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Falso

Jueves, 28 Enero 2021

Supuesto mensaje de Coomeva con recomendaciones para tratar el COVID-19 es falso

Por Laura Rodríguez Salamanca

La cadena se ha compartido en los últimos días en Cali, pero se trata de una desinformación que ha circulado antes en otros países latinoamericanos.

Hace algunos días, Colombiacheck recibió en más de una ocasión un mensaje de WhatsApp con una serie de recomendaciones para tratar el COVID-19 en casa y una lista de supuestos síntomas dependiendo de la “etapa” de la enfermedad. Los consejos, que parecían ser formulados por Coomeva Medicina Prepagada, estaban circulando en Cali a través de ese servicio de mensajería.  

Pero es falso que esta empresa haya formulado dichas sugerencias. Desde abril de 2020, el mensaje ha rotado (con ciertas variaciones contextuales) en Facebook en diferentes países de Latinoamérica. Además, varias de las recomendaciones que se incluyen son inexactas, erradas o promueven la automedicación.

Aquí, parte del contenido:

coomeva_medicina_prepagada_cadena_falsa

Coomeva no es la fuente

Para comprobar en primer lugar la veracidad y el origen de la información, consultamos al área de comunicaciones de Coomeva Medicina Prepagada. A través de WhatsApp nos respondieron que no eran los autores del mensaje. 

De acuerdo con la herramienta de monitoreo de redes sociales CrowdTangle, publicaciones con la misma información han circulado, con algunos cambios en las primeras frases, en varios países latinoamericanos desde abril de 2020. Encontramos esta información replicada en México, Guatemala, República Dominicana, Bolivia, El Salvador y Chile.

El primer pico de interacciones con la desinformación se dio entre julio y agosto de 2020, y en enero de este año se volvieron a disparar las interacciones. Solo durante el último mes, mensajes de este tipo han tenido más de 12.000 interacciones en redes sociales.

coomeva_medicina_prepagada_cadena_falsa_interacciones

Las interacciones con la desinformación se han incrementado notablemente desde finales de diciembre de 2020. Fuente: CrowdTangle. 

Además, al revisar varias de las publicaciones encontramos que, especialmente las que se han compartido en este último pico, parece incluirse el supuesto aval de médicos o instituciones gubernamentales de cada país para darle mayor credibilidad a las desinformaciones. “ C.O.M.P.A.R.T.E.  SECTOR SALUD JALISCO”, dice por ejemplo la introducción de una publicación compartida en un grupo de migrantes de origen mexicano.

El mensaje no es confiable

Además de no provenir de la fuente señalada, las sugerencias del mensaje no son fiables. “Las recomendaciones son muy peligrosas porque presentan informaciones generales sobre cuáles son los signos de alarma y los síntomas, pero todo lo que dice no es cierto. Además, se recomienda la automedicación”, le dijo a Colombiacheck Sandra Muñoz Rodríguez, epidemióloga nacional de Coomeva Medicina Prepagada. 

Aquí le explicamos los principales errores en los que se incurre en la desinformación. 

En septiembre de 2020 verificamos un mensaje similar, que no se atribuyó a ninguna empresa o autoridad en salud, pero que contenía parte de la información de la cadena objeto de verificación en este artículo. Puede consultar el chequeo aquí

“Los síntomas del COVID-19 aparecen a partir del tercer día después de adquirir la infección”.

CALIFICACIÓN

Según la cadena de desinformación, el COVID-19 tiene tres etapas con síntomas diferenciados:
 “ ➙ 1ª fase; 3er día
◉ Dolor corporal
◉ Dolor de ojos
◉ Dolor de cabeza
◉ Vómitos
◉ Diarrea
Secreción nasal o congestión nasal
◉ Decaimiento
◉ Ojos ardientes
◉ Ardor al orinar
◉ Sentirse febril
◉ Garganta raspada (dolor de garganta)
➙ Es muy importante contar los días de síntomas: 1º, 2º, 3º.

➙ 2ª fase; (del 4º al 8º día) inflamatorio.

◉ Pérdida del gusto y / o el olfato
◉ Cansancio a los mínimos esfuerzos
◉ Dolor en el pecho (caja torácica)
◉ Opresión en el pecho
◉ Dolor en la espalda baja (en la región de los riñones)
____
 ➙ 3ª fase - curación;
◉ El día 9 entra la fase de cicatrización, que puede llegar hasta el día 14 (convalecencia)”.

