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Cuestionable

Miércoles, 02 Septiembre 2020

No se ha probado que Ivermectina haya causado descenso de COVID-19 en Cali

Por Andrés Felipe Martínez - RedCheq

Aunque existe un ensayo clínico que busca probar el efecto del medicamento en la ciudad, aún es muy temprano para atribuirle resultados positivos sobre el comportamiento de la epidemia, según cuentan los mismos investigadores.

[Actualización del 18 de septiembre de 2020]

Después de publicado este chequeo, nos contactó María Elvira Bonilla, directora de Las 2 Orillas con algunas objeciones frente a esta nota. Tras considerarlas, aclaramos algunos puntos en nuestro artículo y corregimos otros, pero nos mantenemos en la calificación de Cuestionable. Sin embargo, en el cuerpo del artículo aclaramos las ediciones que hicimos tras hablar con Bonilla. Al final, dejamos el texto original para que nuestros lectores puedan ver los cambios que realizamos.

Aclaramos que nuestra verificación partió del título de la nota de Las 2 Orillas llamado “Ivermectina, la fórmula contra el Covid que está funcionando en Cali”. Como podrán ver al interior del artículo, y como dice nuestro título, nuestra conclusión es que no hay pruebas de que la Ivermectina esté funcionando en Cali y que por esa razón estén disminuyendo los contagiados en la capital del Valle. No afirmamos, porque tampoco tenemos pruebas para hacerlo, que la Ivermectina no esté funcionando. 

***

Una reciente publicación en el medio digital Las 2 Orillas afirma que el uso del antiparasitario Ivermectina está “funcionando” para reducir el impacto del coronavirus en Cali, haciendo alusión a un estudio clínico que se desarrolla en la capital del Valle del Cauca.

La nota, publicada el 17 de agosto, y compartida en Facebook, fue titulada: “Ivermectina, la fórmula contra el Covid que está funcionando en Cali”, y entre sus párrafos se lee: “El uso de este remedio, que tomó Álvaro Uribe para superar el virus, forma parte de la estrategia con la que el alcalde Ospina está salvando vidas”.

El artículo de Las 2 Orillas sustenta su afirmación con algunos datos de indicadores sobre el comportamiento del virus en Cali. 

“El hecho es que en una primera medición del ciclo del virus entre el 20 de julio y el 3 de Agosto, la letalidad había disminuido en un 25%. Están esperando consolidar cifras, pero con los datos que entrega diariamente el Instituto Nacional de Salud el promedio de muertes en Cali es de 17 por día, con más de un 80 % de los casos tratados en casa”, señala la nota.

Contrastamos los datos con la información entregada por la Alcaldía de Cali, la Gobernación del Valle y el Instituto Nacional de Salud sobre la variación diaria de la pandemia en la ciudad, y encontramos que el titular de Las 2 Orillas es cuestionable, pues según la definición de nuestra metodología, esta calificación es usada cuando, al verificar los datos de una afirmación, encontramos que estos se ciñen a los datos disponibles más recientes pero se usan para llegar a una conclusión errónea.

Primero, revisamos si entre el 20 de julio y el 3 de agosto la letalidad había disminuido en un 25 por ciento como dice el artículo. Y encontramos que es falso, de acuerdo con los datos oficiales disponibles. 

Para el 20 de julio, Cali sumaba 13.554 casos y 451 muertes, lo que representa una letalidad de 3,32 por ciento. El 3 de agosto, los casos eran 21.065; y las muertes, 756, con una letalidad de 3,58 por ciento. Lo que representa incluso un aumento porcentual. 

Luego, la nota dice que el promedio de muertes en Cali es de 17 por día. Revisamos las muertes diarias reportadas por la Alcaldía de Cali entre las fechas que menciona el artículo, y verificamos que el promedio fue de 19 defunciones diarias; cifra cercana a la mencionada.

También, el texto señala que más del 80 por ciento de los casos de COVID-19 en Cali son tratados en casa. Según el Instituto Nacional de Salud, la recuperación domiciliaria en la capital del Valle promedia el 73 por ciento; un porcentaje cercano, pero distinto al mencionado en la nota.

Ensayo clínico

Respecto al uso de Ivermectina en Cali, sí es cierto que en la ciudad se aprobó el ensayo clínico de este medicamento para tratar en su fase temprana a pacientes con COVID-19. El estudio inició el 14 de julio y es desarrollado por el Centro de Estudios de Infectología Pediátrica de la Universidad del Valle. 

