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Lunes, 08 Febrero 2021

Las mentiras de Chinda Brandolino sobre las vacunas contra el COVID-19

Por Laura Rodríguez Salamanca

Un video en el que la médica argentina señala que las vacunas de ARN mensajero son sustancias ‘transgénicas’ que podría modificar el genoma humano se ha viralizado. Pero sus acusaciones carecen de sustento.

“No son propiamente vacunas. Son sustancias transgénicas”, “van a utilizar el ácido ribonucleico que va a modificar los genes de la persona que las reciban” (sic), “la mayoría de los varones que la reciban van a quedar estériles”. Así son las acusaciones que Chinda Brandolino, una médica argentina reconocida por su postura antivacunas, hace sobre las vacunas de ARN mensajero contra el COVID-19 en un video que se ha viralizado en redes sociales.

Sus afirmaciones han sido tomadas como ciertas por muchos usuarios, pero son falsas. Se basan en “evidencia” sin sustento, incluyen definiciones erradas sobre la transgénesis y las vacunas de ARN mensajero y hacen parecer posible la modificación del ADN a través de la vacunación. 

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El video es un fragmento de una de las muchas entrevistas que Brandolino le ha concedido al canal argentino Toda La Verdad Primero (TVL1) “que se asocia con posturas de ultraderecha”, según escribieron nuestros colegas verificadores de Chequeado, en Argentina. 

Pero no solo ha circulado en ese país. También encontramos publicaciones en México, Chile y, por supuesto, en Colombia. En este último, por ejemplo, una publicación que hizo un usuario de Bucaramanga con el material ha sido compartida más de 370.000 veces. 

En Facebook, según una herramienta a la que tenemos acceso por una alianza en la lucha contra la desinformación, el video compartido por páginas como Esclavos de la Matrix (que divulgó varias desinformaciones en las elecciones de Estados Unidos) y Mundo Matrix ha sido visto por más de 32 millones de personas y compartido por más de un millón.

De hecho, en el proceso de investigación encontramos que Brandolino ha tenido espacio para presentar sus posturas contra la vacunas en Colombia. El 31 de marzo de 2020 fue entrevistada por el periodista Julián Parra en Nocturna RCN, de RCN Radio. 

“Durante muchos años se le reconoce como una persona seria en sus opiniones. Alguien podrá estar de acuerdo, otros podrán no estar de acuerdo con lo que dice la doctora, pero indudablemente que lo dice con el mayor rigor desde su punto de vista”, dijo el periodista al inicio de la entrevista. 

Durante este espacio, de más de 40 minutos, Brandolino sostuvo desinformaciones que ya hemos verificado como que “la vacuna tendrá un microchip” y que Bill Gates anunció la pandemia en una conferencia, en la cual, supuestamente, también propuso la reducción de la población.

En Colombiacheck resumimos los principales errores en los que incurre Brandolino al alertar a la población sobre la seguridad y supuestos posibles efectos de las vacunas de ARN mensajero, que usan Pfizer-BioNTech y Moderna.

Este tipo de material ya había sido chequeado por varios de nuestros colegas verificadores como AFP Factual y Verificado, que lo calificaron como falso.

“Van a utilizar ácido ribonucleico que va a modificar los genes de la persona que la reciba, van a manejar los genes de la persona, sus pensamientos, sus sentimientos, su expresión física”.

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Como ya dijimos, las acusaciones de Brandolino son específicamente sobre las vacunas de ácido ribonucleico mensajero (ARNm), que se están usando por primera vez en la historia para inmunización. Y ella no es la única que ha generado desinformaciones que relacionan a las vacunas con cambios en el ADN. Desde que se inició la pandemia hemos verificado varias veces publicaciones de este tipo (1, 2 y 3

Así que entender cómo funcionan estas vacunas resulta fundamental para comprender en qué radican las malinterpretaciones de la médica y de quienes comparten su postura. 

