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Viernes, 16 Abril 2021

Estudio de dióxido de cloro está lleno de errores y no es evidencia científica para ‘avalar’ su uso

Por Gloria Correa

Se trata de una publicación de un cuestionado portal. No es un ensayo clínico como han difundido en redes sociales, ni la evidencia científica que faltaba, pues tiene fallas metodológicas, errores de publicación y cuestionados antecedentes de los autores.

Una publicación del portal Hilaris Publisher, adjudicada a la revista científica Journal of Molecular and Genetic Medicine, ha sido utilizada por defensores del dióxido de cloro en las últimas dos semanas, para seguir promoviendo el consumo de esta sustancia en el contexto de la pandemia, y difundida a través de sitios web (1, 2), como el atribuido a Andreas Kalcker.  

También se ha compartido a través de redes sociales como Facebook (1, 2, 3, 4, 5, 6), WhatsApp y canales de Telegram, justificando que es la evidencia científica que hacía falta para demostrar que dicha sustancia “cura el COVID en el 100 % de los casos”. 

dioxido de cloro  captura de pantalla cadena de whatsapp

Pantallazos de publicaciones de Facebook y Whatsapp. 

Pero se trata una vez más de una desinformación. Colegas verificadores de Maldita en España revisaron la difundida publicación de la mano de expertos y, al igual que nosotros, encontraron múltiples errores y fallas metodológicas para desconfiar de lo allí presentado.

pantallazo de primera página de la publicación

Pantallazo de la primera página de la publicación que verificamos (versión original en inglés).

Sobre el dióxido de cloro y su uso para COVID-19, en Colombiacheck hemos realizado varios chequeos (1, 2, 3, 4, 5) enfatizando que no hay evidencia científica que sustente su uso. También hemos señalado que esta sustancia en Colombia no está autorizada para distribución, comercialización ni consumo y que presenta riesgos para la salud dado su potencial tóxico.

 

Debido a la importancia de tener información clara sobre esta sustancia en el contexto de la pandemia, verificamos la reciente publicación sobre el dióxido de cloro y a continuación mostramos los puntos claves por los cuales la calificamos como cuestionable. 

Un “estudio” con errores de diseño y metodológicos

En la página web atribuida a Andreas Kalcker, señalan sobre la publicación que “se trata del primer ensayo clínico multicéntrico llevado a cabo en varios países de América Latina y que demuestra claramente que el dióxido de cloro es un tratamiento totalmente efectivo contra la COVID-19”, pero esta publicación no es un ensayo clínico y tampoco cumple los requisitos de otros tipos de publicaciones científicas.

Es importante señalar que Kalcker es uno de los mayores promotores a nivel mundial del dióxido de cloro como tratamiento de diversas enfermedades, incluyendo el COVID-19, sin evidencia científica. Y como explicamos previamente, ha tenido problemas legales con autoridades en España y Argentina por promover el consumo de esta sustancia (1 y 2). 

Al detallar la publicación cuidadosamente, en el extremo superior izquierdo de la página frontal, se puede leer: artículo de revisión (review article).

encabezado artículo de revisión señalado

 

Un artículo de revisión es un tipo de publicación en la que los autores buscan responder a un interrogante, y en función de éste, realizan una rigurosa búsqueda de información, que analizan y sintetizan, para llegar a una conclusión.

Pero al leer completamente el texto, este corresponde a una mezcla entre un intento de un artículo de revisión y la publicación de unos resultados de un supuesto “estudio cuasiexperimental con dióxido de cloro”. Ya que inicialmente muestran generalidades sobre el dióxido de cloro, sin aclarar métodos rigurosos de búsqueda de la información y análisis de la misma, para luego describir los presuntos resultados del  “estudio cuasiexperimental”.

Y aquí es importante aclarar que un estudio cuasi experimental no es igual a un ensayo clínico. En los cuasi experimentales se evalúa el efecto de una intervención de forma comparativa con otra intervención o un placebo; en el contexto de alguna condición médica o enfermedad (ejemplo: COVID-19). 

Pero a diferencia de los ensayos clínicos, la asignación de los participantes a los grupos de comparación no se hace de forma aleatoria o al azar, sino que los participantes ingresan a cada grupo según el tratamiento que los investigadores le asignen intencionalmente a cada persona o lo que ésta ya esté tomando para la condición médica y coincida con el análisis que se desea hacer, por lo cual la evidencia que aportan es restringida.

