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Martes, 09 Junio 2020

Tratamiento casero recomendado por médico ecuatoriano para la COVID-19 no tiene sustento científico

Por Laura Rodríguez Salamanca

Le pedimos a varios expertos analizar las recomendaciones que da Vicente De La Torre en un video que se viralizó. Encontramos que mezcla información, en su mayoría, falsa e imprecisa.

Miles de veces ha sido compartido y comentado por usuarios de redes sociales un video en el que el médico ecuatoriano Vicente Eduardo De La Torre Rodríguez, que es presentado como neumólogo y epidemiólogo, recomienda un tratamiento para la curar la COVID-19 en casa. “Hay personas que no pueden llevar a sus familiares a un médico particular y que también tienen miedo de ir a un hospital. Para esto necesitamos instruir de alguna manera a la población sobre cómo pueden manejar el COVID-19 en casa”, dice al principio de su intervención. 

Primero, investigamos si De La Torre realmente tiene los títulos con los que se presenta. Consultamos la base de datos de títulos registrados de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación de Ecuador y encontramos que aparece registrada su formación en medicina y epidemiología [en la Universidad de Guayaquil], pero no la que dice tener en neumología.

Vicente de La Torre, títulos

Aún así, según nos comentaron varias de las fuentes que citaremos y una periodista ecuatoriana, uno de los problemas del sistema de salud de este país es la fragilidad de las exigencias y los requisitos para ejercer la profesión médica. “Acá han llegado kinesiólogos o enfermeros con títulos falsos de médicos de Ecuador”, dijo Ramiro Zepeda Iriarte, doctor en farmacología y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

¿Qué dice el médico?

Además de esto, con ayuda de varios expertos analizamos los pasos del tratamiento que De La Torre recomienda. Encontramos que mezcla datos falsos con recomendaciones que carecen de sustento científico. Algunos ya los habíamos chequeado. 

1) “Las vaporizaciones con eucalipto y con manzanilla actúan eliminando la mayor cantidad posible de virus dentro de la garganta porque el virus no resiste al calor”.
 

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Como lo explicamos en otra ocasión, “no existen conclusiones claras sobre si el calor o las altas temperaturas desactivan la actual cepa del virus. Y como indica el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, aún no se sabe si el clima y la temperatura impactan en la propagación del virus”. Entonces no hay evidencia de que dichas vaporizaciones sean efectivas. 

2) “Usar antibióticos. La gran mayoría de médicos utilizan la Azitromicina, que está bien porque actúa en vías respiratorias altas. Pero si no hay Azitromicina, podemos usar la Claritromicina”. 

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La Azitromicina se está usando en pacientes con COVID-19, pero no como De La Torre señala. En palabras de María Isabel Gutiérrez, médica cirujana y maestra en epidemiología y bioestadística de la Universidad de McGill, en Canadá, “esto es un virus y los antibióticos se usan para las bacterias. Entonces la Azitromicina se usa como un antibiótico para una posible sobreinfección con una bacteria por baja de la inmunidad después de cinco días enfermedad, no al principio”. 

Además hay que tener en cuenta que, como explica el microbiólogo e infectólogo Otto Sussmann, “a pesar de que la Claritromicina y la Azitromicina, para decirlo en términos sencillos, son primos hermanos y que ambos tienen efectos antibióticos, uno no se usa como reemplazo del otro de la manera en que lo recomienda este médico. De hecho, en los estudios con la Azitromicina se encontró que produce un efecto inmunomodulador, pero no se encontró un efecto de menos tiempo en UCI ni de menor mortalidad, por lo cual salió de las guías del tratamiento de COVID-19 muy rápidamente”.

3) “Los analgésicos: el Paracetamol no debe ser utilizado más allá de cinco días. Uno cada ocho horas. (...) Eso va a permitir bajar la intensidad del problema”. 

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Como nos indicó Zepeda Iriarte, “no es cierto que haya problemas en tomar Paracetamol más de cinco días. Ese dato es falso”. 

4) “Este virus fue una mutación hecha con el virus del SARS, entonces los cubanos y los chinos empezaron a utilizar el Inmunoferon porque se decía que era una variación hecha con proteínas del VIH-SIDA. (...) En casa sencillamente podemos dar productos que mejoren el nivel de defensas y que tengan Inmunoferon: ajo, cebolla y limón”.

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Esta recomendación tiene varios errores. Primero, aunque el virus SARS-CoV-2, que genera la COVID-19, hace parte de la familia de los coronavirus, en la que también está el SARS-CoV-1, causante de la pandemia del SARS en 2002, “no se ha establecido que el primero sea una mutación del segundo”, nos dijo la doctora Gutiérrez. 

