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Falso

Viernes, 30 Julio 2021

Vacunados contra COVID-19 no pierden sus derechos ni son propiedad de las farmacéuticas

Por Gloria Correa

Esta desinformación carece de sustento ya que la Declaración Internacional de Derechos Humanos establece que nadie puede perder sus derechos básicos bajo ningún escenario.

Desde el mes de junio de 2021 en Facebook (1,2,3) circula una imagen que incluye la siguiente frase: “Los vacunados con ARN ya no tienen derechos humanos ni del Estado. Son patentes de la corporación que diseñó el fármaco”. 

Publicación etiqueta falso

Otras publicaciones con contenido muy similar también han circulado recientemente por redes sociales como Facebook (1,2), Twitter y en páginas web (1,2).  Pero todo esto es desinformación sobre las vacunas contra COVID-19, en particular las que utilizan tecnología de ARNm, como las de Pfizer y Moderna.

En algunas de estas publicaciones hacen alusión a un controvertido caso que se dio en el 2012 en Estados Unidos, en el cual una sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos dictó que un gen natural (una parte del ADN) no era patentable, ya que se encontraba en la naturaleza, pero sí permitió que un nuevo gen complementario desarrollado en el laboratorio fuese patentado.

No obstante, esas publicaciones en redes sociales han tergiversado dicho caso señalando erróneamente que “la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó que no se puede patentar el ADN humano, porque era un producto de la naturaleza. Sin embargo, al final del fallo se aprobó que si se llegara a cambiar el genoma humano como se está haciendo hoy mediante la inoculación de ARN mensajero, entonces ese genoma puede patentarse y se clasifica como propiedad privada”.

Pero aquí utilizan la falsa idea de que las vacunas de ARNm contra COVID-19 modifican la información genética para difundir más desinformación.

Desde los Centros para la prevención y control de enfermedades en Estados Unidos (CDC) y muchos otros organismos y autoridades en salud (1,2,3,4, 5) han aclarado que las vacunas de ARNm no modifican nuestra información genética. 

En Colombiacheck también lo hemos desmentido en chequeos previos (1,2,3, 4). 

Los vacunados no pueden perder sus derechos 

En la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada el 10 de diciembre de 1948 en París por la Asamblea General de las Naciones Unidas, están consignados los derechos humanos básicos.

En el Artículo 2  de dicha declaración se indica que ninguna persona puede perder los derechos y libertades allí proclamados bajo ninguna índole, lo cual aplica para el escenario de la vacunación contra COVID-19. 

Artículo 2. Declaración Universal de los  Derechos Humanos

Fuente:https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights

Por el contrario, la vacunación contra COVID-19 es un derecho, el cual debe ser garantizado por los Estados. Una comisión de expertos en Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas a través de una declaración hecha el 9 de noviembre de 2020 resaltó la importancia del acceso universal a las vacunas:

"Los Estados tienen la obligación de asegurar que todas las vacunas y tratamientos contra el Covid-19 sean seguros, estén disponibles y sean accesibles y asequibles para todo el que lo necesite y que en consecuencia el acceso a estas tecnologías debe brindarse para todos sin discriminación y priorizando a quienes sean más vulnerables a la enfermedad”. 

Estas premisas también están consignadas en el Decreto 109 del 29 de enero de 2021 a través del cual se adoptó el Plan Nacional de Vacunación contra COVID-19 en Colombia. 

Por su parte, Carolina Gómez Muñoz, abogada, fundadora e Investigadora del Centro de pensamiento, medicamentos, información y poder de la Universidad Nacional de Colombia (DIME) y asesora del Secretario de Salud de Bogotá, explicó a Colombiacheck que “todas estas vacunas se diseñaron con dinero de los estados, justo para garantizar el derecho humano a la salud. Las vacunas se hacen como garantía de los derechos humanos”. 

“Este letrero es muy engañoso, esa relación causal que intentan establecer entre que una empresa tenga una patente y la pérdida de esos derechos humanos cuando uno ya está vacunado es realmente inexistente”, recalcó Gómez.

Patentes no aplican para humanos

En la Superintendencia de Industria y Comercio en Colombia se indica que una patente es un privilegio que da el Estado a un inventor que haya logrado a través de su invento una solución que le aporte beneficios a la humanidad. El privilegio que otorga la patente consiste en el derecho a explotar económica y exclusivamente el invento por un tiempo determinado de 20 años.

