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Falso
El día anterior a la votación, ya se estaba cocinando la narrativa falsa de un supuesto “desfase” de 885.000 cédulas ajenas al censo electoral oficial para la primera vuelta presidencial que habrían sido incluidas en el software de escrutinio a última hora.
La denuncia ni siquiera había recibido mucha atención antes del cierre de las urnas. Sin embargo, tomó vuelo cuando el presidente, Gustavo Petro, y su candidato, Iván Cepeda, la utilizaron para negarse a aceptar el resultado que puso de segundo al aspirante oficialista, superado por el ultraderechista Abelardo de la Espriella, en la noche del 31 de mayo.
No hubo tal cambio en el censo y el software no lo procesa. Lo que el mandatario presentó como la fecha y horas de supuestos cambios irregulares son los registros de que el programa informático fue compartido para auditoría y observaciones técnicas, días antes de bloquear el sistema definitivo que se usaría, no después. Personas expertas y entidades observadores respaldaron los comicios y recordaron que los resultados tienen trazabilidad contrastable en físico.
Los mensajes del jefe de Estado alientan la desconfianza en el mismo sistema electoral que lo llevó al poder en 2022 y que le ha dado al Pacto Histórico, su partido, victorias en las legislativas de ese año (cuando aún era coalición) y las de 2026. No obstante, él ha insistido en esta estrategia de forma repetitiva y con base en distintas desinformaciones, mientras que el aspirante presidencial izquierdista tuvo que reconocer que sus testigos no han detectado irregularidades en el escrutinio.
El origen rastreable de la narrativa está en publicaciones de la cuenta de X de Wilber Preciado (@wilberpreciado), un usuario petrista con antecedentes de desinformar y difundir acusaciones de fraude. El 30 de mayo, un día antes de las elecciones, publicó: “Aumentaron el censo electoral en el software de preconteo después de haberlo ‘congelado’ en más de 800 mil personas. ¿A quién le van a meter esos 800 mil votos?”.
Al día siguiente, durante la jornada de votación, volvió a insistir en la misma idea: “Hay más de 800 mil votos que podrían ser reemplazados. La Registraduría anuncia que hay 41.420.000 personas habilitadas. Pero en el software aparecen cargados más de 42 millones”. Esa publicación acumuló más de 156.000 visualizaciones.
Horas después, la teoría ganó alcance cuando Petro la retomó tras conocerse los resultados preliminares que daban como ganador de la primera vuelta a De la Espriella. En X, el mandatario afirmó que no aceptaba los resultados del preconteo y aseguró que los algoritmos del software habían sido modificados tres veces en la última semana, incorporando 800.000 personas que, según él, no figuraban en el censo electoral oficial.
Cepeda también expresó inquietudes sobre el tema durante su intervención tras los resultados: “Hay un desfase que queremos verificar en torno al censo electoral, estamos hablando de 885.000 cédulas, queremos que eso se aclare”, afirmó. Posteriormente, algunos usuarios en redes sociales desarrollaron interpretaciones y explicaciones sobre un supuesto fraude basado en esa cifra, vinculando el presunto desfase con los resultados electorales y con el funcionamiento del sistema de preconteo.
Petro insistió de nuevo en la mañana de este martes, con un extenso trino donde dijo tener “bases comprobadas del posible fraude”. Según el presidente, los cambios en el censo y en el número de puestos y mesas fueron realizados el 26 de mayo en la tarde y en la noche. Ahí habrían entrado las 885.409 cédulas que supuestamente “no inscribieron en la fecha legal”, que corresponderían a la diferencia con el archivo de división política (Divipol) de la Registraduría y que, señala, habrían favorecido a De la Espriella.
Estos mensajes del jefe de Estado en X ya suman más de 10 millones de visualizaciones solo en esa red social. A esto, se suma su impacto en otras plataformas, por medio de influenciadores afines y medios de comunicación.
El registrador nacional, Hernán Penagos, aseguró que no había recibido previamente denuncias relacionadas con un supuesto aumento irregular del censo electoral. “Nunca habíamos escuchado una versión de esas”, afirmó en entrevista con Blu Radio.
