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Martes, 11 Mayo 2021

Explicador: ¿Todas las personas migrantes de Venezuela deben registrarse para el Estatuto Temporal de Protección?

Por Jeanfreddy Gutierrez

Migrantes irregulares que entraron antes del 31 de enero de 2021 y regulares con PEP o similares deben inscribirse para obtener el Permiso Temporal de Protección; quienes no lo hagan pueden recibir medidas de expulsión o deportación.

Con el inicio del Registro Único de Migrantes por parte de Migración Colombia, a partir del miércoles 5 de mayo de 2021 y hasta el 24 de noviembre de 2023, inicia la primera etapa del Estatuto de Protección Temporal (EPT) en la que deberán registrarse buena parte de los migrantes venezolanos regulares e irregulares residenciados en Colombia.

El EPT, presentado el 1 de marzo de 2021 por el presidente Iván Duque, es un “mecanismo jurídico que complementa al régimen de protección internacional de refugiados, que permite llenar los vacíos existentes en este régimen, con base en la realidad migratoria y la capacidad de respuesta que tiene el país en materia institucional, social y económica” de acuerdo a Migración Colombia.

Fue creado por la Resolución 0971 de 2021 para “otorgar un beneficio temporal de regularización a quienes cumplan los requisitos establecidos” con el fin de “facilitar el tránsito del Régimen de Protección Temporal al Régimen Migratorio Ordinario”. 

Presentado oficialmente como “complementario al régimen de protección internacional de refugiados que ofrece el resguardo a personas que huyen de su país de origen y que se encuentran en situación de alta vulnerabilidad, en especial más de 966 mil personas venezolanas que se encuentran con estatus irregular en Colombia”.

El Estatuto permitirá a los migrantes que obtengan el Permiso de Protección Temporal (PPT), un documento distinto a la cédula pero con validez e información similar, acceder a servicios de salud, banca y trabajo en igualdad de condiciones que los nacionales colombianos, así como brindar un período de diez años para alcanzar la residencia permanente.

Este período de diez años tiene el fin de abrir tiempo suficiente para solicitar un permiso de residencia permanente (con cinco años de residencia en el país) e incluso para solicitar la nacionalidad (con cinco años de permiso de residencia permanente o dos si contrae matrimonio con un nacional colombiano). 

El Estatuto se implementará en tres fases: en la primera se creará el Registro Único de Migrantes Venezolanos (RUMV) a través del cual se obtendrá información para su identificación y caracterización individual. El trámite se realizará completamente de forma virtual, aunque habrá puntos presenciales (que empezarán a funcionar la primera semana de junio de 2021) en distintas partes del país para quienes por falta de acceso o conocimiento en tecnología, por analfabetismo u otra condición de vulnerabilidad, no lo puedan hacer por Internet.

Después del registro habrá una segunda etapa -que iniciará en septiembre de 2021- en la que cada migrante deberá agendar una cita para acudir al registro biométrico de sus huellas dactilares en la fecha y hora elegida. 

En la fase 3, cada migrante inscrito y con huellas dactilares recibirá en una período de 90 días la decisión o no de recibir el Permiso de Protección Temporal (PPT), el cual estará vigente hasta el 30 de mayo de 2031, cuando se cumplirán los diez años de vigencia del Estatuto. 

Para solicitar residencia permanente se tomará en cuenta el acumulado por el Permiso Especial de Permanencia (PEP).

El PPT podrá ser otorgado a quienes se le corrobore que cumplen los requisitos, como demostrar haber estado en el país antes del 31 de enero de 2021 o haber entrado después de esa fecha de forma legal por un punto migratorio.

Así mismo, puede ser revocado si quien lo obtenga comete un delito, si se le considera una amenaza para el país o si pasa más de 180 días fuera del país, pero permite viajes dentro y fuera de Colombia, incluso para visitar Venezuela.

Este PPT dará acceso a servicios de salud, trabajo y educación, así como la obligación de pagar impuestos pero no implicará entrega de cédula de extranjería ni otorgará derecho a voto como ya chequeamos. Sí otorgará el derecho a la vacunación, aunque no, no se descontará dinero de las nóminas de los colombianos para financiarlo

¿Quienes deben y pueden registrarse?

