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Miércoles, 05 Agosto 2020

Las afirmaciones de los ‘Médicos por la verdad’ son, en realidad, puras mentiras y datos imprecisos

Por Laura Castaño Giraldo

En un evento que realizaron en Madrid, España, difundieron desinformaciones que van desde el uso de hidroxicloroquina para tratar pacientes con COVID-19 hasta la supuesta inutilidad de las pruebas PCR.

Desde el 25 de julio ronda por redes sociales un video en el que aparece un grupo de médicos, que se hacen llamar “Médicos por la verdad”, en una presentación en el Palacio de la Prensa de Madrid en la que difundieron, una vez más, teorías conspirativas sobre el COVID-19.

Como este material se replicó en páginas colombianas, decidimos retomar las verificaciones de nuestros colegas de Newtral y Maldita Ciencia, aliados de #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network, IFCN (de la cual Colombiacheck es miembro), para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

De entrada nos preguntamos de qué se trata esa organización. Maldita Ciencia relata que es una filial española que toma como referencia la plataforma Médicos por la Verdad de Alemania y “cuenta con más de 140 médicos del país”. 

Pero lo más significativo es que sus miembros son críticos y opositores de la medicina occidental. De hecho, en su página web afirman que “no es saludable ni científica y, por lo tanto, viola los parámetros éticos del consentimiento informado". En ese orden de ideas, cuestionan la información que dan los mandatarios y los medios de comunicación y, por ello, su objetivo es “traer al mundo la verdad sobre el coronavirus”. 

El uso de los tapabocas

En los primeros minutos del video, la médica Natalia Prego dice que el tapabocas solo debería ser usado por “los médicos, cuidadores, sanitarios y enfermos” y que su uso obligatorio debería ser recomendado para “zonas de alta contagiosidad, como hospitales”.

Esa información no va a la par con los instructivos que da la Organización Mundial de la Salud (OMS) al respecto. Como contamos en uno de nuestros chequeos, esta autoridad sanitaria pasó de recomendar el uso del tapabocas “únicamente a personas contagiadas y quienes atiendan personas con COVID-19, a sugerir el uso generalizado”. El problema es que Prego se adhiere en su discurso a recomendaciones desactualizadas de esa organización. 

Recordemos que Maldita Ciencia explica que la mascarilla funciona como barrera física, sin importar si es “higiénica, quirúrgica o EPI (Equipos de Protección Individual), porque impide el esparcimiento de gotículas de saliva a través de las cuales se puede transmitir el COVID-19. 

Prego además dijo que el uso de ese elemento de bioseguridad puede causar “enfermedades respiratorias”, afirmación que también es falsa. Como cita Newtral, la OMS ha dicho que se pueden presentar “dificultades para respirar, según el tipo de mascarilla usada”, pero no afecciones respiratorias como resultado de su utilización. 

En Colombiacheck conversamos, hace unos meses, con Érika Villate, enfermera de planta de la Fundación Cardioinfantil, quien nos comentó que en su labor diaria utiliza tapabocas de 8 a 9 horas al día. También añadió que incluso el personal de salud que está en las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI), que utiliza el tapabocas de alta eficiencia N95, no presenta ninguno de los síntomas [hipoxia]. 

La utilidad de las pruebas PCR 

En su intervención, la médica homeópata, María José Martínez, afirmó que las pruebas PCR no determinan el virus infeccioso porque en su realización se lleva a cabo un “aislamiento dudoso”. Dijo, además, que las PCR dan muchos “falsos positivos” y que a “una epidemia no puede dársele la publicidad que se le está dando sin clínica (estudio de los síntomas) y basándose solo en una prueba diagnóstica”. 

De nuevo se trata de afirmaciones falsas. Newtral especifica en su verificación que “las PCR son pruebas de diagnóstico que permiten detectar un fragmento del material genético de un patógeno”, que en el caso del coronavirus es una molécula de ARN. Si, por ejemplo, en el análisis de laboratorio se detecta ese material, la prueba sale positiva. 

