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Miércoles, 26 Agosto 2020

No hay evidencia científica de que Interferón Beta modificado por el doctor Klinger cure el COVID

Por Andrés Felipe Martínez - RedCheq

La fórmula usada por Julio César Klinger no está registrada ante ninguna autoridad sanitaria, ni cuenta con pruebas clínicas que muestren el resultado de su aplicación a pacientes con COVID-19.

El nombre de Julio César Klinger, médico caucano, se ha popularizado en varias poblaciones de Nariño, Cauca y otros departamentos del sur del país tras haber realizado una campaña de promoción de un medicamento con el que dice curar y prevenir el SARS-CoV-2, virus que provoca el COVID-19.

Decenas de publicaciones en Facebook dan cuenta del alcance que ha logrado el médico Klinger y su producto, particularmente en Barbacoas, Nariño, donde logró que el alcalde, Adam Rincón, y el gobernador del departamento, Jhon Alexander Rojas, visibilizaran los resultados del medicamento. 

Una de las publicaciones más compartidas en esa red social es un video producido por el medio local ‘Nariño Noticias La Original’, en la que un reportero entrevista en conjunto al médico Klinger, al alcalde Rincón y al gobernador Rojas. 

El video editado tiene la leyenda “Científico colombiano tiene la cura”, y en su descripción reseña el texto publicado por el medio Tiempo Real, titulado: “El tratamiento del Doctor Klinger que pone en riesgo a las multinacionales de la salud”.

En el video, el médico explica: 

“En Barbacoas, en tres días, logramos silenciar y estabilizar la epidemia con Interferón. Suministramos a cerca de 600 personas con casos de COVID y todos mejoraron. Esta es una herramienta que cambia el paradigma de la atención del COVID. Entre todas las medicinas que se han probado, esta es la única que ha probado ser efectiva. Ya están apareciendo reportes de China y de Inglaterra donde se demuestra que se cura el COVID-19 con Interferón puesto en las mucosas en bajas dosis”.

El médico es secundado por el gobernador Rojas: “El doctor Klinger ha venido haciendo un desarrollo importante en lo que es un medicamento como el Interferón. Aquí hay testimonios claros del doctor Klinger en su trabajo en Barbacoas”.

Y avala el alcalde Rincón: “A partir del 6 de julio, el doctor nos acompaña en Barbacoas, buscando a los pacientes sintomáticos en sus hogares. Es una solución inmediata, de prácticamente 12 horas o 24 horas donde se da la recuperación de los pacientes. Esto toca exponerlo fuera de Barbacoas en todas las comunidades”. 

La publicación más vista con este video ha sido compartida 47.000 veces, tiene 1.700 comentarios y 11.000 reacciones.

Incluso, el gobernador Rojas invitó al médico a grabar un video en el que ambos hablan sobre el tema, y que fue publicado en la cuenta oficial de la Gobernación de Nariño, donde logró 355 comentarios y más de 1.200 reacciones.

El interferón

El Interferón es un medicamento clínico ampliamente usado por sus propiedades anti-inflamatorias y antivirales. Su aplicación habitual es a través de inyección, y su uso se ha extendido para el tratamiento de esclerosis múltiple, según reseña el portal Medline Plus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. 

Sin embargo, su uso no ha sido probado con aplicación inhalada o lingual, como propone el médico Klinger; y tampoco se ha confirmado hasta ahora su efectividad para el tratamiento del COVID-19.

Y aún más, la fórmula usada por el médico Klinger, como señala él mismo, es una modificación al Interferón Beta, que no está registrada ante ninguna autoridad sanitaria, y mucho menos cuenta con pruebas clínicas que muestren el resultado de su aplicación a pacientes con COVID-19.  

Consultamos al alcalde de Barbacoas, quien reafirmó que su municipio había logrado controlar la epidemia con el uso del medicamento del médico Klinger, y su “fórmula magistral” de Interferón; aunque aceptó que no se realizó un estudio clínico, y tiene conocimiento de que no es un medicamento registrado ante el Invima.

“Se logró paralizar la entrada de urgencias por COVID-19, y asimismo la remisión de pacientes graves a Cali, Tumaco y Pasto, bajó en un 90 por ciento. El médico ha venido trabajando con esa molécula a través de una fórmula magistral que es una modificación al Interferón que autoriza el Invima”, dice el alcalde Rincón.

