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Viernes, 26 Febrero 2021

Asintomáticos de COVID-19 no son inmunes y también necesitan vacunas

Por Mónica Ospino Orozco

Las vacunas pasan por rigurosas pruebas de seguridad y eficacia antes de ser comercializadas. Aún no se sabe cuánto tiempo puede durar la inmunidad natural al COVID-19 y sí es posible ser víctimas de una reinfección.

La aprobación y puesta en marcha del proceso de vacunación contra el COVID-19 en el mundo entero ha generado un nuevo pico de “infodemia”, especialmente liderado por los movimientos antivacunas y aquellos quienes desconfían del rápido desarrollo de éstas, en el marco de la pandemia provocada por el virus Sars-Cov-2.

Entre las desinformaciones que circulan sobre este tema en redes encontramos esta pieza gráfica que asegura: “Asintomático = inmune (sano). Si el virus no te afecta o ya lo has pasado... ¡¡¡eres inmune!!! NO contagias NO corres peligro NO necesitas vacunas. QUE NO TE ENGAÑEN. Infórmate: La Vacuna no es segura” (sic).

En una plataforma de Facebook a la que tenemos acceso gracias a una alianza en la lucha contra la desinformación encontramos que la imagen ha sido compartida más de 1.400 veces y vista por más de 35.000 personas. 

La pieza también ha sido enviada por WhatsApp, sin embargo, pudimos verificar que su contenido es falso, pues la evidencia científica disponible precisa que las personas asintomáticas pueden volver a contagiarse y desarrollar la enfermedad.

Falso de pieza gráfica asintomáticos

De acuerdo con este apartado de mitos y datos acerca de las vacunas contra el COVID-19 de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC, de Estados Unidos, si tuvo COVID-19 y ya se recuperó, igual debe vacunarse. “Esto se debe a que los expertos todavía no saben cuánto tiempo dura la protección que el organismo genera después de enfermarse y recuperarse del COVID-19. Incluso si se recuperó del COVID-19 es posible, aunque poco frecuente, que pueda volver a infectarse por el virus que causa el COVID-19”.

Pero adicionalmente la Organización Mundial de la Salud, OMS, asegura en su artículo de preguntas y respuestas sobre la enfermedad por coronavirus que incluso los asintomáticos pueden contagiar: “Las personas sin síntomas pueden transmitir el virus. Aún no se sabe con qué frecuencia ocurre”. 

Y en este explicador  que ya habíamos publicado en Colombiacheck, quedó claro que, según la viróloga y magíster en Comunicación, María Fernanda Gutiérrez, “esto puede ser por causas asociadas a la susceptibilidad genética, es decir, a las características propias de cada persona que se heredan y que dan la posibilidad de infectarse y de reaccionar ante el virus mucho o poco a pesar de no haber recibido la vacuna o el medicamento contra el virus. 

Para el médico intensivista y epidemiólogo, Jorge Salazar, director de la Unidad de Cuidados Intensivo de la Clínica Colombia de Cali, es clave tener en cuenta que “un asintomático positivo puede volverse sintomático y presentará cualquiera de los tres tipos de la enfermedad: leve, moderado o severo. La inmunidad de cada persona por factores genéticos, ambientales y nutricionales es diferente”.

Salazar agrega que “todos necesitamos vacuna para ver si con la vacunación del 70 por ciento de la población se alcanza la inmunidad de rebaño y desaparece el virus. El riesgo de contaminarse no pasa y se han presentado casos de nuevo episodios de síntomas por segunda vez. Por eso es que lo mejor es vacunarse”.

Esta misma desinformación ya había sido verificada también por nuestros colegas de AFP Factual, a quienes el médico inmunólogo Arturo Borzutzky, docente en la escuela de medicina de la Universidad Católica de Chile, les aseguró que “una persona que ya tuvo Covid-19 si se vacuna va a robustecer su inmunidad y va a disminuir mucho la probabilidad de que vuelva a enfermarse gravemente. El asintomático también debe vacunarse. Seguramente tiene menos riesgo de contagiarse de forma grave”. 

Vacunas seguras

Otra de las desinformaciones que propaga la pieza gráfica que verificamos en este chequeo es la que dice que “las vacunas no son seguras”. Sin embargo, de nuevo, la afirmación es falsa, pues como ya lo dijimos en este explicador, “cualquier tipo de vacuna, incluyendo las vacunas candidatas para prevenir el COVID-19, antes de ser comercializada, debe demostrar que cumple con unos requisitos básicos: que sea segura (es decir, que no cause efectos secundarios graves), que sea eficaz (que sirva para prevenir el desarrollo de la enfermedad, en los diferentes grupos poblacionales) y que se pueda distribuir a la población que la necesita”.