Sobre eso, Óscar Zaragoza, investigador del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III, le explicó a Newtral que “el hecho de detectarlo ya implica que ha habido contacto con el virus vivo. Por lo tanto, ante un resultado de una PCR positiva, hay que asumir que esa persona es portadora y actúa como un transmisor de la enfermedad”. 

Cabe recordar que Mike Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias de la OMS, dijo en una rueda de prensa del 10 de abril que “en general, las pruebas basadas en la PCR son mejores para saber si estás infectado o no, y la prueba serológica o el análisis de sangre es mejor para detectar si has estado infectado recientemente o en el pasado”. 

Y en cuanto al asunto de los falsos positivos que mencionó Prego, Maldita Ciencia ya había desmentido esa información en otro de sus chequeos. A pesar de que se han mencionado supuestos casos así, como sucedió en Almería, España, Benedetta Bolognesi, del Instituto de Bioingeniería IBEC de Barcelona, les explicó que no es probable tener falsos positivos porque “la PCR es específica” y si hay inconsistencias, se debe repetir la prueba. Incluso dijo que es más probable que haya falsos negativos por inconvenientes que se pueden presentar en la toma y traslado de las muestras. 

Vacuna de la gripe y COVID-19

Martínez comentó también que hay “estudios estadísticos que correlacionan con bastante probabilidad la vacuna de la gripe con el COVID-19”, pero no menciona cuáles específicamente. 

Sobre eso, tanto Newtral como Maldita Ciencia coinciden en que, hasta ahora, no hay evidencia científica que lo pruebe. Si bien ha habido intentos de estudiar la relación entre la vacunación contra la gripe y otros virus respiratorios, no se conoce ninguno que haya sido exitoso. Tal es el caso de esta investigación que concluyó que no fue posible establecer una causa-efecto. Además, hay que precisar que el estudio es de octubre de 2019, tiempo en el que todavía no se conocían los primeros casos de COVID-19. 

Pero ahí no se le acaba el hilo a Martínez. También habló del polisorbato 80, un componente de la vacuna contra la gripe que, según ella, favorece que el propio virus entre en las células. Eso, como todo lo que hemos mencionado anteriormente, es falso y es producto de desinformaciones que han circulado a partir de la publicación de la investigación que mencionamos unas líneas más arriba.

Jorge Carrillo, vocero de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), le dijo a Maldita Ciencia que “todos los componentes de las vacunas, y de todos los medicamentos en general, están sujetos a estrictos controles de seguridad. En el caso del polisorbato 80, se ha demostrado que es muy seguro a las dosis que se administran".

Confinamiento e inmunidad colectiva

En el video también dicen que el confinamiento impide la producción de inmunidad colectiva, que se refiere, como lo explica Maldita Ciencia, a “la protección de una determinada población ante una infección debido a la presencia de un elevado porcentaje de individuos inmunes”. 

Es verdad que a medida que avanza la epidemia “disminuye la probabilidad de contagio entre un susceptible y un infectado” de forma natural. Eso mismo nos lo confirmó el médico Julián Fernández Niño, doctor en Epidemiología y profesor del Departamento de Salud Pública de la Universidad del Norte, en una entrevista para este explicador. 

Pero, según la SEI, en sus declaraciones para Maldita Ciencia, “adquirir la inmunización padeciendo la enfermedad supone un riesgo muy importante para la población si se tiene en cuenta que aproximadamente el 20% de los infectados requieren ingreso hospitalario y que, de los ingresados, un 5% llegan a fallecer”. 

Con respecto a este mismo tema, el orador en el video dice que “no se tiene que confinar a las personas sanas” y sustenta su afirmación en el Reglamento Sanitario Internacional, que habla sobre la potestad de la OMS para sugerir a los distintos estados someter a la población a cuarentena, a confinamiento y a tratamiento. 

