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Viernes, 30 Julio 2021

Vacunados contra COVID-19 no pierden sus derechos ni son propiedad de las farmacéuticas

Por Gloria Correa

Esta desinformación carece de sustento ya que la Declaración Internacional de Derechos Humanos establece que nadie puede perder sus derechos básicos bajo ningún escenario.

Desde el mes de junio de 2021 en Facebook (1,2,3) circula una imagen que incluye la siguiente frase: “Los vacunados con ARN ya no tienen derechos humanos ni del Estado. Son patentes de la corporación que diseñó el fármaco”. 

Publicación etiqueta falso

Otras publicaciones con contenido muy similar también han circulado recientemente por redes sociales como Facebook (1,2), Twitter y en páginas web (1,2).  Pero todo esto es desinformación sobre las vacunas contra COVID-19, en particular las que utilizan tecnología de ARNm, como las de Pfizer y Moderna.

En algunas de estas publicaciones hacen alusión a un controvertido caso que se dio en el 2012 en Estados Unidos, en el cual una sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos dictó que un gen natural (una parte del ADN) no era patentable, ya que se encontraba en la naturaleza, pero sí permitió que un nuevo gen complementario desarrollado en el laboratorio fuese patentado.

No obstante, esas publicaciones en redes sociales han tergiversado dicho caso señalando erróneamente que “la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó que no se puede patentar el ADN humano, porque era un producto de la naturaleza. Sin embargo, al final del fallo se aprobó que si se llegara a cambiar el genoma humano como se está haciendo hoy mediante la inoculación de ARN mensajero, entonces ese genoma puede patentarse y se clasifica como propiedad privada”.

Pero aquí utilizan la falsa idea de que las vacunas de ARNm contra COVID-19 modifican la información genética para difundir más desinformación.

Desde los Centros para la prevención y control de enfermedades en Estados Unidos (CDC) y muchos otros organismos y autoridades en salud (1,2,3,4, 5) han aclarado que las vacunas de ARNm no modifican nuestra información genética. 

En Colombiacheck también lo hemos desmentido en chequeos previos (1,2,3, 4). 

Los vacunados no pueden perder sus derechos 

En la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada el 10 de diciembre de 1948 en París por la Asamblea General de las Naciones Unidas, están consignados los derechos humanos básicos.

En el Artículo 2  de dicha declaración se indica que ninguna persona puede perder los derechos y libertades allí proclamados bajo ninguna índole, lo cual aplica para el escenario de la vacunación contra COVID-19. 

Artículo 2. Declaración Universal de los  Derechos Humanos

Fuente:https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights

Por el contrario, la vacunación contra COVID-19 es un derecho, el cual debe ser garantizado por los Estados. Una comisión de expertos en Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas a través de una declaración hecha el 9 de noviembre de 2020 resaltó la importancia del acceso universal a las vacunas:

"Los Estados tienen la obligación de asegurar que todas las vacunas y tratamientos contra el Covid-19 sean seguros, estén disponibles y sean accesibles y asequibles para todo el que lo necesite y que en consecuencia el acceso a estas tecnologías debe brindarse para todos sin discriminación y priorizando a quienes sean más vulnerables a la enfermedad”. 

Estas premisas también están consignadas en el Decreto 109 del 29 de enero de 2021 a través del cual se adoptó el Plan Nacional de Vacunación contra COVID-19 en Colombia. 

Por su parte, Carolina Gómez Muñoz, abogada, fundadora e Investigadora del Centro de pensamiento, medicamentos, información y poder de la Universidad Nacional de Colombia (DIME) y asesora del Secretario de Salud de Bogotá, explicó a Colombiacheck que “todas estas vacunas se diseñaron con dinero de los estados, justo para garantizar el derecho humano a la salud. Las vacunas se hacen como garantía de los derechos humanos”. 

“Este letrero es muy engañoso, esa relación causal que intentan establecer entre que una empresa tenga una patente y la pérdida de esos derechos humanos cuando uno ya está vacunado es realmente inexistente”, recalcó Gómez.

Patentes no aplican para humanos

En la Superintendencia de Industria y Comercio en Colombia se indica que una patente es un privilegio que da el Estado a un inventor que haya logrado a través de su invento una solución que le aporte beneficios a la humanidad. El privilegio que otorga la patente consiste en el derecho a explotar económica y exclusivamente el invento por un tiempo determinado de 20 años.

En Colombia, como en otros países, los medicamentos y otras invenciones están cubiertos por patentes, que además brindan protección legal contra la copia. Las vacunas no son una excepción.

Carolina Gómez Muñoz resaltó a Colombiacheck que como existen múltiples vacunas contra COVID-19 en el mundo, esto implica que no sea una sola empresa la dueña de la patente sino varias y hay varias patentes para cada vacuna. Igualmente lo señala esta publicación sobre la red de patentes de las vacunas contra COVID-19 de la revista Nature.

