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Chequeo Múltiple

Viernes, 16 Abril 2021

Las cuestionables afirmaciones de María Fernanda Cabal sobre glifosato y aspersión aérea

Por Mónica Ospino Orozco

La senadora del Centro Democrático atribuyó solamente a la ausencia de la fumigación aérea el aumento en áreas de cultivos ilícitos e hizo aseveraciones cuestionables sobre el uso del glifosato en la agricultura.

Luego de la firma por parte del presidente Iván Duque y sus ministros del decreto que abre de nuevo el camino para la aspersión aérea de cultivos ilícitos en el país con glifosato, tras seis años de suspensión, las voces a favor y en contra de esta estrategia se han multiplicado, así también como han crecido las desinformaciones sobre la eficacia de este mecanismo para reducir las áreas sembradas con coca y golpear al narcotráfico.

En medio de este debate, la senadora del Centro Democrático María Fernanda Cabal, defensora de la aspersión aérea, ha compartido en su cuenta de Twitter varios trinos relativos al uso del glifosato y al crecimiento de los cultivos de coca debido a la ausencia de fumigación aérea, que fue suspendida a través de la resolución 006 del 29 de mayo de 2015 por decisión del Consejo Nacional de Estupefacientes.

En Colombiacheck decidimos hacer un chequeo múltiple con dos de las publicaciones hechas por la senadora Cabal a través de su cuenta de Twitter.

  1. El aumento de cultivos: de 159.000 a 212.000 hectáreas

 

El primer trino que compartió la senadora fue publicado el mismo día que salió el decreto 380 del 12 de abril de 2021 y que fija las condiciones para la reanudación de la aspersión aérea con glifosato a los cultivos ilícitos de coca y marihuana.

En dicho trino la senadora Cabal, asegura: “#ElEnemigoEsElNarcotráfico En 2015 había 159 mil hectáreas de coca; y al suspenderse la fumigación por presión de las FARC en las negociaciones de impunidad, se pasó en 2019 a 212 mil hectáreas #FumigaciónYa”.

En primer lugar, verificamos las cifras de hectáreas de coca cultivadas que usa para su trino y encontramos que son las mismas que reportó el Departamento de Estado de Estados Unidos en sus Informes de estrategias internacionales de control de estupefacientes en los años 2017 y 2021.

En ambos reportes, el análisis sobre la situación en Colombia prácticamente se inicia con la misma frase: “Colombia es el principal productor mundial de cocaína, así como un país de origen de heroína y marihuana”. 

En el informe del 2017, publicado en marzo de ese mismo año, el Departamento de Estado detalla que “Estados Unidos estima que la cantidad de cultivos de coca aumentó un 42 por ciento en 2015 a 159.000 hectáreas de 112.000 ha en 2014, un aumento de casi el 100 por ciento desde 2013”.

Por otra parte, en el informe más reciente, de marzo de 2021, esa entidad gubernamental de Estados Unidos, asegura que “el cultivo de coca colombiano se mantuvo estable en 212.000 hectáreas (ha) en 2019 (el período más reciente para el que se dispone de cifras), en comparación con 208.000 ha en 2018, después de un crecimiento explosivo de 2012 a 2017”.

Así es que la senadora Cabal se apega con exactitud a las cifras divulgadas en esos reportes del Gobierno de Estados Unidos.

Sin embargo, la explicación del descenso de áreas cultivadas de coca entre 2008 y 2015 no se puede atribuir exclusivamente a la fumigación aérea con glifosato, pues de acuerdo con Daniel Rico, investigador en temas de economías criminales y experto en narcotráfico, dicho decrecimiento tuvo factores multicausales.

“En esos años hubo una combinación de cosas que contribuyeron a que las áreas de cultivos de coca se redujeran en el país, entre otras: el precio del oro, más control territorial, la movilidad de tropas, los recursos del plan Colombia y la salida de los paramilitares influyeron en esto. Subió el oro y entonces muchos cultivadores migraron a la minería que daba más dinero”, explicó Rico a Colombiacheck.

Por otra parte, también vale recordar que en lo relacionado con la medición de cultivos de coca en Colombia,  el Gobierno nacional trabaja, desde hace 22 años para diseñar las estrategias contra el narcotráfico, con los informes del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivo Ilícitos, SIMCI, operado por la Oficina de la ONU contra las Drogas y el delito, UNODC. 