Sin embargo, las autoridades a cargo del estudio clínico aseguran que aunque el ensayo sigue en curso, este solo ha involucrado a 90 pacientes, de un total de 400 que se tiene proyectado, por lo que aún no hay conclusiones al respecto.

Así lo manifestó la secretaria de Salud, Miyerlandi Torres:

“No podemos decir que los resultados que tenemos en Cali se deban al consumo de Ivermectina, o a este estudio. Todavía no hay datos suficientes para concluirlo. Hoy hemos llegado a tener 90 personas adheridas al estudio, cuando necesitamos alrededor de 400. Así que todavía no tenemos datos suficientes para decir que los resultados en Cali se deban al uso de este medicamento”, dijo la funcionaria.

La misma posición manifestó el médico Eduardo López, investigador líder y director del Centro de Estudios que adelanta el ensayo. 

“No podemos conocer el desenlace real de las investigaciones hasta no avanzar un poco más y hasta que hayamos incluido al menos la mitad de los participantes en el estudio, para lo cual necesitamos esperar aproximadamente dos meses”, afirmó el médico.

Grupo de médicos en Cali

En otro apartado, el artículo de ‘Las 2 Orillas’ señala que el uso de Ivermectina ha sido respaldado por un grupo de médicos caleños. 

“También en Cali, cincuenta médicos liderados por el doctor Marco Martínez, con especializaciones en todos los campos de la medicina, formaron el grupo Médicos Cali Covid para buscar alternativas que permitan arrebatarle vidas al virus. La Ivermectina está entre los medicamentos que han analizado y se empiezan a recetar en la estrategia de intervención temprana”, se lee en la nota. 

En el párrafo, el nombre del grupo “Médicos Cali Covid” tiene un hipervínculo a manera de cita, pero dirige a una columna del exalcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, en la que no se menciona nada sobre los médicos liderados por Marco Martínez.

Consultamos sobre la existencia del grupo, y encontramos una nota hecha por Las 2 Orillas en las que cita al médico Martínez, quien suele compartir reflexiones sobre el tratamiento de la pandemia en su cuenta personal de YouTube, y en uno de sus videos mencionó que tenía un grupo de WhatsApp con otros cincuenta colegas.

Sin embargo, además de los videos en los que solo aparece Martínez, hasta ahora no hay evidencia de alguna intención investigativa formal, o un comunicado firmado en conjunto, o algún producto intelectual colectivo por parte del grupo de médicos.

Tecnoquímicas

En otro párrafo del artículo, Las 2 Orillas asegura que la “exitosa estrategia” del tratamiento con Ivermectina en Cali ha llevado a que la farmacéutica Tecnoquímicas eleve su producción “haciendo una apuesta a la efectividad” contra el virus.

“Tecnoquímicas, uno de los laboratorios más grandes de Colombia, le ha hecho tal apuesta a su efectividad en el manejo del COVID en su etapa temprana que está preparada para una producción masiva del medicamento. Desde Colombia se está exportando al Perú y El Salvador”, dice la nota, y de acuerdo con Las 2 Orillas esta fue una información que le suministró directamente la empresa.

Sin embargo, en Colombiacheck consultamos a Tecnoquímicas, y desde su Oficina de Comunicación Corporativa respondieron:

“Tecnoquímicas está trabajando para llevar la producción de Ivermectina a su capacidad máxima, no para disponerla al tratamiento del COVID-19, sino para suplir la demanda actual del mercado. En la compañía no estamos exportando a Perú o El Salvador”.

Ivermectina

La Ivermectina es un medicamento antiparasitario con fórmulas desarrolladas para consumo humano y para consumo animal. Su uso está indicado como fármaco contra piojos, sarna, ácaros o infecciones producidas por gusanos en los intestinos u otros órganos. También hay una crema para las lesiones de la piel por rosácea; según información del Invima y del portal Medlineplus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

El interés sobre el uso de la Ivermectina como posible tratamiento en la fase temprana del COVID-19 surgió tras un estudio realizado en Australia, que mostró resultados positivos del medicamento como fórmula para inhibir la replicación del SARS-CoV-2 en pruebas ‘in vitro’, es decir en células cultivadas en laboratorio.

