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Falso

Lunes, 01 Junio 2020

No, el coronavirus no ‘ha sido vencido con antiinflamatorios y anticoagulantes’

Por Universidad de Manizales*

En un video que se volvió viral, una persona asegura que la cura del coronavirus ya está lista. ‘Ha sido vencido’, dice. Pero esto es falso, aún no hay una cura para el COVID-19. 

En las últimas semanas ha circulado en Facebook y en Youtube un video, en el cual un hombre que se hace llamar “Ciervo 63” asegura que el COVID-19 ya fue vencido y que la cura está lista. 

En Facebook, el video ha sido visto por más de 5 millones de personas y compartido más de 171.000 veces, mientras que en Youtube lo han visto 402 personas.

"Buenas noticias, ya fue vencido el coronavirus. Ya fue vencido el coronavirus. ¿Cómo fue vencido?", dice “Ciervo 63”, mientras muestra letreros y repite: "Medicamentos, apréndete estas dos palabras, antinflamatorio, antiinflamatorio. ¿cuál otro? Anticoagulante. Esto es importante anticoagulantes ¿sí?".

Según “Ciervo 63”, hasta el momento el tratamiento de este virus ha sido equivocado pues "según médicos italianos, las personas no están muriendo de neumonía sino de minitrombosis, miniembolias y mini infartos". 

Luego, agrega que estas afecciones deben tratarse con antiinflamatorios y anticoagulantes.

En Colombiacheck analizamos la información del video y encontramos que mezcla datos parcialmente ciertos, otros cuestionables y otros falsos para concluir que se encontró la cura contra el coronavirus y que este fue vencido, lo que no es cierto. 

"Los pacientes con COVID-19 no están muriendo por neumonía, sino por mini infartos y mini trombosis", dice el personaje del video y agrega que los médicos italianos realizaron autopsias a cuerpos de personas que fallecieron por COVID-19 y descubrieron que el problema está en la sangre, ya que se empieza a coagular. 

También argumenta que el virus provoca obstrucciones en las venas, que tienen como consecuencia algo que denomina como “mini infartos” y desencadena en embolias pulmonares. Con esto, concluye que los decesos no se dan por neumonía. 

Pero en Colombiachek habíamos publicado sobre este tema las verificaciones "Imagen que afirma que COVID-19 es trombosis mezcla información engañosa" y "Mezclar aspirina, paracetamol, miel y limón no cura COVID-19". 

La desinformación sobre la trombosis parte de una información parcialmente real: el 22 de abril pasado la revista científica British Medical Journal realizó una publicación de una investigación preliminar (que no ha sido revisada por pares académicos) en la que se recogen los resultados de 38 autopsias en Italia, con el objetivo de "conocer las principales lesiones microscópicas pulmonares causadas por la enfermedad". 

Los resultados indican que lo que predomina en las lesiones pulmonares de pacientes con COVID-19 es el daño alveolar difuso (DAD), como se describe para los otros dos coronavirus que infectan a humanos como el MERS-CoV. De igual forma, la presencia de trombos de fibrina plaquetaria en pequeños vasos arteriales. 

“Esta importante observación se ajusta al contexto clínico de la coagulopatía (menor capacidad de coagulación de la sangre)”, frecuente en los pacientes de COVID-19, indican los investigadores. Por último, indican que "todo apunta a que el virus puede permanecer en los pulmones durante varios días, incluso en pequeñas cantidades" y que esta "podría ser la causa primera del daño pulmonar".

El diario ABC Color de Paraguay consultó el 15 de abril al embajador de ese país en Italia, quien reafirmó que tanto la trombosis como la neumonía se podían presentar en pacientes de COVID-19 y desarrollarse de forma complementaria o por separado. Un paciente podría tener neumonía, trombosis o ambas. 

Esta afirmación coincide con la explicación del cardiólogo Rodolfo Vegas Llamas, quien nos indicó que “sí es posible que el COVID-19 cause los mini infartos, mini trombosis y mini embolias en las personas contagiadas”. 

