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Miércoles, 17 Febrero 2021

La vacuna de Pfizer no ‘modificará nuestro ADN’, ni hay pruebas de que cause cáncer o Guillain-Barré

Por Gloria Correa

Un hombre afirma que la vacuna de Pfizer causará desde Guillain-Barré hasta cáncer, nos modificará el ADN y que los cristianos no la aceptan. Pero se trata de una mezcla de religión y conceptos de ciencia distorsionados que desinforman sobre la vacunación.

En las últimas semanas ha circulado por redes sociales el video de un hombre que, aunque no se identifica, afirma ser un estudiante de un doctorado en “ciencias y virus” y habla sobre la vacuna de Pfizer para COVID-19. El video, además de circular en WhatsApp, ha sido compartido hasta 79.000 veces y cuenta con 10.000 comentarios en Facebook.

pantallazo del video

En Colombiacheck verificamos lo que allí se afirma y evidenciamos que se trata de desinformación sobre la vacuna de Pfizer, ya que afirma equivocadamente, entre otras cosas, que esta vacuna tiene un adenovirus de cerdo, o que es tan sólo un gen, no una vacuna. Por esto, tomamos las afirmaciones más relevantes y las verificamos a través de un chequeo múltiple. A continuación lo que encontramos: 

“La vacuna se asocia a Guillain Barré, cáncer o lupus”

Falso

 

Hacia el final del video, el hombre afirma: “¿Qué riesgo tiene la vacuna? Enfermedades autoinmunes, incurables, como lupus, el síndrome de Guillain Barré, hay tipos de cáncer que son debidos a enfermedades autoinmunes”.

Aquí el hombre se equivoca, pues habla de enfermedades autoinmunes, es decir producidas por el mismo sistema inmune, como el lupus y el Guillain-Barré, para las cuales hasta la fecha no se ha establecido ninguna asociación con las vacunas de COVID-19. 

El síndrome de Guillain-Barré es un trastorno poco frecuente en el que el mismo sistema inmune del cuerpo ataca los nervios. Los primeros síntomas de este síndrome suelen ser debilidad y hormigueo en las extremidades, pero tales sensaciones pueden progresar con el tiempo, hasta paralizar todo el cuerpo. Esta enfermedad se ha asociado en algunas personas con el antecedente de infecciones virales, tales como la infección por el citomegalovirus, el virus de Eipstein Barr, o el del zika, entre otras.

El lupus eritematoso sistémico, por su parte, se trata también de una enfermedad del sistema inmune y multisistémica, ya que puede afectar a prácticamente todos los órganos y tejidos del organismo y suele presentarse predominantemente en mujeres en edad fértil. En ésta, el sistema inmune genera auto-anticuerpos o defensas contra diferentes tejidos y órganos del mismo cuerpo, que son los causantes de los distintos síntomas. 

Gustavo Adolfo Díaz Silva, médico neurólogo de la Universidad CES de Medellín, explicó a Colombiacheck sobre este tema que “los casos reportados por otras vacunas han sido casos aislados, pero específicamente casos de Guillain-Barré en vacunación para COVID-19 no hay reportados hasta ahora”. Asimismo, señaló que el riesgo de síndrome de Guillain Barré en personas que reciben la vacuna contra gripe porcina es muy bajo, “más o menos 1 caso por millón de vacunados. El riesgo de desarrollar Guillain-Barré en la gripe porcina es mayor por el mismo virus que por la vacuna. En particular con el COVID-19 no hay datos que confirmen esa asociación entre el virus y el Guillain-Barré”.

Así también lo explican desde los CDC de Estados Unidos: “El índice de antecedentes para el Síndrome de Guillain-Barré en los Estados Unidos es aproximadamente de 80 a 160 casos cada semana, independientemente de la vacunación. Los datos sobre la asociación entre el síndrome de Guillain-Barré y la vacunación contra la influenza estacional son variables e inconsistentes en las temporadas de influenza. Si existe un riesgo de tener el Síndrome de Guillain-Barré tras la vacunación contra la influenza es menor, en el orden de uno o dos casos de por millón de dosis de vacunas contra la influenza”.

Con la pandemia por el nuevo coronavirus se han reportado unos pocos casos de personas que han desarrollado Síndrome de Guillain-Barré y COVID-19 (1, 2, 3). Sin embargo aún no hay evidencia que soporte la asociación de causalidad directa por el nuevo coronavirus y, como afirma el doctor Díaz, no hay reportes asociados de esta enfermedad a la vacunación para COVID-19. 

Además, en los estudios clínicos realizados para la vacuna de Pfizer/BioNTech a la que hace referencia el vídeo, en las fases 1/2 y 3, ésta última realizada en 43.000 voluntarios, donde se evaluó seguridad y eficacia de la vacuna, no hubo reacciones adversas compatibles ni con el síndrome de Guillain Barré, o con lupus o cáncer según los resultados publicados, por lo cual no hay evidencia que sustente lo que el hombre afirma.

