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Sábado, 14 Marzo 2026

Por qué los errores en algunos E-14 no son la gran prueba de fraude masivo que vende el petrismo

Por Alexander Campos Sandoval

Imágenes parciales de formularios sueltos alientan la narrativa del gobierno, pese a que la observación electoral ha reportado normalidad general en las elecciones.

3 DATOS CLAVE:

  1. Tachones o enmendaduras en algunos formatos E-14 de las elecciones del 8 de marzo, donde se cuentan los votos de cada mesa, son utilizados en redes sociales para señalar un supuesto fraude masivo a favor de la oposición.
  2. Contrario a la narrativa promovida por el presidente y sus seguidores, estos formularios no prueban en sí mismos una irregularidad, pues cumplen funciones de transmisión y deben coincidir con otros componentes del kit.
  3. Las misiones de observación dieron un balance positivo sobre la jornada del domingo. El proceso de escrutinio avanza con normalidad.

Capturas de pantalla y fotos de algunos formularios E-14 con tachones y enmiendas circulan en publicaciones que aseguran, principalmente, la narrativa sin sustento de que la Registraduría Nacional facilitó un fraude sistemático el 8 de marzo para “inflar” la votación de la candidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, ganadora de la Gran Consulta por Colombia con 3,2 millones de votos.

La mayoría de las imágenes se comparten sin el contexto suficiente para poder verificarlas: no muestran el número de mesa, el puesto de votación, el municipio ni el código del formulario. Sin embargo, repitiendo una estrategia que se ha dado tras varios comicios, se enmarcan en la asociación de los errores con una presunta irregularidad sistemática a favor o en contra de ciertas candidaturas o partidos.

En este caso, los mayores difusores de estas piezas son probados desinformadores afines al gobierno de Gustavo Petro. Entre ellos, destacan Feminismo electolero (@ClaodioloLopez), Ave Fénix (@LinaLen66067444), Mamertos 2.0🍉(@Mamertos0) y Orlando Curioso (@Orlando71156528). Algunos difundieron piezas abiertamente falsas, verificadas por nuestros colegas de AFP Factual.

El ambientado “riesgo de fraude”

Aunque la oposición también ha recurrido a mentiras para atacar la integridad del proceso y las instituciones democráticas, la desconfianza ha sido sembrada en gran medida por el propio presidente, quien ha cuestionado repetidamente el sistema electoral. Para hacerlo, ha recurrido a datos falsos, engañosos y sin evidencia que han chequeado nuestros colegas de La Silla Vacía.

El 5 de marzo, tres días antes de las votaciones, Petro advirtió sobre un “riesgo de fraude”. En particular, criticó la instrucción del registrador nacional, Hernán Penagos, de dejar casillas en blanco en los E-14, donde se registran los resultados de cada mesa, sugiriendo que esto facilitaría alteraciones posteriores. El ataque, motor de desinformación, omite las razones técnicas de la recomendación, que no era nueva.

Tras las elecciones, aunque su partido, el Pacto Histórico, obtuvo la mayor votación y se consolidó como la principal fuerza del Congreso, ha continuado con el relato de un presunto fraude. De hecho, compartió una de las imágenes falsas que desmintió AFP sobre un supuesto tachón favorable a Valencia en la consulta.

Narrativa recurrente

El alarmismo con los E-14 revive en cada ciclo electoral. En las presidenciales de 2018, se utilizó contra el entonces candidato presidencial del Centro Democrático, Iván Duque, que derrotó a Petro; en las legislativas de 2022, volvió porque el conteo del Pacto Histórico se vio afectado por el diseño del formulario, y en las regionales de 2023, fue utilizado contra candidaturas opuestas al petrismo en Bogotá.

Este fenómeno, paradójicamente, se debe a los avances en la transparencia del sistema: la Ley 1475 de 2011 obliga a la Registraduría a escanear y publicar en su web una de las tres copias de los E-14, la de delegados, para consulta ciudadana inmediata. Esta apertura total permite que cualquiera encuentre equivocaciones de los jurados de votación elegidos por sorteo, que hacen el conteo en las mesas. 

