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Falso

Lunes, 21 Diciembre 2020

Gráfico de Ivermectina vs. vacuna de COVID-19, repleto de datos falsos y engañosos

Por Gloria Correa y Ana María Saavedra

En redes sociales circula un cuadro comparativo, realizado por un médico veterinario de Perú y difundido en un programa de televisión, pero incluye información falsa y sin evidencia científica.

Una publicación que señala las presuntas ventajas del uso de la ivermectina frente a la vacuna contra el COVID-19, se volvió viral en redes sociales, luego de que un veterinario la difundiera en una entrevista.

cuadro comparativo de la vacuna vs ivermectina

El gráfico fue publicado el 13 de diciembre pasado en twitter por Rafael Rey Rey, un periodista peruano, conductor de televisión y miembro del directorio del Banco Central de Reserva del Perú. Luego, de esto se viralizó en redes sociales y llegó a Colombia, donde ha sido enviado por WhatsApp.

Colegas verificadores de Ojo Público en Perú revisaron la publicación y también encontraron que difunde información falsa.  En ColombiaCheck retomamos parte de su verificación  y, además, evidenciamos que la comparación no es coherente desde el punto de vista científico y carece de evidencia.

El trino de Rafael Rey  señala:   “Cuadro comparativo entre la IVERMECTINA y la VACUNA contra el COVID. Preparado por el doctor Manolo Fernández y presentado esta noche como primicia en el programa Rey con Barba por WillaxTV. Se animará alguien a debatir con su autor sobre eso. Quizás Mazzeti, Zamora o Huerta? [Sic.]”.

El mencionado doctor Manolo Fernández, según señalan los colegas de Ojo Público en su verificación, es médico veterinario y gerente del Laboratorio Farvet, además ya había hecho afirmaciones previas sobre la Ivermectina y su uso para prevenir el COVID-19, las cuales también verificaron en Ojo Público y calificaron como falsas

Es importante recordar que la Ivermectina es un medicamento antiparasitario  que se usa tanto en humanos como en animales. En Colombia su uso está avalado para el tratamiento de enfermedades como la sarna, los piojos y en algunos casos, también se utiliza para parasitosis intestinales como la estrongiloidiasis. En las últimas décadas, se utilizó para erradicar la oncocercosis, otra enfermedad causada por parásitos que puede producir cuadros de cegueras.

La Ivermectina apareció en junio pasado en el escenario de esta pandemia por un estudio realizado por investigadores australianos que probaron que el medicamento inhibe la replicación del SARS-CoV-2 in-vitro ( es decir en estudios realizados sólo en el laboratorio). Desde ese momento, diversas personalidades, como autoridades regionales en Colombia, empezaron a anunciar su uso como tratamiento para el COVID-19. 

Retomando el cuadro elaborado por el veterinario Fernández, este pretendía comparar las supuestas características de la vacuna contra el COVID-19 y la Ivermectina, mostrando las supuestas ventajas de esta última, al dar respuesta a preguntas como “¿Cuánto tiempo protege?”, “¿Tiene efectos secundarios?”, “¿Cuántas dosis son necesarias para estar protegido?”.

El médico Ernesto Bustamante, doctor en bioquímica y biología celular y molecular por la Universidad Johns Hopkins, consultado por OjoPúblico , explicó que no es factible comparar la vacuna con el medicamento. “Son dos cosas diferentes: la Ivermectina sería un supuesto tratamiento contra la COVID-19, aunque no lo es, en mi opinión. Mientras que la vacuna es una medida preventiva, porque induce al sistema inmune a que presente defensas”, indicó. 

Bustamante,  también enfatizó que por el momento, no existe evidencia científica que justifique el uso de la Ivermectina como método preventivo de la enfermedad. 

En la misma línea, el médico epidemiólogo César Ugarte, investigador del Instituto Alexander Von Humboldt de la Universidad Peruana Cayetano Heredia,  señaló a Ojo Público: “definitivamente no es factible” poner en el mismo nivel una vacuna que a un medicamento y también les aseguró que no existen estudios que demuestren que la Ivermectina se puede utilizar de forma preventiva contra la COVID-19. 

Por su parte, el Colegio Médico de Perú también indicó que dicha publicación difundía información falsa, lo que puede poner en riesgo la salud. 