El director de Migración, Juan Francisco Espinosa Palacios dijo en declaraciones a Radio Nacional de Colombia el 9 de febrero de 2021 que se trata de tres grupos.

Los que DEBEN registrarse:

  1. Migrantes Regulares: aquellos que tiene un Permiso Especial de Permanencia (PEP) o cualquiera de las modalidades de autorización para estar en Colombia como el Permiso de Ingreso y Permanencia (PIP), Permiso Temporal de Permanencia (PTP) y/o Salvoconducto de Permanencia SC- 2 que se obtiene mientras se espera la obtención de la visa por parte de la Cancillería. Estos documentos no se pueden renovar desde la entrada en vigencia del Estatuto, el 5 de mayo de 2021.
  2. Migrantes Irregulares que hayan ingresado a Colombia, incluso por pasos irregulares, hasta el 31 de enero de 2021 y que puedan demostrar su residencia con las llamadas “pruebas sumarias”: se trata de algún tipo de documento laboral, sanitario o de otro tipo expedido por una institución pública o persona natural con cédula de ciudadanía o extranjería como un contrato de arrendamiento.

Los que PUEDEN:

Migrantes regulares que ingresen a territorio nacional durante los dos primeros años de este Estatuto Temporal a partir del 31 de enero de 2021 y hasta el 31 de enero de 2023.

Los que NO DEBEN:

Ciudadanos venezolanos con visa de trabajo tipo M, y por tanto cédula de extranjería, así como aquellos con doble nacionalidad no deben hacer este registro.

Vale la pena resaltar que obtener el PPT o hacer el registro no interrumpe ni entorpece la solicitud de condición de refugiado.

Pruebas sumarias

¿Cuáles son los documentos que Migración Colombia sugiere presentar para demostrar residencia en Colombia desde antes del 31 de enero de 2021 sólo para migrantes irregulares?

De acuerdo al artículo 6 de la resolución 0971 de 2021, serían los siguientes:

  • Documento expedido por una entidad pública colombiana, dentro del ejercicio de sus funciones
  • Documento emitido por una persona jurídica, inscrita en Cámara de Comercio o sometida a supervisión de autoridad de vigilancia y control de nuestro país, suscrita por el representante legal
  • Documento emitido por un nacional colombiano o persona que tenga Cédula de Extranjería expedida por Colombia. En este caso el documento deberá contener el nombre de quien lo suscribe, número de identificación y datos de contacto, así como estar notariado.
  • Los documentos e información que se pretendan hacer valer como prueba sumaria y que ya reposan en las bases de datos de la Unidad Administrativa Especial Migración Colombia, solo requerirán de su actualización por parte del migrante venezolano.
  • La Tarjeta de Movilidad Fronteriza (TMF), por sí sola, no constituye prueba de permanencia en el país.

Y todo aquel documento que permita la individualización del migrante venezolano en situación irregular por sus datos personales y que evidencie su permanencia en el territorio nacional. Si usted posee el PEP o cualquier otro documento migratorio similar, no necesita presentar pruebas sumarias.

La presentación de estas pruebas sumarias así como todo el registro no garantiza la aprobación y entrega del PPT, esto estará a discreción de la evaluación de cada caso por parte de Migración Colombia. Además que se verificará la autenticidad y veracidad de los documentos y datos presentados, con sanciones para quienes mientan o falsifiquen pruebas.

Pero vale resaltar que finalizadas las fechas de registro, habrá también sanciones para quienes no terminen el Registro o no tramiten su solicitud completa.

Como aspecto innovador, estas pruebas sumarias también serán tomadas en cuenta para reconocimiento de identidad de género y personal de los y las migrantes venezolanos transexuales, como explica Caribe Afirmativo.

Trochas no

Espinosa Palacios señaló que quienes ingresen por pasos irregulares no podrán cobijarse al Estatuto y podrán ser objeto de expulsión, deportación u otras medidas de orden migratorio.

Aquí te inscribes en el Registro Único de Migrantes Venezuela (RUMV).