En Colombia, como en otros países, los medicamentos y otras invenciones están cubiertos por patentes, que además brindan protección legal contra la copia. Las vacunas no son una excepción.

Carolina Gómez Muñoz resaltó a Colombiacheck que como existen múltiples vacunas contra COVID-19 en el mundo, esto implica que no sea una sola empresa la dueña de la patente sino varias y hay varias patentes para cada vacuna. Igualmente lo señala esta publicación sobre la red de patentes de las vacunas contra COVID-19 de la revista Nature.

El verdadero debate actual sobre las vacunas y las patentes está centrado en la posibilidad de que las empresas farmacéuticas dueñas de las patentes las liberen para garantizar un mayor acceso a las vacunas como lo han resaltado diversos medios de comunicación a nivel internacional (1, 2, 3, 4).

Gómez también recalcó a Colombiacheck sobre este tema: “La discusión en el debate internacional se está dando es por el acceso a más vacunas. La discusión actual con las vacunas contra COVID-19 es acerca de cómo las patentes violan los derechos humanos en especial el derecho a la salud porque no permiten el acceso a más vacunas e impiden que más gente esté vacunada”. Pero no porque el estar vacunado signifique volverse una patente de las farmacéuticas como señalan en las publicaciones que buscan desalentar la vacunación.

Por su parte María Victoria Sánchez, PhD en Farmacia, investigadora del Laboratorio de inmunología y desarrollo de vacunas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en Argentina, consultada por los colegas verificadores de AFP, concluyó sobre este tema: “Las empresas sí tienen la patente de su vacuna, pero esto no significa que patenten o tomen posesión de quienes las reciben”.

De este modo concluimos es falso que quienes son vacunados contra COVID-19 pierdan alguno de sus derechos, por el contrario con la vacunación se busca garantizar el derecho a la salud en medio de la pandemia desatada por el nuevo coronavirus. Y los vacunados  tampoco pasan a ser propiedad o “patentes” de las farmacéuticas que producen tales vacunas porque un ser humano no se puede patentar. 

Para consultar más chequeos o explicadores sobre la pandemia puede visitar nuestro especial Mentiras y verdades sobre el coronavirus, también puede sugerirnos un chequeo aquí

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Chequeo Múltiple

Viernes, 24 Septiembre 2021

El ‘volante católico’ sobre las vacunas contra COVID-19 con datos falsos y cuestionables

Por Gloria Correa

La publicación difundida en redes sociales busca desalentar la vacunación contra COVID-19, al señalar falsamente que los biológicos son un experimento y que no se hicieron pruebas de seguridad en animales.

En una página web llamada David contra coviat publicaron un “volante informativo”  titulado “Los católicos y la vacuna COVID”, afirmando que son datos para ayudar a tomar una mejor decisión. 

El “volante” corresponde a un cuestionario con preguntas sobre las vacunas a las que les dan una respuesta afirmativa o negativa e invitan a imprimirlo y compartirlo. La publicación ha sido difundida por canales de mensajería como Whatsapp y Telegram, pero también en redes sociales como Facebook (1,2,3) y Twitter.

Publicación del volante en David contra Coviat

En Colombiacheck la verificamos y encontramos que esta publicación desalienta la vacunación contra COVID-19 ya que incluye desinformaciones que hemos verificado y desmentido en chequeos previos (1,2,3, 4, 5, 6).  A continuación ponemos la lupa sobre las frases más significativas a través de un chequeo múltiple: 

¿Las “vacunas” están aprobadas por la FDA? No. 

Cuestionable

Estas es una afirmación cuestionable, ya que de las vacunas contra COVID-19 que se están usando en Colombia, la de Pfizer tiene aprobación completa o licencia biológica de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, pero el resto tienen otros tipos de autorizaciones, que también permiten su uso en la población.

Las de Moderna y Janssen tienen autorización de uso de emergencia de la FDA y Moderna ya inició el trámite de la licencia biológica. Esas tres vacunas (Pfizer, Moderna y Janssen) tienen autorizaciones de la FDA porque son las que se están usando en Estados Unidos. No obstante, las de Astrazeneca y Sinovac, que se aplican en otros países, tienen autorizaciones de instituciones como la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Aquí es importante aclarar que la autorización de uso de emergencia es una herramienta que facilita la disponibilidad y el uso de medidas médicas para toda la población, incluyendo las vacunas, en caso de emergencias de salud pública como la actual pandemia. Por eso, luego de revisar los datos de seguridad y eficacia, las autoridades en salud dan esta autorización para que puedan ser aplicados en la población general.