El verdadero debate actual sobre las vacunas y las patentes está centrado en la posibilidad de que las empresas farmacéuticas dueñas de las patentes las liberen para garantizar un mayor acceso a las vacunas como lo han resaltado diversos medios de comunicación a nivel internacional (1, 2, 3, 4).

Gómez también recalcó a Colombiacheck sobre este tema: “La discusión en el debate internacional se está dando es por el acceso a más vacunas. La discusión actual con las vacunas contra COVID-19 es acerca de cómo las patentes violan los derechos humanos en especial el derecho a la salud porque no permiten el acceso a más vacunas e impiden que más gente esté vacunada”. Pero no porque el estar vacunado signifique volverse una patente de las farmacéuticas como señalan en las publicaciones que buscan desalentar la vacunación.

Por su parte María Victoria Sánchez, PhD en Farmacia, investigadora del Laboratorio de inmunología y desarrollo de vacunas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en Argentina, consultada por los colegas verificadores de AFP, concluyó sobre este tema: “Las empresas sí tienen la patente de su vacuna, pero esto no significa que patenten o tomen posesión de quienes las reciben”.

De este modo concluimos es falso que quienes son vacunados contra COVID-19 pierdan alguno de sus derechos, por el contrario con la vacunación se busca garantizar el derecho a la salud en medio de la pandemia desatada por el nuevo coronavirus. Y los vacunados  tampoco pasan a ser propiedad o “patentes” de las farmacéuticas que producen tales vacunas porque un ser humano no se puede patentar. 

Para consultar más chequeos o explicadores sobre la pandemia puede visitar nuestro especial Mentiras y verdades sobre el coronavirus, también puede sugerirnos un chequeo aquí

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Martes, 22 Junio 2021

Director de farmacéutica Merck no recomendó inhalar vapor de agua para el COVID-19

Por Gloria Correa

No hay evidencia científica de que inhalar vapor de agua o tomar agua caliente sean tratamientos para el nuevo coronavirus, en cambio pueden favorecer quemaduras.

Una viralizada cadena señala que Ken Frazier, director de la farmacéutica Merck, en una entrevista dijo entre otras cosas: “El agua caliente que se bebe ya sea con limón o con guarapos de ramas, es muy buena para prevenir y ayudar a erradicar el virus de la garganta”.

Y también señalan que el coronavirus se oculta detrás del seno paranasal de la nariz por 3 o 4 días. “Tienes que atacar y matar este virus con abundantes vaporizaciones”, señala la desinformación que para finalizar da indicaciones sobre tales inhalaciones. Pero todo esto no lo dijo Frazier y tampoco tiene sustento científico.

De la cadena se han publicado pantallazos y fragmentos en redes sociales como Facebook (1, 2, 3, 4 y 5), Twitter (1, 2) y páginas web (1). La publicación ha circulado por varios países a lo largo del 2021, por lo que colegas verificadores de la International Fact Checking Network, IFCN, organización de la que hacemos parte, como Maldita, Animal Político, AFP Factual y Chequeado, también la han verificado desmintiendo lo que transmite.

pantallazo cadena etiqueta falso

 

Gran parte de esas supuestas recomendaciones para tratar el COVID-19 circularon en 2020 en otras publicaciones y los verificamos en chequeos previos (1, 2) enfatizando que no hay evidencia científica que las respalde. Por el contrario, se han demostrado los riesgos de estas prácticas para la salud, como las quemaduras y en consecuencia un aumento en la susceptibilidad a infectarse por virus o bacterias si los tejidos se lesionan. 

Además en esta reciclada desinformación hacen uso de los sesgos cognitivos, una estrategia que facilita que muchas personas las crean. En este caso se usa el sesgo de autoridad, a través del cual nuestra mente valora de manera excesiva las opiniones de un experto basados en su prestigio, aun cuando sus argumentos sean incorrectos o, como ocurrió acá, ni siquiera él los haya dicho. 

Kenneth Frazier no ha dado recomendaciones para tratar o prevenir el COVID-19

En la publicación comienzan señalando que el director de Merck hizo las recomendaciones que le atribuyen en una entrevista con un profesor de Harvard: “Ken Frazier, director ejecutivo del principal productor de vacunas del mundo, la farmacéutica Merck & Co., en una entrevista con el profesor Tsedal Neeley, de la Escuela de Negocios de Harvard dijo...”.

Kenneth Carleton Frazier, o Ken Frazier como señala la publicación, es un abogado estadounidense y actual director ejecutivo de la farmacéutica Merck & Co. Esta empresa durante la pandemia sí ha estado involucrada en la investigación de medicamentos y vacunas frente al COVID-19 como lo anuncian en su sitio web.