Y en dichos informes las discrepancias con las cifras del Departamento de Estado suelen ser amplias, pues en el informe del SIMCI del 2015 las hectáreas de cultivos de coca en Colombia llegaron a 96.000, es decir, que la cifra que cita la senadora Cabal (159.000 ha) es superior por 63.000 hectáreas.

Algo similar ocurre con el informe del SIMCI en el 2019, en el que se registra que: “A 31 de diciembre de 2019 se detectaron 154.000 ha de coca en Colombia, lo que significa una reducción del 9 % respecto a las 169.000 ha detectadas en 2018; esto confirma el quiebre de la tendencia al incremento iniciada en 2014”. 

De nuevo, la discrepancia con las cifras del trino de María Fernanda Cabal son amplias, pues para ese año, ella asegura que en Colombia había 212.000 hectáreas, es decir, más de 43.000 que las reportadas por el SIMCI ese año.

Por último, consultamos con la oficina de prensa de la Senadora para conocer la fuente de las cifras de su trino y en respuesta nos aseguraron que “el de cifras de coca 2015 vs. 2019 es una respuesta de Min.Defensa sobre el crecimiento de cultivos y del estudio que entregó la oficina antidrogas de ese país”, sin más detalles.

Por estas razones y con las evidencias citadas concluimos que esta primera parte del trino en cuestión es verdadero, pero, pues le falta el contexto necesario para explicar el porqué del descenso de las áreas cultivadas, que no se debió solo a la aspersión aérea.

 

  1. Suspensión de la fumigación se pactó con las FARC:

 

La otra parte del trino en cuestión es la frase que asegura que la explicación para el aumento de las áreas cultivadas con coca fue la suspensión de la fumigación pactada con las FARC en La Habana:

#ElEnemigoEsElNarcotráfico En 2015 había 159 mil hectáreas de coca; y al suspenderse la fumigación por presión de las FARC en las negociaciones de impunidad, se pasó en 2019 a 212 mil hectáreas #FumigaciónYa”.

Sin embargo, esta es una afirmación que ya antes en Colombiacheck hemos verificado como falsa (1, 2), pues en el acuerdo de paz entre el Estado colombiano, en ese momento del gobierno presidido por Juan Manuel Santos, y la entonces guerrilla de las FARC, no se pactó el cese de las fumigaciones aéreas de los cultivos ilícitos.

En dicho acuerdo, como lo dijimos en este chequeo, “el 16 de mayo de 2014, los negociadores publicaron lo acordado en el cuarto punto de la agenda, el de la solución al problema de las drogas ilícitas. Aunque no menciona específicamente la palabra fumigación o aspersión, el documento sí deja ver que ese aspecto no fue negociado y por tanto, las posiciones que tienen las dos partes al respecto no se movieron un centímetro”.

En particular, precisa el Acuerdo de Paz, que: “En los casos en los que no haya acuerdo con las comunidades, el Gobierno procederá a la erradicación de los cultivos de uso ilícito, priorizando la erradicación manual donde sea posible, teniendo en cuenta el respeto por los derechos humanos, el medio ambiente, la salud y el buen vivir. El Gobierno, de no ser posible la sustitución, no renuncia a los instrumentos que crea más efectivos, incluyendo la aspersión, para garantizar la erradicación de los cultivos de uso ilícito”.

Pero además la suspensión de la fumigación aérea con glifosato se dio en el año 2015 motivada por la publicación de la Agencia para la Investigación del Cáncer, IARC, entidad adscrita a la OMS, que entonces clasificó, en este informe, al glifosato como un herbicida “probablemente carcinogénico para los humanos”, tal y como también lo deja plasmado este reporte del Instituto Nacional de Salud, remitido al entonces viceministro de esa cartera, Fernando Ruiz Gómez, hoy ministro de Salud.

Y posteriormente, en el año 2017, tras la sentencia T-286 de 2017 de la Corte Constitucional, la alta instancia judicial determinó que “un programa de aspersión de cultivos de coca con un producto tóxico debe ser objeto de consulta previa cuando afecta a comunidades étnicas diferenciadas”.

Además, esa misma sentencia ordena la no reanudación del Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos mediante aspersión aérea con el herbicida Glifosato, PECIG.