En Colombia, el Invima es el ente encargado de regular las vacunas por eso fue quien dio dicha autorización a las que se están usando en el país (Pfizer, Moderna, Janssen, Sinovac  y AstraZeneca). Ahora bien, tras meses de vigilar y evaluar tanto la seguridad como la efectividad de las vacunas en la población general, las autoridades en salud pueden otorgar la licencia biológica o aprobación completa para permitir el uso de la vacuna, aún cuando finalice la pandemia como otorgó la FDA al biológico de Pfizer.

¿Pfizer/ Moderna usan tecnología ARNm nunca usada en vacunas? Sí.

Falso

La tecnología de ARNm que utilizan las vacunas contra COVID-19 como la de  Pfizer y Moderna sí es un nuevo tipo de tecnología. Pero a pesar de lo novedosa y de no haber sido utilizada masivamente en humanos antes de esta pandemia, se ha desarrollado y utilizado desde hace varias décadas en investigaciones con otras vacunas para prevenir o tratar enfermedades como el Zika, la rabia y diferentes tipos de cáncer. Por lo que es falso señalar que es una tecnología nunca usada en vacunas. 

En 1990 la revista científica Science publicó el primer informe del uso exitoso de ARNm transcrito en el laboratorio en animales y a partir de ahí se inició una carrera por lograr mayor estabilidad del ARNm que es uno de  los desafíos que implicó esta tecnología.

Ya en el 2018, en la revista Nature recalcó que “la innovación tecnológica y la inversión en investigación de la última década permitieron que el ARNm se convirtiera en una herramienta terapéutica prometedora en el desarrollo de vacunas”. Así, el ARNm se ha usado en el desarrollo no solo de las vacunas frente al nuevo coronavirus, sino en otras vacunas e incluso en el desarrollo de medicamentos, algunos de los cuales están en fases avanzadas de investigación o ya han sido aprobados por la FDA, como registran en otra publicación de Nature.

¿Personas que se vacunan se someten a un experimento? Sí.

Falso

Esta afirmación es falsa porque la fase experimental de estas vacunas se cumplió antes de autorizar su uso en la población en general, como explican desde la OMS.  

Estas vacunas cumplieron las fases de investigación que incluyeron estudios en animales y humanos con el fin de garantizar su seguridad y eficacia, resaltan desde los Centros para el Control y prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y también aclaramos en un explicador previo.  

Tales fases incluyeron una preclínica y una clínica, esta última subdividida en otras tres fases (ver imagen adjunta) y aunque los tiempos se aceleraron, los requisitos se cumplieron a cabalidad para todas las fases. Además, los resultados de tales investigaciones se han publicado en revistas científicas y son de acceso libre: Moderna ,Pfizer, Astrazeneca, Janssen, Coronavac


fases de desarrollo de una vacuna

¿Han hecho pruebas de seguridad en animales? No.

Falso

Contrario a lo que intentan señalar con esta pregunta y respuesta, en los estudios de investigación de  las vacunas contra COVID-19 sí se evaluó la seguridad en animales, antes de avanzar a los estudios en humanos. Algunas de esas investigaciones se hicieron con hamsters, hurones, primates, entre otros. Y los resultados también son de acceso libre y se pueden consultar en los siguientes links: 1,2,3,4,5,6, 7

estudio vacuna COVID-19 en hamsters

Fuente:https://www.nature.com/articles/s41591-020-1070-6

Estudio en macacos vacuna COVID-19

Fuente: https://www.nature.com/articles/s41586-020-2608-y

La vacuna evita el contagio. No. 

Cuestionable

Esta afirmación es cuestionable, pues aunque la protección de estas vacunas frente al contagio del nuevo coronavirus no es del 100%, sí existe un grado de protección frente a este, como explican desde los CDC. A través de diversos estudios (1,2,3,4, 5) se ha demostrado que la transmisión y el contagio del virus se reduce entre los vacunados, reportándose reducciones que van desde un 20% hasta un 75% según el estudio, la población y el uso concomitante de las medidas de bioseguridad.

