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Cuestionable

Jueves, 24 Junio 2021

Es engañoso atribuir a las aglomeraciones más de 10.000 muertes por COVID-19, como dijo Duque

Por Gloria Correa

No hay datos exactos o estudios que hayan calculado el porcentaje de muertes atribuibles a las aglomeraciones en el país. Las marchas pudieron incidir en los contagios y muertes pero no es posible saber, aún, en qué porcentaje.

El presidente Ivan Duque  publicó un trino el 21 de junio de 2021 en su cuenta oficial, en el que señalaba: “Más de 10 mil muertes se hubieran prevenido si no hubiéramos tenido aglomeraciones en las últimas 6 o 7 semanas”. 

Las afirmaciones fueron hechas inicialmente en un discurso que dio luego de una ceremonia religiosa que se celebró en la Casa de Nariño ese mismo día en memoria de las 100.000 víctimas que ha dejado hasta ahora la pandemia en Colombia.

Lo dicho por Duque generó gran controversia y múltiples comentarios en Twitter (1, 2, 3, 4, 5, 6), así como publicaciones en medios de comunicación nacionales (1, 2, 3 y 4).

El presidente no dijo explícitamente si se refería a las aglomeraciones del Paro Nacional. Sin embargo, las seis o siete semanas mencionadas por Duque coinciden con las manifestaciones que comenzaron el 28 de abril de 2021.

En Colombiacheck verificamos la frase y encontramos que es cuestionable, pues las causas de las devastadoras cifras del “tercer pico” son múltiples e incluyen tanto las aglomeraciones como otros factores (apertura económica, relajación en las medidas de bioseguridad, circulación de nuevas variantes, velocidad de vacunación, entre otros). Así lo han señalado especialistas en epidemiología y salud pública, como aclaramos en un explicador previo.

Además, hasta ahora no hay estudios publicados que hayan estimado un porcentaje específico del impacto de cada uno de esos factores en las cifras del país, por lo tanto no se puede afirmar que más de 10.000 muertes por COVID-19 se hubiesen prevenido si las aglomeraciones no se hubieran dado, como señaló el presidente Duque.

Reporte de fallecimientos por COVID-19 y los datos de Duque

Duque hizo sus afirmaciones sobre las más de 10.000 muertes y las aglomeraciones delimitándolas a las últimas “seis o siete semanas”.

De ese modo, el total de fallecimientos reportados por COVID-19 en ese periodo corresponderían a los datos registrados entre el 28 de abril (fecha de inicio del paro) y el 21 de junio de 2021 (día en que Duque lanzó la afirmación que estamos verificando), para las siete semanas, o entre el 5 de mayo de 2021 y el 21 de junio, para las seis semanas.

Al revisar los datos reportados por MinSalud y el Instituto Nacional de Salud, el total de fallecidos por COVID-19 en las últimas seis semanas hasta la fecha en la que Duque hizo su alocución, sería de 24.567, y para las siete semanas, sería 27.857 fallecidos. Por lo tanto las 10.000 muertes a las que haría referencia el presidente corresponderían aproximadamente a un 40,72 % de las muertes del primer caso o a un 35,89 % del segundo.

Reporte de fallecidos 24 de junio de 2021
 

cifras covid19 abril 28 de 2021datos covid19 mayo 5 de 2021datos junio 21 covid19

Fuente: https://twitter.com/MinSaludCol

Pero aquí surge el cuestionamiento de dónde el presidente asumió tales datos y basado en qué criterios para atribuirlos a las aglomeraciones. 

Encontramos que en una publicación de BBC News del 17 de junio, el Ministro de Salud de Colombia, Fernando Ruiz, atribuyó unos porcentajes arbitrarios a ciertos factores que pudieron influir en el pico: "La responsabilidad de este pico tiene que ver, de acuerdo con nuestra estimación, en un 50% con las aglomeraciones (de las protestas), un 30% con las variantes y un 20% con la actividad económica". 

