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Falso

Lunes, 07 Septiembre 2020

Publicación que difunde múltiples ofertas de empleo en Almacenes Éxito de Cali es falsa

Por Laura Castaño Giraldo

Se trata de una modalidad repetitiva de ciberdelincuencia con la que se pretende engañar a los usuarios para obtener dinero o información personal detallada.

En redes sociales pululan aparentes ofertas de trabajo que despiertan interés en los usuarios. Un ejemplo de ello es esta publicación en Facebook que presenta vacantes para varios puestos en Almacenes Éxito con sede en Cali, Valle del Cauca.

El mismo mensaje se repite con la supuesta oferta de trabajo para otras ciudades del país como Bucaramanga, Medellín, Ibagué y Bogotá.

Pero la oferta es falsa. En Colombiacheck encontramos varias pistas que nos permitieron determinar que todo esto se trata de un patrón de engaño que se repite en redes una y otra vez. 

La primera señal de que algo no anda bien con esta publicación es que fue compartida por un perfil de Facebook no verificado y por varias páginas que no tienen ningún vínculo con el Grupo Éxito y el correo que pone como referencia para que las personas interesadas envíen sus hojas de vida es personal (hojadevida.grupoexito@gmail.com), no empresarial (ejemplo@grupo-exito.com). Además, revisamos las cuentas oficiales de Almacenes Éxito en Facebook, LinkedIn y Twitter, y no encontramos contenidos similares.

Con el propósito de ver qué otro tipo de información les solicitan a quienes envían sus documentos para aplicar al proceso de selección, escribimos al correo electrónico que mencionamos anteriormente pero, hasta la fecha de publicación de este chequeo, no nos han contestado nada. 

En ese sentido, es importante tener en cuenta que entregar información personal a desconocidos implica varios riesgos. A finales de julio de 2020, el teniente coronel Luis Fernando Atuesta, jefe del Centro Cibernético Policial, nos dijo que “los datos de los que se apoderan en estas páginas los utilizan normalmente para suplantaciones y estafas. Una vez las personas toman contacto con ellos, van a empezar a pedirles más información y generalmente al final les van a pedir un seguro, el valor de un gasto médico o de unas verificaciones. También pasa que, como la información que aparece en las hojas de vida incluye nombres completos, cédula, recomendaciones, fotografía, etc, utilizan los datos para suplantarlos, abrir cuentas bancarias, pedir créditos o servir como fiadores”. 

La siguiente pista es que, tras ejercitar un poco la memoria, nos dimos cuenta de que el texto que da todos los detalles de la supuesta oferta laboral es prácticamente igual al que se empleó en una publicación que daba información falsa sobre vacantes de trabajo en Tiendas Ara de Chinchiná, Caldas (que, por cierto, desmentimos aquí). 

Ambos mensajes sacan el máximo provecho de herramientas como copiar y pegar para difundir falsedades. En este caso, por ejemplo, la información (o desinformación) es la misma: los puestos de trabajo coinciden y el uso del COVID-19 como justificación para la cantidad de vacantes ofertadas también. Los únicos datos que cambian son el valor del salario, el nombre de la empresa, la ciudad y el correo electrónico de contacto.  

En Colombiacheck no quisimos dejar ningún cabo suelto. Por ello, nos pusimos en contacto con Almacenes Éxito a través de sus redes sociales para preguntarles por la veracidad del contenido de la publicación y contestaron que la oferta laboral mencionada no hace parte de su compañía. 

También nos indicaron que las vacantes que tienen disponibles en la actualidad pueden consultarse en este sitio web. Con esa información en mano, navegamos por la página y encontramos cinco ofertas laborales en Almacenes Éxito de Cali, pero ninguna coincide con los datos que da la publicación que estamos verificando, lo cual demuestra que, definitivamente, las supuestas oportunidades de empleo que difunde son falsas. 

Vuelve y juega 

Cabe recordar que en uno de nuestros chequeos ya habíamos explicado que esta modalidad de ciberdelincuencia, conocida como ‘phising’, no es nueva y se utiliza “para estafar y obtener información confidencial de forma fraudulenta, como puede ser una contraseña o información detallada sobre tarjetas de crédito u otra información bancaria de la víctima”.