Hay que tener presente que la OMS nunca ha manifestado una posición clara a favor o en contra del confinamiento, pero sí acompaña en el proceso a los estados que decidan hacerlo. De todos modos, para el caso de la pandemia del COVID-19, Tedros Adhanom, su director, dijo el 22 de abril que “es incuestionable que las órdenes de confinamiento y otras medidas de distanciamiento físico han frenado con éxito la transmisión en muchos países”. 

Incluso con todos estos datos a la mano, no hay un sustento sólido que pruebe que, efectivamente, el confinamiento es un obstáculo para adquirir inmunidad colectiva y que no debe ser obligatorio para personas sanas, como dicen en el video, por lo tanto concluimos que esa información es falsa. 

¿Ya existe el tratamiento contra el COVID-19?

Finalizamos este chequeo con la afirmación de los “Médicos por la verdad” de que sí existe un tratamiento contra el COVID-19, que consiste en el uso de hidroxicloroquina en pacientes con síntomas leves y de antiinflamatorios y anticoagulantes en los que se encuentran graves.

En este chequeo que replicamos el 28 de julio se desmiente la existencia de la cura contra el coronavirus y en este explicador mostramos que hasta ahora no hay evidencia de los beneficios del uso de hidroxicloroquina en pacientes con COVID-19, tal como lo afirma también la OMS. 

De hecho, el 4 de julio “aceptó la recomendación del Comité Directivo Internacional de Solidarity Trial de suspender los brazos de hidroxicloroquina y lopinavir/ritonavir del ensayo” porque produce “poca o ninguna reducción de la mortalidad de pacientes hospitalizados con COVID-19”.  Incluso “el uso indebido de la hidroxicloroquina puede provocar graves efectos secundarios y problemas de salud e incluso causar la muerte”.

Y sobre el uso de antiinflamatorios y anticoagulantes, el cardiólogo Rodolfo Vegas Llamas ya nos había explicado en este chequeo que en Colombia a los pacientes sí se les están aplicando anticoagulantes, pero “se deben dar en un hospital para tener controles de coagulación y todas las regulaciones, no en la casa, ni manejo individualizado, debe ser manejado en un hospital”. 

¿Y por qué? Porque, como le comentó Pepe Alcamí, virólogo del Instituto de Salud Carlos III, a Maldita Ciencia, el nuevo coronavirus puede provocar coagulación intravascular diseminada, que hace que se “ produzcan microtrombos en los tejidos” y que “se consuman todos los factores de coagulación y las plaquetas, lo cual favorece las hemorragias”.

Sin embargo, insistimos en que, según la OMS, “actualmente no existe ningún medicamento autorizado para tratar o prevenir el COVID-19”.

De esta forma resumimos, entonces, que el video de los “Médicos por la verdad” está lleno de desinformaciones que ya han sido verificadas y desmentidas en repetidas ocasiones por fact-checkers y que, en su mayoría, van en contra de los lineamientos que establece la OMS para lidiar con la pandemia del nuevo coronavirus y con los estragos que genera en la salud de las personas. 

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Jueves, 28 Enero 2021

Supuesto mensaje de Coomeva con recomendaciones para tratar el COVID-19 es falso

Por Laura Rodríguez Salamanca

La cadena se ha compartido en los últimos días en Cali, pero se trata de una desinformación que ha circulado antes en otros países latinoamericanos.

Hace algunos días, Colombiacheck recibió en más de una ocasión un mensaje de WhatsApp con una serie de recomendaciones para tratar el COVID-19 en casa y una lista de supuestos síntomas dependiendo de la “etapa” de la enfermedad. Los consejos, que parecían ser formulados por Coomeva Medicina Prepagada, estaban circulando en Cali a través de ese servicio de mensajería.  

Pero es falso que esta empresa haya formulado dichas sugerencias. Desde abril de 2020, el mensaje ha rotado (con ciertas variaciones contextuales) en Facebook en diferentes países de Latinoamérica. Además, varias de las recomendaciones que se incluyen son inexactas, erradas o promueven la automedicación.

