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Jueves, 30 Julio 2020

Explicador: ¿Qué diferencias hay entre epidemia, pandemia y endemia?

Por Laura Castaño Giraldo

Estos términos se relacionan con la intensidad y la capacidad de propagación de enfermedades o eventos de salud, pero tienen diferencias que no deben prestarse para confusiones.

El 1 de junio de 2020 publicamos un chequeo en el que desmentimos publicaciones que aseguraban que la Organización Mundial de la Salud (OMS) había declarado COVID-19 enfermedad endémica. 

En Colombiacheck observamos que el mensaje se difundió de un modo alarmista y muchos usuarios de redes sociales entraron en pánico, así que decidimos hacer este explicador para mostrar, de la forma más sencilla posible, qué significa que una enfermedad sea endémica y qué se entiende por términos como epidemia, pandemia, entre otros. 

Para ello, contactamos al médico Julián Fernández Niño, doctor en epidemiología y profesor del Departamento de Salud Pública de la Universidad del Norte, quien nos permitió ampliar información de la OMS que pondremos, a continuación, por partes.

Epidemia

El primer término que abordaremos será epidemia porque, a pesar de que resuena con mucha frecuencia desde diciembre de 2019, mes en el que aparecieron los primeros contagiados de COVID-19 en el mundo, no siempre se entiende con claridad. 

De acuerdo con el Dicciomed, esta palabra viene del griego “epi”, que significa sobre, y “démos”, que significa pueblo. Fernández Niño explicó que se refiere al “incremento de una enfermedad o un evento de salud por encima de lo habitual, para un momento específico y un lugar específico”. Es decir, cuando empiezan a aparecer más casos de los esperados en un período de tiempo determinado. 

Sobre eso hay que tener en cuenta tres precisiones que hace el médico. La primera es que las epidemias no son solo de enfermedades, también de eventos de salud pública. Por eso, como afirmó él, en ocasiones “se habla de epidemias de suicidios”. 

La segunda precisión es que “no todos los incrementos de casos de una enfermedad son epidemias porque hay incrementos para enfermedades conocidas que se dan, por ejemplo, por el cambio de estaciones, como la influenza”. 

Para el caso de enfermedades respiratorias, Silvana Zapata Bedoya, epidemióloga de campo del Instituto Nacional de Salud, INS, nos dijo en una entrevista para nuestro podcast que en Colombia “tenemos una oleada de picos respiratorios que generan muertes en marzo y abril y en octubre y noviembre”.

La tercera precisión es que, en ocasiones, se utiliza también el término “brote” como sinónimo de epidemia, aunque para Fernández Niño esa denominación se adhiere mejor cuando se trata de un incremento de casos restringido a un área, como, por ejemplo, un brote alimentario en un colegio, que según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se trata de “un incidente en el que dos o más personas presentan una enfermedad semejante después de la ingestión de un mismo alimento, y los análisis epidemiológicos apuntan al alimento como el origen de la enfermedad”. 

Pandemia

El siguiente término es pandemia, que viene del griego “pan”, que significa todo, y "démos", que significa pueblo. Se popularizó nuevamente el 11 de marzo de 2020 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el COVID-19 pandemia global.

¿Y qué significa eso? Según esa misma organización, una pandemia es “la propagación mundial de una nueva enfermedad”. Esta definición ha tenido algunos cambios y, de hecho, como nos dijo Fernández Niño, hay varias consideraciones al respecto, pero, desde su perspectiva como epidemiólogo, la más acertada es la que se refiere a “una epidemia que tiene una alta propagación geográfica”.

Pero ojo: el hecho de que una enfermedad sea pandémica no significa que sea necesariamente letal. El médico insistió en que el término es más “un indicador de propagación sostenida, de persona a persona, en varios continentes”. 

Eso pone sobre la mesa otro aspecto importante que se debe someter a consideración: la transmisión. Fernández Niño reiteró la existencia de varios criterios, pero uno de los más conocidos es aquel que indica que para hablar de pandemia debe haber transmisión autóctona, que “no depende de los casos importados o no son solo casos importados y relacionados” sino que "hay casos contagiados a partir de otras personas”. 

Endemia

Esta palabra tiene origen griego, que se divide así: “en”, que significa dentro, y “démos”, que significa pueblo. 

Aquí ya llegamos al motivo principal de nuestro explicador y por eso nos remitimos al chequeo que mencionamos anteriormente para decir que los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) afirman que una enfermedad es endémica cuando se presenta constante o habitualmente “en una población dentro de una zona geográfica”. 

Sobre eso, Fernández Niño añadió que precisamente se habla de endemia porque la enfermedad “es propia de un lugar”, así como las especies endémicas, y puede variar, de una manera esperada, dentro del margen de los canales endémicos, que, según la OPS, “describen en forma resumida la distribución de frecuencias de la enfermedad para el periodo de un año, basada en el comportamiento observado de la enfermedad durante varios años previos y en secuencia”. 