Sin embargo, la publicación se equivoca al referirse a Tsedal Neeley, pues realmente es una profesora en la Escuela de Negocios de Harvard. Y Frazier sí tuvo una entrevista con ella en medio de la pandemia, el 13 de julio de 2020, pero en ningún momento dio recomendaciones para el tratamiento de COVID-19 como intentan atribuirle.

En la página web de la Escuela de Negocios de Harvard fue publicada dicha entrevista incluyendo el video y la transcripción de la misma. Allí se pone en evidencia que Neely y Frazier abordaron temas como la búsqueda de una vacuna contra el coronavirus, el racismo en el lugar de trabajo y aspectos personales de la vida del ejecutivo.

Por su parte la misma Neeley le corroboró a los colegas verificadores de AFP Factual que es “falso” que Frazier hubiese hecho alguno de los señalamientos que le atribuyen. Y Patrick Ryan, del área de comunicación corporativa de Merck & Co., también negó a AFP Factual que Frazier haya declarado en esta o en otra entrevista lo que las publicaciones viralizadas le atribuyen.

 

Ni inhalar vapores de agua, ni tomar agua caliente son tratamientos para el COVID-19

Los falsos señalamientos de la cadena sobre la toma de agua caliente o realizar inhalaciones de vapor de agua para tratar el nuevo coronavirus van unidos a otros como este:

“Es muy importante inhalar vapor ya sea de eucalipto, romero, laurel, malva u otras ramas, o simplemente mentol o vaporub que llega a la parte posterior de su seno paranasal”. 

Pero ni los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos ni la Organización Mundial de la Salud (OMS) en las guías de manejo de pacientes con COVID-19 sugieren la inhalación de vapor con ningún ingrediente como manejo para el coronavirus. Tampoco está incluido en los lineamientos del Ministerio de Salud de Colombia. 

La OMS durante toda la pandemia ha advertido que algunos remedios caseros pueden resultar reconfortantes y aliviar los síntomas pero ninguno ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad.

Una publicación en la revista científica The Lancet, de mayo de 2020, señalaba que las inhalaciones de vapor en el contexto de la pandemia generaron un aumento notable en las consultas de urgencias por quemaduras en niños en Inglaterra durante el confinamiento. Por ejemplo en el Birmingham Children’s Hospital, vieron un aumento de 30 veces en el número de niños con quemaduras por la inhalación directa de vapor de agua caliente debido a esas prácticas.

 Además un estudio de la American Burn Association también advierte que la sola exposición durante tres segundos al vapor de 60 grados centígrados, puede causar una quemadura “lo suficientemente grave para requerir una cirugía”, de modo que la exposición varias veces al día a ese vapor como sugiere la cadena tendría efectos devastadores para la salud. 

Por otra parte el doctor Thomas Mattew, profesor y director del Departamento de Neurología del St. Jhon’s Medical College Hospital en India, donde también circuló este tipo de desinformación el año pasado, señaló a Times of India: “Si el virus pudiera eliminarse con la inhalación de vapor de agua, el mundo no hubiera visto tantas muertes”.

En el mismo sentido, Julián Felipe Molano, médico otorrinolaringólogo y cirujano de cabeza y cuello de la Universidad de Antioquia, explicó previamente a Colombiacheck: “Nada que se aplique de forma externa mataría al virus, pues después de ingresar al cuerpo e infectarnos este se encuentra dentro de las células”.

“Sí puede ocurrir que exponerse a vapor de agua genere un alto riesgo de quemadura de la vía aérea. Además, una persona ya infectada con el coronavirus al usar este tipo de prácticas lo que puede hacer es retardar el proceso de resolución de la infección que en un alto porcentaje de los casos ocurre de forma espontánea. Es decir, si se usan vapores o sustancias que dañen el epitelio se va a retardar la resolución de la infección”, dijo Molano.

Julio César Gómez Rincón, docente de la Universidad del Bosque y la Universidad Militar Nueva Granada también enfatizó a Colombiacheck: “Una inhalación de vapor a 50°C, o más, generaría daños severos en el epitelio respiratorio y si se quema al igual que una quemadura de piel, se daña y luego se puede infectar con más facilidad”.

En conclusión la publicación que verificamos transmite información falsa al hacer recomendaciones que no tienen evidencia científica en el tratamiento y prevención del COVID-19 que pueden ser un riesgo para la salud al favorecer quemaduras y por consiguiente aumento en la susceptibilidad a infecciones de los tejidos quemados. Además, atribuye falsamente afirmaciones al director de Merck que nunca fueron hechas por él.

Para leer otros chequeos y explicadores sobre la pandemia puede visitar nuestro especial Mentiras y verdades sobre el coronavirus o puede sugerirnos una verificación de publicaciones sospechosas en este link.