Pero la misma institución a cargo del estudio, Monash University, detalló en un comunicado que “si bien se ha demostrado que es eficaz en el entorno de laboratorio, la Ivermectina no se puede usar en humanos para tratar el COVID-19 hasta que se hayan completado más pruebas y ensayos clínicos para establecer la efectividad del medicamento a niveles seguros para la dosificación en las personas”.

Incluso, el comunicado agrega: “El uso potencial de la Ivermectina para combatir el COVID-19 sigue sin estar probado y depende de las pruebas preclínicas y los ensayos clínicos para avanzar en el trabajo”.

Desde este estudio, aún no se han publicado ensayos posteriores con humanos en nivel clínico que permitan tener conclusiones nuevas sobre el uso del antiparasitario para tratar el nuevo coronavirus. 

Para el médico intensivista, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Colombia de Cali y especialista en epidemiología, Jorge Salazar, lo que está claro es que “hasta ahora no hay ninguna droga que uno pueda decir que es específica para tratar el COVID-19 y es infalible en todos los casos. Existen cosas anecdóticas como lo que están contando algunas personas, pero son escasas y todo hay que demostrarlo con evidencia científica”.

Sobre el tema, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) insiste en que “la Ivermectina se está usando de manera incorrecta en el tratamiento del COVID-19, sin ninguna evidencia científica de su eficacia y su seguridad para el tratamiento de la enfermedad”.

En ese sentido, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) ha dicho que “se necesitan pruebas adicionales para determinar si la ivermectina puede ser apropiada para prevenir o tratar el coronavirus”. Por ello, la OPS desaconseja su uso “para todo fin diferente de aquellos para los que está autorizada”.  

Pese a las advertencias de las autoridades, en redes sociales han circulado varias desinformaciones que invitan a los usuarios a consumir Ivermectina como medicamento contra el nuevo coronavirus. Estas desinformaciones se han verificado en otros chequeos recientes: 1, 2, 3 y 4.

Aún no se recomienda su uso 

La secretaria Torres recordó a la ciudadanía que aún la Alcaldía de Cali no ha recomendado el uso de este antiparasitario para tratar el COVID-19.

“No está recomendado para el consumo que no esté bajo fórmula médica. Las personas no deben automedicarse, deben consumirlo solo cuando el médico lo haya recomendado”, dijo la Secretaria.

Según información del portal MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, el consumo de Ivermectina se debe realizar bajo fórmula médica, pues puede tener efectos secundarios como fiebre, urticaria, náuseas, vómitos, dolor o hinchazón estomacal, somnolencia, temblor incontrolable de alguna parte del cuerpo o molestias en el pecho.

Vale la pena recordar que existe además una Ivermectina para animales. Debido al aumento del interés popular por el uso de Ivermectina, las autoridades han mostrado su preocupación por los ciudadanos que puedan confundir el medicamento de uso veterinario, como se informó en otro chequeo.

“El uso inadecuado de estos productos puede causar eventos adversos para la salud de las personas como intoxicaciones, desarrollo de microorganismos resistentes, afectaciones neurológicas, alteraciones hematológicas y alergias graves con riesgo de muerte más conocida como shock anafiláctico”, explicó a El País, Aura María Pulido, directora técnica de Inocuidad e Insumos Veterinarios del ICA

Y también lo advierte Gonzalo Amézquita, químico farmacéutico con maestría en Ciencias y miembro del equipo de Cuestión de Dosis, un canal de YouTube sobre medicamentos: “los efectos adversos pueden ser mareos, vómito, malestar estomacal y, si llegamos a un extremo, podría ser vértigo, taquicardia, y anormalidades neurológicas. Eso ocurriría con dosis que espero que nadie vaya a tomar”.

Con esta información, se puede concluir que aunque sí existe un ensayo clínico con Ivermectina que es impulsado por la Alcaldía de Cali, este estudio aún no cuenta con el alcance suficiente para atribuirle resultados sobre la pandemia, según afirmaron los mismos investigadores.

***

Este era el texto original:
 

Una reciente publicación anónima en el medio digital Las 2 Orillas afirma que el uso del antiparasitario Ivermectina está “funcionando” para reducir el impacto del coronavirus en Cali, haciendo alusión a un estudio clínico que se desarrolla en la capital del Valle del Cauca.