En Colombiacheck, consultamos a Alfonso J. Rodríguez Morales, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Infectología (ACIN), quien nos explicó que “esta comparación es completamente falsa. Por el lado de la vacuna, claro que se tienen muchísimos datos, y hay muchas publicaciones científicas, por el contrario para la Ivermectina no hay estudio científico serio, ningún ensayo clínico aleatorizado hasta ahora, que muestre evidencia de beneficios significativos contra el COVID-19 específicamente”. 

Rodriguez también afirmó que es falso que “la ivermectina no tenga efectos secundarios y también es falso que evite la transmisión viral. No hay estudios de calidad que soporten esa idea, lo que se ha dicho al respecto está soportado en estudios no publicados, observacionales, de baja, pobre o nula calidad. No es un medicamento de uso libre, su uso en Colombia es bajo prescripción, en otros países no se vende ni en farmacias al público y es regulado por programas de salud pública como los medicamentos para el VIH, malaria o tuberculosis”, agregó.

En Colombia, el 12 de julio pasado el Ministerio de Salud, en conjunto con el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos –Invima-, el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud -IETS-, y la Asociación Colombiana de Infectologia –ACIN-, anunciaron que no recomendaban el uso de ivermectina como tratamiento para el covid-19, salvo cuando se use dentro de un estudio clínico que haya sido aprobado por el INVIMA.

Aunque el Invima sí aprobó un ensayo clínico de este medicamento en el Centro de Estudios de Infectología Pediátrica de la Universidad del Valle, y otro en la ciudad de Medellín patrocinado por la Universidad CES, pero los resultados de estos estudios no se conocen aún. 

En la base de datos Clinicaltrials (de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos) donde se registran los ensayos clínicos en curso a nivel mundial, existen 45 estudios registrados sobre Ivermectina y COVID-19. De estos, 13 estudios ya fueron finalizados, pero 7 aún tienen pendiente publicar sus resultados y los restantes tienen falencias como muestras de pacientes pequeñas o no cumplen con requisitos que dan mayor solidez científica y reducen sesgos como ser doble ciego (es decir, que ni el investigador ni el voluntario sepan si se está administrando la medicina o un placebo). 

Frente a la vacuna, Rodríguez aclaró que “el cuadro generaliza como si fuese una sola vacuna, cuando en realidad tendremos varias disponibles: Pfizer, AstraZeneca, Moderna, etc; entonces decir lo de la refrigeración es inexacto, además la Ivermectina también tiene sus contraindicaciones, lo que señala el punto 13 del cuadro es falso (número de dosis: 80.000 de vacuna y 1.2.000.000 de ivermectina)”.

El vicepresidente de la Acin agregó que el número de muertos por la administración no es verificable aún, pues está en estudio. “Los estudios de la fase 3 de las vacunas aún no están publicados. Por otro lado, hay publicaciones que muestran que la Ivermectina puede ocasionar muertes sino es debidamente prescrita por médicos”, concluyó Rodriguez. 

Por lo tanto, no es cierto que diez personas hayan muerto por alguna de las candidatas para prevenir el Covid-19, como asegura la afirmación 14 del cuadro. “Eso de diez muertos no sé de dónde ha salido”, señaló Bustamante a Ojo Público. 

En medios de comunicación se difundió que un voluntario de la vacuna de AstraZeneca, falleció en Brasil, pero también se verificó que dicho paciente no había recibido la vacuna, sino un placebo. 

En relación a otras de las preguntas que el cuadro señala como “¿Producirá efectos patológicos a largo plazo como otras vacunas?”. Para la vacuna contra la Covid-19, la respuesta que señala es “no se sabe”, para la ivermectina, “no”. 

El biólogo Ernesto Bustamante, consultado por Ojo Público,  dijo que la interrogante del cuadro “es una pregunta que lleva implícita una afirmación errónea” debido a que asegura que “otras vacunas” producen “efectos patológicos a largo plazo”. Además, señaló que los casos de pacientes con efectos severos después de recibir la vacuna son muy poco comunes.

Los reporte preliminares de la fase 2 y 3 del desarrollo de las vacunas, en las que se evalúa la seguridad y eficacia de las candidatas para prevenir el COVID-19 en fase más avanzada, las farmacéuticas han señalado porcentajes de eficacia del 94,1% para la de Moderna sin reporte de reacciones adversas severas en los voluntarios, y una eficacia de 95% para la de  Pfizer-BioNTech sin reacciones adversas severas, como lo señalamos en este explicador.  