“Vacuna de Pfizer tiene vector de adenovirus de cerdo y es un gen”
Falso

 

El video comienza afirmando que “la vacuna de Pfizer tiene un vector de adenovirus de cerdo, es un gen de RNA que sintetiza para la proteína S, Subunidad 1 y subunidad 2, y RBD (receptor binding domain). Esa vacuna es un gen, de hecho no es una vacuna, es una terapia génica”.

Estas afirmaciones contienen varias equivocaciones que nos llevan a calificarlas como falsas. 

Para empezar la vacuna de Pfizer/BioNTech no tiene un vector de adenovirus de cerdo.

Tanto Pfizer en su página oficial, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) y la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA), aclaran que esta vacuna está hecha de un fragmento de ARNm (Ácido Ribonucleico Mensajero) que codifica para la proteína S (proteína de las espigas) del nuevo coronavirus. 

Como hemos contado en otros chequeos, el fragmento de ARNm tiene una envoltura de nanopartículas de grasa (lípidos) para facilitar su ingreso a las células. Pero eso es muy diferente a decir que esta vacuna incluye un adenovirus de cerdo. La vacuna de Pfizer no incluye un adenovirus de cerdo.

Télam Malchiodi, profesor titular de la cátedra de Inmunología de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires y director del Instituto de Estudios de la Inmunidad Humoral (UBA-Conicet), explicó sobre este tipo de vacunas a un medio de comunicación argentino: "Al ingresar al organismo esas nanopartículas se van a fusionar con las membranas de las células (porque ambas son bicapas lipídicas) y se va a 'liberar' dentro de la célula el material que codifica para la proteína espiga; el organismo comienza a producir la proteína y el sistema inmunológico reacciona”. 

El hombre del vídeo que estamos verificando mezcla en estas afirmaciones conceptos de dos tipos de vacunas contra COVID-19, las de ARNm, como la vacuna de Pfizer o la de Moderna; con las de vectores virales, como la Sputnik V, la de Astrazeneca o la de Janssen, las cuales introducen un virus modificado (generalmente un adenovirus humano o de chimpancé) que transporta en su interior información genética del nuevo coronavirus para inducir en las células del cuerpo la producción de proteínas espiga del virus y así activar el sistema inmune. 

A continuación adjuntamos una imagen que señala los principales tipos de vacunas para prevenir el COVID-19 y cómo actúan: 

tipos de vacunas para covid19

Fuente: Colombiacheck 

También es falso que la vacuna no sea una vacuna. La Organización Mundial de la Salud ha explicado que las vacunas de ARNm corresponden a un nuevo tipo de vacunas, las llamadas vacunas génicas, y así mismo lo aclaramos en un explicador sobre el tema.

Las vacunas génicas, a pesar de utilizar una tecnología relativamente nueva (como lo explicamos en chequeos previos: 1 y 2), ya se habían estudiado en versiones de vacunas contra la influenza, el zika, la rabia y el citomegalovirus (CMV), como aclararon desde los Centros para la prevención y el control de enfermedades de los Estados Unidos

Esta tecnología genética basada en los avances hechos en ese campo en las últimas décadas, se ha usado para investigar tratamientos de enfermedades como el cáncer o para el mismo desarrollo de vacunas, como lo señala la revista RNA Biology. Y en esta pandemia dicha tecnología ha encontrado un gran terreno para impulsarse.

Diana Castaño, profesora e investigadora del Grupo de Inmunología Celular e Inmunogenética, Gicig, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, señaló en una entrevista publicada por la Universidad de Antioquia: “Las vacunas basadas en ARNm representan una alternativa prometedora frente a las vacunas convencionales porque ofrecen dos ventajas particulares de importancia para una pandemia como la que estamos viviendo: 1. Pueden diseñarse y sintetizarse en una ventana de tiempo muy corta. Por lo que en el futuro, podrían convertirse en la mejor opción para combatir patógenos emergentes. 2. Al requerir pocas dosis, pueden garantizar protección rápida y además con un uso racional de recursos”.

Finalmente, también es falsa la afirmación de que la vacuna es sólo un gen. Ya que un gen es un segmento corto de ADN (ácido desoxirribonucleico), que es el ácido nucleico que está en el núcleo de nuestras células y tiene toda nuestra información genética y es diferente al ARN (ácido ribonucleico) que contiene sólo fragmentos de esa información genética, escrita en otro lenguaje, con órdenes para producir proteínas en el citoplasma de la célula. 

Pero en el caso de las vacunas de Pfizer y Moderna lo que contienen, como señalamos en párrafos anteriores, es un fragmento de un tipo de ARNm (ácido ribonucleico mensajero), hecho en el laboratorio (o sintético), a través del cual se transmite a las células la información necesaria para que produzcan las proteínas espiga o pico de la envoltura del nuevo coronavirus. Por lo tanto no se puede decir que la vacuna sea sólo un gen, es un concepto mal utilizado en este caso.