La nota, publicada el 17 de agosto, y compartida en Facebook, fue titulada: “Ivermectina, la fórmula contra el Covid que está funcionando en Cali”, y entre sus párrafos se lee: “El uso de este remedio, que tomó Álvaro Uribe para superar el virus, forma parte de la estrategia con la que el alcalde Ospina está salvando vidas”.

El artículo de Las 2 Orillas sustenta su afirmación con algunos datos de indicadores sobre el comportamiento del virus en Cali. 

“El hecho es que en una primera medición del ciclo del virus entre el 20 de julio y el 3 de Agosto, la letalidad había disminuido en un 25%. Están esperando consolidar cifras, pero con los datos que entrega diariamente el Instituto Nacional de Salud el promedio de muertes en Cali es de 17 por día, con más de un 80 % de los casos tratados en casa”, señala la nota.

Contrastamos los datos con la información entregada por la Alcaldía de Cali, la Gobernación del Valle y el Instituto Nacional de Salud sobre la variación diaria de la pandemia en la ciudad, y encontramos que lo dicho por Las 2 Orillas es cuestionable, pues mezcla datos verdaderos y falsos para llegar a una conclusión errónea.

Primero, revisamos si entre el 20 de julio y el 3 de agosto la letalidad había disminuido en un 25 por ciento como dice el artículo. Y encontramos que es falso.

Para el 20 de julio, Cali sumaba 13.554 casos y 451 muertes, lo que representa una letalidad de 3,32 por ciento. El 3 de agosto, los casos eran 21.065; y las muertes, 756, con una letalidad de 3,58 por ciento. Lo que representa incluso un aumento porcentual. 

Luego, la nota dice que el promedio de muertes en Cali es de 17 por día. Revisamos las muertes diarias reportadas por la Alcaldía de Cali entre las fechas que menciona el artículo, y verificamos que el promedio fue de 19 defunciones diarias; cifra cercana a la mencionada.

También, el texto señala que más del 80 por ciento de los casos de COVID-19 en Cali son tratados en casa. Según el Instituto Nacional de Salud, la recuperación domiciliaria en la capital del Valle promedia el 73 por ciento; un porcentaje cercano, pero distinto al mencionado en la nota.

Ensayo clínico

Respecto al uso de Ivermectina en Cali, sí es cierto que en la ciudad se aprobó el ensayo clínico de este medicamento para tratar en su fase temprana a pacientes con COVID-19. El estudio inició el 14 de julio y es desarrollado por el Centro de Estudios de Infectología Pediátrica de la Universidad del Valle. 

Sin embargo, las autoridades a cargo del estudio clínico aseguran que aunque el ensayo sigue en curso, este solo ha involucrado a 90 pacientes, de un total de 400 que se tiene proyectado, por lo que aún no hay conclusiones al respecto.

Así lo manifestó la secretaria de Salud, Miyerlandi Torres:

“No podemos decir que los resultados que tenemos en Cali se deban al consumo de Ivermectina, o a este estudio. Todavía no hay datos suficientes para concluirlo. Hoy hemos llegado a tener 90 personas adheridas al estudio, cuando necesitamos alrededor de 400. Así que todavía no tenemos datos suficientes para decir que los resultados en Cali se deban al uso de este medicamento”, dijo la funcionaria.

La misma posición manifestó el médico Eduardo López, investigador líder y director del Centro de Estudios que adelanta el ensayo. 

“No podemos conocer el desenlace real de las investigaciones hasta no avanzar un poco más y hasta que hayamos incluido al menos la mitad de los participantes en el estudio, para lo cual necesitamos esperar aproximadamente dos meses”, afirmó el médico.

Grupo de médicos en Cali

En otro apartado, el artículo de ‘Las 2 Orillas’ señala que el uso de Ivermectina ha sido respaldado por un grupo de médicos caleños. 

“También en Cali, cincuenta médicos liderados por el doctor Marco Martínez, con especializaciones en todos los campos de la medicina, formaron el grupo Médicos Cali Covid para buscar alternativas que permitan arrebatarle vidas al virus. La Ivermectina está entre los medicamentos que han analizado y se empiezan a recetar en la estrategia de intervención temprana”, se lee en la nota. 

En el párrafo, el nombre del grupo “Médicos Cali Covid” tiene un hipervínculo a manera de cita, pero dirige a una columna del exalcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, en la que no se menciona nada sobre los médicos liderados por Marco Martínez.