De acuerdo con Migración, el tiempo de inscripción es de aproximadamente 30 minutos, sin embargo, las experiencias de distintos usuarios son disímiles. Especialmente tras el aumento considerable de visitas al sitio web, que lo ha dejado fuera de servicio en varias ocasiones.

Una usuaria que logró conectarse el primer día cuenta su experiencia: “Es solo crear tu usuario, te envían al correo la confirmación de la cuenta y luego haces la activación y llenas los datos socioeconómicos, pero eso me llevó todo el día”. Según Estoy En La Frontera, una iniciativa de cobertura sobre migración del diario La Opinión de Cúcuta, durante el primer día del RUMV, la web Migración Colombia recibió 1 millón 695 mil visitas, que representa 640% más del promedio diario, según Espinosa Palacios.

Sin embargo, poco más de 500 migrantes pudieron crear usuario y contraseña, hacer el registro de usuario y diligenciaron la encuesta socioeconómica, unos 950 quedaron pendientes de terminar la encuesta y 15 mil usuarios sólo pudieron crear el usuario.

¿Cuándo pueden registrarse?

Según el sitio especial creado para el Estatuto, llamado Visibles, quienes ingresaron antes del 31 de enero de 2021, sean regulares o irregulares, pueden inscribirse entre el 5 de mayo de 2021 al 28 de mayo de 2022 mientras que quienes entren regularmente después del 31 de enero de 2021 será entre el 29 de mayo de 2021 hasta el 24 de noviembre de 2023.

https://twitter.com/MigracionCol/status/1390063755879489542

También señaló el funcionario a Radio Nacional que quienes habiéndose vencido estas fechas no llenaron el Registro o habiendo llenado el Registro no terminaron el proceso biométrico y de solicitud del PPT podrán ser también objeto de expulsión, deportación u otras medidas sancionatorias. 

Condiciones

Esta es la lista de requerimientos documentales y personales para que le sea aprobado el PPT.

  • Tener un documento de identidad vigente o vencido (pasaporte, cédula de identidad venezolana, PEP).
  • En caso de ser menor de edad, partida de nacimiento.
  • Declaración expresa de intención de permanecer temporalmente en Colombia.
  • No tener antecedentes, anotaciones ni procesos administrativos o judiciales en curso.
  • No tener en curso investigaciones administrativas migratorias.
  • No tener en su contra medidas de expulsión, deportación o sanción económica vigente.
  • No tener en curso investigaciones o condenas por delitos cometidos en Colombia.

Así lo señala el ABC del Estatuto Temporal de Protección de Migración Colombia.

¿Podrán votar?

Tal como lo escribimos en un artículo pasado, citando información de la Registraduría General de la Nación, “los extranjeros residentes en Colombia [no solo los venezolanos] pueden votar en las elecciones de Autoridades Locales”, como alcaldes, concejos y juntas administradoras locales y municipales.

Pero para poder hacerlo, de acuerdo con la misma entidad, las personas interesadas en votar “deberán presentar su cédula de extranjería como residente vigente y contar con una visa de residente desde hace cinco años o más en Colombia”. 

Pero en ningún caso pueden votar en las elecciones para elegir presidente, congresistas, gobernadores, ni asambleas departamentales, según establece la Ley 1070 de 2006 por medio de la cual se reglamenta el voto para extranjeros residentes en Colombia. 

De hecho, la creación del Estatuto de Protección no implica tampoco que los migrantes venezolanos que accedan a este beneficio podrán votar en las elecciones locales. 

Tal como explicó Lucas Gómez García, gerente de Fronteras de la Presidencia de la República en una transmisión en vivo de La Silla Vacía, el Estatuto de Protección sirve para que los migrantes puedan ingresar al sistema de aseguramiento en salud, puedan legalizar el acceso a educación de los niños venezolanos (incluso podrían acceder a educación superior o al SENA) y a trabajos formales; pero no le da la posibilidad de votar a los migrantes.

“No vamos a nacionalizar a nadie. Justamente un Estatuto Nacional de Protección permite una permanencia en el territorio durante un periodo de diez años, pero no le da la nacionalidad a esa población. No es una medida para nacionalizar a nadie [contrario a lo que dijo el senador Gustavo Bolívar en un trino]. No es una medida para darles cédula y que puedan votar en las elecciones, ni siquiera en las locales”, aclaró el funcionario. 

