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Chequeo Múltiple

Domingo, 13 Septiembre 2020

Usar tapabocas correctamente no causa ni hipoxia ni hipercapnia ni neumonía

Por Ana María Saavedra

En redes sociales se difunde esta información pero expertos consultados explican que el uso correcto de los tapabocas no deriva en ninguno de estos trastornos y que sí protegen de la propagación de los virus.

Un post de Facebook alerta que una “multitud de agentes patógenos (especialmente bacterias y hongos) quedan adheridos a la mascarilla y en muy poco tiempo aumentan su número en forma de colonias y los inhalamos continuamente, siendo el caldo de cultivo para la neumonía”. 

Aparte de la alerta por la neumonía, tanto la imagen como el mensaje mezclan otras desinformaciones acerca de los tapabocas que ya hemos desmentido: que producen hipoxia y que no permiten la salida del dióxido de carbono.

La publicación, que incluye una imagen con varias afirmaciones contra los tapabocas, o mascarillas, ha sido compartida en Colombia en grupos de Facebook como “Sumate al No”. 

Mascarilla no produce neumonía

 

La imagen también ha sido publicada en redes sociales en otros países, como Chile, donde nuestros colegas de AFP Factual la verificaron. En Colombiacheck adaptamos partes de ese chequeo para esta verificación, como parte de la alianza #CoronavirusFacts (O #DatosCoronavirus en español) entre medios de comunicación asociados a la International Fact-Checking Network (IFCN, o Red Internacional de Verificadores de Datos, de la cual somos miembros).

Más abajo calificamos algunas de las afirmaciones del post:

“El uso continuado de mascarillas” causa neumonía 

Cuestionable

De acuerdo al sitio de Mayo Clinic, la neumonía es una infección que “inflama los sacos aéreos de uno o ambos pulmones. Los sacos aéreos se pueden llenar de líquido o pus, lo que provoca tos con flema o pus, fiebre, escalofríos y dificultad para respirar. Diversos microorganismos, como bacterias, virus y hongos, pueden provocar neumonía”.

El neumólogo uruguayo Juan Pablo Salisbury le explicó a AFP Factual que en la mayoría de los casos la neumonía es “de origen infeccioso, pudiendo ser viral y bacteriano” y que “la principal vía de llegada de los patógenos es la inhalación de pequeñas gotitas que se aerolizan. Existen también otros mecanismos más infrecuentes como la aspirativa de contenido de la boca (flora orofaríngea), contenido gástrico o también por vía de llegada hematógena desde una infección a distancia”.

Por su parte, la neumóloga Carolina Herrera, expresidenta de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias, explicó que las mascarillas por sí solas no derivan en una neumonía: “Eso no existe. Pero si tú te la pusiste, fuiste a la feria [mercado], la guardaste en el bolsillo de la camisa, la doblaste con tus propias manos y te la volviste a poner, eso sí es un riesgo”.

En Colombiacheck consultamos al médico internista neumólogo Gonzalo Prada, quien nos indicó que, al contrario del mensaje difundido, “no utilizar [tapabocas] es lo que puede causar infección por coronavirus y neumonía viral”.

Prada aclaró que “la neumonía ocurre cuando un volumen de agentes infecciosos superan la capacidad de las defensas del huésped y este último desarrolla una respuesta inflamatoria contra ese germen. Nosotros permanentemente estamos en contacto con microbios y nuestros mecanismos de defensa están también permanentemente defendiéndonos. Cuando nuestros microbios superan la capacidad de esas defensas, o nuestras defensas no son suficientes, se genera la enfermedad”.

Aclaró que “si usamos una misma mascarilla toda la pandemia sin lavarla, obviamente eso se convierte en un reservorio de bacterias. De la misma forma que nos cambiamos la ropa, tenemos que cambiarnos la máscara, utilizar máscaras lavables o desechables y cambiarlas. Digamos que la mascarilla es una prenda de vestir y también que requiere ser higienizada, ese es el mensaje que pienso que hay que dar más que crear terrorismo sobre las mascarillas para desestimular su uso”, agregó.

Patricio Canales, jefe de la unidad cardiorrespiratoria de la carrera de Kinesiología en la Universidad de Santiago, Chile, consultado por AFP Factual, coincidió en que las mascarillas utilizadas por largos periodos o reutilizadas, sí pueden propiciar el desarrollo de colonias de hongos y bacterias.