Tal como señala el Mandatario, el Invima no ha autorizado el medicamento desarrollado por el médico Klinger. Y por ello, esta entidad decidió el pasado 7 de agosto realizar un operativo para ordenar la suspensión de las actividades de producción de la Fundación Julio Klinger, en Popayán, y decomisar las dosis del medicamento, para “salvaguardar la salud pública”. 

Según el instituto, el medicamento “no solo contraviene la normatividad sanitaria, sino que, al no contar con respaldo ni evidencias científicas, genera riesgo para la salud individual y colectiva”.

Por este motivo, y ante la ausencia de criterios clínicos por parte del médico Klinger y el uso de su medicamento, y sin el respaldo de alguna institución que haya probado su uso, se puede decir que no hay forma de comprobar su efectividad contra el coronavirus. 

De hecho, la Universidad del Cauca, donde se formó el médico, emitió un comunicado en el que niega tener relación con el producto desarrollado por Klinger. 

“El uso no hace parte de la labor investigativa de la Universidad del Cauca. Ni los docentes, ni los equipos de investigación de la institución están comprometidos con el uso de este tratamiento médico”, dice el comunicado firmado por el rector y publicado en la cuenta de Facebook oficial de la universidad. 

Pese a esto, la popularidad del médico Klinger ha llevado a que su página en Facebook supere los 12.000 seguidores. Y que sus publicaciones cuenten con cientos de comentarios solicitando el medicamento que, según el Invima, se vende a 80.000 pesos por dosis de 30 mililitros.

Barbacoas, el sexto municipio más poblado de Nariño, es el cuarto con más casos de COVID-19.  Hasta el 25 de agosto, el Instituto Nacional de Salud había confirmado un total de 529 casos del virus y 17 fallecimientos, lo que supone una letalidad de 3,2 por ciento.
 

Cura contra el COVID-19

Si bien no se puede verificar la efectividad del medicamento del médico Klinger (al no contar con una descripción autorizada de sus componentes), sí se ha extendido en el mundo la investigación del Interferón beta como posible tratamiento para el COVID-19. Sin resultados finales hasta ahora.

De hecho, es reiterada la información que circula en internet sobre el Interferón como cura o tratamiento para el nuevo coronavirus, y no solo en su variación ‘beta’, sino como Interferón ‘Alfa’ y otras formas, según se ha verificado en otros chequeos de Colombiacheck (1, 2 y 3).

La publicación científica más reciente realizada sobre el uso de Interferón Beta para el COVID-19, fue el estudio de fase pre-clínica a cargo de la farmacéutica inglesa Synairgen, que aseguró el pasado 20 de julio, que la aplicación inhalada de Interferón Beta redujo en un 79 por ciento la probabilidad de que los pacientes hospitalizados necesitaran ventilación asistida. 

Sin embargo, el estudio de la empresa británica ha sido cuestionado por tener una muestra de solo 101 personas, entre las que recibieron el medicamento, y las que consumieron un placebo; lo que representa una muestra insuficiente, según expertos citados por el diario estadounidense New York Times

Incluso, la farmacéutica no cumplió con su propio objetivo de ensayar al menos con 400 pacientes, como lo había propuesto cuando inscribió su ensayo ante la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. Esta contradicción dejó dudas sobre los resultados.

Antes de eso, en China, al inicio de la pandemia, se realizó otro estudio preclínico con inhalación de interferón a personal médico. Pero no se continuó su investigación. 

Y más recientemente, el pasado 6 de agosto en Estados Unidos, el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), anunció que iniciará un ensayo pre-clínico que involucrará el uso de Interferón Beta-1a, con otro medicamento.

Así pues, al menos hasta ahora, no hay estudios clínicos finales que hayan probado la efectividad del Interferón Beta para el tratamiento de COVID-19. Lo que no quiere decir que no exista la posibilidad de que más adelante se logren avances al respecto. 

