de los reportes de cada país.

[Luisa]: Si quieren leer el texto quienes nos escuchan, lo encuentran en Colombiacheck.com con el título “De Bedout da cifras ciertas de pruebas Covid-19 por países, pero faltan datos”. Y lo dejaremos enlazado en la transcripción de este episodio.

Tania, tú has estado cubriendo desde el periodismo científico la pandemia. ¿Qué tanto te has encontrado con esas comparaciones descontextualizadas? 

[Tania]: Es interesante que ahora cualquier persona está opinando de estos temas y, por supuesto, al no tener la formación adecuada, al no conocer la complejidad de los datos, la complejidad de los análisis epidemiológicos, pues puede llegar a este tipo de conjeturas y complicar más la situación al dar esa desinformación.

Vemos que personas influyentes en los medios de comunicación y hasta las celebridades pueden estar ahorita opinando de temas que ni siquiera conocen y que hoy en día investigadores a nivel mundial todavía están en esa lucha diaria de comprender esta nueva enfermedad, este nuevo virus, este nuevo comportamiento. 

Entonces, digamos que ese es el mayor reto que tenemos a nivel de cubrimiento de ese tipo de noticias, porque es encontrarnos con una información científica que todavía no está 100 por ciento, digamos, validada. Encontramos datos científicos que están saliendo apresuradamente y que a veces no están pasando por los filtros comúnmente que se realizan a nivel de ciencia o a nivel de publicaciones. 

Y eso hace que nuestro desafío diario sea ser más críticos de lo que ya lo veníamos haciendo y buscar no sólo a los que dicen llamarse expertos, sino a esos investigadores que están realizando este tipo de hallazgos, porque consultar a alguien que no sea el investigador o que simplemente esté viendo la pandemia sentado desde su sala, es difícil que conozca las realidades y las complejidades de los datos. 

Entonces, claro, este es el desafío de analizar, estar muy bien informados y buscar realmente las primeras fuentes que me pueden ayudar a interpretar esa información. 

[Luisa]: ¿Quiénes son estas fuentes que están descontextualizando los datos. Es decir no te pregunto específicamente por por nombres propios porque obviamente en cada país cada quien tendrá sus figuras, pero quiénes son esas esas figuras esas, que sé yo, periodistas, políticos, que están haciendo estas estas comparaciones descontextualizadas?

[Tania]: Bueno, mira que para eso el Instituto Reuter sacó hace dos meses, una investigación donde ellos colocaban más que todo de dónde provenía esta desinformación. El reporte lo hizo el Instituto Reuter de periodismo de la Universidad de Oxford, donde lograron identificar, de 225 piezas de desinformación, que alguno de estos bulos o algunas de estas desinformaciones, venían de políticos y famosos; y que por supuesto generaban casi el 69 por ciento de las interacciones sociales. 

Entonces digamos que la desinformación es lastimosamente de temas de salud y de temas de políticas públicas y de acciones de políticas públicas las estaban desvirtuando políticos y famosos. Y por supuesto, pues al tener tantos seguidores, la interacción se masifica y la desinformación crece, a pesar de que es un porcentaje bajo de los que están dando la información. 

Ellos más o menos en este informe reportan que el 20 por ciento era difundida por esta pequeña población, por decirlo así, pero que representa un impacto del 69 por ciento de las interacciones. Entonces es interesante cómo este desconocimiento y este, de pronto, de no darle a nivel social la validez a los científicos pues hace que personas que no son del área, especialmente el informe acá lo dice claramente son políticos y famosos, desvirtúen acciones en salud pública. 

[Luisa]: Al comienzo yo como que más o menos esbozaba y haciendo una pre-reportería… Lo que hemos visto nosotros desde nuestra labor de verificadores, hemos visto que son las necesidades informativas que tiene la gente y la infodemia, pues, que está generando todo este tema de el coronavirus. Pero desde lo que tú has analizado, ¿por qué se están usando tanto las comparaciones en la agenda mediática? 

[Tania]: Bueno en la agenda mediática, yo no solo lo diría en esta agenda actual del coronavirus, sino siempre, tenemos esa tendencia a compararlos. Y a veces es más fácil compararnos afuera del país que dentro del país, que debería ser el ejercicio real porque dentro del país vamos a encontrar condiciones en temas de salud y condiciones de fuerzas, sistemas políticos, sistemas económicos, programas de políticas públicas, normas, programas de desarrollo, que son las mismas condiciones para un mismo territorio. 

Esa sería la condición ideal, de evaluarnos internamente. Pero, por supuesto, pues no es conveniente porque demostraría esas dificultades, inequidades y demás complejidades que tenemos dentro de un país. Entonces es mucho más fácil compararnos con un país vecino para decir que nosotros estamos mejores simplemente viendo que  la realidad de otros países de pronto está peor que nosotros. 

Pero en la vida real no es un dato serio, y en este caso para temas de salud y en este caso para COVID, las circunstancias en que las personas nacen, crecen, trabajan, viven envejecen… Todo este proceso de salud es un conjunto amplio de fuerzas y de sistemas que influyen en estas condiciones de vida. 

La Organización Mundial de la Salud define esto como los determinantes sociales de la salud que incluyen que tu salud no sólo se va a influir por un agente infeccioso o por tus hábitos individuales, sino por una un sistema político, un sistema social, un sistema económico y un acceso a la salud conveniente. 

