Pasar al contenido principal

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Viernes, 13 Noviembre 2020

Vacunas de ARNm, para prevenir COVID-19 no modificarían nuestra información genética

Por Gloria Correa

Las vacunas de ARNm harían que nuestro sistema inmune desarrolle defensas para prevenir el COVID19, pero no podrían causar daños genéticos irreparables o cambiar nuestra información genética, como afirma una falsa publicación atribuida a Robert F. Kennedy Jr.

Desde el mes de agosto ha circulado en Facebook, Twitter, Instagram y WhatsApp un mensaje con afirmaciones distorsionadas sobre las vacunas de ARNm para prevenir el COVID-19, atribuidas al conocido antivacunas Robert F. Kennedy, Jr.

Debido a que el mensaje ha circulado por diferentes países, colegas de la International Fact Checking Network (IFCN) como Chequeado, de Argentina; Efecto Cocuyo, de Venezuela; Animal Político, de México; Newtral, de España, y la agencia internacional AFP Factual, entre otros, también lo han desmentido.

Por las implicaciones de tal publicación, el carácter desinformativo y su perspectiva antivacunas, decidimos también revisarlo en Colombiacheck.

A continuación, lo que encontramos al analizar las afirmaciones más importantes del mensaje:

Ni el mensaje es de Robert Kennedy, ni él es médico

Para comenzar la verificación atribuida a Robert F. Kennedy, Jr., buscamos si realmente fue él el autor del mensaje que circula en redes, por lo cual visitamos sus perfiles oficiales de Facebook, Twitter e Instagram, pero no encontramos que el mensaje haya sido publicado por él en el último año, ni siquiera en una versión similar en inglés.

Asimismo lo hicieron en el verificador #NoComoCuento, del diario argentino La Nación donde también revisaron los portales de la Children’s Health Defense, organización que lidera Kennedy y de sus redes sociales. De igual forma en El Sabueso de Animal Político hicieron un monitoreo de medios, pero ninguno de ellos encontró evidencia de que el texto atribuido a ese personaje, fuera realmente de él.

Lo más cercano que ha dicho Kennedy, similar a lo que se le atribuye (en una fecha aproximada a la publicación que estamos verificando y relacionado con las vacunas del COVID-19), lo encontramos en un video publicado el 6 de agosto de 2020 en el que charla en videollamada con el también conocido presentador y actor estadounidense, Alec Baldwin. Este último lo interroga en el video sobre su conocida posición antivacunas, la actual pandemia y su opinión sobre el futuro de una vacuna para el COVID-19, entre otros temas, pero en ningún momento Kennedy afirma todo lo que difunde esta publicación que estamos verificando.

A lo largo de la emergencia sanitaria por cuenta del nuevo coronavirus, Robert F. Kennedy, Jr. ha sido identificado como difusor de noticias falsas y teorías conspirativas relacionadas a la pandemia, pero en este caso, concluimos, no es el autor de la publicación.

También encontramos otro dato clave en el mensaje falsamente atribuido a Robert Kennedy, Jr. que nos orienta sobre el carácter desinformativo del mismo. Éste comienza: “Para todos mis pacientes: Me gustaría llamar su atención con urgencia sobre cuestiones importantes relacionadas con la próxima vacunación contra el Covid-19…”.

Tal encabezado inicia como si él fuese médico o profesional del área de la salud, al referirse a sus pacientes, pero la realidad es que Kennedy no es médico.

Robert Francis Kennedy, Jr. en realidad es abogado, hijo de Robert F. Kennedy y sobrino del fallecido expresidente de Estados Unidos, John F. Kennedy.

Ha sido previamente conocido por su activismo medioambientalista como presidente de la junta directiva de Waterkeeper Alliance, un grupo sin fines de lucro que ayudó a fundar en 1999. 

En la última década también se ha pronunciado su perfil antivacunas a través de la organización Children’s Health Defense, la cual lidera y según su sitio oficial es una organización estadounidense sin fines de lucro, para “defender a los niños de los efectos de las vacunas”. 