Ese 50 % de las aglomeraciones dado por el Ministro, sería cercano a los cálculos que hizo el presidente. Sin embargo, en Colombiacheck consultamos a la oficina de prensa de MinSalud para conocer la fuente exacta de dónde obtuvieron tales porcentajes, y remitieron nuestra consulta al área de epidemiología, pero a la fecha de publicación de este chequeo no hemos recibido los datos. También enviamos nuestra inquietud a Julián A. Fernández Niño, director de Epidemiología y Demografía del Ministerio de Salud y Protección Social, y tampoco obtuvimos respuesta. 

Sin embargo, en la misma publicación de BBC News, resaltaron que los expertos consultados, incluyendo al Ministro Ruiz, “concuerdan en que es difícil saber con exactitud cuánta responsabilidad tienen las protestas en la crisis sanitaria, debido a que el estallido coincidió con varias medidas de reapertura de la actividad económica, y la llegada, comprobada por las autoridades, de al menos dos de las cuatro variantes que exacerban la transmisibilidad”.

Una perspectiva epidemiológica y de salud pública del tercer pico y las muertes por COVID-19

La supuesta relación directa existente entre las marchas y el tercer pico de la pandemia, ya había sido sugerida tanto por el mismo Duque, como por el Ministro de Salud y la alcaldesa de Bogotá, Claudia López

El médico y salubrista Andrés Ignacio Vecino Ortíz, economista en salud y PhD en Sistemas de Salud de la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos, explicó previamente a Colombiacheck sobre este tema:

“Hay dos grandes razones por las que hay más casos de contagios y muertes por COVID-19, una es por el incremento de contactos y la otra es la circulación de las nuevas variantes del virus. El aumento de la tasa de contacto pudo verse influenciado por las protestas donde se rompieron las medidas de bioseguridad y también lo ha sido por la reapertura económica. Pero atribuir los casos a una razón o a la otra es politizar la pandemia. Aún no tenemos estudios y datos que muestren una proporción atribuible mayor a alguno de los dos escenarios”. 

Además el mismo Vecino resaltó a BBC News sobre este escenario: "La lectura no puede ser puramente epidemiológica, porque los costos de no reactivar la economía son pobreza, mala educación y desempleo, y los costos de no protestar son violar la Constitución". 

Por otra parte, tres especialistas en epidemiología de nacionalidad colombiana (Laura Andrea Rodriguez Villamizar, José Moreno Montoya y Álvaro Javier Idrovo) analizaron recientemente las cifras de este tercer pico en relación a las aglomeraciones que se dieron en cinco ciudades del país, y el 22 de junio publicaron una columna en el medio nacional El Espectador sobre sus conclusiones.

Los autores señalaron que sus análisis hacen parte de un estudio que se encuentra en formato pre-impreso en el repositorio MedRxiv, es decir, que aún no ha sido revisado por otros científicos.

Pantallazo estudio MedRvix

En Colombiacheck consultamos a la doctora Laura Andrea Rodríguez Villamizar, PhD en ciencias de la salud pública de la Universidad de Alberta en Canadá, quien hizo parte de ese grupo de epidemiólogos a quien también consultamos sobre la afirmación de Duque y explicó que según los datos analizados del SIVIGILA sobre COVID-19, después del inicio de las manifestaciones en cinco ciudades, encontraron resultados y comportamientos diferentes en cada ciudad.

Esto fue lo que nos dijo Rodríguez:

Con los datos analizados hasta 2 semanas después del inicio de las protestas (15 de mayo [de 2021]) lo que se ve es un comportamiento distinto en las ciudades que parece estar relacionado con el momento de la epidemia en cada ciudad. En Cali vimos evidencia de aumento de casos luego del inicio del Paro Nacional pero el efecto en Barranquilla fue contrario; allí siguió con su tendencia decreciente. En Bucaramanga se dio un aumento de casos, pero no se pudo evidenciar lo mismo para Bogotá ni Medellín.