La OMS además ha insistido en la seguridad de las vacunas y asegura: 

La vacunación es inocua y, aunque pueda producir efectos secundarios, como dolor en el brazo o fiebre baja, suelen ser muy leves y temporales. Si bien no puede descartarse que ocasionen efectos secundarios graves, estos son sumamente raros. Todas las vacunas autorizadas son sometidas a pruebas rigurosas a lo largo de las distintas fases de los ensayos clínicos, y siguen siendo evaluadas con regularidad tras su comercialización. Además, los científicos hacen un seguimiento constante de la información procedente de diversas fuentes en busca de indicios de que causen efectos adversos.

Además de acuerdo con este artículo de los CDC, “para detener una pandemia es necesario utilizar todas las herramientas disponibles. Las vacunas actúan junto al sistema inmunitario para que su organismo esté preparado para combatir el virus si se ve expuesto al mismo. Otras medidas, como el uso de mascarillas y el distanciamiento social, ayudan a reducir su riesgo de estar expuesto al virus y de propagarlo a otras personas. La mejor protección contra el COVID-19 será vacunarse”.

Con todas estas evidencias, la conclusión es que la publicación que invita a no vacunarse a los asintomáticos por ser inmunes a COVID- 19 es falsa y promueve premisas incorrectas.

 

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Lunes, 08 Febrero 2021

Las mentiras de Chinda Brandolino sobre las vacunas contra el COVID-19

Por Laura Rodríguez Salamanca

Un video en el que la médica argentina señala que las vacunas de ARN mensajero son sustancias ‘transgénicas’ que podría modificar el genoma humano se ha viralizado. Pero sus acusaciones carecen de sustento.

“No son propiamente vacunas. Son sustancias transgénicas”, “van a utilizar el ácido ribonucleico que va a modificar los genes de la persona que las reciban” (sic), “la mayoría de los varones que la reciban van a quedar estériles”. Así son las acusaciones que Chinda Brandolino, una médica argentina reconocida por su postura antivacunas, hace sobre las vacunas de ARN mensajero contra el COVID-19 en un video que se ha viralizado en redes sociales.

Sus afirmaciones han sido tomadas como ciertas por muchos usuarios, pero son falsas. Se basan en “evidencia” sin sustento, incluyen definiciones erradas sobre la transgénesis y las vacunas de ARN mensajero y hacen parecer posible la modificación del ADN a través de la vacunación. 

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El video es un fragmento de una de las muchas entrevistas que Brandolino le ha concedido al canal argentino Toda La Verdad Primero (TVL1) “que se asocia con posturas de ultraderecha”, según escribieron nuestros colegas verificadores de Chequeado, en Argentina. 

Pero no solo ha circulado en ese país. También encontramos publicaciones en México, Chile y, por supuesto, en Colombia. En este último, por ejemplo, una publicación que hizo un usuario de Bucaramanga con el material ha sido compartida más de 370.000 veces. 

En Facebook, según una herramienta a la que tenemos acceso por una alianza en la lucha contra la desinformación, el video compartido por páginas como Esclavos de la Matrix (que divulgó varias desinformaciones en las elecciones de Estados Unidos) y Mundo Matrix ha sido visto por más de 32 millones de personas y compartido por más de un millón.

De hecho, en el proceso de investigación encontramos que Brandolino ha tenido espacio para presentar sus posturas contra la vacunas en Colombia. El 31 de marzo de 2020 fue entrevistada por el periodista Julián Parra en Nocturna RCN, de RCN Radio. 

“Durante muchos años se le reconoce como una persona seria en sus opiniones. Alguien podrá estar de acuerdo, otros podrán no estar de acuerdo con lo que dice la doctora, pero indudablemente que lo dice con el mayor rigor desde su punto de vista”, dijo el periodista al inicio de la entrevista. 

Durante este espacio, de más de 40 minutos, Brandolino sostuvo desinformaciones que ya hemos verificado como que “la vacuna tendrá un microchip” y que Bill Gates anunció la pandemia en una conferencia, en la cual, supuestamente, también propuso la reducción de la población.

En Colombiacheck resumimos los principales errores en los que incurre Brandolino al alertar a la población sobre la seguridad y supuestos posibles efectos de las vacunas de ARN mensajero, que usan Pfizer-BioNTech y Moderna.

Este tipo de material ya había sido chequeado por varios de nuestros colegas verificadores como AFP Factual y Verificado, que lo calificaron como falso.

“Van a utilizar ácido ribonucleico que va a modificar los genes de la persona que la reciba, van a manejar los genes de la persona, sus pensamientos, sus sentimientos, su expresión física”.

