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Falso

Jueves, 28 Enero 2021

Supuesto mensaje de Coomeva con recomendaciones para tratar el COVID-19 es falso

Por Laura Rodríguez Salamanca

La cadena se ha compartido en los últimos días en Cali, pero se trata de una desinformación que ha circulado antes en otros países latinoamericanos.

Hace algunos días, Colombiacheck recibió en más de una ocasión un mensaje de WhatsApp con una serie de recomendaciones para tratar el COVID-19 en casa y una lista de supuestos síntomas dependiendo de la “etapa” de la enfermedad. Los consejos, que parecían ser formulados por Coomeva Medicina Prepagada, estaban circulando en Cali a través de ese servicio de mensajería.  

Pero es falso que esta empresa haya formulado dichas sugerencias. Desde abril de 2020, el mensaje ha rotado (con ciertas variaciones contextuales) en Facebook en diferentes países de Latinoamérica. Además, varias de las recomendaciones que se incluyen son inexactas, erradas o promueven la automedicación.

Aquí, parte del contenido:

coomeva_medicina_prepagada_cadena_falsa

Coomeva no es la fuente

Para comprobar en primer lugar la veracidad y el origen de la información, consultamos al área de comunicaciones de Coomeva Medicina Prepagada. A través de WhatsApp nos respondieron que no eran los autores del mensaje. 

De acuerdo con la herramienta de monitoreo de redes sociales CrowdTangle, publicaciones con la misma información han circulado, con algunos cambios en las primeras frases, en varios países latinoamericanos desde abril de 2020. Encontramos esta información replicada en México, Guatemala, República Dominicana, Bolivia, El Salvador y Chile.

El primer pico de interacciones con la desinformación se dio entre julio y agosto de 2020, y en enero de este año se volvieron a disparar las interacciones. Solo durante el último mes, mensajes de este tipo han tenido más de 12.000 interacciones en redes sociales.

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Las interacciones con la desinformación se han incrementado notablemente desde finales de diciembre de 2020. Fuente: CrowdTangle. 

Además, al revisar varias de las publicaciones encontramos que, especialmente las que se han compartido en este último pico, parece incluirse el supuesto aval de médicos o instituciones gubernamentales de cada país para darle mayor credibilidad a las desinformaciones. “ C.O.M.P.A.R.T.E.  SECTOR SALUD JALISCO”, dice por ejemplo la introducción de una publicación compartida en un grupo de migrantes de origen mexicano.

El mensaje no es confiable

Además de no provenir de la fuente señalada, las sugerencias del mensaje no son fiables. “Las recomendaciones son muy peligrosas porque presentan informaciones generales sobre cuáles son los signos de alarma y los síntomas, pero todo lo que dice no es cierto. Además, se recomienda la automedicación”, le dijo a Colombiacheck Sandra Muñoz Rodríguez, epidemióloga nacional de Coomeva Medicina Prepagada. 

Aquí le explicamos los principales errores en los que se incurre en la desinformación. 

En septiembre de 2020 verificamos un mensaje similar, que no se atribuyó a ninguna empresa o autoridad en salud, pero que contenía parte de la información de la cadena objeto de verificación en este artículo. Puede consultar el chequeo aquí

“Los síntomas del COVID-19 aparecen a partir del tercer día después de adquirir la infección”.

CALIFICACIÓN

Según la cadena de desinformación, el COVID-19 tiene tres etapas con síntomas diferenciados:
 “ ➙ 1ª fase; 3er día
◉ Dolor corporal
◉ Dolor de ojos
◉ Dolor de cabeza
◉ Vómitos
◉ Diarrea
Secreción nasal o congestión nasal
◉ Decaimiento
◉ Ojos ardientes
◉ Ardor al orinar
◉ Sentirse febril
◉ Garganta raspada (dolor de garganta)
➙ Es muy importante contar los días de síntomas: 1º, 2º, 3º.

➙ 2ª fase; (del 4º al 8º día) inflamatorio.

◉ Pérdida del gusto y / o el olfato
◉ Cansancio a los mínimos esfuerzos
◉ Dolor en el pecho (caja torácica)
◉ Opresión en el pecho
◉ Dolor en la espalda baja (en la región de los riñones)
____
 ➙ 3ª fase - curación;
◉ El día 9 entra la fase de cicatrización, que puede llegar hasta el día 14 (convalecencia)”.