Aquí, parte del contenido:

coomeva_medicina_prepagada_cadena_falsa

Coomeva no es la fuente

Para comprobar en primer lugar la veracidad y el origen de la información, consultamos al área de comunicaciones de Coomeva Medicina Prepagada. A través de WhatsApp nos respondieron que no eran los autores del mensaje. 

De acuerdo con la herramienta de monitoreo de redes sociales CrowdTangle, publicaciones con la misma información han circulado, con algunos cambios en las primeras frases, en varios países latinoamericanos desde abril de 2020. Encontramos esta información replicada en México, Guatemala, República Dominicana, Bolivia, El Salvador y Chile.

El primer pico de interacciones con la desinformación se dio entre julio y agosto de 2020, y en enero de este año se volvieron a disparar las interacciones. Solo durante el último mes, mensajes de este tipo han tenido más de 12.000 interacciones en redes sociales.

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Las interacciones con la desinformación se han incrementado notablemente desde finales de diciembre de 2020. Fuente: CrowdTangle. 

Además, al revisar varias de las publicaciones encontramos que, especialmente las que se han compartido en este último pico, parece incluirse el supuesto aval de médicos o instituciones gubernamentales de cada país para darle mayor credibilidad a las desinformaciones. “ C.O.M.P.A.R.T.E.  SECTOR SALUD JALISCO”, dice por ejemplo la introducción de una publicación compartida en un grupo de migrantes de origen mexicano.

El mensaje no es confiable

Además de no provenir de la fuente señalada, las sugerencias del mensaje no son fiables. “Las recomendaciones son muy peligrosas porque presentan informaciones generales sobre cuáles son los signos de alarma y los síntomas, pero todo lo que dice no es cierto. Además, se recomienda la automedicación”, le dijo a Colombiacheck Sandra Muñoz Rodríguez, epidemióloga nacional de Coomeva Medicina Prepagada. 

Aquí le explicamos los principales errores en los que se incurre en la desinformación. 

En septiembre de 2020 verificamos un mensaje similar, que no se atribuyó a ninguna empresa o autoridad en salud, pero que contenía parte de la información de la cadena objeto de verificación en este artículo. Puede consultar el chequeo aquí

“Los síntomas del COVID-19 aparecen a partir del tercer día después de adquirir la infección”.

CALIFICACIÓN

Según la cadena de desinformación, el COVID-19 tiene tres etapas con síntomas diferenciados:
 “ ➙ 1ª fase; 3er día
◉ Dolor corporal
◉ Dolor de ojos
◉ Dolor de cabeza
◉ Vómitos
◉ Diarrea
Secreción nasal o congestión nasal
◉ Decaimiento
◉ Ojos ardientes
◉ Ardor al orinar
◉ Sentirse febril
◉ Garganta raspada (dolor de garganta)
➙ Es muy importante contar los días de síntomas: 1º, 2º, 3º.

➙ 2ª fase; (del 4º al 8º día) inflamatorio.

◉ Pérdida del gusto y / o el olfato
◉ Cansancio a los mínimos esfuerzos
◉ Dolor en el pecho (caja torácica)
◉ Opresión en el pecho
◉ Dolor en la espalda baja (en la región de los riñones)
____
 ➙ 3ª fase - curación;
◉ El día 9 entra la fase de cicatrización, que puede llegar hasta el día 14 (convalecencia)”.

Pero según la doctora Muñoz esta información es falsa. En sus palabras: “como es una enfermedad nueva, no podemos decir exactamente, como en la cadena, que haya una evidencia científica de que al tercer día aparecen ciertos síntomas o que otros aparezcan después. Tenemos información aproximada sobre los síntomas de la enfermedad, pero decir eso es irresponsable”.  

Además, según aclaró la médica, “cada persona desarrolla diferentes síntomas. Hay personas que ni siquiera desarrollan síntomas [como contamos en este explicador sobre los asintomáticos] y hay otros que no son tan comunes como la diarrea o la inflamación de la lengua”. 