De esa forma lo explica el Invima: 

“A la fecha, no existe evidencia científica que compruebe la eficacia y seguridad del medicamento Interferón Beta en la prevención o tratamiento de pacientes con síntomas asociados al COVID-19. Según lo indicado en el consenso colombiano de atención, diagnóstico y manejo de la infección por Sars-CoV-2, liderado por la Asociación Colombiana de Infectología (ACIN) en conjunto con el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud (IETS), si bien hay resultados de estudios preclínicos que demuestran que el interferón tipo I y II IFN beta tienen mejor eficacia en reducir la replicación del MERS CoV, en cultivos celulares, a la fecha no existen resultados robustos y su seguridad es baja, con grandes efectos adversos de relevancia clínica, razón por la que no es recomendable usar estos medicamentos por fuera de estudios clínicos autorizados”.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud continúa reiterando que por ahora “no se recomienda ningún medicamento específico” para prevenir o curar el COVID-19.

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Lunes, 08 Junio 2020

Gráfico que muestra probabilidades de contagio con tapabocas no tiene evidencia científica

Por Ana María Saavedra

Aunque tapabocas sí ayudan, en un dibujo se muestran cifras de probabilidades de contagio de COVID-19, para las que no hay respaldo científico, si se utiliza o no. Por ahora no es posible determinar con exactitud los porcentajes dados. 

Una infografía compartida miles de veces muestra tres escenarios diferentes de la interacción entre un "portador de COVID-19" con otra persona no infectada. En el primer escenario el infectado no usa una máscara, pero la otra persona sí. De acuerdo con la imagen, el riesgo de contagio en ese contexto sería del 70 por ciento.

En el segundo escenario, el portador de coronavirus usa tapabocas, pero la otra persona no. Según la gráfica, en este caso el riesgo sería del 5 por ciento. En el último escenario, tanto el infectado como la otra persona usan mascarilla. El riesgo sería del 1,5 en este caso según la imagen.

Infografías similares con los mismos datos han sido compartidas en varios países y en varios idiomas como inglés y francés

Pero, aunque la evidencia sí muestra que los tapabocas pueden ser útiles para prevenir el contagio de COVID-19 (cuando se acompaña con otras medidas de prevención), los datos señalados en el gráfico no cuentan con respaldo científico.

Nuestros colegas de los medios de fact-checking Efecto Cocuyo de Venezuela y AFP Factual ya habían verificado esta infografía.

En Colombiacheck retomamos parte de las verificaciones de nuestros colegas  como parte de #CoronavirusFacts (O #DatosCoronavirus en español), un esfuerzo para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo liderado por la Red Internacional de Verificadores de Datos, IFCN.

Tanto Efecto Cocuyo como AFP llegaron a la conclusión de que ‘no hay ninguna evidencia científica que permita medir la reducción de riesgo de contagio con esos porcentajes por el uso de mascarillas’.

En Colombiacheck consultamos a Alfonso Rodríguez, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Infectología (ACIN), quien nos explicó que “eso valores no están soportados en ninguna publicación científica”.

En una nota publicada por el Fact Check Team de la agencia noticiosa Reuters, consultaron sobre este tema a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés). El CDC respondieron, por correo electrónico, que “actualmente no hemos encontrado datos que permitan cuantificar la reducción del riesgo por el uso de mascarillas o tapabocas”.

Al respecto, el CDC ha comunicado que el uso de tapabocas o telas para cubrirse el rostro no tiene la intención de proteger a quien lo usa sino de evitar que se propague el virus (es decir, principalmente busca prevenir que quien usa el tapabocas contagie a alguien más). 

Pero Reuters agrega que el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Europa también ha publicado que se desconoce cuánto puede disminuir la transmisión el uso de la mascarilla en adición a otras contramedidas e insiste que éstas deben ser usadas sólo como un complemento y no como un reemplazo de las medidas preventivas.

La organización neerlandesa Nieuwscheckers también verificó el gráfico y encontró que este fue una interpretación del estudio “Facemasks and similar barriers to prevent respiratory illness such as COVID-19: A rapid systematic review”, una investigación que no ha sido revisada por pares.

En el estudio se observó que en un hogar donde tres personas usaron mascarillas (dos sanas y una infectada) el riesgo de contagio se reducía apenas en 19 por ciento pero que esta reducción bajaba drásticamente si la mascarilla solo la usaba el contagiado, o si solo la usaban las personas no contagiadas.

Nieuwscheckers concluyó que “la imagen (que estamos verificando) ofrece una interpretación errónea de cómo funcionan las mascarillas. Estas obstruyen gotículas de saliva y pequeñas partículas de polvo o líquido que flotan en el aire, por las cuales se puede propagar el virus”.