Pero según la doctora Muñoz esta información es falsa. En sus palabras: “como es una enfermedad nueva, no podemos decir exactamente, como en la cadena, que haya una evidencia científica de que al tercer día aparecen ciertos síntomas o que otros aparezcan después. Tenemos información aproximada sobre los síntomas de la enfermedad, pero decir eso es irresponsable”.  

Además, según aclaró la médica, “cada persona desarrolla diferentes síntomas. Hay personas que ni siquiera desarrollan síntomas [como contamos en este explicador sobre los asintomáticos] y hay otros que no son tan comunes como la diarrea o la inflamación de la lengua”. 

De hecho, en el artículo de preguntas y respuestas sobre el COVID-19 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se explica que “el tiempo que transcurre entre la exposición a la COVID-19 y el momento en que comienzan los síntomas suele ser de alrededor de cinco o seis días, pero puede variar entre 1 y 14 días”.  

También señala que mientras hay síntomas “menos frecuentes que afectan a algunos pacientes”, como conjuntivistis, erupciones cutáneas o cambios de color en los dedos de las manos o los pies, “algunas personas solo presentan síntomas levísimos”.

“Azitromicina; tomar 1 al día a partir del tercer día - para reducir el contagio, disminuir los síntomas y prevenir la neumonía”.

 

CALIFICACIÓN

Como escribieron nuestros colegas verificadores catalanes de Verificat, este tipo de recomendaciones “no tienen ninguna base científica”. Y de acuerdo con Juan Pablo Horcada, jefe de servicio de dolencias infecciosas y coordinador general de COVID-19 del Hospital del Mar, en Barcelona, a quienes ellos consultaron para su verificación, “recomendar masivamente estos medicamentos sin prescripción es peligroso porque puede perjudicar más a las personas, provocando efectos adversos, en lugar de beneficiarlas”.

La Azitromicina, como explicamos en otro artículo, es un antibiótico que “suele formularse para tratar infecciones bacterianas como la bronquitis, la neumonía o incluso enfermedades de transmisión sexual”. En el caso del COVID-19, como también referimos en otra verificación, se ha usado como antibiótico (a nivel intrahospitalario) para tratar posibles sobreinfecciones bacterianas producidas en pacientes con coronavirus. 

Pero esto no quiere decir que los antibióticos sirvan para “reducir el contagio” del coronavirus. La OMS lo aclara en estas palabras: 

“Los antibióticos no son eficaces contra los virus, solo contra las infecciones bacterianas. La COVID‑19 está causada por un virus, de modo que los antibióticos no sirven frente a ella. No se deben usar antibióticos como medio de prevención o tratamiento de la COVID‑19. En los hospitales, los médicos a veces utilizan antibióticos para prevenir o tratar infecciones bacterianas secundarias que pueden ser una complicación de la COVID‑19 en pacientes gravemente enfermos. Solo deben usarse para tratar una infección bacteriana siguiendo las indicaciones de un médico”.

De hecho, como explicamos en un artículo anterior, recientemente se han venido regulando este tipo de medicamentos en relación con el nuevo coronavirus. El 10 de agosto la Organización Panamericana de la Salud (OPS) retiró la azitromicina de su Lista de medicamentos esenciales para el manejo de pacientes que ingresan a cuidados intensivos con sospecha o diagnóstico confirmado de COVID-19

Las razones que refirió la OPS fueron que “la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) advirtió sobre eventos cardiovasculares mortales por el consumo de azitromicina” y que, “de acuerdo con el estudio ‘Antibiotics for community-acquired pneumonia in adult outpatients’, la azitromicina presenta significativamente más efectos adversos que otros antibióticos como la levofloxacina, la eritromicina y la claritromicina en pacientes con comorbilidades”. 

Con base en esta clase de información, según explicó el Ministerio de Salud en el boletín informativo número 5 del sistema de monitoreo de evidencia (publicado en diciembre de 2020), el INVIMA le reportó a los profesionales de la salud “una asociación entre el uso de este antibiótico y un incremento del riesgo de generar arritmias cardiacas, las cuales pueden llegar a ser fatales”. 

