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Falso

Viernes, 06 Noviembre 2020

Es falso que los votos legítimos son los que está contando la Guardia Nacional y que éstos tengan marcas de agua

Por Mónica Ospino Orozco

Esta es una nueva teoría de la red conspirativa QAnon que circula en redes sociales desde que se inició el conteo de votos en Estados Unidos. Pero no, no es cierto que los votos tengan alguna marca especial puesta para asegurar su legalidad.

Tres días después de finalizadas las votaciones para la elección del nuevo presidente de Estados Unidos, aún no se sabe el resultado definitivo, lo que se ha convertido terreno fértil para las teorías conspirativas que hablan de fraude y corrupción en el proceso electoral en ese país y que han sido alentadas por el propio presidente Donald Trump.

Una de las teorías que más ha cobrado fuerza en estos días y que ha rotado por redes sociales como Facebook y Twitter es la que asegura que la Guardia Nacional está contando las verdaderas papeletas (votos) que contienen una marca de agua y que las que no la tengan son una “burda fotocopia”.

Así apareció por ejemplo en esta página de Facebook que se denomina ‘Esclavos de la matrix’ y que ya cuenta con más de 708 compartidos. Al hacer una revisión del contenido de esta página encontramos que en su contenido cotidiano distribuye información de la teoría conspiracional QAnon, que ya hemos chequeado en otras notas. (1, 2, 3 y 4)

Sobre la impresión de los votos

Ahora, en relación la legitimidad de los votos y la teoría de que los verdaderos o ‘legales’ tienen una secreta marca de agua cabe decir que aunque si bien algunas comisiones electorales de algunos estados en Estados Unidos, como California, exigen una marca de agua en los votos que mandan a imprimir, no solo los que son legítimos son los que tienen dicha marca.

Los votos emitidos y enviados a los ciudadanos en cada uno de los 51 estados del país norteamericano son responsabilidad de las comisiones electorales estatales, proceso que fue puesto bajo la lupa por el Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés).

Según lo registra esta nota de The Hill, el 22 de agosto pasado, la directora del DHS, dicha entidad, Kirstjen Nielsen pidió a los estados asegurarse de que las papeletas de votación sean “auditables”.

"No sé si estamos interesados ​​en exigir cómo lo harán, solo me interesa asegurarme de que cada estado pueda explicar a sus ciudadanos lo que han hecho para verificar el recuento de votos", dijo Nielsen.

Nuestros colegas de Politifact, también chequearon esta cadena y en en su indagación, encontraron que “los estados  generalmente contratan a varias empresas de impresión y trabajan con el Servicio Postal de EE. UU. Para la aprobación del diseño. Varias organizaciones de noticias han publicado historias que detallan el proceso de impresión, incluida la mayor demanda de boletas por correo en medio de la pandemia de COVID-19”.

Es así como Politifact cita un reportaje hecho por NPR en el que el el presidente de la empresa de servicios electorales Runbeck, Jeff Ellington, asegura que, 

 "Los estados deben decidir cómo lucirán sus boletas y obtener la aprobación del Servicio Postal de los Estados Unidos para el diseño de los sobres. Una vez asegurados estos sobres, intervienen empresas como Runbeck".

El mensaje que se ha hecho viral entre los seguidores de QAnon, de acuerdo con esta verificación de nuestros colegas de Fact Check, en relación con una supuesta marca de agua en los votos legítimos, se pudo rastrear que proviene de una publicación del 2018, hecha por “Q” “el seudónimo utilizado por la persona o personas que publican mensajes crípticos en los foros de mensajes de Internet que son la base de la teoría de la conspiración de QAnon.

De dónde vino la ‘marca de agua’

Agrega Fact Check, que “no está claro por qué los seguidores de QAnon señalan este mensaje de hace dos años como apoyo a una afirmación sobre marcas de agua ficticias en las boletas electorales de 2020, pero muchas de las pistas publicadas por "Q" son vagas (como, "mire el agua ”) o equivocadas, como la sugerencia en 2017 de que Hillary Clinton pronto sería arrestada”.

Por lo que de nuevo está claro que la teoría no tiene sustento alguno y que son las comisiones estatales las que se encargan de todo el proceso electoral, con el apoyo del Servicio Postal de Estados Unidos, en lo que tiene que ver con el envío y recepción de los votos.

La Guardia Nacional si está contando votos

La única afirmación cierta de la publicación, objeto de este chequeo, es la que dice que la Guardia Nacional está contando votos, sin embargo, esto ha sido en el marco de un apoyo a algunas comisiones electorales que se han visto desbordadas ante la avalancha de votos que fueron enviados a través del correo.

