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Jueves, 04 Marzo 2021

Video de ‘médica salvadoreña’ transmite falso mensaje sobre vacunas de COVID-19

Por Gloria Correa

La médica salvadoreña María Eugenia Barrientos hace falsas afirmaciones sobre las vacunas de COVID-19. Asegura, entre otras cosas, que no son necesarias porque el nuevo coronavirus tiene tratamiento.

Desde el mes de febrero ha circulado por redes sociales un video en el que una mujer, la médica salvadoreña María Eugenia Barrientos, habla sobre las vacunación contra el COVID-19.

Lectores de Colombiacheck nos pidieron verificarlo y evidenciamos que Barrientos transmite un falso mensaje sobre las vacunas, pues asegura, entre otras cosas, que el COVID-19 tiene tratamiento y por lo tanto las vacunas no son necesarias. Además afirma que quien se ponga la vacuna puede morir.

Colegas verificadores de la agencia Ocote de Guatemala también verificaron el video y evidenciaron la falsedad de tales afirmaciones. Intentaron comunicarse con Barrientos y con los administradores de la página de facebook “Compartimos tratamientos – Salud”, donde fue originalmente publicado el video, pero no obtuvieron respuesta. 

Dra Barrientos etiqueta falso

El video ha circulado por Facebook (1, 2 y 3 ), alcanzando más de 1.000 vistas y cientos de comentarios en algunas de esas publicaciones, así como por Twitter y WhatsApp.

Durante la pandemia ya habían circulado otras publicaciones de Maria Eugenia Barrientos, como videos, entrevistas y artículos, donde también transmitía desinformaciones. Por lo cual diferentes medios como RTVE de España, Agencia Ocote de Guatemala, Bolivia Verifica y La Silla Vacía de Colombia, la han desmentido. 

En Colombiacheck tomamos las afirmaciones más relevantes del reciente video y las verificamos a través de un chequeo múltiple. A continuación lo que encontramos: 

Corren el riesgo de morirse con la vacuna

Falso

 

 

 

El video comienza con Barrientos señalando que “este tipo de pacientes” no deben ponerse estas vacunas porque corren el riesgo de morirse.

Se desconoce a qué tipo de pacientes hace referencia Barrientos, pero al revisar los reportes hechos por organizaciones que vigilan la seguridad de las vacunas contra COVID-19, como los Centros para el control y prevención de enfermedades (CDC) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos, a través del Sistema de notificación de reacciones adversas a las vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés) notificaron en la última actualización del 25 de febrero de 2021: “Hasta la fecha, VAERS no ha detectado patrones en la causa de muerte que indiquen un problema de seguridad con las vacunas COVID-19”.

El Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia (PRAC por sus siglas en inglés) de la Agencia Europea de Medicamentos también concluyó que después de realizar análisis sobre la seguridad de la vacuna de Pfizer, no se encontró vínculo de muertes de adultos mayores con la vacunación ni hallazgos que plantearan un problema de seguridad.

Por otra parte, Ashish Jha, investigador y docente de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown, en Estados Unidos, publicó en su perfil de Twitter el 31 de enero de 2021, una tabla en la que resumió los datos de seguridad de los estudios de cinco vacunas contra COVID-19 (Pfizer, Moderna, Astrazeneca, Novavax y Janssen) y en ningún caso hubo reporte de muertes

Así concluimos que no hay reportes de muertes directamente asociadas a las vacunas contra  COVID-19.

No hay que ponernos la vacuna contra el COVID-19, porque es tecnología nueva, nunca antes ocupada en humanos

Falso

 

 

 

Barrientos, también afirma que la tecnología de las vacunas contra COVID-19 es nueva y no ha sido usada previamente en humanos y a continuación señala que la gente en El Salvador no debe vacunarse.

Las vacunas desarrolladas por Pfizer y Moderna son de ARN mensajero (ARNm) y éstas sí utilizan una tecnología relativamente nueva pero que se desarrolló desde los años 90. Pero estas vacunas no son las únicas contra el COVID-19 que existen, pues hay diferentes tipos. Así lo aclaran desde la Organización Mundial de la Salud y lo contamos en un explicador sobre cuáles son y cómo funcionan los tipos de vacunas para el COVID-19.

Por ejemplo, otras vacunas como la de Coronavac o la de Sinopharm utilizan virus inactivados, que es una tecnología tradicional ya usada en vacunas muy conocidas como la de polio o la influenza.

