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Falso

Martes, 28 Julio 2020

No se ha encontrado cura para COVID-19, como dice video viral con la doctora Stella Immanuel

Por Daniel Funke – PolitiFact

En un video que llegó a compartir Donald Trump y que luego fue eliminado por varias plataformas de redes sociales se asegura que la cura es "hidroxicloroquina, zinc y Zitromax" y otras afirmaciones sobre el coronavirus que van en contra de la evidencia al respecto.

Este artículo fue publicado originalmente por PolitiFact el 28 de julio de 2020. Este contenido es traducido aquí como parte de #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network, IFCN (de la cual Colombiacheck es miembro), para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

Millones de personas, incluido el presidente de los Estados Unidos, han visto o compartido un video en el que una doctora asegura equivocadamente que hay una cura para el coronavirus y que esta es una mezcla en la que la protagonista es la hidroxicloroquina.

El video muestra a varios doctores con batas blancas dando una rueda de prensa frente a la Corte Suprema de Estados Unidos en Washington, D.C. El video aún sobrevive en redes sociales, a pesar de haber sido bloqueado por Facebook, Twitter y Youtube. Fue publicado por Breitbart, un medio conservador [de Estados Unidos].

El evento del 27 de julio fue organizado por Tea Party Patriots [los Patriotas del Partido del Té], un grupo conservador respaldado por donaciones de miembros del partido Republicano, y a él asistió el representante a la Cámara republicano de Carolina del Sur Ralph Norman.

En el video, los miembros de un nuevo grupo llamado America's Frontline Doctors [Doctores de Primera Línea de Estados Unidos] hablan de varias teorías de conspiración sin sustento sobre la pandemia por coronavirus. Una de las afirmaciones más incorrectas fue hecha por la doctora Stella Immanuel, una médica de atención primaria y pastora de Houston, conocida por hacer afirmaciones médicas extravagantes, como creer en el ADN de alienígenas.

"El virus tiene cura. Se llama hidroxicloroquina, zinc y Zitromax [nombre comercial de la azitromicina, de la que ya hablamos en varios chequeos]", dijo Immanuel. "Sé que ustedes quieren hablar de tapabocas. ¿Hola? No necesitan tapabocas. Hay una cura".

Al 27 de julio, unos 150.000 estadounidenses habían muerto a causa del coronavirus. ¿Esas muertes se habrían podido prevenir con una droga que se usa para tratar el lupus y la artritis?

No. La afirmación de Immanuel tiene varias equivocaciones.

"El virus tiene una cura"

No hay por ahora una cura conocida para el COVID-19.

Según los Centros Para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos [CDC por sus siglas en inglés], no hay un tratamiento antiviral específico para el virus. Cuidados auxiliares, como el descanso, beber fluidos, o los medicamentos para la fiebre pueden calmar los síntomas.

[Como contó Colombiacheck en un chequeo y en sus varias actualizaciones, se llegó a pensar que la hidroxicloroquina podría ayudar a tratar pacientes de COVID-19. Sin embargo, la evidencia actual apunta a que este medicamento no sirve para tratar esta enfermedad].

"La cura es hidroxicloroquina, zinc y Zitromax"

A pesar de la evidencia anecdótica de Immanuel, no se ha probado que la hidroxicloroquina por sí sola, o en combinación con otros medicamentos sea un tratamiento (o una cura) para el COVID-19.

La Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos [FDA por sus siglas en inglés] no ha aprobado la hidroxicloroquina para la prevención o e tratamiento del COVID-19. A mediados de junio, la FDA quitó la autorización de emergencia al uso de hidroxicloroquina y del medicamento relacionado cloroquina para tratar pacientes hospitalizados con COVID-19.

"Ya no es razonable pensar que las formulaciones orales de la hidroxicloroquina y la cloroquina pueden ser efectivas para trata el COVID-19, ni es razonable pensar que los beneficios conocidos y potenciales de estos productos puedan ser mayores a sus riesgos conocidos y potenciales", escribió la jefe científica de la FDA Denise M. Hinton.