“La vacuna es un gen que va a generar anticuerpos, para que cuando te infectes ya los tengas y no te enfermes”
Cuestionable

 

 

El hombre del video continúa afirmando: “Es un gen que al entrar en tus células y le ordena al organismo, le ordena a tus células, para que se genere por los receptores tipo Toll, los linfocitos B y por toda la cascada de reacciones enzimáticas la generación de anticuerpos para que cuando te infectes de coronavirus ya tengas los anticuerpos y no te enfermes”.

Esta afirmación la calificamos como cuestionable, pues el hombre mezcla dos conceptos: se equivoca nuevamente al referirse a la vacuna como un gen, como lo explicamos previamente. Pero el resto de la afirmación sobre la respuesta inmune y la producción de anticuerpos que genera la vacuna, es verdadera. 

El fragmento de ARN mensajero que entra a las células a través de la vacuna de Pfizer les transmite la receta para la producción de la proteína S (o espiga) del nuevo coronavirus, así termina activando el sistema inmune que incluye diferentes tipos de células y la producción de sustancias químicas para que finalmente se generen anticuerpos o defensas. De modo que en un futuro, si el sistema inmune llega a exponerse al nuevo coronavirus ya tendría la capacidad de identificar el virus, matarlo y no permitir que éste cause el COVID-19.

cómo funciona una vacuna

Fuente: Colombiacheck

La vacuna quita el coronavirus 

Falso

 

 

El hombre afirma que “la vacuna quita el coronavirus, pero ese no es el problema”. Aquí nuevamente realiza una afirmación errónea, pues es falso que la vacuna quite o mate el nuevo coronavirus. 

Las vacunas no son un tratamiento de una enfermedad (en este caso del COVID-19) y no matan el SARS-CoV-2 en las personas que ya están infectadas. Una vacuna es una estrategia de prevención, es una preparación que busca generar inmunidad (o protección) anticipada contra una enfermedad, estimulando la producción de anticuerpos (defensas).

Es decir, le enseña al cuerpo a estar listo y preparado para atacar microorganismos patógenos, aquellos que nos producen enfermedades, como el nuevo coronavirus. Así lo explican la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud en Colombia. 

qué es una vacuna

“Todo gen insertado por esta inyección va a pasar por un proceso de retrotranscripción y el cuerpo lo va a convertir en ADN”
Falso

 

 

“El problema es el siguiente: todo gen exógeno, sintético, extraño, no natural, insertado por esta inyección va a pasar por un proceso que se llama retrotranscripción y tu cuerpo lo va a convertir a ADN. Y las polimerasas es una familia que va a ayudar a insertar ese gen en la memoria génica. Las histonas son unas proteínas que se desenrollan y ese ADN por un sistema parecido a endonucleasas inserta el ADN y se vuelve a insertar la histona”, continúa afirmando el hombre en el video.

Estas afirmaciones son falsas para las vacunas de ARNm, pues aquí hace una mezcla distorsionada y tergiversada de conceptos de virología. 

Desinformaciones acerca de las vacunas de ARNm relacionadas con este tema han circulado previamente, intentando afirmar que modificarían nuestro ADN, lo cual es falso y ya lo hemos desmentido previamente (1, 2, 3 y 4). En este caso, el hombre del video además usa el concepto de retrotranscripción para tratar de justificar que así el ARNm de las vacunas se insertaría a nuestro ADN, lo que también es falso. 

La retrotranscripción hace referencia a la capacidad que tienen ciertos virus, como los retrovirus (como el VIH), de convertir el ARN en ADN al ingresar a las células de nuestro cuerpo. Para hacer esto, utilizan unas proteínas específicas que ellos mismos tienen en su interior, conocidas como transcriptasas reversas o retrotranscriptasas. 

Con todos estos términos biológicos, lo importante a señalar es que el nuevo coronavirus no es de este tipo de virus, ni tiene la capacidad de hacer retrotranscripción y mucho menos tiene las proteínas para lograrlo. De ese modo las vacunas de ARNm, que sólo tienen un fragmento de la información de este virus, tampoco podrían hacer algo así. 

En Colombiacheck recurrimos a dos expertos en virología, quienes nos dieron aclaraciones sobre este tema:

Julián Villabona Arenas, biólogo de la Universidad Industrial de Santander, con Doctorado en Microbiología de la Universidad de São Paulo y estudios posdoctorales en virología en el Institute de Recherche pour le Développement y la Université de Montpellier, nos explicó: “El material genético del SARS-Cov-2 es ARN (no ADN) y, por tanto, la vacuna también contiene una fracción de ese ARN que es transportado ‘desnudo’ (sin proteínas virales) en burbujas diminutas (nanoburbujas) de aceite o grasa. Para que el ARN del virus termine incrustado en nuestro ADN se necesitarían características que facilitasen ese proceso, como proteínas altamente especializadas, pero el SARS-Cov-2 no reúne esas condiciones. Sólo un puñado de virus, cuenta con ellas como es el caso del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)”.  