Barrientos también señala erróneamente que la tecnología de las vacunas contra COVID-19 no ha sido usada en humanos. Pero los estudios de todas estas vacunas incluyeron 3 fases clínicas, en las que se hicieron pruebas en animales y humanos, como también lo aclaramos en Colombiacheck.

Por ejemplo, para la vacuna de Moderna, la fase 3 incluyó aproximadamente 30.000 voluntarios mayores de 18 años, de los cuales alrededor de 15.000 recibieron al menos una dosis de la vacuna, y en el caso de Pfizer, incluyó 43.000 voluntarios. Datos que demuestran que tales vacunas sí se utilizaron previamente en humanos.

Desde la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) también explicaron acerca del desarrollo de estas vacunas: “No partimos de cero, sino que ya disponíamos de una amplia y probada experiencia sobre cómo desarrollar vacunas con garantías de calidad, seguridad y eficacia. Con estas vacunas se han solapado fases de investigación en la experimentación en animales y en humanos, en base a la experiencia acumulada previamente”.

De ese modo, evidenciamos que las afirmaciones en las que Barrientos se basa para desalentar la vacunación contra el COVID-19 son inexactas y falsas. 

Desde la Mayo Clinic, en Estados Unidos, se enfatiza que entre los beneficios de vacunarse están que se previene el contagio de la COVID-19 o el desarrollo de síntomas graves de la enfermedad, así como la muerte por este virus, mientras se contribuye a aumentar el número de personas en la comunidad que estarían protegidas de contagiarse con el nuevo coronavirus, lo que hace que sea más difícil que la enfermedad se propague.

Moderna ya había investigado en esta vacuna para el SARS y el MERS

Falso

 

 

Barrientos continúa señalando: 

"La farmacéutica Moderna tenía otro nombre antes, y venía investigando desde SARS y desde MERS esta vacuna. Entonces la pregunta que yo les hago a ellos es: si es cierto que lo están investigando desde SARS y MERS, ¿por qué no lo sacaron desde SARS y MERS, cuando MERS tiene 30 por ciento de mortalidad, y SARS tiene 3 por ciento de mortalidad y SARS-CoV-2 tiene 2,5-2,3 por ciento de mortalidad?, ¿por qué quieren aplicarla ahorita y no la aplicaron con SARS y MERS si era tan segura? O sea, yo quiero saber esa respuesta”.

La médica continúa transmitiendo aquí un tergiversado mensaje sobre las vacunas al hacer una mezcla de afirmaciones falsas e inexactas. 

El laboratorio «ModeRNA Therapeutics», fue creada en 2010 cuando Derrick Rossi, biólogo canadiense y profesor del Departamento de Células Madre y Biología Regenerativa de la Facultad de Medicina de Harvard, empleó ARNm modificado para reprogramar células madre con la intención de tratar enfermedades cardiovasculares. Desde entonces en Moderna han trabajado por perfilarse como una plataforma líder de ARN mensajero. 

La compañía sí tuvo una pequeña variación en su nombre, inicialmente fue ModeRNA Therapeutics y actualmente es sólo Moderna, pero no encontramos evidencia de que hayan investigado previamente en una vacuna para el SARS o el MERS.

En su sitio web hacen un recuento histórico de los hitos que han tenido como empresa, ya que han trabajado con otros virus como el Chikungunya, los de las gripes H7N9 o el H10N8, pero no están explícitos estudios con los otros coronavirus. 

Además, la OMS publicó una lista de 48 candidatas a vacunas contra el MERS; todas están en la fase preclínica y ninguna está siendo desarrollada por Moderna. 

Continuando con lo que dice la médica salvadoreña, los datos de mortalidad que brinda sobre los otros coronavirus que causaron epidemias en el 2002 y el 2012 son inexactos ya que el SARS-CoV tuvo una tasa de mortalidad cercana al 10 por ciento y no al 3 por ciento.  Por su parte el MERS-CoV tuvo una tasa de mortalidad más alta, aproximadamente del 35  por ciento, mientras Barrientos afirmó que era del 30 por ciento. Para el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2), según Statista, la tasa de mortalidad está calculada aproximadamente en un 2,2 por ciento, que sería el único dato en el que Barrientos acierta. 