Y aunque existe la posibilidad de que algunos vacunados enfermen de COVID-19, conociéndose estos casos como infecciones irruptivas o revolucionarias (del inglés: breakthrough infections) según los CDC, tales casos, están asociados principalmente a la circulación de las nuevas variantes del SARS-CoV-2, como la delta que es mucho más transmisible, y a la disminución de las medidas de bioseguridad luego de la vacunación, explican desde la revista New England Journal of Medicine.

Pero incluso en medio de un contagio y desarrollo de la enfermedad en una persona vacunada, la vacunación puede hacer que la enfermedad sea menos grave. “Si se está completamente vacunado, el riesgo general de hospitalización y muerte debido a COVID-19 es mucho menor que entre las personas no vacunadas con factores de riesgo similares”, recalcan desde la Clínica Mayo de los Estados Unidos. 

Lo que también han enfatizado desde los CDC quienes a partir de estudios y análisis (1) de los datos recolectados en Estados Unidos señalan que: “hasta ahora las personas completamente vacunadas tienen 8 veces menos probabilidades de infectarse y 25 veces menos probabilidades de sufrir hospitalización o muerte”. Por eso las vacunas siguen siendo efectivas para proteger a la mayoría de las personas de la infección por el nuevo coronavirus y sus complicaciones.

¿Moderna y Pfizer usó células de bebés abortados en sus pruebas confirmatorias? Sí

¿Johnson y Johnson usó células de bebés abortados en todas sus etapas (desarrollo, producción y pruebas)? Sí

Cuestionable

Unimos estas dos afirmaciones sobre las vacunas contra COVID-19 porque abordan temáticas similares y son cuestionables, pues algunos de estos biológicos sí usan líneas celulares en ciertas fases, pero tales células se obtuvieron hace más de 30 años de fetos abortados y no requieren el uso reciente de fetos, como se puede malinterpretar de tales afirmaciones y lo aclaramos en Colombiacheck en chequeos previos: 1,2,3.

Las líneas celulares son cultivos de células que tienen la habilidad de multiplicarse continuamente, gracias a eso se han utilizado en la fabricación de vacunas para prevenir enfermedades como la rubéola, varicela, hepatitis A, entre otras.  Las líneas HEK-293 o la PER.C6, provienen de células de fetos de embarazos interrumpidos entre los años 70’ y 80’del siglo pasado, desde entonces se han multiplicado en el laboratorio una y otra vez.

Rossana Sánchez Russo, genetista clínica y bioquímica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory (EE.UU.),explicó a BBC Mundo: “una línea celular podría compararse con sacarle una copia, a la copia de una fotocopia", por eso actualmente no se requieren fetos para obtener estas líneas celulares.

En la producción de la vacuna de Johnson y Johnson contra COVID-19 que está basada en un adenovirus modificado, utilizan la línea celular PER.C6 como medio de cultivo de ese adenovirus, pero las células que allí se usan  son removidas por procesos de purificación y no hacen parte de los ingredientes de la vacuna. Por su parte, las vacunas de Pfizer y Moderna que utilizan la tecnología ARNm no requieren el uso de cultivos celulares para su fabricación. No obstante, en una etapa previa de investigación, sí usaron la línea celular HEK-293 para verificar que tales vacunas podían actuar en células humanas. 

Ahora bien, frente al uso de estas líneas celulares, la Iglesia Católica planteó desde junio de 2005 y reafirmó su posición en marzo de 2017, que “su uso es aceptable para los católicos en la medida de que son intervenciones que persiguen el bien de las personas vacunadas y mientras no se disponga de alternativas”.

Por su parte, vacunas Covid han ocasionado muertes o lesiones graves. Sí

Verdadero, pero

Esta afirmación la calificamos como verdadera pero, ya que aunque se han descrito tales eventos adversos graves, su aparición es muy rara en relación a los millones de dosis de vacunas, y algunos de esos casos aún están en estudio según señalan los CDC y la OMS.

Al 24 de septiembre de 2021 ya se han administrado 6.040.511.200 dosis de vacunas contra COVID-19 en el mundo, según el centro de recursos de coronavirus de la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos. Por eso, la seguridad de las vacunas es la máxima prioridad y eso no fue diferente para las de COVID-19 que aún siguen siendo vigiladas. 