De hecho, en el artículo de preguntas y respuestas sobre el COVID-19 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se explica que “el tiempo que transcurre entre la exposición a la COVID-19 y el momento en que comienzan los síntomas suele ser de alrededor de cinco o seis días, pero puede variar entre 1 y 14 días”.  

También señala que mientras hay síntomas “menos frecuentes que afectan a algunos pacientes”, como conjuntivistis, erupciones cutáneas o cambios de color en los dedos de las manos o los pies, “algunas personas solo presentan síntomas levísimos”.

“Azitromicina; tomar 1 al día a partir del tercer día - para reducir el contagio, disminuir los síntomas y prevenir la neumonía”.

 

CALIFICACIÓN

Como escribieron nuestros colegas verificadores catalanes de Verificat, este tipo de recomendaciones “no tienen ninguna base científica”. Y de acuerdo con Juan Pablo Horcada, jefe de servicio de dolencias infecciosas y coordinador general de COVID-19 del Hospital del Mar, en Barcelona, a quienes ellos consultaron para su verificación, “recomendar masivamente estos medicamentos sin prescripción es peligroso porque puede perjudicar más a las personas, provocando efectos adversos, en lugar de beneficiarlas”.

La Azitromicina, como explicamos en otro artículo, es un antibiótico que “suele formularse para tratar infecciones bacterianas como la bronquitis, la neumonía o incluso enfermedades de transmisión sexual”. En el caso del COVID-19, como también referimos en otra verificación, se ha usado como antibiótico (a nivel intrahospitalario) para tratar posibles sobreinfecciones bacterianas producidas en pacientes con coronavirus. 

Pero esto no quiere decir que los antibióticos sirvan para “reducir el contagio” del coronavirus. La OMS lo aclara en estas palabras: 

“Los antibióticos no son eficaces contra los virus, solo contra las infecciones bacterianas. La COVID‑19 está causada por un virus, de modo que los antibióticos no sirven frente a ella. No se deben usar antibióticos como medio de prevención o tratamiento de la COVID‑19. En los hospitales, los médicos a veces utilizan antibióticos para prevenir o tratar infecciones bacterianas secundarias que pueden ser una complicación de la COVID‑19 en pacientes gravemente enfermos. Solo deben usarse para tratar una infección bacteriana siguiendo las indicaciones de un médico”.

De hecho, como explicamos en un artículo anterior, recientemente se han venido regulando este tipo de medicamentos en relación con el nuevo coronavirus. El 10 de agosto la Organización Panamericana de la Salud (OPS) retiró la azitromicina de su Lista de medicamentos esenciales para el manejo de pacientes que ingresan a cuidados intensivos con sospecha o diagnóstico confirmado de COVID-19

Las razones que refirió la OPS fueron que “la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) advirtió sobre eventos cardiovasculares mortales por el consumo de azitromicina” y que, “de acuerdo con el estudio ‘Antibiotics for community-acquired pneumonia in adult outpatients’, la azitromicina presenta significativamente más efectos adversos que otros antibióticos como la levofloxacina, la eritromicina y la claritromicina en pacientes con comorbilidades”. 

Con base en esta clase de información, según explicó el Ministerio de Salud en el boletín informativo número 5 del sistema de monitoreo de evidencia (publicado en diciembre de 2020), el INVIMA le reportó a los profesionales de la salud “una asociación entre el uso de este antibiótico y un incremento del riesgo de generar arritmias cardiacas, las cuales pueden llegar a ser fatales”. 

Es más, el primero de diciembre de 2020 la Fundación Cardioinfantil publicó un artículo informativo en el cual anotó dos puntos fundamentales para entender la evidencia científica disponible hasta el momento sobre el uso de la azitromicina. 

Primero, que “la adición de azitromicina al cuidado usual no resultó en mejoría clínica ni reducción de mortalidad”, razón por la cual “no se recomendaría en el tratamiento de pacientes hospitalizados con COVID-19”. Y segundo, que “no se conoce el efecto de la azitromicina como parte del tratamiento de pacientes con diagnóstico de COVID-19 que no requieren hospitalización”. 