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Como ya dijimos, las acusaciones de Brandolino son específicamente sobre las vacunas de ácido ribonucleico mensajero (ARNm), que se están usando por primera vez en la historia para inmunización. Y ella no es la única que ha generado desinformaciones que relacionan a las vacunas con cambios en el ADN. Desde que se inició la pandemia hemos verificado varias veces publicaciones de este tipo (1, 2 y 3

Así que entender cómo funcionan estas vacunas resulta fundamental para comprender en qué radican las malinterpretaciones de la médica y de quienes comparten su postura. 

Las vacunas de ARNm, a diferencia de las vacunas tradicionales, no usan virus atenuados o inactivos o partes de gérmenes, sino que “son novedosas en tanto utilizan ingeniería genética para generar una respuesta inmunitaria en el organismo”, según anotó AFP Factual en un artículo y aclaramos en Colombiacheck en un explicador.

¿Qué quiere decir esto? Vamos por partes. Como le explicó a Colombiacheck Sherly Montaguth, bióloga de la Universidad de Pamplona (Norte de Santander) dedicada a la comunicación científica, “el ADN contiene la información genética del individuo, incluidas las proteínas que produce. Para que una célula produzca una proteína, esta requiere de la secuencia de ADN que codifica esa proteína y necesita a los ribosomas que tiene en su citoplasma para hacerla”. 

Pero, de acuerdo con la profesional, como el “ADN está dentro del núcleo encerrado y no puede salir a darle el código a los ribosomas, este manda una especie de copia de la secuencia de la proteína en forma de ARN mensajero (ARNm), que es el que viaja por el citoplasma y entrega la información a los ribosomas para que produzcan la proteína”.

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Fuente: Alejandro Porto, CC0, via Wikimedia Commons.

En ese sentido, como nos explicó Montaguth, lo que hacen las vacunas de ARNm es “introducir un ARNm modificado que tiene la información genética necesaria para que nuestras células produzcan la proteína spike, que se encuentra en la cubierta del coronavirus y que le permite engañar a la membrana de nuestras células para que permitan el ingreso del virus”. 

De este modo, algunas células de quienes reciben las vacunas de ARNm expresan dicha proteína (spike) del virus y así desencadenan una respuesta inmune, es decir hacen que el sistema inmune produzca anticuerpos o defensas, para estar protegidos cuando entren en contacto con el coronavirus realmente. 

Pero decir que este ARNm va a modificar “los genes de la persona” es falso. Según coincidieron las dos biólogas a las que consultamos para esta verificación, introducir el ARNm al ADN es“imposible”. 

En primer lugar, como le dijo María Victoria Sánchez, investigadora del Laboratorio de inmunología y desarrollo de vacunas del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (Mendoza, Argentina) a AFP, el genoma no se ve afectado porque “el proceso de traducción del código genético en una proteína se lleva a cabo en el citoplasma, no en el núcleo de la célula”.

Así mismo, según le dijo a Colombiacheck Vanesa López Guerrero, bióloga e investigadora en infecciones virales de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México, “es imposible que el ARNm se integre al genoma porque son moléculas diferentes”.

“El DNA [o ADN, en español] es una molécula de doble cadena que, además, tiene otras bases nitrogenadas como la adenina y la citosina, mientras que el RNA [o ARN, en español] es de cadena sencilla y tiene como base nitrogenada el uracilo. Entonces, una doble cadena con una cadena sencilla no se pueden empatar”, anotó López. 

Es que, según nos dijo López, introducir una molécula dentro del núcleo de las células no es tarea sencilla como la hace parecer Brandolino. El ADN, como ya lo explicamos, “está dentro del núcleo que tiene doble membrana y además está asociado a proteínas. Es decir, es tan compacto que acceder al núcleo realmente cuesta muchísimo trabajo aún a nivel experimental”. 

También hay que explicar que, una vez se traducen en proteína del virus, el ARN mensajero se degrada y la propia célula se encarga de eliminarlo. “Por eso, este tipo de vacunas requieren refuerzo”, explicó López. 

Finalmente es necesario aclarar que Brandolino cae en un error al afirmar que al cambiar el ADN se “van a manejar los genes de la persona, sus pensamientos, sus sentimientos, su expresión física”. 

La razón, en palabras de Montaguth, es que “el ADN por supuesto influye en cómo está conformado el cerebro de un individuo, y en algunos casos los genes del ADN tienen algo que ver con cómo el cerebro reacciona a ciertos estímulos, pero nuestros pensamientos y sentimientos no vienen escritos en el ADN”. 

“No son propiamente vacunas. Son sustancias transgénicas y todo científico que sabe que hacer transgénesis es modificar el genoma de una célula”.

 

CALIFICACIÓN

En este caso, Brandolino mezcla peras con manzanas partiendo de su incomprensión, como ya dijimos antes, de que las vacunas de ARNm no tienen ninguna capacidad de modificar el ADN. 