“El pedacito de ARN, de las vacunas, es usado por la célula para sintetizar la espícula del virus, por un periodo pequeño de tiempo, y nada más. Esas espigas son utilizadas por nuestro sistema inmune, para aprender a reconocer el virus, neutralizarlo y protegernos en un futuro a través de varios mecanismos inmunológicos. Además, ese ARN es muy frágil y nuestras enzimas lo denaturan (destruyen) rápidamente”, concluyó Villabona.

En el mismo sentido, la doctora Raquel Elvira Ocasionez Jimenez, bacterióloga con maestría en microbiología de la Universidad del Valle y PhD en Inmunología básica de la Universidad de São Paulo, enfatizó sobre este video y las afirmaciones de la retrotranscripción: “Los humanos no tenemos la enzima transcriptasa reversa, que es la que haría ese proceso de retrotranscripción de la que el hombre del video habla para producir ese ADN a partir del ARN de la vacuna que, él dice, se va a integrar al genoma, lo cual es falso”.

“El señor del video usa términos científicos y posa de gran conocedor del tema, pero dice mentiras”, enfatizó Ocasionez.

Por lo tanto, en las células del cuerpo humano, al ingresar el ARN mensajero de la vacuna, es imposible que ocurra la retrotranscripción, que hace referencia a convertir el ARN en ADN, como hacen unos pocos virus como el del VIH qué si tiene todo lo necesario para lograrlo, pues ni el nuevo coronavirus ni en nuestro cuerpo existen tales herramientas para que eso ocurra.   

“Los cristianos no nos metemos con terapias génicas, porque Dios nos hizo a su imagen y semejanza y cuando empiezas a cambiar la genética de una persona, te metes en terreno espiritual y terreno peligroso” 
Inchequeable

 

 

El hombre luego aborda cuestiones religiosas, afirmando que los cristianos no se meten con terapias génicas como la de estas vacunas y por esa razón él no recomienda la vacunación, pero tales afirmaciones desde la metodología de Colombiacheck, son inchequeables por la temática religiosa tratada. 

Sin embargo, es importante recordar que esta vacuna no modificaría la información genética de quienes la reciban y señalar que el principal objetivo de la vacunación es prevenir el COVID-19, protegiendo especialmente a aquellos grupos más vulnerables, como señalan desde los CDC

"Entre más personas se vayan inmunizando contra el COVID-19 habrá menor probabilidad que el resto (en particular los más vulnerables a padecer enfermedad grave) se expongan al virus. Es necesario romper la cadena de contagio causada por el nuevo coronavirus. Si no hacemos inmunización, seguirá el número de contagios, de casos graves y muertes por COVID-19", explica el médico genetista con postdoctorado en Inmunogenética y biología molecular, Juan José Yunis desde el Ministerio de Salud de Colombia, al hablar sobre la vacunación. 

En general, en el vídeo se hace una mezcla de ideas distorsionadas de la ciencia para transmitir un falso mensaje sobre la vacuna de Pfizer y desinformar sobre la vacunación, que ahora se perfila como una herramienta más para lograr el control de la pandemia desatada por el nuevo coronavirus. Los estudios realizados previamente para esta vacuna demostraron que es segura y eficaz.

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Martes, 02 Febrero 2021

Dióxido de cloro es potencialmente tóxico, contrario a lo que afirmó la actriz Cony Camelo

Por Gloria Correa

Se trata en realidad de una sustancia química con potencial tóxico. El Instituto Nacional de Salud de Colombia registró nueve casos de intoxicaciones por consumo de dióxido de cloro en enero.

El 26 de enero, la reconocida actriz colombiana Cony Camelo comentó en Twitter una publicación sobre el dióxido de cloro realizada el mismo día por Zulma Cucunubá Pérez, médica con maestría en Salud Pública y doctorado en epidemiología de enfermedades infecciosas, así como estudios posdoctorales en el Colegio Imperial de Londres.

Cucunubá trinó: “El dióxido de cloro NO tiene ninguna indicación médica. Ingerido, es un producto tóxico y muy peligroso”.

Camelo replicó: “Mentiras. Una cosa es que no prevenga el virus y otra que sea tóxico. Ojo”, refiriéndose a esta sustancia química y adjuntando un link de una cuestionada nota publicada en aDiarioCR.com. 

Pero Cucunubá tiene razón: la evidencia disponible demuestra que el dióxido de cloro es potencialmente tóxico.

Una moda peligrosa

La comercialización informal y consumo del dióxido de cloro durante la pandemia con el supuesto objetivo de “prevenir o tratar” el COVID-19, se ha hecho sin evidencia científica que soporte su uso en humanos con este virus y sin estudios de seguridad o eficacia en este contexto.