Las vacunas de ARNm, a diferencia de las vacunas tradicionales, no usan virus atenuados o inactivos o partes de gérmenes, sino que “son novedosas en tanto utilizan ingeniería genética para generar una respuesta inmunitaria en el organismo”, según anotó AFP Factual en un artículo y aclaramos en Colombiacheck en un explicador.

¿Qué quiere decir esto? Vamos por partes. Como le explicó a Colombiacheck Sherly Montaguth, bióloga de la Universidad de Pamplona (Norte de Santander) dedicada a la comunicación científica, “el ADN contiene la información genética del individuo, incluidas las proteínas que produce. Para que una célula produzca una proteína, esta requiere de la secuencia de ADN que codifica esa proteína y necesita a los ribosomas que tiene en su citoplasma para hacerla”. 

Pero, de acuerdo con la profesional, como el “ADN está dentro del núcleo encerrado y no puede salir a darle el código a los ribosomas, este manda una especie de copia de la secuencia de la proteína en forma de ARN mensajero (ARNm), que es el que viaja por el citoplasma y entrega la información a los ribosomas para que produzcan la proteína”.

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Fuente: Alejandro Porto, CC0, via Wikimedia Commons.

En ese sentido, como nos explicó Montaguth, lo que hacen las vacunas de ARNm es “introducir un ARNm modificado que tiene la información genética necesaria para que nuestras células produzcan la proteína spike, que se encuentra en la cubierta del coronavirus y que le permite engañar a la membrana de nuestras células para que permitan el ingreso del virus”. 

De este modo, algunas células de quienes reciben las vacunas de ARNm expresan dicha proteína (spike) del virus y así desencadenan una respuesta inmune, es decir hacen que el sistema inmune produzca anticuerpos o defensas, para estar protegidos cuando entren en contacto con el coronavirus realmente. 

Pero decir que este ARNm va a modificar “los genes de la persona” es falso. Según coincidieron las dos biólogas a las que consultamos para esta verificación, introducir el ARNm al ADN es“imposible”. 

En primer lugar, como le dijo María Victoria Sánchez, investigadora del Laboratorio de inmunología y desarrollo de vacunas del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (Mendoza, Argentina) a AFP, el genoma no se ve afectado porque “el proceso de traducción del código genético en una proteína se lleva a cabo en el citoplasma, no en el núcleo de la célula”.

Así mismo, según le dijo a Colombiacheck Vanesa López Guerrero, bióloga e investigadora en infecciones virales de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México, “es imposible que el ARNm se integre al genoma porque son moléculas diferentes”.

“El DNA [o ADN, en español] es una molécula de doble cadena que, además, tiene otras bases nitrogenadas como la adenina y la citosina, mientras que el RNA [o ARN, en español] es de cadena sencilla y tiene como base nitrogenada el uracilo. Entonces, una doble cadena con una cadena sencilla no se pueden empatar”, anotó López. 

Es que, según nos dijo López, introducir una molécula dentro del núcleo de las células no es tarea sencilla como la hace parecer Brandolino. El ADN, como ya lo explicamos, “está dentro del núcleo que tiene doble membrana y además está asociado a proteínas. Es decir, es tan compacto que acceder al núcleo realmente cuesta muchísimo trabajo aún a nivel experimental”. 

También hay que explicar que, una vez se traducen en proteína del virus, el ARN mensajero se degrada y la propia célula se encarga de eliminarlo. “Por eso, este tipo de vacunas requieren refuerzo”, explicó López. 

Finalmente es necesario aclarar que Brandolino cae en un error al afirmar que al cambiar el ADN se “van a manejar los genes de la persona, sus pensamientos, sus sentimientos, su expresión física”. 

La razón, en palabras de Montaguth, es que “el ADN por supuesto influye en cómo está conformado el cerebro de un individuo, y en algunos casos los genes del ADN tienen algo que ver con cómo el cerebro reacciona a ciertos estímulos, pero nuestros pensamientos y sentimientos no vienen escritos en el ADN”. 