Pero según la doctora Muñoz esta información es falsa. En sus palabras: “como es una enfermedad nueva, no podemos decir exactamente, como en la cadena, que haya una evidencia científica de que al tercer día aparecen ciertos síntomas o que otros aparezcan después. Tenemos información aproximada sobre los síntomas de la enfermedad, pero decir eso es irresponsable”.  

Además, según aclaró la médica, “cada persona desarrolla diferentes síntomas. Hay personas que ni siquiera desarrollan síntomas [como contamos en este explicador sobre los asintomáticos] y hay otros que no son tan comunes como la diarrea o la inflamación de la lengua”. 

De hecho, en el artículo de preguntas y respuestas sobre el COVID-19 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se explica que “el tiempo que transcurre entre la exposición a la COVID-19 y el momento en que comienzan los síntomas suele ser de alrededor de cinco o seis días, pero puede variar entre 1 y 14 días”.  

También señala que mientras hay síntomas “menos frecuentes que afectan a algunos pacientes”, como conjuntivistis, erupciones cutáneas o cambios de color en los dedos de las manos o los pies, “algunas personas solo presentan síntomas levísimos”.

“Azitromicina; tomar 1 al día a partir del tercer día - para reducir el contagio, disminuir los síntomas y prevenir la neumonía”.

 

CALIFICACIÓN

Como escribieron nuestros colegas verificadores catalanes de Verificat, este tipo de recomendaciones “no tienen ninguna base científica”. Y de acuerdo con Juan Pablo Horcada, jefe de servicio de dolencias infecciosas y coordinador general de COVID-19 del Hospital del Mar, en Barcelona, a quienes ellos consultaron para su verificación, “recomendar masivamente estos medicamentos sin prescripción es peligroso porque puede perjudicar más a las personas, provocando efectos adversos, en lugar de beneficiarlas”.

La Azitromicina, como explicamos en otro artículo, es un antibiótico que “suele formularse para tratar infecciones bacterianas como la bronquitis, la neumonía o incluso enfermedades de transmisión sexual”. En el caso del COVID-19, como también referimos en otra verificación, se ha usado como antibiótico (a nivel intrahospitalario) para tratar posibles sobreinfecciones bacterianas producidas en pacientes con coronavirus. 

Pero esto no quiere decir que los antibióticos sirvan para “reducir el contagio” del coronavirus. La OMS lo aclara en estas palabras: 

“Los antibióticos no son eficaces contra los virus, solo contra las infecciones bacterianas. La COVID‑19 está causada por un virus, de modo que los antibióticos no sirven frente a ella. No se deben usar antibióticos como medio de prevención o tratamiento de la COVID‑19. En los hospitales, los médicos a veces utilizan antibióticos para prevenir o tratar infecciones bacterianas secundarias que pueden ser una complicación de la COVID‑19 en pacientes gravemente enfermos. Solo deben usarse para tratar una infección bacteriana siguiendo las indicaciones de un médico”.

De hecho, como explicamos en un artículo anterior, recientemente se han venido regulando este tipo de medicamentos en relación con el nuevo coronavirus. El 10 de agosto la Organización Panamericana de la Salud (OPS) retiró la azitromicina de su Lista de medicamentos esenciales para el manejo de pacientes que ingresan a cuidados intensivos con sospecha o diagnóstico confirmado de COVID-19

Las razones que refirió la OPS fueron que “la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) advirtió sobre eventos cardiovasculares mortales por el consumo de azitromicina” y que, “de acuerdo con el estudio ‘Antibiotics for community-acquired pneumonia in adult outpatients’, la azitromicina presenta significativamente más efectos adversos que otros antibióticos como la levofloxacina, la eritromicina y la claritromicina en pacientes con comorbilidades”. 

Con base en esta clase de información, según explicó el Ministerio de Salud en el boletín informativo número 5 del sistema de monitoreo de evidencia (publicado en diciembre de 2020), el INVIMA le reportó a los profesionales de la salud “una asociación entre el uso de este antibiótico y un incremento del riesgo de generar arritmias cardiacas, las cuales pueden llegar a ser fatales”. 

Es más, el primero de diciembre de 2020 la Fundación Cardioinfantil publicó un artículo informativo en el cual anotó dos puntos fundamentales para entender la evidencia científica disponible hasta el momento sobre el uso de la azitromicina. 