“También se puede utilizar ivermectina (...) para acelerar la curación”.

CUESTIONABLE

Para analizar esta afirmación, desde la perspectiva de la doctora Muñoz, hay que establecer la diferencia entre los pacientes con COVID-19 ambulatorios y los que están en hospitalización. “Si a nivel hospitalario se usa, los médicos hacen el seguimiento y evalúan el riesgo y el beneficio. Pero no es recomendable automedicarse porque el medicamento podría tener efectos secundarios además de interacciones con otros. No debe usarse la ivermectina de forma indiscriminada a nivel ambulatorio”, explicó. 

Como señaló Colombiacheck en un par de verificaciones previas (1 y 2), la ivermectina es un antiparasitario que se cree que puede ayudar a tratar el COVID-19, pero sobre el cual aún no hay suficiente evidencia científica. 

En un explicador reciente, después de revisar los estudios disponibles sobre el uso de este medicamento para tratar el nuevo coronavirus, Colombiacheck encontró que de los 53 estudios sobre ivermectina en COVID-19 que se había registrado hasta el 21 de enero de 2021, solo 16 habían sido completados y, de esos, solo seis tenían resultados. “Gran parte de esos estudios tienen fallas debido a muestras pequeñas de pacientes o porque no cumplen con requisitos que dan mayor solidez científica y reducen sesgos”, se lee en el artículo. 

Sin embargo, este análisis aplica para el tratamiento intrahospitalario de la enfermedad, no para el uso ambulatorio del medicamento. Según referimos en el explicador, el Ministerio de Salud, el Invima y el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud han enfatizado en que “quien la tome lo haga bajo prescripción médica y dentro de un estudio de investigación”. 

El uso de este medicamento de forma indiscriminada ha traído, además, efectos negativos para la salud pública y la investigación. Como explicó el Centro de Pensamiento ‘Medicamentos, Información y Poder’ de la Universidad Nacional en un boletín que publicó con otras organizaciones, a pesar de las diversas advertencias que se han hecho sobre la inconveniencia de usar ivermectina por fuera de los ensayos clínicos, “se ha hecho prácticamente imposible encontrar suficientes individuos que no hayan consumido ivermectina y que puedan ser reclutados en los experimentos clínicos, especialmente en Latinoamérica”. 

“También se puede usar Anitta para acelerar la curación”

CALIFICACIÓN

Annita es el nombre comercial de la nitazoxanida producida por la farmacéutica brasileña Farmoquímica S.A. Este medicamento es un antiparasitario que, de acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, se usa en niños y adultos para tratar la diarrea causada por los protozoario Cryptosporidium y Giardia, los cuales se ubican en el intestino delgado de animales y humanos, según una guía del Instituto Nacional de Salud. 

Pero, en palabras de la doctora Muñoz, “no está indicado para COVID-19 y tampoco hay estudios o evidencia científica suficiente que respalden su uso en COVID-19”. 

Este antiparasitario generó grandes expectativas desde octubre del año pasado, especialmente en Brasil, luego de que el gobierno de ese país presentara (sin gráficos reales, evidencias o datos) los hallazgos de un ensayo clínico, en el que se estudiaron los efectos de la nitazoxanida en pacientes con COVID-19 leve. Durante la presentación el ministro de Ciencia, Marcos Pontes, se refirió a los hallazgos como “algo que comenzará a cambiar la historia de la pandemia”, según escribió la revista Science

Los resultados, en resumen, decían que en los pacientes que participaron en el estudio (392; 198 de los cuales recibieron placebo y 194, nitazoxanida) “la resolución de los síntomas no difirió entre los dos grupos de nitazoxanida y placebo después de 5 días de tratamiento”. Pero que la terapia temprana con el antiparasitario “fue segura y redujo significativamente la carga viral”, un efecto que para los investigadores “puede tener un impacto epidemiológico, reduciendo potencialmente la propagación comunitaria del SARS-COV-2, la morbilidad y la mortalidad”. 