En cuanto a otra de las preguntas del cuadro elaborado por el veterinario Manolo Fernández, que dice: “¿Tiene efectos secundarios?”. Las vacunas, “sí”; la ivermectina, “no”.

Como señalamos previamente la Ivermectina sí puede producir como otros medicamentos reacciones adversas, e igualmente puede pasar con las vacunas para prevenir el COVID-19 como señaló la Organización Mundial de la Salud

Para la pregunta “¿Protege contra todas las cepas virales?”. Las respuesta para la ivermectina dice que “sí”.    El epidemiólogo César Ugarte, de la Universidad Cayetano Heredia, también consultado por Ojo Público, insistió en que no hay evidencia para responder esa interrogante. “Tendría que hacerse un estudio que vea, en varios pacientes y con diferentes cepas virales, que [el medicamento] realmente hace efecto”.

Ugarte también señaló: “Los tratamientos deben estudiarse dentro de un ensayo clínico, porque si no, esto puede hacerle mucho daño a la población”. En ciencia, agregó, de lo que se trata es de tener la evidencia como sustento. “No es lo que yo opine, lo que a mi me parezca o [lo que pasa] en mi experiencia. No funciona así”, recalcó el epidemiólogo. 

Por su parte, la  Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyó explícitamente la ivermectina del ensayo clínico Solidaridad, sobre los posibles tratamientos para el COVID-19, porque no existe evidencia sobre su potencial uso.

Así mismo, la Organización Panamericana de la Salud –OPS- estableció que  los resultados de la eficacia de la ivermectina "no son suficientes para indicar que será beneficiosa desde el punto de vista clínico para reducir la carga viral en pacientes con COVID-19".

En conclusión, ese cuadro que destaca las supuestas ventajas de la ivermectina como método preventivo y de tratamiento del COVID-19 frente a la vacuna está repleto de datos falsos y engañosos. 

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Miércoles, 31 Marzo 2021

El uso del tapabocas no causa hipoxia, neumonía ni cáncer en los niños

Por Andrés Felipe Martínez

Una publicación en redes advierte sobre falsos efectos adversos de tipo psicológico y clínico para los más pequeños. Se trata de afirmaciones que ya han sido desmentidas por pediatras y expertos durante la pandemia.

Una imagen compartida en redes sociales en las últimas semanas advierte que el uso de tapabocas contra el COVID-19 trae graves consecuencias para la salud de los niños; desde problemas psicológicos hasta neumonía y cáncer. 

“¿Crees que los proteges?”, se titula la imagen compartida en Facebook, Twitter e Instagram (1, 2, 3, 4, 5), en la que se ve a un menor usando tapabocas, y se listan varios supuestos efectos adversos de la mascarilla.

Consultamos a expertos en el tema, quienes desestimaron cada punto de la publicación. Además, encontramos que esta ya ha sido calificada como desinformación por medios aliados como AFP Factual y Maldita.es.

El metabolismo de un niño requiere el doble de oxígeno que el de un adulto

Cuestionable

La primera afirmación de la imagen es que “el metabolismo de un niño requiere el doble de oxígeno que el de un adulto”. 

Según la literatura médica, es cierto que los niños, cuando son recién nacidos, consumen proporcionalmente más oxígeno que los adultos. 

Así lo señala esta publicación científica del repositorio ICU Web, donde se indica que el organismo de un recién nacido puede absorber y consumir siete mililitros de oxígeno por minuto; mientras los adultos consumen de tres a cuatro mililitros en ese tiempo, según su peso. 

Sin embargo, el uso de tapabocas no es obligatorio ni recomendado para bebés recién nacidos ni menores de cinco años. Así lo ha mencionado la Organización Mundial de la Salud, OMS, “dada la incapacidad de utilizar adecuadamente una mascarilla con una asistencia mínima”.

Aún así, el uso del tapabocas no impediría la circulación de oxígeno adecuada para los pequeños, como lo explicó a Maldita.es el médico pediatra y epidemiólogo español Quique Bassat

“Aunque es cierto que proporcionalmente los niños necesitan más oxígeno por kilo de peso en comparación a los adultos, es absolutamente falso que las mascarillas sean un impedimento para conseguir ese oxígeno, no interfiere con la respiración aeróbica normal”.