En chequeos previos Colombiacheck ha aclarado que el dióxido de cloro no cura el COVID-19 y tampoco evitaría la vacunación para prevenir la enfermedad. 

Colegas verificadores de la Red Internacional de Verificadores (IFCN, por sus siglas en inglés) como Salud con Lupa, Maldita.es, Animal Político, AFP factual y Chequeado, también han realizado publicaciones sobre este tema, aclarando los riesgos de consumir el dióxido de cloro. 

Quienes lo comercializan informalmente, y muchos de los que lo consumen, así como dijo Cony Camelo, afirman que no es tóxico, por lo cual en Colombiacheck decidimos verificar tal información con autoridades en salud, expertos y evidencia científica. Confirmamos, una vez más, que se trata de una información falsa.

El negocio detrás del dióxido de cloro

Algunos médicos en países de Latinoamérica (México, Bolivia, Perú, Ecuador, Argentina, Colombia, entre otros) han promovido el uso del dióxido de cloro, generalmente asociados bajo el auspicio del cuestionado alemán Andreas Kalcker, dentro de una asociación llamada Comusav.

Pero Kalcker ha sido objeto de varias investigaciones y denuncias por hacer publicidad engañosa de este producto (1, 2, 3). Los colegas de Chequeado también explicaron en una publicación los efectos que la desinformación sobre el dióxido de cloro ha generado en Argentina, al relacionarse con casos de muertes e intoxicaciones. 

kalcker falso

 

De igual forma, en Salud con Lupa explicaron que Kalcker se autonombra biofísico aunque sus títulos, de doctor en filosofía en medicina natural, biofísica natural y psicobioenergia, son de una universidad sin ningún aval académico que hasta 2015 vendía certificaciones con sello de La Haya. 

En 2019, Amazon retiró de su catálogo libros de la autoría de Kalcker por promover sin evidencia el consumo del dióxido de cloro como “cura” para el autismo y otras enfermedades, según informó NBC News 

El alemán asegura que el consumo del dióxido de cloro se prohíbe, porque “no es negocio para las farmacéuticas”. Pero en realidad, la promoción del dióxido de cloro se trata de todo un negocio en donde las ganancias para quien lo comercializa son muy altas

Carlos Antonio Rius, explicó a Animal Político que “el costo de manufactura de una dosis es de menos de un peso mexicano [unos 170 pesos colombianos], y si lo están vendiendo en 500 pesos [esto equivale a unos 87.000 pesos colombianos, aunque en Colombia se está vendiendo más caro], es una ganancia bestial”.

En realidad, varios usos del dióxido de cloro se prohíben en algunos países porque su uso es potencialmente tóxico.

La toxicidad del dióxido de cloro

La actriz Cony Camelo no es la única que cuestiona la toxicidad del dióxido de cloro, encontramos una imagen con argumentos similares, que circula por WhatsApp en la que defienden el uso del compuesto y su seguridad, comparándolo con otros compuestos químicos como el hipoclorito de sodio (la conocida lejía o lavandina) y con el cloruro de sodio (sal de mesa). 

comparaciones del dióxido de cloro con otras sustancias
 

Sandra Natalia Correa, química de la Universidad Industrial de Santander, con maestría en Química y doctorado en química aplicada de la Universidad de Mayagüez en Puerto Rico, explicó a Colombiacheck respecto a la imagen: “El dióxido de cloro, el hipoclorito de sodio y el cloruro de sodio, son tres compuestos químicos diferentes, todos tienen cloro pero corresponden a fórmulas químicas distintas, como explica la parte superior de la imagen, pero eso no justifica la ingesta del dióxido de cloro. El NaCl o la sal es un compuesto iónico, que se disocia muy fácilmente y no es tóxico. El dióxido de cloro y el hipoclorito de sodio (este último más conocido popularmente como lejía) sí son tóxicos a ciertas concentraciones, pueden lesionar las mucosas si se inhalan o ingieren, a diferencia del cloruro de sodio o la ‘sal NaCl’ que a pesar de tener cloro no es tóxica al ingerirla”.

Igualmente, a los colegas verificadores de Maldita en España, María Celeiro, química experta en sustancias potencialmente peligrosas en cosméticos les explicó: "Lo que conocemos típicamente como lejía es el resultado de diluir en agua un compuesto químico (entre otros) llamado hipoclorito de sodio (NaCIO). Este compuesto es de color claro entre verde y amarillo con un olor característico. Se utiliza sobre todo como desinfectante y como base para blanqueadores comunes".

Tanto el clorito sódico (NaClO2 ) como el hipoclorito sódico (NaCIO-) son iones, sales (la sal se compone de iones).