Consultamos sobre la existencia del grupo, y encontramos una nota hecha por el mismo medio Las 2 Orillas en las que cita al médico Martínez, quien suele compartir reflexiones sobre el tratamiento de la pandemia en su cuenta personal de YouTube, y en uno de sus videos mencionó que tenía un grupo de WhatsApp con otros cincuenta colegas.

Sin embargo, además de los videos en los que solo aparece Martínez, hasta ahora no hay evidencia de alguna intención investigativa formal, o un comunicado firmado en conjunto, o algún producto intelectual colectivo por parte del grupo de médicos.

Tecnoquímicas

En otro párrafo del artículo, Las 2 Orillas asegura que la “exitosa estrategia” del tratamiento con Ivermectina en Cali ha llevado a que la farmacéutica Tecnoquímicas eleve su producción “haciendo una apuesta a la efectividad” contra el virus.

“Tecnoquímicas, uno de los laboratorios más grandes de Colombia, le ha hecho tal apuesta a su efectividad en el manejo del COVID en su etapa temprana que está preparada para una producción masiva del medicamento. Desde Colombia se está exportando al Perú y El Salvador”, dice la nota.

Al respecto, en Colombiacheck consultamos a Tecnoquímicas, y desde su Oficina de Comunicación Corporativa respondieron:

“Tecnoquímicas está trabajando para llevar la producción de Ivermectina a su capacidad máxima, no para disponerla al tratamiento del COVID-19, sino para suplir la demanda actual del mercado. En la compañía no estamos exportando a Perú o El Salvador”.

Ivermectina

La Ivermectina es un medicamento antiparasitario con fórmulas desarrolladas para consumo humano y para consumo animal. Su uso está indicado como fármaco contra piojos, sarna, ácaros o infecciones producidas por gusanos en los intestinos u otros órganos. También hay una crema para las lesiones de la piel por rosácea; según información del Invima y del portal Medlineplus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

El interés sobre el uso de la Ivermectina como posible tratamiento en la fase temprana del COVID-19 surgió tras un estudio realizado en Australia, que mostró resultados positivos del medicamento como fórmula para inhibir la replicación del SARS-CoV-2 en pruebas ‘in vitro’, es decir en células cultivadas en laboratorio.

Pero la misma institución a cargo del estudio, Monash University, detalló en un comunicado que “si bien se ha demostrado que es eficaz en el entorno de laboratorio, la Ivermectina no se puede usar en humanos para tratar el COVID-19 hasta que se hayan completado más pruebas y ensayos clínicos para establecer la efectividad del medicamento a niveles seguros para la dosificación en las personas”.

Incluso, el comunicado agrega: “El uso potencial de la Ivermectina para combatir el COVID-19 sigue sin estar probado y depende de las pruebas preclínicas y los ensayos clínicos para avanzar en el trabajo”.

Desde este estudio, aún no se han publicado ensayos posteriores con humanos en nivel clínico que permitan tener conclusiones nuevas sobre el uso del antiparasitario para tratar el nuevo coronavirus. 

Para el médico intensivista, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Colombia de Cali y especialista en epidemiología, Jorge Salazar, lo que está claro es que “hasta ahora no hay ninguna droga que uno pueda decir que es específica para tratar el COVID-19 y es infalible en todos los casos. Existen cosas anecdóticas como lo que están contando algunas personas, pero son escasas y todo hay que demostrarlo con evidencia científica”.

Sobre el tema, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) insiste en que “la Ivermectina se está usando de manera incorrecta en el tratamiento del COVID-19, sin ninguna evidencia científica de su eficacia y su seguridad para el tratamiento de la enfermedad”.

En ese sentido, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) ha dicho que “se necesitan pruebas adicionales para determinar si la ivermectina puede ser apropiada para prevenir o tratar el coronavirus”. Por ello, la OPS desaconseja su uso “para todo fin diferente de aquellos para los que está autorizada”.  

Pese a las advertencias de las autoridades, en redes sociales han circulado varias desinformaciones que invitan a los usuarios a consumir Ivermectina como medicamento contra el nuevo coronavirus. Estas desinformaciones se han verificado en otros chequeos recientes: 1, 2, 3 y 4.

Aún no se recomienda su uso 

La secretaria Torres recordó a la ciudadanía que aún la Alcaldía de Cali no ha recomendado el uso de este antiparasitario para tratar el COVID-19.