Entonces, yo no me puedo comparar en temas de salud con diferentes países cuando, por ejemplo, en Venezuela pues tienen otro sistema totalmente diferente de atención en salud o Chile que tiene otro otro sistema de salud de pronto, que tiene algunos recursos que en Colombia no se tienen o donde el ingreso de Producto Interno Bruto en salud es diferente para cada uno de los países. Es imposible hacer este tipo de comparaciones o cuando hay unas inequidades sociales contundentes y diferenciales con las políticas que tiene cada país. 

Entonces es por eso que la gente tiende a mirar a otros porque mirarse a uno mismo es un poquito más difícil y muestra una radiografía que tal vez no queramos mostrar. Entonces ahí también la desinformación puede darse con propósitos tal vez políticos o tal vez  socioeconómicos, que necesiten que esa información no se muestre como realmente es.

[José]: Precisamente, sobre esa dificultad de comparar entre países y de la necesidad de comparar también entre regiones, hace poco la doctora Zulma Cucunubá, que es epidemióloga e investigadora del Imperial College de Londres, nos decía, por ejemplo, en un seminario de la Fundación Gabo, que uno de los de los errores más frecuentes es comparar letalidad, que entre otras cosas, eso se lo chequeamos también a Alfredo Rangel, creo que lo podemos enlazar también en la transcripción luego. Y es que es como uno de los errores más frecuentes porque depende también del número de pruebas, depende de muchas cosas. Podríamos escuchar un poquito de lo que dijo Zulma.

[Audio Zulma Cucunubá]: Claramente la de simplemente dividir casos, perdón, muertes sobre casos es muy lejana de lo que en realidad sería la letalidad final. La letalidad calculada de forma cruda, por ejemplo cuando se compara la letalidad de un país versus la del otro tiene un problema grande y es que esos valores del denominador, es decir del número de casos, dependen ampliamente de cuál es la estrategia de testeo, de cuántas pruebas se hacen en cada país.

En sitios, por ejemplo, en Alemania en donde hacen muchísimo testeo, donde hacen muchas pruebas, entonces el denominador, como al hacer pruebas logran captar más casos asintomáticos, más casos moderados, el denominador va a ser mucho más grande. Y por tanto, el número de muertes dividido sobre ese denominador va a dar una letalidad relativamente baja. Pero en otras circunstancias, en otros países donde no hacen un testeo de casos asintomáticos ni moderados, sino solamente hacen testeo de los que llegan al hospital, que son los casos más severos, más graves, entonces el denominador va a ser mucho más bajo con respecto al otro país y, por lo tanto, la letalidad se va a ver artificialmente más alta. 

[José]: ¿Qué otras aparte de la letalidad, qué otras variables se suelen comparar, digamos erróneamente, entre países que sería mejor comparar entre regiones?, digamos de Colombia el Amazonas versus Bogotá, por ejemplo, que es una comparación bien interesante.

[Tania]: Bueno, entonces el tema de la doctora Zulma es fundamental. Yo también pude tener la oportunidad de escucharla y, como tú dices, ella deja muy claro que es insensato comparar esa letalidad aparente entre los países porque cada país está tomando acciones diferentes en temas, por ejemplo, de medición y realización de pruebas diagnósticas. Es difícil también compararlo porque tenemos unas diferencias a nivel, demográficamente cómo estamos. 

Entonces, te podría decir, por ejemplo, que a nivel de muertes es difícil compararlo por lo que ella decía. No podemos comparar una población del tamaño de Brasil o del tamaño de México versus los demás países, pero tampoco podemos comparar si por ejemplo países como Chile, que está haciendo un número alto de pruebas diagnósticas y Perú, que tienen diferencias en territorios. 

Entonces otros indicadores que nos pueden, que se pueden y que se están también comparando son el número de pruebas que se están realizando. Como tú decías al principio, hay otros periodistas y colegas que han hablado de esto. 

Pero por ejemplo, puedo citar un ejercicio muy interesante que está realizando la Universidad Johns Hopkins. Además de darnos la estadística mundial, están contabilizando cuántos son los resultados confirmados, cuánto es el número de muertes y cuántas son esas tasas por población. 

Te voy a dar unos datos interesantes. Una comparación que ellos acá hacen, y no es comparación neta porque ellos acá son muy sinceros y dicen “no podemos comparar netamente la letalidad porque hay factores que desconocemos”, ojo, factores que influyen en que esto se presente. Pero lo que sí nos muestra, lo que sí nos dice la universidad es que hay que tener en cuenta estos datos individualmente para tomar acciones en salud pública y ejercer un poco de presión política para que se cumplan esas medidas internacionalmente recomendadas. 

Otro punto también en el tema que digamos falsea y crea desinformación, además del número de pruebas, ha sido el tipo de pruebas que han utilizado. Al principio nuestro país, por ejemplo, Colombia estaba realizando pruebas de detección molecular, las pruebas de detección molecular son las que están recomendadas para el diagnóstico y la identificación de este agente infeccioso.

Pero luego de que a nivel mundial la Organización Mundial de la Salud, el 16 de marzo dijera hay que empezar a hacer búsquedas activas de casos, se empezaron a ver la viabilidad de utilizar test rápidos, verificar la inmunidad de quienes pueden ya no tener síntomas y haber cursado la enfermedad, o quienes tienen unos síntomas leves y pueden ser los posibles transmisores de la enfermedad. 