Segundo, como ya explicamos en otro chequeo, el SARS-CoV-2 viene de familias similares al VIH, pero esto no quiere decir que tenga cadenas de ARN del virus causante del SIDA. Esta afirmación se originó “en un estudio que comparó secuencias de proteínas extremadamente cortas entre el nuevo coronavirus y el VIH, una práctica que probablemente da falsos positivos.Y los autores del estudio pasaron por alto la verificación de posibles similitudes entre el SARS-CoV-2 y otros organismos. Al final resultó que estas secuencias cortas de proteínas eran similares a muchos otros organismos, no solo el VIH”. 

Tercero, De La Torre confunde el “Inmunoferon”, que es un complemento alimenticio que se usa para fortalecer las defensas, con el interferón, un grupo de proteínas producidas en pequeñas cantidades por nuestros glóbulos blancos como respuesta a la presencia de virus, bacterias y otros patógenos, que interfieren - de ahí viene su nombre- en la replicación viral, y que también son sintetizadas por la industria. 

Como dijimos en otro artículo, el interferón [no el Inmunoferon] fue usado en China -cuando ni siquiera el COVID-19 tenía nombre- para el tratamiento de pacientes por la efectividad que se le había probado como medicamento para virus similares. Pero en ese momento existían algunas dudas sobre su uso, ya que no se conocía a cabalidad el mecanismo de acción del nuevo virus. 

Y el doctor Sussmann nos explicó, “el interferón se usó muy al inicio de la epidemia y se ha usado en algunas enfermedades virales como la hepatitis B y la hepatitis C. Pero la evidencia para el COVID-19 es muy mala. De hecho, es muy difícil que el cuerpo produzca suficiente interferón para controlar la debacle inmunológica que puede producir el coronavirus. Y el interferón no se encuentra de forma naturista”. Es decir, no está en el ajo, la cebolla ni el limón como dice el médico ecuatoriano. 

5) “En la misma casa pueden hacer que el pH del ser humano suba provocando alcalinidad. A medio vaso de agua le ponemos media cucharadita de sal, y se hace enjuague bucal mañana, tarde y noche. Eso es suficiente para crear alcalinidad con lo cual va a subir el sistema inmunológico”. 

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Ya habíamos explicado en otro chequeo que es falso que el pH alto genere “inmunidad frente al coronavirus”. 

Esto lo confirma Daniela Ortiz Ríos, profesora de biología, química y nanomedicina en la Universidad de Guadalajara, con maestría en Desarrollo de Medicamentos y candidata a doctora en Síntesis de Nanomateriales. “No hay evidencia científica de que esta supuesta dieta alcalina sirva para eliminar el virus. Además, es prácticamente imposible cambiar el pH de la sangre, que es donde está el virus, a través de alimentos, porque el cuerpo tiene un mecanismo natural de regulación del pH para mantenerla siempre entre 7.3 y 7.5. Se puede cambiar el pH de la saliva y la orina, pero no de la sangre. Si así fuera, sería un gran problema que cambiara el pH a cada rato por lo que comemos”, nos explicó.  
 

6) “Debe ponerse al paciente cuando ya está complicado en posición boca abajo. Se ha demostrado que si el paciente está 16 horas boca abajo, el foco neumónico cede”.

CUESTIONABLE

Como dice el doctor Zepeda, “sí se están poniendo los pacientes con coronavirus boca abajo y sirve, pero no es cierto que se mejoren a las 16 horas”. Y Gutiérrez agrega: “desde el principio de la pandemia se ha demostrado que este procedimiento es efectivo, pero el tiempo del tratamiento depende de la mejoría del paciente”. 

7) “Podemos utilizar la aspirina que es un antiagregante plaquetario. Va a impedir que se formen las trombos. Se coge un limón partido, se pone a hervir con unos tres cuartos de vasos de agua por cinco minutos y se ponen tres aspirinas”

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En primera medida, como explicamos en otro chequeo, según su cuadro clínico, un paciente con COVID-19 puede presentar neumonía, trombosis o ambas complicaciones con el desarrollo de la enfermedad. En ese sentido, no se podría generalizar en casa la medicación que requieren los pacientes sin apoyo del personal médico, porque los daños que produce el nuevo coronavirus y el tratamiento pueden variar.   

Además, como escribimos en otra verificación relacionada con las aspirinas y el limón, no hay evidencia científica de que este tipo de recetas curen el COVID-19 porque todavía no existe una cura comprobada ni un tratamiento específico aprobado para todos los casos. 

De hecho, nuestros colegas de La Silla Vacía, que también le pusieron la lupa a este tipo de desinformaciones, advirtieron en uno de sus artículos: "recomendar el uso diario de tres aspirinas no solo es arriesgado sino también engañoso. El cuerpo puede reaccionar a la presencia del nuevo coronavirus produciendo múltiples coágulos, lo que crea riesgos de sangrados. Si en esa situación se ingiere aspirina, se podrían producir hemorragias digestivas”.