Y añadieron que, “sin embargo, el efecto del uso de mascarillas en la vida diaria depende de su uso correcto y otras circunstancias. La investigación sobre la efectividad de estas mascarillas muestra que los efectos de su uso son probablemente mucho menores que los porcentajes de la imagen viral”.

Insuficientes por sí solas

En una actualización de recomendaciones del 6 de abril titulada “Consejos sobre el uso de máscaras en el contexto de COVID-19”, la OMS advirtió que el uso de mascarillas “es insuficiente para proporcionar un nivel adecuado de protección”, porque “también se deben adoptar otras medidas de prevención y control de infecciones”.

El 5 de junio, la OMS actualizó de nuevo sus recomendaciones sobre el uso de tapabocas y aseguró que “los tapabocas son parte de un paquete integral de medidas de prevención y control que pueden limitar la propagación de varias enfermedades virales respiratorias, incluido el COVID-19”. La OMS también agregó que “los tapabocas pueden ser usados tanto para proteger a personas saludables (se usan para protegerse a sí mismo al estar en contacto con un individuo contagiado), así como control de focos emisores (los usa un individuo contagiado para prevenir que se siga propagando [el virus])”.

De todas maneras, concluye el documento, “el uso de tapabocas por sí solo es insuficiente para proveer un nivel adecuado de protección o de control de focos emisores, y otras medidas personales y a nivel comunitario también deberían ser adoptadas para suprimir la transmisión de virus respiratorios”.

La Organización Mundial (OMS) recomienda lavarse las manos frecuentemente, no llevarse las manos al rostro, cubrirse con el codo o brazo al estornudar o toser y guardar una distancia física de al menos 1 metro con otras personas. 

Diferentes tipos de tapabocas

Por su parte, el equipo de verificación de la AFP resaltó en su verificación que la eficacia de las mascarillas depende de diferentes variables y su nivel de protección no puede determinarse con exactitud.

Es que existen varios tipos de tapabocas, como lo explicamos en nuestro explicador “¿Qué características debe tener un buen tapabocas?”.

Precisamente, Juan Carballeda, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET) y miembro de la Asociación Argentina de Virología (SAV), le explicó a AFP que una de las dificultades para dar con un porcentaje tan exacto como del que hablan en el gráfico tiene que ver con los modelos de mascarillas que se usan.

“No hay un único tipo de barbijo o tapaboca que se esté usando y no tenemos mucha evidencia de cuánto tiempo el virus puede vivir en las superficies o si se encuentra en gotas de tamaño grande o pequeño. De ninguna manera le pondría un porcentaje tan exacto”, señaló.

Por su parte Shelley Payne, directora del Centro LaMontagne para Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Texas, en Estados Unidos, indicó que si bien el orden relativo de riesgo que se muestra en el gráfico es correcto, "los números reales dependerán de una serie de factores, incluida la cantidad del virus dispersados por el portador o caso [positivo], la distancia entre los dos individuos, el tipo de material de la máscara, el ajuste de la máscara".

Demasiadas variables y la falta de datos experimentales, excepto en entornos hospitalarios, dificultan el cálculo del riesgo de contagio, dijo Payne a la AFP por correo electrónico. 

"No creo que haya cifras confiables sobre cuánta protección proporciona una máscara […] pero "la probabilidad de propagación es más alta si el portador no lleva una máscara y más baja si tanto el infectado como las personas que tienen contacto con él usan tapabocas", agregó Payne.

A su vez, Carlos Pinto, epidemiólogo del Instituto Nacional de Salud en Colombia coincidió con esta tesis. “Con la evidencia actual, no se puede confirmar la precisión de estas estadísticas. No hay suficientes datos para cuantificar la reducción del riesgo por el uso de máscaras quirúrgicas o de tela como lo dice la imagen. Sin embargo, sí es recomendable su uso y el distanciamiento físico para disminuir el riesgo de contagio, sobre todo en los casos de personas asintomáticas o presintomáticas que salgan a la calle”. 

Así que calificamos la infografía compartida en redes como Cuestionable, pues aunque no hay respaldo científico para concluir que los tapabocas protegen en  esos porcentajes, si se recomienda su uso.