Pero la gran diferencia del nuevo coronavirus con los anteriores, más allá de que tienen mortalidad más alta, radica en que este último ha causado una pandemia, debido a una transmisibilidad mayor, que causa que se contagie muy fácilmente de persona a persona, como explican desde los CDC. 

Además el nuevo coronavirus es capaz de mantener una transmisión comunitaria sostenida, estimándose que cada individuo infectado puede contagiar a dos o tres personas más, detallan desde los CDC. Así ha causado los devastadores efectos a nivel mundial, al 1° de marzo de 2021 se han registrado 114.223.209 infectados a nivel mundial y 2.533.129 muertos desde que se declaró la pandemia, según el Centro de Recursos de Coronavirus de la Universidad de Johns Hopkins de Estados Unidos.

Por lo tanto, el SARS-CoV-2 puede tener una tasa de mortalidad más baja respecto a los otros dos virus, pero es más fácilmente transmisible. “Si me preguntas cuál virus es más terrorífico, sin duda es el SARS-CoV-2. Es el peor virus que hemos visto en los últimos 100 años”, afirmó Annelies Wilder-Smith, profesora de enfermedades infecciosas emergentes de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, en entrevista a la BBC de Londres.

Así pues, Moderna no venía investigando una vacuna desde las epidemias causadas por los coronavirus previos, como intenta afirmar Barrientos, y el nuevo coronavirus, debido a la alta transmisibilidad, ha tenido devastadoras consecuencias a diferencia de los otros coronavirus y por eso se ha desarrollado una vacuna con tanto ahínco.


El COVID-19 sí tiene cura

Falso

 

 

 

El COVID-19 no tiene cura, y yo digo que sí tiene cura. Entonces si tú tienes una enfermedad que sí tiene cura, para qué la velocidad de la fabricación de la vacuna”, es lo que continúa señalando Barrientos en el controvertido video sobre las vacunas, sin especificar el tratamiento al que se refiere.

Al revisar verificaciones hechas a Barrientos, encontramos que desde junio pasado sugería un tratamiento que según ella, prevenía las complicaciones del COVID-19 y la muerte, sin evidencia científica que respaldara tales señalamientos. Se trataba de una una mezcla de medicamentos, que finalmente equivaldrían a un manejo sintomático para el COVID-19, pero no evita el desarrollo de la enfermedad grave o la muerte.

A febrero de 2021, hay opciones de medicamentos aprobados en los protocolos de manejo de los pacientes con COVID-19 grave o crítico, según ha actualizado la OMS. Pero ninguno de éstos es curativo como dice Barrientos y tampoco están indicados en los pacientes con enfermedad leve. En esos casos, la OMS ha establecido que el manejo es sintomático mientras el cuerpo logra superar la enfermedad. 

Por lo tanto sin un tratamiento que contenga la transmisión del nuevo coronavirus o sea curativo, se requiere del uso de las vacunas contra COVID-19 para lograr contener la pandemia, explican desde los CDC, en oposición a lo que dice Barrientos.

tratamiento Dra Barrientos Verificación de RTVE
Fuente:https://www.rtve.es/noticias/20200703/bulo-tratamiento-sintomatico-covid/2025100.shtml Imagen del cuestionado tratamiento sugerido por Barrientos para el COVID-19, que se evidenció era sólo un manejo sintomático de la enfermedad, no curativo. 

Gente con mielitis, Guillain Barré, parálisis de Bell por las vacunas

Cuestionable

 

 

 

Estamos viendo que tenemos gente con mielitis e inflamación de la columna por la aplicación de estas vacunas. Tenemos gente ya con pequeñas convulsiones, tenemos gente con Guillain Barré, gente con parálisis de Bell en la cara. Y eso fue una propia enfermera que puso en su propio Facebook, ella dice yo fui vacunada y tengo parálisis. Llora y dice que ella creía iba a hacer un bien a la gente y un ejemplo de civismo poniéndome la vacuna”, así continúa Barrientos. 

La médica atribuye varias enfermedades y síntomas neurológicos a las vacunas contra COVID-19, pero esto lo calificamos como cuestionable, pues a pesar de que se han reportado casos aislados de mielitis y parálisis facial, pero no de Guillain-Barré en el contexto de la vacunación. Algunos siguen en estudio, otros se descartaron que hubiesen sido por las vacunas y no hay aún una notificación oficial que establezca que se hayan producido directamente por las vacunas.

