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Viernes, 12 Agosto 2016

Rafael Pardo, un ministro engañado con cifras de su propio Gobierno

Por Óscar Felipe Agudelo B.

"La mitad del cacao que hay en Colombia es por programas de sustitución, el 30% del caucho que hay en este momento en producción es por programas de sustitución y una cuarta parte (25%) de palma también". Colombiacheck consultó con cada gremio y encontró que lo que dijo el Ministro del Posconflicto no corresponde con el número real de hectáreas sembradas de cada sector.

Con el informe de julio de 2016 de la Unodc, Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, gran parte de la opinión pública se alarmó por el aumento de los cultivos de hoja de coca en 2015 y por el hecho de que en solo el municipio de Tumaco se concentra el 17% de la coca del país, entre otros datos que prendieron el debate sobre la efectividad de la política antidrogas de Colombia.

El reporte de la Unodc parece confirmar la tesis, un tanto confusa, del procurador Alejandro Ordóñez respecto a que estamos Nadando en Coca y sobre todo la tendencia al alza en los cultivos de coca que ya había señalado la Embajada Norteamericana por medio de su informe “Coca in the Andes”.

En ese contexto Blu Radio entrevistó el pasado 11 de julio a Rafael Pardo, ministro del Posconflicto, quien sin vacilaciones habló de su preocupación por el tema de Tumaco, Nariño (Entre la guerra y la coca), y del plan piloto que se realiza en el municipio de Briceño, Antioquia, para sustituir cultivos ilícitos, entre otros asuntos.

En diez minutos se puede decir mucho, pero hubo una afirmación que a Colombiacheck le llamó la atención y por eso la verificó.

“La mitad del cacao que hay en Colombia es por programas de sustitución, el 30% del caucho que hay en este momento en producción es por programas de sustitución y una cuarta parte (25%) de palma también”, sostuvo el ministro del Posconflicto.

Este medio buscó al alto funcionario para conocer la fuente de esa afirmación y su oficina de comunicaciones explicó que se basó en el Reporte de Drogas de Colombia 2015 que en efecto, tal y como lo manifestó el Ministro, explica como el 54% de los cultivos de cacao, el 40% de los de caucho y el 25% de los de palma que hay en Colombia, corresponden a programas de sustitución de cultivos ilícitos.

Lo primero que notamos en su respuesta es que Pardo fue impreciso en cuanto a la cifra del caucho pues la que informó dista 10 puntos porcentuales de la que está en el reporte. Sin embargo su imprecisión es menor en comparación con la disparidad de la cifras que encontramos al pedir la misma información a los gremios relacionados.

¿Podemos creerle a la fuente de Pardo?

El gran inconveniente que Colombiacheck encontró en este caso es que la información citada por el Ministro, que proviene del Minjusticia, no corresponde a la realidad reportada por Fedecacao, Fedepalma y la Confederación Cauchera Colombiana.

Según información de esos tres gremios, en Colombia hubo muchas más hectáreas de cacao, palma y caucho de las que Minjusticia expusó en su informe y de las que Pardo comentó en su entrevista radial.

Por ejemplo, Fedecacao reportó 160.276 hectáreas sembradas en 2014, lo cual significa que las 58.886 hectáreas que según Minjusticia resultan de los programas de sustitución de cultivos ilícitos, no corresponden al 54% sino solo al 36.7%, una diferencia superior a 17 puntos porcentuales en detrimento de la participación de esta iniciativa gubernamental en el total del área sembrada con cacao ese año en Colombia.

Para el caso del caucho, el portal de la Confederación Cauchera de Colombia reporta 52.221 hectáreas sembradas, lo que quiere decir que las 11.947 hectáreas que registra el informe del Minjusticia, representan apenas el 22.8% del área sembrada ese año en Colombia y no el 40% como erróneamente dice el informe.

Por el lado del sector palmero la diferencia es aún mucho mayor. Según la información que entregó Fedepalma en 2014 Colombia tenía sembradas 450.131 hectáreas en total, así que las 79.845 hectáreas reportadas por Minjusticia son tan solo el 17.7% del área sembrada en el país y no el 25% como se anota en el informe del Minjusticia sobre el que el ministro Pardo basó su intervención radial.

Es importante aclarar que Minjusticia para este tipo de informes lo que hace es recopilar información. Para el reporte de Drogas de Colombia 2015, en cuanto a las estadísticas de cacao, caucho y palma tuvieron como fuentes a la Unidad Administrativa de Consolidación Territorial, Uact, (que ahora es la Dirección de Gestión Territorial de Prosperidad Social) y el Informe de Monitoreo de Cultivos Ilícitos, 2014.