“No son propiamente vacunas. Son sustancias transgénicas y todo científico que sabe que hacer transgénesis es modificar el genoma de una célula”.

 

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En este caso, Brandolino mezcla peras con manzanas partiendo de su incomprensión, como ya dijimos antes, de que las vacunas de ARNm no tienen ninguna capacidad de modificar el ADN. 

Como dijo Montaguth a Colombiacheck, transgénesis es “el método por el cual se logra integrar en el ADN de un ser vivo, un fragmento de ADN de otro organismo diferente con el objetivo de expresar una característica deseada y útil”. 

Esta tecnología tiene aplicación en diferentes industrias. La bióloga nos dio un par de ejemplos: en medicina se usan para producción de medicamentos como la insulina, que solía extraerse de cerdos y vacas, pero que ahora es producida por “bacterias transgénicas a las cuales se les integró la información genética necesaria para que pudieran sintetizar o producir la insulina”. También se usan para el mejoramiento de animales de producción y cultivos. 

En ciertos casos, según refirió Montaguth, esta tecnología se ha usado en algunas partes del proceso de desarrollo de vacunas, como las recombinantes contra la influenza o contra el ébola. Por ejemplo, “para modificar ratones de laboratorio para investigación, como los ratones transgénicos que fueron modificados para ser susceptibles al coronavirus y así facilitar la investigación en vacunas”. 

Pero, en todo caso, “hay que aclarar que las vacunas que se hacen con ingeniería genética no son transgénicas en sí mismas”, le dijo Montaguth a Colombiacheck. Tampoco producen transgénesis, como dice Brandolino. La razón: no mezclan ADN de varios organismos ni tienen el propósito o la capacidad de modificar el ADN. 

“No puedo imaginar ninguna conexión entre las vacunas de ARNm y los organismos genéticamente modificados”, le dijo Kenneth Witwer, profesor de patología y neurología molecular y comparativa en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, a AFP sobre este asunto.

"Lo que he estudiado sobre todo de las dos vacunas inglesas, la de Astrazeneca y la de Pfizer, es que [con] ambas…la mayoría de los varones que las reciben quedan estériles”.

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En esta afirmación, la argentina comete tres equivocaciones. Primero, la vacuna de Pfizer-BioNTech, que es de ARN mensajero, no es inglesa sino resultado del trabajo de un laboratorio estadounidenses y uno alemán. 

Segundo, la vacuna de Oxford-Astrazeneca, que sí es britanico-sueca, no emplea el ARNm, que Brandolino ataca durante el video, sino que usa un adenovirus de chimpancé modificado con el gen de la proteína del nuevo coronavirus.

Tercero, en ninguno de los dos casos, las vacunas tienen efectos sobre la fertilidad masculina.

Como escribieron nuestros colegas de AFP Factual, no es la primera vez que Brandolino hace ese tipo de relaciones, “que comparte con otros médicos argentinos, como el genetista Luis Marcelo Martínez, cuyas desinformaciones han sido verificadas por AFP Factual”.

Brandolino ha basado en varias oportunidades sus acusaciones en un documento publicado por Martínez en julio de 2020 titulado “Cronología Target Vacuna contra COVID-19” con el aval de la Junta Argentina de Revisión Científica. Martínez dice ser parte de esta organización, que como investigó AFP, no hace parte del Registro Nacional de Sociedades de ese país. 

Pero en Colombiacheck verificamos el supuesto informe en noviembre de 2020 con ayuda del investigador colombiano Pablo Ortíz, quien tiene un doctorado en biología molecular de la Universidad de Puerto Rico y estudios posdoctorales en las universidades de Massachusetts y de Yale. Y encontramos que el informe no es verdaderamente un documento científico. 