Los autores del estudio que verificamos señalan que fue llevado a cabo en dos grupos de 20 pacientes con COVID-19, uno de los cuales recibió un tratamiento con ibuprofeno, antibiótico, antihistamínicos, corticoides y el otro sólo recibió dióxido de cloro, pero no queda claro cómo ingresaron los participantes a cada grupo. 

Sobre este aspecto, Anabel Forte, bioestadística y profesora del Departamento de Estadística de la Universitat de València, explicó a Maldita: “El tratamiento que reciben ambos grupos no es comparable, ya que, no reciben un equivalente en términos de tratamiento/placebo”.

Marta Moris, doctora en biología y ex asesora técnica en ensayos clínicos de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), también señaló otro error, pues el período de observación fue distinto entre el llamado grupo control (14 días) y el experimental (21 días), y esto lleva a sesgos o errores en el análisis de los datos.

Y Roger Solanas, farmacéutico experto en ensayos clínicos, quien también analizó la publicación, enfatizó: “No se habla de la gravedad de los pacientes que participaron en el estudio y fue un número muy bajo de pacientes”.

“Esto no es un ensayo clínico, como ellos dicen en el artículo, sino un primer paso para dar publicidad al proyecto, es un estudio de muestra pequeño, con muchos sesgos”, concluye Solanas.

Errores de forma, ¿falta de edición?

A lo largo de la publicación se encuentran múltiples errores de forma, tales como ausencia de referencias bibliográficas adecuadas, errores de redacción y ortografía, lo que muestra la falta de una revisión rigurosa por editores y pares académicos expertos en el tema.

captura de párrafos sin referencias

Párrafos extraídos del texto de la publicación, donde se evidencia la ausencia de referencias bibliográficas al estar describiendo conceptos químicos de la sustancia que requieren soporte bibliográfico.

Además, al revisar las referencias bibliográficas encontramos otros errores: no están escritas bajo un formato unificado, el cual es solicitado por toda revista científica (por ejemplo, las normas Vancouver o APA en publicaciones médicas), incluyen sitios web citados de forma arbitraria y que no se conectan con el texto de forma coherente, contrario a las características de una referencia bibliográfica.

referencias bibliográficas fallas

Ejemplo de las referencias bibliográficas de la publicación en la versión en inglés, se puede notar que las citas no cumplen un formato unificado.

Dudosos datos de los autores principales y el sitio de publicación

Entre los autores de la publicación, se encuentran Eduardo Insignares y Yohanny Andrade, de quienes también encontramos datos cuestionables.

autores

Insignares, médico colombiano, con registro en la plataforma RetHus (Sistema de Información del Ministerio​ de Salud y Protección Social del talento humano en salud de Colombia).

retHus InsignaresRegistro de Eduardo Jose Insignares Carrioni, en RetHus. Fuente: https://web.sispro.gov.co/THS/Cliente/ConsultasPublicas/ConsultaPublicaDeTHxIdentificacion.aspx

Pero los datos sobre su cargo actual y ubicación no son claros. Según la publicación que estamos verificando aparece como director de la Asociación de Liechtenstein para la Ciencia y la Salud de Suiza, cuya página web, señala, es una red internacional de investigadores. Sin embargo el nombre de Insignares no aparece en ningún lugar de dicho sitio web.

Al hacer una búsqueda sobre Insignares en Google, aparece como director de Magnofarma Lab, un laboratorio homeopático en Colombia y en otro sitio web ofrece atención privada en Medicina Alternativa y Bioenergéticas en Bogotá. Intentamos comunicarnos en múltiples ocasiones a los números telefónicos disponibles en tales páginas, para verificar la información del médico, pero la comunicación fue fallida.

Por otra parte, en la página de Andres Kalcker y en el texto de la publicación señalan que el “estudio ha sido registrado y aceptado en clinicaltrials.gov el 7 de abril de 2020 (NCT 04343742)”.

Al verificar el  número NCT 04343742 en Clinicaltrials.gov, que es el código que identifica los estudios registrados en dicha página web y recopila la mayor parte de los estudios experimentales que se están llevando a cabo en el mundo, sí corresponde a un estudio dirigido por Insignares. Pero según la información del mismo, se llevaría a cabo con 20 pacientes de Bogotá y Madrid, lo que no coincide con los 20 pacientes que presenta la publicación que estamos verificando y que son de Bolivia, Perú y Ecuador, lo cual también deja interrogantes sobre ese dato en la publicación. 