El profesional de la salud explica que este virus, como todos los virus, produce una replicación dentro de las células y esta replicación ataca el sistema cardiovascular y todos los órganos que contienen receptores, como el colon, el hígado y los pulmones, en cuyo caso se produce un proceso inflamatorio pulmonar.

Así que no es cierto que el COVID-19 no pueda derivar en una neumonía sino se trata de una trombosis, sino que según su cuadro clínico un paciente puede presentar una o ambas complicaciones con el desarrollo de la enfermedad. Es decir, alguien podría tener neumonía sin trombosis, trombosis sin neumonía o ambas.

“Para tratar el COVID-19 se deben usar anticoagulantes y antiinflamatorios”, es otra de las afirmaciones de “Ciervo 63”, que aconseja acudir a los médicos para que receten antiinflamatorios y anticoagulantes, en especial el uso de la heparina como medicamentos para tratar la enfermedad. 

Sobre esto, Vegas Llamas afirma: “En el protocolo de manejo sí se están dando anticoagulantes, porque los pacientes se están anticoagulando, pero además también se está dando otro manejo. La fase inicial se está tratando con hidroxicloroquina o cloroquina y además se están dando antirretrovirales. Es el manejo que está en el protocolo a nivel mundial. Los anticoagulantes, en este sistema se deben dar en un hospital, para tener controles de coagulación y todas las regulaciones, pero no en la casa, ni manejo individualizado, debe ser manejado en un hospital”. 

Este manejo aparece en los lineamientos del Ministerio de Salud.

Pero es necesario aclarar que el tratamiento para la COVID-19 aún no es claro y sigue en estudios por lo que cada decisión médica debe ser tomada con sumo cuidado como lo comentamos en este chequeo. Y, la OMS suspendió temporalmente las pruebas de hidroxicloroquina como posible tratamiento contra el COVID-19, por precaución. Así lo anunció el el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, que citó un estudio publicado en la revista científica The Lancet que indicaba una "mayor tasa de mortalidad" de pacientes de COVID-19 que habían tomado esta droga.

Por otro lado, en la lista de medicamentos esenciales para el manejo de pacientes que ingresan a Unidades de Cuidados Intensivos con sospecha o diagnóstico confirmado con COVID-19 del Ministerio de Salud, sí se incluyen dos anticoagulantes: Enoxaparina Inyección y Heparina sódica Inyección, uno de los cuales se recomiendan en el video, pero la evidencia científica aún es poca para asegurar que este tratamiento es el correcto.

A esto se le suma que hay que sin tener en cuenta que cada paciente cuenta con síntomas y efectos disímiles.

Además, esto no quiere decir que esos medicamentos sean la cura del coronavirus. La OMS ha explicado que actualmente no existe ningún medicamento autorizado para tratar o prevenir la COVID-19. 

Otra de las afirmaciones es que ‘los pacientes con COVID-19 no se deben intubar ni poner boca abajo’. Esta afirmación es falsa, como nos explicó el médico general con especialización en cuidado respiratorio de la clínica Santillana, Carlos Humberto Duque. 

La saturación de oxígeno es la medida de la cantidad de este elemento disponible en la sangre. Cuando el corazón bombea sangre, el oxígeno se une a los glóbulos rojos y se reparten por todo el cuerpo. Los niveles de saturación óptimos garantizan que las células del cuerpo reciban la cantidad adecuada. Duque explica que el porcentaje saludable en la sangre es entre el 95% al 100%. Por eso, cuando la saturación se encuentra por debajo de 90% se produce hipoxemia, es decir, un nivel por debajo de los normal de oxígeno en la sangre. Esto suele ser común en pacientes con COVID-19, de hecho, muchos de los que llegan a un hospital tienen una saturación inferior al 70%. 

“En Colombia a estos pacientes se les debe colocar cánulas nasales, que no son más que dispositivos que ayudan en la entrada de oxígeno suplementario a personas que seriamente necesitan ayuda respiratoria. Es evidente que cuando se les pide colocarse boca abajo los niveles de saturación aumentan a 80 y 90%”, explica.