En elecciones anteriores, el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha determinado que la inmensa mayoría de estas inconsistencias son “errores técnicos minúsculos” que no alteran el resultado final de la contienda y que suelen compensarse entre diferentes candidatos. Sin embargo, las supuestas denuncias de fraude con estos formularios se basan en el desconocimiento generalizado del proceso de escrutinio.

El conteo y los tachones

Como explicamos en “Formularios E-14: ¿Denuncias en redes sociales revelan irregularidades electorales?”, los jurados llenan tres ejemplares idénticos del formulario E-14 por mesa con sendos destinos:

  • Claveros: El más importante y el único con validez jurídica. Se deposita en un sobre sellado custodiado por la Policía y se guarda en un “arca triclave” con tres llaves diferentes hasta que llega a los jueces y notarios para el escrutinio oficial.
  • Delegados: Se entrega a la Registraduría para ser escaneado y publicado en la web. Es el que usualmente circula en redes sociales, pero su función es meramente informativa y de contraste.
  • Transmisión: Se utiliza para dictar los datos por teléfono y alimentar el preconteo rápido del día de la elección, que carece de fuerza legal, pero permite entregar información preliminar a la prensa y la ciudadanía.

Un tachón en el ejemplar de delegados no implica fraude siempre que el de claveros esté correcto. Además, el software de escrutinio compara automáticamente el total de votos con el formulario E-11, donde firman los votantes. Si hay más sufragios que personas, el sistema genera una alerta que obliga a la comisión escrutadora a revisar, uno por uno, los tarjetones almacenados en sobres sellados.

Informes positivos

En cuanto a la jornada del 8 de marzo, las misiones de observación han valorado positivamente la transparencia evidenciada a nivel nacional. Ninguna ha respaldado las sospechas de fraude masivo denunciadas por el presidente y sus seguidores en redes sociales.

La de la Unión Europea describió el recuento como preciso y bien organizado, señalando que, aunque hubo confusión en algunos jurados sobre cómo llenar casillas sin votación en los E-14, esto no afectó la exactitud. Por su parte, la delegación de la OEA destacó que la cadena de custodia de los formularios fue adecuada para resguardar su seguridad.

La plataforma Pilas con el Voto, administrada por la MOE de la sociedad civil, recibió 564 reportes de posibles irregularidades. La gran mayoría se centró en fallas de procedimientos de jurados (43%) y publicidad prohibida (26%).

Consultado sobre los formularios E-14, el coordinador del Observatorio Político Electoral de esa organización no gubernamental, Diego Alejandro Rubiano, aclaró: “Hasta la noche del domingo recibimos reportes solo sobre temas de voto libre e intervención de funcionarios en política... Sobre E-14 no recibimos reportes relacionados”.

Posteriormente, su directora, Alejandra Barrios, reportó que sí se han emitido reclamaciones por el diligenciamiento de los E-14 de parte de los delegados de las campañas políticas. Aseguró que hace falta más pedagogía para que los jurados lo ejecuten con mayor precisión.

El proceso de escrutinio 

El escrutinio oficial sigue en curso y es allí donde se resuelven las dudas legítimas por parte de las campañas. En las comisiones escrutadoras departamentales y nacionales, jueces y notarios revisan las actas oficiales en presencia de testigos electorales de todos los partidos políticos, incluyendo los del petrismo y la oposición.

Estas personas tienen el derecho de interponer reclamaciones formales y solicitar recuentos de votos si detectan tachaduras que alteren la realidad del sufragio en el ejemplar de claveros. La presencia simultánea de controles institucionales (como la  Procuraduría y la Fiscalía) y representantes de la sociedad civil organizada, hace que los intentos de manipulación sistemática sean difíciles de ocultar y que puedan ser detectados y corregidos antes de que se entreguen las credenciales definitivas.

La Registraduría Nacional ha recordado que este es un proceso de largo aliento que se realiza en el país desde la expedición del Código Electoral en 1986, que ha permitido a los partidos ‘recuperar’ votos en los escrutinios de 2022 y 2018, por ejemplo.