El decano del Colegio de Químicos de Madrid les dijo a los colegas de Maldita que "cuando esa sal se disuelve en agua tienes en disolución esos iones de clorito sódico o hipoclorito sódico. Ambos reaccionan oxidando muchísimos sustratos, sean o no orgánicos, de una manera más o menos intensa en función de su concentración. Coloquialmente sí que podemos considerar que ambas disoluciones acuosas son lejía".

Al respecto, los Centros para la prevención y el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) también han señalado: “El clorito sódico (NaClO2) se disuelve en agua y forma iones de clorito (ClO2 ) y de sodio (Na-). Más del 80% del clorito (en la forma de clorito de sodio o sódico) se usa para manufacturar dióxido de cloro para desinfectar agua potable. El clorito de sodio también se usa como desinfectante. Al igual que el dióxido de cloro, el clorito es muy reactivo”.

Por lo tanto, aunque el dióxido de cloro no es lo mismo que el hipoclorito de sodio (o la popular lejía) ni que el clorito de sodio (el cual también podría clasificarse como un tipo de lejía, que al ponerlo a reaccionar con un ácido se obtiene el dióxido de cloro), todos constituyen sustancias químicas muy oxidantes y pueden ser tóxicas para los humanos.

Intoxicaciones y reacciones adversas: los peligros del consumo de dióxido de cloro 

El principal argumento a favor del uso del CDS (dióxido de cloro) es que libera oxígeno dentro del cuerpo de la persona que lo consume, lo que ha hecho que en América Latina esta “milagrosa alternativa” tenga múltiples seguidores en medio de la pandemia por COVID-19, pero es una afirmación que muchos químicos han calificado como falsa.

Así mismo, el “MMS”, como también es conocido, es vendido en frascos goteros como una solución al 28 por ciento de clorito de sodio en agua destilada. Otros ofrecen un kit para prepararlo que trae una solución de clorito de sodio, una de ácido clorhídrico, dos botellas de gotero con ambas sustancias y un atomizador para usarlo con la sustancia activada.

Luis Baraldo, doctor en ciencias químicas y vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) explicó a los colegas de Chequeado: “El dióxido de cloro es un oxidante enérgico y poco selectivo. Sirve para atacar al virus en una superficie inerte como una mesada o una pileta, pero en nuestro cuerpo es reactivo frente a las moléculas que constituyen el organismo”.  Es decir, el dióxido de cloro puede reaccionar frente a proteínas o enzimas, lípidos (grasas), y ácidos nucleicos presentes en nuestras células y dañarlos.

La química Bárbara Herrera, profesora de la Universidad Católica de Chile, le dijo a AFP Factual que esta sustancia química “se utiliza como limpiador y desinfectante industrial así como para clorar el agua, ya que ‘oxida las membranas de los patógenos’”. Lo mismo pasaría si uno introdujera la sustancia al cuerpo, por ejemplo, a través de la inhalación: “No oxigenaría, sino que oxidaría las membranas de nuestro sistema respiratorio, lo que conllevaría a un daño de las vías respiratorias. Los átomos de oxígeno del dióxido de cloro no llegarían a los alvéolos pulmonares para purificar la sangre”, afirmó Herrera. 

Al referirse a oxigenar, la Dra. Herrera hace referencia a que el dióxido de cloro no aportaría oxígeno ni a los pulmones, ni a la sangre como aseguran muchos de los defensores del consumo de esta sustancia química, sino que por el contrario esta sustancia química puede “oxidar” o dañar las membranas de las células a las que se expone, causando quemaduras en los tejidos del aparato respiratorio o digestivo.  

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) desde julio del año pasado señaló en un comunicado que no recomendaban tomar productos que contengan dióxido de cloro, clorito de sodio, hipoclorito de sodio o derivados

ops dióxido de cloro

Tanto la OPS, como los CDC de Estados Unidos, señalan que tanto el dióxido de cloro como el clorito sódico reaccionan rápidamente en los tejidos humanos y, si se ingieren, pueden causar:

  • Irritación de la boca, el esófago y el estómago
  • Cuadro digestivo irritativo severo, con la presencia de náuseas, vómitos y diarreas
  • Graves trastornos hematológicos (metahemoglobinemias, hemólisis, etc.), cardiovasculares y renales.
  • Disminución de la presión arterial 
  • La inhalación a través de nebulizadores puede generar edema pulmonar, broncoespasmos, neumonitis química y edema de glotis e incluso producir la muerte si se las exposiciones están por encima del valor límite de exposición profesional.
  • Bronquitis crónica y erosiones dentales, en caso de exposición prolongada.
  • Efectos adversos en distintos órganos en caso de concentraciones elevadas pueden ocasionar. 


En Colombia, el Instituto Nacional de Salud, INS, organismo que registra los casos de intoxicaciones en el país, informó a través de su oficina de prensa a Colombiacheck que hasta el 27 de enero, en el 2021, se habían registrado nueve casos de intoxicación por dióxido de cloro en el país, como se observa en la tabla adjunta.