Primero, que “la adición de azitromicina al cuidado usual no resultó en mejoría clínica ni reducción de mortalidad”, razón por la cual “no se recomendaría en el tratamiento de pacientes hospitalizados con COVID-19”. Y segundo, que “no se conoce el efecto de la azitromicina como parte del tratamiento de pacientes con diagnóstico de COVID-19 que no requieren hospitalización”. 

“También se puede utilizar ivermectina (...) para acelerar la curación”.

CUESTIONABLE

Para analizar esta afirmación, desde la perspectiva de la doctora Muñoz, hay que establecer la diferencia entre los pacientes con COVID-19 ambulatorios y los que están en hospitalización. “Si a nivel hospitalario se usa, los médicos hacen el seguimiento y evalúan el riesgo y el beneficio. Pero no es recomendable automedicarse porque el medicamento podría tener efectos secundarios además de interacciones con otros. No debe usarse la ivermectina de forma indiscriminada a nivel ambulatorio”, explicó. 

Como señaló Colombiacheck en un par de verificaciones previas (1 y 2), la ivermectina es un antiparasitario que se cree que puede ayudar a tratar el COVID-19, pero sobre el cual aún no hay suficiente evidencia científica. 

En un explicador reciente, después de revisar los estudios disponibles sobre el uso de este medicamento para tratar el nuevo coronavirus, Colombiacheck encontró que de los 53 estudios sobre ivermectina en COVID-19 que se había registrado hasta el 21 de enero de 2021, solo 16 habían sido completados y, de esos, solo seis tenían resultados. “Gran parte de esos estudios tienen fallas debido a muestras pequeñas de pacientes o porque no cumplen con requisitos que dan mayor solidez científica y reducen sesgos”, se lee en el artículo. 

Sin embargo, este análisis aplica para el tratamiento intrahospitalario de la enfermedad, no para el uso ambulatorio del medicamento. Según referimos en el explicador, el Ministerio de Salud, el Invima y el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud han enfatizado en que “quien la tome lo haga bajo prescripción médica y dentro de un estudio de investigación”. 

El uso de este medicamento de forma indiscriminada ha traído, además, efectos negativos para la salud pública y la investigación. Como explicó el Centro de Pensamiento ‘Medicamentos, Información y Poder’ de la Universidad Nacional en un boletín que publicó con otras organizaciones, a pesar de las diversas advertencias que se han hecho sobre la inconveniencia de usar ivermectina por fuera de los ensayos clínicos, “se ha hecho prácticamente imposible encontrar suficientes individuos que no hayan consumido ivermectina y que puedan ser reclutados en los experimentos clínicos, especialmente en Latinoamérica”. 

“También se puede usar Anitta para acelerar la curación”

CALIFICACIÓN

Annita es el nombre comercial de la nitazoxanida producida por la farmacéutica brasileña Farmoquímica S.A. Este medicamento es un antiparasitario que, de acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, se usa en niños y adultos para tratar la diarrea causada por los protozoario Cryptosporidium y Giardia, los cuales se ubican en el intestino delgado de animales y humanos, según una guía del Instituto Nacional de Salud. 

Pero, en palabras de la doctora Muñoz, “no está indicado para COVID-19 y tampoco hay estudios o evidencia científica suficiente que respalden su uso en COVID-19”. 

Este antiparasitario generó grandes expectativas desde octubre del año pasado, especialmente en Brasil, luego de que el gobierno de ese país presentara (sin gráficos reales, evidencias o datos) los hallazgos de un ensayo clínico, en el que se estudiaron los efectos de la nitazoxanida en pacientes con COVID-19 leve. Durante la presentación el ministro de Ciencia, Marcos Pontes, se refirió a los hallazgos como “algo que comenzará a cambiar la historia de la pandemia”, según escribió la revista Science

Los resultados, en resumen, decían que en los pacientes que participaron en el estudio (392; 198 de los cuales recibieron placebo y 194, nitazoxanida) “la resolución de los síntomas no difirió entre los dos grupos de nitazoxanida y placebo después de 5 días de tratamiento”. Pero que la terapia temprana con el antiparasitario “fue segura y redujo significativamente la carga viral”, un efecto que para los investigadores “puede tener un impacto epidemiológico, reduciendo potencialmente la propagación comunitaria del SARS-COV-2, la morbilidad y la mortalidad”. 