Si se miran los datos luego del 15 de mayo se ven incrementos mayores que parecen estar relacionados con tiempos de incubación posteriores al puente festivo de mayo (celebraciones del día de la madre) y se comienzan a mezclar con toda la apertura que se hizo en las distintas ciudades. En conclusión, esas aglomeraciones de personas, especialmente en lugares cerrados y mal ventilados, han demostrado incrementar el riesgo de contagio, pero eso no es sólo por las manifestaciones del paro, sino fiestas, celebraciones, eventos comerciales, etcétera. Por eso nuestra invitación es a evitar cualquier tipo de aglomeración pública o privada en este momento de la pandemia”.

En el mismo sentido se manifestó Diego Roselli, neurólogo con estudios en Salud Pública, en una entrevista hecha a colegas verificadores de La Silla Vacía

Saber cuántos de los muertos o de los casos nuevos son atribuibles a las manifestaciones es especulación. No hay manera de saberlo con precisión. Es indudable, por el conocimiento que tenemos hoy de la enfermedad (que las aglomeraciones facilitan su contagio) que, a pesar de que las manifestaciones han sido en su mayoría al aire libre, seguro que han tenido algún efecto. ¿Cuánto? No me atrevería ni siquiera a lanzar un porcentaje”.

Otros estudios y análisis de aglomeraciones en la pandemia

Desde el inicio de la pandemia se resaltó que tanto la falta de distanciamiento físico como las aglomeraciones, principalmente en espacios cerrados, son factores de riesgo para la transmisión del coronavirus (1, 2, 3).

Sin embargo, estudios y análisis de las multitudes no necesariamente se han traducido en un aumento en el número de casos, siempre que sean en espacios abiertos y con adecuadas normas de bioseguridad. 

En países como Estados Unidos donde el movimiento Black Lives Matter estuvo asociado a múltiples marchas luego de la muerte de George Floyd, análisis del impacto de las aglomeraciones encontraron que no en todos los casos las protestas se tradujeron en aumento de las cifras de la pandemia. 

Una publicación hecha en agosto de 2020, por un grupo de universidades estadounidenses que incluyó a la Universidad de Harvard y para la que entrevistaron a 37.325 personas, indicó que un 4,9 % de los adultos de Estados Unidos acudió a protestas contra el racismo y/o la violencia policial, pero no encontraron una relación entre quienes informaron haber participado y el aumento de casos de COVID-19. Los investigadores concluyeron que las aglomeraciones al aire libre "no fueron un conductor clave" en la propagación de contagios y resaltaron que la proximidad en espacios cerrados, sigue siendo un riesgo mayor.

Otro estudio publicado en Journal of Public Health sí encontró una correlación positiva entre el aumento de los contagios y las protestas en seis de ocho ciudades de Estados Unidos estudiadas donde hubo marchas y reapertura económica de forma concomitante, así los autores resaltaron que es una prioridad conservar las medidas de bioseguridad.

Por su parte, Rodríguez, Moreno e Idrovo, los tres especialistas que analizaron los datos de la pandemia en Colombia en relación a las protestas del paro Nacional concluyeron

Los resultados de nuestros hallazgos que parecen desafiar la ‘verdad’, son similares al fenómeno observado en Estados Unidos después de la muerte de George Floyd y las subsecuentes protestas sociales. Algunos estudios mostraron como efecto incremento en el número de casos de COVID-19 y otros no, lo que sugiere diferentes resultados según el lugar y el abordaje de análisis”.  

Y enfatizaron:

En consecuencia, es un deber social que quienes han afirmado y generalizado sobre la responsabilidad de las protestas sociales en la ocurrencia de casos de COVID-19 revisen sus discursos a partir de estos resultados y eviten generalizar. Estos resultados no quieren decir que las aglomeraciones de personas no tienen efecto sobre el contagio, sino que el riesgo de contagio no es igual en todas las poblaciones ni en todas las condiciones”.

En conclusión, la afirmación hecha por Duque en la que atribuyó más de 10.000 muertes por COVID-19 de las últimas seis o siete semanas a las aglomeraciones, es cuestionable, pues a pesar de que las aglomeraciones pueden incidir en los contagios y posteriormente en las muertes por esta enfermedad, el presidente usó una cifra arbitraria para la que hasta ahora no hay evidencia científica o estudios que la respalden con exactitud. 