Sábado, 26 Septiembre 2020

Huir, caminar y soñar en medio de la pandemia

Por Paola Eleonora Rodríguez Gáfaro

La travesía de los venezolanos que siguen saliendo de su país. Ni el miedo al COVID-19 amainó la urgencia de migrar.

Las maletas tricolor han vuelto a aparecer en los bordes de las carreteras de Colombia. Las manos de los venezolanos con el pulgar hacia arriba pidiendo un aventón vuelven a ser parte del paisaje montañoso que arranca en la frontera en Cúcuta y se adentra a través de las calzadas de Colombia.

Son las mismas pieles tostadas por el sol y el frío extremo de los páramos de los Santanderes, los mismos rostros con miradas de zozobra, empapados de sudor, solo que ahora se esconden detrás de un tapabocas. Ni una pandemia como la del COVID-19 amainó la urgencia de huir de un país como la Venezuela de hoy.

Según Response for Venezuelans, una plataforma que monitorea la situación de los migrantes y refugiados venezolanos, en los últimos cinco años, más de 5,1 millones de ciudadanos de ese país han optado por buscar nuevos rumbos en países vecinos, ante la crisis sin precedentes que padecen dentro de su propia tierra. Aunque el número de personas que dejaba Venezuela bajó en marzo pasado, cuando llegó la pandemia, seis meses después el flujo migratorio volvió a aumentar. 

No todos han podido aguantar la presión de un país sumergido en una “Emergencia Humanitaria Compleja” agravada por el COVID-19: ni los que retornaron, poco más de 100.000, ni los que estaban esperando que se fuera el virus para poder huir.

La pandemia complicó la crisis humanitaria dentro de Venezuela.
La pandemia complicó la crisis humanitaria dentro de Venezuela.

Sin poder acceder a alimentos o a servicios desde el mes de julio, muchos venezolanos tomaron la decisión de migrar, sea por primera, segunda o hasta tercera vez, pese a las limitaciones de movilización interna por escasez de gasolina. Se enfrentan a las fronteras cerradas que los obligan a transitar por pasos irregulares y a la incertidumbre que permea a la humanidad entera en tiempos de pandemia.

Desde el 1 de septiembre, cuando inició la reactivación económica en Colombia, de nuevo se ven filas de venezolanos entrando al país. Todos pasan por “las trochas”. La mayoría opta por caminar a lo largo de las carreteras ante la imposibilidad de pagar un pasaje. Y ninguno entra sin sueños, al contrario, llegan repletos de ellos.

Vanessa Apitz, vocera de la Red Humanitaria, organización que agrupa a los distintos puntos de atención con voluntarios apostados en la vía que va desde Cúcuta hasta Bucaramanga, contabiliza entre 120 y 140 migrantes al día. Incluso, el domingo 13 de septiembre emitieron una alerta roja que dio cuenta de la entrada de 400 migrantes.

He aquí un relato que hilvana pedazos de sus historias: el peso de sus razones, los tramos de miedo que enfrentan y algunos de los sueños que guardan. Todas narradas desde el inicio del camino, la vía que va desde Cúcuta hacia Pamplona. Esto es lo que sienten.  

La única solución es caminar, incluso para salir de Venezuela. 
La única solución es caminar, incluso para salir de Venezuela. 

¿Por qué siguen huyendo?

“Terminé mis estudios y me decidí a salir, porque allá no hay futuro, allá la juventud se está perdiendo”, sentencia Ender, de 19 años.

Justamente, el vacío de esperanza de este joven tiene asidero en un presente signado por “la precarización” de la vida de los venezolanos, tal como lo explica Feliciano Reyna, defensor de derechos humanos y presidente de la Asociación Civil Acción Solidaria (ACSOL) en Venezuela.