Así, ni el mensaje lo dijo Robert F. Kennedy, Jr. ni él no es médico. 

Las vacunas de ARNm no modificarían el material genético de las personas

La publicación que se ha viralizado continúa haciendo referencia a los “supuestos” efectos de las vacunas de ARN mensajero (ARNm) contra el COVID-19: “Primera vez en la historia de la vacunación, las llamadas vacunas de ARNm de última generación intervienen directamente en el material genético del paciente y, por lo tanto, cambian el material genético individual…”.

Lo único cierto de esta parte del mensaje es que sí estamos ante la primera vez de la historia de la vacunación en que se utilizarían vacunas de ARNm (Ácido RiboNucleico mensajero). Las vacunas de ARNm candidatas para prevenir el COVID19 están en fase de estudios clínicos en humanos, pero ninguna ha alcanzado la fase de comercialización, por lo que aún queda camino por recorrer.

Las vacunas usadas hasta ahora para prevenir otras enfermedades tienen los microorganismos vivos atenuados o virus inactivos o virus muertos, o fragmentos de proteínas de ellos; pero no el ARN o ADN del virus como estas nuevas vacunas y como lo señalan los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en su sitio web. 

Estas nuevas vacunas, desarrolladas con terapia génica, pueden incluir fragmentos de ADN (ácido desoxirribonucleico) o fragmentos de ARN (ácido ribonucleico); es decir, fragmentos de la información genética de los patógenos (microorganismos que causan las enfermedades, ya sean virus, bacterias o parásitos). 

En otras palabras: estas vacunas tendrían las instrucciones para producir proteínas de esos microorganismos, en nuestras células.

Una vez que esas instrucciones están dentro de la célula, la maquinaria de la célula las puede leer para empezar a producir la proteína que tales instrucciones señalan. Las proteínas recién producidas salen desde la célula, o se adhieren a su superficie, donde células del sistema inmunológico las pueden identificar como extrañas para empezar a crear anticuerpos (defensas).

Esas defensas son las que con el tiempo, servirán para protegernos si nos llegamos a exponer a ese microorganismo para el cual ha sido diseñada la vacuna, y así no desarrollemos la enfermedad. Esto lo explican en su página web la PHG Foundation de la Universidad de Cambridge en Inglaterra y el Centro Nacional para la Información Biotecnológica de Estados Unidos. 

Pero esta tecnología es relativamente nueva. Fue en los años 90 donde se inició la historia de la terapia génica, gracias a los resultados de una investigación, realizada por Felgner y colegas, con ratones publicada en la revista Science. Los investigadores, lo que hicieron fue insertar fragmentos de ADN o ARN en el músculo de los ratones y lograron que se produjera una proteína específica.

Así se abrió una gran puerta a la era de la terapia génica que se ha usado para investigar tratamientos para enfermedades como el cáncer o para el mismo desarrollo de vacunas, como también lo señala la revista RNA Biology. Y en esta pandemia esa tecnología ha encontrado un gran terreno para impulsarse.

Respecto a las ventajas de las vacunas de ARNm , Diana Castaño, profesora e investigadora del Grupo de Inmunología Celular e Inmunogenética, Gicig, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, señaló en una entrevista publicada por la Universidad de Antioquia: “Las vacunas basadas en ARNm representan una alternativa prometedora frente a las vacunas convencionales porque ofrecen dos ventajas particulares de importancia para una pandemia como la que estamos viviendo: 1. Pueden diseñarse y sintetizarse en una ventana de tiempo muy corta. Por lo que en el futuro, podrían convertirse en la mejor opción para combatir patógenos emergentes. 2. Al requerir pocas dosis, pueden garantizar protección rápida y además con un uso racional de recursos”.

De los actuales proyectos de vacuna para prevenir el COVID-19 en la fase III de los estudios clínicos, la candidata a vacuna conocida como ARNm 1273 de la empresa Moderna y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, en Estados Unidos, y la candidata de la farmacéutica estadounidense Pfizer, en convenio con la empresa alemana BioNTech, conocida como la BNT 162b2, son vacunas de ARNm. 