Entonces a nivel de eso, pues han ocurrido también desinformaciones en decir “mi país utiliza pruebas rápidas y es una prueba que a nivel mundial no se debe utilizar porque no es la pueda diagnóstica adecuada y es mejor las pruebas moleculares” y pues se ha creado mucha crítica social en diferentes países. Pero la gente pues desconoce que igual estos tipos de pruebas han sido implementadas en cada país de acuerdo a las capacidades de insumos, de recursos y análisis sociodemográficos y de las capacidades de sus sistemas de salud para lograr buscar un método que me permita acercarme a una realidad que no conozco. 

Por las pruebas tampoco se pueden comparar y a nivel pues de sociodemográficamente, para concluirte te diría, además no suelo decir del tamaño del territorio y la tasa poblacional, vuelvo con el tema de los determinantes sociales de la salud. 

Nuestros países son muy centralistas, de la capital, tienen la mayoría de los servicios de salud conglomerados en capitales y a nivel regional hay unas carencias de accesos, hay unas carencias de disponibilidad de niveles de complejidad altos en salud para atender este tipo de emergencias. Y eso hace también que las políticas de cada país y la respuesta al acceso en sus regiones haga de mayor complejidad un análisis parcial de decir es mejor lo que está haciendo Colombia versus lo que está haciendo Brasil o Perú versus México, cuando no entendemos las realidades ya a nivel de territorios y regiones de cada país.

[Luisa]: Ok. Entonces un poco como para resumir lo que has dicho: hablamos sobre errores que se cometen alrededor de demografía, la población de cada país, tasas de mortalidad, número de pruebas aplicadas, tipos de pruebas aplicadas, la capacidad de los sistemas de salud y las diferencias en la capacidad de respuesta en las ciudades y en las regiones. ¿Esos serían los errores más comunes que ves tú que se cometen a la hora de hacer comparaciones así arbitrariamente?, o ¿cuáles son?...

[Tania]: Falta uno. Además de esas discrepancias estadísticas, que incluiría digamos el tema de las mortalidades.... Para consolidarlo mejor, la desinformación en las comparaciones de los países las clasifico en dos: las discrepancias con estadísticas, en las cuales ingresa el tema de mortalidad, el tema del número de número de pruebas y tipos de pruebas utilizadas y el tema pues de comportamiento y distribución socio demográfico y determinantes sociales de la salud.

Y en el otro aspecto de desinformación y de comparación entre países, vemos las situaciones médicas. ¿A qué me refiero con esto? Situaciones médicas es que nosotros somos países diversos y culturalmente muy ricos, pero también esto hace que a nivel local, en jerga comunitaria, se utilice o se difunde información sobre algunas pseudoterapias sobre, cierto, como que volvemos a algunos mitos sobre autocuidado, que no tiene pues obviamente evidencias científicas hasta el momento.  

Entonces en temas de situaciones médicas, hay también una comparación de “este país está utilizando tal terapia contra el coronavirus” versus es que no lo está haciendo. Este país está haciendo esfuerzos para trabajar o investigar sobre una posible vacuna. 

Entonces, definiría el tema de situaciones médicas cómo entre países, hay unas desinformaciones en temas de autocuidado y en temas propiamente de posibles curas. Es diferente, de pronto que en Perú en el tema de utilizar, no sé, jengibre, en Colombia entonces nace el bulo de contener la respiración durante 10 minutos. Por citar algunos ejemplos así. 

[Luisa]: Que de hecho, en Colombiacheck verificamos todos esos que estás mencionando. 

[Tania]: Exacto. Digamos que estas situaciones médicas son muy propias de nuestro contexto latinoamericano porque, mira, yo que he tenido la oportunidad como de seguir paso a paso a nivel informativo el tema de la epidemia, desde que inició en China, cuando ya estaba en Europa y cuando ya se alertó a los países latinoamericanos cómo prevenir y alertar qué estaba haciendo cada país. 

Y al seguir cómo llega este virus aquí a Latinoamérica es cuando empiezan a salir este tipo de bulos interesantes. Y claro, pero tú entiendes que hay una complejidad, cuando hablas con sociólogos, con psicólogos, con antropólogos, con personas que han trabajado en comunidades rurales, y comunidades indígenas. Pues claro, la cosmovisión de ver este tipo de situaciones médicas cambia y pueden renacer este tipo de creencias o de remedios caseros, que por supuesto o propiamente la ciencia todavía no tiene evidencia de que funcionen en contra, específicamente contra el coronavirus. 

[José]: ¿Cómo influye, no tanto en el tema de situaciones médicas, sino en el de estadísticas, el concepto que he visto, que ha sido un poco polémico también, entre los mismos epidemiólogos del aplanamiento de la curva porque eso genera como que técnicamente significa una cosa pero en el discurso coloquial ha cogido otro sentido. El Ministro de salud, por ejemplo, dijo que aquí ya estábamos aplanando la curva y a los días le tocó decir en El País de España como: “No venga, yo sé que eso significa otra cosa pero es que para la gente significa no copar los hospitales y eso es lo que estamos logrando”. Entonces para comunicar a veces hay que sacrificar un poco la técnica. ¿Cómo está ese concepto ahí que es tan complicado de manejar a veces?

[Tania]: ¿Qué pasa con el tema de las curvas? Las curvas y estas acciones, estas estrategias son prácticamente darle tiempo al sistema de salud para que se adecue para poder responder efectivamente. Esa es la realidad. 

