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Lunes, 22 Junio 2026

E-14 con errores en Aguachica y Barrancabermeja fueron corregidos, no prueban fraude electoral

Por Sharon D' Mejía

Aunque los formatos muestran tachones o fallas de digitación, las actas de claveros y los documentos completos en ambos casos muestran que no hubo alteración de los resultados.

3 DATOS CLAVE:

  1. Publicaciones virales cuestionables presentan dos formularios E-14 de Aguachica y Barrancabermeja fuera de contexto como supuesta evidencia de fraude electoral a favor de Abelardo de la Espriella.
  2. En el municipio del Cesar, la cifra de 1.338 votos corresponde a un error de digitación en el acta de delegados. La de claveros, que es la vinculante para el resultado oficial, registra correctamente 138 votos.
  3. En la ciudad santandereana, el tachón que circula en redes fue aclarado por los propios jurados en el mismo formulario y, de nuevo, la copia definitiva para el escrutinio confirma la cifra final reportada.

Tras el preconteo de la segunda vuelta presidencial del 21 de junio de 2026, que dio como ganador al ultraderechista Abelardo de la Espriella por menos de 1% de diferencia frente al izquierdista Iván Cepeda, comenzaron a circular publicaciones cuestionables que presentan actas de votación E-14 sin contexto como supuesta evidencia de fraude.

Entre las más virales aparecen dos casos. El primero es de una mesa en Aguachica, Cesar, donde supuestamente figuran 1.338 votos para el abogado pese a que solo votaron 220 personas. El segundo muestra un tachón en un formulario de Barrancabermeja, Santander, que algunos usuarios interpretaron como una alteración de los resultados.

Ninguno de los dos casos constituye evidencia de fraude. Ambos valores aparecen corregidos en el E-14 C (de claveros), la copia del formato que tiene validez jurídica para el escrutinio definitivo, pero esta información se omite en las desinformaciones.

El caso de Aguachica: un tres de más en el acta de delegados

Al detallar la imagen viral, se lee que corresponde al formulario E-14 de delegados del puesto 1, mesa 2, en el Colegio Guillermo León Valencia, municipio de Aguachica, Cesar. En ese documento aparece la cifra 1.338 en la casilla de votos para Abelardo de la Espriella.

Sin embargo, cada mesa de votación produce tres copias del acta con idénticos datos. Esta es la primera en escanearse y publicarse en la web de la Registraduría para consulta ciudadana, pero la de claveros es la única con validez jurídica para el escrutinio definitivo y la de transmisión es usada para el preconteo informativo de la noche electoral. 

Con los datos del punto de votación, revisamos el acta de claveros de la mesa en la página de la Registraduría Nacional, donde se han cargado los registros escaneados de los formatos electorales, y allí aparece la cifra correcta: 138 votos para De la Espriella. La diferencia entre ambos documentos corresponde a un error de digitación en el acta de delegados, donde quedó registrado un “3” adicional. Aunque el error no fue acompañado de una nota aclaratoria, sí quedó corregido en el documento utilizado para el escrutinio.

E14

El caso de Barrancabermeja: el tachón sí fue explicado

La imagen viral de Barrancabermeja corresponde al formulario E-14 de delegados de la zona 3, puesto 11, mesa 22, en la Institución Educativa Diego Hernández de Gallegos (Sede La Paz). En ese documento aparece un tachón en la casilla de votos de De la Espriella que, según la publicación, alteraría la cifra real.

Al revisar el formulario completo encontramos que los jurados dejaron una anotación en el espacio destinado a observaciones. Allí explicaron que el tachón corresponde a un error de diligenciamiento y que la cifra correcta para De la Espriella es de 82 votos. Esa aclaración no aparece en las imágenes que se viralizaron en redes.

Esa misma cifra aparece sin tachones en el acta de claveros de esa mesa, el documento que tiene validez jurídica para el escrutinio definitivo.

Por qué los tachones en los E-14 no son prueba de fraude

Como detallamos en los explicadores “Formularios E-14: ¿Denuncias en redes sociales revelan irregularidades electorales?” y “Por qué los errores en algunos E-14 no son la gran prueba de fraude masivo que vende el petrismo”, los jurados llenan tres ejemplares idénticos del formulario E-14 por mesa con destinos distintos:

El acta de claveros es la más importante y la única con validez jurídica. Se deposita en un sobre sellado custodiado por la Policía y se guarda en un “arca triclave” con tres llaves diferentes hasta que llega a los jueces y notarios para el escrutinio oficial.

La de delegados se entrega a la Registraduría para ser escaneada y publicada en la web. Es la que usualmente circula en redes sociales, pero su función es meramente informativa.

La de transmisión se utiliza para dictar los datos por teléfono y alimentar el preconteo rápido del día de la elección, que carece de fuerza legal.

Un tachón o error en el acta de delegados no implica fraude siempre que el acta de claveros esté correcta. Además, el programa informático de escrutinio compara automáticamente el total de votos con el formulario E-11, donde firman los votantes. Si hay más sufragios que personas, el sistema genera una alerta que obliga a la comisión escrutadora a revisar uno a uno los tarjetones almacenados en sobres sellados.

Una narrativa recurrente

Esta no es la primera vez que circulan teorías de fraude basadas en tachones o errores en formularios E-14. La narrativa ha reaparecido en las elecciones presidenciales de 2018, 2022, en las regionales de 2023 y en la primera vuelta del 31 de mayo. En todos los casos, las autoridades electorales han concluido que las inconsistencias correspondían a errores humanos que no alteraron los resultados finales. 

Los casos de Aguachica y Barrancabermeja siguen ese mismo patrón, partiendo de elementos reales contenidos en formularios electorales, pero omiten información clave que permite entender qué ocurrió realmente. Por eso no constituyen evidencia de fraude electoral.

Cuentas que difundieron la desinformación

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