Así mismo, en la información de tal estudio Insignares figura como director de la Genesis Foundation en Bogotá-Colombia, pero de dicha fundación no se encuentra un sitio web oficial en Colombia, sino una página en Facebook que, señala, corresponde a una fundación para el tratamiento de adicciones en Bogotá, y una vez más Insignares no aparece en la información básica de la misma.

Por otra parte, Yohanny Andrade, quien es coautor de la publicación, ejercía como médico del Hospital San Carlos en Bogotá en el 2020, pero fue retirado de sus funciones en mayo de ese año, según notificaron medios nacionales, al estar involucrado en dicho “estudio del dióxido de cloro”, el cual no tenía autorización por el Invima para ser llevado a cabo en Colombia.

Al respecto, el Invima sostuvo: “A la fecha no se han presentado solicitudes en Colombia ante el Invima, para realizar estudios clínicos sobre la seguridad y eficacia del Dióxido de Cloro en el tratamiento del Covid-19. El Dióxido de Cloro no es reconocido como medicamento por ninguna agencia sanitaria; igualmente, no se encuentra incluido en norma farmacológica y a la fecha no existe ninguna solicitud o registro sanitario vigente de algún producto con este principio activo”.

Sumado a esto, el sitio donde aparece esta publicación, Hilaris Publisher, está incluido en la lista de probables predadores de publicaciones, que corresponden a cuestionados portales que cobran a los autores por publicar sin cumplir los requisitos de una publicación científica, o utilizan los nombres de revistas descontinuadas y suelen carecer de revisiones rigurosas por pares, como lo señala una publicación de Elsevier sobre este tipo de sitios web.

Y acerca de la revista Journal of Molecular and Genetic Medicine, en la que supuestamente fue publicado este artículo, se trata de una revista que desde el 2013 no hace parte de Pubmed, la base de datos de la Biblioteca Pública Nacional de Estados Unidos que recopila las publicaciones de las mejores revistas en salud a nivel mundial. La revista no tiene un sitio web oficial, sino que aparece vinculada a Hilaris Publisher  y tampoco hace parte de los listados de factor de impacto, que evalúan la repercusión de una revista en el mundo científico según las publicaciones que hacen periódicamente

jmgm en pubmed

Evidencia de que Journal of Molecular and Genetic Medicine no hace parte de Pubmed desde el 2012.Fuente: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/nlmcatalog?cmd=historysearch&querykey=1

Errores en la comparación y hasta conflicto de intereses

Al analizar la metodología y los resultados que reportan del supuesto estudio “cuasiexperimental” también encontramos que hay muchos más errores que se suman a las razones previas para que los resultados allí presentados no sean confiables. 

Los autores refieren que utilizaron dos grupos, pero no especifican los datos sobre las características demográficas de los participantes más allá que tienen edades entre 18 y 60 años y pertenecen a Perú, Bolivia o Ecuador. Tampoco hacen el cálculo de la edad promedio en cada grupo, ni hacen explícitas las enfermedades concomitantes o comorbilidades de los participantes, siendo factores claves que pueden influir en la comparación de los grupos y el análisis estadístico. 

Al respecto, Anabel Forte, la bioestadística consultada por Maldita Ciencia señaló que “no se habla de las similitudes de los pacientes en el grupo control y el tratamiento, en cuanto al resto de enfermedades que puedan tener (comorbilidades) o la carga viral de los pacientes en ambos grupos”.

“Tampoco se listan los efectos adversos (relacionados o no) con la toma de dióxido de cloro, y la conclusión se basa en la evaluación empírica de los médicos de su grupo de investigación”, sin una evaluación independiente, enfatizó Solanas el farmacéutico consultado por Maldita. 

Finalmente, los mismos autores señalan que no tienen conflicto de intereses, pero Blanca Bolano e Insignares también aparecen como autores junto a Kalcker de otra publicación del mismo portal sobre el dióxido de cloro que también citan en esta. Siendo Kalcker uno de los mayores promotores de la venta y consumo de esta sustancia, refleja probables conflictos de intereses.

De ese modo, calificamos como cuestionable esta publicación sobre el dióxido de cloro, ya que a pesar de estar publicada en un portal digital, presenta múltiples errores de forma que sugieren la falta de revisión por editores, presenta sesgos metodológicos del estudio que reportan, hay datos incoherentes sobre el mismo, así como cuestionados antecedentes de los autores e incluso del mismo sitio de publicación y probable conflicto de intereses.