Hay dos estrategias. La de mitigación, que es de acelerar esa curva, que entre comillas es la famosa “aplanarla”, es buscar que hayan casos, que la transmisión sólo de uno a uno por persona; o suprimirla que es lo que empezamos a hacer todos los países con cuarentena obligatoria para todo el mundo, nadie sale. 

Pero pues por supuesto este tipo de medidas de distanciamiento social obligatorio, que ya se han ejecutado en nuestros países pues tienen unas implicaciones socioeconómicas que estamos viendo y que, por supuesto, no podemos compararlas con las acciones de países de primer mundo, por supuesto, por una complejidad social y económica de nuestro territorio.

Pero prácticamente estas acciones lo único que hacen es darle tiempo a nuestros sistemas de salud a que se adecúen. El tema de aplanar la curva lo único que busca es que se reduzca este número de casos, que se desaceleren los casos, pero eso no los va a eliminar. Porque lo único que los elimina son acciones de prevención farmacológica. Estas son acciones de prevención no farmacológica. 

Entonces hasta que no haya una vacuna, hasta que no tengamos esa certeza de un tratamiento que pueda recuperar y evitar todos estos fallecimientos por este nuevo coronavirus, pues estas son las únicas medidas efectivas que se hacen en diferentes tipos de contextos de enfermedades infectocontagiosas. 

Entonces esta lastimosamente en lo único que tenemos para responder por ahora y son las medidas efectivas que hay, pero decir de que ya se acabó no es cierto.

[José]: Sí, sí. Mi pregunta iba más hacia esa popularización del término que, digamos, lo tergiversa un poco o lo cambia un poco respecto a su significado original técnico, ¿ha sido más positiva en el sentido de que la gente se lo apropiado y ha entendido mejor qué es lo que hay que hacer? ¿O más negativo en el sentido de que se ha prestado para desinformar y para comparar hacer comparaciones inadecuadas entre países? ¿Qué tiene eso de bueno y eso de malo, y qué ha pesado más?

[Tania]: Bueno, lo bueno es que expertos de la talla de la doctora Zulma Cucunubá o hasta de influencers médicos se han dado a la tarea de explicar en sus redes sociales muy bien el concepto epidemiológico, estadístico y las implicaciones. 

Lo malo es que vuelvo y digo, y como lo cité en este informe de Reuter, lastimosamente a nivel político han utilizado este tipo de información para dar respuestas mediáticas, no científicas, para mejorar de pronto la percepción de las acciones que están haciendo. Es una falsa percepción de tranquilidad. 

Entonces a nivel científico yo digo que los colegas están haciendo un muy buen trabajo, un esfuerzo grande para poder dar la información correcta, pero aún así tenemos un ruido gigante cuando líderes en los gobiernos malinterpretan esta información y de pronto quieren sacar provecho en cada país para entre comillas dar una falsa seguridad que hasta el momento no la hay en el mundo. 

[Luisa]: Ese iba a ser precisamente el siguiente punto que quería que tocáramos y es que nosotros incluso también como fact-checkers nos hemos encontrado con la dificultad, o más bien con esta idea de que las cifras por sí solas pueden servir a unos o a otros. Se cree que los datos por ser números son honestos, son transparentes, pero realmente en un contexto equivocado también se pueden usar con fines políticos y eso también tiene que ver pues con la idiosincrasia de la región latinoamericana. Como que las estadísticas individuales y aisladas no cuentan la historia completa, sirven para desinformar y también le son útiles a políticos que tienen intenciones políticas de hacer mostrar como que sus medidas han sido mejores que las del vecino. 

[Tania]: Por supuesto. Lastimosamente no solo acá en Latinoamérica. Podemos ver el caso en Europa o hasta en el mismo Estados Unidos con Trump, este tipo de transformación de lo que es una pandemia COVID a como si fuera acciones y liderazgo político netamente, olvidando que ese político tiene que tener un panel de expertos que le está asesorando. Pero las decisiones, digamos, a nivel comunitario la gente las está captando como si fuese ese representante gubernamental. 

En estas últimas semanas he podido hablar directamente, tanto con los equipos de salud pública y los equipos periodísticos de regiones en Colombia y en Perú, hablando pues este tema de comunicación del riesgo y lo que tú me acabas de decir ellos en regiones lo sienten más, porque en la región, como ustedes lo conocen, pues es muy dada hacia el gobierno de turno. 

Entonces me decían ellos, ayer hablaba con César, y pues decían que muchas personas están diciendo que la gestión o las acciones de salud pública que nosotros damos como secretaría pues le dan ese toque político de turno y la gente no las quiere cumplir. Entonces preguntaban como qué hacemos. 

El tipo de recomendaciones en temas de comunicación de riesgo hacíamos era dele más protagonismo en medios a quienes son los representantes médicos. Es decir el secretario de salud o los voceros o los epidemiólogos que están trabajando en campo con el tema de los datos, para que la comunidad sienta una credibilidad y confianza en quienes debe tenerla que son los científicos o el área médica especializada y que le puede explicar bien. Porque si dejamos solo a la figura política pues pasa eso, que la gente puede haber y que se quieren aprovechar para mejorar una favorabilidad política en este tiempo coyuntural que aquí  no debería quedar porque estamos jugándonos es vidas, no vanaglorias, ni egos individualistas. 