De todos modos es necesario tener en cuenta que el hecho de que una enfermedad sea endémica no significa que no esté en capacidad de mover epidemias. Tales son los casos del dengue y la malaria. “Dengue es una endemia, pero cuando, por ejemplo, sucede el fenómeno de El Niño, tenemos epidemias de una enfermedad endémica”, explicó el epidemiólogo.

¿Motivo de alarma?

Pero aquí volvemos a lo que nos llamó la atención en un principio, que fue el sentido alarmista de las cadenas falsas que decían que la OMS había declarado COVID-19 enfermedad endémica. 

El médico insistió que este es un tema que siempre debe tratarse con toda la prudencia del caso, pero, desde su punto de vista, “estamos lejos de saber si esta infección se pueda comportar como una endemia y de qué manera puede hacerlo, depende de si va a tener un comportamiento estacional, que estamos por verlo todavía porque esto acaba de comenzar”. Además, “no es lo mismo el primer año que el segundo año, cuando ya ha hecho un primer barrido de susceptibles”. 

Por otro lado, esto es algo que está pendiente de modificación porque el mundo está a la espera de la vacuna y de qué tan efectiva sea. 

Finalmente, Fernández Niño expresó que “el hecho de que sea endémico o no, no necesariamente nos está diciendo que podamos estar más tranquilos o no”. Eso, en realidad, depende de “la magnitud que tenga la endemia y si es algo que podamos manejar en los servicios de salud”, porque “una cosa es una endemia dentro de la capacidad del sistema de salud y otra cosa es una endemia por fuera de la capacidad en salud”. 

Otros términos

En algunos momentos ha aparecido el término hiperendemia para referirse “a una endemia que tiene un comportamiento alto en un lugar específico comparado con otros”, dijo el médico. O, como explica el CDC, cuando hay “niveles persistentes y elevados de aparición”. Sin embargo, no es una palabra que se utilice con frecuencia y corresponde más a los grados de intensidad con que se da una transmisión. 

Fernández Niño también mencionó la existencia del término sindemia, que sucede cuando se tiene “una infección que se propaga rápido” y, al mismo tiempo, se lidia con el impacto de las enfermedades crónicas (como la hipertensión, la diabetes, entre otras). No encontramos en los glosarios de salud de la OMS esta palabra, pero hay reportes de prensa y artículos académicos que sí la han mencionado, como este en el que la definen como “la presentación de dos o más enfermedades o condiciones en una misma persona”.

Viernes, 31 Julio 2020

Explicador: ¿Qué medicamentos y terapias son efectivos contra la COVID-19 y cuáles no? Un repaso de la evidencia que tenemos

Por Chequeado

Hasta ahora, las dos más prometedoras son los esteroides y el Remdesivir. Otras, como la hidroxicloroquina, no han demostrado tener resultados positivos.

Este artículo fue publicado originalmente por Chequeado el 19 de julio de 2020. Este contenido es reproducido aquí como parte de #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network, IFCN (de la cual Colombiacheck es miembro), para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

Portada

Soy médico y científico en la Universidad de Virginia, en los Estados Unidos. Atiendo a pacientes y conduzco investigaciones dirigidas a mejorar los métodos de diagnóstico y tratamiento de las enfermedades infecciosas, incluida la COVID-19. En este artículo repaso lo que sabemos hoy acerca de qué tratamientos son efectivos y cuáles no para tratar el nuevo coronavirus.

Tengamos en cuenta que este campo de la medicina se está desarrollando muy rápido a medida que mejora nuestra comprensión del virus SARS-CoV-2. Por eso, lo que aquí escribo puede cambiar en pocos días o semanas.

A continuación, un listado de tratamientos que han sido probados y acerca de los cuales tenemos más conocimiento.

Hidroxicloroquina o cloroquina – no hay evidencia acerca de su efectividad

Existen 3 ensayos aleatorios controlados hechos con hidroxicloroquina, y en ninguno de ellos se pudo probar ni descartar los efectos, positivos o negativos, sobre el desarrollo clínico del COVID-19 ni sobre la eliminación del virus. Dada la falta de evidencia confiable, estas drogas, habitualmente usadas para tratar la artritis, se deberían usar solo en un contexto de ensayo clínico controlado

Lopinavir/ritonavir – no ayudan

El Lopinavir es un inhibidor de la enzima llamada proteasa del VIH, involucrada en la producción de partículas virales. Los inhibidores de las proteasas del VIH fueron una revolución, que trajo como resultado los tratamientos exitosos con los que contamos hoy para tratar el VIH. En relación a los coronavirus SARS y MERS, el Lopinavir también puede inhibir las enzimas que cumplen un rol similar a la proteasa del VIH. El Ritonavir aumenta el nivel de Lopinavir en la sangre, por lo que la combinación de Lopinavir/Ritonavir se probó en un ensayo clínico aleatorio y controlado para COVID-19.

Lamentablemente no se comprobó ningún efecto sobre los niveles del virus en la garganta ni en la diseminación viral, ni afectó el curso de la enfermedad ni la supervivencia de los pacientes. Por lo tanto, el uso de la combinación Lopinavir/Ritonavir en el tratamiento del COVID-19 no tiene sentido.