Con respecto a la intubación, el médico asegura que es un recurso que permite al personal de salud evitar la cianosis -coloración azul de la piel por la disminución de oxígeno- que se produce en el pacientes por esta causa.

“Lo normal es que el ser humano respire ocho veces por minuto. Cuando sube a 30 o 40 se cansa el músculo e inmediatamente hay que intubarlo. Se seda al paciente porque es un proceso incómodo. Se introduce el tubo por la boca hasta la tráquea (que es por donde lleva el aire al pulmón). El tubo tiene en la punta un balón para que no se devuelva y se conecta a un ventilador en el que se regulan los niveles de entrada y salida de aire”, argumenta.

Precisamente, una de las necesidades en la atención de la pandemia del coronavirus han sido los respiradores por la necesidad de algunos de los contagiados de estos aparatos.

“En Shaanxi y Jiangxi no han habido muertes por COVID-19” (sic), es otra de las afirmaciones que contiene el video. Estas dos ciudades chinas, que según ‘Ciervo 63’ están ubicadas cerca 900 km y 500 kilómetros de Wuhan, lugar donde se considera se inició el brote del SARS-CoV-2.

Lo cierto es que en Shaanxi se registraron 308 casos. De estos, hay tres decesos, y en Jiangxi de 937 casos confirmados, hubo un muerto, según el reporte de alerta sobre el COVID-19 de Google. 

Estos datos también aparecen en el monitor de la Universidad Johns Hopkins

Así que es falso que el coronavirus ‘ya fue vencido’ y que se haya comprobado que su cura sean antiinflamatorios y anticoagulantes, como se asegura en este video repleto de datos a medias y falsedades.

*Este texto fue escrito por Carlos Urrego,  Luisa Llano, Esteban Gallego, Ángela Álvarez, Yony Alexánder Zuluaga y Silvana Bustos del Programa Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales.

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Viernes, 05 Junio 2020

‘Película’ de Bolívar sobre cuarentena, basada en cálculos cuestionables

Por José Felipe Sarmiento

El senador busca el aplanamiento de la curva en el lugar equivocado, en el momento equivocado y con base en cálculos sin rigor sobre la expansión de la COVID-19 en Colombia.

Luego del anuncio de la nueva fase de aislamiento en Colombia que empezó el pasado 1 de junio, Gustavo Bolívar, senador de la coalición Decentes por el Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), se refirió a la cuarentena por la pandemia de COVID-19 como una “farsa” porque, según escribió en su cuenta de Twitter el 29 de mayo en la mañana, “no hay curva aplanada”.

Los cálculos del congresista fueron los siguientes: “Hay 25.000 infectados con retraso de 12 días, es decir hay 37.000 sin saber de asintomáticos.  En realidad, hay 100.000 o 200.000”. Su conclusión: “Esto se salió de madre. Morirán miles. Sálvese quien pueda”. La advertencia recibió 4.400 retuits y 11.600 ‘me gusta’.

Trino de Gustavo Bolívar sobre COVID-19 en Colombia: 'Sálvese quien pueda'

Tras ser cuestionado por usuarios de la misma red social, que lo acusaron de alarmista, Bolívar negó que quisiera generar pánico. “Dicen estadísticas mundiales que por cada infectado hay entre 2 y 13 no detectados. Si hoy son 25.000 con datos de hace 12 días, ya hay 37.000 por 6 en promedio no detectados, ya somos 120.000. Cada uno infectará a otros 5 y se duplican cada 15 días”, explicó en otro mensaje.

Trino de Gustavo Bolívar sobre COVID-19 en Colombia: 'No es pánico'

Su análisis es cuestionable.  A pesar de que tomó como base algunos datos ciertos, cayó en los mismos errores ya descritos en un chequeo a un trino que el caricaturista Julio César González, ‘Matador’, publicó a principios de mayo y, de paso, les sumó otros cuando intentó estimar los supuestos casos reales.