Es el caso, por ejemplo, del estado de Nueva Jersey en donde miembros de la Guardia Nacional fueron desplegados en los centros de reconteo de votos para sumarse al proceso, en aras de agilizar la entrega de resultados, como lo registró esta nota de NBC Filadelfia.

También en el estado de Wisconsin, veinte miembros de la Guardia Nacional fueron convocados en dos condados para ayudar en el conteo de los votos, según lo detalla este artículo publicado por The Hill.

Sin embargo, el despliegue de la Guardia Nacional en diez estados ha sido más con un propósito preventivo en caso de que se desaten desórdenes en la medida que se conocen los resultados electorales, que siguen favoreciendo, en el momento de escribir esta nota a Joe Biden, quien lidera con 253 votos electorales la contienda frente a Donald Trump, con 213.

Reporta el portal especializado Armytimes.com que al menos 2.600 tropas de la Guardia Nacional han sido desplegadas en 10 estados, a manera de prevención.

Así que tras estas indagaciones concluimos que es falso que los votos legítimos son los que está contando la Guardia Nacional y mucho menos que éstos tienen una marca de agua para demostrar su legalidad. Ambas afirmaciones no tienen sustento alguno y sí hacen parte de la teoría conspirativa QAnon.

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Domingo, 29 Marzo 2020

No hay evidencia de que 2 medicinas contra la malaria sirven para COVID-19

Por Por Salud con Lupa

El presidente Donald Trump anunció que la FDA tiene una terapia para COVID-19 en referencia a dos fármacos antimaláricos y un antibiótico. Pero una revisión completa de Epistemonikos advierte que la hidroxicloroquina y cloroquina no han demostrado eficacia para tratar la enfermedad respiratoria por el nuevo coronavirus.

Nuestros colegas de Salud con Lupa, una plataforma de periodismo colaborativo especializado en salud, publicaron este trabajo. En Colombiacheck lo reproducimos como parte de una alianza durante la pandemia del Coronavirus (Covid-19) entre medios de América Latina dedicados a la verificación de datos.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dijo el 21 de marzo que espera que se ponga en uso "inmediatamente" dos medicamentos contra la malaria y un antibiótico como una terapia contra el virus que causa la gripe y neumonía COVID-19. "La hidroxicloroquina y azitromicina, tomados en conjunto, tienen una oportunidad real de ser uno de los mayores puntos de inflexión en la historia de la medicina", escribió Trump en su cuenta de Twitter.

‘El mandatario estadounidense ya se había referido al tema en una conferencia de prensa el jueves 19 de marzo en la Casa Blanca, donde mencionó primero dos medicamentos contra la malaria como tratamiento: cloroquina e hidroxicloroquina. Después, en su red social, mencionó el antibiótico azitromicina.

Según Trump, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) había aprobado dos antimaláricos para curar a los enfermos por el nuevo coronavirus. Sin embargo, el comisionado de la FDA, Stephen Hahn, aclaró sus apresuradas afirmaciones: “por ahora solo se usarán en el contexto de un ensayo clínico". Asimismo, Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, tuvo que aclarar lo siguiente: "estas no son píldoras mágicas" y no pueden anunciarse como un tratamiento.

¿Qué son la hidroxicloroquina, la cloriquina y la azitromicina? La hidroxicloroquina y la cloroquina pertenecen a una clase de medicamentos llamados antimaláricos. Se usa para prevenir y tratar la malaria. Mientras que la azitromicina es un antibiótico usado para infecciones en el pecho como empeoramiento de bronquitis crónica y neumonía.

Desde febrero pasado, se conoce que China usó hidroxicloroquina y cloroquina para algunos tipos de neumonía por el nuevo coronavirus y se redactaron informes sobre su uso terapéutico.

Durante la última semana, las declaraciones de Trump y una noticia sobre un estudio en revisión de investigadores franceses resurgieron el tema. El estudio que ya fue publicado por la revista especializada International Journal of Antimicrobial Agents apunta a tener las primeras evidencias de que combinar la hidroxicloroquina con azitromicina podría ser efectivo en la terapia de COVID-19 y reducir la duración del virus en los pacientes.