Esteroides – sí en casi todos los pacientes de COVID-19

Con el uso de una hormona sintética esteroide, llamada Dexametasona, en pacientes con COVID-19 la mortalidad disminuyó un 17% en un período de 28 días, y acortó los tiempos de hospitalización

Este trabajo se realizó en un ensayo clínico aleatorizado y controlado de más de 6,000 pacientes, y, aunque no se replicó en otro estudio ni se lo sometió a la revisión de pares, la evidencia alcanza para recomendar su uso.

Tocilizumab – muy pronto para juzgar

Tocilizumab es un anticuerpo que bloquea una proteína, llamada receptor de IL-6, para que no se una IL-6 y desencadene inflamaciones. En muchos pacientes con COVID-19, los niveles de IL-6 son más elevados y, en general, el sistema inmune parece hiperactivarse en los pacientes más graves. Esto llevó a muchos médicos a pensar que inhibir el receptor IL-6 podría lograr evitar los cuadros más graves.  

Actualmente, el Tocilizumab está aprobado por la FDA [Ndr: la agencia a cargo de la aprobación de medicamentos en los Estados Unidos] para el tratamiento de la artritis reumatoidea y varias otras afecciones vasculares del colágeno, así como en las “tormentas de citoquina”—una sobrerreacción peligrosa del sistema inmune – que puede estar causada por ciertos tipos de tratamientos para el cáncer y por la COVID-19.

Un estudio observacional retrospectivo encontró que los pacientes con COVID-19 tratados con Tocilizumab presentaron menos necesidad de ventilación mecánica y menor riesgo de muerte. Sin embargo, como carecemos de pruebas clínicas aleatorias y controladas, no hay forma de afirmar que estas mejorías aparentes se hayan debido al tocilizumab y no a la poca precisión que tienen los estudios retrospectivos

Plasma de convalecientes – muy temprano para juzgar

El plasma de convalecientes, -el líquido obtenido de la sangre después de extraer de ella los glóbulos rojos y blancos- contiene anticuerpos de infecciones previas que tuvo el donante. El plasma ha sido usado para prevenir enfermedades infecciosas como la neumonía, el tétano, la difteria, las paperas y la varicela desde hace más de un siglo.  Se cree que beneficia a los pacientes, ya que los anticuerpos que están en el plasma de los sobrevivientes se unen e inactivan a los patógenos o las toxinas de los pacientes. Hasta ahora, el plasma de convalecientes fue usado en miles de pacientes con COVID-19.

Sin embargo, la única prueba clínica aleatoria realizada se hizo sobre una muestra pequeña de solo 103 pacientes que recibieron plasma de convalecientes 14 días después de haberse enfermado. No se observó ninguna diferencia en la mejoría clínica o la mortalidad entre quienes recibieron y quienes no recibieron el tratamiento. El dato alentador es que se observó una disminución considerable en los niveles de virus detectados con PCR.

Por lo tanto, es muy pronto aún para afirmar si el tratamiento es beneficioso y es necesario hacer más pruebas clínicas controladas.

Remdesivir – si, disminuye el tiempo de estadía en el hospital

El Remdesivir es una droga que inhibe la enzima del coronavirus encargada de replicar el genoma RNA viral. Actúa provocando que el copiado se detenga o finalice. En definitiva, impide que el virus se replique.

El tratamiento con Remdesivir, especialmente en pacientes que requieren oxígeno complementario antes de ser conectados a un respirador, redujo la mortalidad y acortó el tiempo promedio de recuperación de 15 a 11 días.

Inhibidores ACE y ARBs – continúen tomándolos

Existía la preocupación de que las drogas llamadas inhibidores ACE o los bloqueadores de los receptores de angiotensina (BRAs), utilizados para tratar la presión arterial y la insuficiencia cardíaca, pudieran aumentar los niveles de las proteínas ACE2, el receptor para el SARS-CoV-2, sobre la superficie de las células del cuerpo. Los médicos pensaron que este hecho podría abrir más puertas de entrada para que el virus infecte las células y, por lo tanto, aumentaría la gravedad de las nuevas infecciones por coronavirus. 

Sin embargo, no existe ninguna evidencia de que esto sea así. La Asociación Americana del Corazón, la Sociedad Americana de Insuficiencia Cardíaca y el Colegio Americano de Cardiología, recomiendan a los pacientes continuar tomando esas medicaciones durante la pandemia en tanto benefician los tratamientos para la alta presión y los infartos

Hemos hecho avances increíbles en cuanto a los tratamientos para la COVID-19. Dos terapias -los esteroides y el Remdesivir-  han demostrado que ayudan. Quienes se vieron beneficiados por estos tratamientos le deben agradecimiento a los pacientes que se ofrecieron a participar en pruebas clínicas controladas y a los médicos y compañías farmacéuticas que las condujeron. 

Esta nota fue publicada originalmente por The Conversation el 1/07/2020 y fue traducida por Inés Hercovich.