“No está recomendado para el consumo que no esté bajo fórmula médica. Las personas no deben automedicarse, deben consumirlo solo cuando el médico lo haya recomendado”, dijo la Secretaria.

Según información del portal MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, el consumo de Ivermectina se debe realizar bajo fórmula médica, pues puede tener efectos secundarios como fiebre, urticaria, náuseas, vómitos, dolor o hinchazón estomacal, somnolencia, temblor incontrolable de alguna parte del cuerpo o molestias en el pecho.

Vale la pena recordar que existe además una Ivermectina para animales. Debido al aumento del interés popular por el uso de Ivermectina, las autoridades han mostrado su preocupación por los ciudadanos que puedan confundir el medicamento de uso veterinario, como se informó en otro chequeo.

“El uso inadecuado de estos productos puede causar eventos adversos para la salud de las personas como intoxicaciones, desarrollo de microorganismos resistentes, afectaciones neurológicas, alteraciones hematológicas y alergias graves con riesgo de muerte más conocida como shock anafiláctico”, explicó a El País, Aura María Pulido, directora técnica de Inocuidad e Insumos Veterinarios del ICA

Y también lo advierte Gonzalo Amézquita, químico farmacéutico con maestría en Ciencias y miembro del equipo de Cuestión de Dosis, un canal de YouTube sobre medicamentos: “los efectos adversos pueden ser mareos, vómito, malestar estomacal y, si llegamos a un extremo, podría ser vértigo, taquicardia, y anormalidades neurológicas. Eso ocurriría con dosis que espero que nadie vaya a tomar”.

Con esta información, se puede concluir que las afirmaciones del artículo de Las 2 Orillas son cuestionables, pues aunque sí existe un ensayo clínico con Ivermectina que es impulsado por la Alcaldía de Cali, este estudio aún no cuenta con el alcance suficiente para atribuirle resultados sobre la pandemia, según afirmaron los mismos investigadores.

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Martes, 12 Mayo 2020

‘Matador’ y la confusión sobre la idea de 'aplanar de la curva'

Por José Felipe Sarmiento

Aunque comparte datos ciertos sobre el número de casos de COVID-19 en Colombia, el caricaturista los evalúa por medio de un concepto que aún es incierto y que se refleja mejor en otras cifras.

En su cuenta de Twitter, el caricaturista Julio César González, más conocido como ‘Matador’, publicó un análisis sobre la evolución de la pandemia de COVID-19 en Colombia: “Así va el aplanamiento de la curva epidemiológica en el país”, escribió, con base en tres informes del Ministerio de Salud sobre el número de casos confirmados de esa enfermedad respiratoria en el territorio nacional acumulados hasta el primer día de marzo, abril y mayo.

Trino de Matador sobre aplanamiento de la curva de COVID-19 en Colombia

El trino es cuestionable porque las cifras son ciertas pero el famoso aplanamiento todavía no se puede evaluar. Es decir que el dibujante, aunque de forma irónica y para hacer ver lo contrario, aplicó el concepto en el momento equivocado. Por eso, era imposible encontrar lo que estaba buscando. Además, hizo su análisis con base en un dato aislado sin tener en cuenta otras variables y gráficas que son importantes para entenderlo.

Minutos después de publicada esta nota, Matador le devolvió la llamada a Colombiacheck y explicó que sacó el mensaje de un grupo de amigos en WhatsApp. “Yo de entrada vi eso como bien y lo mandé”, se excusó.

Las imágenes que publicó González coinciden con los reportes del gobierno. El 1 de marzo de 2020 todavía no se había confirmado el primer caso de la nueva enfermedad respiratoria en Colombia, esto sucedió cinco días después. El 1 de abril, iban 1.065 contagios confirmados, incluyendo 17 pacientes muertos y 39 recuperados. Un mes más tarde, el total era de 7.006 personas que habían tenido la enfermedad, de las cuales 1.551 la habían superado y otras 314 habían muerto.

Estos datos, sin embargo, aún no permiten sacar conclusiones sobre el aplanamiento de la curva. La primera razón es que este “es un concepto problemático, porque cada persona entiende algo diferente”, como dijo la epidemióloga Zulma Cucunubá, doctora en dinámicas de enfermedades infecciosas, el pasado 5 de mayo en un seminario virtual para periodistas organizado la Fundación Gabo.