Nuestro aliado científico, Epistemonikos, con la ayuda del equipo internacional COVID-19 L·OVE Working Group, hizo una revisión completa de la calidad de la evidencia disponible sobre cloroquina e hidroxicloroquina en COVID-19 y nos ofrece una explicación muy clara:

Cuando se observan resultados prometedores en etapas preliminares del proceso de investigación, no es raro que los medios de prensa los presenten como definitivos. Cuando nos enfrentamos a una enfermedad sin cura conocida, este fenómeno se exacerba. Y si se trata, como hoy con COVID-19, de la peor crisis en 100 años, el problema se agiganta.

Si bien contamos con varios medicamentos que ya se han postulado como la cura que todos esperamos, ninguno lo ha hecho con tanta fuerza como los antimaláricos cloroquina e hidroxicloroquina. El 15 de febrero de 2020, una reunión en China agrupó a los autores de 15 estudios clínicos en curso, junto a autoridades del gobierno y de las agencias regulatorias de ese país. Se anunció que habían llegado a la conclusión que la cloroquina tiene una potente actividad en contra de COVID-19 y se recomendó incluirla en la “Guía de prevención, diagnóstico y tratamiento de la neumonía causada por COVID-19”, emitida por la Comisión Nacional de Salud de la República Popular China. Sin embargo, hasta el día de hoy ninguno de los 15 estudios ha reportado sus resultados.

El estudio francés no aleatorizado difundido el 19 de marzo de 2020 elevó el entusiasmo sobre este tema. Varios investigadores del mundo lo recibieron por WhatsApp aún antes de que apareciera publicado en las bases de datos científicas. Sin embargo, a menos de 72 horas de su difusión, ya ha sido analizado críticamente y existe consenso en que presenta enormes limitaciones metodológicas.

¿Qué nos dice hoy la evidencia sobre efectividad de cloroquina o hidroxicloroquina en COVID-19?

  • Luego de una revisión sistemática de toda la literatura existente, no se encontró otro estudio similar al francés, con resultados disponibles.
  • Luego de una búsqueda amplia de investigaciones sobre la eficacia de cloroquina e hidroxicloroquina en COVID-19, que incluyó diversas fuentes de información: guías y documentos oficiales; buscadores generales como Google, buscadores académicos como Google Scholar, Microsoft Academic; contacto directo con expertos locales; y búsquedas en twitter, no existe más información que la publicada por el citado estudio francés.
  • Nuestro análisis coincide con el de otros expertos en que el estudio francés entrega evidencia de muy baja certeza (evidencia preliminar). Es tan baja la certeza, que según parámetros rigurosos, como son los utilizados por Cochrane, el estudio ni siquiera cumple con el criterio mínimo para ser incluido en una revisión sistemática.
  • Con respecto a la investigación anunciada en China el 15 de febrero, nuestro equipo analizó los 15 estudios a los que se hizo mención. Hasta hoy, 22 de marzo de 2020, ninguno ha reportado los resultados que han obtenido ni han aportado datos que permitan avanzar en otras investigaciones.
  • De los 15 estudios, solo unos pocos tienen como objetivo responder si cloroquina o hidroxicloroquina son efectivos y 6 aparecen como cancelados, aparentemente por ausencia de resultados positivos (según información que consta en el registro de estudios chinos). En ese registro, solo 1 de los 15 estudios figura en fase de “reclutamiento completo”, es decir, solo 1 de los 15 estudios logró incorporar la cantidad de pacientes definidos. Este estudio, sin embargo, no busca establecer si cloroquina e hidroxicloroquina sirven contra placebo o contra cuidados habituales, sino que los compara con otras alternativas. Esto es algo que habitualmente se lleva a cabo solo después de demostrar que el fármaco es superior a placebo.

En resumen, la calidad de los estudios clínicos realizados en China y las deficiencias estructurales del sistema de investigación de ese país, no permiten obtener conclusiones como las difundidas en la reunión de febrero, y son una razón más para exigir un acceso expedito y transparente a la información.

La historia de COVID-19 es perturbadoramente parecida a lo ocurrido en 2009 con la pandemia de influenza H1N1. Esperemos que las lecciones aprendidas permitan realizar la presión suficiente para que la información esté disponible de manera oportuna y transparente, y que las decisiones que se tomen vayan en beneficio de los intereses de la población y no de terceros.

Desafortunadamente, la presión sobre los profesionales de salud y autoridades sanitarias ya ha alcanzado un nivel suficientemente alto, que muy probablemente llevará a tomar decisiones con la escasa información que hoy es de dominio público, a pesar que la mayoría de los expertos recomiendan cautela’.

Este artículo fue originalmente publicado en Salud con lupa.