También consultamos al médico pediatra Alfredo Sadot Linero, especialista de la Fundación Clínica Infantil Club Noel, quien explicó: 

“No se puede decir que los niños necesitan exactamente el doble de oxígeno. Lo cierto es que sí necesitan proporcionalmente más aire, entre más pequeños, por el hecho de que respiran más veces por minuto. Un niño recién nacido puede respirar por minuto hasta 60 veces; un niño de tres años, entre 20 y 30 veces; mientras un adulto, solo diez o doce veces”, señala el especialista. 

Los rangos de frecuencia respiratoria por edades son explicados por este artículo de la editorial médica WebMD. Se trata de un indicador común de la salud del sistema respiratorio y cardíaco.

Para el pediatra Linero, estas diferencias en la frecuencia respiratoria de los niños no es un argumento para desestimular el uso del tapabocas, pues este no impide la circulación adecuada de gases como el oxígeno.

En ese sentido, calificamos esta afirmación como cuestionable, pues si bien es cierto que los niños, entre más pequeños, necesitan más oxígeno, no se puede afirmar que sea exactamente el doble, y tampoco es una razón para no usar la mascarilla, pues esta no impide la función respiratoria normal.

Problemas psicológicos

Cuestionable

La imagen advierte que el uso de mascarillas en niños “causa problemas psicológicos”.

Al respecto, un artículo publicado en la revista científica MDPI estudió los posibles efectos psicológicos del uso de tapabocas durante la pandemia, entre los que se encuentra la percepción de pérdida de autonomía por parte de algunas personas, al no poder decidir frente al uso obligatorio de mascarillas en espacios públicos. Según el artículo, esto puede generar sentimientos de rabia o negación al cumplimiento.

También, indica que el uso de mascarilla puede provocar sensación de exclusión para una persona si esta protección no es socialmente aceptada en su comunidad. Sin embargo, concluye que no hay afectaciones psicológicas reales más allá de estos dos casos.

Al respecto, el médico pediatra Linero explicó que es cierto que, en general, la pandemia ha provocado riesgos para la salud mental de niños y adultos. Pero en particular, el uso del tapabocas es una protección que puede ser asimilada por los pequeños cuando hay acompañamiento y educación en casa.

“Los niños tienen una capacidad de adaptación más grande. El uso de tapabocas no tiene que representar un problema psicológico. Lo que recomendamos es la pedagogía en casa, explicarles que la mascarilla se usa para evitar enfermarnos. Se puede incentivar usando mascarillas con dibujos o motivos animados, incluso con máscaras de superhéroes, para que pueda verse como un juego”, dice Linero.

Este artículo de KidsHealth menciona varias estrategias lúdicas que pueden implementar los padres para fomentar el uso de los tapabocas en los niños.

El especialista Linero añade: “Sí es cierto, por ejemplo, que los niños se fijan más en los rasgos faciales, sobre todo cuando son más pequeños. Pero no hay una dificultad grande de comunicación. Además, hay que sopesar esto frente al riesgo de contraer el coronavirus, para el niño y para su familia”.

En AFP Factual, la médica Jennifer Katzenstein, directora de psicología y neuropsicología del Hospital Infantil Johns Hopkins, explicó: "Las mascarillas no están impidiendo que los niños se comuniquen adecuadamente con los demás, los ojos y las expresiones faciales aún pueden verse; y muchos, muchos niños han sido bastante resilientes a lo largo de la pandemia y lo están haciendo bastante bien”.

Así, calificamos como cuestionable esta afirmación, pues según los especialistas, no hay motivos para considerar consecuencias psicológicas provocadas directamente por el uso de mascarillas, más allá de las implicaciones que ha traído la pandemia para la salud mental de las personas.

Menos oxígeno y más CO2

Falso

La imagen también dice que con el uso del tapabocas, los niños respiran “menos aire y más CO2”.

Como ya hemos explicado en otros chequeos (1, 2, 3), el uso del tapabocas impide la entrada de gérmenes, pero permite la circulación de gases como el oxígeno o el dióxido de carbono (CO2).

Por lo tanto, el oxígeno y el dióxido de carbono pueden ingresar y salir de nuestro sistema respiratorio sin causar hipoxia, como se denomina a la falta de suministro de oxígeno, o hipercapnia, como se llama a la concentración de CO2 en el cuerpo. 

Así lo mostró una investigación desarrollada por el Jackson Memorial Hospital en Miami y de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami, en la que se realizó un test de monitoreo de saturación de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre a dos grupos de personas.