Para leer otros chequeos o explicadores sobre la pandemia, puede visitar nuestro especial Mentiras y Verdades sobre el Coronavirus , también puede dejarnos solicitudes para chequear algún tema de su interés y ante el cual sospeche se trate de desinformación aquí

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Falso

Martes, 22 Junio 2021

Director de farmacéutica Merck no recomendó inhalar vapor de agua para el COVID-19

Por Gloria Correa

No hay evidencia científica de que inhalar vapor de agua o tomar agua caliente sean tratamientos para el nuevo coronavirus, en cambio pueden favorecer quemaduras.

Una viralizada cadena señala que Ken Frazier, director de la farmacéutica Merck, en una entrevista dijo entre otras cosas: “El agua caliente que se bebe ya sea con limón o con guarapos de ramas, es muy buena para prevenir y ayudar a erradicar el virus de la garganta”.

Y también señalan que el coronavirus se oculta detrás del seno paranasal de la nariz por 3 o 4 días. “Tienes que atacar y matar este virus con abundantes vaporizaciones”, señala la desinformación que para finalizar da indicaciones sobre tales inhalaciones. Pero todo esto no lo dijo Frazier y tampoco tiene sustento científico.

De la cadena se han publicado pantallazos y fragmentos en redes sociales como Facebook (1, 2, 3, 4 y 5), Twitter (1, 2) y páginas web (1). La publicación ha circulado por varios países a lo largo del 2021, por lo que colegas verificadores de la International Fact Checking Network, IFCN, organización de la que hacemos parte, como Maldita, Animal Político, AFP Factual y Chequeado, también la han verificado desmintiendo lo que transmite.

pantallazo cadena etiqueta falso

 

Gran parte de esas supuestas recomendaciones para tratar el COVID-19 circularon en 2020 en otras publicaciones y los verificamos en chequeos previos (1, 2) enfatizando que no hay evidencia científica que las respalde. Por el contrario, se han demostrado los riesgos de estas prácticas para la salud, como las quemaduras y en consecuencia un aumento en la susceptibilidad a infectarse por virus o bacterias si los tejidos se lesionan. 

Además en esta reciclada desinformación hacen uso de los sesgos cognitivos, una estrategia que facilita que muchas personas las crean. En este caso se usa el sesgo de autoridad, a través del cual nuestra mente valora de manera excesiva las opiniones de un experto basados en su prestigio, aun cuando sus argumentos sean incorrectos o, como ocurrió acá, ni siquiera él los haya dicho. 

Kenneth Frazier no ha dado recomendaciones para tratar o prevenir el COVID-19

En la publicación comienzan señalando que el director de Merck hizo las recomendaciones que le atribuyen en una entrevista con un profesor de Harvard: “Ken Frazier, director ejecutivo del principal productor de vacunas del mundo, la farmacéutica Merck & Co., en una entrevista con el profesor Tsedal Neeley, de la Escuela de Negocios de Harvard dijo...”.

Kenneth Carleton Frazier, o Ken Frazier como señala la publicación, es un abogado estadounidense y actual director ejecutivo de la farmacéutica Merck & Co. Esta empresa durante la pandemia sí ha estado involucrada en la investigación de medicamentos y vacunas frente al COVID-19 como lo anuncian en su sitio web.

Sin embargo, la publicación se equivoca al referirse a Tsedal Neeley, pues realmente es una profesora en la Escuela de Negocios de Harvard. Y Frazier sí tuvo una entrevista con ella en medio de la pandemia, el 13 de julio de 2020, pero en ningún momento dio recomendaciones para el tratamiento de COVID-19 como intentan atribuirle.

En la página web de la Escuela de Negocios de Harvard fue publicada dicha entrevista incluyendo el video y la transcripción de la misma. Allí se pone en evidencia que Neely y Frazier abordaron temas como la búsqueda de una vacuna contra el coronavirus, el racismo en el lugar de trabajo y aspectos personales de la vida del ejecutivo.