Pero días después el grupo de investigación, liderado por Patricia Rocoo, profesora y jefe del Laboratorio de Investigación Pulmonar del Instituto de Biofísica de la Universidad Federal de Río de Janeiro, liberó los datos completos en un servicios de preprint. Entonces surgieron fuertes críticas a los comentarios gubernamentales sobre los hallazgos. “Después de inspeccionar los datos, muchos investigadores concluyeron que no significaban mucho y ciertamente no cambiarían la historia de la pandemia”, se lee en el artículo de Science. 

Glória Teixeira, epidemióloga de la Universidad Federal de Bahía, por ejemplo, le dijo al medio que “los resultados de este estudio no justifican la prescripción de este medicamento para el tratamiento de COVID-19". 

De hecho, en el propio documento del estudio, publicado el 24 de diciembre en The European Respiratory Journal, se plantean sus limitaciones y la importancia de seguir investigando. 

Por una parte, en palabras de los investigadores, hay que tener en cuenta que “solo se inscribieron pacientes con COVID-19 leve; la mayoría eran adultos jóvenes (de 18 a 39 años), pocos tenían comorbilidades (12 a 18%) y el uso de medicamentos concomitantes [que se toman al mismo tiempo] era poco frecuente (menos del 20% de la muestra)”. Esto, según los científicos, puede haber sesgado los hallazgos a favor de la nitazoxanida.

Por otra parte, el tratamiento de los pacientes se hizo en sus casas. Y aunque les dieron indicaciones de que tomaran el medicamento tres veces al día, que acudieran al sitio de estudio si los síntomas empeoraban o presentaban efectos adversos y que completaran diarios de síntomas, los investigadores señalaron que no podían determinar “hasta qué punto los pacientes siguieron las instrucciones”. Pero asumen que la no adherencia a las indicaciones pudo haber ocurrido también con el grupo que recibió el placebo. 

Este ha sido el único estudio clínico con nitazoxanida para COVID-19 que ha revelado sus hallazgos. Hicimos una revisión sobre el tema en ClinicalTrials.gov, un sitio web desarrollado por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos donde se encuentra información actualizada sobre ensayos clínicos. Encontramos que de los 23 estudios restantes registrados hasta el 25 de enero de 2021, seis no han empezado a reclutar pacientes, 15 están en proceso de reclutamiento y solo dos fueron completados, pero no han reportado resultados. 

“El pH del coronavirus varía de 5.5 a 8.5. Entonces, todo lo que tenemos que hacer, para eliminar el virus es consumir más alimentos alcalinos, por encima del nivel ácido del virus”. 

CALIFICACIÓN

Por estas razones, según se dice en el mensaje, se recomienda comer alimentos como limón, ajo, mango, piña, aguacate, mandarina y naranja. Pero estas afirmaciones incurren, por lo menos, en dos errores. 

En primera medida, como ya había señalado Colombiacheck en una verificación anterior, las frutas que se mencionan en la desinformación en realidad son alimentos ácidos, no alcalinos. 

Así mismo, como nos explicó para un artículo anterior Daniela Ortiz Ríos, profesora de biología, química y nanomedicina en la Universidad de Guadalajara y magíster en Desarrollo de Medicamentos, “no hay evidencia científica de que esta supuesta dieta alcalina sirva para eliminar el virus. Además, es prácticamente imposible cambiar el pH de la sangre, que es donde está el virus, a través de alimentos, porque el cuerpo tiene un mecanismo natural de regulación del pH para mantenerla siempre entre 7,3 y 7,5”. 

Con toda esta información, concluimos que el mensaje con recomendaciones para tratar el COVID-19 en casa y que parece ser de autoría de Coomeva Medicina Prepagada, además de no provenir de la fuente a la que se le atribuye, contiene información errada sobre el nuevo coronavirus y promueve la automedicación. 

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Miércoles, 12 Agosto 2020

Gobernador del Tolima se descacha en valor de la posible vacuna contra COVID-19

Por Jose Reinaldo Morera Molina – RedCheq

Pese a que Ricardo Orozco asegura que el precio de la vacuna para el coronavirus puede tener un costo entre los 10.000 y los 12.000 pesos, esta cifra puede ser mucho más elevada de acuerdo con los diferentes precios publicados por los laboratorios.

El 28 de julio el gobernador del Tolima, Ricardo Orozco, propuso de acuerdo con diferentes medios locales (1, 2, 3, 4, 5) crear un fondo económico para la adquisición de una eventual vacuna para el COVID-19 ante la Federación Nacional de Departamentos (FND). 