“El Consejo Nacional de Estupefacientes sólo podrá modificar la decisión de no reanudar el PECIG, cuando haya diseñado y se haya puesto en marcha, por medio de las medidas legales y reglamentarias que sean pertinentes” y a continuación, la corte establece seis características mínimas.

Es por estas razones y con las evidencias expuestas que calificamos como falsa esta parte del trino de la senadora María Fernanda Cabal, pues la suspensión de la aspersión aérea no se debió al Acuerdo de Paz.

 

  1. Uso del glifosato en la agricultura: 

La segunda publicación de la senadora Cabal, objeto de este chequeo y relacionada con este mismo tema, es en la que asegura que en Colombia el glifosato se usa de manera extensiva en diferentes cultivos.

En detalle el trino asegura: “En Colombia, el glifosato se usa 100% en el cultivo de algodón, 75% en el maíz, 95% en el arroz, 70% en la caña, 80% en el banano, 50% en las pasturas para el ganado y 75% en el café.  #GlifosatoEs: Seguridad Alimentaria. #ElEnemigoEsElNarcotráfico”.

 

Sin embargo, estas son unas cifras que ya habíamos verificado también en Colombiacheck, en este chequeo titulado “No encontramos afirmaciones verdaderas en columna de María Isabel Rueda”.

En dicho texto, publicado en junio del 2019, verificamos prácticamente las mismas cifras ofrecidas por la senadora Cabal, el pasado 13 de abril, pues en esa ocasión la periodista y columnista María Isabel Rueda publicó una columna en la que, entre otros datos, aseguró que “...por eso, en Colombia, como en casi todos los países del mundo, cultivos como el algodón usan glifosato en el 100 por ciento del área de la siembra. El maíz, en el 75. El arroz, en el 95. La caña, en el 70. El café, en el 75 por ciento, y así la palma, frutales, hortalizas, papa, etc”.

Y en ese sentido, lo que encontramos en esa verificación es que “es difícil determinar el porcentaje de uso del glifosato dentro del total de cultivos que hay en el país. Además porque, de acuerdo con el ingeniero agrónomo, Miguel Tunjano, no se utiliza de manera exclusiva pues existen muchos tipos de herbicidas que son usados en Colombia”.

“De acuerdo con las Estadísticas de comercialización de plaguicidas químicos de uso agrícola, elaborado por el ICA, en 2016 los herbicidas más vendidos fueron: Glifosato 9’735.026 litros; Paraquat 4’471.787 litros; Aminopyralid 4’320.256; Propanil 2’641.282; 2,4-D amina 2’217.848”.

Adicionalmente, en este otro chequeo previo, “el ingeniero Gabriel Tobón Quintero, magíster en Planificación y Administración del desarrollo regional, docente de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Universidad Javeriana, dijo que el glifosato se usa hasta en jardinería, pero que para eso o para cultivos legales se utiliza en muy bajas concentraciones y cuando se usa para erradicar los cultivos de coca se hace en altas concentraciones que aumentan el grado de toxicidad del herbicida y por eso afecta cualquier otro cultivo sobre el que caiga”.

Explicó Tobón entonces, “que para dar una idea, es que cuando se usa en cultivos legales se puede estar hablando de una proporción 80 por ciento de agua y 20 por ciento de glifosato, mientras que en cultivos ilícitos la relación es inversa 80 por ciento de glifosato y 20 por ciento de agua”.

La oficina de prensa de la senadora Cabal nos aseguró que las cifras usadas en este trino fueron tomadas “de un estudio de Bayer que tiene uno de los nuestros”, sin más precisiones. Cabe recordar que la multinacional Bayer, es la principal productora del glifosato, en su marca más conocida: RoundUp.

Así es que encontramos que esta afirmación de la senadora María Fernanda Cabal es cuestionable, pues en Colombia no hay precisión para determinar los porcentajes de uso del cuestionado herbicida en la agricultura nacional y tampoco son comparables las concentraciones en que se usa para asperjar cultivos ilícitos.

 

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Domingo, 28 Agosto 2016

Bla, bla, bla... urge mejorar el debate de cara al plebiscito

Por Colombiacheck

¿Qué tan ciertas son las afirmaciones de opositores y defensores de la paz luego de conocer el Acuerdo Final? Colombiacheck verificó diez afirmaciones y solo dos de ellas son verdaderas. La primera víctima ante la tensa campaña para ver quién gana el plebiscito es la verdad y por ahí derecho los ciudadanos que son desinformados. Es urgente que comience la pedagogía.