Pero esos no son los únicos que usan la tecnología ARN para lograr la vacuna. Otro proyecto se desarrolla en China, liderado por el Ejército Popular de Liberación, junto con la Academia Militar de Ciencias y Walvax Biotech.

El Imperial College de Londres, en el Reino Unido, trabaja en la misma línea, al igual que la alemana Curevac. Y hay un proyecto más de la empresa norteamericana Arcturus Therapeutics junto con Duke-NUS Medical School de Singapur, quienes también trabajan con otra vacuna de ARNm.

¿Y cómo funcionaría la vacuna de ARNm ante el coronavirus?

Los colegas de Salud con Lupa lo explicaron en un chequeo previo: “En la vacuna iría la receta molecular para que nuestras propias células fabriquen la proteína viral -en este caso, la que forma los picos de la corona del virus- que el sistema inmune pueda reconocer”.

En una infografía de la página de noticias BBC en español, se explica de manera sencilla, cómo actuaría esa vacuna de ARNm para prevenir el COVID-19.

Ahora, retomando lo que afirma la cadena que estamos verificando sobre el efecto que estas vacunas tendrían en nuestra información genética, en un chequeo anterior verificamos que no hay pruebas de que una vacuna de ARN ‘sobreescriba’ el ADN ni de que su aplicación cause alteraciones en la especie humana por generaciones.

Pablo Ortiz, biólogo colombiano con PhD en biología molecular de la Universidad de Puerto Rico y estudios posdoctorales en la Universidad de Massachusetts y Yale, también explicó a Colombiacheck: “Es completamente falso que las vacunas de ARNm (Acido RiboNucleico mensajero) interactúen de forma directa con el genoma (ADN)”. Y enfatiza: 

“Lo que no se dice en esa falsa publicación, atribuida a Kennedy sobre las vacunas de ARN mensajero se puede dividir en los siguientes aspectos: 

  • El ARNm no entraría al núcleo donde está el ADN, se quedaría en el citoplasma, por ende NO interactuaría directamente con el ADN, que es el que contiene nuestra información genética.

  • Una vez traducida la información que llevaría la vacuna, es decir se pase ese ARNm a proteína, en las células, el ARNm sería destruido. Porque la célula suele reusar o reciclar los componentes del ARN en nuevas moléculas según lo que necesite (por ende ya ese ARNm no sería funcional para el código que inicialmente lleva).

  • Los ARNm son moléculas muy frágiles (e inestables) y tienen una vida muy corta en el citoplasma celular pues existen muchas enzimas cuya función es degradar ese ARNm para evitar saturación de la maquinaria que hace las proteínas (los ribososmas).”

Otro experto, Sergio Pulido, doctor en microbiología molecular de la Universidad de Graz, Austria, le dijo a Colombiachek: “todas las vacunas y desarrollos que van hacia el ARN, buscan tratar de simular con mayor precisión la naturaleza del virus. Pero es, en general, el mismo concepto: meter un material genético, en este caso no es ADN sino ARN, para que la célula produzca las proteínas del virus y esa producción estimule el sistema inmune para generar protección”.

Por otra parte, Mark Lynas, profesor visitante del grupo de la Alianza para la Ciencia de la Universidad de Cornell, Estados Unidos, explicó a la agencia Reuters que ninguna vacuna puede modificar genéticamente el ADN humano: “Eso no es más que un mito, que a menudo se propaga intencionadamente por los activistas contra la vacunación para generar confusión y desconfianza”. 

La tecnología de ARNm no ha sido prohibida y no se puede comparar con los alimentos manipulados genéticamente

La publicación que estamos verificando señala que la ARNm: “representa la manipulación genética, algo que ha sido prohibido y hasta ahora considerado criminal. Esta intervención se puede comparar con la de los alimentos manipulados genéticamente, lo cual también es muy controvertido”.

Pero esto no es verdad.

En relación a esta nueva tecnología, como lo señalamos en otro chequeo, la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) defiende la seguridad de ese tipo de vacunas en su sitio web oficial

Al respecto Pulido también explicó a Colombiacheck que la misma Organización Mundial de la Salud y otras entidades internacionales, han publicado documentos para regular la producción de ese tipo de vacunas.