En los estudios de la vacuna de Astrazeneca, hubo una suspensión temporal, por reportes de 3 casos de mielitis, que es una condición neurológica caracterizada por inflamación parcial o total en la médula espinal, pudiendo causar parálisis o una alteración de la sensibilidad, entre otros síntomas.

De esos casos, se descartó que dos tuvieran relación directa con la vacuna y sólo uno sigue en estudio para evaluar una relación de causalidad. Los estudios de la vacuna de Astrazeneca se retomaron por orden de los organismos regulatorios y evaluadores de la seguridad, al descartar riesgos que amenacen la vida de los participantes. 

En enero, medios mexicanos también reportaron un caso de mielitis en una médica luego de recibir la vacuna de Pfizer, pero ella tenía antecedentes de alergias los cuales no reportó cuando la interrogaron antes de aplicarle la vacuna. El caso sigue en estudio por los entes regulatorios de dicho país, para evaluar si hubo o no relación de causalidad con la vacuna. 

Por casos como ese, la vigilancia de la seguridad de las vacunas contra COVID-19 sigue, para evaluar la aparición de efectos secundarios no identificados previamente. Siempre que se reportan síntomas que pudiesen estar o no relacionados con la vacunación, se hace un exhaustivo y minucioso análisis, para evaluar si éstos ocurrieron por el azar es decir pura casualidad, o por el contrario la vacuna fue la causa, lo cual si se llega a concluir se publica a la comunidad científica y a la población en general, como lo contamos recientemente en el explicador que realizamos sobre la seguridad de las vacunas

Pero los más recientes reportes de las autoridades sanitarias encargadas de tal labor en Estados Unidos y Europa, no han reportado ni casos de mielitis, ni Guillain Barré o parálisis facial por estas vacunas,como afirma Barrientos.  

Respecto al Guillain-Barré, que es otra condición neurológica en la que el mismo sistema inmune del cuerpo ataca los nervios, como lo explicamos en un chequeo previo, el neurólogo de la Universidad CES de Medellín, Gustavo Adolfo Díaz explicó a Colombiacheck: “En particular con el COVID-19 no hay datos que confirmen esa asociación entre la vacuna y el Guillain-Barré”. 

De los casos de parálisis facial atribuidos a las vacunas contra COVID-19, de los que habla Barrientos, desde los CDC de Estados Unidos señalaron que si bien se reportaron casos de parálisis facial entre los participantes de los ensayos clínicos de la vacuna de Pfizer: “No consideran que los mismos se encontraran por encima del índice anticipado en la población general. No se ha establecido en forma concluyente que estos casos fueron causados por la vacuna".

Así, hasta ahora ninguno de los síntomas, ni enfermedades descritos por Barrientos ha sido confirmado que sea causado directamente por las vacunas del COVID-19, además ese tipo de efectos secundarios son estadísticamente muy raros en comparación con el beneficio que se puede obtener con la vacunación, como aclaran desde los CDC.

Ni las farmacéuticas están seguras de que la vacuna vaya a funcionar o a protegernos realmente

Falso

 

 

Si yo como farmacéutica me quito la responsabilidad, y digo: si algo pasa a mí no me demanden. Ah, bueno, entonces ni ellos están seguros de que esto realmente ni vaya a funcionar como dicen, ni nos vayan a proteger como dicen. Entonces, ¿porqué voy a obligar a la gente a ponérsela, porqué lo voy a hacer obligatorio ponérsela?”, continúa Barrientos. 

Las vacunas contra COVID-19, como explicamos previamente, pasaron por estudios de seguridad y eficacia (evaluación de la capacidad de las vacunas para proteger frente a la enfermedad), cuyos resultados fueron publicados en revistas científicas y divulgados en comunicados públicos. Así, las farmacéuticas, los entes reguladores y la población en general, saben que estas vacunas sí protegen contra el COVID-19, contrario a lo que señala Barrientos. 

Aunque es cierto que las farmacéuticas están exentas de responsabilidad frente a reacciones adversas a las vacunas. En Colombia, la ley 2064 del 9 de Diciembre sobre la vacunación contra COVID-19, establece un procedimiento para el manejo de los efectos adversos con la intervención del Instituto de Evaluación de Tecnologías en Salud - IETS, como lo explicaron desde el Ministerio de Salud.  