“En algunos lugares puede significar entre siete y diez horas al día sin electricidad. Puede significar que no hay gas para cocinar y, entonces, hay que organizarse con leña. Puede significar que [en] dos semanas, cuatro semanas, ocho semanas, no llegue el agua, y hay que ver cómo se consigue agua de a poquito. También puede significar que hay productos, pero no hay dinero para comprarlos, entonces, hay que alimentarse con el mínimo básico posible”, describe Reyna.

Salir de Venezuela le tomó nueve días a Ender, entre caminatas, aventones y los barrotes de una celda en la frontera. Partió desde Puerto La Cruz, en el estado Anzoátegui, el lunes 14 de septiembre. Superando el sol y el cansancio de “pedir colas” e inspirado por el anhelo de avanzar, llegó el 19 de septiembre a San Antonio del Táchira, la ciudad fronteriza con Colombia. Pero dice que allí fue retenido por las autoridades venezolanas por haber violado las restricciones de movilización impuestas como medidas de prevención ante la pandemia.

Según Ender, su liberación le costó 80 dólares. Se quedó sin nada de dinero, y todavía le faltan cientos de kilómetros para arribar a su meta, Ecuador, donde lo están esperando sus tías para “trabajar en cualquier cosa”, mientras pueda cumplir su sueño de ser cantante.

Con su mano derecha, Gregorio sujeta a su esposa Fernanda y con la otra una de las bolsas en las que lleva algunas cosas apretujadas. En su espalda, como un canguro al revés, lleva a su bebé, Joseíto. El sueño que persiguen es “echar pa'lante y darle todo a nuestro niño”.

Ellos partieron desde Mérida, llevan tres semanas en carretera, pidiendo aventones y caminando. Él cuenta que salió de su país porque no hay trabajo. Van hacia Bogotá, calcula que les faltan unos seis días para llegar. Allí le ofrecieron “una oportunidad”. El 82,8% de los migrantes venezolanos salió de Venezuela por razones laborales, según la más reciente Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI). 

La historia se repite con Danisbel y Josué, padres de una bebé de dos años que él lleva en sus brazos. Su sueño es poder comprarle las cosas a su niña, tenerle el cuarto bien bonito y brindarle esas comodidades que todo padre quiere darles a sus hijos.

La cabecita de la bebé dormida se acopla al lado izquierdo del cuello de su papá, con ese mismo brazo él la carga mientras sujeta su espalda con su mano derecha. Solo la suelta para secar las lágrimas que sus ojos dejan escapar mientras explica por qué salió de su tierra: “no me daba la base del sueldo, entonces hay que salir del pueblo para rebuscarse”.

Su caso, como muchos, encaja con la noción del doble retorno, pues él ya había estado en Colombia durante casi un año, pero la pandemia lo acorraló económicamente. Regresó a Venezuela cuando comenzó la emergencia sanitaria y ahora tuvo que volver a huir. Trató de trabajar allá, pero el sueldo que le pagaban era de un millón de bolívares, monto que no equivale ni a 10.000 pesos colombianos. “Eso no me sirve, porque donde yo vivía todo se pagaba en pesos”, se queja Josué.

En este sentido, Óscar Calderón, trabajador humanitario y director para América Latina y el Caribe del SJR (Servicio Jesuita para los Refugiados) explica que “el asunto es redescubrir, plantear con mayor insistencia que el hecho de ese retorno en esas condiciones tan precarias no garantizó, ni aseguró, ni fue un indicador de que las causas, de que el agente de persecución, de lo que vivían dentro de Venezuela haya sido un tema superado. Por el contrario, se profundizó”.

Calderón aclara que este doble retorno “denota la debilidad con la que fueron acogidos los venezolanos en los sistemas migratorios en cada país, pero también la gran dificultad que habrá ahora cuando todas estas economías han sido golpeadas, especialmente en el sector informal”.

La otra alternativa es esperar un aventón, pero no es fácil conseguirlo.
La otra alternativa es esperar un aventón, pero no es fácil conseguirlo.

El valor de “cruzar” los límites

La entrada por la trocha de Josué y su familia costó 5.000 pesos pues, según dice, quisieron retenerlo al no tener suficiente dinero para pagar “el paso”. En los 2.219 kilómetros de frontera compartidos por Colombia y Venezuela están presentes 28 estructuras criminales, según el Informe Sin dios ni ley de la Fundación Paz y Reconciliación, Pares.  