Su declaración coincide con las de organismos independientes. El subdirector de la Misión de Observación Electoral (MOE) de la sociedad civil, Frey Alejandro Muñoz, le dijo a Noticias Caracol: “No entendemos de dónde viene esa cifra”. La entidad sin ánimo de lucro hizo seguimiento al proceso de inscripción de cédulas y, según explicó, no detectó irregularidades asociadas a un crecimiento anómalo del censo electoral.
La delegación de la Unión Europea (MOE-UE) también señaló en su informe preliminar que el registro fue actualizado siguiendo prácticas internacionales y tuvo un incremento moderado respecto a las elecciones legislativas, asociado a cambios poblacionales. El cierre de inscripciones dos meses antes de la votación también fue reseñado por la evaluación del Centro Carter, una organización no gubernamental estadounidense:
“Para las elecciones presidenciales, la Registraduría actualizó el censo electoral con 203.589 nuevos electores, así como 7.471 ciudadanos que recuperaron sus plenos derechos políticos, por ejemplo, tras cumplir una condena. Se eliminaron 124.115 registros, en su mayoría por fallecimientos notificados o presuntos (ciudadanos nacidos hace 110 años sin renovación de la cédula), así como algunos casos de suspensión de derechos políticos (9.084), como se ha indicado anteriormente. En total, el censo se conformó con 41.421.973 electores, incluidos 1,4 millones en el extranjero”.
No se conocen documentos, informes técnicos, auditorías independientes o evidencias verificables que respalden públicamente la existencia de un desfase de 800.000 registros entre el censo electoral oficial y los sistemas utilizados durante la elección. La publicación de resultados en la página de la Registraduría registra los mismos 41,4 millones de personas habilitadas para sufragar, no las 42,3 millones que denuncia Petro.
Un boletín de la Registraduría, publicado en la noche del 2 de junio, aclaró que la inscripción de ciudadanos concluyó el 31 de marzo y el censo definitivo (de 41’421.973 colombianos) se cerró el 30 de abril de 2026. Según la entidad, este censo fue socializado con las campañas ese mismo día y se les entregó una aplicación para la consulta de los votantes uno a uno el 22 de mayo.
Lo que cambia, con respecto al anuncio oficial del 30 de mayo, es el número de mesas: de 120.527 pasa a 122.020. El último incluye las que funcionaron en el exterior entre el 25 y el 30 de mayo, mientras que la primera solo cuenta las del territorio nacional.
El comunicado de la Registraduría dice que, contrario a lo que señaló Petro, el 26 de mayo no se realizó ninguna modificación a los softwares electorales. Las horas señaladas por el mandatario (1:21 p. m. y 7:21 p. m.) corresponden a los momentos en los que se puso a disposición de las auditorías de los partidos la información de esos sistemas.
Los datos entregados incluyen el archivo de división política electoral, que contiene la información de cada mesa y su ubicación. Es, por su acrónimo, el Divipole al que se refiere el mensaje de Petro como la referencia ante la cual existiría el supuesto desfase.
Y aun si hubiera sido una alteración técnica, habría sido oportuna; no fue cuando “debían estar quietos los algoritmos”, como él señaló el domingo.
La Registraduría informó que los sistemas fueron sometidos a un congelamiento dos días después, entre el 28 y el 29 de mayo. Según la Procuraduría, que estuvo presente en el proceso, en este procedimiento participaron organismos de control, representantes de las campañas, observadores internacionales y auditores técnicos.
En consecuencia, el programa que se utilizó el 31 es idéntico al que quedó en ese momento. Para comprobarlo se utiliza un código único llamado hash, que habría cambiado completamente con la más mínima alteración del código.
La experta en seguridad digital Pilar Sáenz, quien lideró observaciones técnicas del software electoral de 2018 a 2023, explica que los cambios previos a ese congelamiento son normales, no evidencian ninguna irregularidad desde el punto de vista informático. Lo importante, agregó, es que quede constancia de cuáles fueron, quién los hizo y por qué.
En rueda de prensa el 2 de junio, el jefe de la MOE-UE, Esteban González Pons, consultado directamente sobre las denuncias de Petro, descartó cualquier manipulación en la etapa de preconteo y escrutinio.
El informe preliminar de esa misión destacó que la gestión de resultados garantiza transparencia y trazabilidad, que el conteo oficial se realiza mediante escrutinio manual de actas y que el software cuestionado únicamente sirve para recopilar y publicar resultados. Lo mismo dice el Carter.