Además, estas vacunas, como cualquier otra, no estarían exentas de los pasos y requisitos exigidos para ser comercializadas (aspectos que explicamos en un chequeo previo). 

Por otra parte, la publicación que estamos verificando también compara las vacunas de ARNm con los “alimentos manipulados genéticamente” o alimentos transgénicos.

Ante esto, Magdalena Montt Guevara, doctora en neurociencia y ciencias endocrinas-metabólicas en la Universidad de Pisa, Italia, explicó a AFP Factual: “Un organismo modificado genéticamente está modificado en su ADN”, es lo que ocurre en los alimentos transgénicos. Pero, “una vacuna de ARNm contiene el ARNm necesario para expresar proteínas y no podría entrar jamás al genoma ni modificar el ADN; no se inserta en el núcleo de la célula. Queda en el citoplasma”.

Es decir, estas vacunas de ARNm ni están prohibidas, ni las podríamos comparar con los alimentos transgénicos.

Las vacunas de ARNm tampoco producirían daños genéticos irreparables

Esta cadena atribuida erróneamente a Kennedy no se detiene en seguir desinformando y señala: 

“En términos de daño genético que, a diferencia del daño causado por las vacunas anteriores ahora será irreversible e irreparable… después de una vacuna ARNm sin precedentes, ya no podrán tratar los síntomas de la vacuna de forma complementaria. Tendrán que vivir con las consecuencias, porque ya no se pueden curar simplemente eliminando toxinas del cuerpo humano, así como no puedes curar a una persona con un defecto genético como el síndrome de Down, el síndrome de Klinefelter, el síndrome de Turner, la enfermedad cardíaca genética, hemofilia, fibrosis quística, síndrome de Rett, etc.”.

De nuevo recurrimos al experto en biología molecular Pablo Ortiz, quien señaló: “lo que hacen estas vacunas es inducir la expresión de anticuerpos en células inmunes a que den una respuesta más rápida y eficiente ante la infección viral en este caso por el nuevo coronavirus. Jamás se integrarían al ADN y no producirían cambios irreversibles en los individuos”.

Es decir, como señalamos previamente, estas vacunas lo que buscan es que el sistema inmune (formado por diferentes tipos de células) produzcan defensas (anticuerpos) contra el nuevo coronavirus, para que el cuerpo esté listo a defenderse en caso de que se exponga al SARS-CoV-2 y logre atacarlo efectivamente.

Ortiz concluye: “Para que haya cambios irreversibles en los seres humanos, como los que se producen en esos síndromes, todas la células (más del trillón de células que tiene cada persona), deberían ser microinyectadas en su núcleo con un ADN modificado, el cual tuviera la capacidad de integrarse al ADN nuestro, y eso aún es metodológicamente imposible, con las tecnologías de hoy”.

Mark Lynas, profesor visitante del grupo de la Alianza para la Ciencia de la Universidad de Cornell, también señaló en entrevista con Reuters: “La modificación genética implicaría la inserción deliberada de ADN ajeno en el núcleo de una célula humana, y las vacunas sencillamente no hacen eso”.

Los eventos adversos se presentan en todos los estudios de desarrollo de vacunas 

Para finalizar, la publicación concluye: “La vacuna, desarrollada y respaldada por Anthony Fauci y financiada por Bill Gates, utilizó tecnología experimental de ARNm. Tres de los 15 conejillos de indias humanos (20%) experimentaron un ‘evento adverso grave’”.

Aquí la publicación incluye algunas verdades, pero distorsiona el mensaje para sumarlo a todas las falsedades previas. 

Bill Gates sí ha aportado dinero a la GAVI, la Alianza de Vacunas que es una organización público-privada que se construyó gracias a los aportes de los Gates y que ha recibido de su fundación más de 4.000 millones de dólares, como señalamos en otro chequeo

Anthony Fauci, realmente es el director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, el cual en convenio con la Farmacéutica Moderna desarrolla el estudio de una candidata a vacuna contra el COVID-19 con ARNm, como señalamos previamente. Hasta ahí, si en la publicación se refieren a la vacuna de Moderna, lo cual no aclaran, Fauci tendría relación directa, y Bill Gates indirecta con esos estudios de las vacunas de ARNm.