Ni por las curvas

Como lo dijo Colombiacheck al revisar la publicación del dibujante, con base en las explicaciones de epidemiólogos como Zulma Cucunubá y Julián Fernández Niño, el aplanamiento de la curva es el que busca reducir la velocidad del contagio con algunas medidas de distanciamiento. La cuarentena, en cambio, es una estrategia de supresión que puede apuntar a incluso eliminarlo con largos periodos de aislamiento que son difíciles de mantener o, en la mayoría de los casos, se hace con el fin de ganar tiempo y aplazar la curva (no aplanarla) para preparar el sistema de salud.

De modo que la curva en Colombia apenas está empezando a crecer, conforme se relajan las medidas de confinamiento y la evaluación del aplanamiento solo se puede hacer a un plazo de por lo menos un año. Sin embargo, la estrategia que ha tomado el país basándose en recomendaciones científicas consiste en tener varias curvas: endurecer las restricciones cuando aumentan los casos antes de que el sistema de salud colapse, esperar a que el número de personas infectadas vuelva a bajar, volver a relajar las medidas y así sucesivamente.

Esas subidas y bajadas se pueden evaluar con base en diferentes cifras: casos activos o casos diarios (por fecha de confirmación o de inicio de síntomas), muertes, ocupación de unidades de cuidados intensivos (UCI)... Cada una tiene sus propias limitaciones para el análisis, que dependen diferentes variables. Por eso es mejor ver el cuadro completo que datos sueltos.

Pero Bolívar no está usando ninguna de esas estadísticas, sino la de casos confirmados acumulados. Como esta suma todos los días los pacientes nuevos, pero no resta los muertos ni los recuperados, siempre aumenta. Lo que se puede ver sobre esa curva es la velocidad con la que se multiplican las personas que tienen o han tenido el coronavirus (cabe recordar que cada infectado se lo puede transmitir a tres o cuatro contactos, por lo que es normal que el aumento de los contagios sea exponencial conforme se difunde el virus).

La duplicación de casos en Colombia hoy es cada cinco días. Cuando el virus llegó al país, antes de la cuarentena, era cada dos. Esto es lo que el ministro de Salud, Fernando Ruiz Gómez, ha querido vender como un aplanamiento de la curva desde abril, aunque también ha tenido que reconocer que no lo es en el sentido técnico de la expresión sino en uno más coloquial, referente a que se ha evitado el colapso del sistema sanitario.

Mejor dicho: como ‘Matador’, el parlamentario estaba buscando el aplanamiento en la curva y el momento equivocados. Pero eso no fue todo. También se aventuró a calcular cuántos casos “reales” había en el país, más allá de los detectados. Eso tiene problemas adicionales.

Adivinar el presente

Debido al tiempo que pasa desde que una persona se infecta hasta que es diagnosticada, se considera que los casos detectados no reflejan la situación actual sino de un tiempo atrás, como también lo explicamos al chequear a González. Un estudio de las universidades Johns Hopkins y de Massachusetts, en Estados Unidos, confirmó que la incubación dura cinco días en promedio. A esto se le suma lo que se tardan la pruebas. Según la doctora Cucunubá, el total puede variar entre 10 y 15 días.

Así que Bolívar intentó predecir los números de 12 días más adelante, el 9 de junio, para tener un cuadro más ajustado a la realidad del 28 de mayo, que era el último reporte disponible cuando publicó su trino. Su ecuación pretendía deshacerse de un periodo de incertidumbre que es normal.

La ciencia no funciona así. Para el epidemiólogo Francisco Sarmiento, investigador en la Universidad de Delaware, este es un ejemplo de que “las personas del común que tienen algún poder llenan los espacios donde los científicos decimos ‘no se sabe’ o ‘no se puede saber’, porque los expertos no publican hasta estar seguros y la especulación sí es inmediata”.

Para hacer la operación, el senador partió de 25.000 reportes, un redondeo de los 25.366 que habían sido confirmados por el Ministerio de Salud hasta el 28 de mayo. Al restar los 12 días de retraso que especificó, el corte “real” daba el 16 de mayo.