8) “Pueden servir las nebulizaciones [para los pacientes más graves]” 

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El doctor Zepeda fue categórico en afirmar: “es peligroso nebulizar a los pacientes con coronavirus porque se puede enfermar a otras personas”. 

Además de esto, como explica Ortiz Ríos, hay que tener en cuenta que “el simple hecho de que [De La Torre] esté recetando y dando nombres de medicamentos para que las personas lo consuman, sin ningún tipo de protocolos, y se tenga el manejo de un paciente positivo de coronavirus en casa es algo muy peligroso, puesto que no toma en cuenta otros padecimientos que pueda tener el paciente o interacciones farmacológicas. No se le puede pedir alguien que no tenga conocimientos en salud que tome ese tipo de decisiones porque, por ejemplo, no sabe de dosis”. 

Entonces el doctor Sussmann recomienda: “si se sienten muy mal, vayan a un servicio de urgencias. No se pongan a buscar hierbas, a buscar medidas caseras, porque después pueden llegar al hospital en malas condiciones y terminar en una Unidad de Cuidados Intensivos con un riesgo de muerte bastante alto”. 

Así, calificamos como falso el tratamiento que el médico ecuatoriano Vicente De La Torre Rodríguez sugiere para tratar en casa a los pacientes con COVID-19. 

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Sábado, 18 Julio 2020

Té de neem tampoco es la ‘solución’ para la COVID-19

Por José Felipe Sarmiento

A pesar de que no hay ningún tratamiento aprobado contra la enfermedad, un video grabado en Ecuador promueve una infusión con esta planta supuestamente para “eliminar” la pandemia.

“Acá en Colombia, el nin está silvestre” [sic], escribió un usuario de Facebook que publicó una grabación compartida más de mil veces desde su perfil, en la que se ve a unas personas vestidas con batas blancas y tapabocas que anuncian y reparten “la solución para el coronavirus”.

Publicación en Facebook del video sobre neem contra coronavirus

Según el hombre de corbata que lidera la distribución, después de cada comida se deben tomar “cinco hojitas en un vaso de agua para eliminar el COVID-19” y se le puede agregar limón y canela. Dice incluso que algunas personas ya se han recuperado de problemas respiratorios con ese producto, “las hojas de neem”.

Las afirmaciones del video ya fueron desmentidas, entre otros, por los portales Ecuador Chequea, pues la desinformación se originó en ese país, y Animal Político, en México. Según el primero, las imágenes han circulado por las redes sociales desde abril pasado.

El lugar donde se hizo la repartición es el sector llamado Sergio Toral, en el nororiente de Guayaquil. El hombre que habla en cámara es Édgar Salazar Chávez, que no es médico sino abogado, y que se lanzó a las elecciones de 2019 para ser alcalde de esa ciudad, pero perdió con apenas 0,5 por ciento de los votos.

El neem (Azardirachta indica) también es llamado nim, nimbo o magrosa de la India, entre otras denominaciones. Se trata de un árbol de hasta 15 metros de altura, originario del sur y sureste de Asia, que también se encuentra en Australia y algunas regiones de América y África. Tiene algunos usos medicinales, en especial en algunas tradiciones indígenas, principalmente para el cuidado de la piel.

Aunque su fruta es comestible, el uso principal que se le da a la planta es el aprovechamiento de sus toxinas para hacer insecticidas o usarla como repelente. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), sus derivados “están recibiendo cada vez más atención a escala mundial”, por ejemplo, para la producción industrial de pesticidas.

De hecho, la sede Medellín de la Universidad Nacional de Colombia patentó un nuevo proceso de extracción en 2019.

Como ya ha explicado Colombiacheck al desmentir otras supuestas curas de la COVID-19, hasta el momento no hay ningún tratamiento comprobado. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay varios medicamentos en ensayos clínicos para esta enfermedad, causada por el coronavirus SARS-CoV-2, pero todavía ninguno ha pasado todas las etapas necesarias para su aprobación.

En el diario estadounidense The New York Times hay un compendio de actualización permanente sobre el avance de las investigaciones al respecto. Hasta ahora, solo el antiviral remdesivir y el esteroide dexametasona tienen evidencia científica prometedora sobre su capacidad para mejorar los tiempos de recuperación e incluso reducir la mortalidad en pacientes críticos (ojo: no para tratar a personas con infecciones leves, para las que incluso pueden ser dañinos, ni para prevenir la enfermedad).

O sea que es falso que las hojas o el té de neem sean la solución a la pandemia y puedan eliminar la COVID-19.