Es más, el primero de diciembre de 2020 la Fundación Cardioinfantil publicó un artículo informativo en el cual anotó dos puntos fundamentales para entender la evidencia científica disponible hasta el momento sobre el uso de la azitromicina. 

Primero, que “la adición de azitromicina al cuidado usual no resultó en mejoría clínica ni reducción de mortalidad”, razón por la cual “no se recomendaría en el tratamiento de pacientes hospitalizados con COVID-19”. Y segundo, que “no se conoce el efecto de la azitromicina como parte del tratamiento de pacientes con diagnóstico de COVID-19 que no requieren hospitalización”. 

“También se puede utilizar ivermectina (...) para acelerar la curación”.

CUESTIONABLE

Para analizar esta afirmación, desde la perspectiva de la doctora Muñoz, hay que establecer la diferencia entre los pacientes con COVID-19 ambulatorios y los que están en hospitalización. “Si a nivel hospitalario se usa, los médicos hacen el seguimiento y evalúan el riesgo y el beneficio. Pero no es recomendable automedicarse porque el medicamento podría tener efectos secundarios además de interacciones con otros. No debe usarse la ivermectina de forma indiscriminada a nivel ambulatorio”, explicó. 

Como señaló Colombiacheck en un par de verificaciones previas (1 y 2), la ivermectina es un antiparasitario que se cree que puede ayudar a tratar el COVID-19, pero sobre el cual aún no hay suficiente evidencia científica. 

En un explicador reciente, después de revisar los estudios disponibles sobre el uso de este medicamento para tratar el nuevo coronavirus, Colombiacheck encontró que de los 53 estudios sobre ivermectina en COVID-19 que se había registrado hasta el 21 de enero de 2021, solo 16 habían sido completados y, de esos, solo seis tenían resultados. “Gran parte de esos estudios tienen fallas debido a muestras pequeñas de pacientes o porque no cumplen con requisitos que dan mayor solidez científica y reducen sesgos”, se lee en el artículo. 

Sin embargo, este análisis aplica para el tratamiento intrahospitalario de la enfermedad, no para el uso ambulatorio del medicamento. Según referimos en el explicador, el Ministerio de Salud, el Invima y el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud han enfatizado en que “quien la tome lo haga bajo prescripción médica y dentro de un estudio de investigación”. 

El uso de este medicamento de forma indiscriminada ha traído, además, efectos negativos para la salud pública y la investigación. Como explicó el Centro de Pensamiento ‘Medicamentos, Información y Poder’ de la Universidad Nacional en un boletín que publicó con otras organizaciones, a pesar de las diversas advertencias que se han hecho sobre la inconveniencia de usar ivermectina por fuera de los ensayos clínicos, “se ha hecho prácticamente imposible encontrar suficientes individuos que no hayan consumido ivermectina y que puedan ser reclutados en los experimentos clínicos, especialmente en Latinoamérica”. 

“También se puede usar Anitta para acelerar la curación”

CALIFICACIÓN

Annita es el nombre comercial de la nitazoxanida producida por la farmacéutica brasileña Farmoquímica S.A. Este medicamento es un antiparasitario que, de acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, se usa en niños y adultos para tratar la diarrea causada por los protozoario Cryptosporidium y Giardia, los cuales se ubican en el intestino delgado de animales y humanos, según una guía del Instituto Nacional de Salud. 

Pero, en palabras de la doctora Muñoz, “no está indicado para COVID-19 y tampoco hay estudios o evidencia científica suficiente que respalden su uso en COVID-19”. 

Este antiparasitario generó grandes expectativas desde octubre del año pasado, especialmente en Brasil, luego de que el gobierno de ese país presentara (sin gráficos reales, evidencias o datos) los hallazgos de un ensayo clínico, en el que se estudiaron los efectos de la nitazoxanida en pacientes con COVID-19 leve. Durante la presentación el ministro de Ciencia, Marcos Pontes, se refirió a los hallazgos como “algo que comenzará a cambiar la historia de la pandemia”, según escribió la revista Science

Los resultados, en resumen, decían que en los pacientes que participaron en el estudio (392; 198 de los cuales recibieron placebo y 194, nitazoxanida) “la resolución de los síntomas no difirió entre los dos grupos de nitazoxanida y placebo después de 5 días de tratamiento”. Pero que la terapia temprana con el antiparasitario “fue segura y redujo significativamente la carga viral”, un efecto que para los investigadores “puede tener un impacto epidemiológico, reduciendo potencialmente la propagación comunitaria del SARS-COV-2, la morbilidad y la mortalidad”. 