La ansiedad que tenían los colombianos por conocer los detalles del acuerdo final de paz entre el Gobierno y las Farc, el cual llevaba ‘cocinándose’ cuatro largos años, se reflejó con intensidad el miércoles pasado, día del anuncio, cuando a través de Twitter se crearon al menos doce etiquetas (hashtags), varias de las cuales se volvieron tendencia nacional gracias a los 50.130 tuits que por allí se publicaron.

La red social de microblogging estuvo en ebullición permanente durante todo el miércoles 24 de agosto cuando se anunció el fin de la negociación. Colombiacheck realizó una extracción de datos (entre las 9 de la mañana y las 12 de la noche), usando un ‘robot’ diseñado en Python*, y hoy comparte sus primeros resultados que son numéricos, dado que el análisis en profundidad del conjunto de datos descargado (50.130 tuits) requiere mayor tiempo, sin embargo, las cifras recogidas sirven para dar cuenta de la magnitud e impacto de la noticia.

Entre los datos más llamativos encontramos que del universo total de tuits, 7.691 usaron la palabra Farc, el mayor guarismo del día seguido por el apellido del Presidente (Santos) que se usó en 2.761 tuits, luego aparece el término plebiscito en 1.103 mensajes y, completando la clasificación de palabras más usadas, cierra Uribe con 979 menciones en el día.

Los picos en la actividad de Twitter se registraron así: el más bajo, que ocurrió a las 16:18 de la tarde, cuando solo se publicó un tuit y por el más alto, sobre las 18:55 de la noche, cuando simultáneamente 394 personas escribieron tuits.

Las dos etiquetas que marcaron tendencia nacional y se destacaron por la profusión de publicaciones fueron #adiósalaguerra y #ganandolapaz, que sumaron 19.238 y 14.376 tuits respectivamente.

Nuestro analista, Esteban Ponce de León, un psicólogo mexicano que por cosas del destino se convirtió en experto en el manejo de herramientas para administrar conjuntos de datos, descargó las cuatro bases de datos con las palabras más tuiteadas (ver párrafo anterior) que Colombiacheck pone al alcance de su audiencia para que las exploren y nos ayuden a encontrar tendencias en el discurso.

Un debate con poca veracidad

A la par con este ejercicio, Colombiacheck verificó diez de las frases que se dijeron públicamente la semana pasada sobre el Acuerdo Final, dichas por detractores o defensores de la negociación. Afirmaciones interesantes porque tocan puntos polémicos, porque marcan dudas sobre el alcance de la negociación o por la relevancia de quien las dice. El resultado fue que encontramos mucha tergiversación por parte de los opositores, aunque también bastante desconocimiento de parte de los que están a favor.

De las diez frases chequeadas, cuatro resultaron falsas, dos engañosas, una aproximada, otra ligera y solo dos fueron verdaderas. El 80% de lo que verificamos se aleja de la verdad, algo sin duda preocupante porque si bien la muestra no es estadísticamente representativa, sirve para medir el pulso de lo que se habla públicamente a partir del conocimiento de los detalles del Acuerdo Final.

Además, llama poderosamente la atención el bajo nivel del debate, la falta de claridad y la tendencia a la confusión, especialmente porque se trata de personajes de primer orden en el escenario político colombiano.

Chequeamos las frases de dos expresidentes, César Gaviria y Álvaro Uribe; un excandidato presidencial, Óscar Iván Zuluaga, y su fórmula a la vicepresidencia, Carlos Holmes Trujillo; al presidente del Congreso, Mauricio Lizcano y dos senadores más, Jorge Iván Ospina y Juan Carlos Vélez.

Luego de ver los resultados de este trabajo, la redacción de Colombiacheck concluye que es urgente comenzar con la pedagogía del Acuerdo Final pues será la clave para mejorar los términos y la forma en que se desarrollará el debate que se avecina durante el próximo mes, cuando las campañas por el Sí y el No estarán a todo vapor.