"Esto permite a los colombianos tener muchísima claridad; con la creación de un consejo de evaluación de tecnologías que estudie caso a caso los eventos adversos que se presenten y les dé una respuesta científica y técnica a los colombianos", apuntó el ministro de Salud, Fernando Ruiz Gómez.

Por otra parte, la vacunación contra el COVID-19 no es obligatoria en Colombia. La persona que quiera rehusarse debe firmar como disidente, según han aclarado desde el Ministerio de Salud. Esto basado en un principio llamado “dignidad humana”, con el que las personas se pueden negar a realizarse un procedimiento médico, de modo que cada persona tendrá la potestad de decidir si recibe la vacuna o no. 

En países como El Salvador, de donde es Barrientos, el presidente también señaló que la vacuna contra el COVID-19, será gratuita, universal y voluntaria. 

En conclusión la doctora Barrientos da un falso y distorsionado mensaje sobre las vacunas contra COVID-19 que puede resultar perjudicial para quienes la escuchen, al desalentar la vacunación. 

Desde los CDC de Estados Unidos, advierten que la combinación de vacunarse, así como seguir aplicando las medidas de bioseguridad (uso de mascarillas, distanciamiento social y lavado de manos) ofrecerá la mejor protección contra el COVID-19, ya que “para detener una pandemia, es necesario utilizar todas las herramientas que tenemos disponibles”.

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Miércoles, 28 Julio 2021

Vacuna contra COVID-19 no produce un efecto similar al cáncer ni causa esterilidad

Por Gloria Correa

Las afirmaciones de un investigador canadiense, quien malinterpretó unas publicaciones sobre las vacunas, son la fuente de esta desinformación.

Un portal en Facebook realizó una publicación  sobre las vacunas de ARNm contra COVID-19, en la que se aseguraba, entre otras cosas,  que “las inyecciones Covid provocan en el organismo un efecto similar al cáncer, pues hacen que las peligrosas proteínas de pico se reproduzcan sin control (...)”.

captura de pantalla publicación con etiqueta falso

Pero se trata de otra desinformación sobre estas vacunas difundida por grupos y portales anti-vacunas en redes sociales y páginas web, para desalentar la vacunación.

En el portal de Facebook que publicó tal desinformación señalaron como fuente a Natural News, pero este es un sitio web de medicina alternativa cuyo fundador, Mike Adams, es un norteamericando de ultraderecha, quien difunde teorías conspirativas y desinformación sobre la pandemia, como lo han identificado colegas verificadores de Politifact.

Publicaciones con contenido similar sobre las vacunas de ARNm y las proteínas espiga han circulado en diferentes idiomas en el último mes (1, 2,3, 4, 5 , 6) siendo verificadas y desmentidas por colegas de la International Fact Checking Network (IFCN) de la que hacemos parte como AFP Factual, Newtral, Maldita, Fact Check, Reuters Fact Check, APP Fact Check, entre otros. 

A continuación lo que encontramos en Colombiacheck sobre esta publicación:

El investigador canadiense que originó la desinformación

“Y esta información es el resultado de investigación científica real expuesta por un reconocido inmunólogo viral llamado Byram Bridle...”, señalan en la publicación de Facebook que estamos verificando. 

Byram Bridle, sí es un inmunólogo, profesor asociado de la Facultad de Veterinaria de Ontario de la Universidad de Guelph en Canadá. El pasado 27 de mayo, Bridle fue entrevistado por una emisora canadiense, en el programa On Point, donde hizo múltiples y controvertidos señalamientos sobre las vacunas contra COVID-19.

En la entrevista hizo varias afirmaciones como: “Cometimos un gran error. No nos dimos cuenta hasta ahora... Pensamos que la proteína de pico era un gran objetivo antígeno, nunca supimos que la proteína de pico en sí misma era una toxina y era una proteína patógena. Entonces, al vacunar a las personas, inadvertidamente las estamos inoculando con una toxina”.  Esta frase ha sido utilizada por las viralizadas publicaciones para desinformar sobre las vacunas. 

Pero a pesar de que estas frases sí son de Bridle, este tergiversó y distorsionó las conclusiones de otras publicaciones como explicaremos a continuación. 