La disparidad de cifras y datos estadísticos entre Minjusticia y los gremios, terminó jugando una mala pasada al ministro Pardo, quien deberá pensarlo dos veces antes de divulgar información que recopilan otras dependencias del Gobierno.

Colombiacheck buscó a Eduardo Díaz Uribe, quien maneja la sustitución de cultivos ilícitos en el Departamento de la Prosperidad Social, para obtener una explicación de la disparidad en las cifras de hectáreas sembradas pero una funcionaria de su equipo de prensa nos manifestó que estaba muy ocupado. Desde el 3 de agosto su oficina de comunicaciones conoció que Colombiacheck preparaba este chequeo pero no contribuyeron con una información oportuna. Nos contactaron con un asesor de Desarrollo Territorial y Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito pero éste no pudo resolver los interrogantes de fondo.

Por otra parte, este medio buscó información en el Ministerio de Agricultura para conocer si ellos tenían registros de cuántas hectáreas de cacao, caucho y palma hay en el país por temas de sustitución de cultivos y por producción en general pero pese a haber hecho la solicitud desde el 3 de agosto hasta la fecha de esta publicación no se obtivo respuesta.

Minagricultura no pudo ayudar a esclarecer por qué una fuente con tantas responsabilidades como las que tiene el Ministerio de Justicia al momento de informar sobre las estadísticas de delitos de alto impacto, falló en este caso e indujo al error al Ministro del Posconflicto, un hecho que terminó generando un efecto domino, es decir, un engaño masivo a los colombianos transmitido en vivo y en directo por los medios de comunicación que no contrastaron las cifras.

Martes, 09 Octubre 2018

Senador de la Farc exagera al hablar de impactos del glifosato en la salud

Por Sania Salazar

Pablo Catatumbo usó una nota de prensa sin fuentes claras para asegurar que el glifosato causa varias enfermedades. La ciencia médica ha encontrado evidencia, pero no definitiva, de relación solamente con un tipo de cáncer.

El senador del partido Farc Pablo Catatumbo participó en una campaña antiglifosato en Twitter, donde publicó una lista de enfermedades, según él, causadas por el herbicida.

 

 

Colombiacheck le preguntó al equipo de prensa del senador cuál era la fuente de la información. Nos refirieron a un artículo de prensa titulado “15 problemas de salud relacionados con el resumen de Monsanto”, en donde, efectivamente, están las enfermedades mencionadas por Catatumbo en el trino. Sin embargo, en el artículo no se menciona ninguna fuente confiable de la información, pues la atribuyen a “científicos”, a “un estudio realizado en Paraguay”, a “un estudio de una familia de agricultores en los EE.UU. y a “encuestas”.

La publicación del senador es Ligera, pues no está basada en información científica fundamentada. Además, porque hay estudios contradictorios sobre los efectos del herbicida en la salud. Por ejemplo, se ha encontrado evidencia, pero no definitiva, sobre la relación entre el glifosato y un tipo de cáncer conocido como linfoma no hodgkin.

También, el estudio “Consecuencias de la aspersión aérea en la salud: evidencia desde el caso colombiano”, de Adriana Camacho y Daniel Mejía, que eran profesores de la Universidad de Los Andes al momento de su publicación, concluye que “la exposición al glifosato utilizado en las campañas de aspersión aérea de cultivos de coca aumenta la probabilidad de sufrir trastornos en la piel (problemas dermatológicos)” y los abortos.

En el estudio se mencionan otras investigaciones que documentan el efecto de la aspersión con glifosato en abortos y malformaciones del feto, y una posible relación entre exposición a pesticidas y el posterior padecimiento de enfermedades como Parkinson y Alzheimer. De todas maneras, ambos autores llaman la atención sobre problemas en dichos estudios por los que los efectos no puedan ser interpretados como causales.

Por otra parte, en el libro Hoy es siempre todavía, el exministro de salud Alejandro Gaviria cuenta que, en marzo de 2015, recibió la noticia de que la revista científica The Lancet Oncology acababa de publicar el resumen de una monografía, realizada por expertos de la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer, IARC, (sigla en inglés), acerca de las propiedades cancerígenas del glifosato.

“La principal conclusión era contundente: el glifosato probablemente es carcinogénico. Los estudios in vitro y con animales indicaban una conexión causal y los estudios en humanos mostraban una estrecha asociación entre la exposición al glifosato y el cáncer”, precisa Gaviria en el libro.

El exministro le dijo a Colombiahceck que no conoce evidencia médica sobre las otras patologías que menciona Catatumbo en el trino y aseguró que la relación entre el glifosato y el autismo no tiene sentido. “No parece posible una conexión causal. No hay mecanismos biológicos razonables que pudieran explicar una conexión entre glifosato y autismo”, concluyó.