De acuerdo con Orozco, cada dosis tendría un costo que oscila entre los 10.00 y los 12.000 pesos. Sin embargo, el Estado colombiano está generando acuerdos para la adquisición de la vacuna con diferentes laboratorios a nivel mundial y los precios de las dosis revelados hasta la fecha pueden oscilar entre los 11.000 (laboratorio AstraZeneca) hasta los 225.000 pesos colombianos (laboratorio Moderna).

Intentamos obtener la declaración tanto del Gobernador Orozco como de su equipo de prensa para aclarar en qué fuente se basó para afirmar este costo de la vacuna y si el precio lo tendrían que pagar los ciudadanos, pero no obtuvimos respuesta.

Tipos de vacuna en desarrollo

Colombiacheck consultó a Alfonso Rodríguez, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Infectología, ACI, para conocer cuáles son los tipos de vacuna de COVID-19. Rodríguez nos remitió al documento “COVID-19: avances recientes en la identificación de nuevos candidatos a vacunas y el estado actual de las próximas vacunas contra el SARS-CoV-2”. 

En esta investigación se explica que hay más de 149 vacunas e inmunoterapias en desarrollo; de estas, 132 se encuentran en la etapa de ensayo clínico y 17 están en fase de evaluación. Entre las últimas, 6 se encuentran en la fase final de desarrollo de acuerdo con la OMS.

Este documento también señala que son posibles varios tipos de vacunas contra el SARS-CoV-2 (COVID-19) entre los que están: vacunas completas basadas en virus (una carga del virus atenuado o muerto), vacunas de subunidades (contiene solo un fragmento específico del virus), vacunas basadas en ácidos nucleicos (ARN, ADN), vacunas recombinantes y vacunas basadas en partículas similares al virus.  

Precios de las vacunas publicados hasta ahora

Hoy en día, diferentes laboratorios han publicado el posible valor de distribución de sus vacunas, entre los cuales se encuentran: 

  • Moderna, con un costo entre 50 y 60 dólares (de 187.000 a 225.000 pesos colombianos) distribuidos en dos dosis con 28 días de diferencia

  • Pfizer, con un costo de 39 dólares (146.000 pesos colombianos) distribuidos en dos dosis con 28 días de diferencia

  • Janssen Pharmaceutica, subsidiaria de Johnson & Johnson, con un valor de 20 dólares (75 mil pesos colombianos) distribuidos en dos dosis con 56 días de diferencia

  • AstraZeneca con un costo de 2,8 dólares (11.000 pesos colombianos) en una única dosis.

Gratuidad de la vacuna para los colombianos   

En Colombia, tanto el Ministerio de salud como el Congreso de la República han manifestado que buscan la distribución gratuita de la vacuna del COVID-19 en el país. Por parte del Ministerio de Salud se dio la siguiente declaración:

“En Colombia la vacunación por norma es gratis, hasta el momento se han vacunado a todos los niños del país de manera gratuita. Nosotros no entendemos que fuera diferente en el caso de la vacuna del Covid-19. Los precios que estamos hablando en el mercado internacional pueden oscilar de 3 a 60 dólares. Esto puede representar un esfuerzo muy grande para los fiscos del país”, dijo el ministro de salud Fernando Ruiz en la emisión del 1 de agosto de 2020 del programa televisivo ‘Prevención y Acción’.

También desde el Congreso de la República se han generado iniciativas. El proyecto de ley 284 de 2020 busca conformar la estrategia de vacunas por impuestos. Este modelo de financiación consiste en que el Instituto Nacional de Salud, INS, autorice que las personas jurídicas obligadas a declarar renta puedan pagar el 50 por ciento del impuesto con la compra de vacunas para COVID-19. Las personas que quieran acceder a este beneficio deberán comprar las dosis en los laboratorios permitidos por el Estado para que el sistema de salud las distribuya por todo el territorio nacional.

Por otra parte, también existe el proyecto de ley 294 de 2020. Esta iniciativa pretende autorizar al Gobierno Nacional para que, en cumplimiento de los artículos 341 y 345 de la Constitución Política de 1991, incorpore dentro del Presupuesto General de la Nación las partidas presupuestales necesarias para garantizar la vacunación gratuita y obligatoria a toda la población residente en el país frente al COVID-19.