Entonces es un riesgo y sí, sí puedo decir que la percepción de los colegas del área de la salud y del área de las comunicaciones ven que el tinte político es una de las primeras puertas para que la gente no cumplan la medidas de prevención

[José]: Qué papel juega en ese aprovechamiento político esa dicotomía que se ha creado en Twitter y por ejemplo la vimos alimentando esta dicotomía a la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, cuando uno dice “es que es la economía o la política”, entonces la alcaldesa dice: “yo estoy en un gobierno que prefiere la economía, pero yo sí valoro la vida”. Digamos ¿esa dicotomía qué tan falso dilema es y por qué se presta también para esa desinformación? 

[Tania]: Claro, en temas de salud pública, aquí el partido político entre comillas, entre comillas digo porque las políticas de turno pues son importantes, pero digamos que el tinte político no importa de qué lado eres, porque podemos ver ejemplos internacionales como Brasil, Bolsonaro en Brasil y AMLO en México, y son dos fuentes políticas muy diferentes pero los dos países tienen actualmente unas cifras lastimosamente de fallecimientos altas para su población. Y las acciones en salud pública han sido totalmente diferentes. Brasil no ha hecho nada por decirlo así, se han hecho esfuerzos muy regionales, muy localizados, y México ha hecho pues unas vigilancias centinelas. 

En Estados Unidos podemos ver otro tipo de contraste político totalmente diferente. Entonces es difícil comparar, es difícil quitarle a la gente el velo de la parte social y política porque es una realidad, lastimosamente nos afecta y es lo primero que nos detiene en controlar esta epidemia. Pero ahí hay el esfuerzo de nosotros como medio de comunicación de explicarle a la gente que en temas de salud pública hay unos unos protocolos internacionales de salud y que estas medidas de acciones de prevención, de mitigación y demás y que estas recomendaciones son propias del área de la salud no tienen tinte político, independientemente del político de turno.

Entonces claro, volvemos al punto de que lastimosamente la gente puede utilizar este tipo de estrategias para valorar y sobrevalorar su acción, su liderazgo, pero en la vida real estas acciones las están tomando son un equipo de expertos que está asesorando a estos políticos. Ese político no está solo, este político no creó todas esas acciones de prevención, es su equipo de trabajo. Y esto es preocupante que no creen ese respaldo, que no le digan a la población, es que lo que yo te estoy diciendo lo dice un panel de expertos, la gente que ha estudiado años y que está preparándose y que cada día está literalmente luchando para hacer lo humanamente posible para controlar esto y salvar vidas. 

[Luisa]: Justamente, hablando de las diferencias de cada país, hablamos con periodistas de Brasil, México, Venezuela y Chile.

Bernardo Moura, editor de Aos Fatos en Brasil, nos comentó un poco de las dificultades que se han encontrado.

[Audio Bernadro Moura]: Aquí en Brasil, el acceso de los datos oficiales de Covid-19 no es un problema, ya que todos están disponibles en una plataforma administrada por el Ministerio de Salud con información que envían los gobiernos locales. El problema señalado por los especialistas es la falta de notificación de casos y muertes debido a deficiencias en las pruebas. Aquí, las unidades de salud pública deben hacer pruebas solo en los casos más graves de la enfermedad. El gobierno no exige que se analicen los casos más ligeros porque hay escasez de pruebas. Los casos diagnosticados en la red de salud privada tampoco necesitan ser enviados al Ministerio de salud. Esos factores significan que el número de casos de Covid en Brasil pueden ser de 7 a 15 veces mayor que las estadísticas oficiales, según los investigadores. 

[Luisa]: La falta de transparencia y los datos que se contradicen no son asunto de unos u otros regímenes. Ian Cavazos es periodista, ha colaborado con Verificado Mx en el chequeo de los discursos del presidente mexicano, Manuel López Obrador, y actualmente hace un seguimiento estadístico diario de los casos  Esto nos dijo. 

[Audio Ian Cavazos]: Los números del Covid-19 en México han presentado una serie de inconsistencias dentro de la base de datos y de acuerdo con mis registros. Acá la Secretaría de Salud lleva a cabo una conferencia todos los días por las tardes, en la cual se da una actualización de datos, pero a la par se publican otros archivos en la misma página de la secretaría, y de hecho hay una base de datos abiertos donde se desagregan todos los casos estudiados por sexo, por entidades, por morbilidades, edades, entre otras variables. Y el 12 de abril se reportó en este conjunto la primera inconsistencia y se estableció que dos hombres estaban embarazados, uno en el estado de Nuevo León y el otro en Jalisco, y ambos habían dado negativo al coronavirus. 

En efecto esto no es posible y este error se señaló en medios de comunicación y después se corrigió. Y algo que yo considero una muy mala práctica, es que la secretaría de salud no siempre notifica públicamente cuando hacen cambios o correcciones en su esquema de trabajo. Por ejemplo, primero se construían mapas de casos positivos con los datos de las Entidades de Unidad Médica, que es el estado donde se ubica esta unidad donde se les dio atención, pero después la misma Secretaría de Salud comenzó a mapear con los números de otro campo, que es el de las entidades de residencia. Y al no notificarle al público el porqué del cambio, se generó una gran confusión a la hora de analizar esta pandemia.