Los resultados mostraron que no se presentó alteración a los niveles de oxígeno y CO2, medidos con un oxímetro de pulso, cuando las personas realizaron una caminata sin tapabocas y otra caminata con tapabocas; ni siquiera en pacientes con enfermedad respiratoria EPOC.

Camille Webb, médica infectóloga del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, ya le había explicado a Colombiacheck que el dióxido de carbono no se queda dentro de la mascarilla: “Tanto la quirúrgica, como la de tela, como la N95, dejan pasar el dióxido de carbono”.

Y así también lo han explicado los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos: “El CO2 se libera por completo en el aire a través de la mascarilla de tela cuando se exhala o habla” porque “las moléculas de CO2 son lo suficientemente pequeñas como para pasar fácilmente a través de mascarillas de tela de cualquier material”.

En ese sentido, calificamos como falsa la afirmación.

Ahora, es cierto que el uso del tapabocas por un tiempo extendido puede provocar incomodidad o agobio a algunas personas, especialmente a quienes no están acostumbrados. 

Sin embargo, para el médico Lauro Rivera, especialista en cuidado crítico y urgencias, y docente de la Universidad Icesi, “esto no va más allá de una sensación de dificultad, calor o fatiga, que se puede superar con unos minutos de descanso, retirándose el tapabocas por un momento en un lugar seguro, con distanciamiento y ventilación. Los médicos lo hacemos con frecuencia cuando los turnos son muy extensos”. 

Al respecto, un artículo publicado en la revista científica MDPI, resume algunos estudios sobre el impacto fisiológico del uso extendido de las mascarillas en el personal sanitario y encontró que, aunque no hay ninguna afectación para la captación de oxígeno, sí se pueden presentar situaciones de “incomodidad”.

“Algunos estudios muestran una probabilidad de resistencia a la exhalación, que probablemente es causada por la humedad exhalada retenida por la mascarilla. Este aumento de resistencia significa que se necesitaría una mayor fuerza aérea para que el aire pase a través de la máscara, que podría significar un aumento en el uso de los músculos respiratorios”, dice el artículo. 

Además, señala que la incomodidad, para algunos puede encontrarse “en el esfuerzo percibido al respirar, picazón y malestar relacionado con el aumento de la temperatura facial”.

Respecto al uso en niños, este artículo médico recogió algunos estudios realizados sobre el impacto del uso de mascarillas en menores, y encontró que no hay afectaciones fisiológicas ni en intercambio de gases o de oxígeno; solo reportes de percepción de incomodidad. 

Hongos y bacterias

Cuestionable

Uno de los puntos de la imagen menciona que los tapabocas “generan hongos y bacterias”. Al respecto, el especialista Rivera asegura que la posibilidad es remota, pues se necesitaría un muy mal uso del tapabocas. 

“Es un tema de higiene. Obviamente si el tapabocas está húmedo, contaminado, sucio, si no se lava o se cambia con frecuencia, pues puede haber un riesgo de bacterias y gérmenes, por nuestras secreciones de saliva o restos de alimentos, y eso eventualmente puede producir una infección. Pero se trata de darle un debido cuidado, como hemos recomendado desde el inicio de la pandemia”, señala.

Daniel Pahua, académico de Salud Pública de la Universidad Autónoma de México (UNAM), explicó a AFP: “En condiciones normales los humanos tenemos bacterias en la boca y la cavidad nasal, y cuando hablamos, expulsamos gotitas de saliva. Ahí puede haber hongos o bacterias que se van a alojar en el cubrebocas. Sin embargo, la mayoría de esos agentes no producen una enfermedad, porque son bacterias que tenemos en nuestra boca. A menos que seamos nosotros los que tenemos una enfermedad”.

En este artículo de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, se menciona que existen alrededor de 700 especies de microbios comunes en la boca y la nariz de los seres humanos, muchos de ellos benéficos, y otros que son responsables de problemas como caries y enfermedades de encías. Pero no se menciona ninguna bacteria que eventualmente pueda causar una infección respiratoria. 

De esta forma, consideramos cuestionable la afirmación, pues si bien existe la posibilidad remota de que se repliquen bacterias u hongos en la mascarilla, esto es fácilmente evitable con el uso adecuado e higiénico de este elemento, lavando o reemplazando con frecuencia.