Pero ahora viene lo distorsionado: encontramos que la siguiente parte de la publicación que verificamos, sería la única probablemente relacionada con Robert F. Kennedy Jr., pues parece que se tomó de una nota publicada en la página web de la organización que lidera y en la que señalaba que la farmacéutica Moderna no publicó unos resultados negativos de las pruebas de la vacuna contra la COVID-19, lo que realmente distorsiona la información respecto al estudio en curso de Moderna.

Pero Moderna, sí informó de los avances de la fase 1 de su vacuna contra el COVID-19, resultados también publicados en la Revista New England Journal, en la que claramente explican: “Realizamos un ensayo abierto de fase 1, de escalada de dosis, que incluyó a 45 adultos sanos, de 18 a 55 años de edad, que recibieron dos vacunas, con 28 días de diferencia, con mRNA-1273 en una dosis de 25 μg, 100 μg o 250 μg. Había 15 participantes en cada grupo de dosis”. Además, allí señalan los tipos de reacciones adversas y la cantidad de participantes que las presentaron, sin llegar a ser, ninguna, una amenaza para la vida, como distorsiona Kennedy y la publicación en cuestión.

El doctor Fernando Pulido, integrante de la Unidad de Infección VIH del Hospital Universitario 12 de Octubre, en Madrid, explicó a Newtral en España, que los ensayos clínicos “tienen una metodología muy regulada” que se encuentra en el documento ICH-E6 sobre Buenas Prácticas Clínicas, realizado por el Consejo Internacional para la Armonización de los Requisitos Técnicos de los Productos Farmacéuticos de Uso en Humanos y es un consorcio que reúne la agencias de medicamentos estadounidense (FDA), europea (EMA) y japonesa, para estandarizar los procedimientos de los ensayos clínicos.

“En un ensayo clínico se considera efecto adverso grave (Serious Adverse Event, SAE, por sus siglas en inglés) aquellos efectos que provocan la muerte del sujeto, ponen en peligro su vida, obligan a hospitalizar al paciente o a prolongar el tiempo de hospitalización, resultan en discapacidad significativa o permanente o generan una anomalía congénita o defecto de nacimiento. Además, los grados de los efectos adversos y alteraciones analíticas, se clasifican en escalas de grado 1 a 4”, señaló también Pulido, y estos efectos pueden presentarse en todos los ensayos clínicos.

Pulido además aclaró: “los efectos adversos del estudio de Moderna de la Fase I, no se consideran SAE desde un punto de vista metodológico (no cumplen esos criterios). Hasta la fecha, los eventos adversos más notables en la Fase I del estudio de Moderna se observaron al nivel de dosis de 250 µg, que sí incluyeron a tres participantes con síntomas pero de grado 3, solo después de la segunda dosis. Todos los eventos adversos han sido transitorios y se han resuelto por sí solos. No se han informado eventos adversos de grado 4 o graves, como señala esa publicación sobre las vacunas, donde hacen una valoración subjetiva y no una interpretación científico- técnica”.

Por lo tanto, los resultados de ese estudio de fase I de Moderna, sí fueron reportados los eventos adversos pero ninguno fue tan severo como intentan señalar en la publicación que verificamos. 

De este modo concluimos, respecto a toda la publicación verificada, que contrario a lo allí afirmado, las vacunas de ARNm no podrían modificar nuestra información genética, ni causar daños irreversibles o síndromes genéticos y tampoco pueden equipararse a los alimentos transgénicos. 

 

Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple

Chequeo Múltiple

Sábado, 30 Mayo 2020

Las emisiones de CO2 sí se han reducido en un 8% en los primeros cuatro meses de 2020 debido al confinamiento por el COVID-19

Por Laura Castaño Giraldo

El Centro de Investigaciones Internacionales sobre el Clima, con sede en Noruega, confirma a través de un estudio revisado por pares que las toneladas de CO2 en la atmósfera se redujeron entre enero y abril.