Sin embargo, el hecho de que sean seguras, no significa que estén completamente libres de efectos secundarios, de hecho estos eventos que se han reportado han sido principalmente leves a moderados luego de la inyección, tales como dolor en el sitio de punción, fiebre, malestar general, entre otros, dice la OMS.

Estas reacciones leves a moderadas son algo positivo, porque son una señal de que el sistema inmunitario está respondiendo a la vacunaafirmó al respecto William Moss, director ejecutivo del International Vaccine Access Center de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins en Estados Unidos.

Por otra parte, el Vaccine Adverse Event Reporting System (VAERS, por sus siglas en inglés) que es un mecanismo de auto reporte de las posibles reacciones a las vacunas en Estados Unidos al 20 de septiembre del 2021 recibió 7.899 notificaciones de muertes en personas que previamente habían sido vacunadas contra COVID-19 de 386 millones de dosis aplicadas en ese país, sin embargo tales notificaciones no significan que hayan sido por la vacuna.

Desde los CDC explican que “después de una revisión de la información clínica disponible, incluidos los certificados de defunción, informes de autopsias e historias clínicas, no se estableció una relación causal con las vacunas contra el COVID-19.  Sin embargo, informes recientes indican una relación causal plausible entre la vacuna de Janssen COVID-19 y el síndrome de trombosis-trombocitopenia (STT) que es un evento adverso poco común y grave que favorece la formación de coágulos de sangre con bajo nivel de plaquetas y ha causado algunas muertes.

Ahora bien, sobre otros efectos secundarios graves que se han identificado después de recibir la vacuna, los CDC indican que han sido casos de anafilaxia (un tipo de reacción alérgica grave), del síndrome de trombosis-trombocitopenia (STT), de Síndrome de Guillain Barré (una enfermedad del sistema nervioso) y casos de miocarditis/ pericarditis (inflamación del músculo del corazón o el pericardio que es la capa que recubre el corazón). 

Pero incluso para estos casos, informan que los de anafilaxia se han presentado en un promedio de 2 a 5 casos por cada millón de vacunados. El síndrome de trombosis-trombocitopenia (STT) se puede presentar en 7 de cada millón de mujeres vacunadas entre 18 y 49 años, con las vacunas de Janssen o Astrazeneca. 

Y tras la administración de más de 14.7 millones de vacunas de Janssen, hubo alrededor de 201 informes preliminares de Síndrome de Guillain Barré hasta el 15 de septiembre del 2021, la mayoría con recuperación total pero siguen en estudio, según los CDC. Hasta esa misma fecha también se confirmaron 890 informes de miocarditis o pericarditis, entre adolescentes y adultos jóvenes masculinos tras la administración de vacunas de ARNm, casos que también respondieron al manejo médico y se están vigilando. Por eso las autoridades en salud han incluido alertas en las hojas de seguridad de las vacunas (1,2,3,4,5) con indicaciones para el personal de salud y quienes reciben la vacuna de brindar y buscar atención médica oportuna ante síntomas que aparezcan luego de la vacunación.

Vale resaltar que la relación entre eventos letales notificados con vacunas administradas, con relación directa no demostrada, equivale a un caso cada 48 mil 867 personas. Por otro lado, se registran para el 23 de septiembre la cantidad de 4.729.308 muertes en 230.637.884 infecciones en todo el mundo. Lo que equivale a una muerte por COVID-19 por cada 48,76 infectados.

Esto es, hay mil veces más probabilidades de morir por contagio del nuevo coronavirus que la posibilidad de un evento adverso por recibir una vacuna.

Entonces, los eventos adversos graves se pueden presentar, como ocurre con otros medicamentos o vacunas, pero la probabilidad es baja en relación a los millones de vacunados y al beneficio que trae la vacunación, enfatiza la OMS.

Las farmacéuticas se hacen responsables de las lesiones o muertes ocasionadas por las “vacunas experimentales”. No

Cuestionable

Esta afirmación es cuestionable, pues aunque las farmacéuticas trataron de minimizar al máximo su responsabilidad por efectos adversos debido a las vacunas contra COVID-19 como registraron diversos medios (1,2,3), según los acuerdos con el gobierno colombiano pueden ser responsables, si se llega a demostrar que algún evento adverso se ocasionó por acciones dolosas o gravemente culposas (por ejemplo, vender vacunas vencidas o dañadas, o no verificar alteraciones en las mismas).