Como ejemplo de ello podemos citar algunas verificaciones que hicimos previamente en Colombiacheck, como la del falso anuncio que decía que Tiendas D1 estaba ofreciendo empleo para trabajar desde casa o la de sitios web falsos en los que la gente ingresaba sus datos para recibir supuestas ayudas del Estado para paliar la crisis causada por el COVID-19.

Para finalizar, reiteramos que “ya hay varios reportes de falsos empleos por diferentes medios, no solo Facebook, inclusive páginas web”, como explicó el capitán Rodrigo Javier Acero, oficial del Centro Cibernético Policial, quien, además, dijo que “por perfiles en redes sociales se generan fácil [las ofertas falsas] pero la gente las reporta rápidamente” y que “por sitios web son menos visibles pero, así mismo, las víctimas son potencialmente menos”. 

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Cuestionable

Jueves, 10 Octubre 2019

Concejal en campaña exagera su aporte a la educación superior en Bogotá

Por José Felipe Sarmiento

La página de Nelson Cubides le atribuye a sus iniciativas la creación de un programa de becas, pero lo que hicieron fue modificar un fondo de créditos condonables que existe desde 1999.

La biografía del concejal conservador Nelson Cubides, que busca la reelección en el cabildo de Bogotá, dice en su página de internet que “gracias a sus iniciativas se creó un programa de becas (FEST) que brinda oportunidades de educación superior a jóvenes bogotanos en carreras técnicas o profesionales en cualquier universidad”.

Captura de pantalla de la biografía de Cubides en su página oficial

El cabildante le dijo a Colombiacheck que este Fondo de Educación Superior para Todos “es un modelo de financiamiento para darle crecimiento y sostenibilidad al programa de becas en educación superior”. Es decir que ya había un programa. Lo que hizo su iniciativa fue modificarlo en varios aspectos, incluyendo el nombre.

Entonces, la afirmación en su perfil es cuestionable porque el acuerdo 670 de 2017, del que él fue autor con sus compañeros de partido Gloria Elsy Díaz y Roger Carrillo, no creó un programa de cero sino que le hizo cambios al Fondo Cuenta para la Financiación de la Educación Superior, que ya existía desde hacía 18 años. La misma norma dice en su título que “se modifican los acuerdos 37 de 1999273 de 2007 y se dictan otras disposiciones”.

El primero contemplaba la versión original, que consistía en créditos blandos (no becas) para los mejores bachilleres de estratos 1 y 2 con un presupuesto anual que debía ser por lo menos de 7.000 salarios mínimos legales vigentes (SMLV). Los beneficiarios debían empezar a pagar tres años después de terminar la carrera, que tenía que ser profesional.

El acuerdo de 2007 les hizo algunas reformas: introdujo la financiación de estudios técnicos y tecnológicos, estableció la posibilidad de exoneración hasta del 70 por ciento del pago después de la graduación, por alto rendimiento académico y a cambio de un servicio social de un año; también amplió el público objetivo del fondo para incluir al estrato 3 y aumentó sus recursos mínimos a 10.000 SMLV al año.

Todo esto pasó antes de la llegada de Cubides al Concejo de Bogotá en 2016. Lo que logró su iniciativa fue, entre otras cosas, elevar una vez más el presupuesto básico del programa a 21.000 SMLV y abrirlo para todos los bachilleres del Distrito (incluso en colegios privados), aunque manteniendo la prioridad para los de estratos bajos; además de contemplar la financiación de carreras virtuales y la condonación hasta del total de la deuda solo por graduarse y hacer un servicio social o una práctica laboral con algunas condiciones.

También amplió las fuentes de recursos, permitiendo aportes voluntarios por medio del impuesto de industria y comercio (ICA) y otras donaciones particulares a cambio de una certificación para las empresas aportantes; estableció la posibilidad de que las instituciones de educación superior contribuyan con incentivos, descuentos o cofinanciación; fijó montos máximos de cubrimiento por parte del Distrito para matrícula y sostenimiento, decisión que antes estaba en manos de la Secretaría de Educación, y ordenó aplicar criterios diferenciales para jóvenes con discapacidad.