Por eso no debe ser usada como evidencia científica para recomendar el uso del dióxido de cloro en pacientes con COVID-19, por el contrario se debe tener precaución con todo lo allí señalado y recordar que las autoridades en salud han enfatizado los riesgos del consumo de esta sustancia que van desde quemaduras e irritaciones en el tracto digestivo, hasta alteraciones cardiovasculares, renales y hematológicas.

Para tener acceso a más chequeos sobre desinformación que ha circulado durante esta pandemia, lo invitamos a visitar nuestro especial de coronavirus.

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Martes, 03 Agosto 2021

Trinos de Petro sobre las vacunas y la variante delta tienen datos falsos

Por Gloria Correa

El senador difundió la desinformación en Twitter y luego se retractó. Pero estudios con las vacunas contra COVID-19 están demostrando que pueden proteger de enfermar gravemente o morir por la variante delta, por eso la vacunación sigue siendo clave junto a las medidas de bioseguridad para contener la pandemia.

En su perfil de Twitter el senador Gustavo Petro, publicó un trino el 30 de julio de 2021 afirmando “Muy mala noticia que implica un cambio total de la política de salud y económica. Las vacunas no sirven para el virus covid-delta, según primeras investigaciones. Se propaga más rápido. Ya está en Colombia. El debate de salud debe reanimarse” y adjuntó una publicación del medio mexicano Sin embargo que no respaldaba del todo sus señalamientos.

Lo dicho por Petro desató una ola de retweets y cientos de comentarios con críticas y cuestionamientos (1, 2, 3, 4, 5 , 6). Ya que mientras el plan de vacunación contra COVID-19 avanza en el país y menos del 50% de la población está completamente vacunada, las palabras de Petro desinformaron frente a la vacunación. Aunque es cierto que la variante delta es una variante que se propaga más rápido y que ya está en Colombia, es falso afirmar que las vacunas no sirven contra esta.

Twitter bloqueó y marcó el trino como engañoso.

Trino etiqueta falso

El senador además sumó otros trinos a la airada discusión que desató. 

Una hora después del trino inicial, publicó en defensa a las críticas recibidas, que Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, fue quien dijo que las vacunas no sirven ante la variante delta y adjuntó un video en el que Fauci sí habla de la variante pero señalando que tanto los vacunados como los no vacunados pueden transmitirla, pero en ningún momento dice lo que Petro le atribuyó. 

Ellos fueron claros, ahora tenemos la variante delta, que ha cambiado completamente el paisaje, porque cuando miramos el nivel de carga viral en la nasofaringe de alguien vacunado quien se ve afectado por una infección por la variante delta es exactamente el mismo nivel de carga viral que una persona no vacunada quien esté infectada, ese es el problema y es lo que generó el cambio en las guías de los CDC”, es lo que dice Fauci en el vídeo que adjuntó Petro.

En Colombiacheck verificamos la afirmación inicial de Petro sobre las vacunas y la variante delta que es falsa ya que la evidencia científica hasta ahora publicada ha demostrado que las vacunas sí pueden proteger frente a esta variante, aunque en menor medida que ante otras variantes, siguen siendo útiles para evitar muertes y enfermedad grave. 

La variante delta 

A medida que el nuevo coronavirus se transmite de persona a persona, durante el proceso de replicación puede mutar, es decir sufrir cambios en su información genética, que le pueden dar algunas características como poder unirse mejor a las células humanas. Así pueden surgir nuevas variantes que se replican y se propagan más fácilmente, como lo hemos explicado en chequeos previos sobre el tema (1, 2).  

Desde la OMS han rastreado múltiples variantes del nuevo coronavirus, algunas de las cuales se han clasificado como de preocupación por características como  una mayor transmisibilidad, o un cambio en el cuadro clínico o porque pueden reducir la eficacia de las medidas de bioseguridad o de las pruebas diagnósticas, vacunas y terapias disponibles.

Entre las variantes de preocupación se incluyen la  B.1.1.7 o alfa (detectada originalmente en Reino Unido), la variante B.1.351 o beta (detectada en Sudáfrica), la P.1 o gamma (detectada en Brasil) y la delta o B.1.617.2 (detectada en India). 