La agencia de noticias Reuters lo contactó para verificar lo que dijo, pero este les respondió que no estaba aceptando compromisos con los medios. Un portavoz de la Universidad de Guelph, donde Bridle trabaja, recalcó a noticias AFP que las opiniones de los investigadores que trabajan en la institución no reflejan la postura de la universidad y señaló: “La  universidad anima encarecidamente a cualquier persona que pueda vacunarse a que lo haga”.

El “estudio japonés” que citó Bridle es un reporte técnico

Bridle afirmó en la entrevista radial que había tenido acceso a un “estudio” de la Agencia Japonesa de Productos Farmacéuticos y Médicos (PMDA, por sus siglas en inglés), según él no publicado y secreto, el cual demostraría que la seguridad de la vacuna contra COVID-19 de Pfizer/BioNTech no fue evaluada correctamente. 

Pero el "estudio" en realidad es un reporte técnico y no es secreto, se puede tener acceso aquí

Al revisar dicho reporte en Colombiacheck evidenciamos que muestra los resultados de investigaciones hechas en el laboratorio y en ratas (no en humanos) con componentes de la vacuna de Pfizer como son los nanolípidos (NLP) para evaluar cómo se distribuían en los diferentes órganos de las ratas luego de la inyección, pero en ningún momento concluyen que se acumulen en algún órgano o que puedan causar daños y tampoco evalúan la proteína pico de la que trata la desinformación que estamos verificando.

Maki Yamaguchi, portavoz de Pfizer, recalcó a AFP Factual: "El documento forma parte de la presentación de datos realizada por Pfizer a la Agencia Japonesa de Productos Farmacéuticos y Dispositivos Médicos (PMDA) para su revisión”, antes de que el biológico fuera aprobado en dicho país.

El profesor Amane Koizumi, del Instituto Nacional de Ciencias Naturales de Japón, también consultado por AFP, confirmó que el documento japonés da cuenta de un estudio de biodistribución de la vacuna en ratones.  Como señalamos previamente muestra los resultados de estudios en los que se evaluó cómo se distribuían componentes de la vacuna de Pfizer en el cuerpo de ratones.

Malinterpreta una investigación de Harvard

Bridle también citó un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Harvard y publicado en la revista Clinical Infectious Disease. En la entrevista aseguró que la investigación era una "prueba clara de que la vacuna provoca coágulos de sangre, sangrado, problemas cardíacos y daño cerebral”.

Sin embargo, David Walt uno de los autores de dicho estudio, explicó a Reuters: "Bridle está tomando nuestros resultados y mal interpretandolos por completo".  

Walt y sus colegas analizaron las sangre de 13 personas que recibieron la vacuna de Moderna y encontraron que 11 de ellos tenían niveles detectables de la proteína pico del nuevo coronavirus al día siguiente de la vacunación, lo que demostraba que el cuerpo estaba produciendo la proteína, según lo previsto para este tipo de vacunas contra COVID-19. Esas proteínas disminuyeron en las semanas siguientes y no se detectaron después de la segunda dosis.

Walt concluyó sobre los hallazgos del estudio: “Esto se debe a que los individuos desarrollaron anticuerpos para eliminar (la proteína) de la sangre, creando una respuesta inmune exactamente como se diseñó la vacuna. Las pequeñas cantidades medidas en la sangre de las personas vacunadas no eran tóxicas. El mensaje más importante es que se han administrado más de 400 millones de dosis de la vacuna de ARNm con consecuencias graves insignificantes. Es increíblemente seguro”.

Alfredo Corell , profesor de Inmunología en la Universidad de Valladolid le aclaró a Newtral que aunque la investigación detectó la proteína S o pico en la sangre de los vacunados, “se trata de una concentración transitoria de apenas unos días”.

Así ni el reporte técnico japonés ni la investigación de Harvard de los que habla Bridle respaldan las desacertadas afirmaciones sobre las vacunas de ARNm contra COVID-19 que han difundido las viralizadas publicaciones.

Proteínas S, pico o espiga que se produce tras la vacuna no es tóxica

En la publicación de Facebook también señalan erróneamente: “Se ha comprobado que las proteínas de pico ingresan al torrente sanguíneo y circulan durante días después de la inyección, luego se acumulan descontroladamente en hígado, bazo, glándulas suprarrenales, ovarios, etc., generando letales efectos adversos”. 