Pero días después el grupo de investigación, liderado por Patricia Rocoo, profesora y jefe del Laboratorio de Investigación Pulmonar del Instituto de Biofísica de la Universidad Federal de Río de Janeiro, liberó los datos completos en un servicios de preprint. Entonces surgieron fuertes críticas a los comentarios gubernamentales sobre los hallazgos. “Después de inspeccionar los datos, muchos investigadores concluyeron que no significaban mucho y ciertamente no cambiarían la historia de la pandemia”, se lee en el artículo de Science. 

Glória Teixeira, epidemióloga de la Universidad Federal de Bahía, por ejemplo, le dijo al medio que “los resultados de este estudio no justifican la prescripción de este medicamento para el tratamiento de COVID-19". 

De hecho, en el propio documento del estudio, publicado el 24 de diciembre en The European Respiratory Journal, se plantean sus limitaciones y la importancia de seguir investigando. 

Por una parte, en palabras de los investigadores, hay que tener en cuenta que “solo se inscribieron pacientes con COVID-19 leve; la mayoría eran adultos jóvenes (de 18 a 39 años), pocos tenían comorbilidades (12 a 18%) y el uso de medicamentos concomitantes [que se toman al mismo tiempo] era poco frecuente (menos del 20% de la muestra)”. Esto, según los científicos, puede haber sesgado los hallazgos a favor de la nitazoxanida.

Por otra parte, el tratamiento de los pacientes se hizo en sus casas. Y aunque les dieron indicaciones de que tomaran el medicamento tres veces al día, que acudieran al sitio de estudio si los síntomas empeoraban o presentaban efectos adversos y que completaran diarios de síntomas, los investigadores señalaron que no podían determinar “hasta qué punto los pacientes siguieron las instrucciones”. Pero asumen que la no adherencia a las indicaciones pudo haber ocurrido también con el grupo que recibió el placebo. 

Este ha sido el único estudio clínico con nitazoxanida para COVID-19 que ha revelado sus hallazgos. Hicimos una revisión sobre el tema en ClinicalTrials.gov, un sitio web desarrollado por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos donde se encuentra información actualizada sobre ensayos clínicos. Encontramos que de los 23 estudios restantes registrados hasta el 25 de enero de 2021, seis no han empezado a reclutar pacientes, 15 están en proceso de reclutamiento y solo dos fueron completados, pero no han reportado resultados. 

“El pH del coronavirus varía de 5.5 a 8.5. Entonces, todo lo que tenemos que hacer, para eliminar el virus es consumir más alimentos alcalinos, por encima del nivel ácido del virus”. 

CALIFICACIÓN

Por estas razones, según se dice en el mensaje, se recomienda comer alimentos como limón, ajo, mango, piña, aguacate, mandarina y naranja. Pero estas afirmaciones incurren, por lo menos, en dos errores. 

En primera medida, como ya había señalado Colombiacheck en una verificación anterior, las frutas que se mencionan en la desinformación en realidad son alimentos ácidos, no alcalinos. 

Así mismo, como nos explicó para un artículo anterior Daniela Ortiz Ríos, profesora de biología, química y nanomedicina en la Universidad de Guadalajara y magíster en Desarrollo de Medicamentos, “no hay evidencia científica de que esta supuesta dieta alcalina sirva para eliminar el virus. Además, es prácticamente imposible cambiar el pH de la sangre, que es donde está el virus, a través de alimentos, porque el cuerpo tiene un mecanismo natural de regulación del pH para mantenerla siempre entre 7,3 y 7,5”. 

Con toda esta información, concluimos que el mensaje con recomendaciones para tratar el COVID-19 en casa y que parece ser de autoría de Coomeva Medicina Prepagada, además de no provenir de la fuente a la que se le atribuye, contiene información errada sobre el nuevo coronavirus y promueve la automedicación.