En Twitter empezó a circular un video con varias afirmaciones provenientes del “Centro Internacional en el Estudio del Cambio Climático”, relacionadas con la reducción de las emisiones de CO2 en el planeta como consecuencia de las medidas de confinamiento adoptadas por los diferentes países. 

Como eran varias, decidimos hacer de este un chequeo múltiple en el que las verificamos una por una. 

Empezamos por buscar la página oficial de la institución que supuestamente lo dijo para ver si, en realidad, se había pronunciado al respecto. 

La encontramos. Sus siglas en inglés son CICERO y corresponden al Center for International Climate Research (Centro de Investigaciones Internacionales sobre el Clima), que es “el instituto más importante de Noruega para la investigación interdisciplinaria sobre el clima”. 

En su buscador pusimos palabras, en inglés, relacionadas con nuestra investigación, como ‘CO2’, ‘disminución’ y ‘COVID-19’, y dimos con una nota de prensa del 19 de mayo de 2020 titulada “Las emisiones globales de CO2 disminuyeron un 17% en medio del cierre por coronavirus”. En ella se resumen los resultados que se muestran en un artículo de investigación que publicaron los científicos Glen Peters y Robbie Andrew, bajo la dirección de la profesora Corinne Le Quéré, de la Universidad de Anglia del Este, en la revista científica Nature Climate Change. 

Optamos por poner nuestra atención en este artículo científico porque, como lo señala el CICERO, “este es el primer estudio revisado por pares sobre los efectos de los cierres por coronavirus en las emisiones de CO2”.

Con esto, revisamos varias de las afirmaciones que se hacen en el video:

“La reducción en la emisión de dióxido de carbono de todo el planeta, que generó la pandemia de COVID-19, ha sido del 8% en solo 4 meses”.

CALIFICACIÓN

Esto lo calificamos como verdadero, pero, pues las cifras son correctas pero hay que tener en cuenta algunos aspectos contextuales.

Lo primero es que el análisis “se realizó en 69 países, 50 estados estadounidenses y 30 provincias chinas, que representan el 85% de la población mundial y el 97% de las emisiones mundiales de CO2” (p.2). Esto significa que el análisis sacó una conclusión general al afirmar que las emisiones de CO2 se redujeron en todo el planeta porque revisó la mayoría de las fuentes, pero no hay que olvidar que un 3% de estas fuentes quedó por fuera del estudio.

Lo segundo es que es cierto que hubo una reducción del 8% en las emisiones de CO2, si se comparan los primeros cuatro meses de este año, con los mismos meses de 2019. El artículo explica que “la variación total de las emisiones hasta finales de abril se estima en -1.048 millones de toneladas de CO2, lo que equivale a una disminución de -8,6% respecto a enero-abril de 2019” (p.4). Es decir, el porcentaje sí corresponde, siempre y cuando lo comparemos con los datos del primer cuatrimestre de 2019. 

Recordemos también que esa cifra nace de analizar en conjunto las emisiones de CO2 desde enero hasta abril de 2020. Pero el resultado es distinto si miramos los datos de las emisiones diarias durante esos cuatro meses. En ese caso, “la caída más alta se observó el 7 de abril, cuando las emisiones diarias disminuyeron un 17% en comparación con la media diaria de 2019”, resume la nota de prensa.

En este video, Glen Peters, director de investigaciones del CICERO, explica las cifras y otros aspectos que hicieron parte de los hallazgos:

“Esto podría ayudar a modificar la inercia que actualmente conduce al planeta a una elevación sin control de la temperatura”. 

CALIFICACIÓN

No encontramos esta frase en el artículo ni en ningún otro comunicado del CICERO. Tampoco en sus redes sociales.

Lo que sí hallamos son algunos apartados que afirman que los cambios que se han presentado por el COVID-19 no son suficientes para generar un impacto significativo en las emisiones de CO2 y en la temperatura de la Tierra. 