El supuesto estudio no ha sido publicado en ninguna revista científica o servicio de preimpresión, solo aparece en Google Drive. Además, presenta errores ortográficos. “Es un compilado de ideas distorsionadas y descontextualizadas de una revisión de artículos científicos (...) algunos de los cuales datan de hace 20 años”, escribimos en la verificación, en la que, por supuesto, calificamos la información como falsa. 

De hecho, al consultarle a López Guerrero sobre un posible impacto de las vacunas de ARNm en la fertilidad nos respondió:  

“La única manera en que podríamos modificar la fertilidad de una persona con la vacuna es llegando a los óvulos y a los espermatozoides, si ese fuera el caso, y modificándolas de tal manera que ya no se produzcan o generen. Pero eso no pasa porque la vacuna de ARNm la ponen en el brazo y las células que se llegan a tomar ese RNA están asociadas de manera local: algunas células del sistema inmune, algunas células musculares y fibroblastos. Pero en ningún caso las células reproductivas”. 

Así las cosas, calificamos como falso el video en el que la médica argentina Chinda Brandolino señala que las vacunas de ARN mensajero contra el coronavirus son sustancias transgénicas que pueden modificar el ADN y provocar infertilidad. Sus acusaciones no tienen sustento científico y se basan en errores sobre el funcionamiento de este tipo de vacunas. 

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Viernes, 23 Octubre 2020

Prueba nasal para detectar COVID-19 no puede 'perforar el cerebro'

Por Jairo Soto Hernández y Gloria Correa

Se trata de un caso en Estados Unidos donde una mujer presentó una fuga de líquido cefalorraquídeo por la nariz al realizarle la PCR, debido a una condición médica preexistente.

“Una mujer sufrió la “perforación” de su cerebro al realizarse una prueba nasal para detectar el COVID-19”. Así inicia una publicación, con fecha del 5 de octubre, de una página en Facebook llamada Política Heroica, de Cartagena, la cual ha sido viral y ha generado todo tipo de comentarios alrededor de las pruebas moleculares que se le toman a las personas para determinar si son positivas para COVID-19. 

Desinformación

En Colombiacheck decidimos verificar dicha información y encontramos que lo afirmado en el título respecto a la perforación del cerebro es falso.

La publicación en facebook, reseña el caso de una mujer “a quien el hisopado perforó el revestimiento del cerebro provocando que se filtrara líquido por la nariz”, sin embargo tergiversa la historia real omitiendo unos datos importantes que pudimos verificar en el artículo científico que realmente reportó el caso.

El 1 de Octubre la revista JAMA Otolaryngology Head Neck Surgery de la Asociación Médica Americana (Journal of American Medical Association) publicó el reporte de caso de dicha paciente. En esta publicación, señalan que se trataba de una mujer de 40 años, quien consultó por síntomas como secreción nasal, sabor metálico, dolor de cabeza, entumecimiento en la región nucal y molestias en los ojos, síntomas que aparecieron después de la realización de una PCR para detectar el nuevo coronavirus, solicitada como parte de los exámenes previos de control para realizarse una cirugía electiva.

Entre los antecedentes personales de la paciente figuraba el diagnóstico de larga data de hipertensión intracraneal idiopática (aumento de la presión dentro del cráneo sin causa identificada) y una cirugía de resección de pólipos nasales. 

Ante el cuadro clínico por el que consultaba la señora, los médicos tratantes realizaron los respectivos exámenes incluyendo imágenes diagnósticas como una tomografía (TAC) y una resonancia magnética cerebral, en los que encontraron sorpresivamente que ella presentaba un pequeño defecto de 1,8 centímetros identificado como un encefalocele (consiste en la protrusión o salida de las meninges o membranas que recubren el cerebro a través de un pequeño defecto óseo, en el caso de la mujer, ubicado en la región anterior del cráneo).

La duda de los médicos radicaba en cuándo había aparecido dicho encefalocelel. Debido a  los antecedentes de cirugía nasal y la hipertensión intracraneal, solicitaron todas las imágenes diagnósticas y exámenes que le habían realizado previamente. 