Y en cuanto a los errores de México, sé que por ahora se tiene como prioridad atender a la gente que se enfermó y contener el virus antes que aclarar un dato, pero lo que es verdaderamente importante y creo que es muy preocupante es que existan más imprecisiones y errores sistemáticos que las y los periodistas no hayamos detectado aún. Entonces, yo me planteo la siguiente pregunta: ¿Qué ha ocurrido en México con los datos que no sepamos a estas alturas? ¿Qué se nos ha escapado? ¿Qué ha reportado la secretaría de salud en forma errónea? 

Entonces, si alguien quiere hacer una comparación de datos de su país o quiere analizar los datos de México tiene que tener en cuenta que hay irregularidades.

[Luisa]: Shari Avendaño es periodista de Efecto Cocuyo de Venezuela, medio que junto a Colombiacheck hace parte de la red LatamChequea, una alianza de países latinoamericanos para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo. Esto nos contó sobre la situación de los datos en su país.

[Audio Shari Avendaño]: Aquí hay un punto en particular. En varias oportunidades el Gobierno de Venezuela ha hecho gala o ha presumido sobre que Venezuela es uno de los países que hacen más pruebas por millón de habitantes. Sin embargo, el gobierno nunca ha especificado sobre la cantidad de pruebas rápidas o sobre la cantidad de pruebas PCR que hacen. 

Sobre la ocupación de las unidades de cuidados intensivos hay como cifras muy desordenadas sobre todo porque no se han vuelto a mencionar durante esta contingencia por el nuevo coronavirus. En una oportunidad, Nicolás Maduro dijo que habían más de 23.700 camas disponibles para atender la contingencia. Luego otro funcionario, también de su gestión, dijo que en el Sistema Barrio Adentro, que es una red de atención primaria que se creó hace muchísimos años en la gestión chavista, había 4.800 camas dispuestas para la pandemia, pero luego ese número varió a 4.500 y luego mencionó que eran 4.200. Entonces es una cifra que va variando y no se tiene seguridad de cuál es. 

Pero, según datos oficiales, hay 1.213 camas dispuestas en las Unidades de Cuidados Intensivos a nivel nacional. Sin embargo, según datos de la subsecretaria de Estado Norteamericano para Cuba y Venezuela, hay 84 unidades de terapia intensiva en el país.

[Luisa]: Enrique Núñez Mussa, Académico de la Universidad Católica de Chile y Editor General de Factchecking.cl dice que la confiabilidad de los datos entregados por el gobierno sobre el COVID-19 ha sido cuestionado por muchos.

[Audio Enrique Núñez]: La situación de los datos en Chile ha generado mucha discusión: primero porque originalmente la situación fue bastante más caótica y no se estaban entregando de manera sistemática ni transparente. Luego lo que ocurrió fue que en marzo el gobierno convocó una mesa de datos, donde ahí empezaron también a levantarse muchas críticas respecto a la forma en que estos datos se estaban entregando a la ciudadanía.

Incluso, uno de los convocados de esta mesa de datos que es el Instituto Milenio para el Fundamento de los Datos, que es un grupo de investigadores multidisciplinario, escribió una carta decidiendo dejar de participar en la mesa ¿Por qué? Porque ellos lo que le propusieron al gobierno fue, a través de un software, poder limpiar los datos personales de los pacientes y poder acceder a todos los datos desagregados. 

Es decir, a los datos complejos donde, por ejemplo, se pueden conocer los hospitales, la cantidad de contagiados por hospital, la cantidad de test que se hicieron las personas, la cantidad de fallecidos en detalle, las enfermedades preexistentes, etcétera. 

Esos datos el gobierno no los está entregando todavía. Solo entrega datos agregados. El Instituto Milenio de los Datos dice que para poder llevar a cabo investigaciones que sirvan efectivamente para proponer políticas públicas o soluciones científicas necesitan estos datos desagregados.

Por lo tanto, ha habido mucha crítica. En parte, también mucha autodefensa del gobierno y mucha autocrítica al respecto que no ha permitido que los datos que se conozcan sean 100 por ciento confiables. Por ende, existen, se entregan, pero la confiabilidad de los mismos ha sido cuestionada por varios flancos y sectores.

[Luisa]: Estuvimos describiendo en toda esta conversación los errores que se cometen, pero quiero saber si es útil hacer comparaciones y cómo sí se deberían hacer para no generar desinformaciones, para no servir políticamente a... Digamos para no cometer todos los errores que hemos venido mencionando en esta conversación.

[Tania]: Listo, las únicas comparaciones que yo me he atrevido a hacer y a escribir son en temas de prevención. Si yo quiero que mi población realmente esté informada y educada que es lo que se necesita en este punto de la epidemia, de la emergencia social. Si voy a dar una comparación que sea útiles para que las personas que las lean, las escuchen o las vean tomen acciones correctas de prevención para su salud. Porque si solo discutimos el problema, y no ayudamos a ser parte de la solución, las personas en este momento no van a tomar las medidas correctas y no van a saber qué deben hacer. 

Entonces primero que todo, si vamos a hacer comparaciones que sean útiles y las que yo he utilizado es, por ejemplo, mostrando las buenas estrategias de prevención o de acciones en salud pública o de avances científicos y de salud. Esos esfuerzos que de pronto sí pueden ser replicables y que nos ayuden a hacer una transferencia de conocimientos y de salud temas tecnológicos que de pronto sí necesitamos. Esa sería la primera recomendación. 