Como dijo Montaguth a Colombiacheck, transgénesis es “el método por el cual se logra integrar en el ADN de un ser vivo, un fragmento de ADN de otro organismo diferente con el objetivo de expresar una característica deseada y útil”. 

Esta tecnología tiene aplicación en diferentes industrias. La bióloga nos dio un par de ejemplos: en medicina se usan para producción de medicamentos como la insulina, que solía extraerse de cerdos y vacas, pero que ahora es producida por “bacterias transgénicas a las cuales se les integró la información genética necesaria para que pudieran sintetizar o producir la insulina”. También se usan para el mejoramiento de animales de producción y cultivos. 

En ciertos casos, según refirió Montaguth, esta tecnología se ha usado en algunas partes del proceso de desarrollo de vacunas, como las recombinantes contra la influenza o contra el ébola. Por ejemplo, “para modificar ratones de laboratorio para investigación, como los ratones transgénicos que fueron modificados para ser susceptibles al coronavirus y así facilitar la investigación en vacunas”. 

Pero, en todo caso, “hay que aclarar que las vacunas que se hacen con ingeniería genética no son transgénicas en sí mismas”, le dijo Montaguth a Colombiacheck. Tampoco producen transgénesis, como dice Brandolino. La razón: no mezclan ADN de varios organismos ni tienen el propósito o la capacidad de modificar el ADN. 

“No puedo imaginar ninguna conexión entre las vacunas de ARNm y los organismos genéticamente modificados”, le dijo Kenneth Witwer, profesor de patología y neurología molecular y comparativa en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, a AFP sobre este asunto.

"Lo que he estudiado sobre todo de las dos vacunas inglesas, la de Astrazeneca y la de Pfizer, es que [con] ambas…la mayoría de los varones que las reciben quedan estériles”.

CALIFICACIÓN

En esta afirmación, la argentina comete tres equivocaciones. Primero, la vacuna de Pfizer-BioNTech, que es de ARN mensajero, no es inglesa sino resultado del trabajo de un laboratorio estadounidenses y uno alemán. 

Segundo, la vacuna de Oxford-Astrazeneca, que sí es britanico-sueca, no emplea el ARNm, que Brandolino ataca durante el video, sino que usa un adenovirus de chimpancé modificado con el gen de la proteína del nuevo coronavirus.

Tercero, en ninguno de los dos casos, las vacunas tienen efectos sobre la fertilidad masculina.

Como escribieron nuestros colegas de AFP Factual, no es la primera vez que Brandolino hace ese tipo de relaciones, “que comparte con otros médicos argentinos, como el genetista Luis Marcelo Martínez, cuyas desinformaciones han sido verificadas por AFP Factual”.

Brandolino ha basado en varias oportunidades sus acusaciones en un documento publicado por Martínez en julio de 2020 titulado “Cronología Target Vacuna contra COVID-19” con el aval de la Junta Argentina de Revisión Científica. Martínez dice ser parte de esta organización, que como investigó AFP, no hace parte del Registro Nacional de Sociedades de ese país. 

Pero en Colombiacheck verificamos el supuesto informe en noviembre de 2020 con ayuda del investigador colombiano Pablo Ortíz, quien tiene un doctorado en biología molecular de la Universidad de Puerto Rico y estudios posdoctorales en las universidades de Massachusetts y de Yale. Y encontramos que el informe no es verdaderamente un documento científico. 

El supuesto estudio no ha sido publicado en ninguna revista científica o servicio de preimpresión, solo aparece en Google Drive. Además, presenta errores ortográficos. “Es un compilado de ideas distorsionadas y descontextualizadas de una revisión de artículos científicos (...) algunos de los cuales datan de hace 20 años”, escribimos en la verificación, en la que, por supuesto, calificamos la información como falsa. 

De hecho, al consultarle a López Guerrero sobre un posible impacto de las vacunas de ARNm en la fertilidad nos respondió:  

“La única manera en que podríamos modificar la fertilidad de una persona con la vacuna es llegando a los óvulos y a los espermatozoides, si ese fuera el caso, y modificándolas de tal manera que ya no se produzcan o generen. Pero eso no pasa porque la vacuna de ARNm la ponen en el brazo y las células que se llegan a tomar ese RNA están asociadas de manera local: algunas células del sistema inmune, algunas células musculares y fibroblastos. Pero en ningún caso las células reproductivas”. 

Así las cosas, calificamos como falso el video en el que la médica argentina Chinda Brandolino señala que las vacunas de ARN mensajero contra el coronavirus son sustancias transgénicas que pueden modificar el ADN y provocar infertilidad. Sus acusaciones no tienen sustento científico y se basan en errores sobre el funcionamiento de este tipo de vacunas.