Según el texto, “el trauma social del confinamiento y los cambios asociados podrían alterar la trayectoria futura de manera impredecible” pero las respuestas sociales por sí mismas “no impulsarían las reducciones profundas y sostenidas necesarias para alcanzar las emisiones netas cero” (p.6). 

En ese sentido, “es probable que la mayoría de los cambios observados en 2020 sean temporales, ya que no reflejan cambios estructurales en los sistemas económicos, de transporte o energéticos” (p.6).

Además, añade el texto, “la disminución anual asociada será mucho menor, comparada con las tasas de disminución necesarias, año tras año, en las próximas décadas para limitar el cambio climático a un calentamiento de 1,5 ºC” (p.6). 

Sin embargo, “existen oportunidades para poner en marcha cambios estructurales mediante la aplicación de estímulos económicos alineados con vías de baja emisión de carbono” (p.6).

Teniendo en cuenta lo anterior, consideramos que la afirmación es cuestionable, porque si bien hay unos cambios significativos en las emisiones de CO2 a causa del COVID-19, no bastan para “modificar la inercia que actualmente conduce al planeta a una elevación sin control de la temperatura”. 

“El Centro Internacional en el Estudio del Cambio Climático, con sede en Noruega, señaló que esta circunstancia es única e irrepetible”. 

CALIFICACIÓN

Nuestra calificación aquí es verdadero pero porque, a pesar de no haber encontrado la frase exacta en el texto (ni en ninguna otra vía de comunicación del CICERO), sí hallamos una idea similar que sostiene que la disminución del 17% de las emisiones diarias de CO2 por el confinamiento severo “es extrema y probablemente nunca vista antes” (p.6). 

“La Agencia Internacional de Energía advirtió que la disminución de las emisiones no podrá ser permanente. Por eso es necesario “reiniciar la economía a partir de una infraestructura energética más limpia cuando termine el confinamiento por la pandemia”. 

CALIFICACIÓN

Hicimos una búsqueda avanzada en Twitter y en Google para ver si efectivamente la Agencia Internacional de Energía, más conocida como International Energy Agency (IEA), hizo esa advertencia y propuso dicha recomendación, pero no obtuvimos resultados.

Pusimos la lupa en el apartado de emisiones de CO2 en el informe de la Revisión Energética Mundial 2020 (Global Energy Review 2020) y tampoco encontramos que la IEA haya dicho que la disminución de las emisiones no podrá ser permanente, pero sí especificó que “no solo se prevé que las emisiones anuales en 2020 disminuyan a un ritmo sin precedentes, sino que la disminución será casi el doble de todas las caídas anteriores, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, combinadas”. 

Y en cuanto a la necesidad de “reiniciar la economía a partir de infraestructura energética más limpia” para ayudar a que la disminución de las emisiones sea prolongada, el ministro del Clima, Energía y Utilidades de Dinamarca, Dan Jørgensen, y el director ejecutivo del IEA, Dr. Fatih Birol, escribieron un comentario en la página del IEA en donde afirman que “lo que importa es poner las emisiones en declive estructural. Para eso, necesitaremos energía limpia para desempeñar un papel central en los esfuerzos de recuperación.”

Asimismo añaden en el texto que es necesario “hacer que los pilares clave de las transiciones energéticas - como la eficiencia energética, las energías renovables y el almacenamiento de pilas - sean las principales prioridades para la creación de empleo, la mejora de las infraestructuras críticas y el impulso de la innovación”.

Esta misma perspectiva la tienen los investigadores del CICERO, pues en el artículo dicen que “al igual que después de las crisis anteriores, la recuperación de las emisiones puede ser mayor que la disminución, a menos que la ola de inversiones para reactivar la economía se dedique a una infraestructura energética más limpia y más resistente. 

Esta última parte del chequeo la calificamos como verdadera pero, pues a pesar de que no se especifica que la disminución en las emisiones de CO2 no será permanente, se habla de la necesidad de implementar formas limpias de producción energética para poner esas emisiones en un “declive estructural”.