Y el tema de desinformación es, ojo, no presentar datos sin tener yo al experto o investigar en ese artículo científico, conocer un poquito qué significa ese dato. Si yo digo, por ejemplo, que Brasil, por ejemplo, tiene 9.190 fallecidos, ¿qué significa ese dato? Es decir, significa que, por ejemplo, cuatro muertes hay sobre 100.000 habitantes. Pero si yo digo que Perú tienen 1.627 fallecimientos significa que hay cinco muertes sobre 100 mil habitantes. 

Es diferente los contextos, pero eso yo tengo que preguntar a un experto para que me lo explique porque, acá va el segundo punto y el más importante, es que en temas de datos epidemiológicos hay diferentes puntos. 

El primero es conocer si ese dato epidemiológico qué tipo de modelamiento epidemiológico o de análisis o herramientas está utilizando para decir con estos datos o de estos datos es que sale esta gráfica, esta curva, porque si ustedes se dan cuenta en muchas redes sociales hay miles de curvas, pero con diferentes datos. Entonces es importante verificar primero. 

Dos, el tema de conocer cuáles son las acciones de identificación y búsqueda activa de casos. Salirnos de esa conversación de decir que estas son pruebas rápidas y que estas son pruebas moleculares, sino ir más allá de cómo es que esas pruebas moleculares se están ejecutando. ¿Se están ejecutando solo para las personas con síntomas activos? ¿O se están ejecutando para de pronto hacer control a los casos que me dieron negativos con pruebas rápidas? ¿O estas pruebas rápidas están llegando esos municipios a esas en regiones que de pronto no tienen laboratorios de complejidad para hacer pruebas moleculares? O sea, ese tipo de preguntas que van más allá de decir pruebas rápidas y pruebas PCR, es decir qué está pasando con ellos en el contexto.

El tercero sería analizar también de la mano, y ahí sí para eso hay que buscar a los grupos de salud pública o a las secretarías de salud que están trabajando, cómo se está haciendo ese estudio de casos. O sea, verificar en dónde, cómo, cuándo se están encontrando y en qué contexto se están reportando esos fallecimientos o esa nueva identificación de casos dentro de mi región. 

El cuarto, el tema de los recuperados todavía no es una esperanza 100 por ciento real, sino hay que tener en cuenta que esos casos que yo reporto como recuperados hay que verificar si siguen en aislamiento, si se están cumpliendo todas estas medidas de prevención porque todavía ellos tienen que cumplir unos protocolos, cómo va a ser su recuperación clínica. O sea, ir más allá de ese dato neto numérico y a todas las demás variables que acompañan el cuidado y el bienestar.

Y el quinto, para terminar, el tema del monitoreo de las unidades de cuidados intensivos. Es importante, ese dato sí es fundamental porque, como lo he repetido en esta conversación, las estrategias actuales de mitigación que es la famosa aplanar la curva o supresión, que es todos a cuarentena de distanciamiento social obligatorio, me permiten reacomodar mis servicios de salud para que cuando salgamos las personas a trabajar y si nos enfermamos, nos puedan atender.  

Entonces este sí es un papel importante del periodismo de estar, y de la comunicación, estar velando por si estos servicios de salud, ya que tuvieron un tiempo prudencial de reacomodarse, se han reacondicionado, si tienen ya la capacidad instalada, qué han hecho para suplir esas necesidades.

Yo creo que con estos puntos ya ustedes se dan cuenta que no es meramente cifras tácitas, sino explicarle muy bien a la población con aras de ella tome decisiones correctas, conscientes y consistentes en el tiempo de autocuidado, que le permita toda esta información tomar acciones de autocuidado. 

[Luisa]: Tania muchísimas gracias entonces por acompañarnos en este episodio. 

[Tania]: Gracias a ustedes por la invitación. Es un tema complejo. No es fácil de hablarlo porque hay muchas incógnitas, pero mi mensaje final es que el poder que tenemos a nivel de comunicación debemos utilizarlo para bien y en este momento lo que necesita la gente es información de cómo cuidarse y cómo reincorporarse a la nueva normalidad. 

[Luisa]: Así es y acudir a las fuentes que son. No creer en todo lo que circula en redes sociales. Bueno, Tania muchísimas gracias y ya con esto nos despedimos. 

A todos los que nos escuchan, recuerden que pueden leer todas las verificaciones que hemos hecho en colombiacheck.com. Pueden seguirnos en todas nuestras redes sociales, estamos como @Colcheck en Twitter y @colombiacheck en Instagram y Facebook. También pueden escribirnos a nuestro chat de WhatsApp si tienen peticiones de chequeos o quieren enviarnos saludos y felicitaciones. El número es +57 3228523557

Nos vemos pronto.

En la producción de este podcast estuvieron Laura Rodríguez Salamanca, Nicolás Rodríguez, José Felipe Sarmiento y quien les habla, Luisa Fernanda Gómez, y fue grabado con la ayuda de Akorde.

 

El resto del equipo de Colombiacheck está conformado por 

Pablo Medina, director

Ana María Saavedra, editora

Sania Salazar y José Felipe Sarmiento, periodistas

Juan Diego Mesa, coordinador web

Helman Beltrán, diseñador

y David Lara, coordinador de redes sociales

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Falso

Miércoles, 17 Junio 2020

Ojo: mezclar Suavitel, vinagre, Clorox y agua es peligroso para la salud

Por Laura Rodríguez Salamanca

En redes sociales se recomienda esta receta como desinfectante para inactivar al coronavirus. Pero, además de que funciona solo por uno de sus ingredientes, esta mezcla puede generar gases tóxicos.