Finalmente, el acuerdo determinó la creación de un plan de pertinencia para guiar a los estudiantes hacia las carreras con mayor demanda laboral y la realización de un estudio sobre el impacto del programa. Ambos deben elaborarse cada cinco años.

En su respuesta a Colombiacheck, Cubides resaltó todos estos puntos, que se confirman al comparar la norma vigente con las que había antes. No obstante, su impacto en las cifras de la Secretaría es difícil de evaluar más allá de la multiplicación presupuestal.

Los recursos dieron un salto de 6.894 millones de pesos en 2016 a 17.482 al año siguiente, 18.268 millones en 2018 y 17.390 millones en la primera mitad de este año. La suma de la plata que ha recibido el fondo desde 2017 equivale a 42 por ciento de los 127.302 millones de pesos que ha tenido en toda su historia.

Mientras tanto, los estudiantes nuevos pasaron a 756 desde 2017 hasta junio de este año, frente a los 419 que hubo de 2014 a 2016. Esto es un 80,4 por ciento más de beneficiarios con más del doble de presupuesto. No obstante, el pico de 384 admisiones en 2018 superó apenas por 12,3 por ciento a las 342 que hubo en 2012, cuando al programa se le destinaron 5.667 millones de pesos.

Es decir que el impacto estaría más en el presupuesto disponible para financiar y atender a cada persona beneficiada que en el aumento de cobertura, aunque esta también ha crecido. Pero el economista experto en políticas públicas de educación Ángel Pérez Martínez señala que esto “no representa ni medio punto porcentual del total de la matrícula de la ciudad”, que gradúa más de 50.000 bachilleres al año.

Otra variación ha sido la mayor concentración en el estrato 2. En 2018 llegó a 61 por ciento de la población admitida y lleva un punto más en 2019, cuando antes era máximo la mitad. El estrato 1 también creció, pues hasta 2016 llegaba máximo a 11 por ciento y pasó a 17 y 22 por ciento en los años más recientes. En cambio el 3, que accedía a 50 por ciento de los créditos en 2015, bajó a 40 por ciento en 2017 y hoy está en apenas 16 por ciento.

Pese a esto, las cifras del Distrito muestran que este cambio en el perfil socioeconómico de los beneficiarios ya había empezado antes del acuerdo 670. La caída del estrato 3 empezó con ocho puntos porcentuales en 2016 frente al año anterior. Los estratos 1 y 2, por su parte, venían en aumento constante desde ese mismo momento aunque han tenido más altibajos desde 2012.

Además, la apertura de la nueva norma a estudiantes de estratos altos no se ha traducido en su entrada al programa. El profesor Pérez Martínez recuerda que “los estudiantes de los colegios oficiales son estratos 0, 1, 2 y 3 en más de 98 por ciento de los casos”, lo que podría explicar que se mantenga esa ausencia de quienes pertenecen a los 4, 5 y 6.

Entre tanto, las matrículas en programas virtuales son 2 por ciento y los que son a distancia tienen igual proporción. Esto equivale a 12 estudiantes en cada modalidad. Los presenciales siguen representando la gran mayoría, 96 por ciento. Por tanto, Pérez considera que estos datos “no sirven para ningún tipo de análisis” porque no permiten extrapolar conclusiones.

Finalmente, la introducción de las condonaciones totales en el programa podría considerarse como la creación de becas en el sentido de que los estudiantes al final no tendrían que pagar nada. A pesar de eso, la Secretaría  todavía no le ha otorgado este beneficio a nadie, porque los admitidos desde 2017 aún están estudiando y solo podrían acceder a él una vez se gradúen; mientras que las exenciones parciales creadas en 2007 han sido obtenidas por 297 de los 1.148 graduados del programa desde sus inicios, poco más de la cuarta parte (25,9 por ciento).

Esto quiere decir que, no obstante la cantidad de los cambios introducidos en el fondo por el acuerdo del que Cubides fue autor, el FEST no fue una creación completamente nueva y su impacto es discutible. Por tanto, la afirmación en su portal de internet es cuestionable.

RedCheq