Pero días después el grupo de investigación, liderado por Patricia Rocoo, profesora y jefe del Laboratorio de Investigación Pulmonar del Instituto de Biofísica de la Universidad Federal de Río de Janeiro, liberó los datos completos en un servicios de preprint. Entonces surgieron fuertes críticas a los comentarios gubernamentales sobre los hallazgos. “Después de inspeccionar los datos, muchos investigadores concluyeron que no significaban mucho y ciertamente no cambiarían la historia de la pandemia”, se lee en el artículo de Science. 

Glória Teixeira, epidemióloga de la Universidad Federal de Bahía, por ejemplo, le dijo al medio que “los resultados de este estudio no justifican la prescripción de este medicamento para el tratamiento de COVID-19". 

De hecho, en el propio documento del estudio, publicado el 24 de diciembre en The European Respiratory Journal, se plantean sus limitaciones y la importancia de seguir investigando. 

Por una parte, en palabras de los investigadores, hay que tener en cuenta que “solo se inscribieron pacientes con COVID-19 leve; la mayoría eran adultos jóvenes (de 18 a 39 años), pocos tenían comorbilidades (12 a 18%) y el uso de medicamentos concomitantes [que se toman al mismo tiempo] era poco frecuente (menos del 20% de la muestra)”. Esto, según los científicos, puede haber sesgado los hallazgos a favor de la nitazoxanida.

Por otra parte, el tratamiento de los pacientes se hizo en sus casas. Y aunque les dieron indicaciones de que tomaran el medicamento tres veces al día, que acudieran al sitio de estudio si los síntomas empeoraban o presentaban efectos adversos y que completaran diarios de síntomas, los investigadores señalaron que no podían determinar “hasta qué punto los pacientes siguieron las instrucciones”. Pero asumen que la no adherencia a las indicaciones pudo haber ocurrido también con el grupo que recibió el placebo. 

Este ha sido el único estudio clínico con nitazoxanida para COVID-19 que ha revelado sus hallazgos. Hicimos una revisión sobre el tema en ClinicalTrials.gov, un sitio web desarrollado por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos donde se encuentra información actualizada sobre ensayos clínicos. Encontramos que de los 23 estudios restantes registrados hasta el 25 de enero de 2021, seis no han empezado a reclutar pacientes, 15 están en proceso de reclutamiento y solo dos fueron completados, pero no han reportado resultados. 

“El pH del coronavirus varía de 5.5 a 8.5. Entonces, todo lo que tenemos que hacer, para eliminar el virus es consumir más alimentos alcalinos, por encima del nivel ácido del virus”. 

CALIFICACIÓN

Por estas razones, según se dice en el mensaje, se recomienda comer alimentos como limón, ajo, mango, piña, aguacate, mandarina y naranja. Pero estas afirmaciones incurren, por lo menos, en dos errores. 

En primera medida, como ya había señalado Colombiacheck en una verificación anterior, las frutas que se mencionan en la desinformación en realidad son alimentos ácidos, no alcalinos. 

Así mismo, como nos explicó para un artículo anterior Daniela Ortiz Ríos, profesora de biología, química y nanomedicina en la Universidad de Guadalajara y magíster en Desarrollo de Medicamentos, “no hay evidencia científica de que esta supuesta dieta alcalina sirva para eliminar el virus. Además, es prácticamente imposible cambiar el pH de la sangre, que es donde está el virus, a través de alimentos, porque el cuerpo tiene un mecanismo natural de regulación del pH para mantenerla siempre entre 7,3 y 7,5”. 

Con toda esta información, concluimos que el mensaje con recomendaciones para tratar el COVID-19 en casa y que parece ser de autoría de Coomeva Medicina Prepagada, además de no provenir de la fuente a la que se le atribuye, contiene información errada sobre el nuevo coronavirus y promueve la automedicación. 

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Falso

Jueves, 20 Agosto 2020

Los estetoscopios no envían ondas ‘con chip 5G’, ni ‘detienen corazones’

Por Laura Rodríguez Salamanca

En redes se difunde que a través de estos dispositivos médicos se producen paros cardiacos. Pero su mecanismo no permite nada más que amplificar los sonidos del organismo.