Intoxicaciones por dióxido de cloro INS

Intoxicaciones por dióxido de cloro en Colombia. Fuente: Oficina de Prensa Instituto Nacional de Salud. 

La OPS, en un webinar realizado el 7 de agosto de 2020, para aclarar inquietudes sobre el dióxido de cloro y las intoxicaciones asociadas a su consumo, advirtió: “No se han realizado estudios toxicológicos para establecer una relación dosis-respuesta de su uso como ‘tratamiento de enfermedades en humanos’. Son diferentes casos que se han informado de efectos tóxicos e incluso la muerte. En vista de que son sucesos ocurridos con productos que se han preparado ‘a nivel casero’ no se ha podido establecer la dosis específica que ha ingerido cada persona”.

El médico, especialista en medicina interna y neumología de la Universidad del Bosque en Bogotá, Jaime Alberto Barreto, quien durante la pandemia ha tratado pacientes con COVID-19, también explicó a Colombiacheck sobre este tema: “El que tenga propiedades desinfectantes y sea útil para potabilizar el agua no permite inferir que sea útil para tratar personas. Es un producto con gran potencial de toxicidad, al ingerirse puede dañar las membranas celulares y producir quemaduras en las mucosas. He visto pacientes con úlceras en la boca y con toxicidad hepática por ingerir dióxido de cloro”. 

Muchas autoridades sanitarias en el mundo y a nivel nacional desde la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) hasta el Invima y el Ministerio de Salud, incluso la Superintendencia de Industria y Comercio, en Colombia, han alertado durante la pandemia de los riesgos que se corre al consumir dióxido de cloro y han tomado medidas con quienes lo están comercializando. 

Miguel Ángel Méndez Rojas, profesor e investigador del Departamento de Ciencias Químico-Biológicas de la Universidad de las Américas Puebla (México), le dijo a los colegas de Animal Político que “a diferencia de compuestos iónicos como el cloruro de sodio (NaCl) en donde la interacción entre el sodio (Na+) y el cloruro (Cl-) se da a partir de fuerzas electrostáticas, el dióxido de cloro es una molécula con interacciones covalentes entre sus átomos (…) lo que incrementa su estabilidad”, y hace que el enlace sea difícil de romper en el agua. Lo que “sí ocurre es que el ClO2, dióxido de cloro, en un medio ácido, se descompone principalmente en ion clorito (ClO2-), un agente oxidante que puede transformarse por reducciones sucesivas en ácido cloroso (HClO2), ion clorato (ClO4-), ion cloruro (Cl-) y agua (H2O)”.

“Lo peligroso es que cuando una persona lo consume, el CIO2, dióxido de cloro, puede oxidar también a la hemoglobina. Esto quiere decir que convierte el hierro en estado ferroso (Fe2+) de la hemoglobina normal a hierro en estado férrico (Fe3+) formando metahemoglobina que puede poner en riesgo la vida de la persona”, enfatizó Méndez Rojas. En la literatura se han reportado casos de metahemoglobinemia y otras afecciones en sangre, así como falla renal, asociadas al dióxido de cloro. 

Las concentraciones típicas (de dióxido de cloro) que la gente está ingiriendo están entre los 20 y 40 ppm (20 y 40 mg/litro de solución). Son relativamente altas, aunque las vayan ingiriendo a sorbitos, poco a poco. En aproximadamente una hora, el dióxido de cloro (transformado en ion clorito) puede llegar a oxidar un porcentaje significativo de la hemoglobina en sangre, produciendo metahemoglobinemia, entre otros problemas, tales como quemaduras en el esófago y alteraciones sanguíneas”, concluyó el investigador Méndez Rojas.

Dióxido de cloro y otros compuestos clorados relacionados

Una explicación más técnica es que el dióxido de cloro (ClO2) o también conocido como “CDS” es un derivado del clorito de sodio (NaClO2), y desde la década de los 90 es promocionado como una “solución mineral milagrosa” (MMS, por sus siglas en inglés), pues supuestamente cura un sinfín de enfermedades que van desde el autismo hasta el Párkinson, la cirrosis hepática, la malaria, hasta y el cáncer. 

El dióxido de cloro (ClO2), como explicamos previamente, es un compuesto químico que consta de un átomo de cloro y dos átomos de oxígeno. 

dióxido de cloro formula

Fórmula química del Dióxido de Cloro

Se trata de un gas de color rojizo a verde amarillento a temperatura ambiente que se disuelve en agua. Una vez que se forma la solución, el gas tiende a descomponerse en cloro, clorato y clorito cuando se expone a luz solar, altas temperaturas, chispas eléctricas, o presión alta.

El gas no puede comprimirse, ni distribuirse en cilindros, ni debe transportarse debido a su inestabilidad y alto poder explosivo que lo hacen un gas peligroso

¿Cómo se produce?