La variante delta ya está presente en 132 países. En Colombia, se reportó en una persona en Cali, el 24 de julio de 2021 según manifestó el presidente Ivan Duque en un comunicado

Estudios científicos han establecido que se trata de una variante más transmisible (1, 2, 3, 4, 5). Su transmisión es hasta un 60% mayor que la alfa. La facilidad de transmisión se atribuye a los cambios en las proteínas en la superficie del virus, conocidas como proteínas de pico, que le permiten unirse de manera más eficiente a las células humanas, señalan desde el portal de expertos en Salud Pública Health Desk

En países como Reino Unido esta variante fue la causa del 99% del total de nuevos casos, según un informe del 23 de julio de 2021 del Public Health England (PHE, por sus siglas en inglés). Así mismo, en los Estados Unidos fue causa del 62% de los nuevos casos, según los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Además un estudio publicado recientemente en la revista The Lancet, realizado por el servicio de Salud Pública de Escocia que analizó datos de dicho país, sugirió que la variante delta podría duplicar la probabilidad de hospitalización con respecto a la alfa. Sin embargo, los datos no fueron suficientes para decir si delta es o no más mortal que otras variantes.

Los estudios demuestran que vacunarse es la mejor opción 

Al igual que para otras variantes circulantes, las vacunas contra COVID-19 disponibles hasta ahora ofrecen un grado de protección contra la delta, aunque la evidencia se está construyendo, los estudios científicos hasta ahora publicados o en proceso de publicación lo están demostrando (1,2,3, 4)

En el caso de la vacuna de Pfizer - BioNTech, que está basada en la tecnología de ARN mensajero el estudio publicado en The Lancet, que citamos previamente y fue hecho en Escocia, mostró que ese biológico y el de AstraZeneca fueron efectivos para reducir el riesgo de infección y hospitalización en personas infectadas con delta. Ya que según el estudio, se alcanza hasta un 97% de protección después de dos semanas desde la segunda dosis.

Por otra parte, investigaciones hechas en Inglaterra sobre la efectividad de la vacunación en el contexto de delta y cuyos resultados se encuentran en el reporte del PHE y en dos publicaciones aún no revisadas por pares (1, 2), encontraron que había una reducción en la efectividad de las vacunas de AstraZeneca y Pfizer frente a los casos sintomáticos por la variante, pero conserva una buena efectividad ante hospitalizaciones. 

Ya que por ejemplo una sola dosis de la vacuna de AstraZeneca o Pfizer redujo el riesgo de una persona de desarrollar síntomas de COVID-19 causados ​​por la variante delta en un 33%, en comparación con el 50% ante la variante alfa. 

Pero una segunda dosis de la vacuna AstraZeneca aumentó la protección contra delta al 60% (en comparación con el 66% contra alfa), mientras que dos dosis de la vacuna de Pfizer tuvieron una efectividad del 88% (en comparación con el 93% contra alfa). No obstante, ambas vacunas conservaron altos niveles de efectividad frente a hospitalizaciones causadas por la variante delta, ya sea con una dosis (75%) o dos dosis (94%). 

En Canadá, donde se han administrado los biológicos de Pfizer, Astrazeneca y Moderna realizaron otro estudio, publicado a en julio de 2021 en el repositorio Medrxiv, aún no revisado por pares. En este también encontraron que la efectividad de las vacunas para evitar infecciones con delta se reduce un poco pero aún sigue siendo significativa, ya que luego de recibir dos dosis de las vacuna fue de 87% en el caso de Pfizer y de 67%para Astrazeneca. Además evidenciaron una protección significativa de las tres vacunas contra resultados severos causados por la variante delta con una dosis.

Sin embargo en la India, donde el coronavirus está en una etapa de intensa circulación comunitaria, las vacunas que se administraron al personal de la salud (Covishield y Covaxin) mostraron capacidad de protección frente a la variante delta, según un estudio realizado por Apollo Hospitals en más de 31.000 funcionarios de la salud vacunados, el cual indicó que sólo 0,28% de los que dieron positivo requirieron hospitalización.

Si bien aún no hay estudios contundentes sobre Sinovac y Janssen frente a esta variante, las poblaciones vacunadas con Pfizer y Astrazeneca siguen evitando con gran efectividad los casos graves de enfermedad y las muertes por esta variante, señalan en una publicación de la revista Nature sobre el tema.

Es así como las estimaciones de la efectividad de la vacunación frente a delta, varían según los países, pero desde los CDC consideran que el riesgo de enfermedad grave o de muerte se reduce 10 veces o más en los vacunados y el riesgo de infección se reduce tres veces o más.