La OMS y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos también han parado sus estudios sobre hidroxicloroquina. Entre los problemas de seguridad asociados a tratar pacientes de COVID-19 con hidroxicloroquina están problemas de ritmo cardíaco, lesiones renales y problemas hepáticos.

Aunque algunos estudios han mostrado que esta droga puede ayudar a aliviar síntomas asociados a COVID-19, la evidencia no es concluyente. Pocos estudios han sido aceptados en revistas científicas con revisión de pares. Y aún se necesitan estudios grandes y aleatorios (el modelo de referencia para los estudios clínicos) para confirmar los hallazgos de los estudios que se han realizado desde que comenzó la pandemia.

En el video, Immanuel cita un estudio de 2005 que encontró que la cloroquina (y no la hidroxicloroquina) era "efectiva para inhibir la infección y la transmisión del SARS CoV", el nombre oficial del Síndrome Agudo Respiratorio. Pero el medicamento no fue probado en humanos, los autores escribieron que se necesitaba más investigación antes de llegar a conclusiones y el SARS CoV es diferente del SARS-CoV-2 [el virus que causa el COVID-19].

"No necesitas un tapabocas"

Funcionarios de la salud recomiendan que todos usen un tapabocas en público. [En Colombiacheck explicamos por qué en este chequeo].

La razón tiene que ver con cómo se transmite el coronavirus. Cuando una persona infectada tose o estornuda, expide gotículas respiratorias que contienen el virus. Estas gotículas pueden luego llegar a las bocas o narices de otras personas cercanas.

Puesto que es posible que algunas personas contagiadas con el coronavirus no muestren síntomas [como explicamos en un explicador sobre asintomáticos], las autoridades de la salud pública recomiendan que todo el mundo se cubra el rostro cuando esté en público, incluso si se sienten bien.

 

"La transmisión de COVID-19 puede ser reducida cuando se usan tapabocas sobre las caras, además de otras medidas preventivas, como el distanciamiento social, el lavado de manos frecuente y lavar y desinfectar frecuentemente las superficies que se tocan", según el CDC.

El veredicto

En un video viral, Immanuel dice que hay una cura para el COVID-19, que la hidroxicloroquina puede tratarlo y que la gente no necesita usar tapabocas para prevenir la transmisión del virus.

Todas esas afirmaciones son desacertadas. No se conoce una cura para el COVID-19, no se ha probado que la hidroxicloroquina sea un tratamiento que funciones y las autoridades de salud pública aconsejan que todo el mundo use tapabocas en público.

Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero...

Verdadero pero...

Miércoles, 19 Febrero 2020

El error que apuntó al pangolín como posible transmisor de coronavirus

Por José Felipe Sarmiento

Siempre se supo que faltaba evidencia para confirmar la relación entre el animal y la epidemia de Covid-19 pero, además, los autores hicieron un anuncio equivocado que reconocieron después.

[Actualización 28 de febrero de 2019, 4:00 p.m.]

El pasado 20 de febrero fue publicado el estudio completo de la Universidad Agricultural del Sur de China sobre coronavirus en pangolines. Según el artículo, la coincidencia entre diferentes genes de las muestras de virus tomadas de estos animales y el SARS-CoV-2 (antes llamado 2019-nCoV), la variante responsable de la actual epidemia de Covid-19, varía entre 90,4 y 100 por ciento. Esto es distinto a la similitud general de 99 por ciento que había anunciado la institución tres semanas antes.

El parasitólogo Xiao Lihua, uno de sus autores, le aclaró a la revista científica Nature que este fue “un vergonzoso error de comunicación entre el equipo de bioinformática y el del laboratorio del estudio”, según una nota del pasado 26 de febrero. Esto quiere decir que no hay evidencia para señalar a los pangolines o cualquier otro animal de haberle contagiado a la especie humana el virus que brotó en Wuhan, China, en diciembre pasado.