“Sin lugar a dudas que una mascarilla utilizada por periodos extensos o reutilizada, puede favorecer el desarrollo de colonias (hongos, bacterias, etc). De todas formas, son probablemente nuestros propios microorganismos, los que habitan en nuestra orofaringe o piel (que habitualmente permanecen en equilibrio), que por contacto o a través de las gotitas de saliva, pueden llegar a la mascarilla y multiplicarse con cierta facilidad”.

Lo anterior, añadió, “no es argumento válido para no usarlas, sino más bien para reemplazarla cuando esté visiblemente sucia o húmeda”.

La organización Mundial de la Salud, OMS, ha publicado una serie de recomendaciones acerca del buen uso de las mascarillas.

Uso tapabocas

 

como no debe usarse el tapabocas

“La mascarilla ... produce hipóxia ... produciendo una acidificación del organismo que se llama hipercápnia"(sic)

Falso

La hipoxia es la falta de oxígeno en un tejido y el uso de mascarillas no deriva en este trastorno, tal como ya lo hemos explicado en las publicaciones “La sensación de agobio que a veces pueden provocar los tapabocas no significa que causen hipoxia” y “No, el uso prolongado del tapabocas no produce hipoxia”.

En las notas explicamos que es falso que las mascarillas o tapabocas produzcan esa afección y citamos a Camila Webb, médica infectóloga del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, quien nos dijo que el dióxido de carbono no se queda dentro de la mascarilla. “Tanto la [mascarilla] quirúrgica, como la de tela, como la N95 dejan pasar el dióxido de carbono”.

Por su parte, el doctor Daniel Pahua, académico de Salud Pública de la Universidad Autónoma de México (UNAM), le aseguró a AFP Factual que el uso de mascarillas no provoca este síndrome “a menos que el paciente tenga un problema funcional, pero ahí no sería por el uso de los cubrebocas”.

En cuanto a la hipercapnia, esta realmente es el aumento de los niveles de dióxido de carbono en la sangre, que provoca que su pH se torne más ácido.

Emilio Herrera, académico del programa de fisiopatología de la Universidad de Chile, explicó que es “imposible en una persona sana y consciente. Lo único que lo produce es la depresión ventilatoria”. Es decir, respirar menos de lo que deberíamos al punto de acumular CO2. 

Por otro lado, la OMS señala que “utilizar mascarillas médicas durante mucho tiempo puede ser incómodo, pero no provoca intoxicación por CO2 ni hipoxia”.

Los tapabocas “no nos protegen de los virus”

Cuestionable

Aunque ha habido un debate científico al respecto, los datos disponibles más recientes muestran que el uso de tapabocas sí pueden proteger contra el contagio del virus SARS-CoV-2. Por ejemplo, un estudio publicado por la revista científica The Lancet el pasado 1 de junio concluyó que el uso de mascarillas y otros elementos de protección personal reducen significativamente el riesgo de contagio del COVID-19.

“Estos datos también sugieren que el uso de mascarillas protege a las personas (tanto los trabajadores de la salud como el público en general) contra la infección por estos coronavirus, y que la protección ocular podría conferir un beneficio adicional”, dice el estudio publicado en junio pasado.

El doctor Felipe Rivera, médico broncopulmonar de la Universidad de Chile, también aseguró que los cubrebocas sí previenen el contagio de virus: “La mascarilla es un método útil y eficiente contra infecciones respiratorias y actualmente contra el nuevo coronavirus. La mascarilla usada por gente enferma y personas no enfermas es capaz de reducir enormemente la posibilidad de infección, ya que evita que las partículas virales lleguen a las vías respiratorias”.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) también indican que “es muy probable que las mascarillas reduzcan la propagación del COVID-19 cuando las personas las usan de forma generalizada en entornos públicos. Se puede reducir la propagación del COVID-19 a través del uso de mascarillas, junto con otras medidas preventivas”.

Además, la OMS indica en esta guía que el uso de mascarillas es parte de un grupo de medidas de protección que “pueden limitar la propagación de determinadas enfermedades respiratorias causadas por virus, en particular la COVID-19. Sirven también para proteger a las personas sanas o para el control de fuentes”.

Así que el post de Facebook incluye varios datos errados, pues no es cierto que usar tapabocas cause hipoxia o hipercapnia, ni es cierto que el hecho de usar uno pueda causar neumonía. Además, sí hay evidencias de que usar tapabocas puede proteger contra el contagio de COVID-19. Sin embargo, este uso debe hacerse de forma correcta.

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Domingo, 31 Enero 2021

No es cierto que inmunidad de vacuna contra COVID-19 solo dura 6 meses, como dijo Benedetti

Por José Felipe Sarmiento

El senador basó su afirmación en un carné de vacunación israelí que malinterpretó, ignorando la evidencia científica.

En su cuenta de Twitter, el senador Armando Benedetti, electo por el Partido de la U pero que entró a la coalición Colombia Humana en 2020, escribió el pasado 29 de enero que “la vacuna Pfizer [y BioNTech contra el COVID-19] solo da inmunidad por seis meses después de las dos dosis”, un dato que presentó como si fuera para irse “para atrás”.

Trino de Armando Benedetti sobre inmunidad por vacuna Pfizer contra COVID-19

Cuando la periodista Claudia Morales le preguntó en público por su fuente, el congresista mostró un certificado de vacunación de “un amigo” en Israel (que luego borró, según dijo, para proteger los datos de esa persona porque se veía el código QR). Colombiacheck lo consultó de nuevo por mensaje directo y reafirmó su respuesta. “Entiendo que hoy no hay estudios que afirmen como tal cuánto dura la inmunidad. Pueden ser seis meses, ocho, hasta dos meses”, agregó.

Trino de Benedetti con certificado de vacuna COVID-19 israelí (datos difuminados)

Sin embargo, las previsiones científicas son mucho más optimistas a pesar de que la duración todavía no se conoce con exactitud por el simple hecho de que no ha pasado el tiempo suficiente. En cambio, el carné que presentó en realidad no representa ninguna evidencia al respecto. Por tanto, la afirmación es falsa.

Israel ha implementado una estrategia de entregar pasaportes de inmunidad por seis meses a quienes se hayan vacunado o se recuperen de COVID-19 para que, por ejemplo, puedan asistir a eventos masivos o salir cuando haya cuarentenas. “Es un método que queremos usar para manejar la vida diaria mientras aumenta el número de recuperados”, le explicó al parlamento israelí el coordinador de la estrategia gubernamental contra la enfermedad, Nachman Ash, según medios de ese país.

Se trata de una medida administrativa. El hecho de que el documento expire en seis meses no prueba que la respuesta inmune desaparezca. Por el contrario, el plan de las autoridades israelíes es lograr la inmunidad de rebaño cuando el 70 por ciento de la población esté vacunada a más tardar para las elecciones de marzo. Por eso tienen acuerdos para usar vacunas de Pfizer-BioNTech, Moderna y AstraZeneca sin que se hayan anunciado diferencias en la vigencia de los certificados según el laboratorio.

Estos planes son posibles precisamente porque la evidencia científica ha señalado que la inmunidad al COVID-19 que adquieren los pacientes después de una infección con el coronavirus SARS-CoV-2 que causa la enfermedad es, como mínimo, de ocho meses. Si bien hay casos de personas que se vuelven a contagiar, estos son raros en el sentido de su baja probabilidad.

Con base en esto, lo esperable es que la inmunidad por medio de las vacunas sea parecida a la natural, explica el químico farmacéutico experto en vacunas David Bautista, profesor de la Universidad de Antioquia. No puede ser idéntica porque esta “es muy compleja” y depende de distintos mecanismos que tiene el cuerpo para defenderse. Asimismo, cada vacuna tiene una forma de actuar distinta a pesar de que son contra un mismo virus.

En la medida en la que pase más tiempo se podrá determinar cuánto dura en realidad, pero “hay una alta probabilidad de que sean más meses e incluso años”, afirma el docente, teniendo en cuenta lo que se sabe a partir de los estudios sobre otros coronavirus que afectan a las personas. “La inmunología, la virología, la vacunología no se las inventaron ayer”, enfatiza.

Así quedan desvirtuados los argumentos de Benedetti para defender su trino errado.