De ese modo aunque las vacunas resulten menos efectivas ante la delta, la protección contra la enfermedad sigue siendo importante, siempre y cuando se reciban las dos dosis, recalcan desde los CDC.

Un reporte interno desde los CDC, basado en la evidencia científica, cuyos apartes fueron publicados en el Washington Post y el New York Times, el 29 de julio de 2021, señaló que es probable que esta variante se transmita tan fácil como la gripa común o la varicela. También se indicó que las personas vacunadas llegan a tener tanta carga viral como las no vacunadas y quienes están vacunados pueden transmitir el virus tan fácil como las personas que no lo estén. 

Por eso desde los CDC ajustaron las recomendaciones en cuanto a uso de mascarillas y medidas de bioseguridad en dicho país. Sin embargo, el reporte no dice que las vacunas no sirvan ante esta variante, como afirmó Petro.

Las respuestas de los expertos 

En respuesta a los trinos de Petro, epidemiólogos y expertos en salud pública, también hicieron aclaraciones sobre el tema.

Por ejemplo, Zulma Cucunubá, epidemióloga en Enfermedades Infecciosas, con estudios en el Imperial College de Londres, publicó en su perfil de Twitter un hilo a la luz de la evidencia científica, con aclaraciones en las que resaltó: “No es cierto que las vacunas ya no sirven contra esta variante. Pero sí es una variante con implicaciones relevantes en salud pública”. 

Cucunubá también resaltó que la delta reduce parcialmente la efectividad de las vacunas, adjuntando la publicación del gobierno Británico donde analizaron la efectividad de los biológicos de Pfizer y Astrazeneca y llegaron a esa conclusión, pero resaltó que esto no significa que las vacunas ya no sirvan como dijo erróneamente el senador Petro. 

Por su parte, Julián Fernández Niño, médico epidemiólogo, investigador de la Universidad del Norte, Director de Epidemiología y Demografía del Ministerio de Salud y Protección Social, también realizó dos trinos (1, 2) donde adjuntó evidencia que contradice los señalamientos de Petro. Y concluyó: “La vacunación hace la diferencia. De forma marcada. Las vacunas SI sirven contra delta. Incluso también para reducir el contagio”, resaltó.

Claudia Patricia Vaca González, fármaco-epidemióloga, docente de la Universidad Nacional también publicó un hilo de Twitter en el que aclaró que periódicos como el New York Times y el Washington Post había publicado los informes internos de los Centros para la prevención y control de enfermedades (@CDCgov) de Estados Unidos sobre la variante delta que “advierten lo que ya se sabe (que delta es más transmisible), pero con énfasis en que los vacunados también transmiten el virus”.

Vaca, concluyó sobre este tema: “Los artículos, a mi juicio, salieron para soportar dos medidas de Biden: 1. Uso obligatorio de tapabocas en aquellos Estados con más casos para evitar que el virus alcance a llegar (poco probable en vacunados con esquema completo) a un no vacunado. 2. Insistir en la vacunación a la población que se resiste. Sí hubo confusión, pero @petrogustavo leyó mal y entendió al revés. Que corrija: para moler la delta es importante el esquema completo de vacunación”.

Previo a todo el revuelo desatado por Petro, Jairo Méndez Rico, asesor de Enfermedades Virales Emergentes de la OPS, había resaltado en la conferencia semanal de la OPS del 21 de julio que las vacunas no son 100% efectivas, por lo cual algunas personas pueden infectarse pese a ya estar vacunadas y se requiere seguir con todas las medidas: 

Independientemente de las variantes que están circulando, las vacunas en conjunto con todas las medidas de salud pública que ya conocemos, incluyendo el uso de la mascarilla, el distanciamiento físico, el aislamiento de casos, la cuarentena de contactos, siguen siendo la forma más eficiente para detener la transmisión”.

Por lo tanto, concluimos que la afirmación de Petro de que las vacunas no sirven frente a la variante delta estuvo errada como él mismo rectificó, además Anthony Fauci no dijo que las vacunas no sirven ante dicha variante como intentó atribuirle Petro en otro trino. La variante delta sí es más transmisible y la evidencia científica está demostrando que las vacunas pueden resultar menos efectivas pero siguen teniendo un grado de protección importante ante esta y principalmente frente a desarrollar enfermedad grave. Así es esencial, como han enfatizado las autoridades en salud, que los planes de vacunación sigan avanzando y se sigan aplicando las medidas de bioseguridad.