Esto no se sabía cuando Colombiacheck publicó este chequeo. Por eso agregamos esta actualización y le cambiamos tanto el título, que antes era ‘Pangolín sí podría ser transmisor de coronavirus, pero falta evidencia’, como el sumario, que decía que “una universidad china informó la posibilidad de que ese mamífero sea transmisor de la Covid-19, pero aún se desconocen detalles del estudio y se necesita más investigación”.

Sin embargo, la calificación se mantiene en ‘verdadera pero..’ porque esta es información nueva que la nota revisada tampoco podía tener. Además, siempre se supo que la evidencia no era concluyente por varias razones que contamos aquí y este fue el principal argumento para la asignación.

Finalmente, el artículo científico sí establece que los pangolines tienen “potencial” como huéspedes intermedios entre los murciélagos y los humanos para diferentes tipos de coronavirus. Pero esta es una familia amplia y esto no necesariamente le aplica al tipo particular que ha causado 2.747 muertes en China y 57 más en el resto del mundo en este emergencia, según el reporte más reciente de la Organización Mundial de la Salud.

[Texto original]

Usuarios de Facebook han reportado como posiblemente falsa una nota que señala al pangolín chino, un tipo de mamífero con escamas, como “nuevo posible animal transmisor del coronavirus”. Colombiacheck encontró que es ‘verdadera pero…’ porque faltan detalles sobre la evidencia que apunta en ese sentido.

Nota sobre la relación entre el nuevo coronavirus y el pangolín chino

Según la publicación, estudios científicos recientes indican que el virus SARS-CoV-2 (hasta hace unos días conocido como 2019-nCoV), causante de la epidemia de la enfermedad conocida oficialmente como Covid-2019, habría podido hacer un salto intermedio de los murciélagos, sus huéspedes originales, a los pangolines antes de contagiarse a la especie humana.

La referencia que enlaza es una noticia de un solo párrafo que publicó la agencia estatal china Xinhua en su portal en español. Todo lo que dice el reporte es que “las secuencias genómicas de la nueva cepa del coronavirus separadas de los pangolines resultaron un 99 por ciento idénticas a las de las personas infectadas, lo que indica que estos animales podrían ser un hospedador intermedio del virus, de acuerdo con un estudio”. No da más detalles.

Pero hay una versión más larga. Esta especifica que la investigación fue realizada en la Universidad Agricultural del Sur de China, donde un equipo analizó 1.000 muestras de material genético de animales salvajes para determinar la incidencia de coronavirus en diferentes especies (cabe recordar que se trata de una familia de virus que causan distintas enfermedades, como ya explicó la alianza mundial #DatosCoronavirus, en la que participa Colombiacheck).

Xinhua también cuenta lo que el grupo encontró. Primero, que el betacoronavirus (género taxonómico al que pertenece el patógeno causante de la actual epidemia) tenía una incidencia de 70 por ciento en los pangolines. Segundo, que la cepa que infecta a estos mamíferos corresponde en un 99 por ciento de sus genes a la que se ha presentado en humanos desde mediados de diciembre pasado.

La nota en inglés de la misma agencia da más detalles porque incluye declaraciones de quienes participaron en la investigación. Shen Yongyi aclaró que lo usual es que haya más de una especie “puente” y el pangolín, en este caso, podría ser apenas una de ellas. También advirtió que es necesario seguir investigando cuál fue el recorrido de exacto del virus específico que originó la actual epidemia.

Su colega Feng Yaoyu agregó que los primeros análisis se hicieron con base en cadenas genéticas disponibles en internet y bases de datos, mientras que la comparación final fue con un pangolín vivo. Sin embargo, este individuo no tiene relación con el mercado de Wuhan donde se empezó a esparcir la infección. “Como no analizamos muestras relacionadas con el brote actual, no podemos asegurar que fueron los pangolines los que les transmitieron el virus a los humanos”, concluyó.