Ambos coinciden en que los partidos tuvieron la oportunidad de examinar el programa sin hacer reclamaciones. Saenz reconoce que esas observaciones técnicas tienen limitaciones, como explica Economía para la Pipol en nuestra alianza RedCheq, y cuestiona que los resultados de la auditoría internacional contratada con el Centro de Asesoría y Promoción Electoral del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH/CAPEL) no sean públicos, pero también destaca el papel de la trazabilidad en físico como garantía.
La narrativa mezcla dos sistemas distintos: el censo electoral y el programa informático del preconteo. Petro afirmó que no aceptaba los resultados preliminares de la firma privada de los hermanos Bautista, refiriéndose a la contratista logística Thomas Greg & Sons, a la que señaló de agregar las 800.000 cédulas al registro por ser dueña de una parte del sistema (aunque la que totaliza al final sí es del Estado).
Sin embargo, el censo electoral es administrado directamente por la Registraduría, no por la empresa. Penagos ha sido enfático sobre ese punto: “El software de escrutinio y de preconteo no recibe números de cédula, sólo consolida la información que llega de las mesas de votación y de las actas electorales”. En consecuencia, no contiene los datos de las personas inscritas, porque no los necesita.
Sáenz lo confirma. Frente al llamado de Petro a que el escrutinio “debe examinar si los votantes están en el censo oficial que se cerró dos meses antes de las elecciones” o “no son reales”, la consultora aclara que esa comprobación la hacen los jurados en las listas de votantes donde resaltan los números de cédula y cada persona firma y pone su huella. Estos documentos, en papel, llegan a las comisiones escrutadoras para contrastar el total de sufragios con las actas de votación E-14, por ejemplo.
Según la explicación de la Registraduría, precisamente porque los listados ya han sido impresos y distribuidos físicamente en todo el país, resulta inviable incorporar cientos de miles de nuevos registros pocos días antes de la elección. “No hay computadores en las mesas de votación. El censo es físico”, afirmó también Penagos en Blu.
El profesor Yann Baset, director del Centro de Estudios de la Democracia de la Universidad del Rosario, también les dijo a nuestros colegas de Newtral que el conteo realmente está en manos de los jurados de votación por medio de los tarjetones físicos, no de ningún programa informático. “Son ciudadanos que son seleccionados, sorteados para contar los votos y recibir los electores”, explicó. Sáenz y las delegaciones de observación también destacan la trazabilidad manual como una garantía del proceso de escrutinio.
Como señala el académico, este seguimiento documental es el mismo que permite, por ejemplo, desmentir las alegaciones de fraude que utilizan formularios de mesa E-14 fuera de contexto o directamente falseados como supuestas evidencias. Esa ha sido otra narrativa repetitiva del petrismo contra el sistema electoral.
En la mañana del 1 de junio, Cepeda moderó los cuestionamientos que había planteado la noche anterior sobre un supuesto desfase de 885.000 cédulas. Durante una rueda de prensa, el candidato explicó que las dudas iniciales respondían a la necesidad de verificar información antes de pronunciarse de manera definitiva:
“Lo que ha cambiado de la noche de ayer al día de hoy es que nuestro dispositivo de control y verificación de resultados ha estado trabajando intensamente esta noche. Hemos procedido a hacer las verificaciones necesarias y hasta ahora no hemos encontrado evidencia de irregularidades. Hasta el momento debo decirlo, no hemos encontrado evidencia de indicios de irregularidades”.
#ColombiaDecide2026 | "Hasta el momento, no hemos encontrado irregularidades": Iván Cepeda, candidato presidencial, tras los resultados en primera vuelta. Vea su declaración.
— Noticias Caracol (@NoticiasCaracol) June 1, 2026
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A pesar de la retractación de su candidato, Petro madrugó al día siguiente a reforzar su denuncia. Su libreto se parece a los del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el condenado exmandatario Jair Bolsonaro en Brasil, quienes incitaron sendos golpes de estado fallidos con reclamaciones infundadas de fraude luego de perder sus respectivos intentos reeleccionistas en 2020 y 2022. Ya hay quien cita uno de los trinos del mandatario colombiano llamando a continuar por un camino similar.
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