Generalmente, el dióxido de cloro se produce a partir de clorato de sodio o clorito de sodio (NaClO2) que se mezcla con un ácido (como el ácido clorhídrico). 

fórmula 1

Para aplicaciones de desinfección se prepara a partir de clorito de sodio o con el método clorito-hipoclorito de sodio.

fórmula 2

Preparación a partir de la oxidación del Clorito de Sodio con cloro, se obtiene dióxido de cloro ClO2 y la “sal” NaCl. Se suele usar en el laboratorio

fórmula 3 del ClO2

Método del clorito más ácido clorhídrico (fórmula que se está vendiendo popularmente como kit para preparar en casa el CDS).

Dióxido de cloro en el tratamiento de aguas y otros usos industriales

El dióxido de cloro tiene una amplia variedad de usos que van desde agente blanqueador de pulpa de papel, esterilizador de herramientas, superficies y habitaciones, y desinfectante a nivel industrial hasta desinfectante de agua potable.

Álvaro Andrés Cajigas Cerón, ingeniero sanitario de la Universidad del Valle con maestría en ingeniería, quien tiene experiencia en plantas de tratamientos de aguas en Colombia, le señaló a Colombiacheck al consultarle sobre el uso de esta sustancia: “El dióxido de cloro (ClO2) sí se usa para tratamiento de aguas, pero muy pocas plantas en el mundo lo emplean, porque hay que producirlo en la misma planta. En esas plantas el máximo remanente que se deja en el agua es de 1 p.p.m. (partes por millón). En Colombia en las plantas grandes usualmente se emplea Cl2, que llega líquido en contenedores, pero en sí es cloro gaseoso y máximo se deja un remanente de 2 p.p.m. Todos estos productos son tóxicos, oxidantes y corrosivos”.

Cajigas enfatizó que “en plantas pequeñas usan hipoclorito de sodio, que es lo que se consigue comercialmente como ‘límpido’, que fue la marca más popular por mucho tiempo”.

Aproximadamente el 5 por ciento de las más grandes plantas de tratamiento de agua (las cuales sirven a más de 100.000 personas) en Estados Unidos usan dióxido de cloro para el tratamiento de agua potable, explican los CDC. Se agrega al agua potable en concentraciones controladas, para proteger a la gente de los efectos nocivos de bacterias y otros microorganismos.

Así mismo, la ingeniera sanitaria Alexandra Cerón Vivas, con maestría en ingeniería civil de la Universidad de los Andes y PhD en Ingeniería Ambiental de la Universidad Autónoma de México, quien también ha realizado estudios de tratamientos de aguas, le dijo a Colombiacheck: “El dióxido de cloro sí se utiliza para potabilizar agua, pero con ciertas especificaciones, sólo se puede hacer a concentraciones muy bajas porque su uso puede formar unos subproductos que son los cloritos y cloratos, que son muy tóxicos”.

 En Colombia, un documento del Ministerio de Salud titulado “Reducción de riesgos asociados al uso de plaguicidas y desinfectantes”, publicado el 6 de mayo de 2020, clasifican el dióxido de cloro como desinfectante de alto nivel en la desinfección de áreas y superficies, mientras que el hipoclorito de sodio es un desinfectante de nivel intermedio. 

Por lo tanto, el dióxido de cloro sí es una sustancia usada en el tratamiento de aguas así como en otros múltiples usos industriales, pero aún así tiene potencial tóxico. 

No hay estudios sobre eficacia y seguridad del dióxido de cloro en humanos para prevención y tratamiento del COVID-19

Muchos como la actriz Cony Camelo, señalan que médicos y científicos en diferentes países apoyan el consumo de la sustancia, pero desde la OPS explicaron sobre este tema: “Eso es lo que se conoce como ‘a mí me funciona’, una estrategia anecdótica, de propaganda emocional que tiene como propósito introducir medidas y productos placebo cuya eficacia o efectividad no ha sido probada. El ‘a mí me funciona’ se basa en principios opuestos a la evidencia y métodos científicos”.

Hasta la fecha en ninguna base de datos científica (como Pubmed, Scielo, Litcovid) hay publicados estudios con validez científica sobre el uso del dióxido de cloro frente al SARS-CoV-2 en humanos.

Desde el 9 de abril del 2020, el Ministerio de Salud en Colombia alertó sobre el tema: “El ‘Suplemento Mineral Milagroso’ que contiene dióxido de cloro NO elimina el coronavirus. Ingerirlo puede causar complicaciones de salud, e incluso la muerte”. 

“En este momento hay miles de personas que están “comercializando” este producto, ¿quién garantiza que tiene la sustancia que se indica y en las concentraciones que se señalan? Por tanto, establecer la dosis no es lo más importante, sino que el producto no cuenta con los estudios experimentales en animales y en sujetos humanos para garantizar su eficacia y seguridad para el uso que se promociona en el tratamiento de las enfermedades”, enfatizaron desde la OPS