Lo que encontraron fue que la paciente tenía dicho defecto en la base de su cráneo desde, al menos, el 2017; en una tomografía realizada en ese año sólo le habían diagnosticado enfermedad de los senos paranasales, pero ahí ya se hacía evidente una pequeña lesión ósea en la región anterior y basal del cráneo acompañada del encefalocele que protruía como un pequeño saco a través de ese defecto óseo, hallazgos que para ese entonces fueron pasados por alto. 

 Debido a esta desconocida pero ya antigua condición médica, la paciente presentó la “fuga de líquido cefalorraquídeo” cuando le realizaron el hisopado nasofaríngeo para tomar la muestra de la PCR, no se trató de ninguna perforación del cerebro como señalaba el título del mensaje difundido en facebook. El líquido cefalorraquídeo, circula en medio de las membranas que cubren el cerebro y en ese caso estas membranas eran las que formaban el saco conocido como encefalocele, ubicado justo detrás de la región nasal, en la zona donde se accede con el hisopo y con el que pudo haberse lesionado. La paciente fue sometida posteriormente a cirugía en la que redujeron el encefalocele y corrigieron el defecto óseo con resolución de su cuadro clínico.

Según los autores del estudio, éste sería el primer reporte de fuga de líquido cefalorraquídeo por la realización del hisopado para la PCR que detecta el SARS-CoV-2. Señalan que los reportes previos de fugas de líquido cefalorraquídeo han estado generalmente relacionados con traumas quirúrgicos, en cirugías intranasales donde se accede al hueso se puede lesionar una zona ósea conocida como lámina cribosa (ubicada en la región anterior de la base del cráneo y que separa la región nasal del cerebro).

“Teorizamos que el hisopo en sí mismo no resultó en una violación de la base ósea del cráneo, sino que la prueba invasiva causó un trauma en el encefalocele preexistente del paciente”, reseña Jarrett Walsh, médico otorrinolaringólogo en los Hospitales y Clínicas de la Universidad de Iowa, Estados Unidos. La investigación ha sido citada en diferentes portales médicos como Medscape, Litcovid, Medpagetoday y medios de comunicación.

En un artículo del 17 de octubre, con opiniones de expertos, La República de Perú señala que para afectar el cerebro “se tendría que realizar una intervención quirúrgica” y no a través de una prueba PCR con hisopo. “La única forma de que pueda atravesar es colocando un dispositivo que tenga que taladrar y que romper el hueso”, dice el texto. En la misma línea opina el médico Jorge Melo, otorrinolaringólogo de la Pontificia Universidad Católica de Río Grande del Sur, en Brasil, y miembro de la Asociación Colombiana de Otorrinolaringología, Cirugía de Cabeza y Cuello, Maxilofacial y Plástica Facial: “se han realizado millones de pruebas PCR en el mundo, y sólo hasta ahora se conoce este caso. Es falso que un hisopo pueda perforar el cerebro de algún paciente”, dijo en conversación con Colombiacheck.

Otra de las conclusiones importantes de la investigación de la revista JAMA es que este tipo de casos ocurren cuando el paciente presenta otras patologías. “Este caso ilustra que una intervención quirúrgica previa, o una patología que distorsiona la anatomía nasal normal, puede aumentar el riesgo de eventos adversos asociados con las pruebas nasales para patógenos respiratorios, incluido COVID-19″, concluye. 

Los otorrinolaringólogos que reportan el caso recomiendan que las personas que tengan estas condiciones médicas (o que hayan sido sometidas a cirugías extensas de senos paranasales o de la base del cráneo) deben considerar métodos alternativos para la toma de muestra de la PCR para el nuevo coronavirus, como toma de muestra oral, si está disponible.

De esta manera concluimos en que es falsa la noticia de que una prueba PCR pueda perforar el cerebro.