La investigadora del Imperial College de Londres explicó que la idea equivale a la de mitigación e implica “desacelerar, pero no necesariamente detener, la propagación de la epidemia, reduciendo la demanda máxima de atención médica y protegiendo de la infección a las personas con mayor riesgo de enfermedad grave”. A menor velocidad, los resultados se ven a más largo plazo. “Significa tener una curva pequeña andando por mucho tiempo; por eso, solo vamos a saber si se aplana dentro de un año o año y medio”, enfatizó.

El médico Julián Fernández Niño, doctor en Epidemiología, también ha criticado el uso del concepto en Twitter. Apenas 20 minutos después de la publicación del trino de Matador, escribió: “Confirmado. Lo de ‘aplanar la curva’ no se entendió. Se viralizó, se incorporó al lenguaje, pero no se entendió, como tantas cosas”. Tres días más tarde, insistió en que “no se puede ‘aplanar una curva’ que hasta ahora comienza, saliendo de la cuarentena”.

Ahí está otro detalle, el aislamiento obligatorio general no es una estrategia de mitigación sino de supresión. Esto quiere decir que busca reducir el contagio, no solo hacerlo más lento. Así es como Nueva Zelanda le apunta incluso a la eliminación total de la transmisión con las ventajas propias de ser un país insular, rico y con una población dispersa que apenas va para los 5 millones de personas.

En otros contextos, su mayor logro es el aplazamiento de la curva. Una vez se levantan todas las medidas, el virus acelera de nuevo y aparece el pico. La principal ganancia es en tiempo para enfrentar mejor lo que vendrá después. Esto no significa desconocer sus logros en cuanto a evitar la proliferación de casos y, en consecuencia, prevenir muertes.

Colombia apenas está levantando, de forma paulatina, el confinamiento. 

Sin embargo, además de la gente en redes sociales, las autoridades llevan varias semanas hablando del aplanamiento. El ministro de Salud, Fernando Ruiz Gómez, lo ha presentado como un logro desde mediados de abril. Al ser cuestionado al respecto días más tarde, en entrevista con el diario El País de España, respondió que “el riesgo de comunicar con sencillez es que a veces implica sacrificar los conceptos técnicos”.

Para el funcionario, que también es médico y doctor en Salud Pública, “hoy día, ‘aplanar la curva’ es una expresión coloquial que usamos para hacer referencia a la necesidad de lentificar la propagación del virus y así evitar el colapso de los hospitales”.

El epidemiólogo Rodrigo Guerrero Velasco, exalcalde de Cali e investigador de la Universidad del Valle con doctorado en la misma área, concuerda con el uso de esa definición menos académica. “La idea de hacer ese proceso es darle tiempo a que las clínicas y hospitales puedan darles a los enfermos la atención necesaria”, resume.

Ese también es el concepto que tiene el caricaturista, según le dijo a Colombiacheck. El problema de entenderlo así es que puede crear falsas expectativas. La sola mitigación no garantiza que la capacidad del sistema de salud esté por encima del pico de contagio, mientras que una cuarentena general muy extendida también tiene sus propios costos sociales. Cucunubá hace parte del equipo científico que probó estas afirmaciones con modelos epidemiológicos en el caso del Reino Unido.

El mejor camino intermedio que hasta ahora han identificado los expertos, de acuerdo con la explicación de la investigadora colombiana, es el aislamiento intermitente. Su estrategia es relajar las medidas temporalmente al lograr descensos y endurecerlas de nuevo cuando las cifras reboten hasta cierto punto, para reducir el nuevo pico. El 30 de marzo, el portal La Silla Vacía contó que la recomendación de quienes asesoran al presidente, Iván Duque, era aplicar siete ciclos de ese estilo durante año y medio.

Esto quiere decir que nos preparamos para enfrentar varias curvas en lugar de una. El mandatario lo ha comparado con un acordeón que se abre y se cierra. El analista español Jorge Galindo, experto en visualización de datos, lo ha asimilado a atravesar una cordillera.

Lo siguiente que hay que saber es qué datos mirar para saber cómo van esas curvas y qué cuidados hay que tener para analizarlas. Matador tomó el número de casos acumulados. La primera variable que se escapa es el retraso normal de los datos, debido a los días que pasan entre la infección y el diagnóstico que se refleja en los reportes.