Mecanismos para la adquisición de la vacuna en Colombia

Según el Ministerio de Salud, la ruta de acceso a una vacuna en cualquier país implica la definición de una política pública, una planeación operativa, adquisición, distribución, aplicación del biológico, seguimiento y evaluación y apoyo tecnológico. Colombia, por su condición económica y científica, no puede conseguir las dosis necesarias del antídoto para el COVID-19 por sí sola. Desde el ministerio de Salud se han generado dos tipos de estrategias: acuerdos bilaterales y multilaterales.

Los acuerdos bilaterales consisten en que el país negocia directamente con los laboratorios de las vacunas. “Colombia ya firmó un acuerdo de confidencialidad con Pfizer y con AstraZeneca para empezar esas negociaciones de compra, pero no de testeo”, dijo el Ministro de Salud en el Boletín de Prensa No 541 de 2020.

Por otro lado, Colombia hace parte de la alianza COVAX, un acuerdo multilateral para la adquisición de la vacuna de COVID-19 a nivel internacional. La alianza COVAX es un eje clave de la estrategia Acelerador de Acceso a Herramientas COVID-19 de la OMS. Esta es una colaboración global para acelerar el desarrollo, la producción y el acceso equitativo a las pruebas y tratamientos de COVID-19 y vacunas. COVAX está codirigido por GAVI (la Alianza Global para las Vacunas y la Inmunización), la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI) y la OMS, por lo cual trabaja en asociación con fabricantes de vacunas de países desarrollados y en desarrollo.

El objetivo de COVAX es para finales de 2021 entregar 2.000 millones de dosis de vacunas seguras y efectivas que hayan pasado la aprobación regulatoria de la OMS. Estas vacunas se entregarán por igual a todos los países participantes, procurando abarcar el 20 por ciento de la población de cada uno de los asociados, priorizando a los trabajadores de la salud. Luego, COVAX pondrán a disposición nuevas dosis en función de las necesidades del país, la vulnerabilidad y la su amenaza frente al COVID-19. La instalación COVAX también mantendrá una reserva de dosis para uso humanitario y de emergencia, incluido el tratamiento de brotes graves antes de que se salgan de control.

Presupuesto del Estado para la vacunación

El Ministro de Salud de Colombia anunció que el presupuesto nacional incorporará recursos para vacunar a 6 millones de personas. Según el ministerio, 20 por ciento de la población sería vacunada con la dosis del equipo AstraZeneca y la Universidad de Oxford. Esta vacuna sería adquirida por medio del acuerdo de compras conjuntas o centralizadas coordinado por COVAX. La vacunación para el resto de la población contemplada inicialmente se haría en principio con otras vacunas (entre ellas la de Pfizer) que hacen parte de los acuerdos bilaterales de confidencialidad.

Según el documento Estimaciones de precios de las vacunas covid-19 y escenarios del presupuesto nacional requerido para la vacuna de Pfizer de la Universidad Nacional, si el precio fuera el mismo de la compra anticipada de los Estados Unidos, es decir 143.488 pesos (o 39 dólares) por dos dosis, se necesitarán cerca de 689.000 millones de pesos: dos veces más que el presupuesto destinado para todo el plan ampliado de inmunización en Colombia durante el año 2020 (363.000 millones de pesos), presupuesto que no solo incluye el costo de los biológicos, sino otros rubros como comunicaciones, eventos, tiquetes y viáticos relacionados.

Quisimos entender con más detalle de qué manera se van a distribuir los recursos de la Nación para adquirir la vacuna. Es por eso que nos pusimos en contacto con el equipo de prensa del Ministerio de Salud. Ellos nos remitieron a su último comunicado de prensa en donde se explica que el gobierno espera intervenir a 29’818.580 personas de la población de alto riesgo y económicamente activa. Además,el Estado también espera invertir un total estimado -teniendo en cuenta que actualmente es incierto y se calcula sobre un promediado- de 1’414.744’446.212 de pesos del presupuesto biológico.

Por todo lo anterior, pese a que el Gobernador del Tolima se aproxima al valor de la vacuna que ofrece el laboratorio AstraZeneca (11 mil pesos colombianos), existe la posibilidad de que el país adquiera una vacuna con un costo más elevado como la de Pfizer (146 mil pesos colombianos). Además, existen diferentes iniciativas a nivel nacional que pretenden ofrecer gratuidad de la vacuna para los colombianos, por lo cual es cuestionable decir que la vacuna para COVID-19 tendrá un valor entre los 10.000 y los 12.000 pesos en Colombia.