Entonces el congresista sumó otros 12.000 casos para reponer el periodo faltante con un millar por cada día de retraso. Esta cifra se acerca al promedio de 1.005 casos diarios que había reportado el Instituto Nacional de Salud (INS) en la semana anterior a la publicación del mensaje, pero eso no quiere decir que el ejercicio esté bien hecho.

La estimación de Bolívar está tan mal, que Colombia está a punto de llegar a 37.000 casos en la mitad del tiempo que previó. Y no, eso no quiere decir que la pandemia esté fuera de control en el país.

La cantidad de casos también crece en parte porque mejora la detección. De a pocos, ha ido en aumento el número de pruebas que se procesan cada día en el país, igual que la capacidad para hacerlo. La estrategia de testeo también se ha vuelto más activa, en el sentido de que busca a quienes pueden estar infectados en lugar de esperar a que lleguen al sistema de salud. En la semana posterior al trino, la página del INS registró que se hicieron casi 5.600 pruebas más que la anterior y se detectaron 1.393 pacientes diarios.

Además, Bolívar asumió que las cuentas hasta aquí eran “sin asintomáticos”. La verdad es que sí hay pacientes con esa condición que han dado positivo y también han tendido a aumentar conforme se hacen más pruebas. Solo en la semana previa a la publicación de su mensaje en Twitter, el promedio en los datos del INS fue de 92 diarios, 9 por ciento de las confirmaciones.

Cosa distinta es que sea imposible detectarlos a todos, pues se calcula que 80 por ciento de los infectados permanece sin síntomas (hicimos un explicador sobre ellos). El epidemiólogo Andrés Fandiño, investigador de la Universidad del Valle, ya había dicho en otro chequeo que ni siquiera las pruebas más confiables han demostrado sensibilidad suficiente en personas asintomáticas. Es probable que den falsos negativos, como lo explican artículos científicos de la Universidad Johns Hopkins y de investigadores de la India y Japón, respectivamente liderados por las doctoras Lauren Kucirka y Nandini Sethuraman.

En todo caso, el senador multiplicó por 6 los 37.000 pacientes confirmados que, según él, habría sin el retraso, para advertir sobre una supuesta cifra real de contagios sin detectar en el país. El otro factor de la operación lo sacó de estudios que, si bien son ciertos, fueron hechos en contextos muy diferentes.

Chinombia

Según la unidad de trabajo legislativo de Bolívar, las “estadísticas mundiales” con las que sacó sus cuentas salieron de dos artículos científicos. Estos dan estimaciones cercanas a las que usó el congresista pero se basan en datos de China y con circunstancias muy diferentes a las que tenía Colombia a finales de mayo.

Uno de los informes estimó la incidencia de la infección a finales de enero en Wuhan, la ciudad donde sucedió el primer brote, con base en datos de 565 japoneses evacuados de allí a finales de enero. El otro elaboró un modelo matemático a partir de los casos detectados en 375 ciudades chinas y la cantidad de viajes estimados entre ellas en la temporada del Año Nuevo Lunar previa a las restricciones de movimiento (10 al 23 de enero), cuando en todo el país asiático se habían documentado apenas 801 personas infectadas.

El primer estudio, liderado por Hiroshi Nishiura de la Universidad de Hokkaido y publicado en el Journal of Clinical Medicine, concluyó que había 20.767 personas infectadas en Wuhan cuando solo se habían confirmado 1.905 pacientes. Así, la tasa de verificación dio 9,2 por ciento, o sea que el número real de enfermos era 11 veces mayor que el de los detectados o, dicho de otra forma, que por cada diagnóstico había otros 10 casos sin identificar.

El segundo, que encabezó Ruiyun Li del Imperial College de Londres y apareció en la revista Science, calculó que solo 14 por ciento de las infecciones totales en China fueron reportadas en las fechas descritas, lo que equivale a una de cada siete. O sea que, por cada caso confirmado, seis pasaron inadvertidos. Este es el número que usa Bolívar en la segunda parte de su ecuación.