A raíz del desabastecimiento de productos desinfectantes por la pandemia de COVID-19, en redes sociales (especialmente en México) se ha venido compartiendo una receta casera para preparar un desinfectante en atomizador.

La mezcla (para un litro) consiste en poner en un recipiente una tapa de Suavitel (suavizante para ropa). Luego agregarle una cucharada de vinagre blanco o de manzana, una tapa de Cloralex (o Clorox como se comercializa en Colombia el hipoclorito de sodio) y agua. 

“Sirve para desinfectar los muebles, ropa, para las personas que entran y salen de tu casa, todo lo que tu quieras desinfectar”, dice una de las usuarias que comparte esta recomendación en un video. 

Sin embargo, con ayuda de un par de profesionales, verificamos la receta y encontramos que, aunque sí inactiva al SARS-CoV-2, causante del COVID-19, esto es gracias a la actividad virucida de solo uno de sus componentes y, además, la mezcla puede ser peligrosa para la salud. 

Gonzalo Amézquita Cuéllar, químico farmacéutico con maestría en Ciencias y miembro del equipo de Cuestión de Dosis, un canal de YouTube sobre medicamentos, nos ayudó a revisar detalladamente la mezcla. Según su análisis, ésta tiene algunos componentes que no desinfectan y solo uno que tienen efecto virucida. 

Nos explicó, como también escribimos en un chequeo reciente, que el vinagre no tiene ninguna acción comprobada sobre el nuevo coronavirus. También que aunque “el Suavitel tiene ciertos tensoactivos, que son precisamente los que componen al jabón [que sí destruye al virus, como también dijimos en otro artículo], son diferentes porque no están diseñados para unirse a cosas grasas y eliminarlas como los del jabón, sino que neutralizan cargas y por eso dejan la ropa suave. Entonces no se esperaría que eliminen el virus”. 

Además, Amézquita hizo un análisis de la cantidad de hipoclorito de sodio de la mezcla. Este compuesto químico es uno de los que recomiendan tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) para inactivar al nuevo coronavirus, pues demostró ser efectivo para otros virus como el SARS-CoV-1

Para eso, hizo un paralelo del Cloralex [que aparece en varios de los vídeos] con un producto equivalente colombiano [Clorox], que tiene una concentración de 5,25% de hipoclorito de sodio. “Asumiendo un volumen de 50 mL en la tapa y luego llevándolo a un volumen de 1 litro (el total del desinfectante que se obtiene en la receta), se alcanza la concentración de 0,26% de hipoclorito de sodio. Dicha concentración, de acuerdo con un reporte del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, está por encima de la de soluciones que ya se han demostrado efectivas contra virus análogos al que produce el COVID-19”, explicó. 

En resumen, la receta si tendría la cantidad de Clorox necesaria para hacer las desinfeccion y, de hecho, no se necesitaría -ni se esperaría- un valor agregado con la adición del vinagre o del Suavitel. 

Pero hay que anotar algo más, además de pudiera ser efectiva para el coronavirus [de nuevo, solo por la acción del hipoclorito], la combinación que se propone en esta receta puede ser peligrosa. 

En palabras de Luis Chávez Duque, ingeniero químico de la Universidad de La Sabana, “el hipoclorito de sodio es muy volátil al contacto con otras sustancias y al mezclarlo con vinagre puede descomponerse y generar gases de cloro que afectan al sistema respiratorio. Provocan tos, ardor en las vías respiratorias y dolor pectoral, por ejemplo. Esto es peligroso y puede afectar a muchas personas si la mezcla es muy volátil o si la concentración de cloro que está usando es muy alta” 

Amezquita lo expresó en estas palabras: “adicionar un ácido débil como es el ácido acético (vinagre) al hipoclorito de sodio es un abordaje que se usa para incrementar la capacidad bactericida de las mezclas, pero produce ácido hipocloroso. Este último ácido es inestable y puede producir gas cloro, que siempre sale en televisión como un gas verdoso. Es bastante tóxico e irritante. Ahora, qué tanto se produzca y qué tan terrible puede ser depende de qué tanto vinagre y Clorox se pongan en la mezcla final”. 

En ese sentido, no es recomendable recurrir a esta receta porque en casa generalmente no se tienen ni el conocimiento para determinar la concentración de los componentes ni los elementos de protección necesarios en caso de que se produzcan los gases. 

Además, como nos dijeron las dos fuentes que consultamos, no es adecuado usar la mezcla del modo en que se recomienda en redes sociales  porque el hipoclorito puede dañar la ropa o los muebles de tela y puede maltratar la piel. “De hecho, la EPA dice que el hipoclorito debe aplicarse de forma uniforme en superficies duras, no en la ropa ni en la piel porque son porosas. Entonces no serviría para desinfectarlas. Solo serviría para muebles”, agregó Chávez. 

Así las cosas, calificamos como falsas (y peligrosas) las publicaciones que recomiendan combinar Suavitel, vinagre, Clorox y agua para desinfectar la piel, muebles y superficies e inactivar al nuevo coronavirus.  

“No es necesario pasar por el riesgo de producir un gas tóxico cuando ya se sabe, de acuerdo con la OMS, que alcohol al 70 por ciento de concentración, el hipoclorito de sodio por sí mismo, y el jabón son las mejores alternativas de desinfección contra el SARS-CoV-2”, concluye Amezquita.