Provocan neumonía

Falso

Otra de las afirmaciones de esta publicación dice que los tapabocas provocan neumonía, lo que tampoco cuenta con sustento científico, según expertos.

Primero, hay que recordar que la neumonía es una infección respiratoria aguda que se produce cuando agentes infecciosos como los virus, bacterias u hongos llegan a los pulmones, como lo explica la OMS. Entre los virus y bacterias más comunes que causan neumonía se encuentran el Streptococcus pneumoniae (neumococo), la Haemophilus influenzae de tipo b (Hib), el virus sincitial respiratorio y el hongo Pneumocystis jiroveci.

Sin embargo, contrario a lo que dice la publicación, el tapabocas puede representar incluso una protección ante estas infecciones.

En un chequeo anterior, el médico internista neumólogo Gonzalo Prada, explicó a Colombiacheck que “no utilizar el tapabocas es lo que puede causar infección por coronavirus y neumonía viral”.

“Nosotros permanentemente estamos en contacto con microbios. Cuando nuestros microbios superan la capacidad de las defensas, se genera la neumonía. Pero los microbios no aparecen en un tapabocas si le damos un buen uso, de la misma forma en que nos cambiamos la ropa y la lavamos”, señala Prada.

Además, las bacterias que pueden desarrollarse en un tapabocas “probablemente son las de los propios microorganismos del cuerpo, que habitan en nuestra orofaringe o piel (que habitualmente permanecen en equilibrio)”, no son las bacterias o virus que eventualmente pueden provocar una infección como la neumonía, según explicó Patricio Canales, jefe de la unidad cardiorrespiratoria de la carrera de Kinesiología en la Universidad de Santiago, Chile, a AFP Factual. 

Con esto, se puede calificar como falsa la advertencia de esta publicación sobre el riesgo de neumonía.

Produce cáncer

Falso

La publicación en redes también advierte sobre un supuesto riesgo de cáncer por el uso de tapabocas en niños. Sin embargo, no menciona ningún motivo para el desarrollo de esta enfermedad.

“Tal como se lee en la imagen, no hay ninguna relación fundamentada para considerar un riesgo de desarrollar cáncer por el uso de un tapabocas. Es absurdo”, descarta el médico pediatra Linero.

Aunque esta imagen no aporta ninguna justificación para afirmar este riesgo, en un chequeo anterior, Colombiacheck verificó una publicación que argumentaba que el uso de mascarillas provocaba una retención de CO2, lo que generaba una hipercapnia, que a su vez producía acidosis respiratoria. Y que esta última causa enfermedades como el cáncer.

Sin embargo, como explicamos al principio, el uso de tapabocas no representa ninguna barrera para la circulación de gases como el oxígeno o el dióxido de carbono, por lo que no hay riesgo de sufrir una concentración de CO2 o hipercapnia.

Ahora, tampoco hay evidencia científica de que la acidosis respiratoria pueda provocar cáncer. Según los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, entre las posibles complicaciones de la acidosis respiratoria se podría dar un mal funcionamiento de determinados órganos, insuficiencia respiratoria o un shock, pero no hay evidencia alguna de que esté relacionada con el riesgo de desarrollar ningún tipo de cáncer. 

También, al realizar una búsqueda en bases de datos, en las páginas de Pubmed, Litcovid, Hinari y Latindex, no se encuentran estudios científicos que relacionen el uso de tapabocas con el desarrollo de cáncer.

Por ello, también concluimos como falsa esta advertencia.

En general, esta publicación cuenta con afirmaciones falsas y cuestionables que buscan desestimular el uso de tapabocas en niños y niñas, una práctica que ha sido recomendada por pediatras y expertos para evitar contraer COVID-19 y otras enfermedades respiratorias.

“Es cierto que no es recomendable el uso de tapabocas para los menores de dos o tres años, no porque les haga daño, sino porque no van a hacer un uso adecuado de este. Sin embargo, de esa edad en adelante, el beneficio del tapabocas es muy grande tanto en niños como en adultos. Para los niños es incluso recomendable por otras razones, cuando tienen alguna enfermedad respiratoria, o cuando tienen enfermedades autoinmunes, es una protección recomendable contra otros virus”, concluye el pediatra Linero.

Al respecto, la OMS ha publicado una serie de recomendaciones útiles sobre el uso de mascarillas para los niños y niñas, que puede ser consultado en este enlace.