Sin embargo, el mismo artículo hizo una variación en su modelo para calcular las mismas variables del 24 de enero al 8 de febrero en las nuevas condiciones que tenía China: restricciones de viaje entre Wuhan y otras ciudades, recomendaciones de aislamiento preventivo y mayor testeo, además del aumento en el uso de tapabocas y en la búsqueda de atención médica. Con el supuesto de una reducción en el periodo de incertidumbre gracias a las pruebas rápidas, la tasa de confirmados sobre el total de infectados subió a 65 por ciento en el escenario de menor cumplimiento de las medidas. Los inadvertidos pasaron a ser minoría, uno de cada tres.

La explicación que el equipo de Bolívar le envió a Colombiacheck dice que “el dato de dos casos contagiados por cada reportado” salió de ahí. O sea que sus asesores interpretaron el resultado al revés. Lo que pasa es que, finalmente, lo aproximaron a “cerca de la mitad” y, matemáticamente, estaban igual de lejos desde el primer o el segundo tercio. De esta forma fue como llegaron al rango de 100.000 a 200.000 personas infectadas.

El escenario en el que China ya había tomado medidas frente a la epidemia podría ser más parecido a la situación actual en Colombia, donde no hay transporte entre ciudades, el uso de tapabocas en espacios públicos es obligatorio y las recomendaciones de aislamiento se mantienen pese al levantamiento de restricciones. Pero los doctores Fandiño y Sarmiento coinciden en que es muy difícil trasladar los datos de un país al otro. “No podemos usar los mismos parámetros de otros lados porque las situaciones son diferentes”, explica el docente de la Univalle. Construir los datos locales demanda tiempo y cálculos mucho más complejos.

Incluso si las pruebas tuvieran la sensibilidad ideal para detectar asintomáticos, la única manera de saber el número real exacto de personas enfermas sería examinar a toda la población. Los expertos advierten que eso es inviable por los costos que implica. Dada la escasez internacional de reactivos para las pruebas moleculares, que son las más confiables, su uso se concentra en las personas con síntomas. No es solo la punta del iceberg (los pacientes más críticos), pero tampoco se puede ir hasta el fondo para verlo completo.

Son más factibles las estimaciones basadas en encuestas de seroprevalencia: tomar una muestra representativa de personas y hacerles pruebas para detectar anticuerpos, con el fin de saber si estuvieron infectadas sin darse cuenta. Como también contamos en otro chequeo, el INS alista un estudio de este tipo en Colombia, que tampoco es un método perfecto ni fácil porque requiere ajustes matemáticos para compensar la mayor probabilidad de obtener falsos negativos.

Como sea, “los asintomáticos no aportan a la mortalidad”, dice el profesor Fandiño Losada. Si bien pueden contagiar a otras personas, la base de todas las medidas de distanciamiento es, justamente, que todo el mundo actúe como si tuviera el virus sin presentar síntomas, de modo que prevenga ese posible contagio.

De hecho, el grupo de investigación del Imperial College al que pertenece Cucunubá estimó que Colombia logró, entre marzo y abril (en el periodo más estricto de cuarentena), que el promedio de nuevas personas contagiadas por cada infectado estuviera incluso por debajo de uno. Esto quiere decir que la propagación en esos momentos no solo se desaceleró sino que se detuvo. Luego, conforme se han levantado las restricciones, ha vuelto a tomar velocidad, pero no ha pasado dos nuevos contagios por cada portador del virus.

Según este modelo, esa cifra en el país nunca ha llegado a cinco, que es el número que el parlamentario puso en su segundo trino. Ni siquiera fue así a principios de marzo, cuando la COVID-19 ya había llegado al país pero todavía no se había detectado el primer caso.

En conclusión, los trinos de Bolívar son cuestionables porque parten de algunos datos y estudios que son ciertos pero fueron usados de manera equivocada y, por tanto, lo llevaron a conclusiones erradas. El senador se armó una película, ‘Sálvese quien pueda’, y empezó a escribir un guión “basado en hechos reales” mal interpretados.