Es decir, la evidencia se acerca a esa hipótesis pero no está probada con certeza y otras especies de animales también podrían ser transmisoras, incluso si hubiera evidencia definitiva para relacionar al pangolín. Por eso, los investigadores expresaron en rueda de prensa su intención de compartir su trabajo completo con la comunidad científica mundial. Sin embargo, el resultado todavía no aparece en bases de datos especializadas donde Colombiacheck hizo diferentes búsquedas el 19 de febrero.

Casi dos semanas antes, cuando la universidad publicó el comunicado sobre los hallazgos del equipo liderado por Shen y el parasitólogo veterinario Xiao Lihua, expertos de tres continentes advirtieron en la revista Nature sobre la necesidad de conocer mayores detalles para determinar mejor el alcance de los hallazgos, aunque rescataron que la conclusión general concuerda con datos aportados por otras fuentes. El Science Media Centre (SMC), una organización británica dedicada a la divulgación científica, también publicó respuestas similares de académicos del Reino Unido.

En ambos casos, recordaron el caso de otra enfermedad similar: el síndrome respiratorio agudo y grave (SARS, por su sigla en inglés). Este mal, derivado de otro tipo de coronavirus, también era propio de los murciélagos pero fue contagiado a la especie humana en 2003 por las civetas de las palmas, otro mamífero carnívoro asiático, como huéspedes intermedios. Fue así como se convirtió en epidemia y mató a 800 personas alrededor del mundo, como también relató Nature en 2017.

Por la falta de antecedentes, en ese caso fue mucho más difícil establecer que el origen de la enfermedad estaba en los murciélagos. Las civetas fueron las primeras sospechosas y, finalmente, se concluyó que “desempeñaron un papel importante” en el contagio a humanos, según escribieron el bioquímico chino Linfa Wang, quien fue clave en ese descubrimiento, y Bryan Easton, con quien trabajó en el Laboratorio Australiano de Salud Animal de la Organización Científica e Industrial de la Mancomunidad de Naciones.

Argumentaron que “su alta susceptibilidad al SARS-CoV y su amplia distribución en mercados y restaurantes las hicieron un huésped de amplificación ideal”. Las citas son de ‘Bats, Civets and the Emergence of SARS’ (‘Murciélagos, civetas y el surgimiento del SARS’), su capítulo del libro Wildlife and Emerging Zoonotic Diseases: The Biology, Circumstances and Consequences of Cross-Species Transmission (‘Fauna silvestre y enfermedades zoonóticas emergentes: la biología, circunstancias y consecuencias del contagio entre especies’, Springer, 2007).

No obstante, Wang e Easton también mencionaron otros carnívoros afectados por ese coronavirus que pudieron transmitirlo a las personas: los perros mapaches y los tejones turones chinos. Sobre todo los primeros, que también son comercializados vivos en mercados como el de Wuhan donde comenzó la actual epidemia, aunque en menor medida que las civetas.

Los estudios citados en el texto demostraron desde hace más de 15 años que los animales adquieren las enfermedades y estas se esparcen con mayor facilidad en esos espacios, debido a las múltiples oportunidades para el contacto entre especies. Entre tanto, los individuos de las mismas especies tienden a permanecer sanos cuando están en las granjas o en estado silvestre.

El director científico de la Sociedad Zoológica de Londres, Andrew Cunningham, también le dijo al SMC que “es muy posible que virus relativamente promiscuos puedan saltar de los murciélagos a los pangolines ‒u otras especies– en un mercado mojado [como se les conoce a los que venden animales vivos] u otras situaciones que no son naturales”. Por esta razón, recomendó prohibir ese tipo de espacios y regular cualquier otra forma de comercio con animales.

Es decir que la publicación reportada en Facebook es mayoritariamente verdadera, pero le falta claridad sobre el alcance de la investigación que apunta al pangolín como transmisor del nuevo coronavirus. Por un lado, porque no menciona que el estudio completo todavía es desconocido. Además, porque señala a una especie que podría no ser la única y, sobre todo, que tiende a contagiarse en unas circunstancias específicas, no en su hábitat natural, donde debe ser protegida porque está bajo amenaza.