El resultado de ambas campañas se verá reflejado en la forma como los colombianos voten el plebiscito, mecanismo que si bien no era obligatorio desde el punto de vista legal, fue un compromiso moral que asumió el presidente Juan Manuel Santos para que el pueblo sea el que tenga la última palabra frente a lo negociado con las Farc.

Una información amplia, pertinente y de fácil comprensión será la clave para desmitificar aquellos aspectos con los que desde ahora se comienza a notar una importante tendencia a confundir al electorado.

Acá están los diez chequeos después del Acuerdo Final:

“Nunca vamos a saber qué pasó con las víctimas de las Farc”, Óscar Iván Zuluaga

Veamos por qué se pifia el excandidato presidencial por el Centro Democrático, cuando quiso señalar de inválido el acuerdo final de paz ya que supuestamente no ayudará a esclarecer la verdad sobre las desapariciones.

"El texto del Acuerdo que va al Congreso podría no ser el definitivo", Carlos Holmes Trujillo

Es bastante apresurado decir que el texto del Acuerdo Final no es el definitivo cuando la mesa de negociación ya se cerró y el cronograma para convalidar el documento está en marcha. Pese a la afirmación de este alfil opositor, ninguna de las partes podrá cambiar lo que ya está acordado.

“A las curules aseguradas les suma otras 16 que surgirán de circunscripciones exclusivas de candidatos de Farc o afines”, Uribe

Pese a que todas las señales indican que el expresidente Álvaro Uribe se equivoca en su interpretación de esta parte del Acuerdo Final, el exmandatario sigue insistiendo y su 'ejército' de seguidores en las redes sociales, lo replica.

“Los guerrilleros no podrán presionar votación del plebiscito con armas porque ya las habrán entregado”, Lizcano.

A pesar de ser un fervoroso defensor del proceso de paz, Mauricio Lizcano, presidente del Congreso, se equivocó al afirmar que las Farc ya no tendrán las armas en su poder al momento de la votación del Plebiscito.

“El tratado de Roma no habla de cárcel, habla de sanciones, que hoy son restaurativas”, Gaviria

Cesar Gaviria, expresidente de Colombia y líder de la campaña por el sí en el plebiscito, demuestra que son falsos los rumores de la oposición en los que asegura que los guerrilleros deben pagar sus delitos con cárcel y no mediante mecanismos alternativos como los que se pactaron en el Acuerdo Final.

“No van a pagar un solo día de cárcel quienes han cometido delitos de lesa humanidad”, Zuluaga

Óscar Iván Zuluaga, excandidato presidencial por el Centro Democrático, acierta en esta afirmación pero es impreciso cuando agrega: "Se les va a premiar a quienes han cometido esos delitos con elegibilidad política para aspirar a cargos de elección popular".

"La Corte Constitucional definió el plebiscito y prescribió que es posible renegociarlo si gana el No", Trujillo

Aunque el presidente Juan Manuel Santos diga que de ganar el no en el plebiscito el proceso de paz se termina, Carlos Holmes Trujillo, miembro del partido opositor, señala que existen otras vías posibles para alcanzarlo, aunque estas serán más difíciles e inciertas.

“¿Adivinen quiénes van a perder las curules que le darán a las Farc?”, Ospina

Un enigmático trino de Jorge Iván Ospina, senador por el partido Verde, sobre las curules que el Acuerdo Final le asegura a las Farc, fomenta la idea de que dichos espacios de participación política los perderá algún otro partido, lo cual por ahora no se puede afirmar.

“A las Farc no se les va exigir el dinero del narcotráfico para reparar a las víctimas”, Zuluaga

Una cascada de desafortunadas inexactitudes dejó grabadas en vídeo Óscar Iván Zuluaga, excandidato a la presidencia por el Centro Democrático, partido que se opone al proceso de paz entre el Gobierno y las Farc en Colombia.

*Python es un programa de código abierto que sirve para analizar y manejar datos estadísticos, extraer, compartir, procesar y producir bases de datos, gracias a su amplio espectro de librerías con las que trabaja. La extracción o minería se puede hacer gracias a que Twitter abre toda su base de datos a través de la interfaz de programación de aplicaciones, API, que permite que las computadoras y personas puedan acceder y leer la información de lo que postean sus usuarios, copiar sus tuits y las interacciones, incluyendo imágenes y videos, usando la librería de la misma red social.