Con la ley 2064 del 2020 el Congreso de la República aprobó pasar al Estado la responsabilidad por los efectos secundarios de las vacunas, mientras estén en uso de emergencia y no se demuestre que las farmacéuticas llevaron a cabo acciones dolosas o gravemente culposas. Lo que se evidencia en el artículo 5° de esta ley: 

“Los fabricantes de vacunas contra la COVID–19 adquiridas y suministradas por el Gobierno Nacional sólo serán responsables por acciones u omisiones dolosas o gravemente culposas, o por el incumplimiento de sus obligaciones de buenas prácticas de manufactura o de cualquier otra obligación que le haya sido impuesta en el proceso de aprobación”.

Es decir, contrario a lo que señala la afirmación que estamos verificando , las farmacéuticas tienen responsabilidad frente a ciertos casos, no todos, de reacciones adversas por estas vacunas que como señalamos previamente no “son experimentales” porque ya cumplieron las fases de investigación.

Los cuadros

Cuestionable

cuadros para la nota

Al final del volante se incluyen tres cuadros que mezclan información verdadera, con otra no tan exacta, omitiendo datos importantes que también desinforman sobre las vacunas. 

En el primero muestran una afirmación que sí hace parte de un documento del Vaticano que citan, pero omiten que en el mismo documento la Santa Sede se muestra a favor de la vacunación al señalar: “...la moralidad de la vacunación depende no sólo del deber de proteger la propia salud, sino también del deber de perseguir el bien común. Bien que, a falta de otros medios para detener o incluso prevenir la epidemia, puede hacer recomendable la vacunación, especialmente para proteger a los más débiles y más expuestos”.

El segundo cuadro muestra unos porcentajes con el título de tasas de supervivencia por COVID-19 y referencia los CDC.gov, pero no incluye fecha o un link que permita verificarlos. Al hacer una búsqueda en la página oficial de los CDC y una búsqueda avanzada en Google usando palabras como: CDC y covid-19 survival rates, survival percentages of covid-19 , survival of covid-19, no encontramos una publicación que coincidiera con esos datos. 

Nos fuimos a buscar estudios de sobrevida de COVID-19, y encontramos algunos en ciertos grupo poblacionales publicados en revistas científicas (1,2,3), donde la sobrevida a esta enfermedad fue variable, dependiendo si se trataba de pacientes con COVID-19 hospitalizados o no y si tenían o no comorbilidades. Pero tales características no se especifican en el recuadro que estamos chequeando por lo que se dificulta hacer una verificación específica a los mismos en comparación a los estudios que encontramos.

Finalmente, el tercer cuadro muestra unos datos de muertes y eventos adversos atribuidos al VAERS, el sistema de notificación de posibles eventos adversos por las vacunas en Estados Unidos, pero como resaltamos previamente este sistema recibe un alto porcentaje de autoreportes los cuales  se actualizan y pueden cambiar periódicamente según fechas de reporte y en el momento en que se consulta. 

Además como aclaran desde los CDC: “los informes del VAERS por sí solos generalmente no se pueden usar para determinar si una vacuna causó o contribuyó a un evento adverso o enfermedad”, se requieren análisis y estudios por comités especializados para establecer si hubo o no una asociación causal y directa con las vacunas. El VAERS, actúa como un “ sistema de alerta temprana para detectar posibles problemas de seguridad en las vacunas” que no hayan sido identificados previamente.

Finalmente, los datos de este sistema suelen estar sujetos a múltiples errores. Susan S. Ellenberg, profesora de Bioestadística, Ética Médica y Políticas Sanitarias de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania, quien además analizó los datos del VAERS por 11 años, le explicó a FactCheck.org que, en efecto, “Es la peor estadística posible con la que se pueda imaginar trabajar porque hay tantas incertidumbres sobre ella.Van a haber muertes que no tienen nada que ver con las vacunas”. Sirve principalmente para generar alertas: “Genera la primerísima señal, si es que algo anda muy mal”, resaltó Ellenberg.

De este modo, en estos cuadros se incluyen datos imprecisos, que no deben ser utilizados para tomar la decisión de vacunarse o no frente al COVID-19.