Pero no hay evidencia que respalde tales supuestos efectos tóxicos o letales de las proteínas pico. Las vacunas de ARN mensajero, ARNm, como la de Moderna o Pfizer buscan que el cuerpo fabrique la proteína espiga, S o pico del nuevo coronavirus, a partir del fragmento de ARN que se inyecta, con el fin de que el sistema inmune la reconozca como “extraña” y produzca anticuerpos o defensas contra ella. Así el sistema inmune queda listo para atacar al nuevo coronavirus en caso de un futuro encuentro con este, como lo señalamos en un explicador sobre cómo funcionan estas vacunas. 

De ese modo con la vacuna no se inocula directamente la proteína pico como intentan señalar en las viralizadas publicaciones. Y en las diferentes fases de investigación clínica de estas vacunas (Pfizer, Moderna)  se evaluó tanto la seguridad y se concluyó que estas vacunas son seguras.

Además el mismo estudio de Harvard que citó Bridle, demostró lo contrario a las  afirmaciones de que la proteína se acumula o es tóxica, pues aunque encontraron mínimas concentraciones de proteínas pico en la sangre por unos días después de la primera inyección, no reportaron que se acumularan en los órganos, ni causaran efectos tóxicos o adversos. 

Drew Weissman, profesor de Medicina en la Universidad de Pensilvania, recalcó a Politifact:“No hay datos de que esa proteína sea una toxina”.

Alejandro Pascual, PhD en ciencias biomoleculares, del Instituto de Investigación La Paz  explicó a Newtral que cuando algunas células del cuerpo humano fabrican las proteínas S a partir de las instrucciones de las vacunas, estas “no suelen circular libres, por el organismo y, si lo hacen, no llega a tener niveles peligrosos en ningún momento. Las afirmaciones de que la proteína S de las vacunas es “tóxica” no cuenta con aval científico”, resaltó Pascual.

Vacunas de ARN no causan esterilidad, ni modifican el ADN, ni causan efectos similares al cáncer

“Esta genocida vacuna, “todo en uno”, mata a la mayoría, y si hay sobrevivientes los deja estériles, evitando que se produzcan nuevos nacimientos” es otro de los falsos señalamientos de la publicación.

Se trata de ideas promovidas por los antivacunas a lo largo de la pandemia. En chequeos previos (1,2) hemos desmentido esos falsos efectos sobre la fertilidad atribuidos a las vacunas de ARN contra COVID-19 y en otro chequeo desmentimos la viralizada publicación que atribuyó a Luc Montagnier, virólogo francés, la afirmación de que todos los vacunados morirán en dos años.

La esterilidad no es un efecto adverso que se haya reportado durante la vigilancia de la seguridad que se ha hecho a las vacunas de ARN contra COVID-19 como la de Pfizer y Moderna.

Sobre este tema, el médico colombiano Francisco Sarmiento, epidemiólogo con Máster en Salud Pública, resaltó previamente a Colombiacheck: “No tiene sentido que una posible vacuna contra la COVID-19 cause una esterilización masiva en hombres y mujeres porque las vacunas no van dirigidas a los tejidos humanos, sino al virus. Ninguna vacuna que pase todas las fases de investigación llegará al ser humano de manera masiva si tiene riesgo de generar esterilidad”.

En  Colombiacheck también hemos desmentido previamente que estas vacunas no van a modificar el ADN, puede leer los chequeos aquí, aquí y aquí. Y también desmentimos que estas vacunas  no van a causar efectos como el cáncer como también señala esta publicación que estamos verificando. El ARN que se inocula a través de estas vacunas se destruye en un período de tiempo de 48 a 72 horas por lo cual no hay posibilidad de que modifiquen nuestra información genética o ADN para causar otras enfermedades. 

En el mundo ya se han aplicado cerca de 4 mil millones de dosis de la vacuna contra COVID-19, según datos de Our World in Data para el 28 de julio de 2021, demostrándose que son efectivas y seguras.

Así concluimos que las afirmaciones de la publicación que verificamos son falsas ya que no hay evidencia de que las proteínas generadas por las células humanas después de la vacunación con las vacunas de ARN sean una toxina, dañen los tejidos o causen esterilidad. Además, las afirmaciones incluidas en la publicación corresponden a malinterpretaciones de unas publicaciones por parte de un inmunólogo candiense.

Para leer otros chequeos o explicadores sobre la pandemia, puede visitar nuestro especial Mentiras y verdades del coronavirus. También puede sugerirnos un chequeo aquí