Por ello, es considerada una zona “atípica”, debido a los factores que la hacen más compleja a partir de la disputa de poder de estos grupos irregulares que ejercen actividades como el narcotráfico, la trata y el tráfico de personas y la venta de armas, entre otras, tal como lo describe Ronal Rodríguez, el internacionalista e investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.

Con la crisis generalizada debido a la pandemia, “es deseable que Colombia y Venezuela desarrollen vinculaciones y manejos conjuntos para situaciones tan graves como esta”, plantea Rodríguez.

Por su parte, el secretario de Fronteras y Cooperación Internacional de Norte de Santander, Víctor Bautista, admite el ingreso de venezolanos por estos caminos irregulares, al tiempo que espera el apoyo de las autoridades nacionales para “aumentar la seguridad fronteriza, tener un esquema de comercialización para la zona de frontera y lograr además, con los que están retornando de Venezuela, tener un proceso de identificación y control migratorio en plena zona de frontera y no por los sitios irregulares como viene ocurriendo hasta el día de hoy”.

Como miles de sus paisanos, el venezolano Juan Carlos se lanzó a caminar por la carretera desde el estado Yaracuy. Es el patriarca de una familia de 11, entre los que está un bebé de un año. Llevan dos días de camino, pero han corrido con suerte, pues gracias a los aventones han podido avanzar. El destino final es Yopal, Casanare.

Él está convencido de que Colombia les ofrece oportunidades de empleo, mejor salario, comida, vestimenta para su familia, cosas que no puede tener en Venezuela. Ni trabajando un año completo lograría comprarle un par de zapatos a su familia. Allá no comen bien. 

Richard también salió con su esposa y sus seis hijos menores de edad. Cuenta que “en Venezuela ya no existe el bolívar, todo está dolarizado, un paquete de harina de maíz cuesta dos dólares”.

Anitza Freites, directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela, asegura que actualmente “la población venezolana está en situación de pobreza extrema”, dado que el salario mínimo mensual no supera los 1,5 dólares, monto debajo del cual, según el Banco Mundial, se está en esa condición. 

Las razones de Juan Carlos y Richard para migrar parten de la imposibilidad de sostener económicamente a su familia. “Quiero que mis hijos sigan estudiando y que tengan buena alimentación”, clama el segundo.

Muchos venezolanos que entran a Colombia siguen su travesía a pie, algunas veces incluso hasta países como Ecuador, Perú y Chile, explica Vanessa Apitz, también voluntaria de la Fundación Nueva Ilusión en Norte de Santander, uno de los puntos de apoyo de la organización Red Humanitaria. 

En la ruta de los caminantes en los Santanderes solo están funcionando siete puntos de atención, de los 14 que tenía esta Red Humanitaria antes de la emergencia sanitaria. La suspensión obedece a medidas de prevención por el COVID-19, y aunque no prestan servicios de manera “normativa”, varios de sus encargados procuran ofrecer la mayor ayuda y orientación posible a los migrantes que lo requieran, aclara Apitz. 

Ella observa que los venezolanos saliendo de su país son más que los que quieren retornar, pero lo que más le preocupa es la vulnerabilidad de sus compatriotas como caminantes. “Ahí es donde nos debemos centrar, en unas políticas públicas migratorias con enfoque de derechos humanos acorde a la situación que se nos está presentando, ya que tenemos cuatro años en esta situación de migración”, resalta.

En este sentido, Rodríguez apunta que “Colombia no parece estar diseñando una política de integración e inclusión de la migración venezolana de largo aliento, parece estar actuando sólo de forma reactiva”. 

Aún en medio de este panorama, la disposición de los venezolanos que están llegando a Colombia a luchar en medio de la incertidumbre prevalece. Tal como asegura Juan Carlos junto a su familia entera en pleno costado de la vía: “hay que hacer el sacrificio, pero con la confianza en Dios, para que llegue la bendición”. El objetivo es seguir caminando, seguir soñando.

Aunque el horizonte no está claro, los caminantes perseveran. 
Aunque el horizonte no está claro, los caminantes perseveran.