La segunda es el subregistro por la imposibilidad de encontrar a todos los enfermos, dado que la gran mayoría no presenta síntomas. Esto se relaciona directamente con el número de pruebas. En palabras de Guerrero, “los casos dependen mucho de lo que se busque”. De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Salud (INS), se hicieron 11.456 test del 26 de marzo al 1 de abril y 30.965, casi el triple, entre el 25 de abril y el 1 de mayo. Esto afecta de forma directa la comparación que hace el caricaturista.

Como contamos en otro chequeo, Colombia se había concentrado en casos posibles o sospechosos, con base en una definición de síntomas e historial de viajes o contactos con enfermos. Pero justo el día que González trinó su análisis, la doctora Cucunubá había advertido “para los no epidemiólogos” que el país amplió sus criterios de búsqueda y diagnóstico. “Eso hace que la comparación histórica de casos sea menos intuitiva”, escribió.

Una estrategia más activa implica una mayor detección de asintomáticos (su número ha venido en aumento sobre todo desde finales de abril en las estadísticas del INS). Por un lado, esto permite aislar más pronto los casos para evitar que contagien a otras personas. Por otro, disminuye el subregistro. Entonces el aumento en las cifras que muestra Matador no necesariamente implica un empeoramiento de la situación real, sobre todo en lo que corresponde a la última semana antes de la publicación, cuando el número de pruebas dio un salto en el promedio diario.

Además, hay que ver que los números que dio el dibujante no son de la misma curva que sube y baja. Las cifras que publicó son del acumulado de casos confirmados, que suma diariamente los nuevos pacientes y, por tanto, nunca va a decrecer. Por simple matemática, en el mejor de los casos, ese conteo se estanca cuando el contagio desaparece de forma definitiva. Para que hubiera disminuciones tendrían que ser datos diarios (por fecha de diagnóstico o inicio de síntomas) o activos, que salen al restarle los muertos y los recuperados al total.

Cada gráfica sirve para algo distinto y un buen análisis debe tener en cuenta el cuadro completo y no números aislados. En las condiciones actuales, Cucunubá ha sugerido que las muertes diarias o la ocupación de UCI pueden reflejar mejor la efectividad de las medidas tomadas por el gobierno. Eso no significa que sean estadísticas perfectas, porque son fotos de cómo iba el contagio tres o cuatro semanas antes, cuando los actuales difuntos o pacientes críticos adquirieron la enfermedad.

Vale la pena, de todas formas, revisar la curva de casos acumulados a la que se refiere Matador, para ver su comportamiento. Para eso, hay que tener en cuenta otro detalle matemático. Por la velocidad a la que avanza la pandemia, ya que el virus de un infectado puede pasar a otras tres o hasta cuatro personas, el análisis se hace sobre una tabla que refleja la frecuencia con la que se multiplican los casos y no solo con la que se suman. Es lo que se llama una escala logarítmica, la normal es aritmética o lineal.

Además, para reducir un poco el efecto del retraso, se pueden mirar mejor por la fecha de inicio de síntomas en lugar de la de diagnóstico. En este caso, no se puede perder de vista que los datos de los últimos 14 días todavía no son confiables. Como la mayoría de quienes han empezado a tener síntomas en este periodo todavía no tienen diagnóstico, los datos de estas últimas dos semanas pueden aumentar más adelante.

En las gráficas del ingeniero Rafael Unda, quien elabora reportes con base en las estadísticas del INS, se puede ver que los casos en Colombia han pasado de duplicarse a diario en los primeros días la llegada de la pandemia a hacerlo cada cuatro días. En Bogotá, ya sucede cada cinco.

La médica epidemióloga Sonia Alejandra Milanés recuerda que esto tiene muchos matices, no solo por los factores ya mencionados, sino también por las diferencias regionales en la calidad del sistema de salud y el acceso a las pruebas. No obstante, concluye que “el crecimiento siempre va a ser exponencial, pero no con la potencia que tendría sin la cuarentena, porque no tienes al 100 por ciento de la población expuesta”.

En cambio, el trino del caricaturista desconoce cualquier mejoría, aunque parte de números sueltos que salieron de la misma fuente oficial. Así queda claro que González hizo una evaluación desinformada de datos sin contexto, lo que calificamos como cuestionable. En otras palabras, su desempeño como epidemiólogo no fue muy matador. Él lo reconoció por teléfono, pero no ha borrado el mensaje. Según dijo, “es mejor quedarse callado” cuando uno se equivoca en Twitter.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus