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Falso
Tras el anuncio del candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda, sobre su fórmula vicepresidencial, la senadora indígena Aida Quilcué; en redes sociales la estigmatizan como “cabecilla del grupo paramilitar indigenista ‘guardia campesina’” o un “ejército paramilitar”, utilizando un video con contexto falso reciclado de otras desinformaciones.
Las imágenes son de una guardia indígena, diferente a las campesinas y que no corresponde a un grupo paramilitar. La grabación es de un evento con la autoridad ambiental de Risaralda y las personas que aparecen allí son del pueblo emberá, ni siquiera es el mismo al que pertenece la congresista.
Esta desinformación fue difundida desde el 9 de marzo en X por cuentas afines a la derecha como ‘Misión Cumplida’ (@ojocolombia2026), que hemos verificado varias veces por desinformar. Las publicaciones acumulan más de 141.000 visualizaciones y más de 2.000 “me gusta”.
El mismo video ya había sido usado para desinformar y estigmatizar a la Guardia Indígena en febrero de 2024 y mayo de 2025. Lo explicamos, respectivamente, en el artículo “Con video de guardia indígena embera reviven narrativas estigmatizantes” y en el chequeo “Este video de la Guardia Indígena no es de un batallón privado al servicio de Petro”.
En realidad, la grabación muestra una formación de sus integrantes en uno de los resguardos de Mistrató quienes están portando los uniformes y bastones de mando entregados por la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder), como parte de un convenio con esa autoridad ambiental del departamento. No se trata de una alineación de corte militar ni nada parecido.
Además, la candidata a la Vicepresidencia no es emberá y ni risaraldense. Quilcué es una lideresa y defensora de derechos humanos del pueblo nasa del Cauca.
Antes de ser elegida senadora en 2022 por la circunscripción especial indígena con el aval del Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), fue gobernadora y autoridad de su resguardo, consejera de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y delegada ante las Naciones Unidas y la Comisión Nacional de Derechos Humanos. También hizo parte del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), en el cual fue consejera, coordinadora, representante legal y delegada.
Los ataques mezclan diferentes tipos de organizaciones civiles y, a su vez, las señalan como paramilitares sin evidencia. Como explicamos en el artículo “A propósito de la crisis de Los Pozos, así funcionan las guardias campesinas, indígenas y cimarronas del país”, no son lo mismo y, sobre todo, no se trata de grupos armados ilegales, como señalan los mensajes falsos.
La Guardia Indígena es una forma de organización ancestral propia que surge como un instrumento para defender el territorio y el plan de vida de las comunidades indígenas, reconocida por la Constitución Nacional (Artículo 246). A principios de los 2000, se visibilizó en los territorios del norte del Cauca y se impulsó su fortalecimiento y articulación nacional, según la Comisión de la Verdad, en respuesta a la agudización del conflicto armado en sus territorios.
Según el CRIC, no es una estructura policial, sino un mecanismo humanitario y de resistencia civil. Sus miembros no portan armas, sino bastones de mando, que consideran un símbolo de autoridad, resistencia y autonomía.
Las guardias campesinas, como su nombre lo indica, pertenecen a otra población, aunque tienen algunas similitudes. El centro de estudios en derecho Dejusticia las define como “un mecanismo de autoprotección y una apuesta comunitaria no violenta y no armada, que acompaña a las expresiones sociales y políticas campesinas en escenarios de reclamo de derechos, diálogo y concertación”.
Según un documento temático del Centro de Estudios en Seguridad y Drogas de la Universidad de los Andes, estas organizaciones se encuentran en distintas zonas del país como una estrategia que busca defender sus territorios y recursos. Esto incluye el norte del Cauca, de donde es Quilcué, pero su origen y su trabajo toda la vida ha sido con los pueblos e instituciones indígenas.
Utilizar las imágenes del video para hablar de “grupo paramilitar” o “ejército paramilitar” hace parte de una narrativa estigmatizante que ha sido utilizada de forma recurrente por grupos de derecha contra los pueblos originarios (1, 2, 3). De forma parecida, a Cepeda y a otras figuras de izquierda, como la vicepresidenta y lideresa afrocaucana, Francia Márquez (1, 2, 3, 4), también los han atacado con múltiples desinformaciones para hacerles señalamientos similares de pertenecer a grupos armados ilegales.
En X por los usuarios Sandra Barbosa (@SandraDerecha), Antonio Manchola (@amanchola) y Misión Cumplida (@ojocolombia2026).