En el especial ‘Mentiras y verdades sobre el coronavirus’ ya hemos desmentido muchas desinformaciones como esta, que han circulado en Latinoamérica, acerca del nuevo coronavirus. Por ejemplo, ya aclaramos que los oxímetros de pulso no roban las huellas y los datos personales de los pacientes, y que los termómetros infrarrojos ni destruyen las neuronas ni dañan la retina

Ahora nos encontramos en redes sociales un comentario, que luego se convirtió en imagen y se viralizó, en el que un usuario sostiene que “con el estetoscopio envían ondas cerebrales manejadas con chip 5G para detener el corazón de los pacientes y decir que fue paro cardíaco por covi (sic)”. 

Captura de pantalla estetoscopios 5G

Muchos de los usuarios han tomado y replicado el comentario irónicamente y relacionándolo con los creadores de las demás desinformaciones sobre dispositivos médicos. Pero muchos otros han compartido la información como si fuera real, cuando por supuesto no lo es. 

“El fonendoscopio [también recibe ese nombre] solo sirve para hacer la auscultación de sonidos cardíacos, respiratorios o, en algunas ocasiones, para obtener sonidos gastrointestinales o de flujo sanguíneo. Para nada más. No tiene ningún receptor que capte electrónicamente ninguna señal o sonido y la transmita al cuerpo”, dijo la ingeniera biomédica Liliana Solano, consultada por Colombiacheck sobre la desinformación. 

¿Pero entonces cómo funciona este equipo? Solano nos explicó que está compuesto por una campana, que amplifica el sonido; una membrana, que lo capta; un tubo, que aísla aísla al sonido de otros externos; y un arco metálico, que lo distribuye hacia las olivas donde se escucha finalmente. 

“En términos sencillos, funciona como cuando ponemos un vaso para escuchar al otro lado de una pared. De hecho, los primeros fonendoscopios se fabricaban con madera porque realmente es un equipo muy simple”, dijo la ingeniera. 

Partes del estetoscopio. Crédito: Jarould. Compartido bajo la licencia Creative Commons 4.0 Internacional.

 

Crédito: Jarould. Compartido bajo la licencia Creative Commons 4.0 Internacional. 

Solano aclaró que aunque existen fonendoscopios digitales, tampoco es posible que estos envíen ondas al cuerpo que, como dice la desinformación, pudieran detener el corazón. “Solo tienen una especie de filtros para enviar la auscultación a otros dispositivos para que alguien más pueda hacer el diagnóstico”. 

Además explicó: “es absurdo creer que con el fonendoscopio se puede detener el corazón. Para detener un corazón sano se requiere, por ejemplo, un golpe muy fuerte. Y cuando un paciente tiene un marcapasos, se necesitaría algo que tenga la capacidad necesaria para descoordinarlo como un imán gigante o algo así”. 

¿Pero la tecnología 5G puede detener el corazón?

Como ya lo hemos explicado en otros artículos, no hay evidencia de que la quinta generación de redes móviles sea la responsable de la pandemia [como se dice en muchas otras desinformaciones] o que represente un peligro para la salud, cuando la radiación que usa está dentro de los límites establecidos internacionalmente.  

Como nos explicó Carlos Lezama, ingeniero electrónico con maestría en Ingeniería Electrónica de la Universidad de Connecticut, a quien consultamos para otro artículo, “la Unión Internacional de Telecomunicaciones establece una normatividad para el límite de radiación no ionizante [como la que emplea la tecnología 5G] a la que se pueden exponer las personas y que, cuando se supera, puede ser peligroso para la salud humana”. Pero los efectos que se han encontrado no están relacionados con la producción de un paro cardiaco inminente, sino con ciertos tipos de cáncer. 

“Un efecto es el posible sobrecalentamiento de tejidos, como cuando uno dura mucho tiempo hablando por el celular. Pero no es cierto que a través de esta tecnología se puedan enviar “órdenes” a los órganos que puedan producir que se detenga el corazón”, concluye Solano. 

Para concluir, calificamos como falsa la desinformación en la que se difunde que con el estetoscopio se puede detener el corazón de los pacientes para pasarlos por muertos por Covid-19.