Por su parte la misma Neeley le corroboró a los colegas verificadores de AFP Factual que es “falso” que Frazier hubiese hecho alguno de los señalamientos que le atribuyen. Y Patrick Ryan, del área de comunicación corporativa de Merck & Co., también negó a AFP Factual que Frazier haya declarado en esta o en otra entrevista lo que las publicaciones viralizadas le atribuyen.

 

Ni inhalar vapores de agua, ni tomar agua caliente son tratamientos para el COVID-19

Los falsos señalamientos de la cadena sobre la toma de agua caliente o realizar inhalaciones de vapor de agua para tratar el nuevo coronavirus van unidos a otros como este:

“Es muy importante inhalar vapor ya sea de eucalipto, romero, laurel, malva u otras ramas, o simplemente mentol o vaporub que llega a la parte posterior de su seno paranasal”. 

Pero ni los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos ni la Organización Mundial de la Salud (OMS) en las guías de manejo de pacientes con COVID-19 sugieren la inhalación de vapor con ningún ingrediente como manejo para el coronavirus. Tampoco está incluido en los lineamientos del Ministerio de Salud de Colombia. 

La OMS durante toda la pandemia ha advertido que algunos remedios caseros pueden resultar reconfortantes y aliviar los síntomas pero ninguno ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad.

Una publicación en la revista científica The Lancet, de mayo de 2020, señalaba que las inhalaciones de vapor en el contexto de la pandemia generaron un aumento notable en las consultas de urgencias por quemaduras en niños en Inglaterra durante el confinamiento. Por ejemplo en el Birmingham Children’s Hospital, vieron un aumento de 30 veces en el número de niños con quemaduras por la inhalación directa de vapor de agua caliente debido a esas prácticas.

 Además un estudio de la American Burn Association también advierte que la sola exposición durante tres segundos al vapor de 60 grados centígrados, puede causar una quemadura “lo suficientemente grave para requerir una cirugía”, de modo que la exposición varias veces al día a ese vapor como sugiere la cadena tendría efectos devastadores para la salud. 

Por otra parte el doctor Thomas Mattew, profesor y director del Departamento de Neurología del St. Jhon’s Medical College Hospital en India, donde también circuló este tipo de desinformación el año pasado, señaló a Times of India: “Si el virus pudiera eliminarse con la inhalación de vapor de agua, el mundo no hubiera visto tantas muertes”.

En el mismo sentido, Julián Felipe Molano, médico otorrinolaringólogo y cirujano de cabeza y cuello de la Universidad de Antioquia, explicó previamente a Colombiacheck: “Nada que se aplique de forma externa mataría al virus, pues después de ingresar al cuerpo e infectarnos este se encuentra dentro de las células”.

“Sí puede ocurrir que exponerse a vapor de agua genere un alto riesgo de quemadura de la vía aérea. Además, una persona ya infectada con el coronavirus al usar este tipo de prácticas lo que puede hacer es retardar el proceso de resolución de la infección que en un alto porcentaje de los casos ocurre de forma espontánea. Es decir, si se usan vapores o sustancias que dañen el epitelio se va a retardar la resolución de la infección”, dijo Molano.

Julio César Gómez Rincón, docente de la Universidad del Bosque y la Universidad Militar Nueva Granada también enfatizó a Colombiacheck: “Una inhalación de vapor a 50°C, o más, generaría daños severos en el epitelio respiratorio y si se quema al igual que una quemadura de piel, se daña y luego se puede infectar con más facilidad”.

En conclusión la publicación que verificamos transmite información falsa al hacer recomendaciones que no tienen evidencia científica en el tratamiento y prevención del COVID-19 que pueden ser un riesgo para la salud al favorecer quemaduras y por consiguiente aumento en la susceptibilidad a infecciones de los tejidos quemados. Además, atribuye falsamente afirmaciones al director de Merck que nunca fueron hechas por él.

Para leer otros chequeos y explicadores sobre la pandemia puede visitar nuestro especial Mentiras y verdades sobre el coronavirus o puede sugerirnos una verificación de publicaciones sospechosas en este link.